| Abstract: | Tras recordarnos cómo y cuándo llegaron al nuevo mundo los romances tradicionales procedentes de la península ibérica V. ofrece interesantes observaciones acerca del reducido número de temas atestiguados en suelo americano y que han mantenido hasta hoy cierta vigencia. Comenta la prevalencia de los relatos novelescos (los relativos a la fidelidad de la mujer, el adulterio, el incesto y los conflictos amorosos), la casi nula sobrevivencia de los históricos (a excepción de Alfonso XII y algún segmento de La muerte del príncipe don Juan), y la relativa vitalidad de los romances infantiles junto con los de tema religioso (La Virgen y el ciego, documentado en 13 países). Ilustra también con el ejemplo de ¿Cómo no cantáis, la bella? la importancia de la rama hispanoamericana al conservar temas apenas documentados en la tradición peninsular. |