Pan-Hispanic Ballad Project

Total: 9317


0023+0110:300 Gerineldo+La Condesita (í-o+á)            (ficha nº: 9255)

Versión de . Recogida en date NA.  021 hemist.

     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     A las diez se acuesta el rey,    a las once está dormío,
  2   a eso de las once y media    Gerineldo en el castillo.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     --Levántate, Gerineldo,    
  4   que la espada de mi padre    está sirviendo de testigo.
     --¿Por ónde me voy ahora    para no ser conocío?
  6   --Vete por esos jardines    buscando rosas y lirios.--
     El padre, como lo sospechaba    a la verea ha salío.
  8   --¿Dónde vas, Gerineldo    tan colorao y desconocío?
     --Vengo por estos jardines    buscando rosas y lirios.
  10   --Eso es mentira    que con mi hija has dormío;
     y antes que se ponga el sol    tienes que ser su marío.--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
    
(Sigue el romance de La Condesita, 0110.)

Notas: -34a serreras, de la sierra, como serretas. Publicada con el título Gerineldo+La boda estorbada. Véase la entrada nº 3032 para la continuación del romance doble.

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0559:51 Vuelta del navegante (á)            (ficha nº: 8729)
[0049 Conde Niño  contam.]

Versión de Andorra s. l. (Andorra).   Recitada por Serqueda (35a). Recogida por Palmira Jaquetti y Maria Carbó, 1925. (Archivo: AMP). Publicada en RTLH 3 (1969), nº I.40, pp. 44-45 (notación musical, p. 44).  032 hemist.

     --No`m dirís, senyora mia,    la meva esposa on està?
  2   --Vostra esposa, don Llouïso,    se n`ha tornada a casar.
     --No em derís, senyora mia,    i a la quina calle está?
  4   --Calle de l`Argenteria    tres portes vora la mar.
     --Baixeu-me`n de la vihuela    i tambe del passamá
  6   i amb el cant de la sirena    veure si em coneixerà.--
     --Despertate, clara niña,    que sentirás cantar
  8   sentirás cant de sirenes    que en i dintre la mar
     --Aixó no és cant de serena    ni cant que vagi pel mar,
  10   aixó és cant de don Llouïso,    don Llouïso Montilblanc.
     --Si aixó es cant de don Llouïso,    io us el farè matar.
  12   --Si matan a don Llouïso,    per mi poden començar.--
     L`un l`enterren a les grades,    l`altre al peu de l`altar;
  14   de tant que se`n estimaven    los dos se`n varen juntar,
     i un paló i una paloma    dret al cel varenl pujar
  16   i un paló i una paloma    dret al cel varen pujar.

Notas: Recogida para el "Cançoner Popular de Catalunya" (versión núm. 213, fue seleccionada (julio 1936) para el vol IV de los Materials, que quedó inédito. Al cantar, se repite el segundo hemistiquio de los dieciseisílabos pares.

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0006:195 Muerte del príncipe don Juan (á-a)            (ficha nº: 2481)

Versión de Orán (Argelia).   Recitada por la señora de Coriat y Esther Coriat y Camila de Levy. Recogida en Buenos Aires, Argentina por Paul Bénichou, antes de 1942. (Colec.: Bénichou, P.). Publicada en Bénichou 1946, nº LXIV, pp. 136-138. Reeditada en Bénichou 1968b, pp. 47-49.  030 hemist.  Música no registrada.

     Malo estaba esse rey,    esse rey de Salamanca;
  2   malo está de callentura,    que otro mal no se le hallaba.
     Ya mandan por los dutores,    dutores de toda España;
  4   unos le miran el purso,    otros le miran las aguas;
     todos dizen a una boca:    --Mi señor no tiene nada,
  6   si no era el más chiquito    que Sabastián se llamaba:
     --Perdón, perdón, mi señor rey,    por esta triste palabra:
  8   tres horas le quedan de vida,    la una y media ya es pasada.--
     Como esso oyera su padre,    echó mano a la su barba;
  10   pelósele pelo a pelo,    hasta que no dexó nada.
     Por allí passó su madre,    su madre la desgraciada;
  12   rogando iba a Dios del cielo    trocasse alma por alma.
     Por allí passó su esposa,    su esposa la desdichada,
  14   toda vestida de luto    y una soga a la garganta:
     --Apartay, condes y duques,    passará esta desdichada,
  16   que bien se puede llamar    viuda antes de casada.--

Nota: Son hermanas las tres recitadoras.

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0045:34 El moro que reta a Valencia (ó-a+á-a)            (ficha nº: 3691)
[0067.6 Garcilaso y el Ave María  contam.]

Versión de Orán (Argelia).   Recitada por la señora de Coriat y Esther Coriat y Camila de Levy. Recogida en Buenos Aires, Argentina por Paul Bénichou, antes de 1942. (Colec.: Bénichou, P.). Publicada en Bénichou 1946, nº XXIV (y LXIII), pp. 81-82 y 134. Reeditada en Bénichou 1968b, pp. 38-39.  088 hemist.  Música no registrada.

     Sercada está Santa Fe    de un rico lienso enserado;
  2   ricas tiendas le rodean    de tersiopelo y brocado.
     En la más chiquita de eyas    está Cristo señalado,
  4   y en la cabesa de Cristo    está un rubí de oro ezmaltado,
     que si le apresiáis, el Sidi,    vale más que tu reinado.
  6   A las doze horas del día    un moro se ha demostrado,
     sobre un cabayo negro    de blancas manchas manchado.
  8   --¡Ay Valensia!, y ¡ay Valensia!    Valensia la bien sercada,
     primero fuitis del moro,    que de quistianos ganada,
  10   y anora, si Al-lah me ayuda,    a moros serís tornada.
     A ese perro de ese Sidi    yo le pelaré las barbas.
  12   Su mujer, Ximena Gomes,    será la mi cozinera;
     su hija, doña Urraca,    será la mi enamorada;
  14   la de los rubios cabeyos,    esa me hará la cama,
     y la más chiquita de eyas    ensenderá la mi duaya.--
  16   Oído lo había el buen Sidi    desde su alta ventana;
     los dados tiene en la mano,    al suelo los arronjara;
  18   fuese para los palasios    donde la Urraca estaba:
     --En huena hora estés, Urraca,    mi estreya de oro ezmaltada.
  20   En eya vengáis, i padre,    espejo en que me miraba.
     --Levántaté tú, Urraca,    lévantaté de mañana,
  22   quítaté paños de siempre    y ponte los de la pascua;
     con ahua de la redoma,    arrebóaté la cara,
  24   hasta que saques el rostro    como espada asercalada.
     Con siento de tus donzeyas    asómaté a la ventana;
  26   verás pasar a ese Sidi,    detenédmelé en palabras;
     las palabras sean pocas    y en amor sean tocadas.
  28   --¿Cómo lo haré, mi padre,    que de amor no entiendo nada.
     --Yo te enseñaré, mi hija,    como si fueras uzada.--
  30   Se levantó la Urraca,    se levantó de mañana;
     se quitó paños de siempre    y puzo los de la pascua,
  32   y con siento de sus donzeyas    asomóse a la ventana.
     Vido pasar a ese Sidi    que se pasa y no la habla:
  34   --¿Quién es ése u cuál es ése,    que se pasa y no me habla?
     --El Sidi soy, mi señora,    que por ti ando yo en bataya;
  36   siete años hazían, siete,    que por ti blando mi espada.
     --Y otros siete, mi señor,    que estoy por esa ventana;
  38   de tus amores, el Sidi,    tirarme por la ventana.
     --Si te tirares, mi vida,    te resiberé en mi halda.
  40   Eyos en esas palabras,    el Barbés que rebuznara:
     --¿Qué es aquesto, mi señora?,    Gran traisión tenís armada.
  42   --No tengo traisión ninguna,    ni en mi linaje era uzada;
     los cabayos de mi padre,    no los han dado sebada.
  44   Entre esas palabras y otras,    la cabesa le cortara.

Nota de editor: las cuatro mujeres nombradas arriba son las que en Buenos Aires le proporcionaron al recolector las versiones marroquíes que allí recogió. No nos consta cuál de ellas contribuyó éste romance (ni los otros de la colección tampoco). -24b: asercalada, incomprensible para mis informantes; léase acicalada.
Nota: Son hermanas las tres recitadoras.

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0043:5 Paris y Elena (á+á-o)            (ficha nº: 3730)

Versión de Orán (Argelia).   Recitada por la señora de Coriat y Esther Coriat y Camila de Levy. Recogida en Buenos Aires, Argentina por Paul Bénichou, antes de 1942. (Colec.: Bénichou, P.). Publicada en Bénichou 1946, nº XIX, pp. 72-74. Reeditada en Bénichou 1968b, pp.. 91-94.  038 hemist.  Música no registrada.

     Estaba essa reina Lena    ya acabada de almorzar;
  2   asomóse a la ventana    por ver la gente passar.
     Vido estar a un marinero    ya acabada de almorzar;
  4   --¿Quién es ésse u cuál es ésse    que se passa y no me habla?
     --París soy, la mi señora,    París, vuestro enamorado.
  6   --¿Qué oficio hazéis, París,    u qué oficio habéis tomado?
     --Marinero soy, señora,    por la mar ando corsario.
  8   Tres navíos traigo al puerto    de oro y almisque cargados
     y en el más chiquito de ellos,    allí traigo un rico mançano;
  10   mançanaitas de oro crecen    el invierno y el verano.
     --Si tal es verdad, París,    razón es ir a mirarlo.--
  12   Con ciento de sus donzellas    reina Lena fue a mirarlo.
     Arsó velas el navío,    reina Lena se ha embarcado.
  14   --¿Adó el mançano, París?,    ¿adó aquel rico mançano?
     --El mançano, reina Lena,    son hijitos que tengamos.
  16   Ya lloraba reina Lena    ya lloraba y hazía llantos.
     --No lloredeis, reina Lena,    ni hagáis lloro sonado.
  18   Comerás pan de cebada    y passearás el ganado.--
     La mujer y la gallina    por andar se perdería.

Nota del editor: -18b passearás: deformación probable de pacerás.
Nota: Son hermanas las tres recitadoras.

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0435:4 Infante Arnaldos (á)            (ficha nº: 3733)

Versión de Orán (Argelia).   Recitada por la señora de Coriat y Esther Coriat y Camila de Levy. Recogida en Buenos Aires, Argentina por Paul Bénichou, antes de 1942. (Colec.: Bénichou, P.). Publicada en Bénichou 1946, nº XXIX, pp. 89-90. Reeditada en Bénichou 1968b, pp. 207-212.  056 hemist.  Música no registrada.

     ¡Quién tuviera tal fortuna    sobre aguas de la mar
  2   como el infante Fernando    mañanita de San Juan,
     que ganó siete castillos    a vuelta de una cibdad!
  4   Ganara cibdad de Roma,    la flor de la quistiandad;
     con los contentos del juego    saliérase a passear.
  6   Oyó cantar a su halcón,    a su halcón oyó cantar:
     --Si mi halcón no cenó anoche    ni hoy le han dado de almorzar,
  8   si Dios me dexa vivir,    y a la mañana llegar,
     pechuguita de una gansa    yo le daré de almorzar.--
  10   Subiérase a su castillo    y acostóse en su rosal;
     vido venir un navío    sobre aguas de la mar:
  12   las velas trae de oro,    las cuerdas de oro torçal,
     y el mastil del navío    era de un fino nogal.
  14   Marineros que le guían    diziendo van un cantar:
     --Galera, la mi galera,    Dios te me guarde de mal,
  16   de los términos del mundo    de aires malos de la mar,
     de la punta de Carnero    del estrecho de Gibraltar,
  18   de navíos de don Carlos    que son fuertes de passar.
     --Por tu vida, el marinero,    tú volvas esse cantar.
  20   --Quien mi cantar quiere oír    a mi galera ha de entrar.
     Al son de los dulces cantos,    el conde dormido se ha.
  22   Cuando le vieron dormir,    empeçaron a ferrar;
     al son de los fuertes fierros,    el conde recordado ha.
  24   --¿Quién es ésse u cuál es ésse    que a mí quiere hazer mal?
     Hijo soy del rey de Francia,    nieto del de Portogal.
  26   --Si hijo sois del rey de Francia,    y nieto del de Portogal,
     siete años hazían, siete,    que por ti ando por la mar.--
  28   Arço velas el navío    y volviéronse a su cibdad.

Notas: -3b a vuelta de en la ed. de 1968. En 1946 anota a huelta de, expresión oscura para mis informantes. Menéndez Pidal en su edición del Mío Cid, pág. 516, s. v. buelta menciona abuelta de = "juntamente con"; -10b: hemistiquio alterado; la cita del Cátálogo nº 143 (R. M. Pidal) dice «arrimóse a su rosal». Son hermanas las tres recitadoras.

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0282:1 Mainés (6+6 estróf.)            (ficha nº: 3755)

Versión de Orán (Argelia).   Recitada por la señora de Coriat y Esther Coriat y Camila de Levy. Recogida en Buenos Aires, Argentina por Paul Bénichou, antes de 1942. (Colec.: Bénichou, P.). Publicada en Bénichou 1946, nº XLVII, pp. 114-115. Reeditada en Bénichou 1968b, pp. 194-197.  038 hemist.  Música no registrada.

     Criaba la reina    hija arregalada,
  2   de condes y duques    era demandada.
     De condes y duques    era ella pedida,
  4   ganóla Mainés    en las sus heridas.
     --Abrádeisme, madre,    puertas del palacio,
  6   que nuera vos traigo    y yo mal quebrado.
     Abrádeisme, madre    puertas del cillero,
  8   que nuera vos traigo    y yo mal herido.
     --Si nuera me traes    y tú mal herido,
  10   ella sea muerta    y tú sano y vivo.--
     A la medianoche    suegra me llamara:
  12   --Acudí, mi suegra,    con una luz clara,
     que Mainés se muere    y yo quedo sana.
  14   Acudí, mi suegra    con una luz fría,
     que Mainés ha muerto    y yo quedí viva.
  16   --Malhayas tú, nuera,    y quien te ha parido,
     que por una noche    suegra me has dezido.
  18   Malhayas tú, nuera,    y quen te ha criado,
     que por una noche    suegra me has llamado.--

Notas: se canta con el estribillo "¿Adó Mainés y adó Mainés? / Mis dueños, ¿adó Mainés?// tras los versos pares. Observa Bénichou con razón que en el v. -7b cillero rompe el asonante y que lo suyo es el castillo de la versión del Catálogo de R. Menéndez Pidal. La forma paralelística se estropea en algunos momentos (falta el dístico paralelo de los vv. 1-2 y de los vv. 9-10), siendo fácil de suplir, como sugiere B., con ayuda de la versión de Larrea y del Catálogo: Criaba la reina / hija regalada//de seda y de grana / vestía y calzaba;//criaba la reina / hija tan querida,//que de grana y seda / calzaba y vestía (vv. 1-4) y con los vv. 9-10: --Si nuera me traes, / y tú mal quebrado,//ella sea muerta / y tú vivo y sano;//si nuera me traes / y tú mal herido, // ella sea muerta / y tú sano y vivo.// Al reeditar el texto marroquí de Bénichou, Di Stefano en su Romancero (1993) hace bien al proponer corregir con dueñas el duenos del segundo verso del estribillo. Son hermanas las tres recitadoras.

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0015:1 Infante parricida (á-e)            (ficha nº: 4455)

Versión de Orán (Argelia).   Recitada por la señora de Coriat y Esther Coriat y Camila de Levy. Recogida en Buenos Aires, Argentina por Paul Bénichou, antes de 1942. (Colec.: Bénichou, P.). Publicada en Bénichou 1946, nº XXXI, pp. 92-93. Reeditada en Bénichou 1968b, pp. 200-201.  032 hemist.  Música no registrada.

     Preñada estaba la reina    de tres meses que no mase;
  2   hablóla la criatura    con la gracia de Dios padre:
     --Si Dios me dexa vivir,    salir de angosto lugare,
  4   mataría yo al rey    y a la reina mi madre,
     porque durmiéronse a una    la noche de Navidade;
  6   qutáronme mis virtudes,    cuantas Dios me diera y mase,
     que si una me han quitado,    muchas más me han vuelto a dare.--
  8   Oídolo había el rey    desde su sala ande estare.
     --¡Ay, reina!, si pares hija,    cien damas la han de criare;
  10   ¡ay, reina!, si pares hijo,    a la leona le mando echare.--
     Van días y vienen días    la reina parió un infante;
  12   envolvióle en seda y grana,    y a la leona le mandó echare.
     La leona, como le vido,    conoció sangre reale;
  14   quitó leche de sus hijos,    y al infante dio a mamare.
     Hubo de crecer el niño    y hubo de ser barragane,
  16   y hubo de matar al rey    y él reinar en su lugare.

Notas: Sólo se conserva en la tradición marroquí este extraño romance en que el rey, acusado y amenazado por su heredero desde dentro del vientre de su madre, intenta inutilmente eliminarle arrojándole a las fieras. Para dos interesantes discusiones de arcaicas creencias en torno a los poderes mágicos del rey/padre, la violenta transferencia del poder, las infracciones sexuales, y los motivos tradicionales (desarrollo prodigioso de un niño, su crianza por un nutritor selvático, etc.), véanse Bénichou 1968b, 200-201 y, sobretodo, Di Stefano 1993, pp. 428-429. Son hermanas las tres recitadoras.

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0080:32 Muerte ocultada (6+6 pareados)            (ficha nº: 4823)

Versión de Orán (Argelia).   Recitada por la señora de Coriat y Esther Coriat y Camila de Levy. Recogida en Buenos Aires, Argentina por Paul Bénichou, antes de 1942. (Archivo: AMP; Colec.: Bénichou, P.). Publicada en Bénichou 1946, nº XLVI, p. 113-114 y Bénichou 1968, p. 187 Reeditada en Alvar 1966, p. 74 y RTLH 12 (1984-1985), nº 19:1MR14, pp. 77-78.  046 hemist.  Música no registrada.

     Levantóse Bueso    lunes de mañana;
  2   tomara sus armas    y a la caça iría.
     En un prado verde    se sentó a almorzare;
  4   vido estar al Huerco,    las armas tomare.
     Hirió Bueso al Huerco    en el carcañale;
  6   hirió el Huerco a Bueso    en su voluntade.
     Ya llevan a Bueso    en ca de su madre.
  8   En ca de Alda    tañen tañedores;
     en ca de Ueso    hazían guijdore.--
  10   --Suegra, la mi suegra,    mi suegra garrida,
     las que paren niño,    ¿cuándo van a missa?
  12   --Unas van al mes,    otras a cuarenta días,
     y tú, la mi nuera,    cuando te convenía.
  14   --Suegra, la mi suegra,    mi suegra garrida,
     las que paren niño,    ¿de qué iban vestidas?
  16   --Unas van de verde,    y otras en grana fina,
     y tú, la mi nuera,    como te convenía.--
  18   Vistióse de verde    y de grana fina;
     todos la dezían:    --¡La viuda garrida!
  20   --Suegra, la mi suegra,    mi suegra garrida,
     ¿qué son essas vozes    que van por la villa?
  22   --Muerto se le ha muerto,    el bien de su vida.--
     Como esso oyó Alda    muerta quedaría.

Nota: Suministrada a Paul Bénichou desde Buenos Aires por Amada Coriat.

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0149:11 Galiarda y Florencios (á-o+í-a(+á-a)+é-a)            (ficha nº: 4861)

Versión de Orán (Argelia).   Recitada por la señora de Coriat y Esther Coriat y Camila de Levy. Recogida en Buenos Aires, Argentina por Paul Bénichou, antes de 1942. (Colec.: Bénichou, P.). Publicada en Bénichou 1946, nº XXXIV, p. 95. Reeditada en Bénichou 1968b, pp. 151-155.  044 hemist.  Música no registrada.

     ¡Ay Aliarda! ¡Ay Aliarda!    De dormir se ha levantado;
  2   por las puertas del Perdón    a missa se había entrado,
     donde están condes y duques,    señores de grande estrado,
  4   donde está el conde Aliardo    con un niño de la mano.
     A cada uno ponen la silla    asigún tiene el estrado,
  6   y a esse niño se la ponen    al lado de don Eduardo.
     Aliarda con amores    con el guante le ha llamado;
  8   el niño, como es cortés,    presto vino a su mandado:
     --¿Qué querís, la mi señora?    ¿A qué era vuestro mandado?
  10   --Que me requeráis de amor,    y de pronto para el palacio.
     --Perdón, perdón, mi señora,    que yo soy niño y muchacho;
  12   aquí está el conde mi tío,    que es hombre más enseñado.
     --De dormir, el mi señor,    de dormir yo dormiría,
  14   mas miedo me causa, miedo,    que en la corte lo diría.
     Sacó espada de su cinto,    y púsola a escuentra el día:
  16   --Con ésta me maten moros    si en la corte lo diría.
     Toda la noche durmieran,    toda la noche folgaran,
  18   y assí a la mañanita    en las cortes se alabara:
     --Anoche, mis caballeros,    dormí con una donzella,
  20   blanca, rubia y colorada,    su cara como una estrella.
     Preguntan los caballeros:    --¿Quién será aquesta donzella?
  22   Dezía el hijo del rey:    --Aliarda mi hermana es ésta.

Nota: Versos -3, -5: estrado, alteración de estado.

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0013:14 Nacimiento de Bernardo del Carpio (á-a)            (ficha nº: 8482)

Versión de Orán (Argelia).   Recitada por la señora de Coriat y Esther Coriat y Camila de Levy. Recogida en Buenos Aires, Argentina por Paul Bénichou, antes de 1942. (Colec.: Bénichou, P). Publicada en Bénichou 1946, nº XXI, pp. 76-77 (Música). Reeditada en RTLH 1 (1957), nº 1n, p. 183 y Bénichou 1968a, p. 29.  052 hemist.  Música registrada.

     Mañanita era, mañana,    a tiempo que alboreaba;
  2   grandes fiestas hazen los moros    en la vega de Granada.
     Aquel que amores tenía    aí se le señalaban,
  4   y el que no los tenía    en tenerlos procuraba.
     Hermana tiene el huen Sidi    que Ximena se yamaba;
  6   namorado se había de eya    este conde de Sandaria.
     Un día se vieron juntos,    Ximena quedó preñada;
  8   su padre, como lo supo,    mandó tenerla enserrada.
     Meten al conde en priziones,    y a Ximena la enserrara
  10   en un castío de vidro,    huen castío y huena huardia.
     Van días y vienen días,    Ximena parida estaba,
  12   parida estaba de un niño    como la leche y la grana.
     Un día empañando al niño    Ximena bien le miraba:
  14   --¿Para qué nasites, hijo,    de madre tan dezgrasiada?
     Tu padre está en las priziones,    tu madre está aquí enserrada.--
  16   Oído lo había la reina    desde su alta ventana.
     --¿Qué tenedéis vos, Ximena,    Ximena la mi cuñada?
  18   Si os faltaban vestidos,    yo os daré seda y grana;
     si os faltara dinero,    yo os daré oro y plata.
  20   --Ni me faltaban vestidos,    ni me falta oro y plata;
     lo que quiero es a ese conde,    a ese conde de Sandaria.
  22   --Yo te juro Al-lah, Ximena,    Ximena la mi cuñada,
     no comer pan a manteles    ni acostarme en la mi cama,
  24   hasta que saquen al conde,    a ese conde de Sandaria.--
     Y otro día a la mañana    las ricas bodas se armaban;
  26   ya se cazaba Ximena    con el conde de Sandaria.

Nota: Para los cuatro primeros versos, pertenecientes al romance Pérdida de Antequera y escaramuza de Alcalá [IGRH 0011], véase Bénichou 1968a, Romancero judeo-español de Marruecos, p. 40 (p. 132 en la edición de 1946).

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0172:63 Veneno de Moriana (estróf.)            (ficha nº: 9017)

Versión de Orán (Argelia).   Recitada por la señora de Coriat y Esther Coriat y Camila de Levy. Recogida en Buenos Aires, Argentina por Paul Bénichou, antes de 1978 (fecha deducida). (Archivo: AMP). Publicada en Petersen-Web 2009, Texto.  031 hemist.

     Siete amigas tiene Hueso,    las siete todas quería,
  2   todas iba a verlas    día de Pascua florida.
     Ya estábase Moriana    y en su sala de verano,
  4   mirando estaba sus campos    cómo se echa el trigo en grano.
     Por ahí vido a venir Hueso    y abalgado su caballo.
  6   --En hora buena, Moriana.    --En ella vengas, don Hueso.
     Un dicho me habían dicho    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  8   --Quien te ha dicho, Moriana,    te ha dicho cierto y verdades,
     y al domingo tengo fiesta,    yo vengo a combidarte.--
  10   Como soy yo Moriana    fuera el jardín de su padre,
     cortara siete hojitas    de aquel fino solimane.
  12   Las echara en el clare    y a Hueso las dio a beber.
     --¿Qué me dates, Moriana,    y qué me dates en el clare?
  14   Las armas tengo quebradas,    ya no veo con los ojos.--
     Hora y media no es pasado,    Hueso muerto estaba.
  16   --Ahora vete, don Hueso,    y a casarte para siempre.--

Nota: -4b y -12a hecha, hechara en la copia mecanografiada; -10a Como soy yo (?) más lógico sería Com [e]so oyó Moriana. [= Armistead, CMP 1978: N1.22]

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0172:64 Veneno de Moriana (estróf.)            (ficha nº: 9018)

Versión de Orán (Argelia).   Recitada por la señora de Coriat y Esther Coriat y Camila de Levy. Recogida en Buenos Aires, Argentina por Paul Bénichou, antes de 1942. (Colec.: Bénichou, P.). Publicada en Bénichou 1946, nº XXXV, pp. 97-9. Reeditada en Bénichou 1968b, pp. 156-159.  054 hemist.  Música no registrada.

     Siete amigas tiene Bueso,    que siete amigas tenía,
  2   y a todas las iba a ver    día de Pascua florida,
     si no era Moriana,    que se le olvidaría.
  4   Estábase Moriana    sentada en su salverano,
     mirando estaba en los campos    cómo echaba el trigo el grano.
  6   Vido venir a don Bueso,    caballero en su caballo.
     --En buena hora estís, Moriana.    --Don Bueso, en ella vengadeis,
  8   que dicho me habían dicho     que os queríais casare.
     --Quien lo dixo, Moriana,    dixo lo cierto y verdade:
  10   el domingo tengo boda    y os vengo a convidare
     a vos y a vuestras donzellas    que me hagáis un yantare.--
  12   Como esso oyó Moriana,    fuese al vergel de su padre,
     cortara siete hojitas    de aquel fino solimanes;
  14   majólas y bien majólas,    y en el vino las fue a echare
     y al caballero don Bueso    se lo fuera a convidare.
  16   --Tomédeis vos, don Bueso,    este poquito de vino,
     que siete años hazían, siete,    que os lo tengo escondido.
  18   --Probédeis vos, Moriana,    y probédeis vos primero,
     que assí haze toda dama    que convida a un caballero.--
  20   Ya lo pone Moriana,    ya lo ponía a la boca;
     los dientes tiene menudos,    de ello no passa una gota.
  22   Ya lo poma don Bueso,    ya lo ponía a la boca;
     don Bueso viene cansado,    de ello no dexa una gota.
  24   --¿Qué me dites, Moriana,    qué me dites en el vino?
     Las armas tengo en la mano,    ya no veo mi rocino.
  26   Contigo eran las bodas,    contigo eran las fiestas.--
     Como esso oyó Moriana,    muerta al suelo se cayera.
    
    

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0049:234 Conde Niño (á)            (ficha nº: 9084)

Versión de Orán (Argelia).   Recitada por la señora de Coriat y Esther Coriat y Camila de Levy. Recogida en Buenos Aires, Argentina por Paul Bénichou, date NA. (Archivo: AMP; Colec.: Bénichou , P.). Publicada en Bénichou 1944, "Romances judeo-españoles de Marruecos", RFH, no 3 (julio-setiembre, 1944), págs. 266-267. Reeditada en Bénichou 1968b, pág. 123 (la ed., 1944).  034 hemist.

     Levantóse el conde Niño    mañanita de San Juan
  2   a dar agua a sus caballos    a la ori[ll]a de la mar.
     Mientras los caballos beben    el conde dize un cantar.
  4   --Si dormís, la niña infanta,    si dormís u recordáis,
     oyerís cómo lo canta    la serena de la mar.
  6   --No es la serena, mi madre,    ni menos el su cantar,
     el conde Niño es, mi madre,    que a mí viene a demandar.
  8   --Si te demanda, la infanta,    lo mandaré yo a matar.
     --Si le matares, mi madre,    juntos nos han de enterrar.--
  10   La reina, con grande pelo,    los mandaría matar.
     De ella corre leche y sangre,    de él corre sangre real;
  12   a é1 lo entierran en la iglesia,    a ella en su rico altar.
     De ella salió una toronja,    de él saliera un limonar;
  14   creçe el uno y creçe el otro,    ya se iban a juntar;
     la reina, como lo supo,    los mandaría a cortar.
  16   De ella salió una paloma,    de él saliera un gavilán;
     vuela el uno y vuela el otro,    al cielo van a juntar.

Variantes ortográficas de la ed. de 1944: -2 a dar ahua a sus cabayos / a la oria de la mar; -3a mientras los cabayos; -10a con grande selo; -11a, -12b , -16a eya; -l3a de eya; -l4a crese el uno y crese el otro; 17b al sielo van.
Notas: -13a toronja -j- con diacrítico; Amada Coriat es de familia de Oran (Argelia) y Tetuán. Véanse también las versiones proporcionacas por la señora de Coriat (Amada), Esther Coriat y Camila de Levy, todas ellas recogidas por Bénichou en Buenos Aires.

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0033:7 Doña Urraca libera a su hermano de prisión (ó)            (ficha nº: 9359)

Versión de Orán (Argelia).   Recitada por Sylvia Bénichou Roubaud (unos 65a). Recogida por José Manuel Fraile Gil y Susana Weich-Shahak, 2003. (Archivo: ASFG; Colec.: Fraile Gil, J. M.). Publicada en Fraile Gil Rom-Panhisp.-2/CD 2010, vol. 1, corte nº 2, texto nº I.2, pp. 46-47. Reproducida aquí con permiso del editor.  028 hemist.   Música registrada   (MP3 30 sec. clip). Versión completa (streaming media).

     Rey Fernando, rey Fernando,    de Toledo y Aragón,
  2   a pesar de los franceses    dentro de la Francia entró.
     Hallóla toda revuelta    y también la apaciguó
  4   y a su hermano don Alonso    en prisiones le metió.
     Oido lo había su hermana    doña Sancha antes del sol,
  6   quitóse paños de siempre,    los de fiesta se metió.
     Con ciento de sus doncellas    en palacio se metió.
  8   --Rey Fernando, rey Fernando,    mi hermano y mi señor,
     cuando yo era chiquita    me ditéis un bofetón,
  10   y porque yo no llorara    me prometitis un don,
     y ahora que soy grande    me lo cumpliréis, señor.
  12   --¿Quieres Francia, quieres Roma    o Toledo o Aragón?
     --No quiero ciudá ninguna,    todas a mi mandar son,
  14   lo que quiero es a mí hermano    me lo saquís de prisión.--

Nota del editor: Los primeros versos de esta versión, correspondientes a El Rey Fernando en Francia, son análogos a los publicados en Primavera (núms. 36 y 39). Los textos marroquíes contienen detalles ausentes en los textos antiguos que los relacionan con la tradición épica de Los Mocedades de Rodrigo, por ejemplo el nombre de Fernando en lugar de Sancho, asimismo la algazara y pacificación de Francia; todo ello concuerda con la versión más antigua de las Mocedades, hacia 1300.
Notas: La recitadora dice haber aprendido el romance de su abuela, la señora Rachel Serfati. Para las extenas y muy valiosas notas del editor sobre la historia del romance y la función del texto en la comunidad local, véase su Antología Sonora II, 2010 [Fraile Gil Rom-Panhisp +2/CD], p. 47.
Título original: EL rey Fernando en Francia + Doña Urraca libera a su hermano de prisión.

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0411:4 Marinero raptor (8+5 é-a)            (ficha nº: 3791)

Versión de Argentina. Compuesto antes de 1938. Publicada en Anón. Consejo Nacional de Educación 1940, pp. 170. Reeditada en Pelegrín 2001, p. 79.  018 hemist.  Música no registrada.

     A la orilla de un río    una doncella
  2   bordaba pañitos de oro    para la reina.
     en lo mejor del bordado    le faltó seda.
  4   Pasó un vendedor de seda:    --¿Quién compra seda?
     --¿De qué color es la seda?    --Azul y blanca.
     --¿A cómo vende la seda?    --A tres cincuenta.
  6   Mi padre es un pobre viejo    no tiene nada,
     de tres hermanas mías,    la mejor de ellas,
  8   se la llevaron lejos    de prisionera.

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0168.1:46 ¿Dónde vas, Alfonso XII? (í)            (ficha nº: 5038)

Versión de Monteros (Argentina).   Recitada por Petrona Cáceres de Carrizo. Recogida en 1935. Publicada en Carrizo 1937, p. 347. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº II, 16.1, p. 45.  018 hemist.  Música no registrada.

     --¿Dónde vas, Alfonso XII,    dónde vas tan solo así?
  2   --Voy en busca de Mercedes    que hace días no la vi.
     --Merceditas ya está, muerta,    muerta está, que yo la vi,
  4   cuatro duques la llevaron    por la calle La Madrid.
     El cajón que la llevaba    era de oro y de marfil
  6   y el manto que la cubría    era de azul carmesí,
     recamado de oro perlas    y con hojas de jazmín.
  8   Los faroles del palacio    ya no quieren alumbrar
     porque la reina se ha muerto,    luto le quieren guardar.--

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0168.1:48 ¿Dónde vas, Alfonso XII? (í+pareados)            (ficha nº: 5040)

Versión de Las Heras (Argentina).   Recitada por Félix Chacón. Recogida en 1938. Publicada en Draghi Lucero 1938, p. 6. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº II, 16.3, p. 46.  044 hemist.  Música no registrada.

     --¿Dónde vas, Alfonso XII,    dónde vas triste, ay de ti?
  2   --Voy en busca de Mercedes    que ayer tarde no la vi.
     --Ya Mercedes está muerta,    muerta está, que yo la vi,
  4   cuatro duques la llevaban    por las calles de Madrid.
     Su carita era la virgen,    sus manitas de marfil,
  6   el mantón que la cubría    era un rico carmesí.
     Las botitas que llevaba    eran de un rico charol,
  8   regaladas por Alfonso    el día que se casó.
     Al subir las escaleras    Alfonso se desmayó.
  10   Al sentir los cañonazos,    Alfonso salió al balcón.
     Ya murió la flor de mayo,    ya murió la flor de abril,
  12   ya murió la que buscaban    en las cortes de Madrid.
     --Adiós Mercedes del alma;    prenda de mi corazón.
  14   En el fondo del palacio    una sombra vi venir,
     cuando yo más me alejaba,    ella se acercaba a mi.
  16   --No te retires, Alfonso,    no te retires así,
     que soy tu esposa Mercedes    que me vengo a despedir.
  18   Cásate Alfonsito XII,    cásate y no andes así,
     y la hija que tú tengas    la nombrarás como a mí
  20   para que cuando la llames    te acuerdes de quien murió.--
     Los faroles del palacio    ya no quieren alumbrar
  22   porque Mercedes ha muerto    y luto quieren llevar.

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0168:10 Aparición de la enamorada muerta (í)            (ficha nº: 5047)

Versión de Santiago de Estero (Argentina).   Recogido antes de 1941. Publicada en Moya 1941b, p. 560. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº III, 16.1, p. 50.  012 hemist.  Música no registrada.

     --¿Dónde vas tú, caballero?    ¿Dónde vas, triste de ti?
  2   --Voy en busca de mi esposa    que hace tiempo no la vi.
     --Tu esposa ya se ha muerto,    muerta está que ya la vi,
  4   el cajón que la llevaron    era de oro y de marfil.--
     --Ya se va la flor de mayo,    ya se va la flor de abril,
  6   ya se acabó todo el mundo,    todo el mundo para mí.--

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0161:28 La bastarda y el segador (á-a)            (ficha nº: 5051)

Versión de Mallagasta (Argentina).   Recitada por Vicente Reinoso. Recogida en 1939. Publicada en Carrizo [1942], II, p. 411. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº IV, 16.1, pp. 52-53.  025 hemist.  Música no registrada.

     El presidente de Chile    tiene una niña bastarda;
  2   por tenerla más segura    la tiene dentro la sala.
     En un día caluroso    se allegaba a una ventana,
  4   divisó tres segadores    que están segando cebada.
     Se va y los hace llamar    con una de sus criadas.
  6   --Segador que tanto siegas    ¿qué no siegas mi cebada?
     --Cómo no, mi señorita,    ¿dónde la tiene sembrada?
  8   --En medio de dos lomitas,    en una honda cañada.--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     --Segador que tanto siegas    ¿qué tal está la cebada?
  10   . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    --Chiquitita y bien granada;
     la barbita tiene negra,    la cañita colorada.--
  12   Aquí se acaba este verso    de la niña Cebadilla
     que le han, quebrado el carozo,    y comido la semilla.
Nota de la editora: "tomado de un cua[der]no".

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0697+1537.1:2 Desde el Huerto hacia el Calvario+El rastro divino (á+á-o)            (ficha nº: 5089)

Versión de San Luis (Argentina).   Recogido antes de 1972. Publicada en Ochoa de Masramón 1971-1972, pp. 210-211. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº VII, 16.1, p. 87.  034 hemist.  Música no registrada.

     Jesucristo se ha perdido,    la Virgen lo va a buscar;
  2   lo buscaba de huerto en huerto    y de rosal en rosal;
     debajo de un rosal blanco    vio un hortelanito estar:
  4   --Hortelanito, por Dios,    dime la pura verdad,
     si a Jesús de Nazaret    por acá ha visto pasar.
  6   --Sí, señora, que lo he visto    antes del gallo cantar,
     con una cruz en su hombro    que le hacía arrodillar,
  8   una corona de espinas    que le hacía traspasar,
     y una soga a la garganta    que le hacía tropezar;
  10   entre judío y judío    bien acompañado va.
     --Caminemos, Virgen pura,    para el monte del Calvario
  12   que por presto que lleguemos    ya lo habrán crucificado.--
     Ya le remachan los pies,    y le clavarán sus manos,
  14   ya le tiran la lanzada    en su divino costado.
     La sangre que derramaba    está en cáliz sagrado;
  16   el hombre que la bebiera    será bienaventurado;
     será el rey en este mundo    y en el otro coronado.

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1537.1:35 El rastro divino (á-a)            (ficha nº: 5090)

Versión de La Rioja (Argentina).   Recitada por Ceferina Carrión. Recogido antes de 1942. Publicada en Carrizo [1942], II, p. 334. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº VII, 16.2, p. 87.  008 hemist.  Música no registrada.

     --¿Dónde han visto, dónde han visto    un hijo de mis entrañas?
  2   --Por aquí paso, señora,    cuando los gallos cantaban,
     los pajarillos del prado    cantando glorias estaban,
  4   las campanas de Belén    muy al alba repicaban.--

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0191:26 La dama y el pastor (estróf. (vill. glos.))            (ficha nº: 5127)

Versión de Mendoza (Argentina).   Recitada por Isidro Fernández. Recogida en 1932. Publicada en Draghi Lucero 1938, p. 181. Reeditada en RTLH 11 (1977-1978), pp. 146-147 y Díaz Roig 1990a, nº XI, 16.2, p. 108.  024 hemist.  Música no registrada.

  1A   Andaba el pastor un día
     deleitando a su ganado,
     sale un tienta y le dice:
     --De ti vengo enamorado.--
  1B   Responde el pastor y dice:
     --No te tengo ni un cuidado.
  2A   --¿Dónde has andado, pastor
     que hasta aquí te has librado
     de las muchas tentaciones
     que ya te habréis encontrado?--
  2B   Responde el pastor y dice:
     De mí no tengáis cuidado.
  3A   --Mucho te quiero, pastor,
     y mi amor te lo confieso;
     pero mi gusto sería
     si fuerais algo travieso.--
  3B   Responde el pastor y dice:
     --A otro perro ese hueso.
  4A   --Mira estas piernas, pastor,
     que buscan toda mirada;
     ay, si fueras más travieso,
     yo estos tesoros te daba.--
  4B   Responde el pastor y dice:
     --Son cenizas de la nada.--

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0023:72 Gerineldo (í-o)            (ficha nº: 5177)

Versión de Argentina s. l. (Argentina).   Recogida en 1941. Publicada en Moya 1941b, II, pp. 32-33. Reeditada en RTLH 7 (1975), I.547 y Díaz Roig 1990a, nº XIV, 16.1, pp. 148-149.  044 hemist.  Música no registrada.

     --Gerineldo, Gerineldo,    paje del rey más querido,
  2   quién te tuviera esta noche    en mi jardín florecido.
     Válgame Dios, Gerineldo,    qué cuerpo tienes tan lindo.
  4   --Como soy vuestro criado,    señora, burláis conmigo.
     --No me burlo, Gerineldo,    que de veras te lo dio.
  6   --¿Y, cuándo, señora mía,    cumpliréis lo prometido?
     --Entre las doce y la una    que el rey estará dormido.--
  8   Medianoche ya es pasada,    Gerineldo no ha venido.
     --Malhaya, Gerineldo,    quien amor puso contigo.
  10   --Ábreme, la mía señora,    ábreme, cuerpo garrido.
     --¿Quién a mi estancia se atreve,    quién llama a mi postigo?
  12   --No os burléis, señora,    que soy vuestro dulce amigo.--
     Tomáralo de la mano    y en el lecho lo ha metido.
  14   Entre juegos y deleites    la noche se les ha ido
     y allá hacia el amanecer    los dos duermen, vencidos.
  16   Despertado había el rey    de un sueño despavorido:
     --O me roban a la infanta,    o traicionan mi castillo.--
  18   Aprisa llama a su paje    pidiéndole los vestidos:
     --Gerineldo, Gerineldo,    el paje más querido.--
  20   Tres veces lo ha llamado,    ninguna ha respondido.
     Puso la espada en el cinto,    adonde la infanta ha ido,
  22   vio a su hija, vio a su paje,    como mujer y marido.

Nota de los editores de RTLH: se trata de un fragmento de Flor nueva.

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0224:67 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 5211)

Versión de Ingenio Santa Rosa (Argentina).   Recitada por Teresa Ledesma. Recogida en 1937. Publicada en Carrizo 1937, I., p. 296. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XVII, 16.1, p. 172.  020 hemist.  Música no registrada.

     --Hilo de oro, hilo de plata,    vino el ángel San Gabriel
  2   y me dijo una mujer    que lindas hijas tenéis.
     --Si las tengo o no las tengo,    yo las sabré mantener;
  4   con el pan que Dios me da,    todas comen y yo también.
     --Ya me voy muy enojado    para el palacio del rey,
  6   a avisárselo a la reina,    y al hijo del rey también.
     --Vuelve, vuelve, pastorcillo,    no seas tan descortés,
  8   de las tres hijas que tengo,    la mejor te la daré.
     --Ésta llevo y ésta traigo,    por esposa y gran mujer,
  10   que su madre es una rosa    y su padre es un clavel.--

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0178:58 Mambrú (7+7 á)            (ficha nº: 5253)

Versión de Capayán (Argentina).   Recitada por una chica. Recogida en 1915. Publicada en Carrizo 1926, p. 234. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXI, 16.1, p. 197.  014 hemist.  Música no registrada.

     Mambrú se fue a la guerra,    no sé cuándo vendrá,
  2   si vendrá por la Pascua    o por la Trinidad.
     La Trinidad se pasa,    Mambrú no vuelve más.
  4   Mambrú se ha muerto en guerra,    lo llevan a enterrar
     con tres, cuatro oficiales    y un cura y sacristán.
  6   Arriba de la tumba    un pajarito va
     cantando el pío, pío,    y el pío, pío, pa.

Notas: Los primeros hemistiquios se repiten, intercalando el estribillo: Chiribín, chiribín, chin, chin.. Los segundos también se repiten intercalando el estribillo: Ajajá, ajajá.

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0180:46 Marinero al agua (á-a)            (ficha nº: 5262)

Versión de Monteros (Argentina).   Recitada por Lujana J. Veliz. Recogida en 1935. Publicada en Carrizo 1937, pp. 350-351. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXII, 16.1, p. 201.  016 hemist.  Música no registrada.

     Al salir de Barcelona,    marinero cayó al agua;
  2   Lucifer, que nunca duerme,    contestó de la otra banda:
     --¿Qué me das tú marinero,    si yo te saco del agua?
  4   --Yo te doy mis tres navíos    cargados con oro y plata.
     --Yo no quiero tus navíos,    ni tu oro ni tu plata,
  6   yo quiero que cuando mueras    a mí me entregues el alma.
     --Yo el alma la entrego a Dios    y el cuerpo al agua salada
  8   y el corazón que me queda    a la Virgen soberana.--

Título original El marinero.

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0180:47 Marinero al agua (á-a)            (ficha nº: 5263)

Versión de Cuyo (Argentina).   Recitada por niños escolares. Recogido hacia 1925 Publicada en Draghi Lucero 1938, pp. 4-5. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXII, 16.2, pp. 201-202.  026 hemist.  Música no registrada.

     Cuando salen los navíos    cargaditos de españoles
  2   y al tiempo de echar la vela    cayó un marinero al agua.
     Se le presentó el demonio    diciéndole estas palabras:
  4   --¿Qué me das, marinerito,    si te saco de estas aguas?
     --Yo te doy mis tres navíos    cargados con oro y plata,
  6   a mi mujer por esposa    y a mis hijas por esclavas.
     --No quiero tus tres navíos    cargados con oro y plata,
  8   ni tu mujer por esposa,    ni tus hijas por esclavas,
     yo quiero que cuando mueras    me entregues a mi tu alma
  10   --Anda, demonio, a los infiernos,    que eres de mala calaña
     que mi alma es para Dios,    que la tiene bien ganada,
  12   mi cuerpo para los peces    que andan debajo del agua,
     mis huesos al campanario    que repiquen las campanas.--

Título original El marinero.

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0180:48 Marinero al agua (á-a)            (ficha nº: 5264)

Versión de San Lorenzo (Argentina).   Recitada por María Mercedes Ramos. Recogida en 1928. Publicada en Carrizo 1933, p. 7. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXII, 16.3, p. 202.  025 hemist.  Música no registrada.

     Entre San Pedro y San Juan    hicieron un barco nuevo,
  2   el barco era de oro,    los remos eran de acero,
     San Pedro era piloto,    San Juan era marinero
  4   y el capitán general    era Jesús Nazareno.
     En una noche oscurita    cayó un marinero al agua,
  6   Lucifer, que nunca duerme,    contestó de la otra banda
     diciéndole estas palabras:
  8   --Marinero, ¿qué me das    si yo te saco del agua?
     --Te doy todos mis navíos    cargados con oro y plata,
  10   --Yo no quiero tus navíos,    ni tu oro ni tu plata,
     yo quiero que cuando mueras    a mí me entregues el alma
  12   --Yo el alma la entrego a Dios    y el cuerpo al agua salada
     y los restos que me quedan    a los pescados del agua.--

Título original El marinero.

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0225:16 Monja por fuerza (é-o)            (ficha nº: 5272)

Versión de Argentina s. l. (Argentina).   Recogido antes de 1913. Publicada en Bayo 1913, p. 36. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXIII, 16.1, p. 206.  018 hemist.  Música no registrada.

     Una tarde de verano    me sacaron a paseo,
  2   al revolver una esquina    había un convento abierto.
     Salieron todas las monjas,    todas vestidas de negro,
  4   me agarraron de la mano    y me metieron adentro.
     Me sientan en una silla    y allí me cortan el pelo;
  6   pendientes de mis orejas,    anillitos de mis dedos.
     ¡Lo que más sentía yo    era mi mata de pelo!
  8   Vinieron mis padres    con mucha alegría,
     me echaron el manto    de Santa María.

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0049:97 Conde Niño (á)            (ficha nº: 5292)

Versión de Argentina s. l. (Argentina).   Recogida en 1913. Publicada en Bayo 1913, pp. 18-19. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXVIII, 16.1, p. 223.  034 hemist.  Música no registrada.

     Se levanta el conde Nuño    la mañana de San Juan
  2   a dar agua a su caballo    en la ribera del mar.
     Mientras el caballo bebe    Nuño se pone a cantar;
  4   la reina lo está escuchando    dentro su palacio real:
     --Despierta--, dice a su hija,    --si acaso durmiendo estás;
  6   oirás lo bien que canta    una sirena en el mar.
     --Parece que no es sirena    en el modo de cantar,
  8   sino que es el conde Nuño    que me viene a demandar.
     --No te dé cuidado, hija,    que lo mandaré matar.
  10   --No lo mandes matar, madre,    que con él me enterrarás.--
     Mas la reina, de envidiosa,    al punto lo hizo matar.
  12   Le alzan en andas de oro,    a ella en andas de cristal
     y los fueron abajando    al contrapié de un altar.
  14   Dos arbolitos nacieron    en una llana amistad,
     de los gajos que se alcanzan    besos y abrazos se dan.
  16   Y la reina, de envidiosa,    luego los mandó cortar.
     Ella se volvió paloma,    el se volvió gavilán.

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0049:98 Conde Niño (á)            (ficha nº: 5293)

Versión de San Luis (Argentina).   Recogido entre 1971 y 1972. Publicada en Ochoa de Masramón 1971-1972, p. 210. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXVIII, 16.2, pp. 223-224.  028 hemist.  Música no registrada.

     Ya salía el condecillo    la mañana de San Juan
  2   a dar agua a su caballo    a las orillas del mar.
     Luego que el freno le saca    ya se ponía a cantar;
  4   la reina le está escuchando    en su palacio real:
     --Levantad, hija--, le dice,    --levantad, oír cantar,
  6   oír lo lindo que canta    la sirena de la mar.
     --Mi madre, no es la sirena    en el modo de cantar,
  8   mi madre, es el condecillo    que me anda por cautivar.
     --Calle, calle--, le dice,    --lo he de mandar a matar.--
  10   Al otro día de mañana    ya lo fueron a enterrar.
     A ella en andas de plata    y a él en andas de cristal.
  12   Y los entierran en la puerta    de más allá, junto al mar.
     De ella sale un rico naranjo    y de él un olivar;
  14   De los gajos que se alcanzan    besos y abrazos se dan.

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0113:179 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 5334)

Versión de San Luis (Argentina).   Recogida en 1941. Publicada en Moya 1941b, 491-492. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXX, 16.4, p. 247.  026 hemist.  Música no registrada.

     --Soldadillo, soldadillo,    ¿de dónde viene usted?
  2   --De las guerras señorita,    ¿qué se le ofrece a usted?
     --¿No me ha visto a mi marido    en la guerra alguna vez?
  4   --No lo he visto, señorita,    no sé qué señas tendrá.
     --Mi marido es alto y rubio,    alto, rubio, aragonés,
  6   que en el mango de la espada    lleva sello de marqués.
     --Por las señas que me ha dado,    su marido muerto es,
  8   en las guerras lo mataron;    mucha gente lo lloraba
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    y el hijo del marqués también,
  10   y me dejó el encargue    que me case con usted.
     --Calle, calle gentil hombre,    no me diga eso usted;
  12   siete años lo he esperado,    siete más lo esperaré
     y si a los siete años no viene    a un convento entraré.--

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0226:57 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 5356)
[0028 Búsqueda de la Virgen  contam.]

Versión de Jujuy (Argentina).   Recitada por unas niñas. Recogida en 1934. Publicada en Carrizo 1934, p. 135. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXXIII, 16.2, p. 262.  022 hemist.  Música no registrada.

     La Virgen María, mi madre,    camina para Belén,
  2   en el medio del camino    pide el niño de beber.
     La Virgen le dijo al niño:    --No tome esas aguas, bien,
  4   esas aguas corren turbias    y no son para beber.--
     Camino para San Pedro    encontré un naranjero,
  6   el dueño de las naranjas    era un ciego y nada ve.
     La Virgen le dijo al ciego:
  8   --Dale una naranja al niño    para que apague su sed.
     --Corte, corte nomás, señora,    hasta que sea menester.--
  10   Mientras la Virgen cortaba    más volvía a florecer.
     --¿Quién será esta gran señora,    quién será esta gran merced?
  12   --Sin duda será María    que pasó para Belén.--

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2988:2 Tres hijas de la señora de bien (é)            (ficha nº: 4414)

Versión de Buenos Aires (Buenos Aires, Argentina).   Recogida por Ciro Bayo, antes de 1913. (Colec.: Bayo, C.). Publicada en Bayo 1913, pp. 49-51.  060 hemist.  Música no registrada.

     A la quinta, quinta, quinta    de una señora de bien,
  2   llega un lindo caballero    corriendo a todo correr.
     Como el oro es su cabello,    como la nieve su tez,
  4   como luceros sus ojos    y su voz como la miel.
     --Que Dios os guarde, señora.    --Caballero, a vos también.
  6   --Dadme un vasito de agua,    que vengo muerto de sed.
     --Fresquita como la nieve,    caballero, os la daré,
  8   que mis hijas la cogieron    al punto de amanecer.
     --¿Son hermosas vuestras hijas?    --Como el sol de Dios las tres.
  10   --¿Dónde están, que no las veo?    --Cada cual en su quehacer,
     que así deben estar siempre    las mujercitas de bien.
  12   --Decidme: ¿Cómo se llaman?    --La mayor se llama Inés,
     la mediana Dorotea    y la pequeña Isabel.
  14   --Decid a todas que salgan,    que las quiero conocer.
     --La mediana y la pequeña    a la vista las tenéis,
  16   que por veros han dejado    de planchar y de coser.
     La mayor, coloradita    se pone cuando la ven;
  18   está en su cuarto, que cose,    que cose y vuelta a coser.
     --Lindas son las dos que veo,    lindas son como un clavel,
  20   pero debe ser más linda    la que no se deja ver.
     Que Dios os guarde, señora.    --Caballero, a vos también.--
  22   Ya se marcha el caballero    corriendo a todo correr.
     A la quinta, quinta, quinta    de la señora de bien
  24   llegan siete caballeros    siete semanas después.
     --Señora, buena señora,    somos criados del rey,
  26   que hoy hace siete semanas    vino aquí muerto de sed.
     Tres hijas como tres rosas    nos ha dicho que tenéis.
  28   Venga, venga con nosotros    esa que se llama Inés,
     esa que coloradita    se pone cuando la ven,
  30   que en los palacios reales    va a casarse con el rey.--
    

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0168.1:47 ¿Dónde vas, Alfonso XII? (í)            (ficha nº: 5039)

Versión de Buenos Aires (Buenos Aires, Argentina).   Recogido antes de 1941. Publicada en Moya 1941, p. 558. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº II, 16.2, pp. 45-46.  024 hemist.  Música no registrada.

     --¿Dónde vas, Alfonso XII,    dónde vas tan solo así?
  2   --Voy en busca de Juanita    que ayer tarde la perdí.
     --Ya Juanita está muerta,    ayer tarde yo la vi,
  4   cuatro duques la llevaban    por las calles de Madrid.
     Su cajón era de oro    y su tumba de cristal
  6   y el velo que la cubría    eran espumas del mar;
     los zapatos que llevaba    eran de un rico charol,
  8   con letras de oro que decían:    "Ya murió la flor de amor".
     Los faroles del palacio    ya no quieren alumbrar
  10   porque Juanita se ha muerto,    ellos quieren enlutar.
     Las campanas del palacio    ya no quieren repicar
  12   porque Juanita se ha muerto    y luto quieren llevar.--

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0665:2 Fray Pedro (6+6 ó)            (ficha nº: 7945)

Versión de Buenos Aires s. l. (Buenos Aires, Argentina).   Recogido antes de 1941. (Colec.: Moya). Publicada en Moya 1941b, II, pp. 275-276. Reeditada en Chicote 2002a, nº 14, p. 82.  016 hemist.  Música no registrada.

     Estaba fray Diego    sentadito al sol,
  2   los hábitos rotos,    mostrando el cordón.
     Pasó el ama priora    por el corredor:
  4   --¿Qué es eso, fray Diego?,    ¿qué es eso?, ¡por Dios!
     --No se asusten niñas,    que soy cazador,
  6   yo mato a las monjas    y a las que no son
     y ésta es la bolsa    de la munición
  8   y ésta es la escopeta    con que cazo yo.--
    
    

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0200:34 La Gallarda (í-a)            (ficha nº: 7947)

Versión de Buenos Aires s. l. (Buenos Aires, Argentina).   Recogido antes de 1941. (Colec.: Moya). Publicada en Moya 1941b, II, pp. 245-246. Reeditada en Chicote 2002a, nº 20, pp. 98-99.  056 hemist.  Música no registrada.

     Estándose la Gallarda    en su ventana florida,
  2   peinando su pelo de oro,    parece seda torcida,
     vio venir un caballero    camino de Andalucía.
  4   --¿A dónde va el caballero?,    ¿dónde tiene la dormida?
     --Si usted me la da, señora,    no camino más arriba.
  6   --Suba, suba, caballero,    no gaste usted cortesía.--
     Al subir a la escalera,    el caballero en alto mira.
  8   --¿Qué es aquello, la Gallarda,    y toda tu gallardía?
     --Son cabezas de lechones    criados con la mi harina.
  10   --Mientes, mientes, la Gallarda,    y toda tu gallardía;
     una es la de mi padre,    la prenda que más quería,
  12   otra es la de mi hermano,    en la barba la conocía.--
     Por donde quiera que andaba    el caballero la seguía.
  14   La Gallarda hace la cena,    el caballero bien la mira.
     La Gallarda hace la cama,    el caballero bien la mira,
  16   y entre sábana y colchón    un puñal de oro metía.
     A eso de la medianoche,    la Gallarda revolvía:
  18   --¿Qué buscas tú, la Gallarda,    y toda tu gallardía?
     --Busco el mi rosario de oro    que yo rezarlo solía.
  20   --El tu rosario, Gallarda,    en mis manos estaría.--
     Se dieron de vuelta en vuelta    por ver quien quedaba encima,
  22   se dieron de vuelta en vuelta,    la Gallarda quedó encima,
     y el caballero debajo,    el puñal de oro metía.
  24   --Abra las puertas, portero,    que ya va viniendo el día.
     --Yo las puertas no las abro,    si la Gallarda está arriba.--
  26   La sangre de la Gallarda,    toda la sala cubría,
     suerte tuvo el caballero    y toda su gallardía,
  28   que de cien hombres que entraron    ninguno salió con vida.
    

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0137:23 Tres hermanas cautivas (6+6 í-a)            (ficha nº: 7954)

Versión de Buenos Aires s. l. (Buenos Aires, Argentina).   Recogido antes de 1941. (Colec.: Moya). Publicada en Moya 1941: II, 206-07. Reeditada en Chicote 2002a, nº 35, p. 132-133.  052 hemist.  Música no registrada.

     A la verde, verde,    a la verde oliva,
  2   ¿dónde cautivaron    a mis tres cautivas?
     El pícaro moro    que las cautivó,
  4   a la reina mora    se las entregó.
     --¿Qué nombre tienen    estas tres cautivas?
  6   --La mayor Constanza,    la menor Lucía,
     a la más pequeña    llaman Rosalía.
  8   --¿Qué oficio daremos    a estas tres cautivas?--
     Constanza amasaba,    Lucía cernía,
  10   y la más pequeña,    agua les traía.
     Yendo un día por agua    a la fuente fría,
  12   se encontró un anciano    que de ella bebía.
     --¿Qué hace ahí, buen viejo,    en la fuente fría?
  14   --Estoy aguardando    a mis tres cautivas.
     --Pues, usted es mi padre    y yo soy su hija,
  16   voy a darle parte    a mis hermanitas.
     --Ya sabes Constanza,    ya sabrás Lucía,
  18   como he visto a padre    en la fuente fría.--
     Constanza lloraba,    Lucía gemía,
  20   y la más pequeña    así les decía:
     --No llores Constanza,    no gimas Lucía,
  22   que en viniendo el moro,    larga nos daría.--
     La pícara mora,    que las escuchó,
  24   abrió una mazmorra    y allí las metió.
     Cuando vino el moro    de allí las sacó,
  26   y a su pobre padre    se las entregó.

Título original: Las tres cautivas.

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0222:35 Bernal Francés (í)            (ficha nº: 5058)

Versión de Catamarca (Catamarca, Argentina).   Recogido antes de 1941. Publicada en Moya 1941b, pp. 464-465. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº V, 16.1, pp. 62-63.  034 hemist.  Música no registrada.

     --¡Válgame Dios,    el señor santo San Gil!
  2   ¿Quién es este caballero    que llama a mi puerta a abrir?
     --Es el señor francés    que siempre le suele servir.
  4   --Apaguen velas y candelas,    vayan criados a dormir,
     yo con el señor francés    pasaremos al jardín,
  6   pies y manos nos lavaremos    en aguas de toronjil,
     en sábanas de holán    nos tiraremos a dormir.--
  8   --¿Qué haces amante mío    que no te llegas a mí?
     ¿Está tu amor en Francia    o te han dicho algo de mí?
  10   No temas a las justicias    que no andan por aquí.
     --No temo a las justicias    porque nunca le he temido
  12   mucho menos a tu marido    que está hablando contigo.
     Mañana por la mañana    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  14   llamarás a tu padre y madre    que te echen bendición,
     y este puñal que aquí tengo    se teñirá de carmesí.
  16   Estos tres hijos que tengo    para el rey se los mandaré,
     Que le sirvan de vasallos    y que mueran por la fe.--

Nota de Díaz Roig: Estos dos últimos versos son de Las señas del esposo.

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0126+0180:6 Santa Catalina+Marinero al agua (á-a)            (ficha nº: 5116)

Versión de Catamarca (Catamarca, Argentina).   Recitada por una chica de 13-14a. Recogida en 1915. Publicada en Carrizo 1926, p. 32. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº X, 16.2, pp. 100-101.  024 hemist.  Música no registrada.

     En Galicia hay una niña,    Catalina se llamaba.
  2   Todos los días de fiesta    su padre la castigaba.
     Su padre era un perro moro,    su madre una renegada.
  4   Mandan hacer una rueda    de cuchillas y navajas;
     la rueda ya estaba hecha,    Catalina arrodillada,
  6   y bajó un ángel del cielo    con su corona y su espada:
     --Catalina, sube, sube,    que el rey del cielo te llama.--
  8   Y mientras iba subiendo    cayó un marinero al agua.
     --¿Qué me das tú, marinero,    si yo te saco del agua?
  10   --Te doy todos mis navíos    cargados de oro y plata.
     --Yo no quiero nada de eso,    lo que yo quiero es tu alma.
  12   --El alma la entrego a Dios    y el cuerpo al agua salada.--

Nota de Díaz Roig: -12b Una de las consecuencias de la unión de Santa Catalina y El marinero es que parece que es la santa la que tienta al marinero. Sólo unos pocos textos han solucionado este contrasentido (véase aquí el 8.31) pero en el resto, como en éste, el absurdo persiste.

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0144:58 Don Gato (é)            (ficha nº: 5166)

Versión de Catamarca (Catamarca, Argentina).   Recogida en 1941. Publicada en Moya 1941b, p. 568. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XIII, 16.1, p. 139.  022 hemist.  Música no registrada.

     Estaba el señor don Gato    sentado en silla de oro,
  2   usando medias de seda    zapatillas de mil pecado,
     chaquetilla de sargento    y muy bien abotonada,
  4   sombrero de cuatro pelos,    parecía un escribano.
     Le vino la risa al gato,    se cayó de silla abajo;
  6   se quebró siete costillas    y la punta de la cola.
     Hicieron llamar al médico,    juntamente al escribano;
  8   hicieron el testamento    de todo lo que había robado:
     siete libras de tocino,    y otras tantas de pescado,
  10   un tarrito de manteca    para los días de fiesta,
     y un tarrito de poroles    para los días de alboroto.

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0113:176 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 5331)

Versión de Catamarca (Catamarca, Argentina).   Recogida en 1926. Publicada en Carrizo 1926, p. 34. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXX, 16.1, pp. 245-246.  042 hemist.  Música no registrada.

     --Catalina, Catalina,    lindo nombre aragonés,
  2   para España es mi partida    ¿qué encargo me hace usted?
     --Que si lo ve a mi marido    mis recuerdos me le dé.
  4   --¿Que señas tendrá, señora,    para poder conocer?
     Es alto, blanco y bizarro    y al hablar es muy cortés.
  6   --Por las señas que me ha dado    su marido muerto es,
     no lo mataron en la guerra,    que lo mató un genovés;
  8   todo el mundo lo ha llorado,    generales y un marqués,
     y la que más lo ha llorado    fue la hija del genovés.
  10   Por encargo me ha dejado    que me case con usted.
     --Diez años lo he esperado,    otros diez lo esperaré
  12   y si a los veinte no viene    yo de monja me entraré.
     A mis tres hijas que tengo    al convento las daré
  14   para que recen al alma    del padre que les dio el ser.
     Al hijo varón que tengo    que vaya a servir al rey,
  16   que le sirva de vasallo    y que muera por su ley.
     Con la plata que ha dejado    un rosario compraré,
  18   todas las noches por su alma    un rosario rezaré.
     --Calla, calla Catalina,    calla, calla, fiel mujer,
  20   hablando con tu marido    sin poderlo conocer.
     Esta noche, si Dios quiere,    en tus brazos dormiré.--

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0366:20 Conde Claros preso (á)            (ficha nº: 7944)

Versión de Catamarca s. l. (Catamarca, Argentina).   Recogido antes de 1941. (Colec.: Moya). Publicada en Moya 1941b, II, pp. 23-24. Reeditada en Chicote 2002a, nº 9, p. 65.  065 hemist.  Música no registrada.

     A las once de la noche    empezó el gallo a cantar,
  2   se levantó el conde Claro,    sobre su cama a pensar.
     Le pidió a su camarero,    de vestir y de calzar,
  4   le sacó un rico vestido    que no lo había en la ciudad,
     y su caballo rosillo    que tenía de su montar;
  6   dijeron los que lo vieron    sin faltar a la verdad,
     en la cincha y en el freno    equivale a una ciudad.
  8   Saca su bestia y ensilla    y se va al palacio real,
     porque sabía que la reina    se está por ir a bañar;
  10   O doscientas damas con ellas    que la van a acompañar.
     Tan poco que caminó    con la reina se encontró;
  12   clavó la rodilla en tierra    y así la empezó a hablar:
     --Diez años ha que padezco    en este palacio real,
  14   por ver si mi vida puede    de tu hermosura gozar.--
     Iba pasando un cazador,    que nunca solía pasar,
  16   le hace señas con la mano    y así lo empezó a llamar:
     --Te voy a dar en oro y plata    y la ciudad de Montalván,
  18   una prima hermana tengo,    con ella te has de casar;
     las riquezas que ella tiene,    mi lengua no puede hablar.--
  20   Los engaña el cazador,    se va al palacio real:
     --Buen día tengas,    mi Sara Real Majestad,
  22   aquí nuevas más amargas    nadie te ha de contar.--
     La reina yendo a los baños    con el conde fue a encontrar.
  24   De ahí salió el rey,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     aligerando los pasos,    para donde el conde estaba:
  26   --Aquí preso te dais, conde.    --Aquí preso me tendrás,
     que dichoso que había sido yo,    me prenda su majestad.--
  28   Allá le dice la niña:    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     --No lo mate, mi padre,    que con él me voy a casar.
  30   que si usted no me hace el gusto,    me voy a los montes a enzarzar,
     a morir de los rigores    del más tirano animal.--
  32   Y así los casó el rey    y lo agarró al cazador
     y le cortó la cabeza,    pa`que no vaya a contar
  34   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    lo que tan a la vista está.

Nota: Explica Chicote [2002], que si bien bastante raro en la tradición moderna, el romance era cantado en Argentina "entre los guitarreros de los pagos pampeanos. Sirve para acompañar al gato, baile gauchesco en el que han venido a refundirse la huella, el cuando, el cielito, el pericón y otras danzas criollas ya en desuso." (pp. 66-67)

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0113:178 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 5333)

Versión de Chacó (Chacó, Argentina).   Recogida en 1941. Publicada en Moya 1941b, p. 507. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXX, 16.3, p. 246.  032 hemist.  Música no registrada.

     --Catalina, Catalina,    lindo nombre aragonés,
  2   mañana me, voy a Francia,    me mandáis lo que queréis.
     --Si lo veis a mi marido    mil memorias le daréis.
  4   --Señora, dame una seña    así lo conoceré.
     --Las señas, de mi marido:    es un galán muy cortés
  6   y en las alas del sombrero    lleva las armas del rey.
     --Por las señas que me ha dado    su marido muerto es,
  8   en el juego de los dados    lo mató un genovés.
     Lo que me ha recomendado,    es que me case con usted,
  10   y que cuide a sus hijitos    como él lo solía hacer.
     --Retírese en hora mala,    no me sea tan descortés;
  12   si mi marido no vuelve    diez años lo esperaré.,
     Si a los diez años no vuelve    de monja me meteré.
  14   Un solo hijo varón tengo    al rey se lo entregaré.
     Dos hijas mujeres tengo,    conmigo las llevaré
  16   para que cuiden a Jesús,    a Jesús, María y José.--

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0435:5 Infante Arnaldos (á)            (ficha nº: 7943)

Versión de Córdoba s. l. (Córdoba, Argentina).   Recogido antes de 1969. (Colec.: Viggiano Esaín). Publicada en Viggiano Esaín 1981, p. 66. Reeditada en Chicote 2002a, nº 2, p. 42.  026 hemist.  Música no registrada.

     Mañanita qué ventura    en la rivera del mar
  2   como tuvo el conde Arnaldos,    mañanita de San Juan.
     Con un halcón en la mano    el conde iba a cazar,
  4   cuando llegó una galera    que en tierra quiso posar.
     Las velas traía de seda    y la jarcia de un cendal;
  6   marinero que la manda    diciendo viene un cantar,
     que la mar hacía en calma,    los vientos hace amainar,
  8   los pejes que andan n` el hondo,    arriba los ha de sacar,
     las aves que andan volando,    n` el mastel la haz pasar.
  10   Allí habló el conde Arnaldos,    bien oiréis lo que dirá:
     --Por Dios te ruego, marinero,    dígasme ora ese cantar.--
  12   Respondió el marinero,    tal respuesta le fue a dar:
     --Yo no canto esta canción    sino a quien conmigo va.--

Nota: Está claro que el recitador o un pariente suyo aprendió la versión antigua de un libro.

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0110:428 La Condesita (á)            (ficha nº: 7948)

Versión de Córdoba s. l. (Córdoba, Argentina).   Recogido antes de 1960. (Colec.: Viggiano Esaín). Publicada en Viggiano Esaín 1981, III, pp. 57-59. Reeditada en Chicote 2002a, nº 10, pp. 68-70.  120 hemist.  Música no registrada.

     Al conde Sol le nombraron    por capitán general,
  2   la condesa, como era niña,    se lo pasaba en llorar;
     acaban de ser casados    y se tienen que apartar.
  4   --¿Cuántos días, cuántos meses    piensas estar por allá?
     --Deja los meses, condesa,    por años debes contar,
  6   si a los tres años no vuelvo,    viuda te puedes llamar.--
     Pasan tres y pasan cuatro,    pasan seis y pasan más,
  8   y el conde Sol no volvía,    ni nuevas suyas fue a dar;
     los ojos de la condesa    no dejaban de llorar.
  10   Un día, estando en la mesa,    su padre le habló así:
     --Deja el llanto mi condesa,    nueva vida tomarás,
  12   condes y duques te piden,    te debes, niña, casar.
     --En mi corazón tengo carta    de que el conde vivo está,
  14   no lo quiera Dios del cielo    que yo me vuelva a casar.
     Dame licencia, padre mío,    para salirle a encontrar.
  16   --La licencia tiene, m` hija,    y también mi bendición.--
     Se retiró a su aposento,    llora que llora no más;
  18   se quitó medias de seda    de lana las fue a calzar,
     dejó zapatos de raso,    los puso de cordobán,
  20   o un brial de seda verde,    que valía una heredad,
     y encima del brial se puso,    un hábito de sayal.
  22   sobre el hombro se echó,    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     cogió el bordón en la mano    y se fue a pelegrinar.
  24   Anduvo siete reinados,    morería y cristiandad,
     anduvo por mar y tierra,    no pudo al conde encontrar.
  26   Subió a un puerto, miró a un valle,    y un castillo vio asomar,
     --Si aquel castillo es de moros,    allí me cautivarán,
  28   mas, si es de buenos cristianos,    ellos me han de ayudar.--
     Y bajando unos palmares    gran majada fue a encontrar.
  30   --Cabritero, cabritero,    por la Santa Trinidad,
     que me niegues la mentira    y me digas la verdad,
  32   ¿de quién llevas tantas vacas    de misma marca y señal?
     --Del conde Sol son, señora,    que en ese castillo está.
  34   --Cabritero, cabritero,    por la Santa Trinidad,
     si es el conde Sol tu amo,    más te quiero preguntar:
  36   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    ¿cómo vives por acá?
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    ya están cociendo el pan,
  38   muchas gentes convidadas    de lejos llegando están.
     --Cabritero, cabritero,    por la Santa Trinidad,
  40   por el camino más corto,    me has de encaminar allá.--
     Tan larga jornada un día,    en medio la hubo de andar;
  42   llegado al frente del castillo    al conde Sol fue a encontrar
     y arriba vio estar la novia    en un alto ventanal.
  44   --Una limosna, mi conde,    por Dios y su caridad.
     --¡Oh! ¡Qué ojos de hechicera!    ¡En mi vida los vi igual!
  46   --Sí los has visto, conde,    si en Sevilla has estado.
     Para tan gran señor,    poca limosna es un real,
  48   yo pido un anillo de oro    que en tu dedo chico está.--
     Abrióse de arriba abajo    el hábito de sayal.
  50   --¿No me conoces, buen conde?    Mira si conocerás
     el brial de color verde    que me distes al casar.
  52   Al verla en aquel traje    cayó el conde para atrás;
     ni con agua, ni con vino,    no le pueden recordar,
  54   si no es con palabras dulces    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     --Malas mañas sacas, conde,    no las podrás olvidar,
  56   quien viendo a una buena moza    luego la vas a abrazar.
     --¡Malaya la majadera!    ¿Quién te trajo por acá?
  58   --No la maldiga ninguno,    que es mi mujer natural,
     con ella vuelvo a mi tierra,    adiós, señores, quedad,
  60   que los amores primeros    son muy malos de olvidar.
     Quédese con Dios la moza,    muy vestida y sin casar,
  62   que quien de lo ajeno viste,    desnudo suele quedar.--

Nota: Versión derivada de la de Flor nueva.

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0098.1:33 ¿Cómo no cantáis, la bella? A lo divino (é-a)            (ficha nº: 7953)

Versión de Córdoba s. l. (Córdoba, Argentina).   Recogido antes de 1960. (Colec.: Viggiano Esaín). Publicada en Viggiano Esaín 1981, III, p. 132. Reeditada en Chicote 2002a, nº 24B, p. 107.  020 hemist.  Música no registrada.

     La Virgen se estaba peinando    debajo de una palmera,
  2   los peines eran de plata,    las cintas de primavera.
     Por allí pasó José,    le dice de esta manera:
  4   --¿Cómo no canta la Virgen?    ¿cómo no canta la bella?
     --¿Cómo quieres que yo cante,    sólita y en tierra ajena,
  6   si un hijo que yo tenía    más blanco que una azucena,
     me lo están crucificando    en una cruz de madera?
  8   Si me lo quiere bajar,    bájamelo en hora buena,
     te ayudará San Juan    y también la Magdalena,
  10   junto con Santa Isabel    que es muy buena medianera.--

Título original: Los lamentos de la Virgen.

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0078:22 El prisionero (ó)            (ficha nº: 5295)

Versión de Deán Funes (Ischilín, Argentina).   Recogido antes de 1981. Publicada en Viggiano Esaín 1981, p. 54. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXIX, 16.1, p. 226.  019 hemist.  Música no registrada.

     Era por mayo, por mayo,    cuando hace la calor,
  2   cuando los trigos engañan    y están los campos en flor,
     cuando canta el jilguerillo    y contesta el ruiseñor,
  4   cuando los enamorados    van a sentir el amor.
     Pobre yo, triste, cuitado,    que muero en esta prisión,
  6   que no sé cuándo es de día    ni cuándo el sol se pon,
     si no por un jilguerillo    que me cantaba al albor;
  8   la mató un caballero,    déle Dios su galardón,
     que yo vivo en la prisión
  10   que no sé cuándo es el día    ni cuándo las noches son.

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3013.9:13 El carabí (no rom. (á))            (ficha nº: 5106)

Versión de Jujuy s. l. (Jujuy, Argentina).   Recogido antes de 1934. Publicada en Carrizo 1934, pp. 487-488. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº IX, 16.1, pp. 95-96.  018 hemist.  Música no registrada.

     En Francia hay una niña    hija de un capitán.
  2   ¡Qué hermoso pelo tiene!    ¿Quién se lo peinará?
     Se lo peinará su tía    con mucha suavidad
  4   con peinecito de oro    y horquillas de cristal.
     Elisa cayó enferma,    Elisa morirá.
  6   Elisa ya se ha muerto,    la llevan a enterrar
     con cuatro oficiales    y un comandante atrás.
  8   Encima de la tumba    un pajarito va,
     cantando el pío, pío,    cantando el pío pa.

Nota: se canta el estribillo así: tras los primeros hemistiquios, carabín, y tras los segundos, carabirulín, carabirulán.

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0191:25 La dama y el pastor (estróf. (vill. glos.))            (ficha nº: 5126)

Versión de Jujuy (Jujuy, Argentina).   Recitada por Negro Pardo. Recogida en 1930. Publicada en Carrizo 1934, p. 137. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XI, 16.1, p. 108.  048 hemist.  Música no registrada.

  1A   Andaba pastor un día
     deleitando en su ganado
     sale una dama y le dice:
     --Yo de ti m`he enamorado.--
  1B   Responde pastor, dice:
     --A mí no me da cuidado.
  2A   --¿Dónde has anudo, pastor,
     que no has hallao quien te coma
     y te has puesto a despreciar
     esta gallarda paloma?--
  2B   Responde pastor y dice:
     --Bien está San Pedro en Roma.
  3A   --Mucho te quiero, pastor,
     y la verdad te confieso,
     más mucho te había `e querer
     si fueras algo travieso.--
  3B   Responde pastor y dice:
     --Dale a otro perro ese hueso.
  4A   --pastor, te doy un ducado,
     tesoros de mil en mil,
     con tal que me hagas el gusto
     y te quedes a dormir.--
  4B   Responde pastor y dice:
     --Ahora es cuando me he de ir.
  5A   --Mira estas piernas, pastor,
     mira este cuerpo dorado,
     todo ha de ser para vos,
     pastor, si es que nos juntamos.--
  5B   Responde pastor y dice:
     --Donde hay amor no hay engaños.
  6A   --Permita el cielo, pastor,
     que mi maldición te alcance,
     que al dar agua a tu ganado
     todo se te desparrame.--
  6B   Responde pastor y dice:
     --Un buey solo bien se lame.
  7A   --Lo que te encargo es, pastor,
     lo mucho que te he querido,
     que no vayas a contar
     el desprecio que he tenido.--
  7B   Responde pastor y dice:
     --Eso es lo que habrás querido.
  8A   --Hermosísimo pastor,
     alabo tu proceder,
     por más que te he perseguido
     no te he podido vencer.--
  8B   Responde pastor y dice:
     --De mí puedes aprender.--

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0144:59 Don Gato (é)            (ficha nº: 5167)

Versión de Jujuy (Jujuy, Argentina).   Recogida en 1941. Publicada en Moya 1941b, pp. 567-568. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XIII, 16.2, pp. 139-140.  012 hemist.  Música no registrada.

     Está el señor don Gato    sentado en silla de oro.
  2   Le llega una noticia    que debe ser casado.
     El gato con la alegría    saltó al alto tejado.
  4   Cayó del tejado majo,    rompió las siete costillas.
     Lo llevan a enterrar    en la plaza del mercado
  6   Los gatos irán de luto    y los ratones saltando.

Nota: tras los segundos hemistiquios se canta el estribillo Rarura muruña.

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0221:51 Me casó mi madre (6+6 í-a)            (ficha nº: 5225)

Versión de Jujuy s. l. (Jujuy, Argentina).   Recogida en 1934. Publicada en Carrizo 1934, p. 490. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XX, 16.1, p. 183.  015 hemist.  Música no registrada.

     Me casó mi madre    chiquita y bonita
  2   con un hombre feo    que yo no quería.
     A la medianoche    el pícaro se iba;
  4   le seguí los pasos    a ver dónde iba
     y lo vi dentrar    lo de su querida
  6   y le oí decir:
     --Para ti pañuelos,    mantas y mantillas
  8   y a la otra mujer    palos y mala vida.--
     Me volví a mi casa    triste y abatida.

Nota: Tras cada verso se repite el estribillo Ay, ay, ay.
Título original La mal casada.

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0752:3 La mujer del gobernador (ó)            (ficha nº: 7946)

Versión de Jujuy s. l. (Jujuy, Argentina).   Recogido antes de 1930. (Colec.: Carrizo). Publicada en Carrizo 1930, pp. 26-27. Reeditada en Chicote 2002a, nº 31, p. 124.  039 hemist.  Música no registrada.

     Un martes era por cierto    cuando aquel hermoso sol
  2   de Catalina Sambrano,    mujer de un gobernador,
     saliendo un día a pasearse    con damas de gran primor
  4   se enamoró de un mancebo    por su sonorosa voz.
     Escríbele mil billetes    y prendas de gran valor,
  6   y el mancebo se curaba    de tener con ella amor,
     por ser mujer de quien era    y prenda de tal señor.
  8   Mas, como el amor es niño,    todo fuego y todo ardor,
     buscaron por donde hablarse,    que amor busca la ocasión.
  10   Gozáronse muchos años,    sin recelo ni temor,
     y el gobernador, celoso,    de todo fue sabedor.
  12   Saliendo un día a pasearse    en hábitos de varón,
     fuele siguiendo los pasos,    con el mancebo encontró.
  14   Dióle nueve puñaladas    y a sus pies lo arrodilló.
     Va en busca de su mujer    y allá adentro la alcanzó,
  16   y arrancando el espadín,    ambas piernas le cortó.
     --¡Ay, don Francisco de mi alma!
  18   por lo mucho que te quise    y nos quisimos los dos,
     en este trance te pido    que me otorgues confesión,
  20   y el gobernador, piadoso,    manda traer confesión.--
    

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0308.1:13 El castillo de la Virgen (í-a)            (ficha nº: 7952)

Versión de Jujuy s. l. (Jujuy, Argentina).   Recogido antes de 1934. (Colec.: Carrizo). Publicada en Carrizo 1934, 140. Reeditada en Chicote 2002a, nº 24A, p. 107.  021 hemist.  Música no registrada.

     En la punta de aquel cerro    hay una casa muy linda,
  2   no es hecha por carpintero,    ni por la carpintería;
     que la hecho nuestro señor    para la Virgen María.
  4   Sus ventanas son de oro,    las puertas de pedrería,
     por una ventana abierta    está la Virgen María,
  6   con el niñito en los brazos,    llorando lo más sentida.
     Pasó San José y le dijo:
  8   --¡Por qué llora, mi señora?    ¿Por pañales, por mantillas?
     --No lloro ni por pañales,    ni tampoco por mantillas,
  10   lloro por una señora    que reza todos los días,
     un rosario a la mañana    y un rosario al mediodía.--

Título original: Los lamentos de la Virgen, identificado erróneamente como ¿Cómo no cantáis, la bella? A lo divino [0098.1].

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0169:105 Hermana cautiva (8+8 í-a)            (ficha nº: 2561)

Versión de La Plata (La Plata, Argentina).   Recogida por Ciro Bayo, antes de 1913. (Colec.: Bayo, C.). Publicada en Bayo 1913, pp. 33-34. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XV, 16.1, p. 155.  036 hemist.  Música no registrada.

     Una tarde de torneo    salí por la morería
  2   y vi lavar a una mora    al pie de una fuentecilla.
     --Quítate de ahí, mora bella,    quítate de ahí, mora linda,
  4   que va a beber mi caballo    de esa agua cristalina.
     --Caballero, no soy mora,    que soy cristiana cautiva,
  6   me cautivaron los moros    de pequeña y chiquitita.
     --Veníte mora a mi casa    verás mi caballeriza.
  8   --Los pañuelos que yo lavo    ¿adónde los tendería?
     --Los de seda y los mejores    para mi caballería,
  10   y los que a ti no te sirvan    a las cortes de Sevilla.
     Al pasar por unos montes    suspiraba la morita.
  12   --¿Por qué suspiras, morita?    --¿Por qué no he de suspirar
     si aquí yo todos los días    con mi hermanito venía
  14   y luego mi buena madre    nos venía a buscar?
     --¡Válgame el Dios del cielo,    válgame la madre mía!
  16   quise traerme mujer    y traigo una hermana mía.
     Abran a madre cristiana (sic),    cerrojos y cerrojía,
  18   que la traigo a usté una prenda    que lloraba noche y día.

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0826:11 Las hijas de Merino (í-a)            (ficha nº: 5181)

Versión de Sanagasta (La Rioja, Argentina).   Recitada por Manuel Pilar Herrera (65a). Recogida en 1942. Publicada en Carrizo [1942], II, p. 12. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XVI, 16.1, p. 159.  022 hemist.  Música no registrada.

     En mi casa hay un peral    cubierto de perlas finas,
  2   en el gajo más cargado    se sienta una golondrina,
     por el pico echaba sangre    con las alas se batía.
  4   Se perdió la mejor niña    al punto de mediodía.
     Salió la madre a buscarla    como una loca perdida
  6   y fue la halló en un palmar    que en las palmas se mecía,
     y a un niño de quince años    estas palabras decía:
  8   --Nos casaremos los dos,    nos casemos, vida mía,
     aunque perdamos los padres,    aunque perdamos la vida.
  10   --La vida no te la ofrezco    porque esa prenda no es mía
     y puede ser que mañana    venga el dueño y me la pida.--

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0113:177 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 5332)

Versión de Banda Grande (Molinos, Argentina).   Recitada por Alicia Corbalán. Recogida en 1930. Publicada en Carrizo 1933, pp. 4-5. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXX, 16.2, p. 246.  036 hemist.  Música no registrada.

     Estaba la Catalinita    sentada bajo un laurel,
  2   con los pies en la frescura,    viendo las aguas correr;
     entonces pasó un soldado    y lo hizo detener.
  4   --Deténgase usted, soldado,    que una pregunta le haré:
     ¿No lo ha visto a mi, marido    en la guerra alguna vez?
  6   --Si lo he visto no me acuerdo,    déme usted las señas de él.
     --Mi marido es alto y rubio,    elegante y muy cortés
  8   y en el mango de la espada    lleva escrito: "Soy marqués".
     --Por las señas que me ha dado,    su esposo ha muerto ayer,
  10   y me ha dejado encargado    que me case con usted.
     --Eso sí que no lo he hecho,    eso sí que no lo haré;
  12   siete años lo he esperado,    otros siete esperaré,
     si a los catorce no viene,    `n un convento me entraré.
  14   A mis tres hijas mujeres    conmigo las llevaré,
     a mis tres hijos varones    a la patria los daré,
  16   que sirvan como su padre    y que mueran por su rey.
     --¡Calla, calla Catalina!    ¡Cállate infeliz mujer!
  18   Hablando con tu marido    sin poderlo conocer.--

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0126:26 Santa Catalina (á-a)            (ficha nº: 5115)

Versión de Banda Grande (Salta, Argentina).   Recitada por Alicia Corbalán. Recogida en 1931. Publicada en Carrizo 1933, pp. 3-4. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº X, 16.1, p. 100.  014 hemist.  Música no registrada.

     Se me ha perdido una niña    que Catalina se llama.
  2   Todos los días de fiesta    su padre la castigaba
     porque no quería hacer    lo que su padre mandaba.
  4   Mandan hacer una rueda    de cuchillos y navajas;
     la rueda ya estaba hecha,    Catalina arrodillada.
  6   Bajó un ángel del cielo    con coronas y guirnaldas:
     --Sube, sube, Catalina,    que Jesucristo te llama.--

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0101:21 No me entierren en sagrado (á-o)            (ficha nº: 7951)

Versión de San Juan s. l. (San Juan, Argentina).   Recogido antes de 1939. (Colec.: Díaz - Gallardo). Publicada en Díaz - Gallardo 1939, p. 280. Reeditada en Chicote 2002a, nº 17, pp. 87-88.  016 hemist.  Música no registrada.

     Aquí me pongo a cantar    debajo de este membrillo
  2   a ver si puedo alcanzar    las astas de este novillo.
     Si este novillo me mata    no me entíerren en sagrado
  4   entiérrenme en campo llano    donde me pise el ganado,
     y en la sepultura pongan    un letrero colorado
  6   para que sepa la gente    que aquí murió un desgraciado.
     No murió de tabardillo,    estaba bastante sano,
  8   se murió del mal de amor    que es mal que nunca es curado.

Título original: Lamento del enamorado.

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0697+1537.1:3 Desde el Huerto hacia el Calvario+El rastro divino (á+á-o)            (ficha nº: 7949)

Versión de San Luis s. l. (San Luis, Argentina).   Recogido antes de 1972. (Colec.: Ochoa de Masramón). Publicada en Ochoa de Masramón 1971-1972, 210-211. Reeditada en Chicote 2002a, nº 6, pp. 53-55.  034 hemist.  Música no registrada.

     Jesucristo se ha perdido,    la Virgen lo va a buscar;
  2   lo buscaba de huerto en huerto    y de rosal en rosal;
     debajo de un rosal blanco    vio un hortelanito estar:
  4   --Hortelanito, por Dios,    dime la pura verdad,
     si a Jesús de Nazaret    por acá ha visto pasar.
  6   --Sí, señora, que lo he visto    antes del gallo cantar,
     con una cruz en su hombro    que le hacía arrodillar,
  8   una corona de espinas    que le hacía traspasar
     y una soga a la garganta    que le hacía tropezar;
  10   entre judío y judío    bien acompañado va.
     --Caminemos, Virgen pura,    para el monte del Calvario
  12   que por presto que lleguemos    ya lo habrán crucificado.
     Ya le remachan los pies    y le clavarán sus manos,
  14   ya le tiran la lanzada    en su divino costado.
     la sangre que derramaba    está en cáliz sagrado;
  16   el hombre que la bebiera    será bienaventurado;
     será el rey en este mundo    y en el otro coronado.

Título original: La búsqueda de la Virgen, que será lo suyo [IGRH 0228]. Pero de momento lo meto con el título de otras versiones muy similares ya incorporadas al archivo electrónico. Sólo un estudio a fondo de los dos temas principales aclarará si hay dos romances o si sobra uno de los títulos.

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0168:6 Aparición de la enamorada muerta (í)            (ficha nº: 3760)

Versión de Santa Fe (Santa Fe, Argentina).   Recogida por Ismael Moya, 1941. (Colec.: Moya). Publicada en Moya 1941, I, p. 544-545. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 16.2, p. 50 y Chicote 2002, p. 37.  036 hemist.  Música no registrada.

     --¿Dónde vas, buen caballero?,    ¿dónde vas tan solo, así?
  2   --Voy en busca de mi esposa    que hace tiempo no la vi.
     --Tu esposa ya se ha muerto,    muerta está, que yo la vi;
  4   el cajón que la llevaba    era de oro y marfil.
     Los zapatos que llevaba    eran de un rico charol,
  6   regalados por su esposo    la noche que se casó.
     Su carita era de cera    y los dientes de marfil.--
  8   --Al entrar al cementerio    una sombra negra vi,
     cuanto más me retiraba,    más se aproximaba a mí.
  10   --No te asustes, esposito,    no te asustes tú de mí,
     que soy tu esposa querida,    abre los brazos a mí.
  12   Los abrazos y los besos    a la tierra se los di.
     Cásate, esposo mío,    cásate y no estés así;
  14   la primera hija que tengas,    ponle Dolores por mí.
     No la saques a paseo,    no la lleves al jardín,
  16   métele entre cristales,    no le pase lo que a mí.--
     Los faroles de la calle    ya no quieren alumbrar
  18   porque ha muerto Dolores,    luto le quieren llevar.

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0224:68 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 5212)

Versión de Santa Fe (Santa Fe, Argentina).   Recogido antes de 1941. Publicada en Moya 1941b, p. 529. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XVII, 16.2, p. 172.  030 hemist.  Música no registrada.

     --De Francia vengo, señoras,    traigo un hijo portugués
  2   y me han dicho en el camino    que lindas hijas tenéis.
     --Que las tenga o no las tenga    yo las sabré mantener,
  4   con el pan que Dios me ha dado    y otro que yo ganaré.
     --A Francia vuelvo, señoras,    a los palacios del rey
  6   que las hijas del rey moro    no me las dejaron ver.
     --Vuelva, vuelva, caballero,    no sea tan descortés,
  8   de las tres hijas que tengo    tome la que le guste a usted
     --Ésta tomo por esposa,    por esposa y por mujer;
  10   me ha parecido una rosa,    me ha parecido un clavel.
     --Lo que tengo que rogarle    es que me la cuide bien.
  12   --Bien tratadita estará    y bien comidita también,
     sentada en sillas de plata    bordando encajes del rey.
  14   Azotitos de correas    cuando sea menester
     y una perita en la boca    a las horas de comer.--

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0107:11 La bella en misa (ó)            (ficha nº: 7950)

Versión de Santiago del Estero s. l. (Santiago del Estero, Argentina).   Recogido antes de 1941. (Colec.: Moya). Publicada en Moya 1941, II, p. 56. Reeditada en Chicote 2002a, nº 4, pp. 46-48.  024 hemist.  Música no registrada.

     En Zanjón hay una ermita    que le llaman San Simón,
  2   donde damas y galanes    acuden a oír sermón.
     Ya sale Doña María,    hija del gobernador,
  4   con su hermosa pierna gorda    y su toca con almidón.
     Porque al salir de la iglesia    el chalón se le cayó,
  6   al agacharse a tomarlo    la hermosa pierna mostró.
     Las mujeres al mirarla    envidiaban su primor,
  8   y los hombres admirados,    míranla con devoción.
     El que estaba repicando    del campanario cayó
  10   y el que decía la misa,    en la misa se turbó,
     por decir: "¡Santo Evangelio!",    dijo: "¡Maldito el amor!"
  12   Y el sacristán le responde:    --¿Qué es eso, padre?, ¡por Dios!--
    

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0173:103 Santa Irene (6+6 á-a+estróf.)            (ficha nº: 7955)

Versión de Santiago del Estero s. l (Santiago del Estero, Argentina).   Recogido antes de 1941. (Colec.: Moya). Publicada en Moya 1941: II, 267. Reeditada en Chicote 2002a, nº 16, pp. 85-86.  023 hemist.  Música no registrada.

     Estaba Elenita    bordando corbatas
  2   con agujas de oro    y dedales de plata.
     Pasaba un caballero    pidiendo posada.
  4   --Si mi madre quiere,    prepararé la cama
     [. . . . . . . . . . . .]    en un rincón de la sala,
  6   con sábanas de hilo    y colchas de lana.--
     A la medianoche    éste se levantó,
  8   de las tres hermanas    a Elena eligió.
     Montó a caballo    y se la llevó.
     [. . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . .]
  10   A los cinco años    volvió por allí.
     --¿Qué haces pastorcillo?    ¿qué haces por aquí?
  12   --Cuidando a Elenita    que ha muerto por ti.--

Título original: Muerte de Elena.

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0222:13 Bernal Francés (í+pareados)            (ficha nº: 3761)

Versión de Tucumán s. l. (Tucumán, Argentina).   Recogida por Juan Alfonso Carrizo, 1937. (Colec.: Carrizo, J. A.). Publicada en Carrizo 1937, 358-59. Reeditada en Chicote 2002, p. 49.  058 hemist.  Música no registrada.

     --En su puerta estoy parado,    abrid las puertas, abrid
  2   que si no me abre las puerta,    aquí me verá morir;
     con la sangre que derramo    sus puertas he de teñir.
  4   --¿Quién es ese caballero    que así me las manda abrir?
     --Caballero soy de Francia,    el que la suele servir.--
  6   Con el candil en las manos    las puertas le fue abrir.
     --¡Negros todos y criados,    al aposento a dormir!--
  8   Y lo metió para adentro    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     lo lavó de pies y manos    con agua de toronjil,
  10   y se lo llevó a la cama    a donde suele dormir.
     A deshora de la noche,    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  12   --¿Qué ha tenido, caballero,    que no ha podido dormir?
     ¿Ha tenido amor en Francia?    ¿ha oído hablar de mí?
  14   --Yo no tengo amor en Francia,    no he oído hablar de ti;
     sólo temo a su marido    que él está lejos de aquí,
  16   --No le tema a mi marido,    que él está lejos de aquí,
     ni le tema a la justicia,    que no pasa por aquí.
  18   ¡Válgame la virgen santa,    válgame Dios y San Gil!,
     ¡con mi marido en mis brazos    y nunca lo conocí!
  20   --Mañana por la mañana    te vua cortar el vestido.
     Llamarás tu padre y madre,    te ayuden a bien morir.--
  22   Al otro día de mañana:    --¡Parientes todos y hermanos,
     cúbranse con negro luto    que hoy mis días tendrán fin.
  24   Oigan mujeres casadas,    oigan mujeres, les ruego,
     estando el marido ausente,    nunca jueguen este juego.
  26   Amigos y camaradas,    todos los que están presentes,
     no quieran mujer casada    estando el marido ausente.--
  28   Al otro día de mañana    redoblaron las campanas
     para que pase el entierro    de dos queridos del alma.

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0234:64 Albaniña (ó)            (ficha nº: 5019)

Versión de San Miguel de Tucumán (Tucumán, Argentina).   Recitada por Estratón J. Lizondo (18a). Recogido antes de 1937. Publicada en Carrizo 1937, pp. 359-360. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº I, 16.1, p. 35.  058 hemist.  Música no registrada.

     Estaba Catalinita    sentadita en su balcón,
  2   tocando su guitarrita,    cantando versos de amor.
     --Si no fuera, Catalina,    si no fuera por tu amor,
  4   pasaría un rato contigo,    prenda de mi corazón.
     --Sí pasará un ratito,    y pasará también dos.
  6   Mi marido está en el campo,    trabaja de leñador.--
     Al decir estas palabras,    el marido que llegó;
  8   golpea que te golpea,    abajo la puerta echó.
     --¿Qué te pasa Catalina,    pálido está tu color?
  10   ¿Es que tienes hombre en casa    y a mí me haces traición?
     --Yo no tengo un hombre en casa,    a ti no te hago traición,
  12   se me han perdido las llaves,    las llaves del bastidor.
     --Si eran las tuyas de plata,    de oro las traigo yo.
  14   ¿De quién es aquella espada    que relumbra contra el sol?
     --Tuya, tuya, mi marido,    mi hermano te la mandó.
  16   --Tantas gracias a tu hermano,    que mejor la tengo yo,
     cuando yo la precisaba    tu hermano no la mandó.
  18   ¿De quién es aquel caballo    que está allá en el corredor?
     --Tuyo, tuyo, mi marido,    mi hermano te lo mandó.
  20   --Tantas gracias a tu hermano,    que mejor lo tengo yo,
     cuando yo lo precisaba    tu hermano no lo mandó.
  22   ¿De quién es aquella sombra    que está allá en el comedor?
     --Es el gato la vecina    que está por cazar ratón.
  24   --Por el monte siempre he andado,    por el monte de Aragón,
     y yo nunca he visto gato    con corbata y pantalón.
  26   --Mátame, señor marido,    que tienes mucha razón;
     desde hace cuatro o cinco años    te vengo haciendo traición.--
  28   A la primera puñalada,    Catalinita cayó;
     con el pecho destrozado,    Catalinita murió.

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0234:65 Albaniña (ó)            (ficha nº: 5020)

Versión de San Miguel de Tucumán (Tucumán, Argentina).   Recitada por Apolinar Barber. Recogido antes de 1937. Publicada en Carrizo 1937, pp. 359-360. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº I, 16.2, pp. 35-36.  054 hemist.  Música no registrada.

     Un jueves era por cierto,    víspera de la Ascensión,
  2   vide tu casa enramada    con ramas de admiración.
     --¡Ay, qué niña tan hermosa!,    se parece al mismo sol.
  4   ¡Quién durmiera con ti, niña,    esta noche y otras dos!
     --Duerma, duerma, mi buen Carlos,    esta noche y otras dos,
  6   que mi marido está ausente    por los campos de León.--
     No acabó bien la palabra,    don Alberto que llegó.
  8   Corre una criada, y dice    que le han usado traición.
     --¿Qué es eso, doña Felisa,    que me habla con turbación?
  10   --Nada, mi señor marido,    la llave se me perdió.
     --Si la tuya fue de plata,    de oro te la traigo yo.
  12   ¿Cuyas son aquellas armas    que relumbran contra el sol?
     --Tuyas son, señor marido,    que a dorarlas mandé yo.
  14   --¿Cuyas son aquellas bestias    que dan vuelta al corralón?
     Tuyas son, señor marido,    mi padre te las mandó.
  16   --¿Cuyos son aquellos pasos    que van para el mostrador?
     --Mátame, señor marido,    que te había usado traición.--
  18   No acabó bien la palabra,    y el corazón le partió.
     Hizo picar su caballo    dos pasos al corralón;
  20   a poco andar don Alberto,    con el mancebo encontró.
     De puñaladas se daban    que causaban compasión.
  22   Como los dos eran guapos,    mucho el combate duró.
     ¡Ay, qué guerra tan sangrienta,    que daba temor a Dios!
  24   Carlos murió a media tarde,    Alberto al entrarse el sol,
     y mi señora Felisa,    al golpe de la oración.
  26   Al otro día de mañana    ya doblaron las campanas,
     para hacer un triste entierro    de tres queridos del alma.

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0184:96 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 5070)

Versión de San Miguel de Tucumán (Tucumán, Argentina).   Recitada por Gregorio Heredia. Recogida en 1934. Publicada en Carrizo 1937, pp. 364-365. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº VI, 16.1, pp. 74-75.  044 hemist.  Música no registrada.

     Estaba la Leona, estaba,    entre la paz y la guerra,
  2   con sus dos hijas doncellas,    Blancaflor y Filomena.
     Bajó un conde de Sevilla    a pretender una de ellas;
  4   se casó con Blancaflor,    se moría por Filomena.
     Desde el día que se casó    la llevó pa lejas tierras.
  6   A los diez meses cumplidos    volvió a casa de su suegra.
     --¡Hijo serás bien llegado!    ¡Hijo de mi corazón!,
  8   agora me has de avisar    cómo quedó Blancaflor.
     --Quedó muy buena, mi madre,    tan sólo su parto espera
  10   y la mandó a suplicar    que le preste a Filomena.
     --¡Cómo te via prestar, hijo,    esa niña tan querida!
  12   --Yo la llevaré, mi madre,    como prenda que usté estima.--
     De la casa a doce leguas,    sus intentos ya logró,
  14   le descubrió los dos pechos    y la lengua le cortó;
     Quedó muda Filomena    aumentando su dolor.
  16   Bajó un pastor y la mira    y con señas lo llamó.
     Con la sangre de su lengua    a Blancaflor escribió.
  18   Al tener papel en mano,    ella de susto abortó;
     y dio parte a la justicia,    al más probado Mayor,
  20   que le prenda su marido    por alevoso y traidor.
     Esto supo su marido,    se arrimó en un peñajón:
  22   se hizo trescientos pedazos;    ahí sus delitos pagó.

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3013.9:14 El carabí (no rom. (á))            (ficha nº: 5107)

Versión de Tucumán (Tucumán, Argentina).   Recogido antes de 1937. Publicada en Carrizo 1937, I, p. 391. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº IX, 16.2, p. 96.  008 hemist.  Música no registrada.

     En coche va una niña,    hija de un capitán.
  2   ¡Qué hermoso pelo tiene!    ¿Quién se lo peinará?
     Los peinará la reina    con mucha suavidad,
  4   con peinecito de oro    y horquillas de cristal.

Nota: se canta el estribillo así: tras los primeros hemistiquios, carabín, y tras los segundos, carabín run, rin, carabín, run, ran.

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0075:164 Delgadina (á-a)            (ficha nº: 5148)

Versión de San Miguel de Tucumán (Tucumán, Argentina).   Recitada por Apolinar Barber. Recogida en 1937. Publicada en Carrizo 1937, pp. 262-263. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XII, 16.1, pp. 127-128.  096 hemist.  Música no registrada.

     Un rey tenía tres hijas,    y las tres eran doradas;
  2   de las tres, la menorcita    Delgadina se llamaba.
     Un día estando en la mesa,    su rey padre la miraba.
  4   --¿Qué me miras, padre mío,    que me miras en la cara?
     --Tú serás la prenda mía,    tú serás mi enamorada.
  6   Serás madre de mis hijos,    madrastra de tus hermanas.
     --No permita Dios del cielo    ni la Virgen soberana
  8   que sea madre de tus hijos,    madrastra de mis hermanas.
     --Corran, corran, caballeros,    préndanla a esa desalmada,
  10   y la lleven al castillo    a la pieza más cerrada.
     Si pidiera de comer    le dan la carne salada,
  12   y si pide de beber    le dan agua envenenada.--
     Una tarde, Delgadina    se asomaba a la ventana,
  14   y a su madre la veía    peinando sus blancas canas:
     --¡Madrecita de mi vida,    alcánzame un trago de agua,
  16   que la boca tengo seca    y partidas las entrañas!
     --¡Quita, quita, Delgadina--,    su madre le contestaba,
  18   --que si tu padre lo sabe    a las dos nos encerraba.--
     Al cabo de siete días,    Delgadina se asomaba,
  20   y a sus hermanas veía,    que bordaban oro y plata:
     --¡Hermanitas ¡de mi vida,    por favor, un jarro de agua,
  22   que el corazón tengo seco    y la vida se me acaba!
     --¡Quita, quita, Delgadina,    quita, quita desgraciada!
  24   Si tu padre lo supiera    la cabeza nos cortaba.--
     Delgadina se fue adentro    muy triste y desconsolada.
  26   Con las lágrimas que vierte    toda la pieza regaba,
     con el pelo, pobrecita,    su lindo rostro secaba
  28   y con otras que corrían    su mucha sed apagaba.
     Al cabo de siete días,    Delgadina se asomaba.
  30   Vio jugar a sus hermanos    con lanzas y con espadas:
     --Hermanos, si sois hermanos,    por favor, un jarro de agua,
  32   que el corazón se me seca    y la vida se me acaba.
     --Retírate, mala perra,    retírate, perra hermana,
  34   si esta lanza te alcanzara    las sienes te traspasaba.--
     Cumplidos los siete días,    Delgadina se asomaba,
  36   y lo vio a su rico padre    jugando al juego de damas:
     --Padrecito de mi vida,    padrecito de mi alma,
  38   hasta el alma tengo seca,    ¡por favor, un jarro de agua!
     --Yo te lo doy, Delgadina,    si sirves de enamorada.
  40   Serás reina de Castilla,    madrastra, de tus hermanas.
     --Sí le serviré, mi padre,    aunque sea de mala gana.
  42   --Corran, corran, caballeros,    corran criados y criadas,
     unos con jarros de oro,    otros con jarros de plata,
  44   lleven agua a Delgadina,    que en la torre está encerrada.--
     Cuando llegan al umbral    se pasaron con el aguar
  46   sobre la cama tendida,    Delgadina ya expiraba.
     Aqui termina esta letra    de este rey tan desgraciado,
  48   que por pretender a su hija    por siempre fue condenado.

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0225:17 Monja por fuerza (é-o)            (ficha nº: 5273)

Versión de Tucumán s. l. (Tucumán, Argentina).   Recitada por un escolar. Recogida en 1933. Publicada en Carrizo 1933, p. 25. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXIII, 16.2, p. 206.  026 hemist.  Música no registrada.

     Yo me quería casar    con un mocito barbero
  2   y mi padre me quería    monjita del monasterio.
     Una tarde de verano    me sacaron a paseo,
  4   al dar la vuelta a una esquina    encontré un convento abierto.
     De allí salieron monjitas    vestidas de negro y blanco,
  6   con una vela en la, mano,    que parecían diablitos.
     Me tomaron de la mano,    me metieron para dentro,
  8   me cortaron los cabellos,    ¡cabellitos de mi vida,
     cabellitos de mi amor!
  10   Me quitaron los anillos,    ¡anillitos de mi vida,
     anillitos de mi amor!
  12   Me quitaron los zapatos,    me quitaron mis pañuelos
     y me pusieron el velo,    velo de la Concepción:
  14   Y me apartaron por siempre,    de mi mocito barbero.

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0226:56 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 5355)
[0028 Búsqueda de la Virgen  contam.]

Versión de Santa Rosa (Tucumán, Argentina).   Recitada por Rufina de Barraza. Recogida en 1946. Publicada en Aretz-Thiele 1946, p. 280. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXXIII, 16.1, p. 261.  026 hemist.  Música no registrada.

     La Virgen va caminando    por el caminito de Belén,
  2   como el camino es muy largo,    al niño le ha dado sed.
     --Calla, niño de mi vida,    calla, niño de mi bien,
  4   que allí adonde vamos    hay un dulce naranjel.
     El dueño de las naranjas    es un cieguito, y no ve.--
  6   --Y válgame una naranja    para el niño entretener.
     --Entré, señora, y corte    lo que se le he menester.--
  8   Como la Virgen es muy corta,    no se corta más que tres.
     Una le dio a su niño,    otra le dio a San José
  10   y otra quedó en sus manos    para la Virgen beber.
     Después, que la Virgen s` ido    y el ciego empezó a ver.
  12   --¿Quién es aquella señora    que me hizo tanto bien?
     --Esa es la esposa de Cristo    y madre de San José.--

Nota: -13 sic.

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0169:54 Hermana cautiva (6+6 í-a+paralel.)            (ficha nº: 2503)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recitada por el Dr. M. Levy, gran rabino de Sarajevo. Recogida por Manuel Manrique de Lara, 1911. (Archivo: AMP; Colec.: Manrique de Lara, M.; cinta: H2.2 SGA). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  096 hemist.  Música no registrada.

     Levantime madre    un día de mañanica;
  2   me fue a lavar la cara    onde el sol salía.
     Salieron tres moros    me cautivarían,
  4   a otro reynado    ellos me llevarían.
     --Merquedéis, señora,    esta linda esclava
  6   que en todo vuestro reynado    no hay más galana.
     --¿Para qué yo quiero    esta linda esclava?
  8   El rey es mancebo    se la toma por amada.
     --Tomedéis, señora,    tomedéis esta cautiva,
  10   que en todo vuestro reynado    no hay más valida.
     --¿Para qué yo quiero    esta esclava luzida?
  12   El rey es mancebo,    se la toma por amiga.
     --Quíteleis, señora,    el beber del vino;
  14   Perderá colores    y cobrará suspiro.
     Quíteleis, señora,    el beber del claro;
  16   Perderá colores    y cobrará desmayo.
     --Cuánto más le quito    el beber del vino,
  18   más se le reciende    su color valido.
     Cuánto más le quito    el beber del claro,
  20   más se le reciende    su color galano.
     --Mandadla, señora,    a lavar al río,
  22   que lave los paños,    paños y los linos.
     Perderá colores    y cobrará suspiros.--
  24   Mandóle de mañana    a lavar al río,
     que lave los paños,    paños y los linos,
  26   de pies en el agua,    en el agua yelada.
     Por ahí pasó un caballero,    que de la guerra venía.
  28   --Oh, qué bellas piernas    blancas en agua yelada.
     Disme, tú la niña,    ¿si me quieres por compañía?
  30   --Bien me place, caballero,    bien me place por mi vida,
     Los paños del reye    no sé qué los haría.
  32   --Los vestidos de oro    encima del mi caballo.
     Los de lino y seda    al río dejadlos.--
  34   Caminando campos,    campos y viñas:
     --Ay, campos, ay, campos    campos de oliva,
  36   cuando el rey mi padre    sembró la oliva,
     la reyna mi madre    al campo me quitaría,
  38   estonses los moros    me cautivarían.
     Ay, campos, ay, campos,    campos de granada,
  40   cuando el rey mi padre    sembró la granada,
     estonses los moros    me cautivarían.
  42   --A las que me darías,    tú eres hermana mía.--
     Ya se besan, ya se abrazan    el mancebo y la niña.
  44   Abradéismi, madre,    puertas del palacio,
     que en lugar de nuera    la hija yo trajo.
  46   Abradéismi, madre,    puertas del castillo,
     que a la hija [. . . . . .    . . . . . .] del cautivo.
  48   --Si es la mi nuera,    prontos mis silleros,
     si es la mi hija,    prontos los mis pechos.--
  50   Ya se besan, ya se abrazan    la madre y la niña.

Notas: 3b, 4b, 5b, 7b, 11b,... cautibarían, etc. con `b`, en lugar de `v` en la hoja mecanografiada (de la colección del Dr. Levy. . 46-47: estos dos versos, apuntados a mano aparte, se leen mal y podrían o no ser del Dr. Levy. Por otra parte, queda por aclarar, como dice Armistead CMP 1978, III, pp. 89-93, si "Dr. M. Levy, gran rabino de Sarajevo" y "Dr. Mauricio Levy, 30a" son o no la misma persona y si éstos son idénticos a "Dr. Levy (Levi o Leví). Manrique de Lara recoge de él/ellos en Sarajevo en1911.

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0113:75 Señas del esposo (í)            (ficha nº: 2933)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Laura Papo, 1917. (Archivo: SHP; Colec.: Papo, Laura (Levy)). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto (véase el manuscrito). Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  048 hemist.  Música no registrada.

     Arbolera, mi Arbolera,    tan galana y tan gentil,
  2   la rayis tiene de oro    y las ramas de marphyl
     y la más chica ramica    es una dama zarif*.
  4   Y peñando los sus trensados    con su peñe cristallín.
     Por ahí pasó un caballero    que asemejaba a Amadil.
  6   --Ansí bivas, caballero,    ansí el Dio vos deje bivir,
     ¿si visteis al mi marido,    al mi marido Amadil?
  8   --Bien lo vide, bien lo conosco,    letra tengo para ti.
     ¿Cuánto dieras, la mi señora,    porque vo lo trusera aquí?
  10   --Diera yo mis tres doblones    que me quedaron de Amadil.
     --¿Cuánto dieras, la mi señora,    porque vo lo trusera aquí?
  12   --Diera yo los mis trensados    que me quedaron de Amadil.
     --¿Cuánto dieras, la mi señora,    porque vo lo trusera aquí?
  14   --Diera yo mis tres molinos    que me quedaron de Amadil.
     --¿Cuánto dieras, la mi señora,    porque vo lo trusera aquí?
  16   El uno muele pimienta    y el otro giungulí
     y el más chico de eos    arina blanca para Amadil.
  18   --¿Cuánto dieras, la mi señora,    porque vo lo trusera aquí?
     --Diera yo mis tres hijicas    que me quedaron de Amadil.
  20   La una mete la mesa    y la otra para servir
     y la más chiquita de ellas,    para burlar y para reír.
  22   --¿Dieras vos mi medio cuerpo,    para que lo trusera aquí?
     --Si yo do mi medio cuerpo,    ¿lo que le queda para Amadil?
  24   --¡Non penséis nada, mi señora,    so yo vuestro marido Amadil!--

Título en el ms. de L. Papo: Romanza El rey Amadil. Por un lado, conviene comparar esta versión de 1917 con la versión de Laura Levy [Papo] recogido por Manrique de Lara en Sarajevo en 1911 cuando la sra. Papo tenía 19 años (Archivo Menéndez Pidal; ficha I1.7 en el Catálogo-Índice de Armistead [ficha 296 en la Bibliografía en línea]). De los dos versos registrados en dicho Catálogo (primero y último), la única variante respecto de nuestro texto se da en -24b que y. s. v. m. A. Por otro lado, conviene consultar la correspondencia de L. Papo con su maestro así como la versión que la sra. Papo preparó en 1933 y que publica K. Baruch en Spanske romanse, en el mismo año (reeditada en Armistead 1971a, p. 46). Dejando de lado la ortografía, se diferencian únicamente en los siguientes detalles: los nombres de los protagonistas: Arboleda, Amadí (Baruch); -6b así el D.; los vv. 15 y 18 faltan en Baruch (el v. 15 aquí sobra, desde luego); -16b ginquilí; -24b so y. (Papo); y. soy (1933). A juzgar por las fotocopias de versiones también transcritas por la señora Papo en 1933 (pueden verse más abajo), buena parte de las correcciones de ortografía deben de ser de Kalmi Baruch.
Notas: -2a rayis: raíz; -3b L. Papo anota en margen: "Turquisme - Zarif - Zart". «Zarif» (ar.) `noble`, `elegante`, `encantador`; «zart» (alem.) `suave`, `delicado`. Compárese con "sacándole está aradores / de las sus xarifas manos"[0296: Amores trata Rodrigo, Aquí comiençan cinco romances con una glosa. El primero Amores trata Rodrigo y el segundo que dize Llanto hazía la Cava... Pliego suelto gótico, sin l. ni a., Univ. de Praga, nº 37]; -9b, -11b, -13b, -15b por que en el ms; -16b: guingulí (ginquilí, Baruch) palabra desconocida; -22a mi (sic); -23b lo que en el ms.

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0426:2 Landarico (á-o+polias.)            (ficha nº: 2934)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Laura Papo, 1917. (Archivo: SHP; Colec.: Papo, Laura (Levy)). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  034 hemist.  Música no registrada.

     A cazar el rey salía,    a casar como salía,
  2   por yirse a la caza,    onde la reina se iya.
     Topó la rena en cabellos    que a peñar se los iya,
  4   con su peñe de oro en mano    y su espejo cristallín.
     El rey, por burlar con ella,    con el vergo le ay dado.
  6   --State, state, Andarleto,    mi polido enamorado.
     ¡Más te quero y mas te amo    que non el rey que su renado!
  8   Dos hijicos de ti tengo    y dos del rey, que son quatro.
     Los del rey van a la guerra    y los tuyos a mi lado.
  10   Los del rey benean* mula,    los tuos, mula y caballo.
     Los del rey durmen en pluma    y los tuyos a mi lado.--
  12   Ea que aboltó la cara,    al rey se topó alado.
     --Pardón, pardón, mi señor rey    por esto que vos ho hablado.
  14   Anoche a la medianoche,    todo me lo ho soñado.
     --Vos lo pardono, mi reyna,    con la cabeza a mi lado.
  16   --Andarleto, mi Andarleto,    mi polido enamorado,
     para mí topí remedio,    para vos, andad buscaldo.--

Notas: -1b casar c. s. (sic; *-10 L. Papo anota: "benear, cabalcar = reiten" (`cabalgar`). Los vv. 1-12 se repiten. Título de L. Papo: Andarleto. Hay sólo diferencias mínimas entre esta versión y la que transcribió en 1933, publicada por K. Baruch ese mismo año (reeditada en Armistead 1971a, p. 47): -5b la verga; -7b que al rey con su reinado; -13b he hablado; -14b t. me lo fue soñando; -17b buscando. También coincide, al menos en los dos versos fichados en el Catálogo-Índice de Armistead con la versión que en 1911 la Srta. Laura Levy [Papo], que tenía entonces 19 años, transmitió a Manrique de Lara [Cát.-Índice M8.9].

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0773:1 El chuflete (í)            (ficha nº: 2935)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Laura Papo, 1917. (Archivo: SHP; Colec.: Papo, Laura (Levy)). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  026 hemist.  Música no registrada.

     Salir quere mes de marso,    entrar quere mes de april,
  2   cuando el trigo está en grano    y las flores por abrir.
     Estonces el rey d` Allemaña    a Francia se quijo yir.
  4   Con sí trujo gente mucha    caballeros más de mil.
     Con sí trujo un chuflete    de las ferias de París.
  6   Lo dio el rey de boca en boca,    ninguno lo supo sonorgir.
     --¡Un mal ay a tal chuflete,    los doblones que por él di!--
  8   Lo tomó el rey en boca    y lo supo sonorgir.
     Todas las naves del mundo,    a seco las hico venir.
  10   La parida que está pariendo,    sin dolores la hico parir.
     La creatura que está llorando,    sin teta la hico dormir.
  12   La novia que a su novio ama,    a su lado la hico venir.
     --¡Un bien ay a (sic tal chuflete,    que tantos doblones di por él!

Notas: chuflete, `flauta`, `pito`; Título en el manuscrito: El cuerno (~corneta) del rey. También en este caso resulta casi idéntica a la versión más tardía, publicada por Baruch, (reeditada en Armistead 1971a, p. 56), salvo pequeñas variantes: -3a entonces el rey de Alemania; -6b y -8b sonorgir, sonergir, "hacer que suene [un instrumento musical]"; -7a mal ay a, malhaya; -13a Que bien haya; -13b por él di (necesario, además, por la rima). Salvo diferencias ortográficas parece coincidir esta versión de 1917 con la que la recolectora, Laura Levy [Papo], de 19 años, transmitió a Manrique de Lara en 1911 (Catálogo-Índice X11.6: -1 Salir quiere el mes de marzo, / entrar quiere mes de abril. // ¡Oh, bien haya tal chuflete! / ¡Tantos doblones por él di!. Aunque bastante menos parecido a nuestro texto, véase también la versión del Rabbi Mordehaj Z. Konforte publicada en Jevrejski Glas, periódico sefardí de Sarajevo, en 1939 (reed. Armistead 1971a, p. 87) y la versión más elaborada que publica Attias 1956a (nº 46) en que el conde Alimare pone a la venta el chuflete que no sabe tocar, y que tras rodar de boca en boca, acaba en manos de Amadí, quien lo toca, provocando las acostumbradas maravillas.

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0113:76 Señas del esposo (á-a)            (ficha nº: 2936)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Laura Papo, 1917. (Archivo: SHP; Colec.: Papo, Laura (Levy)). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  026 hemist.  Música no registrada.

     Asentada está la reina,    asentada en su verjel.
  2   Agujica de oro en mano,    ata bien y enfila perla.
     Por ahi pasó un caballero,    que a su marido asemejaba.
  4   --Así bivas, caballero,    así Dios vos dé bonanza,
     ¿si viteis a mi marido,    al Montesico de Francia?
  6   --Bien lo vide, bien lo conosco,    letra en mi mano daba.
     Me dijo que os buscéis otro marido,    que él ya se buscó otra dama.--
  8   Esto que sintió la rena,    grito echaba dolorioso,
     que los cielos borracaba    y la tiera retemblaba.
  10   --No lloréis vos, la mi reina,    ni vos toméis dolor mucha,
     que yo so vuestro marido,    el Montesico de Francia.
  12   --Un mal ay a las mujeres    que en los hombres se confían.
     Falsos son y mintiros,    echados a la malicia.

Notas y variantes: -7ab se repite; -9a borracaba (aboracar, aborracar) ` perforar`, `penetrar`, `traspasar`; -12a mal ay a las m., malhaya las m; -13a mintiras parece corregir lo ya transcrito: mintriros. Aparte de pequeñas diferencias ortográficas y unas pocas variantes (-5a visteis; -8b dolorido; 9a aborracaba; 13a mentirosos en la versión publicada), es idéntica a la versión que da a conocer Baruch. (reed. Armistead 1971a, p. 46). Y, a juzgar por el primer y último verso registrados en la ficha I3.3 del Catálogo-Índice de Armistead (nº 296 en la Bibliografía en línea), coincide con la versión que, de soltera, Laura [Levy] Papo (`Bohoreta`) facilitó a Manrique de Lara en 1911. Variante única respecto de la versión de 1917: -13a menterosos

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0133:12 Ricofranco (é)            (ficha nº: 2937)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Laura Papo, 1917. (Archivo: SHP; Colec.: Papo, Laura (Levy)). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  046 hemist.  Música no registrada.

     El buen rey tenía una hija,    una hija muy zarif.
  2   Non la dava el su padre,    ni por oro ni por aver,
     sinon quien la ganaría    nel juego de l`ajedrez.
  4   Se asentó madre y padre    y sus hermanicos tres.
     Juega el uno, juega el otro,    non hace más que perder.
  6   Juegó el Maurico Franco,    la ganó en la prima ves.
     Y sigún la ganaría,    luego la hue a ver.
  8   Topó la niña llorando    lágrimicas dos i a tres.
     --¿De qué lloras, blanca niña,    de qué lloras, mi bien?
  10   Si lloras por vuestro padre,    carnessiero [mío es].
     Si lloras por vuestra madre,    gizandera mía es.
  12   Si lloras por vuestros hermanos,    ya los matí todos tres.
     El más chiquito de eos    le di muerti de cruel.
  14   Le cortí cuerpo y mano    y lo hice un phinel.
     --Non lloro por madre y padre,    ni por hermanicas tres.
  16   Lloro por mi ventura,    que non sé cuála es.
     --Vuestra ventura ya está sigura    al lado la tenéis.
  18   Una ves que sos mi ventura,    asentemos a comer.--
     En medio de la comida    le arogó un placer,
  20   que le diera el cuchico,    el cuchico sólo por ver.
     Él se lo dio al derecho,    ea lo tomó al través.
  22   Asigún lo tomaría,    lo enfincó por el bel.
     --Aquí me vengo en madre,    y padre y hermanicos tres.

Nota de la transcritora: -1 "zarif - zart - djanume - meine seele (turkisch)", `mi alma`.
Notas: Tras el -11 hay una anotación que parece de fecha posterior (quizá de otra mano): "Sollecisme - schendrek". -22 bel `cintura`. (Attias 1956, nº 33, vv 61-64: "El alguacel sin malicia / el cuchillo le hay dado, // Meliselda, con malicia, / en el bel se lo enfincare." Coincide verso por verso con la versión de ella que publica Baruch con pocas variantes: En B. -3b en el j. de a.; -6a Jugó el morico franco; -6b en p. v. ; -9b ll. tú; -10b carcelero; -12b a todos; -13a Al m. c. ; -15b hermanicos; -16a Ll. yo; -16b sé yo; -17a sin `ya`; -20 cuchillico(reed. en Armistead 1971a, pp. 54-55). No es de sorprender que de las 8 versiones de Sarajevo fichadas en el Catálogo-Índice de Armistead (CMP 1978) coincide nuestro texto en su primer y último verso con sólo una de ellas (ficha O2.6), de la "Srta. Laura Levy", de 19 años, informante de Manrique de Lara (Sarajevo, 1911) y que ahora sabemos es la misma Sra. Laura Papo). Aun así, respecto de nuestra versión de 1917, los dos versos registrados en el Catálogo de la versión transmitida a Manrique de Lara ofrecen una pequeña variante:-23ab A. m. v. de padre y [m]adre / y hermanicos tres.

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9462.9:1 Líricos-judío (6+6 pareados paralel.)            (ficha nº: 2938)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Laura Papo, 1917. (Archivo: SHP; Colec.: Papo, Laura (Levy)). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  044 hemist.  Música no registrada.

     --Morena sos, dama,    como la pimienta.
  2   Vuestra sangre dulse    en mi alma entra.
     Dicimi ansí,    que ya me transí;
  4   ¡de hablaros, mi dama,    yo ya me canzí!
     Nunca mi tubieras    tala hermozura;
  6   matas un mansebo    que ainda es criatura.
     Nunca me tubieras    tala libertidat;
  8   matas un mansebo    dela poca idat.
     De vez que vos veo    de cara en el espezo
  10   l` alma me se aranca    por vos dar un beso.
     --Ya abasta mansebo    de hablar tantos caños.
  12   Non vos do ripuesta    si hablares tres años.
     Ya abasta mansebo    de hablar criaturias,
  14   Non vos do ripuesta    si hablares mil días.
     --Vos sois una muchacha    que non arieva cha[...as]
  16   Como el paño fino    que non arieva manchas,
     vos sois una muchacha    que non tenéis tacha ma[la].
  18   Una tachica chica,    que mi corazon puncha:
     dicidme, mi bien,    si mi queres bien.
  20   --Vavos a Francia,    ayí toparéis
     Quen que os quera bien,
  22   que de mí en tanto,    remedio non tenéis.

Notas: 15b cha[...as] truncada en la fotocopia; -18b puncha (?). La Sra. Papo llama esta lírica Morena sos dama. No figura entre las composiciones líricas que publica Baruch. Véase en CMP 1978, II, AA46 (sólo dos versiones documentadas, ambas de Sarajevo) [MP Caj. D/U].

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0221:37 Me casó mi madre (6+6 í-a)            (ficha nº: 2939)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Laura Papo, 1917. (Archivo: SHP; Colec.: Papo, Laura (Levy)). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  042 hemist.  Música no registrada.

     Gjan Gjan farfulí fildzán
     Se echó a la cama,    se fuyó por el gjam.
  2   Me fui yo detrás,    por ver onde se iya.
     Vide que se entraba    onde la blanca niña.
  4   Me hui más adientro    por ver lo que abía.
     Vide mesas prontas    y buenas comidas,
  6   Me hui más adientro    por ver lo que abía.
     Vide camas prontas    y buenos cusines.
  8   Me hui más adientro    por ver lo que abía.
     Vide al mi marido,    con la blanca niña.
  10   Me hui yo a casa    amarga y amargina.
     Tomí en mis brasos    lo que más quería.
  12   --Dúrmite, mi alma,    dúrmite, mi vida,
     que tu padre estaba    con la blanca niña
  14   --Avrími, mi alma,    abrími, mi vista,
     que estó canzado    de arar la viña.
  16   --Non estás canzado    de arar la viña,
     sinon estás canzado    de gozar con la blanca niña.
  18   Ni es más galana,    ni es más hermoza,
     la sezika hecha,    carica encalada.
  20   Dúrmite, mi alma,    dúrmite, mi vida,
     que tu padre estaba    con la blanca niña

Notas: -1 Gjan (dz^am) `copa`, `vaso` o bien `alma` (véase Crews 1979). La Sra. Papo lo pone de título y lo traduce: «Gjan, Gjan --alma, alma!». fildzán (findz^án ~ filg^án) `taza`; farfulí `de porcelana`; Tras el primer verso la transcritora anota turcismen y traduce: Unbeständige seele wie das Zierliche Kafetässchen. `alma inconstante, como la de una taza de café de porcelana`; -2b Tras gjam (dz^am), la transcritora traduce: scheibe; -4b, -6b, -8b, -11b el ms pone loque. Un mismo estribillo, Y nueva amor, repetido detrás de los versos pares, sufre ligeras modificaciones ( `Y nueva amor` `nuevo amor`, `nuebo amor`, `muebo amor`), pero podría ser simple descuido. Se parece mucho a la versión publicada en 1939 en Jevrejski Glas (reed. en Armistead 1971a, p. 79) y a otras versiones inéditas en el Archivo Menéndez Pidal (5 de Sarajevo, todas recogidas en 1911 por Manrique de Lara, dos de ellas de la Srta. Laura Levy, de 19 años, nuestra misma Laura Papo). Los dos versos citados en el Catálogo-Índice de Armistead de las versiones de la Srta. Levy (L13.3 y L13.4) figuran en nuestra versión manuscrita posterior, pero no como primer ni último verso, salvo en el caso del primer verso de L13.4. Compárense L13.3: Duérmete, mi alma, / duérmete, mi vida,// las cej^icas hechas, / las caricas encaladas con los vv. -12 y -19 arriba, y L13.4: Mi alma, mi alma, / farfulí finj^án// carica encaladas, / cexica enteñida. con los vv. -1 y -19. En el antiguo cajón W del Archivo Menéndez Pidal, según informa el Catálogo de Armistead, está la música de Manrique de Lara, II, p. 35) que corresponde a la versión L13.3.

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0544:1 La choza del desesperado (é)            (ficha nº: 2940)
[0307 Despertar de Melisenda  contam.]

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Laura Papo, 1917. (Archivo: SHP; Colec.: Papo, Laura (Levy)). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  020 hemist.  Música no registrada.

     Noches, noches, la mi madre,    noches son de enamorar,
  2   Dando bueltas por la cama,    como el peje en la mar,
     Yir me quero, la mi madre,    ah, por los campos me yiré.
  4   Yerbisicas de los campos,    por pan me las comeré,
     Lagrimicas de los mis ojos,    por agua las beveré,
  6   Y en medio de estos campos,    castillos me fraguaré,
     Todo el que por ahí pasa,    ariva lo suviré,
  8   El que conte los sus males,    yo los míos contaré,
     Si los suos son más grandes    con pacencia los yevaré,
  10   Si los míos son más grandes,    del castillo abajo me echaré,

Notas: -3b la ah inicial bien podría ser por influencia del estribillo, ¡ah, ...!, repetido sistemáticamente como desdoblamiento del segundo hemistiquio. Con una sola variante (-3a lágrimas), la versión de Choza del desesperado que publica Baruch coincide con los vv 3-10 de esta versión manuscrita de Laura Papo, aunque sin el estribillo (reed. en Armistead 1971a, p. 45). La contaminación del romance Despertar de Melisenda (vv 1-2 arriba) ocurre también en otras versiones de Sarajevo, aunque minoritariamente. De las versiones de Melisenda y de la Choza fichadas en el Archivo Menéndez Pidal (5 y 6, respectivamente de Sarajevo), sólo 2 los combinan. En cambio la versión publicada en Jevrejski Glas (reed. en Armistead 1971a, p. 69), sí los funde y de una manera muy equilibrada (9 vv + 8 vv). Emplea, además, el mismo recurso de la repetición de los segundos hemistiquios tal como lo anotó Laura Papo (¡ah, noches son de enamorar!, etc.). Con todo, gana en coherencia nuestra versión al limitarse a aprovechar tan sólo los primeros versos de Melisenda insomne [IGRH: Despertar de Melisenda 0307] que evocan el clima psicológico, la gran inquietud de la joven. Para otras versiones que combinan los dos romances véase la que se publica en Crews 1979 y en Levy 1959-1973, nº 12. No figura el romance entre los que de joven Laura [Levy] Papo comunicó a Manrique de Lara en 1911.

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0049:62 Conde Niño (á)            (ficha nº: 2941)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Laura Papo, 1917. (Archivo: SHP; Colec.: Papo, Laura (Levy)). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  030 hemist.  Música no registrada.

     --Hija mía, mi querida,    vente una noche a mi odá.
  2   Sentirás cantar hermozo,    a la sirena de la mar.
     --Sirena de mar, mi madre,    non cantó ni va cantar,
  4   sinon es un mansebico    que me quere alcanzar.
     Cantará día y noche,    a mí no me alcanzará.--
  6   Esto que sintió su madre,    presto lo corrió a matar.
     Y después que ya lo matan,    que la echen a quemar,
  8   y aquea sinizica,    que la echen a la mar.
     Que de ahí sale la perla,    perla fina y buen coral.
  10   Esto que sintió la hija,    presto lo corrió a scapar.
     Ea se hico una palomba,    a él lo hico un atmajar*.
  12   Bolan, bolan, ¿ónde apozan?    A los konakes del paschá.
     Ayi se topó un espino    que non los dejaba gozar.
  14   Bolan, bolan, ¿ónde apozan?    A los konakes del vezir.
     Ahi se topó un espino    que non los dejaba bivir.

Nota de la transcritora: -11 *"oda - zimmer / turkisch" (lo usual aquí es gavilán); -7a en el ms parece mas bien `dupués`. No puedo descifrar una palabra que aparece debajo del último verso del texto: ¿Harsi, Flarsí(?). Aparte de la ortografía, la única variante respecto de la versión de K. Baruch (reed. en Armistead 1971a, p. 43) es el uso de `atmajar`(¿atruajar?) en -11b en lugar del acostumbrado gavilán. No figura el romance entre los que de joven Laura [Levy] Papo comunicó a Manrique de Lara en 1911.

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0588:1 En busca del padre (í-a)            (ficha nº: 2942)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Laura Papo, 1917. (Archivo: SHP; Colec.: Papo, Laura (Levy)). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  020 hemist.  Música no registrada.

     Caminí por altas tores,    navegí por las fortunas,
  2   onde non cantaba gallo,    ni menos canta gallina,
     onde bramaban leones,    la leona respondía:
  4   --¿Qué buscas, hijo del hombre,    qué buscas por estas viñas?
     --Busco yo al rey mi padre,    la corona que él tenía.
  6   --Una ves que tú lo buscas,    ¿qué señas por él darías?
     --Años tenía sesenta,    la barva blanca tenía.
  8   A las señas que vos daría,    el rey turco lo mataría
     --Esto que sintió su hijo,    grande yoro yoraría.
     10*Arazgóse los sus paños    de sayo hasta camiza.

Notas: Título en el ms «Caminé por altas tores» (RMP 125: Encuentro del padre = Wiener 1903-1904, nº 12). Aparte de -8ba `daría` frente a `daríais`, el romance es idéntico al nº 13 de Baruch (reed. en Armistead 1971a, p. 52). También parece coincidir con una de las 9 versiones (todas de Sarajevo) fichadas en CMP 1978 (el nº G4.6, anónimo, recogido por Manrique de Lara en 1911). Las otras dos colecciones que Armistead edita o reedita en Judeo-Spanish Ballads from Bosnia (MS Heb. 8o del Jewish National and University Library y la colección publicacada en Jevrejski Glas en 1939) también incluyen versiones de este mismo romance. La primera, del s. XVIII, que, como señala Armistead (p. 15n), parece desarollarse a base de fórmulas prestadas de otros romances, se aparta bastante de las versiones modernas. La de Aron Abinun (Jevrejski Glas) es similar a la versión de L. Papo, pero le falta un desenlace. No figura el romance entre los que de joven Laura [Levy] Papo comunicó a Manrique de Lara en 1911.

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0190.1+0246:1 Partida del esposo+Vuelta del hijo maldecido (ó+á+á)            (ficha nº: 2943)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Laura Papo, 1917. (Archivo: SHP; Colec.: Papo, Laura (Levy)). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  052 hemist.  Música no registrada.

     --¿De qué lloras, blanca niña,    de qué lloras, blanca flor?
  2   O lloras del mal preñado,    o lloras del nuevo amor.
     --Ni lloro del mal preñado,    ni lloro del nuevo amor,
  4   lloro por vos, caballero,    que vos vas y me dejás,
     me dejas niña muchacha,    a la flor de mi gozar.
  6   Ya que vos vas, caballero,    déjame dónde gastar;
     tres hijicos chicos tengo,    lloran y demandan pan.--
  8   Encajó su mano al pecho,    sien doblones le hue a dar.
     --Esto que me das, caballero,    non me abasta ni para pan.
  10   --Si esto non vos abasta,    ya tenéis donde gastar.
     Vendirés campos y viñas,    media parte de ciudad.
  12   --Si ya vos vas, caballero,    decídme cuándo tornás.
     --Si a los ocho non torno,    a los nueve vos cazás,
  14   y tomás un mansevico,    que sea mi par egual.
     Todos los vistidos míos,    que le vayan al compás.--
  16   Esto que sintió su madre,    maldición le fue a echar:
     --Todas las naves del mundo,    vayan y tornen en pas.
  18   Sólo la nave de mi hijo,    vaya y no torne más.--
     Pasó tiempo y vino tiempo,    una barca vino a pasar.
  20   --Así bivas, caballero,    así Dio vos deje gozar,
     ¿si vités al mi hijo,    al mi hijo caronal?
  22   --Bien lo vide, bien lo conosco,    él está echado en un arenal.
     La piedra tiene por cabezera,    por cobierta, el arenal.
  24   De cada uno de sus granos    entra y sale un gavilán.--
     Esto que sintió la su madre,    a la mar se hue a echar.
  26   --No vos echés, la mi madre,    yo so vuestro hijo caronal.--

Notas: -26a caronal carnal, querido. Inicialmente se equivocó, poniendo en lugar de 17-18: Todas las naves del mundo / vayan y non tornen más, pero al percatarse del error, insertó -17b encima y -18a debajo de lo ya transcrito, sin fijarse en que convenía tachar las enes de los verbos que ya se referían sólo al hijo.
Salvo por la ortografía, la falta de una `la` poco feliz (-25a arriba), y por faltar el muy tradicional v. 3 arriba, la versión que publica Baruch (reed. en Armistead 1971a, 51-52) es idéntica a esta versión ms que L. Papo transcribió en 1917. De hecho, en RTLH 3 (1969), que reúne todas las versiones de los romances de tema odiseico, se publica (p. 111) la misma versión "cantada por Laura Papo, 45 años. Publicada por Kalmi Baruch en «Spanske romanse bosanskih Jevreja», Godisnjak (Anuario), Sarajevo-Belgrado, 1933, pág. 284". Lo de cantada no es seguro, creo, puesto que el mismo Baruch aclara en su publicación: "... I have used, as already mentioned, the materials that I myself own, as well as those provided for me by Ms. Laura Papo." (Traduc. y reeditado en Armistead 1971a, p. 58). Desde luego, nada tiene de extraño que se olvidara de un verso (-3ab) entre 1917 y 1933. Al revés, al no haber más diferencias entre las dos versiones, podemos sospechar que, al hacer una copia de su romancero para K. Baruch en 1933, la misma sra. Papo saltó el verso sin fijarse.
La fusión de estos dos temas es bastante antigua, ya que así figura en por lo menos un ms hebraico de mediados del s. XVIII (CMP 1978, I6.2) y la gran mayoría de versiones orientales de Partida del esposo hacen el mismo empalme. No figura el romance entre los que de joven Laura [Levy] Papo comunicó a Manrique de Lara en 1911.

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0231:59 Doncella guerrera (ó)            (ficha nº: 2944)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Laura Papo, 1917. (Archivo: SHP; Colec.: Papo, Laura (Levy)). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  047 hemist.  Música no registrada.

     Caballeros van y vienen,    por la ciudat de Aragón.
  2   Todo el que hijo varón tiene,    a la guerra lo envió.
     Por ahí pasó un buen viejo,    un buen viejo dublado en dos,
  4   bendiciendo al pan y al vino    y al Dio que se le dio,
     maldiciendo la su esp[o]sa    que siete hijas le parió.
  6   . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    sin ningún hijo varón.
     Saltó la más chica y dijo,    la que en buen mazal nació:
  8   --Non maldiga, el mi padre,    non maldiga, el mi señor!
     Démi armas y caballo    y un vistido de varón,
  10   Démi armas y caballo,    a la guera me vo yo.
     --Non hables tú, mi hija,    non hables tal deshonor.
  12   Tu hermoza pechadura    non demostra de varón.
     --Mi pechadura, [el mi padre],    con el paltó la tapo yo.
  14   --Tu hermoza trensadura    non demostra de varón.
     --Mi trensadura, el mi padre,    con el chapeo la tapo yo.
  16   --Tus hermosas coloricas    non demostran de varón.
     --Mis colores, el mi padre,    por el aire y el sol,
  18   mis colores, el mi padre,    por el aire y el sol los perdo yo.--
     Tomó armas y caballo    y un vistido de varón,
  20   tomó armas y caballo    y a la guerra ya partió.
     Messageros van y vienen,    que media guerra ya ganó
  22   guereando y peleando,    el chapeo le calló.
     --¿Qué vos conti, la mi madre,    lo que hoy me acapitó?,
  24   Un mansebo vino a la guerra,    hija es y varón no.--

Nota de la transcritora: -7b "mazal - hebräisch (glück)", `suerte`. La versión de L. Papo de 1933 que publica Baruch (reed. en Armistead 1971a, 53) difiere únicamente de ésta en que le faltan los vv 9 y 17 arriba, con lo que allí se reduce la repetición que caracteriza la versión de 1917. En cambio, a juzgar por los dos versos reproducidos en ficha X4.11 del Catálogo-Índice de Armistead, parece divergir algo más de la versión que la joven Laura Levy [Papo] transmitió a Manrique de Lara en 1911. La copia de Manrique en el Archivo Menéndez Pidal empieza y acaba con: Pregoneros van y vienen / a la siudat de Aragón.// Yo j^uraba que esto es hij^a, / hij^a es y varón no . A diferencia de otras versiones sefardíes y peninsulares, ésta versión de 1917 carece de las últimas secuencias en que el hijo del rey (~reina), le somete a unas pruebas y acaba proponiéndole matrimonio.

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0648+0100:1 La fuerza de la sangre+Caballero burlado (í-a)            (ficha nº: 2945)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Laura Papo, 1917. (Archivo: SHP; Colec.: Papo, Laura (Levy)). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  053 hemist.  Música no registrada.

     Me parió a mí mi madre,    me parió en un monte scuro,
  2   onde non cantaba gallo    ni menos canta gallina,
     onde bramaban leones,    la leona respondía.
  4   Siete años beví de leche    de la leona parida.
     Siete años comí de pan    del león, que él trayía.
  6   Siete y siete son quatorze,    a la niña se le entendía.
     La mandó a mercar aceite,    se espanta de la mala gente.
  8   La mandó a mercar carne,    se espanta de la mala sangre.
     Se arabió el moro y la mora,    de caza la echarían.
  10   Se asubió en altos castillos    por ver passar compañía.
     Por ahí passó un caballero    que de ea se enamoraría.
  12   --¿Si te place ya, la niña,    si te place mi compañía?
     --Bien me place, el caballero,    bien me place tu compañía,
  14   --Bien me place, el caballero,    bien me place tu compañía,
     --¿O ti place a la anca,    o ti place a la silla?
  16   --A la anca, el caballero,    que más honra me sería,
     porque non digan la gente    "adelantre lleva la niña".--
  18   Y en medio del camino    amores le prometía.
     --Deja, deja, caballero,    deja, deja, por tu vida,
  20   que yo soy hija de rey de Francia    y de la reyna nacida.--
     Esto que sintió el caballero,    sin coraje quedaría.
  22   . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    del caballo la echaría.
     Cuanto corría el caballo,    más y más coría la niña.
  24   A la entrada de la ciudat    la niña se sonreía.
     --¿Qué te ríes, tú la niña,    qúe te ríes por tu vida?
  26   --De ti, bovo caballero,    de tu negra bovería.
     A la niña tubo en la mano    gozar no la sabería.

Notas: La Sra. Papo transcribe el romance en forma estrófica con título de «Me parió a mí mi madre». Cuando se equivoca, transcribiendo sólo dos hemistiquios en la séptima estrofa (v 13), indica con "bis" que se repiten estos versos; -23b coría sic.
En la tradición sefardí los dos temas aparecen empalmados desde por lo menos mediados del siglo XVIII (ver CMP 1978, G3.2) y apenas se da en el s. XX de otra forma. No figura entre los romances que publica Baruch en 1933. Es del todo paralela a la versión publicada en Attias 1956 (`Pariérame la mi madre`, nº 17) aunque allí dice ser hija del rey malato, amenazando con contagiarle de `malatía` y se prolonga el desenlace con el desmayo del caballero y las típicas dulces palabras de la joven. Al haberse identificado Laura Papo con Laura Levy, entrevistada en 1911 por Manrique de Lara en Sarajevo (gracias a las pesquisas de Krinka Vidákovic), conviene comparar esta versión con la versión G3.10 fichada en el Catálogo-Índice de Armistead (CMP 1978, ficha 296 en nuestra Bibliografía en línea). De las dos copias almacenadas en el Archivo Menéndez Pidal, Armistead anota que la copia de Manrique de Lara omite un verso que consta en el ms. Respecto de esta versión ms. de 1917 observamos las siguentes variantes en los dos versos registrados en dicho Cátalogo: -1b a monte escuro y -27ab a la n. tuvites en mano, / g. n. la saberías. Según se deduce de las variantes anotadas por Catalán respecto de la versión representativa de Sarajevo que publica en su estudio de La fuerza de la sangre (Catalán 1970b, Por campos..., p. 234-235) la versión de la joven Laura Levy [Papo] discrepa de su versión de 1917 (cuando menos) en los siguientes detalles: -5b q. el l. que le traía; -7a me mandó -7b dezía que no podía; -8 falta. Consúltese además la base de datos para otras versiones de los dos romances.

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9462.9:2 Líricos-judío (polias.)            (ficha nº: 2946)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Laura Papo, 1917. (Archivo: SHP; Colec.: Papo, Laura (Levy)). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  039 hemist.  Música no registrada.

     Al partir para la guerra
     dos besos al aire echí.
     El uno es para la mamá
     y el otro es para ti,
  5   niña de mi corazón,
     y el otro para ti.
     Las estrellas de los cielos,
     una y una se hacen dos.
     Non tienen tanta firmeza
  10   sigún tenemos los dos,
     niña de mi corazón,
     sigún tenemos los dos.
     El que tañe la guitarra,
  15   rayo del cielo calló.
     él ya tiene cara dalia,
     niño de mi corazón,
     él ya tiene cara dalia,
     niño de mi corazón.
  20   Las estrellas de los cielos
     non se vienen a contar.
     Debajo de un casquet verde
     de sirma las vo labrar,
     niño de mi corazón,
  25   de sirma las vo labrar.
     Yo me enamorí de noche,
     el lunar me engañó.
     Si otra ves me enamoro,
     de día con grande sol;
  30   si otra ves me enamoro,
     de día con huerte sol.
     Yo me enamorí de un aire,
     del aire de una mujer,
     de una mujer muy hermoza,
  35   niña de mi corazón.
     Díceme, niña, el tu nombre,
     que te quero conecer.
     Si tu non tienes amante,
     yo te quero defender.

Por no echar a perder la parte no romancística del cancionero reunido por la sra. Papo, asigno ésta y sus otras canciones líricas un título y número especiales (Líricos-judío, que corresponde al nombre de uno de los antiguos cajones del Archivo Menéndez Pidal). El ".9" del número IGRH indica que no es romance. La transcritora lo llama Al partir para la guerra. Indica (con `bis`)que se repiten los primeros versos de las estrofas 1-5 y todos los versos, de dos en dos, de las últimas dos estrofas. Elimino la repetición del v. 20, que creo errónea, pues ya se indica con `bis` que se repite. El v. 23 dice plata y entre paréntesis sirma, (`bordadura o encaje hecho con hilo de plata o hilo plateado` CMP 1978, III, 349), forma que prefiere después en el v. 25.

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0113:77 Señas del esposo (í)            (ficha nº: 2947)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida en Paris por Laura Papo, 1928. (Archivo: SHP; Colec.: Papo, Laura (Levy)). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  048 hemist.  Música no registrada.

     Arboleda, mi Arboleda,    tan galana y tan zarif,
  2   la raiz tiene de perla    y las ramas de marfil
     y la más chica ramita    es una dama gentil.
  4   Por ahí pasó un caballero    que asemejaba a Amadí.
     --Así biváis, caballero,    así Dios vos deje bibir,
  6   ¿si visteis a mi marido,    al mi marido Amadí?
     --Bien lo vide, bien lo conosco,    a su lado peleí.
  8   ¿Qué darías, la mi señora,    por que vo lo trujera aquí?
     --Dava yo mis molinos    que me quedaron de Amadí.
  10   El uno muele pimienta    y el otro junjulí.
     El más chiquito de eos    farina blanca para Amadí.
  12   --¿Qué daráis vos, la mi señora,    por que vo lo trujera aquí?
     --Dava yo mis tres hijicas    que me quedaron de Amadí.
  14   La una mete la mesa,    la otra para servir
     y la má chica de eas,    para burlar y reír.
  16   --¿Daráis vos el vuestro cuerpo,    por que lo trujera aquí?
     --Si yo dava el mi cuerpo,    ¿lo que le queda a Amadí?
  18   --Non lloréis, la mi señora,    yo soy vuestro Amadí.--

Variantes de la versión de 1933 que publica Baruch: -2a la r. t. de oro; -3a ramica; falta aqúi el verso: "peñando los sus trenzados / con su peine cristalín"; -4b semejaba; -5a vivas; -5b así el D. ; -6a al m. m.; -7b letra tengo para ti; -8a ¿Cuánto dierais; -8 aquí omite la pregunta y respuesta (2 vv) en que ofrece tres trenzados; -9a y -13a Diera; -10b ginquilí; -11a y el más chico; -12a-b omitido; -14b y l. o.; -15a más ch.; -15b y para r.; -16a Dierais v. mi medio c.; 16b para que; 17a do mi medio c.; -17b para A.; -18a No pensés nada, mi s.; -18b el v. marido A.
Nota de la transcritora: -1b zarif "(árabe) noble"; -2b marfil "ivoire"; -10b junjulí "gingenbre"; tras el título (Amadí) aclara "romance espagnole du moyen age".
Notas: Las tres versiones de este romance que nos dejó la sra. Papo (la primera transcrita en Sarajevo, en 1917, ésta de París fechada 1928, y la que prepara para Kalmi Baruch en Sarajevo en 1933 [Baruch nº 6, Armistead 1971a, p. 46]) reflejan--al menos en parte--los movimientos de un conocido miembro de la comunidad sefardí de Sarajevo en los años entre las dos guerras. Y la confrontación de las 3 confirma lo que podríamos esperar: que esta versión que transcribe en 1928 para acompañar la carta que envía desde París a su antiguo maestro a fin de ofrecerle sus romances, se aparta en varios detalles del romance tal y como lo canta y conoce estando "en casa". De hecho, todas las pequeñas variantes anotadas arriba entre esta versión del `28 y la del `33, desaparecen al comparar la versión del `17 con la del `33 (a pesar de que la distancia temporal es mucho mayor). Véase más arriba las notas a la versión de 1917.

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0222:5 Bernal Francés (í)            (ficha nº: 2948)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Laura Papo, 1933. (Archivo: SHP; Colec.: Papo, Laura (Levy)). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  039 hemist.  Música no registrada.

     Lavrando estava la reina,    lavrando en su vergel,
  2   agujica de oro en mano    escrivanía de marfil.
     Sentió batir la la puerta,    dejó todo y hue a avrir.
  4   Media puerta dejó abierta,    media dejó por abrir.
     Al entrada de la puerta    le amatava el candil.
  6   --¿Loque es esto, el pelegrino?,    no cale que hagáis ansí.
     --Ansí me guelen los ojicos,    no los soy cadir de abrir.--
  8   Tomólo mano por mano,    y arriba lo asubió.
     Lavóle pies y manos,    con agua de torondjí.
  10   Metióle mesas de oro,    onde el rey hue a comer.
     Hícole cama de pluma    onde el rey hue a durmir.
  12   Ya pasó de la medianoche,    no se aboltó para aquí.
     --¿Loque es esto, el pelegrino,    no cale que hagáis ansí.
  14   Si tenéis miedo del rey,    lonje él está de aquí!
     Ayí lo maten los leones,    y las nuevas nos vengan aquí.
  16   --Ah, si llegare hasta la mañana,    te cortaré un buen vistir.
                                       la garganta de cremosín.
  18   Llamaréis al pelegrino,    que te escape él a ti.
     Llamaréis a padre y madre,    que te escapen él de ti.
  20   Ya llegó a la mañana,    le cortó un buen vistir.

Nota de la transcritora: -8 "Turcismo (orangeade)" (Turco: Kadir; S.-C. kádar, káder).
Variantes respeto de la versión de 1933: -2b escrivanica; -4ab D. abierta m. p. / y m. ; -5a A la; -5b le a. ; -8b subió; -9b turundjí; -11a Hácele; -12b abolta; -17b kermezí; -19b q. t. escape[n] de aquí.
Notas: -2 escrivanía aquí pluma, mas bien. -6b y -13b tal vez `cabe`; -7a tal vez `hojicos`; -7b cadir `capaz`; -16 Tres signos de interrogación tras `cremosín`, es decir, no sabe lo que significa la palabra. La `kermezí` de la versión publicada en 1933 por tanto, puede que lo proporcione Baruch; los vv 2,4,6,7,11-16,19-20 llevan signo de exclamación. Éste es el primero de los 8 textos que llevan la fecha del 29 de julio de 1933. Se trata de un conjunto de materiales que la Sra. Papo enviaba a alguien (Baruch?), ya que en la última página, se despide con: "Saluda y te desea buena Shuerte" y debajo, "Bohoreta" y, de nuevo, "Saraj. el 29, VIII 1933".

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9462.9:3 Líricos-judío (polias.)            (ficha nº: 2949)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Laura Papo, 1933. (Archivo: SHP; Colec.: Papo, Laura (Levy)). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  006 hemist.  Música no registrada.

     Yo me alevanté un lunes,    un lunes muy demañana.
  2   Me le hue a su cama,    lo abrasé y lo besé.
     Onde mi regalado,    mi querido, mi estimado . . .

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9462.9:4 Líricos-judío (á)            (ficha nº: 2950)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Laura Papo, 1933. (Archivo: SHP; Colec.: Papo, Laura (Levy)). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  014 hemist.  Música no registrada.

     Ayí arriba, más arriba,    un poquetico más ayá,
  2   ayí hay una hermosica,    hermosura en cuantidat.
     --Así biva, la mora vieja,    que me diga la verdat:
  4   Esta hermosica que está aquí enfrente,    ¿es casada o por casar?
     --Casada es del buen rey,    el marido no tiene aquí.--
  6   Se hue a trocar oro por plata    y moneda en cuantidat;
     se hue a trocar una mula coja    por un caballo alezán.

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0122:1 Roldán y Urgel (ú-a)            (ficha nº: 2951)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Laura Papo, 1933. (Archivo: SHP; Colec.: Papo, Laura (Levy)). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  011 hemist.  Música no registrada.

     Pasear se iba Rondale,    por un vergel que tenía;
  2   falcón lleva en su mano,    falcón de la prima pluma.
     Diciendo iba, diciendo:    --¡Quién tubiera mi ayudar!
  4   Matar jo al rey de Francia,    de toda la gente suya,
     Saltó la reina y dijo,    --Ya stare yo en su ajuda,
  6   la reina de Constantina.

Notas: según indica L. Papo en el manuscrito, se repite o bien la última o bien la primera palabra de cada hemistiquio (eg. Pasear se iba Rondale, Rondale, / por un vergel que tenía, tenía; falcón lleva en su mano, falcón, / falcón de la prima pluma. En -4b en cambio anota: de toda la gente suya, la mucha, para luego repetir y dijo y aduda, de los hemistiquios -5a y -5b. Falta la repetición en los vv. -2b, -3ab, y -6a.
No figura el romance entre los que de joven Laura [Levy] Papo comunicó a Manrique de Lara en 1911, pero en el Archivo Menéndez Pidal sí hay una versión manuscrita del romance, recogida por M. de Lara en Sarajevo ese mismo año, algo mejor recordada pero muy parecida a la que transcribe Laura Papo en 1917, según comprobamos confrontando nuestro texto con esa versión manuscrita, publicada por Armistead en la antología que acompaña su Catálogo-Índice (Es el nº 4A págs. 9-10 del vol. III. Por su rareza en la tradizición moderna, el investigador incluye tres versiones del romance en la antología: 4a-4c.)
Variantes de la versión ms. de Manrique: después de -1b, añade ... / por una lluvia menuda; -5b en blanco; nuestro -6a como -7a, seguido de nuestro -5b , y como último verso, se repite el -4, levemente modificado, de modo que acaba: Saltó la reina y dixo: / ... // --¡La reina de Constantina, / yo estaré en tu ayuda! // Matar tú al rey de Francia, / con toda la gente suya.//

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0189:8 Ciego raptor (6+6 estróf.)            (ficha nº: 2952)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Laura Papo, 1933. (Archivo: SHP; Colec.: Papo, Laura (Levy)). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  042 hemist.  Música no registrada.

     --Siete años anduve    por la linda dama;
  2   no me la dejan ver    ni por oro, ni por plata.--
     Díceme Romero    de la Rumelía.
  4   Huele a su puerta,    limosna pedía.
     --Alevantéis, mi hija,    la más chiquitica,
  6   dalde la limosna    que de vos pedía.
     --Nunca vide, madre,    ansí un mal romemero,
  8   al dalde la limosna,    me apretó el dedo.
     Siego estó, señora,    que no veo gota;
  10   al palpo y palpones    tomí la limosna.
     Móstrame, señora,    puertas del castillo.--
  12   Tomólo por la mano,    manilla de oro en braso.
     El que se la vido    sola en el campo,
  14   besóla, abrasóla,    la echó en su caballo.
     --De duques y condes,    yo hue demandada,
  16   de un mal romero,    yo hue engañada.
     --Yo no soy romero,    de la Rumelía,
  18   ¡hijo soy del rey de Francia,    del rey de Peligría!
     --Vitéis, mis vecinas,    vitéis qué mancilla,
  20   vino un mal romero,    me llevó a la hija
     --¡Viviera uno ansina,    se llevara a la mía!

Nota de la transcritora: Tras el título (El romero), aclara "le romarin - le pélerin"; -18b Peligría, subrayada y con cuatro signos de interrogación.
Notas: -3a Díceme será con el sentido de `híceme`; -7b romemero sic. No figura el romance entre los que de joven Laura [Levy] Papo comunicó a Manrique de Lara en 1911.

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0053:3 Cabalgada de Peranzules (é-o)            (ficha nº: 2953)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Laura Papo, 1933. (Archivo: SHP; Colec.: Laura [Levy] Papo). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  036 hemist.  Música no registrada.

     Caminí por altas tores    navigué por las fortunas.
  2   Mirando guertas del rey,    cómo van enfloreciendo,
                                       del invierno al invierno.
  4   Entre Sevilla y Segola    vide venir un gran guerrero
     que siete captivos traiya,    uno al otro trava remo.
  6   Los seis eran sus hermanos,    su padre a la delantera.
     --Dame tu padre y hermanos,    y pésatelos a ducados.
  8   --Dame tu padre y hermanos,    y pésatelos a dineros.
     Y si non me los queres dar,    ¡a las armas, caballeros!
  10   ¡A las armas!-- dijo el moro;    El guerrero bien más quere.
     Tanto eran las espadas,    centellas salen por los cielos.
  12   Tanto era la sangroría,    ríos iban por la tierra.
     --¡Abasta, abasta, el morico,    el morico y el guerero!
  14   Darte yo padre y hermanos,    pasártelos a ducados!
     Darte yo padre y hermanos,    pasártelos a dineros.
     Darte yo el mi caballo,    para que vayas legero,
  16   para que digan la gente:
     "¡Biva, biba, tal morico,    el morico, el guerero,"
  18   pues que tan chico morico,    venció un tan grande guerero!

Notas: Título de L. Papo: Morico. Para otras versiones de este romance raro, véase Attias 1973, 6; CMP 1978, H8; Menéndez Pidal 1906, 54 (mas breve, pero muy parecida a esta versión); Armistead 1979i, 2; Durán 1849-1851, 5; Wolf 1856, 128; Forneiro Pérez 1997 y RT-Galicia 1998, pp. 177-178. Véase también CGR 2, 32, Armistead 1959 y las versiones en este archivo electrónico. No figura el romance entre los que de joven Laura [Levy] Papo comunicó a Manrique de Lara en 1911.

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0136:21 Flores y Blancaflor (í-a)            (ficha nº: 2954)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Laura Papo, 1933. (Archivo: SHP; Colec.: Papo, Laura (Levy)). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  056 hemist.  Música no registrada.

     Morena me llama    el hijo del rey.
  2   No quere de vanda baja,    ni quere de vía en via.
     sino quien que a duques y condes,    a duques y condes serviría.
  4   Por en medio del camino    un rey y reina escontrarían
     La reina estaba meldando,    el rey estava escuchando.
  6   Al rey lo matarían,    a la reina se tomarían.
     La reina estaba preñada    y la esclava cautiva.
  8   Ya le nace a la reina,    ya le nace una hijica;
     ya le nace a la esclava,    ya le nace un hijico.
  10   Las comadres eran agudas,    a la reina le dieron el hijo.
                                       y a la esclava la hijica.
  12   Ya la echan a la reina    en alta cama de parida.
                                   a la esclava    en la sofá de la cuzina.
  14   Ya le davan a la reina    caldo de gordos pichones.
     Ya le davan a la esclava    caldo de gordos macarones.
  16   --A la nana, a la buba,    se durma esta criatura.
     Criada de los mis pechos,    no nacida de mi tripa.
  18   Si tú eras mi hijica,    ¿qué nombre yo te metía?
     Metía te yo Marqueta,    nombre de una hermana mía,
  20                                     de una hermana muy querida.--
     Un día de estos días    pasó la reina por la cusina;
  22                                     le sintió esta cantica.
     --Ven aquí tú, la mi esclava,    tú, la mi esclava captiva.
  24   Torna y canta esta cantica,    que mucho me agradaría.
     A las señas que tú dieras,    tú eres hermana mía.
  26   --No llores tú, la mi hermana,    la mi hermana querida,
     si al rey tú perderías,    yo a duques te daría.
  28   Haz la nana, haz la buba    ya se trocan las criaturas.
     La reina se toma la hija    y la esclava a el hijo.

Notas: La versión del romance que recoge Manrique de Lara en Sarajevo en 1911 de Laura Levy [Papo] (ficha H1.6 en el Catálogo-Índice de Armistead [nº 296 en la Bibliografía en línea] no coincide con esta versión que transcribe la sra. Papo en el manuscrito que lleva fecha de 1933, según denuncian los 2 versos (primero y último) fichados en dicho Catálogo: La rena come pichones, / la esclava macarones. // La kitó de la kusina, / la asentó en su sía.// (vv -13-15 arriba). Véase la nota a la versión ms de la sra. Papo de La fuerza de la sangre+Caballero burlado (versión de 1933, entrada 2945, arriba).

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0169:134 Hermana cautiva (6+6 y 8+8 estróf.)            (ficha nº: 2955)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Laura Papo, 1933. (Archivo: SHP; Colec.: Papo, Laura (Levy)). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  088 hemist.  Música no registrada.

     Alevantéis mi madre,    una demañana
  2   cuando alboreara    e amanecía,
     a lavar mi cara a    onde el sol salía,
  4   a lavar mi cara    con agua helada.
     Por ayí pasó un mal moro    que me captivaría,
  6   --Tomadla, señora,    esta linda captiva,
     que en nuestro reinado    no hay más garrida.
  8   Tomaldéis, señora,    esta linda esclava,
     que en nuestro reinado    no hay más galana.
  10   --¿Para loque yo quero    esta linda captiva?,
     el rey es mansevo,    la tomara por amiga.
  12   ¿Para qué yo quero    esta linda esclava?,
     el rey es mansevo,    la tomara por amada.
  14   Mandadla, señora,    a lavar al río.
     Perderá colores,    medrara sospiro.
  16   Quitalde, señora,    el bever del vino.
     Perderá colores,    medrará sospiro.--
  18   Cuanto más le quita    el bever del vino,
     más se le reciende    su color garido.
  20   Ainda no es día,    ni amanecía,
     cuando la niña blanca    hace la lis^ija.
  22   Ainda no es día,    ni alvoreava,
     cuando la niña blanca    ens^agua la colada.
  24   --Ayudedme el Dio alto,    y la madre que me parió.--
     Por ayí pasó un caballero,    que amores le prometía.
  26   --Si te place a la niña,    háceme compañía.
     --Bien me place, caballero,    me place y me convenía.
  28   Los paños del rey,    ¿ónde los dejaría?
     --Los de seda y plata,    del río abajo,
  30   los de perla y oro,    encima mi caballo.
     --¡Ay campos, ay campos,    campos de oliva!
  32   Vos dejí chiquitos,    vos topí crecidos.
     ¡Ay campos, ay campos,    [ay campos] de Granada!
  34   conta a la buena gente    que me lleváis captivada.
     --¿De ónde conecéis, ñiña,    campos de Granada?
  36   --Cuando el rey mi padre    ensembró la granada,
     estonces los moricos    a mí me cativaran.
  38   --A las señas que tú dieras,    tú sos la mi hermana.
     Avrides, mi madre,    puertas del castillo,
  40   que en lugar de nuera,    hija vos he traído.
     Avrides, mi madre,    puertas del palacio,
  42   que a lugar de nuera,    hija yo vos traigo.
     --Si es la mi nuera,    ayí está el palacio.
  44   Si es la mi hija,    venga a mi lado.

Nota: No figura el romance entre los que de joven Laura [Levy] Papo comunicó a Manrique de Lara en 1911.

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0444:3 Tiempo es el caballero (í)            (ficha nº: 3784)
[0714 Falso hortelano  contam.]

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Manuel Manrique de Lara, 1911. (Archivo: AMP; Colec.: Manrique de Lara, M.). Publicada en CMP 1978, v. 3, p. 45 (Antología, nº 36). Reeditada en Díaz-Mas 2000, p. 86.  024 hemist.  Música no registrada.

     --Hora es, el caballero,    hora es de andar de aquí,
  2   que me cresió la bariga,    me se acorta el bel vestir.
     Vergüenza de padre y madre,+    los que me aman a mí;
  4   vergüenza de mis esclavas,    las que me suelen a servir.
     --Parildo, infanta, parildo,    que ansí me parió mi madre a mí;
  6   ni casas ni camas tengo    onde que vengas a parir.
     Hijo so de una lavandera    que lava paños cuadril;
  8   hijo so de un acavador de terras    que acava en el vivir.
     --Antes arreviente    mientres non se diga tal por mí.
  10   Julián, falso y alvasón,    que entrastes en mi jardín:
     cogistes la flor y el fruto,    me engañastes a mí;
  12   la cogistes a grano a grano    y me dechates sola aquí.

Nota: Aunque Armistead considera que se trata de un romance doble (Tiempo es el caballero+Falso hortelano), la deuda del segundo romance se hace sentir únicamente en el desenlace (aquí los vv 10-12, sometidos a una refundición para conservar la asonancia en í). En las versiones antiuas, tras maldecirse la dama, el caballero revela ser hijo del rey de Francia (véanse las entradas 1579 y 1580).

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0148:10 Noble porquera (8+8 estróf. paralel.)            (ficha nº: 4482)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Manuel Manrique de Lara, hacia 1911. (Archivo: AMP; Colec.: Manrique de Lara, M.). Publicada en Petersen-Web 2002, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  040 hemist.  Música no registrada.

     --Irme quiero, la mi madre,    irme quiero a la Romanía.
  2   Ónde que deje, la mi madre,    onde que deje la esposa mía?
     --Déjala con mí, mi alma,    como si era mi hermana,
  4   déjala con mí, mi vista,    te la miraré como mi hija.
     Ya parte el caballero,    ya parte a la Romanía.
  6   Ainda non pasó el agua    mandóla a pasear las vacas,
     ainda non pasó el río,    mandóla a pasear los cabritos.
  8   Grito echaba doloroso
     que al cielo hace buracao    y la tierra combatía.
  10   --¡Ay, briales, los mis briales,    de oro me se han brillados,
     que de pasear ganados    a mí me se han rompidos.
  12   --O serán ángeles del cielo    o será la esposa mía.--
     Ya volteaba el caballero,    ya volteaba, ya venia.
  14   --Ven aquí, la mi nuera,    a trocar una camisa,
     que el mundo veyo revuelto,    que mi hijo ya venía.
  16   Ven aquí, la mi nuera,    a trocar una delgada,
     que el mundo veyo revuelto    que mi hijo ya tornaba.
  18   --¿Ónde tengo, la mi madre,    onde tengo la esposa mía?
     --En paseos y en meriendas    ella gastó sus haciendas;
  20   en paseos y en cazales    ella gastó sus caudales.--
    

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0148:11 Noble porquera (8+8 estróf. paralel.)            (ficha nº: 4483)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recitada por Señora Luna (66a), esposa de Zeky Efendi. Recogida por Manuel Manrique de Lara, hacia 1911. (Archivo: AMP; Colec.: Manrique de Lara, M.). Publicada en Petersen-Web 2002, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  054 hemist.  Música registrada.

     --Irme quiero, la mi madre,    irme quiero a romería.
  2   A la mi esposa Elena    ¿onde yo la dexaría?
     --Déxala con mí, mi alma,    déxala con mí, mi vista,
  4   como si fuera mi hermana,    como si fuera la mi hija.--
     Ya se parte el buen reye,    ya se parte, ya se ía.
  6   Ainda no es de día,    ni menos alboreaba,
     cuando la niña blanca    se ia a apacentar las cabras,
  8   --¡Briales, los mis briales,    que de oro son torcidos,
     que de apacentar cabritos    las medias se me han rompido!
  10   ¡Briales, los mis briales,    que de oro son filados,
     y de apacentar ganados    las medias se me han trabados!--
     12Grito daba dolorioso    que al cielo hace buraco,
     que al cielo hace buraco    y a la tierra cendelía.
  14   Oyóla el buen rey de altas torres    de allá arriba.
     --Aquí, aquí, la mi gente,    la que de mi pan comís,
  16   o son ángeles del cielo    o es la esposa mía.--
     Ya se parte el buen rey,    ya se parte, ya venía.
  18   --Ven acá, tu mi nuera,    a trocar una delgada,
     que el mundo veo revuelto    hacer mi hijo que tornaba.
     . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . .
  20   --¿Qué es esto, la mi madre,    que a todos veo por en medio?
     ¡A la mi esposa Elena    en medio no la veo!
  22   --La tu esposa, mi hijo,    se fue a trocar una camisa,
     que en paseo y en cazales    ella gastó los tus caudales,
  24   que en paseos y en meriendas    ella gastó las tus haciendas.--
     El buen rey que ha sentido    por su esposa calumnías:
  26   --Si madrastra mía eras,    la cabeza vos cortaría,
     siendo sox vos, la mi madre,    matar yo no vos podría.--
    

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0148:12 Noble porquera (8+8 estróf. paralel.)            (ficha nº: 4484)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recitada por el Dr. M. Levy, gran rabino de Sarajevo. Recogida por Manuel Manrique de Lara, hacia 1911. (Archivo: AMP; Colec.: Manrique de Lara, M.). Publicada en Petersen-Web 2002, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  042 hemist.  Música no registrada.

     --Irme quiero, la mi madre,    irme quiero a la Romanía.
  2   Con quién deje a la mi esposita,    la mi esposa querida?
     --Déjala con mí, mi alma,    como si era mi hermana,
  4   déjala con mí, mi vista,    la miraré como mi hija.
     Ya parte el caballero,    ya parte a Romanía.
  6   Ainda non pasó del agua    mandóla a pasear las vacas,
     ainda non pasó el río,    mandóla a pasear cabritos.
  8   --¡Ay, briales, los mis briales,    de oro me se han brillados,
     que de pasear ganados    a mí me se han rompidos.
  10   En medio de el camino    siente un chillo dolorioso
     que el cielo buracaba    y la tierra rebombaba.
  12   --¿Quién es este que gritaba?,    ¿son los ángeles del cielo,
     --son los ángeles del cielo    o es mi esposa querida?--
  14   Ya vueltaba el caballero,    ya vueltaba, ya venia.
     --Ven aquí, tú mi nuera,    a trocar una camisa,
  16   que el mundo veo revuelto,    que mi hijo ya venía.
     Ven aquí, tú mi nuera,    a trocar una delgada,
  18   que el mundo veo revuelto    que mi hijo ya tornaba.--
     --¿Ónde tengo, la mi madre,    onde tengo la esposa mía?
  20   --En paseos y en meriendas    ella gastó sus haciendas;
     en paseos y en casales    ella gastó sus caudales.--

Nota: Manuscrito de la colección del Dr. Levy.

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0311:19 La caza de Celinos (á)            (ficha nº: 4841)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recitada por Esther Abinum Altaraz (65a). Recogida por Manuel Manrique de Lara, 1911. (Archivo: AMP; Colec.: Manrique de Lara, M.). Publicada en CMP 1978, Antología, v. III, nº 32, pp. 40-41, notación musical, p. 40.  066 hemist.  Música registrada.

     Asentada está la reina,    asentada en su portale.
  2   Por allí pasó Carleto,    que de ella se enamorare.
     --Matemos al rey, el conde,    conmigo ven y nos casamos.
  4   --No tengo arte ni parte    para lo ir a matare.
     Hacedvos que estáis preñada    de tres meses y algo mases,
  6   por los campos de Algolimbri,    un ciervo videis pasare;
     si de aquel ciervo no gosto,    al fedo lo voy a echare.--
  8   N`estas palabras diciendo,    el rey se dexa venir;
     topó a la niña llorando    lágrimas de veluntare.
  10   --¿De qué lloras, blanca niña,    lágrimas de veluntare?
     --Lloro de que estoy preñada    de tres meses y algo mases.
  12   Por los campos de Algolimbri,    un ciervo vide pasar.
     Si de aquel ciervo no gozo,    al lado lo voy a echare.
  14   --Dame armas y caballos,    al ciervo iré a alcanzare.
     --¿Para qué quérex armas y caballos?    Ya os abasta puño endorado.--
  16   El rey, como era sencioso,    no la quiso escuchare.
     Tomó armas y caballos    y al ciervo fue a alcanzare.
  18   En medio del camino,    con Carleto se hay encontrado:
     --¡Buenos días, tú, Carleto!    --¡Buenos tengas y mal vengades!
  20   --¿Qué te hize yo, Carleto,    que me respondes con el male?--
     Trabó Carleto su espada,    la cabeza le quiere cortare.
  22   Trabó el señor rey la suya    y luego se la fue a cortare.
     En la punta de la lanza,    allí se la fue a encolgare:
  24   --Apárate, blanca niña,    apárate y me verades.
     Apárate a la ventana,    [apárate] y me verades.
  26   --Nunca fuera yo tal, conde,    alcanzado este alcanzare.--
     Esto que sintió el señor rey,    a la reina quiere matare.
  28   --¡No me mate, no me mate!    ¡La verdad le voy a contare!
     Dos hij+icos de ti tengo,    de Carleto son los mases.--
  30   Esto que sintió el señor rey,    luego la fue a matar.
     En la punta de la lanza,    ahí la fue a encolgare;
  32   en junto con la de Carleto,    ahí la fue a encolgare.
     ¡Teniendo al rey por marido,    namorado fue a buscare!

Notas:Véase el original manuscrito de M. M de Lara. Para mejores imágenes (formato PDF), tras pulsar este enlace (o arriba, el de la música), remplace su extensión con la de Adobe en el URL. Nótese que la fotocopia del ms. no alcanza la extrema derecha de la página, por lo que otra mano ha insertado el texto que faltaba. La versión en formato de ADOBE de la música incluye la notación original, a mano, de M. M. de Lara. Véase también la versión de Vuelta del navegante de esta misma recitadora, cuyo nombre registra las siguientes variantes: Esther Abinum Altaraz, Abinún; Altarás; Sra. Altaraz, según advierte Armistead, en CMP 1978, III, p. 86.

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0025:2 Cautiverio sin esperanza (á-e)            (ficha nº: 5904)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recitada por Gioya Todoros Levi (58a). Recogida por Manuel Manrique de Lara, 1911. (Archivo: AMP; Colec.: Manrique de Lara, M.). Publicada en Campa 1998, VI.I.6, p. 234.  044 hemist.  Música no registrada.

     --Carcelero por tu vida,    carcelero por piedade,
  2   que me quites las cadenas    y me afloxes el corale,
     que ondas tengo de muerte    que me quería matare.--
  4   Carcelero por piedades    cadenas me fue a soltare,
     pensó que era por su bien,    salió que era por su male.
  6   Metiólo en altas torres    más altas de la ciudade,
     siete puertas hay en la torre,    todas siete a un andaré,
  8   las tres dan para Livorna    y tres para Portugale;
     la más chiquitica de ellas    daba arriba del mare.
  10   Un día de estos días    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     aparóse a la ventana    a la ventana del mare,
  12   alzó sus ojos al lexos    cuanto más los pudo alzare,
     vido venir nueva galea    navegando por el mare.
  14   La piedra de la savorna    era de un rico cristale,
     las cuerdas que la giraban    eran de ibrixim metale,
  16   las velas que la velaban    eran de un rico cendale.
     Capitán que la guiaba    va cantanto un bel cantare.
  18   . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    --Así vivax, capitane.
     que me quites de estas torres    y me lleves onde mi madre,
  20   que ondas tengo de muerte    que me quería matare.
     --Dios te guarde de ojos de hombre    y de sirena de mare.--
  22   Estas palabras diciendo    la nave se fue hondare.
     Más vale fortuna en tierra    que non bonanza en mare.
    

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0538:8 Idólatra de María (ó-a)            (ficha nº: 8614)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Manuel Manrique de Lara, 1911. (Archivo: AMP; Colec.: Manrique de Lara, M.). Publicada en Catalàn 1970b, p.271. Reeditada en Rebés 2007, p. 55a.  020 hemist.

     Si altas ivan las nubes,    más altas ivan las olas.
  2   Lloravan los marineros    y los de la nave toda;
     no llorava el capitane    que cree en la su hadolla.
  4   --Hadolla, la mi hadolla,    escápame de esta ola.
     Muchas vezes lo escapates    de oro te hize la hroza,
  6   si esta vez me escapares,    de oro te cuvro toda.--
     Estas palavras diziendo,    más y más ivan las olas,
  8   que al fin de la media noche    en mar alta se fue toda.
     Ya se iva el capitane,    escapó la nave toda.
  10   ¡Muerte para el capitane    que creía en su hadolla!

Nota del primer editor: Según explica Catalán, en Sarajevo Manrique de Lara había recibido de Dr. M. Levy varias versiones del romance en manuscritos hebraicos, que en Catalán 1970b, p. 271, denomina A, A`, A" B y C, de las cuales las primeras cuatro son casi idénticas, como se comprueba a continuación.
Variantes: -3 capitán A, B; -5a me esc. A"; escapaste A, A, B; -5b horocha B, crocha A, A1; -6a lo esc. A, A`; -8b en alta mar A; -9a y 10a capitán A, A`.

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0559:27 Vuelta del navegante (á)            (ficha nº: 8705)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Manuel Manrique de Lara, 1911. (Archivo: AMP; Colec.: Manrique de Lara, M.). Publicada en RTLH 3 (1969), nº 1.8, p. 21.  040 hemist.

     Peleime con mi suegra    al preciar el axugar.
  2   Tomé mi capica al hombro,    me fui a rodear el mar,
     comiendo del pan mofento,    bebiendo aguas de mar.
  4   A cabo de siete años    vine a porto de mar.
     Alcí mis ojos al lexo,    cuanto más pude mirar,
  6   vide venir una barca,    una barca de reyal;
     de dientro de la barca    hay un mancebo caronal.
  8   --¡Así viváx, caballero,    así el Dios vos dexe lograr!
     ¿Qué tal está el mi padre,    el mi padre caronal?
  10   --Vuestro padre, el naviguero,    coxo está de vos buxear.
     --Ya que mi padre está coxo,    la mi madre ¿qué tal está?
  12   --Vuestra madre, el naviguero,    ciega está de vos llorar.
     --Ya que mi madre está ciega,    la mi novia ¿qué tal está?
  14   --Vuestra novia, el naviguero,    a mañana da berahá.--
     Esto que sintió el naviguero,    a la mar se quería echar.
  16   --Ni vos echéx, el naviguero,    ni tenéx por qué vos echar,
     que yo so la vuestra novia,    la vuestra novia caronal.--
  18   Ya se abrazan, ya se besan,    ya se empazan a tornar.
     Bodas y panes pintados    y alegres sin carar.
  20   --¡Sólo yo, el desmamparado,    quedí aquí en mi lugar!--

Notas de M. Manrique de Lara, transcritor del ms. (Ms. hebraico número V ): -3 mofento `mohoso`; -14 berahá `bendición (palabra hebrea) en sentido de matrimonio; -19 carar `medida, límite, fin`.
Variantes de la copia en limpio: -2 la mar.

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0559:28 Vuelta del navegante (á)            (ficha nº: 8706)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recitada por Esther Abinum Altaraz (65a). Recogida por Manuel Manrique de Lara, antes de 1911. (Archivo: AMP; Colec.: Manrique de Lara, M.). Publicada en RTLH 3 (1969), nº I.9, p. 22;n Notación musical.  032 hemist.  Música registrada.

     Peleime con mi suegra,    al preciar el axugar.
  2   Tomé mi capica al hombro,    fuime a porto de mar,
     comiendo de pan mofendo    y bebiendo agua de mar.
  4   Alcé mis ojos a lexos,    cuanto más los pude alzar;
     vide venir una nave,    una nave co `l lunar.
  6   Ahí entro estaba la mi tía,    la mi tía querida:
     --¿Qué buscas, ya mi tía,    qué buscas por acá?
  8   --A ti te busco, mi sobrino,    cansada estoy de te buscar.
     --Cuando ella ya está cansada,    la mi madre ¿cómo está?
  10   --La tu madre, mi sobrino,    ciega está de llorar.
     --Cuando la mi madre ya está ciega,    mi padre ¿cómo está?
  12   --El tu padre, mi sobrino,    coxo está de te buscar.
     --Cuando mi padre está coxo,    la mi esposa ¿cómo está?
  14   --La tu esposa, mi sobrino,    mañana da berahá.--
     Esto que sintió el mancebo,    a la mar se quiere echar.
  16   --No te eches, el mi sobrino,    aínda la podemos alcanzar.--

Nota de M. Manrique de Lara: da beraha `se casa` (hebreo).
Variantes de la copia en limpio: -3 omite el verso; -6 omite la; -11 omite la; omite el.
Nota: Aunque en RTLH I (1969, p. 22 se le identifica a la recitadora como Esther Abuim Altaraz, de 65 años, es la misma Esther Abinum Altaraz (65a) fichada en Armistead, CMP 1978, v. III, pp. 40 y 86 y en el vol. II, p. 80 [véase la entrada nº 4841]. Según advierte el editor (III, p. 86), el nombre se da de las siguientes variantes: Esther Abinum Altaraz, Abinún; Altarás; Sra. Altaraz,

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0559:29 Vuelta del navegante (á)            (ficha nº: 8707)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recitada por la señora Luna (?), esposa de Effendí. Recogida por Manuel Manrique de Lara, antes de 1911. (Archivo: AMP; Colec.: Manrique de Lara, M.). Publicada en RTLH 3 (1969), nº I.10, pp. 22-23 (Notación musical).  036 hemist.  Música registrada.

     Peleime con mi suegra    al preciar del axugar,
  2   tomé mi capica al hombro,    fuime a rodear la mar.
     Rodeando y navegando    siete años estuve por mar,
  4   comiendo del pan mofento,    bebiendo agua del mar.
     A la fin de siete años,    vine a puerto de mar.
  6   topé a mi tío,    a mi tío caronal:
     --¡Así viváx, el mi tío!,    el mi padre ¿cómo está?
  8   --Vuestro padre, mi sobrino,    coxo está de te buxear.
     --Ya que mi padre está coxo,    la mi madre ¿cómo está?
  10   --La tu madre, mi sobrino,    ciega está de te llorar.
     --Ya que mi madre está ciega,    mi esposica ¿cómo está?
  12   --Tu esposica, mi sobrino,    mañana se va a casar.--
     Esto que sintió el caballero,    al mar se quería echar.
  14   --No vos echéis, el mi hijo,    ni tenéx por qué vos echar,
     que yo so el vuestro padre,    vuestro padre caronal.--
  16   Ya se abrazan, ya se besan,    ya se van a la ciudad;
     ya se topa con su espoja,    con su esposa caronal,
  18   y se besan y se abrazan    y se van a reposar.

Variantes del recitador: -11 la mi esposa; -12 la tu esposa. {I9}Variantes de las copias: -1 el a. copio en limpio; -6 coronal original; -15 soy original.

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0559:30 Vuelta del navegante (á)            (ficha nº: 8708)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Manuel Manrique de Lara, antes de 1911. (Archivo: AMP; Colec.: Manrique de Lara, M.). Publicada en RTLH 3 (1969), nº I. 11, pp. 23-24; Notación musical.  004 hemist.  Música registrada.

     Peleime con mi esfuegra    apreciar el ajuar,
  2   tomí mi capica al hombro,    anduvidi a puerto `e mar.

Nota: Manrique de Lara transcribe dos veces esta melodía, advirtiendo después de la primera notación: "Dudo mucho que esta melodía haya sido bien cantada."

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0559:31 Vuelta del navegante (á)            (ficha nº: 8709)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recogida por Manuel Manrique de Lara, antes de 1911. (Archivo: AMP; Colec.: Manrique de Lara, M.). Publicada en RTLH 3 (1969), nº I.12, p. 24.  024 hemist.

     Peleime con mi suegra    al preciar del asugar.
  2   Tomí mi capica al hombro,    me fue al puerto del mar,
     comiendo del pan mollento,    bebiendo agua del mar.
  4   Por ahí pasó mi tío,    el mi tío coronal.
     --¡Ansí viva, el mi tío!,    el mi padre ¿cómo
  6   --Vuestro padre, el mi sovrino,    cojo está de vos buscar.
     --Ya que mi padre está cojo,    la mi madre ¿cómo está?
  8   --Vuestra madre, el mi sovrino,    ciega está de vos llorar.
     --Ya que mi madre está ciega,    la mi esposa ¿cómo está?
  10   --La tu sobrina, el mi sovrino,    mañana va a dar beraxá--
     Esto que sintió el sovrino,    a e fue a echar.
  12   --No te eches, mi sovrino,    que esperando a ti está.--

Nota: la copia escribe sobrino, salvo en el v, 6.

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0307:8 Despertar de Melisenda (á)            (ficha nº: 9371)

Versión de Sarajevo (Bosnia).   Recitada por Mauricio Pardo Maestro (74a). Recogida en Madrid por José Manuel Fraile Gil, 1998. (Archivo: ASFG; Colec.: Fraile Gil, J. M.). Publicada en Fraile Gil Rom-Panhisp.-2/CD 2010, vol. 1, corte nº 19, texto nº III.2bis, p. 2. Reproducida aquí con permiso del editor.  006 hemist.   Música registrada   (MP3 30 sec. clip). Versión completa (streaming media).

     Noches, noches, buenas noches,    noches son de enamorar,
  2   dando vueltas por la cama    como el pexe en la mar.
     Aj, qué noches, la mi madre,    noches son de arribar.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Variante: -2b la primera vez en una mar; la segunda, en la mar.
Nota: Al cantar se repiten los segundos hemistiquios, precedidos por Aj.

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0161:50 La bastarda y el segador (á-a)            (ficha nº: 8978)

Versión de Bosnia. Compuesto antes de 1933. Publicada en Alvar 1966a, p. 103, nº 108.  020 hemist.

     El rey tiene una hija,    una hija regalada;
  2   metióla en altas torres    por tenerla bien guardada.
     Un día de las calores    aparece a la ventana.
  4   Tomó cuchillo en mano    para mundar una manzana. (mondar)
     Por ahí pasaron segadores    que siegan trigo y cebada.
  6   --¿Qué me acogéis el mi trigo    y mi cebada?
     Sí por aquí, no por ahí,    si por debajo de mis ventanas.--
  8   Segador que esto sentía    ahí tomó la morada.
     Mandóle el rey llamar, su padre,    con una de sus esclavas;
  10   camino de ocho dias    lo hizo en tres semanas.
    

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0366:5 Conde Claros preso (á)            (ficha nº: 2612)

Versión de Brasil s. l. (Brasil).   Recogida por Sílvio Romero, antes de 1883. Publicada en Romero 1883, 7. Reeditada en Costa Fontes 1997b, Índice Temático (© HSA: HSMS), pp. 68-69, B2.  104 hemist.  Música no registrada.

     --Deus vos salve, senhor D. Carlos;    o senhor que fazia lá?
  2   --Me arrumando, senhora,    para contigo brincar.
     Quando estavam a brincar,    um cavaleiro vêem passar.
  4   D. Carlos, como ardiloso,    logo quis o degolar.
     --Não me mate o cavaleiro,    qu` é do reino de meu pai.
  6   Cavaleiro, o que aqui viste    a meu pai não vai contar,
     qu` eu te darei ouro e prata,    quanto possas carregar.
  8   --Eu não quero ouro e prata,    que a senhora não mos dá;
     brinquedos que vi aqui,    a meu rei irei contar.
  10   --Cavaleiro, o que aqui viste    a meu pai não vai contar,
     qu` eu te darei minha sobrinha    para contigo casar.
  12   --Não quero sua sobrinha,    que a senhora não ma dá;
     folguedos que vi aqui,    a meu rei irei contar.
  14   --Cavaleiro, o que aqui viste    a meu pai não vai contar;
     te darei o meu palácio    com todo o meu cabedal.
  16   --Não quero o seu cabedal,    que a senhora não mo dá,
     que isto que eu vou contar    muito mais me ganhará.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  18   --Novas vos trago, senhor,    novas eu vos quero dar:
     eu topei a Claraninha    com D. Carlos a brincar.
  20   Da cintura para riba    muitos beijos eu vi dar;
     da cintura para riba    não vos posso mais contar.
  22   --Si me contasses oculto,    meu reino te havera dar;
     como contaste de público,    mandarei-te degolar.
  24   Vão-me buscar a D. Carlos,    depressa, não devagar,
     carregado bem de ferros,    que não possa-me falar.
  26   --Vão buscar meu tio bispo,    qu` eu me quero confessar
     antes que chegue a hora    que me venham degolar.
  28   --Deus vos salve, meu sobrinho,    qu` em sua prisão está.
     Por amor de Claraninha    lá te vão a te matar.
  30   Toda a vida eu te disse    que tu deixasses de amar;
     Claraninha era impedida,    poderiam te matar.
  32   --Saia-se daqui, meu tio,    não me venha a enfadar;
     mais val` eu morrer por ela    do que deixá-la de amar.
  34   Chiquitinho, Chiquitinho,    que sempre me foi leal,
     vai dizer à Claraninha    que já me vão me matar:
  36   si meus olhos vir os dela,    minha alma se salvará.
     --Deus vos salve, Claraninha,    que no seu estrado está;
  38   D. Carlos manda dizer    que já vai se degolar.
     --Criadas, minhas criadas,    si quereis me acompanhar,
  40   eu já me vou com o cabelo    faltando por entrançar.
     Justiça, minha justiça,    minha justiça real,
  42   por aquele que está ali    minha vida eu irei dar.
     Deus vos salve, senhor D. Carlos,    não se dê a desmaiar;
  44   si a minha alma se perder,    a sua se salvará.
     --Conselheiros, conselheiros,    que conselhos quereis dar:
  46   qu` eu mate senhor D. Carlos,    ou que os mandarei casar?
     --O conselho que vos damos    é para os mandar casar,
  48   e pegai este arengueiro    e mandai-o degolar.
     --Arengueiro, embusteiro,    o que ganhaste em contar?
  50   --Ganhei a forca, senhora;    dela vinde-me tirar.
     --Si eu quisera, bem pudera,    pois nas minhas mãos está;
  52   para te servir de emenda    mandarei-te degolar.--

Título original: CONDE CLAROS E A PRINCESA ACUSADA (Á) (=SGA B10)
Nota: Los versos 1-21 corresponden la Con el título Conde Claros preso abarcamos la parte del viejo romance que Armistead denomina Conde Claros y la princesa acusada: vv. 1-21 y la subsiguiente prisión del Conde Claros: vv 22-52, que falta en la gran mayoría de las versiones modernas, que suelen pasar del encuentro de los jóvenes y su delatación al rey a la condena de ella a morir quemada (Conde Claros en hábito de fraile)

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0168.1:12 ¿Dónde vas, Alfonso XII? (í)            (ficha nº: 2677)

Versión de Brasil s. l. (Brasil).   Recogido antes de 1971. Publicada en Lima 1971, p. 76. Reeditada en Costa Fontes 1997b, Índice Temático (© HSA: HSMS), p. 140, J3.  018 hemist.  Música no registrada.

     --Onde vais, Afonso Doce,    o que faz tu por aqui?
  2   --Vou à procura de Iracema,    que há tempo que não a vi.
     --Sua noiva já está morta,    fui eu mesma que a vi.
  4   O caixão que ela levava    era todo de marfim,
     o manto que a cobria    era puro de cetim.
  6   O enterro de Iracema    parecia uma procissão,
     acompanhado de suas amigas    da fábrica de S. João.
  8   Na missa do sétimo dia    Iracema se apresentou.
     Foi falar à sua mãe    que na terra descansou.--

Título original: AFONSO XII (Í)

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2864:1 Felizardo (á-o)            (ficha nº: 2697)

Versión de Brasil s. l. (Brasil).   Recogido antes de 1908. Publicada en Costa 1908, Folclore pernambuco, pp. 369-70. Reeditada en Costa Fontes 1997b, Índice Temático (© HSA: HSMS), p. 160, K11.  050 hemist.  Música no registrada.

     --Acordai, alta princesa,    p`ra receber um recado,
  2   uma carta que vos manda    o senhor D. Felizardo.--
     Acorda logo a princesa    com o rosto sobressaltado
  4   e perguntou porque tão cedo    assim a tinham acordado.
     --É uma carta que vos manda    o senhor D. Felizardo.--
  6   E a princesa em sobressalto    principia a carta a ler
     e a cada linha que passa    se sente desfalecer.
     . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . .
  8   --A cama que tu me deste    é um duro tabuado,
     o cobertor que me cobre    são as telhas do telhado;
  10   o comer que me sustenta    são suspiros represados;
     novas não sei de ti    e nem si sou noticiado.--
     . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . .
  12   --Aceitai este animal    para andar mais apressado,
     para ver si ainda salvo    a vida de Felizardo.--
  14   Às sete horas do dia    onze léguas tinha andado
     e encontrou um cavaleiro    em prantos alimentado.
  16   --Donde vindes, cavaleiro,    neste pranto debulhado?
     --Senhora, eu choro a vida    do senhor D. Felizardo.
  18   --Viste tu a ele morto    ou acaso amortalhado?
     --Senhora, eu não o vi morto    nem acaso amortalhado,
  20   mas já o deixei perto    do campo de S. Bernardo.
     --Aceitai este animal    para andar mais apressado,
  22   para ver si ainda salvo    a vida de Felizardo.
     . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . .
     --Às onze horas do dia    vinte léguas tenho andado.
  24   --Foi por mim que te perdeste,    sendo tu meu namorado?
     Por ventura será este    o meu bem, D. Felizardo?--

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0469:6 Infanta preñada (á-a)            (ficha nº: 2741)

Versión de Brasil s. l. (Brasil).   Recogido antes de 1908. Publicada en Costa 1908, Folclore pernambuco, pp. 316-17. Reeditada en Costa Fontes 1997b, Índice Temático (© HSA: HSMS), p. 211, R4.  032 hemist.  Música no registrada.

     Estava D. Branca    servindo à mesa a seu pai,
  2   com a saia levantada    e a barriga empinada.
     --O que tendes, D. Branca,    que da cor estais mudada?
  4   --Isto foi um jarro d` água    que bebi de madrugada.--
     Manda el-rei chamar os médicos    que moravam na cidade
  6   e todos eles disseram:    --D. Branca está pejada.
     --Homem de Deus, não mintais,    não mintais, por caridade;
  8   isto foi um jarro d` água    que bebi de madrugada.--
     As parteiras vêm também    correndo à real chamada
  10   e todas elas respondem:    --D. Branca está pejada.
     --Parteiras, não mintais, não,    não mintais, por caridade;
  12   isto foi um jarro d` água    que bebi de madrugada.
     --Filha que faz isto ao pai    bem merece ser queimada
  14   por sete carros de lenha,    e por mim bem atiçados.
     Filha que faz isto ao pai    bem merece ser degolada
  16   por sete folhas de navalhas,    e por mim bem afiadas.--. . .
[Esta versão prossegue com Conde Claros Vestido de Frade (B4).]
Título original: A FONTE FECUNDANTE (Á-A) (=SGA R4)

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0064.1:2 El discípulo amado (á-a+polias.)            (ficha nº: 2789)
[0034.3 El monumento de Cristo  contam.]

Versión de Brasil s. l. (Brasil).   Recogido antes de 1909. Publicada en Monteiro do Amaral 1909, RL, 12, p. 286. Reeditada en Costa Fontes 1997b, Índice Temático (© HSA: HSMS), p. 260, U13.  032 hemist.  Música no registrada.

     Dia de Quinta-Feira Santa,    três dias antes da Páscoa,
  2   morreu Nosso Senhor Jesus Cristo,    por seus discípulos chamava.
     Chamava dum em um,    de dois em dois se lh` ajuntavam.
  4   --Andai cá, discípulos meus,    filhos das minhas entranhas;
     qual há-de ser o que esta noite    por mim há-de morrer?--
  6   Olhavam uns para os outros,    nem uma resposta lhe dava.
     Só S. João lhe disse:    --Eu por vós morrer esperava.--
  8   Lá pelo meio da noite    três Marias se lh` ajuntaram.
     Uma era Madalena,    outra era a Virgem pura,
  10   outra era sua irmã Madre,    era a que mais pena lhe dava.
     Uma lh` alimpava os pés    e outra lh` alimpava o rosto,
  12   outra lh` apulia o sangue    que Jesus Cristo derramava.
     O homem que beber o sangue    será bem afortunado;
  14   neste mundo será rei,    no outro será rei c`roado.
     Quem esta oração souber que o diga,    quem o ouvir que o aprenda;
  16   lá virá Dia de Juízo,    lá terá quem o defenda.

Nota del editor: Este romance é uma versão de Alonso de Aguilar* (C6) ao divino [El discípulo amado 0064.1] Os vv. 13-14 constituem uma contaminação com O Sangue de Cristo (U25) [El monumento de Cristo 0034.3]
Título original: QUINTA-FEIRA SANTA (Á-A).

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4003:3 San Antonio libera a su padre de la horca (estróf.)            (ficha nº: 2810)

Versión de Brasil s. l. (Brasil).   Recogido antes de 1908. Publicada en Costa 1908, Folclore pernambuco, pp. 384-89. Reeditada en Costa Fontes 1997b, Índice Temático (© HSA: HSMS), pp. 281-282, U34.  148 hemist.  Música no registrada.

     A vinte graus para o norte    da linha equinocial,
  2   fica a cidade de Lisboa,    corte de Portugal.
     Grande é o alicerce    da maior opinião,
  4   de ter um seguro porto    para todas embarcações.
     Nesta formosa cidade    morava Martins de Bulhões,
  6   ilustre pelo seu sangue,    dos seus antigos brazões.
     Quem ele era, bastava    nascer do seu matrimónio:
  8   um filho peregrino,    o milagroso Santo António.
     Amanheceu certo dia    no topo da sua escada
  10   um homem que mataram    de noite com uma estocada.
     Veio logo a justiça    e o seu corregedor
  12   a fazerem vistoria    e prender o matador.
     E como não o acharam    prendem Martins de Bulhões,
  14   o arrastam p`r`à cadeia    e o metem em grilhões.
     Tiraram logo devassa,    pois era de obrigação,
  16   para ver si ele saía    culpado na morte ou não.
     Sendo por falsas indústrias    ou por falsas testemunhas,
  18   saiu culpado na morte    não tendo culpa nenhuma,
     sem atenção nem respeito    à sua idade e nobreza,
  20   nem ao menos à caridade    que usava com a pobreza.
     Saiu-lhe a morte de forca,    pois a lei assim ordena:
  22   que quem mata também morra,    que padeça a mesma pena.
     Vendo-se nesta aflição,    sem da vida ter esperança,
  24   recorreu à Mãe de Deus    com mui grande confiança.
     --Ó Virgem, minha Senhora,    por vosso esplendor, vosso brilho,
  26   ponde os vossos pios olhos    em minha mulher e filho,
     pois vós muito bem sabeis    que eu padeço inocente;
  28   e si vós disto for servida,    aceito a morte contente.
     Toda a minha obrigação    a vós deixo encomendada;
  30   como eu morro sem culpa,    não fique desamparada.
     A todos os meus inimigos    perdôo do coração,
  32   para que das minhas culpas    alcancem de Deus perdão.--
     Dizendo estas palavras    com amor e piedade,
  34   já o levavam para a forca    pelas ruas da cidade.
     Chegando a certa paragem    ao encontro sai um frade
  36   do hábito de S. Francisco    com toda civilidade.
     --Justiça, eu te requeiro,    pelo recto Juiz do Céu,
  38   que soltes este inocente,    que nunca foi nem é réu.
     Si não quiseres crer,    à verdade eu me reporto,
  40   pois a podeis ouvir falar    por boca do próprio morto.
     --Só sendo desta maneira,    ouvindo o morto aqui falar,
  42   é que nós outros poderíamos    a este preso soltar.
     --Levanta-te, homem morto,    pelo Deus que nos criou;
  44   anda, jura a verdade,    si este homem te matou.
     --Este homem é inocente,    e nunca a ninguém matou;
  46   antes me dava conselhos,    pelo Pai que nos criou.--
     Ao fim destas palavras    já o morto não se via,
  48   pois estava sepultado,    já desfeito em terra fria.
     --Mandai-o logo soltar    e o tirar da prisão fora;
  50   para onde quiser ir,    deixai o preso ir embora.--
     E vendo os corregedores    que nisto mal ficariam,
  52   voltaram-se ao religioso    e desta sorte lhe diziam:
     --Meu reverendo padre,    mandai o morto dizer
  54   quem foi o seu homicida,    que nós o queremos prender.
     --Eu não vim aqui acusar,    e só livrar um inocente;
  56   procurem por outra via,    façam sua diligência.
     --Ó meu reverendo padre--    diz Martins--, onde morais,
  58   que vos quero visitar,    pois não presto para mais?
     --Com isto muito me espanto    e muito me maravilho:
  60   em meu pai não conhecer    a Fernando, vosso filho.
     Eu me chamava Fernando,    mudei o nome p`ra António
  62   para glória e amor de Deus    e desprezar o demónio.
     --Ó filho meu tão amado,    filho que o céu me deu,
  64   vem a meus braços, querido,    abraça-me, ó filho meu.
     Que virtudes são as minhas,    que merecimentos os meus,
  66   de chegar a ver um filho    com os poderes de Deus?
     --Estando eu em Itália    para fazer um sermão,
  68   um anjo me avisou    dessa vossa situação.
     Deixei o hábito em meu lugar    para falta não fazer,
  70   e vim a esta cidade    para vos poder valer.
     Como já vos deixo livre,    deitai-me, pai, vossa benção,
  72   que eu me vou para a Itália    celebrar o meu sermão.
     --A benção de Deus te dou,    e esta de minha mão,
  74   ó filho meu da minh` alma,    filho do meu coração.--

Título original: U34. SANTO ANTÓNIO LIVRA O PAI DA FORCA (ESTRÓF.)

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0482:1 Teresa de Jesús y Jesús de Teresa (estróf.)            (ficha nº: 2813)

Versión de Brasil s. l. (Brasil).   Recogido antes de 1908. Publicada en Costa 1908, Folclore pernambuco, pp. 389-91. Reeditada en Costa Fontes 1997b, Índice Temático (© HSA: HSMS), pp. 285-287, U37.  066 hemist.  Música no registrada.

     Dai-nos, supremo Senhor,
     vossa graça com presteza,
     para podermos louvar
     a madre Santa Teresa,
  5   santa que foi procedida
     de ilustre geração,
     de nobre pátria nascida,
     sendo por Deus escolhida,
     mestra da santa oração.
  10   Em uma certa ocasião
     falou Teresa com Deus,
     teve mil revelações
     das santas inspirações
     que lhe deu os mesmos céus.
  15   Essa flor religiosa
     teve amores verdadeiros
     com Deus, de quem é esposa.
     Fundadora e protectora
     foi de trinta e dois mosteiros.
  20   Encobrindo a sua alteza
     o Senhor lhe apareceu,
     e em pobre convertido
     na portaria bateu,
     pedindo esmola a Teresa.
  25   A santa, compadecida,
     inflamada em caridade,
     pesou-lhe n`alma e na vida:
     já distribuída a comida
     e vir o pobre tão tarde.
  30   O coração lhe aconselhava
     que ao refeitório tornasse
     a ver si achava algum pão
     para dar àquele irmão.
     E o mandando que esperasse,
  35   ao refeitório se encaminha.
     Oh caso maravilhoso,
     grandes prodígios de Deus!
     O refeitório estava cheio
     de manjar vindo do céu.
  40   O regaço seu enchendo,
     corre para a portaria,
     e dando ao pobre dizia:
     --Tomai o que Deus vos deu;
     e humildemente vos peço
  45   venhais aqui cada dia
     para terdes caridade
     em vossa necessidade
     aqui nesta portaria.
     O Senhor, cheio de luz,
  50   quis à santa perguntar
     por quem havia de chamar.
     A santa lhe respondeu:
     --Por Teresa de Jesus.
     A santa então perguntou
  55   com humildade e presteza:
     --E vós como vos chamais?
     --Eu sou Jesus de Teresa.
     A estas palavras santas
     o Senhor desaparece.
  60   E Teresa, em glórias tantas,
     toda enlevada nos céus,
     hinos a Deus entoava.
     Quem disso quiser memória,
     peça à divina alteza
  65   que lhe dê a mesma glória
     que deu a Santa Teresa.

Título original: U37. SANTA TERESA E O POBREZINHO (ESTRÓF.)

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2957:1 Vida de Frade (estróf.)            (ficha nº: 2878)

Versión de Brasil s. l. (Brasil).   Recogido antes de 1908. Publicada en Costa 1908, Folclore pernambuco, pp. 375-78. Reeditada en Costa Fontes 1997b, Índice Temático (© HSA: HSMS), p. 339-341, X21.  080 hemist.  Música no registrada.

             1.
     Triste vida é a do frade,
     `inda peior que a da freira;
     andar de noite às escuras
     em penitência.
    
             2.
     Precisa ter paciência
     no longo noviciado;
     estar um ano encerrado,
     eu não pensava.
    
             3
     Logo disse: --Não queria
     ser frade neste convento,
     porque mui grande tormento
     experimentava.
    
             4
     Só à força eu professei
     por meu pai assim querer;
     sou defunto sem morrer,
     amortalhado.
    
             5.
     Vivo em fogo abrasador
     com este hábito vestido,
     e quando me vejo despido
     estou contente.
    
             6.
     Quando me vejo doente,
     metido na enfermaria,
     é quando tenho alegria
     nesta desdita.
    
             7.
     Si alguma licença alcanço,
     a meus pais vou visitar,
     e si os outros vão passear,
     eu também vou.
    
             8.
     Logo que o canto volta,
     o meu belo companheiro
     procura a rua primeiro
     dos seus amores.
    
             9.
     Si está doente não tem dores
     logo que solto se vê;
     `inda que a gota lhe dê,
     não é tão forte.
    
             10.
     Cuido estar para morrer
     quando subo esta ladeira;
     quando desço é de carreira,
     a toda a pressa.
    
             11.
     De missas uma remessa
     o guardião sempre tem;
     ganhar o frade um vintém?
     Ora essa é boa!
    
             12
     Si morre alguma pessoa,
     que ofício vamos rezar?
     Todos juntos a cantar
     no coro estão.
    
             13
     De noite, à porta da cela,
     certas matracas tocando,
     vão-nos levantando,
     a rezar no coro.
    
             14
     Com isso quasi que morro,
     às vezes sonambulando;
     si estou rezando ou miando
     também não sei.
    
             15
     Quando cuido de dormir
     toca ofício de agonia;
     vamos para a enfermaria
     rezar, cantar.
    
             16
     O frade, perto a expirar,
     sem acabar de morrer,
     quando o dia amanheceu
     `stá entendido.
    
             17
    
     Já morreu arrependido
     o nosso frade doente;
     ponha-se isso patente,
     que ofício temos.
    
             18
     Graças a Deus já rezamos;
     toca o sino a refeitório
     p`ra tomar um vomitório
     de arroz cozido.
    
             19
     Si algum meu conhecido
     frade quiser-se meter,
     antes se exponha a morrer
     do que ser frade.
    
             20
     Do mesmo se queixa a madre
     por não acompanhar o frade,
     por não ter mais liberdade,
     e nada mais.
    

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0189:15 Ciego raptor (6+6 estróf.)            (ficha nº: 4472)

Versión de Fazenda do Alcantilado (Acre, reg. Norte, Brasil).   Recitada por María Barros Horsth. Recogida por Guilherme Santos Neves, 1952. Publicada en Santos Neves 1983, pp. 103-104 (notación musical, p. 108).  032 hemist.  Música registrada.

     --Lá vem un ceguinho    com seu pobre guia.
  2   Pedindo uma esmola,    de noite e de dia.
     Acorda, mamãe,    já chega de dormir.
  4   Aqui tem um cego    que canta a pedir.
     --Si canta e pede,    lhe dê pão e vinho,
  6   e diga ao cego    que siga o caminho.
     --Não quero seu pão    e nem do seu vinho,
  8   só quero que Anita    me ensine o caminho.
     --Vai, minha gilha,    trocar de vestido
  10   e vai com o cego    ensinar o caminho.
     --Minha Nossa Senhora,    minha Santa Maria,
  12   eu nunca vi cego    ter cavalaria.
     --Eu não sou cego,    e nem cego eu seria;
  14   eu sou aquele conde    que por ti morreria.
     Adeus, minha casa,    adeus, minhas flores,
  16   adeus, minha mãe,    que ingrata me foi.--

Nota: el editor advierte que se trata de un «Texto musical de várias das versões».

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0189:16 Ciego raptor (6+6 estróf.)            (ficha nº: 4473)

Versión de São Mateus (Acre, reg. Norte, Brasil).   Recitada por Maria do Carmo Soares. Recogida por Guilherme Santos Neves, 1952. Publicada en Santos Neves 1983, pp. 107-108 (notación musical, p. 108).  032 hemist.  Música registrada.

     Toques, totoques.    --Quem bate aí?
  2   --Sou eu o ceguinho    que pão pedir.
     --Vai, Helena,    lá no armáio,
  4   panhar pão e vinho    pra dar o ceguinho.
     --Não quero o teu pão    nem quero o teu vinho,
  6   Eu quero que Helena    me ensine o caminho.
     --Vai, Helena,    mudar o vestido.
  8   Para ensinar    o caminho ao ceguinho.
     --Anda Helena,    mais um bocadinho,
  10   Para ensinar    o caminho ao ceguinho.
     --Eu não sou cego,    e nem quero ser;
  12   me finjo de cego    pra roubar você.
     --Valei-me Deus    e Ave Maria,
  14   Eu nunca vi cego    ter cavalaria.
     Adeus, minha irmã,    adeus, meu jardim,
  16   adeus, minha mãe    que foi falsa pra mim.--

Nota: el editor advierte que se trata de un «Texto musical de várias das versões».

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0189:17 Ciego raptor (6+6 estróf.)            (ficha nº: 4474)

Versión de Alagoas s. l. (Alagoas, Brasil).   Recogida por José Aloíso Vilela, antes de 1977. (Colec.: Vilela). Publicada en Vilela 1983, p. 77, nº 12,.  036 hemist.  Música no registrada.

     Dem, dem, dem, dem.    --Quem bate aí?
  2   --É um pobre cego    a chorar e a pedir.
     --Levanta Ana,    de tanto dormir,
  4   dé pão e vinho a este cego    para o caminho seguir.
     --Não quero o teu pão,    não quero o teu vinho,
  6   só quero que Ana    me ensine o caminho.
     --Ensinei uma reta,    ensinei uma linha;
  8   pronto, cego, eu já    ensinei o caminho.
     --Caminha Ana,    mais um bocadinho,
  10   que eu so curto da vista,    não enxergo o caminho.
     --Valha-me Deus,    e a Virgem Maria,
  12   eu nunca vi cego    com cavalaria.
     --Eu não sou cego,    nem cego eu seria;
  14   sou aquele conde    que te perseguia.
     --Adeus, minha casa,    adeus, meu jardim,
  16   adeus, minha mãe,    que foi falsa a mim.
     --Abre-te porta    e também janela,
  18   para nela entrar    moça donzela.--
    

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0172:14 Veneno de Moriana (estróf.)            (ficha nº: 5793)

Versión de Engenho da Mata Verde (Alagoas, Brasil).   Recogida por José Aloísio Brandão Vilela, 1952. (Colec.: Vilela). Publicada en Vilela 1983, nº 1.1, p. 41.  028 hemist.

     --Deus vos salve, Juliana,    no seu estrado assentada.
  2   --Deus vos salve, meu Dom Jorge,    no seu cavalo montado.
     --Meu Dom Jorge, ouvi dizer    que tu estavas para casar?
  4   --É verdade, Juliana,    e só vim te convidar.
     --Espere aí, meu Dom Jorge,    espere aí um bocadinho,
  6   deixe eu ir no meu sobrado    ir ver um copo de vinho.
     --Juliana, Juliana,    não me julgues falsidade,
  8   olhe que somos priminhos,    irmãos da nossa amizade.
     --Juliana, Juliana,    que me deste nesse vinho,
  10   estou com as rédeas na mão    e não conheço o meu rucinho?
     --Quando minha mãe pensava    que tinha seu filho vivo.
  12   --A minha também pensava que    tu casavas comigo.
     --A Deus entrego a minha alma    e meu corpo à terra fria,
  14   deixo todos os meus bens    à minha noiva Maria.--

Título original: Juliana e Dom Jorge.

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0172:15 Veneno de Moriana (estróf.)            (ficha nº: 5794)

Versión de Engenho da Mata Verde (Alagoas, Brasil).   Recogida por José Aloísio Brandão Vilela, 1952. (Colec.: Vilela). Publicada en Vilela 1983, nº 1.2, pp. 41-42.  026 hemist.

     --Deus lhe salve, Julieta,    no seu estrado assentada.
  2   --Deus lhe salve, rei Dom Jorge,    no seu cavalo montado.
     Rei Dom Jorge, ouvi dizer    que você estava para casar?
  4   --Muito certo Julieta    que eu vim lhe convidar.
     --Rei Dom Jorge, receba    este bom copo de vinho.
  6   --Julieta, que botaste    nesse bom copo de vinho,
     que me escureceu avista    que eu não vejo o meu rucinho?
  8   --Minha bem que pensava    que seu filho era vivo.
     --A minha também pensava    que tu casavas comigo.
  10   Deus queira me perdoar    os anjos do céu digam amém,
     que eu matei o rei Dom Jorge    nem para eu nem para ninguém.--
  12   Ó que noite de tormento,    ó que noite de agonia,
     um de lá e outro de cá    fazendo o que Deus não queria.

Título original: Juliana e Dom Jorge.

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0172:16 Veneno de Moriana (estróf.)            (ficha nº: 5795)

Versión de Engenho da Mata Verde (Alagoas, Brasil).   Recogida por José Aloísio Brandão Vilela, 1952. (Colec.: Vilela). Publicada en Vilela 1983, nº 1.3, p. 42.  046 hemist.

     --Deus vos salve, Juliana,    em seu sobrado sentada.
  2   --Deus vos salve, meu Dom Jorge,    em seu cavalo montado.
     --Ontem soube, meu Dom Jorge,    que estavas para casar?
  4   --É verdade, Juliana,    hoje vim lhe convidar.
     --Meu Dom Jorge, fique aí,    enquanto vou no meu sobrado,
  6   buscar um copinho de vinho    que tenho pra tu guardado.
     --Juliana minha prima,    não venhas com falsidade,
  8   veja que nós somos primos,    minha prima de amizade.
     --Bebe, bebe, meu Dom Jorge,    esse bom copo de vinho,
  10   que é o alento do corpo    a viagem do caminho.
     --Juliana de minha alma,    que botaste nesse vinho?
  12   estou com a rédea na mão,    não enxergo o meu rucinho.
     Pensava mamãe, pensava,    que tinha seu filho vivo.
  14   --A minha também    pensava que tu casavas comigo.
     --Quem se for pra minha terra    faça viagem de um dia,
  16   Dê lembrança à minha mãe    e à minha noiva Maria.
     --Morra, morra, meu Dom Jorge,    para mandar-te enterrar
  18   em uma catacumba de ouro    cobertinho de metal
     para ver se tua amada    ainda vem te visitar.
  20   Acabou-se, acabou-se    a flor da Alexandria;
     não se casa seu Dom Jorge    com aquela moça Maria.
  22   Morra, morra meu Dom Jorge    contra mim não há perigo,
     para não fazer com outra    o que fizestes comigo.--

Título original: Juliana e Dom Jorge.

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0172:17 Veneno de Moriana (estróf.)            (ficha nº: 5796)

Versión de Engenho da Mata Verde (Alagoas, Brasil).   Recogida por José Aloísio Brandão Vilela, 1952. (Colec.: Vilela). Publicada en Vilela 1983, nº 1.4, p. 43.  032 hemist.

     --Que é que tens ó Juliana,    que estás tão triste a chorar?
  2   --Minha mãe, é meu Dom Jorge,    que com outra vai casar.
     --Eu bem dizia, Juliana,    que Dom Jorge tinha o jeito,
  4   que Dom Jorge tinha o modo    de toda moça enganar.
     --Lá vem, lá vem meu Dom Jorge,    como ele vem cansado.
  6   --Boa tarde, Juliana,    como você tem passado?
     --É verdade, meu Dom Jorge,    que amanhã vai se casar?
  8   --É verdade, Juliana,    eu só vim te convidar.
     --Dé-me licença, Dom Jorge,    eu ir lá em meu sobrado
  10   buscar um cálix de vinho    que pra ti tenho guardado.
     --Que botaste, Juliana,    neste bom cálix de vinho,
  12   estou com a rede na mão    não enxergo o meu rucinho?
     Pensava, minha mãe pensava,    que tinha seu filho vivo.
  14   --A minha também pensava    que eu casava contigo.
     Vai morrer o meu Dom Jorge,    vai morrer, vai se acabar,
  16   quero ver a sua noiva    com quem é que vai casar.--

Título original: Juliana e Dom Jorge.

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0172:18 Veneno de Moriana (estróf.)            (ficha nº: 5797)

Versión de Viçosa s. l. (Alagoas, Brasil).   Recogida en 1965. (Colec.: Vilela). Publicada en Vilela 1983, nº 1.5, p. 43.  028 hemist.

     --Que é que tu tens, ó Juliana,    que estás tão triste a chorar?
  2   --Minha mãe, é meu Dão Jorge,    que com outra vai casar.
     --Bem dizia Juliana    que Dão Jorge tinha o jeito,
  4   que Dom Jorge tinha o modo    de todas moça enganar.
     --Lá vem, lá vem, meu Dão Jorge    como elevem tão cansado!
  6   --Boa tarde, Juliana,    como você tem passado?
     --É verdade, meu Dão Jorge,    que amanhã vai se casar?
  8   --É verdade, Juliana,    eu só vim te convidar.
     --Dá-me licencia, Dão Jorge,    eu ir lá em meu sobrado,
  10   buscar um cálix de vinho    que pra ti tenho guardado.
     --Que botasse Juliana    neste bom cálix de vinho?,
  12   estou com a rédea na mão    não enxergo o meu rucinho.--
     Acabou-se a história,    ficou numa historinha.
  14   Ficou dom Carlos por rei,    Juliana por rainha.

Título original: Xácara do Dom Jorge.

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0159:49 Conde Claros en hábito de fraile (á-a+á)            (ficha nº: 5798)

Versión de Alagoas s. l. (Alagoas, Brasil).   Recogido antes de 1965 (fecha deducida). (Colec.: Vilela). Publicada en Vilela 1983, nº 2.1, p. 47.  054 hemist.

     --O que é que tem, Dona Branca,    que de cor estais demudada?
  2   --Foi água fria, rei me(u) pai,    que tomei de madrugada.--
     --Mandei chamar dois doutores    para Dona Branca receitar.
  4   Um pegou no pulso,    o outro pegou a mirar.
     No mesmo instante disseram    --Dona Branca está peijada.
  6   --Sai-te daqui, bela enfante,    desgraçada . . . . . . . . . . . .
     filha que envergonha ao pai    merece ser queimada
  8   com doze carros de lenha    eu mesmo ia ajuntá-los.
     --Se tivesse o meu criado    que ouvisse o meu mandado,
  10   eu escrevia uma carta    para o Carlos de Monte-Erval.
     --Fazei a carta, senhora,    que eu mesmo irei levar;
  12   viagem de quinze dias    eu fazerei num jantar.--
     Dão Carlos pegou na carta,    pegou a ler e chorar;
  14   dava suspiros e ais    que só faltava expirar.
     A c`ròa mandou abrir    e a barba mandou raspar;
  16   vestiu-se em trajo de padre    para poder viajar.
     Vinte e cinco cavalheiros    para com ele viajar.
  18   Quando chegaram na rua    a enfante ia se queimar.
     --Espera, minha justiça,    minha justiça real,
  20   essa enfante que se queima    ainda quer se confessar.
     Essa criança que leva    ainda vai se batisar.--
  22   No primeiro mandamento,    um beijinho quis lhe dar.
     --Sai daqui seu padre,    ô meu padre espiritual.
  24   Boca que Dão Carlos beija    não é para padre beijar.--
     No segundo mandamento,    um abraço quis lhe dar.
  26   --Sai daqui seu padre,    meu padre espiritual.
     Corpo que Dão Carlos abraça    não é pra padre abraçar.--

Título original: Dona Branca.

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0159:50 Conde Claros en hábito de fraile (á-a+á)            (ficha nº: 5799)

Versión de Alagoas s. l. (Alagoas, Brasil).   Recogido antes de 1965 (fecha deducida). (Colec.: Vilela). Publicada en Vilela 1983, nº 2.2, p. 48.  060 hemist.

     Estava Dona Branca    com as saias arregaçada,
  2   na mesa servindo ao pai    com a barriga empinada.
     --Que quereis Dona Branca    que estais desfigurada?
  4   --Água fria, senhor pai,    que eu bebi de madrugada.
     --Mandar chamar o doutor    para Dona Branca receitar,
  6   para um no pulso pegar,    outro na água vigiar.
     O doutor respondeu:    --Dona Branca está peijada.
  8   --Filha que faz isto a pai    só merece ser queimada,
     numa roda de navalha    só merece ser passada.
  10   --Não me importo que me queime,    nem que torne a requeimar;
     que eu sinto esta criança    que é pois sangue real.
  12   --Eu só queria achar um criado    daqueles mais estimados,
     eu mandava uma carta    a Carlos de Montavar.
  14   --Pois Dona pode fazer    que eu poderei ir levar.
     Viagem de quinze dias    eu farei num jantar.--
  16   Ele pegou a ler a carta,    logo pegou a chorar.
     Vestiu-se em traje de padre    e começou logo a passear.
  18   --Tende mão, minha justiça,    minha justiça real,
     que esta dama que aí vai    eu irei confessar.
  20   No primeiro mandamento,    um beijinho quero dar-te.
     --Sai-te daí senhor padre,    padre este confiado;
  22   boca que D. Carlos beija    não é para um padre beijar.
     --No segundo mandamento,    um abraço quero dar-te.
  24   --Sai-te daí, senhor padre,    padre, este confiado;
     corpo que D. Carlos abraça    não é para um padre abraçar.
     --Jura aqui, minha menina,    neste livro de rezar,
  26   se o firme amor que tu tens    só é a Carlos de Montavar.
     --Se eu tiver outro amor    fora Carlos de Montalvar,
  28   eu não quero ir ao céu,    nem Deus me dê um bom lugar.
     --Me acompanhe, me acompanhe,    quem quiser me acompanhar,
  30   que o palácio de D. Carlos    Dona Branca vai gozar.--

Título original: Dona Branca.

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0159:51 Conde Claros en hábito de fraile (á-a+á)            (ficha nº: 5800)

Versión de Alagoas s. l. (Alagoas, Brasil).   Recitada por Chiquinha Mingó (vieja). Recogida por Manoel dos Passos Vilela, 1952. (Colec.: Vilela). Publicada en Vilela 1983, nº 2.3, pp. 48-49.  056 hemist.

     --Dona Branca que tu tens,    que está de cor mudada?
  2   --Foi água fria, meu pai,    que bebi de madrugada.--
     Manda buscar um doutor    para Dona Branca ser examinada.
  4   --Essa moça não tem nada,    essa moça está pejada.--
     Mandou fazer uma caieira de fogo    para Dona Branca queimar.
  6   Não me importa que me queime,    nem também de me matar.
     Eu morro honrando a barba    de Dão Carlos de Monte Aval.
  8   Queria achar uma pessoa    que a mim fosse liar.
     Fosse me levar uma carta    a Dão Carlos de Monte Aval.
  10   --Faça a carta, minha senhora,    eu mesmo irei levar;
     viagem de quince dias    fazerei em um jantar.--
  12   --Abra-te porta, cortina,    janela de par em par,
     para entregar uma carta    a Dão Carlos de Monte Aval.--
  14   Dão Carlos lendo a carta    começou logo a chorar;
     dava suspiros e ais    como galeão no mar.
  16   A barba mandou fazer,    a coroa mandou raspar;
     vestiu-se com traje de padre,    saiu logo a caminhar.
  18   --Tenha mão, minha justiça,    minha justiça real:
     deixe aí essa criança,    ainda está por batisar.
  20   Dona Branca dè-me um beijo    que te livrarei do mal;
     que a forca que teu pai fez    foi para ele se enforcar
  22   --Sai daí, padre atrevido,    deixe de tanto implorar;
     boca que Dão Carlos beija    não é para padre beijar.
  24   --Tenha (mão), minha justiça,    minha justiça real:
     deixa aí essa criança    que ainda está por confessar.
  26   -Sai daí, padre atrevido,    deixa de tanto implorar;
     corpo que Dão Carlos abraça    não é para padre abraçar.
  28   --Volta cá minha Princesa    para teu sobrado lograr.--

Nota: -8b f. liar (leal).
Título original: Dona Branca.

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0503:16 Conde Alarcos (í-a)            (ficha nº: 5801)

Versión de Alagoas s. l. (Alagoas, Brasil).   Recogido antes de 1965 (fecha deducida). (Colec.: Vilela). Publicada en Vilela 1983, nº 3.1, pp. 51-52.  069 hemist.

     Mandei chamar meu conselheiro    pelo bem que lhe queria:
  2   --Tu mata tua condessa    para casar com minha filha.
     Não me diga, senhor rei,    que é grande covardia;
  4   não mato minha condessa,    não caso com sua filha.
     --Não me digas, atrevido,    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  6   tu mata tua condessa    e casa com minha filha
     e traz a cabeça dela    nesta mimosa bacia.--
  8   --O que é que tem, meu conde    alegre meus olhinhos de alegria?
     Se lhe morreu pai ou mãe,    eu sentir também queria.
  10   Se morreu alguém na corte,    eu pouco me engraçaria.--
     Ele mandou amornar água,    que lavar os pés queria.
  12   --A água já está pronta    para vossa senhoria.--
     Ele mandou aprontar o café,    que tomar café queria.
  14   Depois do café pronto,    nem um nem outro comia,
     as lágrimas já eram tantas    que pela mesa corriam.
  16   Ele mandou forrar a cama,    que descansar queria.
     Depois da cama pronta,    nem um nem outro dormia,
  18   as lágrimas já eram tantas que    pelo colchão corriam.
     --Que é que tem, meu conde alegre,    meus olhinhos de alegria?
  20   Se lhe morreu pai ou mãe,    eu sentir também queria.
     Se morreu alguém na corte,    eu pouco me engraçaria.
  22   --Não morreu ninguém na corte,    nem você sentir queria.
     É levar esta mimosa cabeça    nesta malvada bacia.
  24   --Não me mate de punhar    que é morte de covardia;
     me mate com uma toalha    que é morte de fidalguia;
  26   depois corta minha cabeça    e coloca na bacia.
     Venha cá, meu filhinho,    mamar leite de maldade,
  28   você hoje ainda tem mãe,    amanhã terá madrasta.
     Venha cá, meu filhinho,    mamar leite de amargura,
  30   você hoje terá mãe,    amanhã estarei na sepultura.--
     --Os sinos estão repicando,    ó meu Deus, quem morreria,
  32   ó meu Deus quem morreu hoje    para minha companhia?
     --Não morreu ninguém hoje    para sua companhia.
  34   Morreu a bela enfante,    pelos sinais que fazia;
     descasava os bem casados,    coisa que Deus não queria.--

Nota: vv. 24-25 el mismo motivo aparece en la versión alagoana de Bernal Francés (vv. 18-19).
Título original: Dona Silvana (A Condessa malvada).

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0503:17 Conde Alarcos (í-a)            (ficha nº: 5802)

Versión de Alagoas s. l. (Alagoas, Brasil).   Recogido antes de 1965 (fecha deducida). (Colec.: Vilela). Publicada en Vilela 1983, nº 3.2, pp. 52-53.  113 hemist.

     Estava a princesa um dia    chorando na camarinha,
  2   perguntou-lhe o rei seu pai:    --Por que choras, filha minha?
     --Por ver as outras casadas    e só a mim viver sozinha.
  4   --Eu não vejo nesta corte    com quem case a minha filha.
     Eu só vejo o conde Abelo    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  6   este mesmo é casado,    ele tem mulher e filho.
     --Este mesmo, senhor pai,    este mesmo é que eu queria;
     que no tempo de eu pequena,    grande amor me prometia.
  8   Vou mandar chamar Conde Abelo    com tão grande cortesia,
     para matar sua condessa    para casar com minha filha.--
  10   --Aqui cheguei, meu Conde Abelo,    meu rostinho de alegria,
     que o rei mandou lhe chamar    com tão grande desmasia.
  12   --Bom dia, senhor Dom Rei,    --Bom dia, Dona Prugia,
     para que mandou me chamar    com tão grande demasia?
  14   --Eu mandei te chamar    com tão grande cortesia
     para matar tua condessa,    para casar com a minha filha.
  16   Eu só quero a cabeça dela    nesta adorada bacia.
     --Eu não mato minha condessa,    que a morte não merecia.
  18   Vou botá-la na casa do pai    dela tanto bem que lhe queria.
     --Cala a boca, Conde Abelo,    meu rostinho de alegria,
  20   vai matar tua condessa,    para casar com a minha filha.
     Eu só quero a cabeça dela    nesta adorada bacia.
  22   --Eu não mato minha condessa,    que a morte não merecia.
     Vou botá-la nas montanhas,    que os bichos lhe comeria.
  24   --Eu só quero a cabeça dela    nesta adorada bacia.
     --Minha condessa tão mocinha,    que a morte não merecia,
  26   vou botá-la em cantos nobres    aonde é sua moradia;
     nem as próprias folhas do mato    nova dela não daria.
  28   --Eu só quero a cabeça dela    nesta adorada bacia.
    
                              (A mulher)
     Já chegou meu Conde Abelo,    meu rostinho de alegria,
  30   para que o rei mandou te chamar    com tão grande desmasia?
     --Eu te conto de tristeza,    tu me contas de alegria.
  32   É para matar minha condessa    para casar com sua filha.
     --Não me mate, meu Conde Abelo,    meu rostinho de alegria.
  34   vá botar-me na casa de meu pai    tanto bem que me queria.
     --Isto eu já disse,    nada disso ele queria.
  36   Ele só quer tua cabeça    nesta malvada bacia.
     --Não me mate, meu Conde Abelo,    meu rostinho de alegria,
  38   vá botar-me nas montanhas,    que os bichos me comeria.
     --Tudo isto eu já disse,    nada disso ele queria.
  40   Ele só quer tua cabeça    nesta malvada bacia.
     --Não me mate, meu Conde Abelo,    meu rostinho de alegria,
  42   vá botar-me em cantos nobres,    onde é minha moradia;
     nem as próprias folhas do mato    nova minha não daria.
  44   --Cala-te, minha Condessa,    faz por te consolar.
     Vai botar ceia para nós ir cear,    para cear por despedida.--
  46   Foram dois ombros para mesa,    nem um nem outro mais comia,
     que as lágrimas eram tantas    que pela mesa corria.
  48   --Cala-te, minha condessa,    faz por te consolar.
     --Vai forrar a cama    para nós irmos se deitar,
  50   . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    para deitar por despedida.--
     Foram dois ombros para cama,    nem um e nem outro dormia,
  52   que as lágrimas eram tantas    que pela cama corria.
     --Me dê aí este menino    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  54   --Mama, mama, meu filhinho,    este leite de amargura,
     amanhã por esta hora    ela estará na sepultura.--
  56   Ela disse: . . . . . . . . . . . .    --O sino do céu tocou,
     ó meu Deus, que morreria?--    Nisto a criança falou:
  58   --Foi a moça bela enfança    tanto mal que nos queria,
     descasar um bem casado,    coisa que Deus não queria.--

Nota: -47a dois ombros (ambos); -59a infanta.
Título original: Conde Abelo.

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0503:18 Conde Alarcos (í-a)            (ficha nº: 5803)

Versión de Ingazeira (Alagoas, Brasil).   Recogida por Manoel dos Passos Vilela, antes de 1965 (fecha deducida). (Colec.: Vilela). Publicada en Vilela 1983, nº 3.3, pp. 53-54.  036 hemist.

     --Se choras, Dona Maria,    se choras de alegría?
  2   --Se eu choro, senhor pai,    alguma razão teria:
     que as moças de meu tempo    todas casadas seria;
  4   sendo eu a mais formosa,    por que razão ficaria?
     --Se no meu reino tivesse    homem que a vós merecia.
  6   Só o Conde de Flores,    este tem mulher e filhos.
     --Este mesmo, senhor pai,    este mesmo é que eu queria;
  8   mandai chamar, senhor,    jantará com nós um dia.--
     Logo o rei mandou chamar,    mandou dizer que já vinha.
  10   --O que quer, o meu Dom Rei,    o que quer, sua Monarquia?
    
(Chegando, o Conde de Flores, disse o Rei que era para matar a mulher e casar com a princesa Maria. O Conde voltou em soluços. Chegando em casa, contou à Duquesa.)
     À noite botaram a ceia,    nem um nem outro comia,
  12   que as lágrimas eram tantas    que toda mesa cobria.
     Eles dois posto na cama,    nem um (nem) outro dormia,
  14   que as lágrimas eram tantas    que toda cama cobria.
     --Dê cá lá uma toalha--,    pediu em lágrimas sentida,
  16   --Vinde, minha filhinha,    mamai por despedida.--
     O Conde mais a Condessa    grandes dores sofriria.
  18   Descasar um bem casado,    coisa que Deus não queria.
    
(Termina Dona Maria morrendo, ficando o Duque descansado.)

Título original: Xácara de Dona Maria.

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0503:19 Conde Alarcos (í-a)            (ficha nº: 5804)

Versión de Alagoas s. l. (Alagoas, Brasil).   Recitada por Joaquina Mendes. Recogida por José Aloísio Brandão Vilela, antes de 1965 (fecha deducida). (Colec.: Vilela). Publicada en Vilela 1983, nº 3.4, pp. 54-55.  058 hemist.

     --Mas ó que casa tão grande    entre portas e janelas.
  2   --Casa grande, minha filh,a    pra tu morar dentro dela.
     --Não desfaço do favor    por não ser interesseira.
  4   As outras todas casadas,    só eu ainda solteira.
     --Dizei-me, minha filha,    com (quem) tu queres casar,
  6   debaixo de penas e mortes,    eu hei de realizar.
     --Quero me casar com o Conde,    marido de Dona Maria,
  8   que é um moço fidalgo    e tem a minha simpatia.
     --Como quer casar com o Conde    e entrar nessa porfia?
  10   ele é casado, tem filhos,    e ama Dona Maria.--
     --Conde, mandei lhe chamar.    --E para que me queria?
  12   --Para matar a Condessa    e casar com minha filha.
     E mandai-me a cabeça dela    dentro de dourada bacia.
  14   --Eu nem mato a Condessa,    nem caso com sua filha;
     nem mando a cabeça dela    dentro da malvada bacia.
  16   --Conde, me mate a Condessa,    deixemos de mais porfia,
     e me mande a cabeça dela    dentro da dourada bacia.
  18   --Eu nem mato a Condessa,    nem caso com sua filha;
     que a Condessa é bonita    que é mesmo em demasia.
  20   --Dê cá aí um tinteiro,    também minha escrivaninha,
     quero escrever a meu pai,    desgraçada da sua filha,
  22   ele mande me buscar    na hora da Ave-Maria.
     Mama, mama, meu filhinho,    este leite de amargura,
  24   daqui mais um pedacinho,    tua mãe na sepultura.
     --"Não permita Deus do céu,    nem as chagas de Maria,
  26   que minha mãe chegue a morrer    por senhora Dona Maria".
     --O sino já está tocando.    --Ai meu Deus quem morreria?
  28   --Aquela bela infame    Senhora Dona Maria;
     descasar os bem casados,    coisa que Deus não queria.--

Nota: La identidad de la recitadora no es seguro.
Título original: Xácara da Condessa malvada.

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0136:40 Flores y Blancaflor (í-a)            (ficha nº: 5805)

Versión de Alagoas s. l. (Alagoas, Brasil).   Recogido antes de 1965 (fecha deducida). (Colec.: Vilela). Publicada en Vilela 1983, nº 4.1, p. 57.  036 hemist.

     --Como vai, minha criada?    --Como vai, senhora minha?
  2   Ainda ontem fui princesa,    já hoje estou na cozinha.
     --Se tu estivesse em tua terra,    que nome tu botaria?
  4   --Nome de Florisbela,    nome de uma mana minha.
     --Se tu visse a tua mana    se tu a conheceria.
  6   --Conhecia sim, senhora,    um sinal ela trazia,
     um galho de lírio roxo,    que no peito lhe saía.
  8   --Eu já vou, já vou com raiva,    eu já vou, já vou zangada,
     que fizeste meu marido    que mataste meu cunhado?
  10   --Se ela quiser casar outro    melhor eu daria;
     eu partia meu tesouro    e dava uma banda da Turquia.
  12   --Eu não quero me casar    e em outro melhor queria.
     Quero que vá me botar    no meio da minha família.
  14   --Chega, chega, carruagem,    para levar Flor do Dia;
     dê lembrança ao povo todo    com a nossa parentaria.--
  16   Em cima aquela serra,    que tormento não havia,
     pelejaram treze noites,    treze noites com treze dias
  18   para matar Florisbela,    marido de Flor do Dia.

Título original: Florisbela (Florisbela e Flor do Dia).

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0136:41 Flores y Blancaflor (í-a)            (ficha nº: 5806)

Versión de Alagoas s. l. (Alagoas, Brasil).   Recogido antes de 1965 (fecha deducida). (Colec.: Vilela). Publicada en Vilela 1983, nº 4.2, pp. 57-58.  028 hemist.

     Amores, e fores à praia,    trazei-me uma criadinha,
  2   das mais alva que encontrar    que não seja parenta minha.--
     --Eu botei cavalo nágua,    fui caçar a criadinha;
  4   a mais alva que encontrei    esta era mana minha.
     Tome lá, minha senhora,    tome á sua criadinha;
  6   tome a chave da dispensa,    entregue-lhe a camarinha.--
     A princesa e a criada    deram à luz tudo num dia;
  8   princesa seu filho homem,    a criada sua filhinha.
     A cabo de quince dias    eu visito criada minha.
  10   --Como vai, minha criada,    como vai sua filhinha?
     Se fores batizar ela    que nome tu botaria?
  12   --Eu botava Flores Bela,    nome de uma irmã que eu tinha.
     Se eu `stivesse em minha terra,    depressa batizaria;
  14   mas como estou em terra de mouro    não sei quando batizaria.--

Título original: Florisbela (Xácara de Flores Bela).

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0136:42 Flores y Blancaflor (í-a)            (ficha nº: 5807)

Versión de Alagoas s. l. (Alagoas, Brasil).   Recitada por Virgílio Simas. Recogida por José Aloísio Brandão Vilela, antes de 1965 (fecha deducida). (Colec.: Vilela). Publicada en Vilela 1983, nº 4.3, p. 58.  018 hemist.

     --Ó mouro, que vais pra guerra,    traz de lá uma cativa;
  2   não quero da mais pior,    quero uma que me silva.--
     Vou visitar minha criada,    vou visitar criada minha,
  4   --Como vai minha criada,    como vai, criada minha?
     Eu aqui, minha senhora,    como escrava da cozinha.
  6   --Se morasse em tua terra,    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     batizasse tua filhinha,    que nome tu botava?
  8   --Botava Flores Bela,    nome de uma irmã que eu tinha,
     que os mouros carregaram    de um jardim que meu pai tinha.--

NotaL -2b silva (sirva). La identidad del recitador no es seguro.
Título original: Florisbela (Xácara do Mouro).

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0136:43 Flores y Blancaflor (í-a)            (ficha nº: 5808)

Versión de Ingazeira (Alagoas, Brasil).   Recogida por Manoel dos Passos Vilela, antes de 1965 (fecha deducida). (Colec.: Vilela). Publicada en Vilela 1983, nº 4.4, pp. 58-59.  032 hemist.

     --Conde, se fores à guerra,    trazei-me uma cativa.
  2   Não quero das mais somenas,    nem também das presumidas.--
     A cabo de cinco meses    cada uma teve um filhinho.
  4   A princesa saiu fora    da sala onde jazia.
     --Como passas tu,    criada, como vai tua filha?
  6   --Como cativa, senhora,    escrava de sua cozinha.
     --Se tu tivesses em tua terra,    que nome botava em tua filha?
  8   --Botava de Flores Bela    como uma irmã que tinha.
     --Se tu visses a tua irmã,    se tu conheceria?
  10   --Conhecia por um lírio roxo,    que o peito esquerdo cobria.
     --Conde o que fizestes,    ô que dor tão desumana;
  12   matasse o meu cunhado,    cativasse a minha mana.
     --Sendo assim, princesa minha,    que maior dote eu daria,
  14   ela pode ser senhora    da minha comarcaria.
     --Eu não quero ser senhora    da sua comarcaria;
  16   eu só quero que me bote    no lugar onde eu assistia.--

Título original: Florisbela (Duque de Alexandria).

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0075:179 Delgadina (á-a+pareados)            (ficha nº: 5809)

Versión de Alagoas s. l. (Alagoas, Brasil).   Recitada por Maria Senhora. Recogida por José Aloísio Brandão Vilela, antes de 1965 (fecha deducida). (Colec.: Vilela). Publicada en Vilela 1983, nº 5.1, p. 61.  050 hemist.

     --Tu não sabes, mulher minha,    o que tem acontecido:
  2   Delgadinha, minha filha,    de amores me tem trazido.
     --Corra, corra, dois criados,    depressa, não devagar,
  4   vai botar a Delgadinha    naquela torre mais alta;
     a comida que der a ela    só seja jabá salgado.
  6   --Deus te salve, minha irmã,    na sua cadeira sentada,
     com os bilros de ouro na mão    fazendo renda ou nada,
     --Isto tudo pode ser    Delgadinha, minha irmã,
  10   que meu pai levou a chave    no solado de seu sapato.
     --Deus te salve, meu irmão,    em sua cadeira assentado.
  12   com as cartas de ouro na mão    jogando mais seus criados.
     Eu peço por Nossa Senhora    que me dê um jarro dágua.
  14   --Isto tudo pode ser    Delgadinha, minha irmã,
     que meu pai levou a chave    no solado do sapato.
  16   --Deus te salve, rei meu pai,    em sua cadeira assentado.
     Peço por Nossa Senhora    que me dê um jarro dágua.
  18   --Isto tudo pode ser,    Delgadinha desgraçada,
     por que nunca quiseste    ser a minha namorada.
  20   --Na ida da meia-noite,    na vinda da madrugada,
     Delgadinha, senhor meu pai,    será sua namorada.
  22   --Corre, corre, dois criados,    depressa, não devagar,
     vai ver água pra Delgadinha    que de sede está a expirar.--
  24   Delgadinha já mudou-se    pra sua eterna morada
     e meu pai para os infernos    por toda a eternidade.
    

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0075:180 Delgadina (á-a+pareados)            (ficha nº: 5810)

Versión de Viçosa (Alagoas, Brasil).   Recogida en 1965. (Colec.: Vilela). Publicada en Vilela 1983, nº 5.2, p. 62.  040 hemist.

     Torre acima, torre abaixo,    naquela torre mais alta,
  2   avistei senhora mãe,    numa cadeira de prata.
     --Oh! mãezinha de minha alma,    dai-me um jarrinho de água.
  4   --Como é que te dou água,    boca peste aventurada.--
     Torre acima, torre abaixo,    naquela torre mais alta,
  6   avistei senhor meu pai,    numa cadeira de prata.
     --Oh! paizinho de minha alma,    dai-meum jarrinho de água.
  8   --Como é que te dou água,    boca peste aventurada.--
     Torre acima, torre abaixo,    naquela torre mais alta,
  10   avistei minha irmázinha,    numa cadeira de prata.
     --Oh! irmázinha da minha alma,    dai-me uma jarrinha dágua.
  12   --Como é que dou água,    irmã do meu coração,
     que a chave do portão    eles trazem ela nas mãos.--
  14   Torre acima, torre abaixo,    naquela torre mais alta,
     avistei meu irmãozinho,    numa cadeira de prata.
  16   --Oh! irmãozinho de minha alma,    dai-me um jarrinho da água.
     --Como é que te dou água,    irmã do meu coração,
  18   que a chave do portão    nossos pais trazem ela nas mãos.--
     Dargadinha quando morreu,    de anjos foi acompanhada,
  20   e os pais de Dargadinha    de cão foram arrebatados.
    

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0155:28 Casada de lejas tierras (6+6 estróf.)            (ficha nº: 5811)

Versión de Alagoas s. l. (Alagoas, Brasil).   Recitada por Maria Senhora. Recogida por José Aloísio Brandão Vilela, antes de 1965 (fecha deducida). (Colec.: Vilela). Publicada en Vilela 1983, nº 6.1, pp. 65-66.  074 hemist.

     --Levanta, amor,    do teu tanto dormir,
  2   vai na casa da tua mãe    que eu quero parir.--
     Levantou-se ele    sem ter mais descanso;
  4   selou seu cavalo    seu cavalo branco.
     --Deus te salve, mãe,    lá no seu estrado.
  6   --Deus vos salve, filho,    no vosso cavalo.
     Desapeai-te, filho,    vem comer um bocado.
  8   --Eu não desapeio,    nem quero um bocado,
     que a Flor do Dia    lá ficou de parto.
  10   --Tenha, tenha ela    um filho varão
     que venha de guarda-peito    com a espada na mãe.--
  12   --Alevanta, amor,    do teu tanto dormir,
     vai na casa da tua mãe    que eu estou para parir.
  14   --Deus te salve, tia,    lá no seu estrado.
     --Deus vos salve, sobrinho,    lá no seu cavalo.
  16   Desapeai, sobrinho,    vem comer um bocado.
     --Eu não desapeio    nem vou comer um bocado,
  18   que a Flor do Dia    lá ficou de parto.
     --Tenha, tenha ela    um filho varão
  20   que arrebente as veias    do seu coração.--
     --Levanta-te, amor,    do teu tanto dormir,
  22   vai na casa da minha máe    que eu estou para parir.
     --Deus te salve, sogra,    lá no seu estrado.
  24   --Deus te salve, genro,    lá no seu cavalo.
     Desapeai-te, genro,    vem comer um bocado.
  26   --Eu não desapeio,    nem quero um bocado,
     que a Flor do Dia    lá ficou de parto.
  28   --Caminhai adiante    que eu caminho atrás,
     na barra da saia    vou juntando mais.
  30   Passarinho verde,    que sinal está tocando?
     --É a Flor do Dia    que está se afindando.--
  32   Flor do Dia,    aquela estrangeira,
     morreu nas montanhas    sem haver parteira.
  34   --Ai minha filhinha    eu vinha te ver,
     quem nào tem fortuna,    para que nascer?
  36   --Ai minha norinha    do meu coração
     eu foi que fui caso    da tua maldição.--

Notas: -13 a tua mãe debe ser a tua tía.
Título original: Dom Pedro (Xácara de Flor do Dia).

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0155:29 Casada de lejas tierras (6+6 estróf.)            (ficha nº: 5812)

Versión de Ingazeira (Alagoas, Brasil).   Recogida por Manoel dos Passos Vilela, antes de 1965 (fecha deducida). (Colec.: Vilela). Publicada en Vilela 1983, nº 6.2, p. 66.  019 hemist.

     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     --Deus vos salve, minha sogra,    no seu estado assentada.
  2   --Deus vos salve, meu genro,    em seu cavalo montado.--
     --Pára, pára e pára    ela um filho varão,
  4   com uma espora no pé    uma lança na máo.--
     --Passarinho verde,    que nos monte andais,
  6   que sino é aquele    que dobram sinais?
     --É de uma pobre estrangeira    que morreu de parto,
  8   por não ter parteira    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     --Oh que dor tão grande    em meu coração
  10   morreu minha filha    sem minha benção.--

Título original: Dom Pedro (Xácara de Flor do Dia).

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0307:4 Despertar de Melisenda (á)            (ficha nº: 5813)

Versión de Alagoas s. l. (Alagoas, Brasil).   Recitada por Maria Senhora. Recogida por José Aloísio Brandão Vilela, antes de 1965 (fecha deducida). (Colec.: Vilela). Publicada en Vilela 1983, nº 7.1, pp. 67-68.  058 hemist.

     --Lá no pé da laranjinha,    lá no pé do laranjal,
  2   eu vi Dona Claralinda    mais Dom Carlos a brincar.
     --Cala a boca, mexeriqueiro,    ao bom rei não vai contar,
  4   que eu te dou o meu cavalo    arreado como está,
     com duzentos cascavéis    ao redor do peitoral.
  6   --Eu não quero o seu cavalo,    que o senhor não é de dar;
     tudo que eu vi aqui    ao meu bom rei vou contar.
  8   --Cala a boca, mexeriqueiro,    ao rei meu pai não vai contar,
     que eu te dou uma sobrinha    para com ela casar.
  10   Dou-te uma parte de terras    para nela tu morar.
     --Eu não quero sua sobrinha,    que a mãe não é de dar,
  12   tudo quanto eu vi aqui    ao meu rei eu vou contar.
     Eu vi Dona Claralinda    mais Dom Carlos a brincar.
  14   Palavras não eram ditas,    Dom Carlos mandei pegar;
     no rabo de meu cavalo    três voltas eu mando dar;
  16   no meio daquela rua,    a forca tem de o degolar.
     --Quando foi à meia-noite    vi chorar e vi cantar
  18   --Claralinda, minha filha,    levanta, vem escutar;
     que é os anjos do céu    ou a sereia no mar.
  20   --Não é os anjos no céu    nem a sereia no mar,
     é aquele triste sem sorte    que amanhã vai se enforcar.
  22   --Claralinda, minha filha,    caia a boca, deixa está;
     amanhã de madrugada    Dom Carlos vai se soltar.
  24   --Se arrede-se meu povo    pra Claralinda passar;
     pelo mando de meu pai    a Dom Carlos vou soltar.
  26   --Que ganhastes, mexeriqueiro,    ao rei meu pai ir contar?
     --Ganhei a forca senhora,    a vida quereis me dar,
  28   --Se contasses escondido,    prêmios havias de ganhar;
     como contasses à vista,    a forca tens de ganhar.--

Título original: Dom Carlos de Montealvar (Xácara de Dom Carlos e Claralinda).

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0222:36 Bernal Francés (í+pareados)            (ficha nº: 5814)

Versión de Alagoas s. l. (Alagoas, Brasil).   Recogida por José Aloísio Brandão Vilela, antes de 1965 (fecha deducida). (Colec.: Vilela). Publicada en Vilela 1983, nº 8.1, pp. 69-70.  053 hemist.

     Tum, tum, tum. --Quem bate aí?    isto é hora de dormir;
  2   se for Bernardo Francês    a porta eu irei abrir.--
     No descer da minha cama    meu chapim já se quebrou;
  4   no abrir da minha porta    a candeia se apagou.
     --Que tens Bernardo Francês    que não te viras pra mim?
  6   Se tu temes a meu pai,    ele cá não há de vir.
     Se temes a minha mãe,    ainda agora saiu daqui.
  8   Se temes os meus irmãos,    eles cá não há de vir.
     Se temes o meu marido,    ele cá não há de vir,
  10   que ele foi pra mar e guerra    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     mar e guerra o persiga,    má nova me chegue aqui.
  12   --Eu não temo o teu pai,    que ele sogro é de mim;
     eu não temo a tua mãe,    que ela sogra é de mim;
  14   eu não temo teus irmãos,    que eles meus cunhados são;
     eu não temo teu marido,    que ele está ao par de ti.
  16   --Matai-me senhor, matai-me,    da morte que eu merecer;
     que estou com o marido em braços,    mas não pude o conhecer.
  18   Não me matai-me de faca    nem também de bizarria;
     matai-me de franja e toalha,    que e morte de fidalguia.--
  20   --Que cavaleiro é esse    que já vai passando aqui?
     --Teus amores minha dama,    que já ia ao par de ti.
  22   Te pergunto, minha dama,    como passasses por cá,
     como quem carrega lenha    para si mesmo se queimar.
  24   --Peço-te, Bernardo Francês,    por obras de alecrim
     a mulher que tu tiveres    não queiras bem como a mim.
  26   A filha que tu tiveres    botas o nome de Jasmim
     quando chamares por ela,    te alembras sempre de mim.--

Nota: -18b t. de bizarria (?) -24b obras de alecrim (?); vv. 18-19 el mismo motivo aparece en una versión alagoana de Conde Alarcos (vv. 24-25).
Título original: Bernal ~Bernardo Francês.

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0231:83 Doncella guerrera (ão)            (ficha nº: 5815)

Versión de Ingazeira (Alagoas, Brasil).   Recogida por Manoel dos Passos Vilela, antes de 1965 (fecha deducida). (Colec.: Vilela). Publicada en Vilela 1983, nº 9.1, pp. 71-72.  052 hemist.

     Entre guerra se pegaram    entre França e Aragão
  2   --Valha-me Deus que eu sou velho    as guerras me acabarão.
     Que de três filhas que tive    nenhuma só foi varão.--
  4   Se respondeu a mais chiquita    do seu leal coração:
     --Dé-me armas e cavalo    serei seu filho varão.
  6   --Como poderá ser isto,    filha de meu coração?,
     que quando vós lá chegares,    logo vos conhecerão.
  8   --Senhor pai, deixai eu ir,    deixai eu ir que vos prometo
     que eu me visto em trajes    que um filho varão pareça.
  10   --Tendes as pernas mui alvas,    filha, conhecer-vos-ão.
     --Meterei-as em uma botas    delas não sairão.
  12   --Tendes os ombros mui altos,    filha, vos conhecerão.
     --Se as armas forem pesadas,    eles se abaixarão.
  14   --Tendes os seios mui grandes,    filha, vos conhecerão.
     --Vestirei um colete,    deles nunca sairão.
  16   --Tendes os olhos garridos,    filha, vos conhecerão,
     quando `tiveres entre gentes    não tirarei a vista do chão.
  18   --A benção de Deus te boto,    da Virgem celestial,
     que tenhas tanto sossego até    a última ralhada (?)--
  20   Despediu-se de seu pai,    de todos em geral;
     montou-se a cavalo foi falar    com o General.
    
(Assim que o General apresentou o seu novo companheiro à sua mãe e ela disse-lhe logo prometo como este teu companheiro é uma moça e não um varão; e para te cientificares, vá sempre o convidando para o jardim, mostrando uma das mais belas flores que vires; e assim ele se disfarçava-se com outra coisa; levou à loja, mostrando sedas lindas; ele pretendia armas; até que convidou para o banho; porém o cavalo dele falou, dizendo a ele que quando chegasse no rio prendesse o cavalo junto com o do General, amarrando de levemente que ele soltava-se correndo a toda disparada por todo campo; e ele seguisse atrás, que voltando suado não podia tomar banho. Tanto que ele descobriu que era uma moça, foram a guerra vencendo-a. Voltando à casa do velho pai da moça, ele ainda vivia, velho, e estava assentado à porta quando avistou-os.)
  22   --Que homem é este, filha minha,    que vem em vossa companhia?
     --Vosso genro senhor pai    se vós bem aceitaria.--
    
(Casando-se os noivos, etc.)
  24   --Adeus, adeus, flores belas,    adeus, adeus, Alexandria
     lembrança a todos de lá    a nossa parentaria,
  26   que eu fico em Mourama    por rainha da Turquia.--

Título original: Donzela Guerreira.

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0457:2 Nao Catarineta (á)            (ficha nº: 5816)

Versión de Viçosa (Alagoas, Brasil).   Recitada por Mestre Benedito. Recogido antes de 1965 (fecha deducida). (Colec.: Vilela). Publicada en Vilela 1983, nº 10.1, pp. 73-74.  038 hemist.

     Lá vem a Nau Catarineta    que tem muito que contar;
  2   sete anos e um dia    andou nas águas do mar.
     Botemos a sola de molho    para domingo almoçar,
  4   esta sola era tão dura    que ninguém pôde tragar.
     --Sobe acima, meu gajeiro,    meu gajeirinho real,
  6   para ver se avista terra    onde nós possa encalhar.
     --Aviso, meu Almirante,    aviso eu venho dar.
  8   Avistei terra em França,    areias em Portugal.
     E avistei três mocinhas    debaixo de um parreiral.
  10   Uma cose e outra fia    e outra limpa o metal.
     --Desce meu gajeiro,    meu gajeirinho real;
  12   estas três moças que vistes    é filha do General.
     A mais bonitinha delas    é pra consigo casar.
  14   --Eu não quero tuas filhas,    que não quero me casar;
     só quero a Nau Catarineta    para nela navegar.
  16   --Desce, desce, meu gajeiro;    meu gajeirinho real;
     dou-te o prédio mais bonito    que existe em Portugal.
  18   --Não quero prédio bonito,    que não preciso morar.
     Só quero a alma do Patrão    pra dela eu me apoderar.--

Nota : El informante, Mestre Benedito, es de la "Chegança de Viçosa".
Título original: Nau Catarineta.

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0049:111 Conde Niño (á)            (ficha nº: 5817)
[0110 La Condesita  contam.]

Versión de Brejo (Alagoas, Brasil).   Recitada por Velha Marta. Recogido antes de 1965 (fecha deducida). Publicada en Vilela 1983, nº 11.1, pp. 75-76.  082 hemist.

     --Acordai, filha Princesa,    vinde ver o belo cantar;
  2   ou e serafim no céu    ou e sereia no mar.
     --Não é serafim no céu,    nem é sereia no mar,
  4   e Dom Duarte, meu pai,    que comigo quer casar.
     --Apois se eu soubera disso    eu mandaria o matar
  6   amarrado em uma burra    para desprezo lhe dar
     e com aguilhoes nos pés    para arrastar um quintal.--
  8   --Vai-te embora, Dom Duarte,    que meu pai te quer matar;
     ao cabo de muitos anos    eu irei te procurar.--
  10   A cabo de muitos anos    se botou a caminhar,
     não procura por igreja,    nem por livro de rezar.
  12   Perguntava por Dom Duarte,    bem cansadinha de andar.
     A cabo de muitos anos    na casa de Dom Duarte foi dar.
  14   Mandou tocar a busina    pra Dom Duarte chegar.
     Busina não era tocada    já Dom Duarte a chegar.
  16   --Guarde Deus, minha senhora,    cada qual em seu lugar.
     Já tenho mulher e filhos,    já tenho contas que dar.--
  18   A condessa ao ouvir isso    deu um desmaio e caiu,
     logo se pós a finar.    Agora ele foi e pediu:
  20   --Dé-me licença, Condessa,    um beijo quero lhe dar.--
     Deu-lhe um e deu-lhe dois    e não pode mais tornar.
  22   Deu-lhe um desmaio e    caiu também se pôs a finar.
     A Condessa de malvada,    logo mandou lhe enterrar.
  24   Um na porta de traversa    e outro na principal.
     Dela virou-se uma uveira,    dele um pereiro real.
  26   Um crescia, outro crescia,    todos dois ambos igual.
     No meio daqueles anos    sempre se vinha abraçar.
  28   A Condessa, de malvada,    logo mandou-o cortar.
     Dela corria leite claro    e dele sangue real,
  30   um corria, outro corria,    todos dois, ambos igual;
     como duas bicas no chão    sempre se vinha abraçar.
  32   A Condessa, de malvada,    logo mandou arrastar;
     viraram-se dois pombinhos    logo puseram-se a voar.
  34   Um avoava, outro avoava,    todos dois ambos igual,
     no meio daqueles ares    sempre se vinha abraçar.
  36   A Condessa, de malvada,    logo os mandou matar.
     Dela gerou-se uma igreja    e dele um bonito altar,
  38   onde todos namorados    lá se ia namorar,
     onde os brutos da serra    lá se iam amansar.
  40   Ninguém persevera amor    nem deve perseverar.
     Quem persevera em amor    nisto vem a se tornar.

Nota: los vv. 10-22 corresponden a unos segmentos de La Condesita.
Título original: Conde Nilo (Xácara de Dom Duarte).

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0095:75 Conde Alemán (estróf.)            (ficha nº: 7283)

Versión de Viçosa de Alagoas (Alagoas, Brasil).   Recogida por Téo Brandão, antes de 1952. (Colec.: Brandão, T.). Publicada en Brandão 1952b, Diário de Notícias.  038 hemist.  Música no registrada.

     O sol já deu na vidraça    resplandeu no claro dia;
  2   o que não sabia ninguém    nem gente na corte sabia,
     sabia dona Bernarda    filha da própria rainha.
  4   --Filha, se sois sabedora,    a mim não queiras encobrir
     que dom conde de Alemanha    de ouro quer te vestir.
  6   --Arrenego de tal ouro    e também de tal bocal,
     que me levou em seu braço    e à força me quis beijar.
  8   --Filha, se sois sabedora,    a mim não queiras encobrir
     que dom conde de Alemanha    de ouro quer te vestir.
  10   --Não quero saber de tal ouro    nem dele quero saber,
     que meu pai vindo da missa    um conto eu hei de fazer.
  12   --Chegue, chegue, senhor meu pai    e Deus queira lhe chegar,
     que dom conde de Alemanha    a força quer me beijar.
  14   --Filha, se o conde fez isso,    eu o mandarei matar;
     por sete homens de força    mandarei o degolar.
  16   --Arrenego de tal leite    que eu vos dei de mamar
     antes fosse uma besta fera    que não soubesse falar.
  18   --Cale-se, cale-se, minha mãe    e Deus queira lhe calar;
     não queira louvar a morte    que seu dom conde vai levar.--
    

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2964:5 A Filha do Rei de Espanha (á)            (ficha nº: 5789)

Versión de Bahia s. l. (Bahia, Brasil).   Recogida por Ester Pedreira, antes de 1978. Publicada en Pedreira 1978, nº 30. Reeditada en Dias Marques 2003b, pp. 206-207 y Dias Marques 2005, pp. 107-108.  014 hemist.  Música registrada.

     A filha do rei da Espanha    um ofício quis tomar
  2   ofício de lavadeira,    foi para o rio lavar.
     Logo à primeira camisa    que a donzela foi lavar,
  4   o anel caiu do dedo,    foi para o fundo do mar.
     A donzela, arrependida,    largou-se ali a chorar.
  6   Passou logo um cavalheiro    por ali a transitar.
     --Por que choras, bela moça,    por que estás a chorar?
  8   --Meu anel caiu do dedo,    foi para o fundo do mar.
     --Dize o que me dás, bela moça,    que o teu anel vou buscar.
  10   --Um beijo da minha boca    dou-te, não posso negar.--
     Deu o primeiro mergulho    e nada pôde encontrar;
  12   deu o segundo mergulho    e nada pôde buscar;
     Deu o terceiro mergulho,    foi para o fondo do mar.
  14   --O mar que levou meu amor    também me queira levar.--

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0159:146 Conde Claros en hábito de fraile (á+estróf.)            (ficha nº: 9377)

Versión de Sitio Oiteiro (Rio Grande do Norte, reg. Natal, Brasil).   Recitada por Militana Salustino do Nascimento (unos 70a). Recogida por Hermano Viana y Beto Villares, antes de 2000. (Archivo: ASFG). Publicada en Fraile Gil Rom-Panhisp.-2/CD 2010, vol. 1, corte nº 25, texto nº III.7bis, pp. 81-83. Reproducida aquí con permiso del editor.  064 hemist.   Música registrada   (MP3 30 sec. clip). Versión completa (streaming media).

     Estava Dona Branca    em mesa servindo a seu pai,
  2   a sua saia levantada    e sua barriga empinada.
    
(O peito não está dando...)
     --O que é que tendes, minha filha,    que eu te vejo desmaiada?
  4   --Foi um copo de água fria    que eu bebi de madrugada.--
     Manda buscar os doutores    para curar a enfermidade.
  6   Os doutores responderam:    --Dona Branca está pejada.
     --Amarrem esta cachorra,    amarrem bem amarrada,
  8   filha que faça a seu pai    só merece é ser queimada.--
     Botaram em uma torre    com maior em demasia,
  10   que o mais baixo que ela tinha    palmo de terra não via.
     --Tivesse meu mensageiro    que mandasse aos meus mandados,
  12   eu mandava uma carta    a Dom Carlos de Montevá.--
     Desceu um anjo do Céu    que de Deus vem a mandado:
  14   --Fazei a carta, senhora,    que eu irei levando,
     viagem de quinze dias    eu a faço em um jantar.
  16   --Se ele estiver dormindo,    deixarás ele acordar,
     se ele estiver no passeio,    deixarás ele chegar,
  18   se ele estiver jantando,    deixarás ele acabar.--
     --Abre-te, portas, cortinas,    varandas de a par a par,
  20   quero entregar esta carta    a Dom Carlos de Montevá.--
     Dom Carlos pegou a carta,    pegou a ler e a chorar.
  22   Dava pinotes na sala,    como um gatrilhão no ar.
     A coroa mandou abrir    e a barba mandou raspar.
  24   Oitocentos cavaleiros    para Dom Carlos acompanhar
     --Tenham mão, minha justiça,    minha justiça real,
  26   essa infante que aí vai    eu quero sentenciar. --
     Lá em certos mandamentos    um abraço lhe quis dar.
  28   --Corpo que Dom Carlos abraça    não é para padre abraçar!--
     Lá em outros mandamentos,    um beijinho lhe quis dar.
  30   --Boca que Dom Carlos beija    não é para padre beijar.
     --Cala a boca, bela infante,    e usa em te calar;
  32   eu sou o mesmo Dom Carlos    que da morte eu vem livrar.--

Variantes: -30b: não é para frade beijar.
Notas: Al cantar se repiten los versos pares. La recitadora, nacida en 1925, aprendió este y otros muchos romances de su padre, Atanasio Salustino do Nascimento. Cedida por los recopiladores, la versión grabada forma parte de su colección Música do Brasil (ed. Abril Entretenimento, 2000), Disco 2. corte 9. Véase la Antología Sonora II, 2010 [Fraile Gil Rom-Panhisp +2/CD], pp. 79-83 para más información sobre la historia de este romance juglaresco y su conservación por Militana Salustino, condecorada por el gobierno de Brasil en 2009 por su asombroso acervo romancístico, aprendido de niña en la faena.

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0470:3 Ricardo soldado francés (estróf.)            (ficha nº: 4421)

Versión de Vitória (Santo Espírito, Brasil).   Recitada por Manoel Alves Miranda. Recogida por Guilherme Santos Neves, 1952. (Colec.: Santos Neves). Publicada en Santos Neves 1983, Romanceiro Capixaba, pp. 63-68.  185 hemist.  Música no registrada.

     Era un soldado francês    que se chamava Ricardo,
  2   jogador de profissão,    que nunca foi numa parte
     que não trouxesse no bolso    o resultado das cartas.
  4   Os franceses nesse tempo    tinham por obrigação
     de, o militar ou civil,    seguir a religião.
  6   O Papa deitava lei,    ficava em circulação.
     Ricardo, soldado velho,    com trintanos de tarimba,
  8   aonde achava jogo,    ou de lasquim o marimba,
     dizia logo: --Vou ver    água na minha cacimba.--
  10   Un dia faltou-lhe o soldo,    pôs-se Ricardo a pensar
     aonde podia haver jogo    que ele pudesse jogar.
  12   Era domingo, e a misa    não havia de tardar.
     Tocou chamada da missa,    veio o sargento buscá-lo.
  14   Ricardo pediu a ele    se podia dispensá-lo.
     Porém lhe disse o sargento:    --Sou obrigado a mandá-lo.--
  16   Ricardo foi para a missa    com grande constrangimento,
     pois era obrigado a cumprir    a lei do seu regimento,
  18   el dele não afastava    o jogo do pensamento.
     O soldado na igreja    chegando se ajoelhou,
  20   trazia no bolso da blusa    um baralho que tirou.
     Encamaçando as cartas,    uma patota formou.
  22   Não viu que ali por detrás    tinha o sargento ajoelhado.
     O sargento observou    tudo ali que foi passado;
  24   lhe disse depois da missa:    --Você está preso, soldado!--
     Efetuando a prisão    saiu no mesmo instante,
  26   levando o soldado preso    à casa do comandante.
     Disse: --Pronto senhor comandante,    aqui está preso um soldado
  28   que foi ao templo ouvir missa,    estava lá ajoelhado,
     encamaçando um baralho    que tem no bolso guardado.--
  30   Perguntou-lhe o comandante:    --Quem lhe deu esta criação?
     Disse Ricardo: --Senhor,    se ouvir minha razão,
  32   lhe direi até o fim    que há motivo para esta ação.--
     Perguntou-lhe o comandante:
  34   --Que motivo tem você,    sabendo que é proibido?
     Ignora que o jogo    no exército é abolido?--
  36   Disse Ricardo: --Meu jogo    muda muito de sentido.
     --Muda de sentido, como?    Disse Ricardo: --Eu direi.
  38   --Então explique como é,    que eu agora lhe ouvirei.
     Depois de sua explicação,    ou solto ou castigarei.-
  40   --É preciso eu confessar    que eu ganho um soldo mesquinho,
     que este soldo não dá    para mim comprar um livro
  42   para na missa eu rezar.
     Por isto compro um baralho    e rezo nele constante.
  44   --Como se reza em baralho?--    perguntou-lhe comandante.
     --Desde a Escritura Velha    e da Nova, assim por diante.--
  46   Falou-lhe o comandante:    --Você vem errado a mim.--
     Disse Ricardo: --Eu explico    do princípio até o fim.
  4   --Como é esta oração?--    Disse Ricardo: --É assim:
     por exemplo, a carta as,    que tem um ponto somente,
  50   faz recordar que existe    um só Deus onimpotente;
     quando chamamos por Ele,    o encontramos presente.
  52   Quando eu pego em dois de ouro,    ali me predito eu
     que em duas tábuas de pedra    o Criador escreveu.
  54   Quando eu pego em três de ouro,    me recorda a Divinidade,
     por exemplo, as três pessoas    da Santíssima Trinidade.
  56   Como todos conhecemos,    é o espírito, o filho, o pai.
     O quatro me faz lembrar    das quatro Marias de Nazaré,
  58   sendo Maria Afra    e Maria Salomé,
     Madalena e a Virgem pura,    esposa de São José.
  60   No cinco me faz lembrar    daquele dias de fé,
     as cinco chagas de Cristo    feitas por mãos de cruel,
  62   que matou o Crucificado,    o filho de Deus de Israel.
     Quando eu pego o seis de ouro,    faço mil preditação:
  64   seis dias o senhor gastou    na obra da criação.
     Fes tudo isto que existe    sem em nada pôr a mão.
  66   O sete me faz lembrar    da hora negra, triste, amargurada,
     foi os sete passos de Cristo    na sua paixão sagrada.
  68   Com sete espadas de dor    as mãos de Deus foi cravada.
     Nos oito eu vejo as pessoas    que do dilúvio escaparam:
  70   Noé e a mulher e três filhos    e três noras se varam,
     o resto as águas cobriu,    onde todos se afogaram.
  72   Quando eu pego nos nove,    me vem na imaginação
     foi os nove meses ditosos    da virgínia encarnação
  74   que Jesus passou no ventre    da Virgem da Conceição.
     Quando eu pego nos dez,    não posso ali me esquecer:
  76   dez mandamentos ficaram    para o mundo se reger,
     e estes dez se encerra em dois    como todo mundo vê.
  78   Quando eu pego no rei,    me lembra o Rei da Glória
     foi o ente mais poderoso    que já vimos na historia,
  80   que não precisa soldado    para ganhar as vitórias.
     Quando eu pego na sota,    me lembra logo daquela
  82   que toda Jerusalém    enriqueceu só com ela;
     doi aquela que deu à luz    ficando a mesma donzela.
  84   Eis aí, meu comandante,    a razão do seu soldado,
     que eu ganho um soldo mesquinho,    meu soldo é muito esmirrado.
  86   Por isto compro um baralho    que só me custa um cruzado.
     --Ricardo, falaste em todas cartas,    e no valete não falaste?
  88   Não é carta como as outras?    Foi porque não te lembraste?
     --Eu não falei no valete    porque é uma carta ruim;
  90   quando eu compro um baralho,    tiro ela e dou-lhe fim.
     Tem traços desse sargento    que denunciou de mim.
  92                                 --Ricardo, tu sois passado,
     tem vinte anos de praça,    foi tempo bem empregado;
  94   eu te passar a sargento,    vou dar o teu soldo dobrado.--
    
    

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2964:2 A Filha do Rei de Espanha (á)            (ficha nº: 4422)

Versión de São Mateus (Santo Espírito, Brasil).   Recitada por Bernadete Vieira Gaia. Recogida por Guilherme Santos Neves, antes de 1963. (Colec.: Santos Neves). Publicada en Santos Neves 1983, Romanceiro Capixaba, p. 79.  018 hemist.  Música no registrada.

     A filha do Rei da França    foi tomar banho de mar;
  2   caiu a jóia do dedo,    ela se pôs a chorar.
     Vinha passando um barqueiro,    ela se pôs a chamar:
  4   --Venha apanhar minha jóia    que está no fundo do mar!
     --Se eu apanhar sua jóia,    o que que você me dá?
  6   --Dou-lhe um biejo, um abraço,    é o que posso lhe dar.
     --Dei o primeiro mergulho,    vi uma coisa brilhar;
  8   dei o segundo mergulho,    vi a jóia brilhar;
     dei o terceiro mergulho,    foi para me afogar.--
    

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0113:105 Señas del esposo (á-a+í)            (ficha nº: 4423)

Versión de Guarapari (Santo Espírito, Brasil).   Recitada por Joventina Simões y Ana Matos y Antônio Alves de Souza. Recogida por Isabel Serrano, 1959. (Colec.: Santos Neves). Publicada en Santos Neves 1983, Romanceiro Capixaba, pp. 148-151. (notación musical: p. 165).  075 hemist.  Música registrada.

     Senhora dona Clarinda    no seu jardim passeava;
  2   con o pente de ouro na mão    sus cabelos penteava.
     Lançou os olhos ao mar    e viu vir a grande armada:
  4   o comandante que nela vinha    muito bem a comandava.
     -Me diga, seu comandante,    me diga, por su alma,
  6   se o homen que Deus me deu    vem aí na sua armada.
     --Não o vi, nem o conheço,    nem sei que sinais levava.
  8   --Levava cavalo branco    com sua sela dourada;
     na ponta da sua lança,    sinal de guerra levava.
  10   --Este homem eu vi na guerra    com vinte e cinco facadas;
     a mais pequenina delas    era pescoço cortado.
  12   --Ai, triste de mim, viúva!,    ai, triste de mim, coitada!
     Três filhas que Deus me deu    sem nenhuma ser casada.
  14   --Que darias tu, senhora,    a quem o trouxesse aqui?
     --Daria tanto dinheiro    que não tem conta nem fim.
  16   --Eu não quero o teu dinheiro,    isto não pertenece a mim.
     Sou soldado, vou pra guerra,    não persisto por aqui.
  18   Que darias, tu, senhora,    a quem o trouxesse aquí?
     --As telhas do meu telhado,    que são de ouro e marfim.
  20   --Eu não quero as tuas telhas,    isto não pertenece a mim.
     Sou soldado, vou pra guerra,    não persisto por aqui.
  22   Que darias, tu, senhora,    a quem o trouxesse aquí?
     --Daria meu cavalo branco,    que ele deixou para mim.
  24   --Eu não quero o teu cavalo,    isto não pertenece a mim.
     Sou soldado, vou pra guerra,    não persisto por aqui.
  26   Que darias, tu, senhora,    a quem o trouxesse aquí?
     --Daria a limeira de ouro    que ele deixou para mim.
  28   --Não quero a tua limeira,    isto não pertenece a mim.
     Sou soldado, vou pra guerra,    não persisto por aqui.
  30   --Não tenho mais que oferecer    nem vós mais que me pedir.
     --As tranças do teu cabelo    deviam ser para mim.
  32   --Cavalheiro, que tal pedes,    que te atreves a pedir?
     Devias ser arrastrado    em volta do meu jardim,
  34   A um cavalo amarrado.
     --O anel de sete pedras    que contigo reparti,
  36   que é da tua metade?    --Pois a minha eu trago aqui.
     --Se tu eras meu marido,    por que zombavas de mim?
  38   --Quis ver si teu coração    era leal para mim.--
    

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2964:3 A Filha do Rei de Espanha (á)            (ficha nº: 5787)

Versión de Victória (?) (Santo Espírito, Brasil).   Recitada por Heloísa Gomes Espíndula. Recogida por Guilherme Santos Neves, antes de 1963. (Colec.: Santos Neves). Publicada en Santos Neves 1983, Romanceiro Capixaba, p. 79-80.  016 hemist.  Música no registrada.

     Era filha de um rei,    foi aprender a nadar,
  2   Deixou cair su jóia    no fondo do mar.
     La passando um barqueiro,    ela se pôs a chamar.
  4   --Se eu apanhar sua jóia    o que você vai me dar?
     --Dou-te um beijo e um abraço,    é o que posso lhe dar.--
  6   Deu o primeiro mergulho    viu uma coisa brilhar.
     Deu o segundo mergulho    viu uma coisa brilhar.
  8   Deu o terceiro mergulho    ficou no fundo do mar.
    

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2964:4 A Filha do Rei de Espanha (á)            (ficha nº: 5788)

Versión de Conceição da Barra (Santo Espírito, Brasil).   Recogida por Bernadette Lyra, antes de 1963. (Colec.: Santos Neves). Publicada en Santos Neves 1983, Romanceiro Capixaba, p. 80-81.  018 hemist.  Música no registrada.

     Era uma filha de França,    foi tomar banho de mar.
  2   Chegando lá perdeu sua jóia,    ela se pôs-se a chorar.
     Ia passando o barqueiro,    ela se pôs-se a chamar.
  4   --Vá buscar minha jóia    que `tá no fundo do mar.
     --Se eu for buscar tua jóia,    o que que você me dá?
  6   --Dou-te um beijo e um abraço,    é só o que eu tenho pra dar
     Dei o primeiro mergulho,    vi a jóia brilhar.
  8   Dei o segundo mergulho,    fui ao fundo do mar.
     Quando dei o terceiro mergulho,    foi só para me afogar.
    

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0666:2 La moza y el Huerco (á-o)            (ficha nº: 4805)

Versión de Sofía (Bulgaria).   Recogida por Manuel Manrique de Lara, 1911. (Archivo: AMP; Colec.: Manrique de Lara, M.). Publicada en CMP 1978, p. 48, nº 41A.  010 hemist.  Música no registrada.

     Ya la toma la madre negra;    ya la lleva de gruta en gruta.
  2   Demandad a la madre negra    qué tal pasó la nochada.
     --Atan negra la nochada,    más amarga la mañana. ¡Ay, qué dolor!
  4   ¡Qué dolor y que mancilla    desta novia desposada!--
     El Huerco se hizo un paxarico;    se le entró por un buraquito.

Nota del editor (SGA): Se repite, tachado, entre los vv. 4 y 5: Ya la toma la madre negra, / la lleva de gruta en gruta.//

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0380:2 Morir se quiere Alexandre (ó)            (ficha nº: 5906)

Versión de Sofía (Bulgaria).   Recogida por Manuel Manrique de Lara, 1911. (Archivo: AMP; Colec.: Manrique de Lara, M.). Publicada en Campa 1998, VI.I.9, p. 240.  016 hemist.  Música registrada.

     El buen rey está hazino    de dolor de corazón.
  2   Ya mandan por los doctores    cuantos por el mundo son.
     unos entran, unos salen,    ninguno no le aprovechó.
  4   Ya mandan por el más grande,    el más grande y el mayor.
     --¿Qué vos parece, doctores?    --¡Mal me parece y bien no!--
  6   A la subida de la escalera    de rodillas la subió;
     a la entrada de la puerta    la su toca le cayó.
  8   Se asentó a la cabecera,    el pulso le tocó.
    

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0006:259 Muerte del príncipe don Juan (á-a)            (ficha nº: 9318)

Versión de Sofía (Bulgaria).   Recitada por Albert D. Pipano. Recogida por Manuel Manrique de Lara, 1911 (fecha deducida) (Archivo: AMP; Colec.: Manrique de Lara, M.). Publicada en Petersen-Web 2009, Texto.  034 hemist.  Música registrada.

     Malato está el hijo del rey,    malato que non salvaba.
  2   Siete dotores lo miran    los mejores de Granada.
     Cien ya suben, cien ya abasan,    ninguno le haze nada.
  4   Ainda manca de venir    el do la barba veIlutada.
     Estas palabras diciendo    el dotor que allegaba
  6   subido en mula preta, collar de oro en su garganta.
     So le aconta a su lado,    el pulso ya le tocaba.
  8   --Callentura fuerte tiene,    las tripas tiene dalladas;
     --Tres horas de vida tiene,    una y media ya hay pasado
  10   en esta horica y media    hazelde bien por su alma,
     quien en este muido haze    al otro se lo paga.
  12   listas palabras diciendo    la madre que allegaba.
     --¿Dónde venia, madre loca,    descalza y descabellada?
  14   --Tengo de rogar al Dio    que vos alze de esta cama.
     --Con un ataúd de oro    y una rica mortaja.--
  16   Estas palabras diciendo    las campanas ya sonaban.
     --Apartad, la buena gente,    que ya pasa el mal logrado.--

Variantes: -7a asenta a la cabecera; -9a pasado (sic).
Nota del colector: Se canta el 9 del mes de Av de cada año en memoria de la destrucción del segundo templo de Jerusalén.
Notas: Armistead, CMP 1978, C14.1. Signo diacrítico no preservado: -17a gente g-caron.

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1487:1 El Cid y Ordoño ponderan cómo responder a la afrenta de Corpes (á-o)            (ficha nº: 3446)

Versión de Chile. Documentada en 1605 en una versión ant. manuscrita: Biblioteca Nacional, Santiago de Chile (olim Real Audiencia, vol. 1823, pieza 1. Reeditada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 3, pp. 5-8.  056 hemist.  Música no registrada.

     Pensatibo estaba el Cid,    lleno de pena y cuidado,
  2   de saber como a sus hijas    los condes an afrentado.
     Alsa los ojos al cielo,    con vos alta y lamentando:
  4   --¡Olbídese Dios de mi    si desto fuese olbidado!
     ¿Cómo olbidare--, decia,    --el agrabio tan pesado,
  6   y el orrendo atrebimiento    que contra mi an usado
     cometer dos alebosos    fementidos y apocados,
  8   pues por lo que no se quiso    este galardón le an dado,
     que an asotado a mis hijas,    las que yo más que a mi amo,
  10   como crueles berdugos,    en el campo apartados?
     ¿Qu` es esto, Ordoño, mi hijo,    qu` es lo qu` estoy aguardando?
  12   ¿No parto para partirlos    y aserlos dos mil pedasos?
     ¿No se paga desta suerte    el agrabio tan pesado,
  14   y el orrendo atrebimiento    que contra nos an tomado?
     --Es necesario, mi tío--,    le dice, el rrostro temblando,
  16   --que se le de cuenta al rey    de todo lo que a pasado,
     y no aciendo justicia,    la que combiene en el caso,
  18   será muy justo hacer las vos    con vuestra propia mano.
     Mas pregunto yo, señor,    ¿que les mobio a los billanos
  20   de semejantes castigos    en cuerpos tan delicados?
     Si fue hecho por bentura    por el aprieto pasado
  22   en ques tubieron los dos    por los leones pasados,
     ¿quién tubo la culpa desto?    ¿quién desto a sido culpado,
  24   que fue echo sin pensar    y en subseso descuidado?
     --El obido de la guarda    del leonero pasado,
  26   lo a pagado doña Elbira    y doña Usor, mi regalo.
     Pagar nos tienen el fecho    por la fe de hijos dalgo.--
  28   Y sin decir otra cosa    se parte el Cid rreventando.

Comentario de V. C. : -26b Doña Usor por Doña Sol. Don Federico Hanssen me comunicó el hallazgo de varios romances y canciones en un manuscrito antiguo de nuestra Biblioteca Nacional, y me proporcionó una correcta copia hecha por él, que después he confrontado cuidadosamente con el original. Estas poesías (al pie de una de las cuales se anota la fecha del «año de mil y seis sientos y cinco, en 4 de marso», y en otro lugar la del «dieziocho de agosto» del mismo año) se encuentran en un expediente del capitán Francisco Donoso Cerrudo, sobre rendición de cuentas del tiempo que desempeñó la curaduría de los menores hijos de don Hernando de Prado y de doña Lorenza Berru, (Real Audiencia, vol. 1823, pieza 1). Contiene este manuscrito veinticuatro composiciones, de las cuales veintidos son romances. De éstos, diez y ocho se hallan o en el Romancero General de 1604, impreso en Madrid por Juan de la Cuesta, o en el de Durán de 1851, sin variantes de importancia; otros dos pertenecen al género lírico y no hacen al caso en este lugar; y los dos restantes, para mí desconocidos, son los que llevan en esta colección los números 3 y 6, que transcribo con su peculiar ortografía, sin más alteraciones que escribir con mayúsculas los nombres propios y añadir la puntuación, que el copista no usa en ninguna parte. El romance que acaba de leerse, que es uno de los dos a que me he referido, cuenta el enojo y el dolor del Cid al saber el ultraje hecho a sus hijas por sus cobardes maridos, los condes de Carrión, y principia con el mismo verso con que comienza aquel otro tan conocido que dice: Pensativo estaba el Cid / viéndose de pocos años// para vengar a su padre / matando al conde Lozano. Parece que Francisco Donoso, que por entonces estaba haciendo el inventario de los bienes de sus pupilos, se distraía de este árido trabajo escribiendo en el mesmo cuaderno los versos que sabía de memoria o que trasladaba de una copia manuscrita, pues no es verosímil que tuviera a. la vista original impreso, a juzgar por la ortografia, y más aún, por las palabras estropeadas y los deslices métricos que se advierten. Es evidente, pues, que no sólo aquello de doña Usor por doña Sol, sino lo del aprieto pasado seguido de los leones pasados y del leonero pasado, para no citar más, son yerros que deben cargarse en la cuenta de la tradición oral. No hacen falta tampoco versos que, por lo ripiosos y prolijo, dan aspecto de vulgar al romance, cuyo principio parece ser popular.
Título original: Enojo del Cid al saber la afrenta hecha a sus hijas.

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1607:1 Altas y soberbias torres (á-a)            (ficha nº: 3449)

Versión de Chile. Documentada en 1605 en Biblioteca Nacional, Santiago de Chile (olim Real Audiencia, vol. 1823, pieza 1 [versión ant. ms.]. Reeditada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 6, pp. 13-14.  020 hemist.  Música no registrada.

     ¡Altas y soberbias torres    qu`estais a orilla de Francia,
  2   funestos y altos sipreses    que siñen buestras murallas,
     donde estáis puesta en priçion,    mi señora doña Blanca,
  4   la que me crió a sus pechos    por haser me hijo d`España!
     Por traidora la guardáis,    torres, muros, fuertes tapias,
  6   sin que la pobre señora    tenga culpa o sea culpada.
     Bernardo del Carpio soy,    que pues mis bos nos ablanda,
  8   sabré con mi fuerte braso    derribaros y bengarla.
     No me llaméis español    si de buestras fuertes casas
  10   no la libro, pues [me] libro    de matarme y de matalla.

Comentario de V. C. : . No es éste, precisamente, un romance narrativo, a menos que se le considere sólo como principio o parte de otro. Tampoco es popular; pero creo que merece transcribirse por su gallarda entonación, por ser tal vez desconocido, y aún por la disconformidad que muestra con la tradición. Según ésta, la madre del famoso guerrero leonés se llamaba doña Jimena, no doña Blanca, como aparece en el romance, sin que pueda pensarse en una substitución de palabras, pues el nombre está asegurado por el asonante. La tradición no dice tampoco que a doña Jimena se le haya puesto en prisión, en una torre o fortaleza situada "á orilla de Francia", sino que el rey su hermano la obligó a profesar en un monasterio, cuando supo que estaba casada con el conde de Saldaña (Primera Crónica General, p. 350.) Hay otra tradición, muy remota, que hace a Bernardo hijo de doña Thiber o doña Timbor, hermana de Carlo Magno, seducida por el conde de Saldaña durante una peregrinación a Santiago de la princesa carolingia (Primera Crónica General, p. 351). Ahora bien, en el romance transcripto, Bernardo no dice que doña Blanca sea su madre, sino "que lo crió a sus pechos para hacerlo hijo de España", lo que parece significar que Bernardo no era, por su sangre sin duda, enteramente español, aunque adquirió en la cuna esta calidad, por haberlo amamantado con su leche la española doña Blanca. ¿Sería esta señora su nodriza, y madre adoptiva suya a un mismo tiempo?. . . Los romances nombran Elvira Sánchez a el aya de Bernardo. Luego dice: Por traidora la guardáis, / torres, muros, fuertes tapias,//sin que la pobre señora tenga / culpa o sea culpada//. ¿Qué traición es ésta de que ella no tiene la culpa? . . . Si dona Blanca es la madre de Bernardo y su traición consiste en haber casado secretamente con el conde de Saldaña, que de otra cosa no ha sido acusada, ¿cómo puede decir Bernardo que está exenta de culpa? He de confesar que no entiendo este romance, y que, si trato de explicármelo imaginando diversas soluciones, ninguna hipótesis me satisfaee. Sobre la procedencia de esta versión, véase el comentario al romance 3. [Por comodidad repito a continuación el comentario de V. C. al nº 3. SHP]Don Federico Hanssen me comunicó el hallazgo de varios romances y canciones en un manuscrito antiguo de nuestra Biblioteca Nacional, y me proporcionó una correcta copia hecha por él, que después he confrontado cuidadosamente con el original. Estas poesías (al pie de una de las cuales se anota la fecha del «año de mil y seis sientos y cinco, en 4 de marso», y en otro lugar la del «dieziocho de agosto» dei mismo año) se encuentran en un expediente del capitán Francisco Donoso Cerrudo, sobre rendición de cuentas del tiempo que desempeñó la curaduría de los menores hijos de don Hernando de Prado y de doña Lorenza Berru, (Real Audiencia, vol. 1823, pieza 1). Contiene este manuscrito veinticuatro composiciones, de las cuales veintidos son romances. De éstos, diez y ocho se hallan o en el Romancero General de 1604, impreso en Madrid por Juan de la Cuesta, o en el de Durán de 1851, sin variantes de importancia; otros dos pertenecen al género lírico y no hacen al caso en este lugar; y los dos restantes, para mí desconocidos, son los que llevan en esta colección los números 3 y 6, que transcribo con su peculiar ortografía, sin más alteraciones que escribir con mayúsculas los nombres propios y añadir la puntuación, que el copista no usa en ninguna parte.
Título original: Bernardo del Carpio.

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0075:48 Delgadina (á-a)            (ficha nº: 3452)

Versión de Chile s. l. (Chile).   Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 9 (B), pp. 29-31.  052 hemist.  Música no registrada.

     Un rey tenía tres hijas    bonitas como la plata,
  2   la más bonita de ellas    Delgadina se llamaba.
     --Delgadina, hija mía,    tú has de ser mi enamorada.
  4   --No lo permitan los cielos    ni la Virgen consagrada,
     que teniendo madre viva    sirva yo de enamorada.
  6   --¡Hala, hala, caballeros,    a Delgadina encerrarla;
     no darle el pan a comer    ni darle a beber el agua,
  8   y darle sólo a comer    tocino y carne salada!--
     Un día por la mañana    salió a divisar su hermana
  10   y le dijo: --Hermana mía,    alcánzame un jarro de agua
     que el corazón se me seca    y el alma se me arranca.
     --. . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  12   ¿Por qué no hiciste    lo que mi padre mandaba?
     --Madre mía, madre mía,    alcánceme un jarro de agua,
  14   que el corazón se me seca    y el alma se me arranca.
     La madre le contesta:    --Hija mía desgraciada,
  16   ya va para siete meses    que me haces ser mal casada.
     --Padre mío, padre mío    alcánceme un jarro de agua,
  18   que el corazón se me seca    y el alma se me arranca.
     El padre le contesta:    --¿Serás tú mi enamorada?
  20   --Si lo seré, padre mío    aunque sea condenada.
     --¡Hala, hala, caballeros,    a Delgadina darle agua,
  22   unos con jarro de oro,    otros con jarro de plata,
     y el primer grande que llegue    tiene una ciudad ganada!--
  24   El primer grande que llega    y Delgadina que acaba.
     ¡Ya te fuiste, Delgadina,    como un ángel a los cielos
  26   y tu padre, condenado    a los profundos infiernos!

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0075:51 Delgadina (á-a)            (ficha nº: 3455)

Versión de los campos del Sur (Chile).   Recitada por Sara Garrido (25a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 12 (E), pp. 34-36.  046 hemist.  Música no registrada.

     Tres hijas tenía el rey    bonitas como la plata.
  2   la menorcita de ellas    Delgadina se llamaba.
     Un día, estando en la mesa,    mucho el padre la miraba:.
  4   --Hija mía Delgadina,    ¿podrís ser mi enamorada?
     --No lo permita ni Dios    ni la Virgen consagrada;
  6   de ser mujer de mi padre,    madrastra de mis hermanas.
     --¡Alto, alto, dijo el rey    ,a Delgadina encerrarla,
  8   y si pide que comer    delen la carne salada,
     y si pide que beber    delen la hiel más amarga!--
  10   Al otro día de mañana    se asoma a su balcón,
     y a su hermana divisó    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  12   --Hermana del alma mía,    alcánzame una jarro de agua,
     que se me seca la vida    y el alma se me arranca.
  14   --Hermana del:alma mía,    yo no puedo pasarte agua.
     que si mi padre lo sabe,    la cabeza me cortaba.--
  16   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    divisó a la otra hermana:
     --Hermana del alma mía,    alcánzame una jarro de agua,
  18   que se me seca la vida    y el alma se me arranca.--
     A la madre divisó    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  20   --¡Ay!, madre del alma mía,    alcánceme una jarra de agua,
     que se me seca la vida    y el alma se me arranca.
  22   --Hija mía Delgadina,    yo no puedo pasarte agua.
     pues si tu padre lo sabe    la cabeza me cortaba.--

Notas de V. C. -4b Es común en el pueblo chileno substituir la terminación verbal éispor is, así en el presente como en el futuro: comís, comerís, por coméis, comeréis; -8b, -9b Metátesis de denle, de uso general en Chile.

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0075:52 Delgadina (á-a)            (ficha nº: 3456)

Versión de un pueblo del Sur (Chile).   Recitada por Margarita Ramírez (80a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 13 (F), pp. 36-37.  039 hemist.  Música no registrada.

     Un rey tenia tres hijas    muy hermosas y galanas,
  2   y la menorcita d`ellas    Delgadina se llamaba.
     Un día, estando comiendo,    el rey se quedó mirándola.
  4   --¡Ay, padre!, ¿por qué me mira?,    que su mirada me mata.
     --¡No te he de mirar pues, hija,    si has de ser mi enamorada!
  6   --No lo permitan los cielos    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     que teniendo madre viva    sirva yo de enamorada.
  8   --Vengan criados y más criados,    a Delgadina encerrarla:
     cuando pida de comer    delen la carne salada;
  10   cuando pida de beber    delen la hiel más amarga.--
     De allí salió Delgadina    muy triste y desconsolada;
  12   le da vuelta a su balcón    y halla a su madre sentada:
     --Madre, por amor de Dios,    alcánzame un jarro de agua,
  14   que el corazón se me seca    y la vida se me acaba.
     --Vengan criados y más criados,    a Delgadina encerrarla,
  16   que va por los nueve meses    que por ti hago mal casada.--.
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     --Vengan criados y más criados    Delgadina a darle agua.--
  18   El uno en un jarro de oro,    el otro en un jarro `e plata,
     al que llegare primero    a una ciudad se le manda.
  20   Antes de que llegue el agua,    Delgadina que se acaba.

Nota de V. C. : -9b, 10b Metátesis de denle, de uso general en Chile.

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0075:53 Delgadina (á-a)            (ficha nº: 3457)

Versión de Chile s. l. (Chile).   Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 14 (G), pp. 37-44.  018 hemist.  Música no registrada.

     Un rey tenía tres hijas    bonitas como la plata,
  2   y la menorcita d`ellas    Delgadina se llamaba.
     Un día, estando en la mesa,    el padre que la miraba.
  4   --¿Qué me miras, padrecito,    qué me miras, que me matas?
     --¡No te he de mirar pues, hija,    si has de ser mi enamorada!
  6   --No permita Dios del cielo,    ni la Virgen soberana,
     que sea mujer de mi padre,    madrastra de mis hermanas.--
  8   Llamó pajes y criados,    como trajo de Granada:
     --Encierren a Delgadina,    delen la carne salada.--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Nota de V. C. : -9b Metátesis de denle, de uso general en Chile.

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0113:87 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 3459)

Versión de un pueblo del Sur (Chile).   Recitada por Margarita Ramírez (80a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 16 (B), pp. 45-46.  036 hemist.  Música no registrada.

     --Catalina, mi señora,    lindo cuerpo pagoney,
  2   yo me embarco para Francia,    ¿qué mandáis o qué queréis?
     --Que a mi marido del alma    mil encomiendas le deis.
  4   --¿Me diréis que señas tiene?    --Ya luego se las diré.
     Es un mozo zarco y rubio    en el hablar muy cortés,
  6   en la cabeza `e la enjalma    lleva las armas del rey,
     en la punta de la espada    lleva un se y un aromé.
  8   --Ese mozo que usté dice    años ha que muerto es;
     en un juego de los dados    muerte le dio un filomé,
  10   y me ha dejado el encargo    que me case con usté.
     --Quita de aquí, caballero,    caballero descortés,
  12   que a mi marido del ama    cien años lo aguardaré;
     si a los cien años no viene,    a un convento yo me iré.
  14   Dos hijas doncellas tengo,    con ellas me entraré;
     dos hijos varones tengo,    al rey los entregaré
  16   para que sean vasallos    y defiendan por su fe.--
     Entonces el caballero,    al ver su honrada mujer,
  18   l` echa los brazos al cuello    y dice: --Yo soy tu bien.--

Notas de V. C. : Encomiendas por recados, memorias, es acepción castellana desconocida en Chile. Esta palabra debió estar en la versión original, aunque no figura en ninguna de las publicadas que han llegado a mi noticia.
Título original: El reconocimiento del marido (versión B).

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0113:90 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 3462)

Versión de los campos del Sur (Chile).   Recitada por Sara Garrido (25a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 19 (E), pp. 51-52. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XIV, p. 243-244, 15.1.  034 hemist.  Música no registrada.

     --Catalina, Catalina,    lindo cuerpo aragonés,
  2   yo me embarco para Francia,    ¿qué dice su piquerey?
     --No le encargo ni le pido    y menos que me dé,
  4   que si veis a mi marido    mil encomiendas le deis.
     --Las señas de su marido. . .    --Sí, señor, se las daré:
  6   él es hlanco, pelo rubio,    y en el hablar muy cortés;
     en la punta del bastón    tiene las armas del rey.
  8   --Por las señas que me da.    su marido muerto es,
     en Valencia lo mataron    en casa de un genovés,
  10   y me encargó a sus hijitas    y sus haciendas también,
     y, por más senas, me dijo:    «cásese con mi mujer».
  12   --Quita, noble caballero,    desatento y descortés,
     que a mi marido de mi alma    seis más lo esperaré.
  14   Si a los seis años no vuelve,    de monja me entraré.
     Tres hijos varones tengo,    los tres se los mando al rey,
  16   que peleen por la patria    y defiendan por la fe.--
     La abrazó entonce` y le dijo:    --Tú eres mi honrada mujer--

Comentario de V. C. : -4b encomiendas por recados, memorias, es acepción castellana desconocida en Chile. Esta palabra debió estar en la versión original, aunque no figura en ninguna de las publicadas que han llegado a mi noticia.
Título original: El reconocimiento del marido (versión E).

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0234:38 Albaniña (ó)            (ficha nº: 3479)

Versión de los campos del Sur (Chile).   Recitada por Sara Garrido (25a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 36 (B), pp. 81-82.  042 hemist.  Música no registrada.

     --Tú eres mujer muy bonita,    eres más linda que el sol,
  2   ¡quién te pudiera gozar    una noche sin temor!
     --Me gozará usté, mancebo,    una noche y otras dos,
  4   ahora que don Alberto    anda en el campo de León.--
     En esta consulta estaban    y don Alberto llegó;
  6   se para a abrirle la puerta,    toda perturbá se vio.
     --¿Qué tiene, doña Miquela,    que ha mudado la color?
  8   --Nada, mi señor Alberto;    la llave se me perdió.
     --Si su llave era de plata,    de oro se la vuelvo yo.
  10   ¿De quién es ese caballo    que en mi huerta relinchó?
     --Suyo, mi señor Alberto,    su padre se lo mandó.
  12   --¿De quién es esa montura    que hay en el corredor?
     --Suya, mi señor Alberto,    su hermano se la dejó.
  14   --¿Y de quién son esos pasos    que andan en mi pabellón?
     --Máteme, señor Alberto,    que le he llamado traición.--
  16   Sacó un puñal encerado,    nueve puñalás le dio.
     En las últimas estaba,    a dos muchachos llamó:
  18   --Tomen a estos dos chiquillos,    a su abuelo llevenlós;
     si pregunta por la madre,    díganle que se murió.--
  20   De aquí se siguió la guerra    de dos hombres de valor:
     don Carlos murió a la una,    don Alberto a puesta `e sol.

Nota de V. C. -7aMiquela por Mácada; es muy común; -16a Encerado por acerado.
Título original: La mala mujer, (versión B).

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0234:40 Albaniña (ó)            (ficha nº: 3481)

Versión de algún pueblo del Sur (Chile).   Recitada por Beatríz Madrid (50a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 38 (D), pp. 84-85.  037 hemist.  Música no registrada.

     --¿Qué haces, niña, enramada    en ese huerto de amor?
  2   Desenramarla pudiera    el hijo `el emperador.
     --Dormirá usté, don Carlos,    una noche y otras dos,
  4   cuando mi marido salga    por los campos de Veloz.
     A puñaladas lo maten,    nos gozaremos los dos,
  6   cuervos le saquen los ojos    y águilas el corazón.--
     Cuando [era ] la medianoche,    fue cuando Alberto llegó.
  8   Una criada que tenía    f ue la que los acusó:
     --¡Ay de mí, señor Alberto,    que le han hecho traición!--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  10   --¿De quién es ese caballo    que al mío le contestó?
     --Suyo, señor Alberto,    mi padre se lo mandó.
  12   --¿De quién son esas armas,    que al verlas me admiro yo?
     --Suyas, señor Alberto,    mi hermano se las dejó.
  14   --¿De quién son esos pasos    que van para el mostrador?
     --Máteme, señor Alberto,    que le he hecho traición yo.--
  16   Tomó el puñal cristalino,
     le dio nueve puñaladas    y de la menor murió.
  18   Desde aquellas mismas horas    la batalla se empezó:
     Alberto murió a la una,    Carlos a puesta de sol.

Título original: La mala mujer, (versión D).

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0234:42 Albaniña (ó)            (ficha nº: 3483)

Versión de los campos del Sur (Chile).   Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 40 (F), p. 87.  010 hemist.  Música no registrada.

     Estando la blanca niña.    estando la blanca flor
  2   estando la blanca niña    sentada en su bastidor,
     llega por ahí don Carlos,    el hijo `el emperador.
  4   --Suba, suba, caballero,    suba, suba sin temor,
     que mi marido anda fuera    por los llanos de Morón.

Nota de V. C. : Este estribillo no tiene sentido en Chile. En España se designaba con el apodo de negros, a los liberales de 1820 que siguieron al infortunado caudillo de Las Cabezas de San Juan. (Vide Bretón de los Herreros, La Independencia, acto III, escena 8).
Título original: La mala mujer, (versión F).
Comentario de V. C. : Este es uno de los viejos romances que mayor difusión han alcanzado: se canta todavía en varias provincias de España, y aun lo recuerdan los judíos de Levante. En Portugal está bastante divulgado y es muy popular en Chile. Las variantes que he recogido se asemejan, más que a otras, a las regionales de Cataluña. El comienzo de éstas: Un día por la mañana, / mañana de l`Acensió,//troba la puerta enramada de linda flor de limón. / /(Milá, Romancerillo, p. 241.) Dematí de matinada / del día d`Ascensió,// el portal li enramellaren / de flors y fuyes d`olor. // (Aguiló, Romancer, p. 97.) es el de las versiones C y E, y no se encuentra en ninguna de las castellanas y portuguesas que yo conozco. El duelo del marido y el amante con que terminan las versiones chilenas, es propio también sólo de las variantes catalanas. En la versión B hay un pasaje que no hallo en ninguna de las españolas y portuguesas. Se refiere a la mujer: En las últimas estaba, / a dos muchachos llamó://--Tomen a estos dos chiquillos, / a su abuelo llevenlós;//si pregunta por la madre, / díganle que se murió. --// En dialecto monferrino existe una canción muy parecida a este romance, no sólo en el fondo, sino en ciertos detalles: --Cumari, la mioi cumari, / jaurei ca vena drumí cun vui? / --Cumpari, lo mioi cumpari, / fé pira cma ch` jaurei vui. / --Cumari, la mioi cumari, / vostir marí d`a l`hei mandá? / --Me marí l`é andá a cacia / ansem ai caciadur-- Etc. (Ferraro, Canti pop. monferrini, p. 6.) El texto antiguo del romance de La mála mujer, publicado por Wolf en la Primavera, puede consultarse en el t. VIII, p. 252, de la Antología de Menéndez Pelayo [ Albaniña: tema 197, versión 27, ficha 1550 en la base de datos. SHP]. En el t. X. de esta misma obra se encontrarán otras curiosas versiones.

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0222:8 Bernal Francés (í)            (ficha nº: 3485)

Versión de Chile s. l. (Chile).   Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 42 (B), pp. 91-92.  044 hemist.  Música no registrada.

     --¡Válgame el Dios de los cielos,    válgame el padre San Gil!
  2   ¡Oh! ¿qué caballero es éste    que mis puertas hace abrir?
     --Señora, soy el Francés,    quien te solía servir,
  4   que si no me abres la puerta    aquí me verás morir.--
     Toma un candil en la mano    y ella misma le va a abrir,
  6   y lo toma de la mano,    lo lleva por un jardín,
     lo acuesta en cama de holanda,    donde él solía dormir.
  8   --¿Qué tiene, señor Francés,    qué tiene, triste de mí?
     ¿Que ha dejado amor en Francia    o le han dicho mal de mí?
  10   --No he dejado amor en Francia,    ni me han dicho mal de ti;
     tengo un dolor en el alma    que no me deja dormir.
  12   --No le tema a mis criados,    porque los mandé a dormir,
     ni menos a mi marido,    porque está lejos de aquí.
  14   --Yo no temo a tus criados,    porque ellos temen de mí,
     ni menos a tu marido,    que en tus brazos está aquí.
  16   --¡Oh! mal haya mi desgracia    y el día en que yo nací:
     con mi marido en mis brazos    y nunca lo conocí!
  18   --Mañana por la mañana    te acabarás de vestir:
     tu cuerpo será la grana    y mi espada el carmesí.
  20   Llamarás al buen Francés,    que arrastra duelo por tí;
     llamarás a tus hermanos,    que me vayan a seguir;
  22   yo me voy a entrar de cura    al convento de San Gil.

Nota de V. C. : -12a Vide rom. 41, -19b nota.
Título original: La adúltera (versión B).

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0191:14 La dama y el pastor (estróf. (vill. glos. ))            (ficha nº: 3496)

Versión de Valdivia (Chile).   Recitada por Juan Soto (18a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 52 (B), pp. 118-120. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__,15.2, p. 107.  044 hemist.  Música no registrada.

  1A   Una niña en una fiesta
     le dice a un. pastor: --Espera,
     que por ti anda la zagala
     de amor que se desespera.
  1B   --No me hables de esa manera,
     (responde el villano vil),
     mi ganado está en la sierra,
     con él me voy a dormir.--
  2A   --Mira qué lindos cabellos,
     ya llevarás que contar,
     el sol se divierte en ellos
     cuando me siento a peinar.
  2B   --Yo no me enamoro d`ellos,
     (responde el villano vil),
     mi ganado está en la sierra,
     con él me voy a dormir.
  3A   --Mira que pie tan pulido
     para un zapato bordado,
     mira que soy niña tierna,
     `toy rendida a tu mandado.
  3B   --Zagala, cuando me hablaste
     de amores, no te atendí;
     perdóname, dueña amada;
     si en algo yo te ofendí.
  4A   --Pastorcito, ya no es tiempo,
     no me quieras perseguir;
     tu ganado está en la sierra,
     con él te irás a dormir.
  4B   --Te ofrezco una chigua de oro
     y unos caños de marfil,
     tan sólo por que me digas
     si yo me quedo a dormir.
  5A   --No quiero tu chigua de oro
     ni tus caños de marfil;
     tu ganado está en la sierra,
     con él te irás a dormir.
  5B   --Te ofrezco dos chiguas de oro,
     mis gualatos, mi sombrero,
     tan sólo por que me digas
     si esta noche yo me quedo.
  6A   --Cuando quise, no quisiste,
     ahora que quieres, no quiero,
     pasaré mis días tristes
     donde los pasé primero.--
                         Cogollo
                         Mi señor don. Fulanito
                         cogollito colorado,
                         el joven perdio a la niña
                         por dormir con su ganado.

Notas de V. C. : -4Ba Chigua: Cuando es hecha de cordeles o correas, semeja una red y sirve para el acarreo de pescados, legumbres y gavillas. Cuando es hecha de cañas o maderos rústicos, parece una jaula, y colgada de una viga, en el centro de las habitaciones, a dos metros del suelo, sirve a la gente del campo para preservar de las riatas los quesos, el chargui (tasajo, cecina), y demás víveres de guarda. Hay chiguas de cordel ú otro material flexible que sirven de cunas; -4Bb La versión andaluza de Fernán Caballero dice: te he de poner una fuente / con unos caños doradosa //. . . . etc.; -5BbGualato: Especie de pico o azadón de madera y hierro; o solamente de madera. para remover la tierra; Fin: Cogollo: Vide la nota de la versión anterior.

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2988:1 Tres hijas de la señora de bien (é)            (ficha nº: 3533)

Versión de Chile s. l. (Chile).   Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 89, pp. 201-203.  030 hemist.  Música no registrada.

     A la quinta, quinta, quinta    de una señora de bien,
  2   llega un lindo caballero    corriendo a todo correr.
     Como el oro es su cabello,    como la nieve su tez,
  4   como luceros sus ojos    y su voz como la miel.
     --Que Dios os guarde, señora.    --Caballero, a vos también.
  6   --Dadme un vasito de agua,    que vengo muerto de sed.
     --Fresquita como la nieve    caballero, os la daré,
  8   que mis hijas la trajeron    al tiempo de amanecer.
     --¿Son hermosas vuestras hijas?    --Como el sol de Dios las tres.
  10   --¿Dónde están, que no las veo?    --Cada cual en su quehacer,
     que así deben estar siempre    las mujercitas de bien.
  12   --Decidme ¿cómo se llaman?    --La mayor se llama Inés,
     la medianita Angelina,    la más pequeña Isabel.
  14   --Decid a todas que salgan,    que las quiero conocer.
     --La mediana y la pequeña    a la vista las tenéis,
  16   que por veros. han dejado    de planchar y de coser.
     La mayor, coloradita    se pone cuando la ven,
  18   y ésa está en su cuarto, cose    que cose, y vuelta a coser.
     --Lindas son las dos que veo,    lindas son como un clavel,
  20   pero debe ser más linda    la que no se deja ver.
     Que Dios os guarde, señora.    --Caballero, a vos también.--
  22   Y se marcha el caballero    corriendo a todo correr.
     A la quinta, quinta, quinta    de la señora de bien,
  24   llegan siete caballeros,    siete semanas después:
     --Señora, buena señora,    somos los criados del rey,
  26   que hoy hace siete semanas    vino aquí muerto de sed.
     Tres hijas como tres rosas    nos ha dicho que tenéis:
  28   venga, venga con nosotros    ésa que se llama Inés,
     ésa que coloradita    se pone cuando la ven,
  30   que allá en los palacios reales    va a casarse con el rey.--

Comentario de V. C. : Tengo de este romance cinco versiones, sin variantes dignas de notarse. El texto que reproduzco no es el de ningúna de ellas, sino el publicado con el título de Cuento infantil por la fenecida revista chilena El Mensajero del Pueblo, año 1, p. 326, que ha sido indudablemente el que se propagó. He hablado con algunos de los pocos colaboradores sobrevivientes de aquella publicación, sin lograr saber nada del origen de este romance, que tampoco encuentro en ningún libro español. No lo creo chileno; pero sí moderno, y acaso usado en algún juego de niñas, como el que en Chile comienza: Hilo de oro, hilo de plata, / vamos ju` ando al ajedrez; que en España se canta a veces así, con una repetición inicial muy parecida a la del romance en que me ocupo: A la cinta, cinta de oro, / cinta de oro de un marqués . . . . . Como la divulgación del romance de Las tres hermanas es de poco tiempo, y la mimosa poesía se graba fácilmente en la memoria, las versiones que he recogido, aunque procedentes de diversas provincias, reproducen con bastante fidelidad el texto que publico, y no es necesario insertarlas.
Título original: Las tres hermanas.

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0702:2 La Virgen sueña la Pasión (8+8 í-a+estróf.)            (ficha nº: 3534)

Versión de Chile s. l. (Chile).   Recogido antes de 1910. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Laval 1910, Oraciones populares, ensalmos i conjuros chilenos comparados con los que se dicen en España, pp. 67-68. Reeditada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 90 (A), p. 205.  020 hemist.  Música no registrada.

     En el monte de Belén    está la Virgen María
  2   con su librito en las manos,    que ella rezaba y leía.
     Llega su hijo precioso:    --¿Así rezáis, madre mía?
  4   --No rezo, sino que velo    tus pies y manos benditas,
     la llaga de tu costado,    y tu boca humedecida
  6   con vinagre y hiel amarga,    dulce Jesús de mi vida.--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     El que rece esta oración    tres veces continuamente,
  8   verá a la Madre de Dios    tres horas ante` `e su muerte.
     Quien la sabe y no la reza,    el que l`oye y no la aprende,
  10   cuando llegue el día `el juicio    verá lo qu` ella contiene.

Título original: La Virgen presiente la Pasión.

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2989:2 Las cinco llagas (á)            (ficha nº: 3538)

Versión de Chile s. l. (Chile).   Recogido antes de 1910. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Laval 1910, Oraciones populares, ensalmos i conjuros chilenos comparados con los que se dicen en España , p. 69. Reeditada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 94, p. 211.  010 hemist.  Música no registrada.

     Cuando Jesucristo vino,    puso un pies en el altar,
  2   por los pies le corre sangre,    por ias manos mucha más.
     --Quítate de a` i, Maudalena,    no te canses de llorar,
  4   qu` éstas son ias cinco llagas,    por ellas he de pasar,
     por los chicos y los grandes    y toda la cristiandad.

Nota de V. C. : -3a Maudalena: en las combinaciones ag., eg, og, la g se vocaliza en u: maunífico, impreunar, douma, por magnífico, impregnar, dogma. Esto mismo ocurre en las combinaciones ar, ec, oc: intauto. reuto, douto, por intacto, recto, docto.
Comentario de V. C. : Principio de un romance devoto, que en la tradición popular va precedido y seguido de otros versos, con los cuales forma una oración que tiene "virtudes prodigiosas para librar de todo peligro", según la información recogida por el señor Laval. En la página 75 de la misma obra hay otra versión.
Título original: Jesús y la Magdalena.

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0902:3 La enamorada de Cristo (á-a)            (ficha nº: 3557)

Versión de Chile s. l. (Chile).   Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 112 (C), pp. 314-317.  095 hemist.  Música no registrada.

     En una augusta ciudad,    corte insigne y celebrada,
  2   sucedió un día de Corpus,    de que después de acabada
     la procesión, y traer    por las calles y las plazas
  4   nuestro Dios sacramentado,    dándole mil alabanzas;
     y cuando el señor obispo    con un canónigo estaba
  6   platicando del sermón,    sus puntos y circunstancias,
     observaron una niña,    qu` era un hechizo el mirarla,
  8   visitando los altares,    puesta en cruz y arrodillada,
     su cara como un lucero,    que a seis años no llegaba,
  10   y hacía unas suspensiones    que se quedaba elevada.
     Reparó el señor obispo    en la acción de la muchacha;
  12   dijo el canónigo luego:    --¿Ha visto usía tal gracia?
     Repare bien en la niña:    es bella, quiero llamarla.
  14   Ven acá, niña, le dice,    vení luego, que te llamo.
     --Aqui estoy, señor usía,    siempre obediente a sus plantas,
  16   una esclava a quien mandar,    humilde, inocente y casta.
     --¡Qué buena está la respuesta!    ¡Parece mujer anciana!
  18   Dime, niña, lo que pides    cuando te estás elevada.
     --Yo pido que como es día    que la religión cristiana
  20   celebra del Sacramento    sus benditas alabanzas,
     vengo a pedirle a Jesús    que me conceda su gracia
  22   de ser su esposa querida,    ser religiosa descalza.
     --Díme, niña, y ese Dios    que tanto le quieres y amas,
  24   antes de crear el mundo,    díme, niña, ¿dónde estaba?
     --Señor, estaba en sí mismo    todo el poder de su gracia,
  26   porque Dios no tuvo padre    ni fue formado de nada:
     antes de todos los siglos    Dios en sí mismo se estaba.
  28   --Díme ¿de qué fue formado    en las vírgenes entrañas
     de nuestra madre María,    ese Jesús a quien amas?--
  30   Se rió un poquito y dijo:    --¡La pregunta me hace gracia!
     De la preciosa sangre,    suprema y calificada
  32   de su corazón sagrado,    Madre de toda mi alma.
     --¡Válgame Dios, la chiquilla!    ¿No es un portento escucharla?
  34   Díme, para que Dios baje    a la hostia consagrada,
     ¿se hacen muchas oraciones    o dicen muchas palabras?
  36   --Con cinco palabras solas    Cristo de los cielos baja.
     y viene a las propias manos    del que la hostia consagra.
  38   --Niña, no lo sabes tú.    --Bien lo sé, pero no es tanta
     la dignidá, y no tenemos    la mujeres dicha tanta
  40   para poderlas decir.    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     Pongamos en discusión,    y si usía a mí me gana,
  42   haré yo solemne voto    con todas tas circunstancias.
     Las bazas han de ser cinco,    porque cinco son tas llagas
  44   que mi amado Jesús tiene    en su cuerpo bien selladas.
     --Tira una, pues te crees    del todo bien agraviada.
  46   --Ya que he de ser la primera,    en el nombre de Dios vaya.
     una mujer mereció    de todo un Dios ser llamada
  48   «Madre mía», muchas veces,    «lumbre de toda mi alma!»
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Notas de V. C. : -2bde que: Este es uno de los casos en que entre nosotros, se antepone indebidamente la preposición de al que anuniativo. "Me creo de que sí", "parece de que no volverá", "De manera de que llegó tarde", son contrucciones con que se solaza mucha gente; -14b vení: El imperativo popular de poner es pone o poné, según la naturaleza del mandato. Pone la mesa muchacha, significaría una orden más o menos perentoria, "poné" sería mejor una recomendación cariñosa; "pon", muy poco usado, demostraría ya enojo. Esta distinción es aplicable al imperativo de muchos otros verbos: "anda" y "andá", "trae" y "traé", "ven" y "vení," , etc.
Comentario de V. C. : Este vulgarísimo romance, de los peores que la musa devota ha inspirado álos bardos callejeros de la península, está bastante difundido en Chile, por razón de su asunto, sin duda. Figura en el índice de Durán entre los pliegos sueltos dei çiglo XVIII en adelante, con el siguiente título: La enamorada de Cristo, María Jesús de Gracia (Vide Romancero, t. 1, pág. LXXXIX.)

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0766:6 El guapo Luis Ortiz (á-o)            (ficha nº: 3562)

Versión de un pueblo del Sur (Chile).   Recitada por Margarita Ramírez (80a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 118 (D), pp. 336-338.  048 hemist.  Música no registrada.

     Bisortiz llama el mozo,    Bisortiz el afamado;
  2   una tarde, estando a solas,    fue su padre a aconsejarlo:
     --¡Ay, hijo! que por tu causa    la hacienda se va acabando:
  4   toma veinticinco pesos,    una espada y un caballo,
     pónete luego en camino,    anda a Francia de soldado.--
  6   El hijo, como era un loco;    a su padre no ha escuchado;
     le daba un tiento a la puerta    como un toro desastrado.
  8   Al dar vuelta de una esquina    halla a su tío peleando,
     y por defender por él    de puñaladas ha dado.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  10   Siguen por un arenal,    donde Bisortiz ha entrado:
     Bisortiz, lo que los vío,    arranca, como era un rayo;
  12   el caballo va faltando,    y ya lo van alcanzando.
     Con la punta de la espada    una raya ha formado:
  14   --Juro por el alto Dios,    por San Pedro y por San Pablo,
     por los cuatro evangelistas    que tiene el Señor al lado,
  16   a que al que me pase esta raya    yo lo he de hacer mil pedazos.--
     Le responde un tío suyo    a quien quiere como hermano:
  18   --Date, date, Bisortiz,    date, date, Bis hermano,
     que aquél que ayer heriste    en la cancha está jugando.--
  20   Ya llevan a Bisortiz    preso y todo aliado,
     al destino donde debe    Bisortiz de ser colgado.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  22   Bisortiz, que se vio libre,    dos espadas ha tomado;
     de veinticinco corchetes,    ni el que manda se ha escapado.
  24   ¡Y que viva Bisortiz    para vengar un agravio!

Notas de V. C. : -1a Bisortiz: Así pronunciaba claramente la recitadora; -5a pónete: El imperativo popular de poner es pone o poné, según la naturaleza del mandato. Pone la mesa. muchacha, significaría una orden más o menos perentoria, "poné" sería mejor una recomendación cariñosa; "pon", muy poco usado, demostraría ya enojo; -11a vío: La tercera persona del presente de indicativo de ver se pronuncia a veces vío, y, afectadamente, vido; -19b cancha: Sitio limpio y desembarazado de obstáculos, cerrado o abierto, que tiene diversos empleos. -20b sic; En el romance se alude seguramente a la cancha de bolas, que sirve para el juego de las argollas.

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5140:2 Agustín Urra (ó)            (ficha nº: 3567)

Versión de Chile s. l. (Chile).   Recitada por Albina González (30a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 123 (B), pp. 349-350.  047 hemist.  Música no registrada.

     ¡Qué día tan desgraciado    cuando Austín Urra nació!
  2   Urra, nacido en el Arque,    de buena generación,
     de buena cara y buen cuerpo,    pero de mala intención.
  4   Tiene por testigo amable    Urra, de tanto valor,
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    Urra, de valor sobrado,
  6   que `n cualquier parte lo pasa    aunque no tuviese vado.
     Un jueves a mediodía    llegó a casa de Albornoz,
  8   saludó y lo saludaron,    le dicen con precisión:
     --Apéese, don Austín.--    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  10   Una niña le hizo señas    y Urra no las entendió.
     Austín Urra está a caballo,    `tá tomando el alimento;
  12   entre hombres y mujeres    formaron el prendimiento.
     Toda la tarde guerrearon    y el sol no se les entró,
  14   las heridas lo desmayan,    que al cabo solo se dio.
     Le dieron parte a Riquelme,    por ser justicia mayor,
  16   Riquelme, lo que lo vido,    movido de compasión,
     --Confiésate, Urra, le dice,    goces a buena intención,
  18   por si acaso te murieses    que tu alma encuentre perdón.
     --¿Cómo me he de confesar    si nunca me he confesado?--
  20   Mañana van a salir,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     ya lo llevan para Penco,    adonde está destinado.
  22   Por la mitad del camino    a Riquelme ha desafiado;
     Riquelme le tuvo miedo,    pero le alaba la acción.
  24   --Deme armas y buen caballo    y apronte su batallón.--
     De ver como lo llevaban,    Urra de tanto valor
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Notas de V. C. : -1b Austín: Véase la primera nota de la versión 121 -16a vido: La tercera persona del presente de indicativo de ver se pronuncia a veces vío, y, afectadamente, vido.
Comentario de V. C. : Este romance de bandido, de que he recogido cinco variantes, todas incompletas y las más estragadísimas, parece ser chileno, por. la insistencia con que se localiza en Penco el sitio de la reclusión del protagonista.

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0705:3 Vengadora de su honra que se hace bandolero (é-o)            (ficha nº: 3574)

Versión de Chile s. l. (Chile).   Recitada por Pedro Álvarez (62a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 131 (B), pp. 388-389.  028 hemist.  Música no registrada.

     --Cayetana, Cayetana,    mira que me tienes muerto;
  2   te doy palabra de esposo,    haciendo a Dios juramento.--
     Debajo `e una verde planta    los dos tomaron asiento.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  4   Se levantó el caballero    haciendo mil juramentos,
     prometiendo ser más fino    que el sol cuando está en su centro.
  6   Dispuso este caballero    salirse del lugar luego:
     la señora, que lo supo,    no hay tigre ni león tan fiero
  8   que ponga más fea cara.    Se mandó cortar el pelo,
     se puso una mascarilla    que tapó su hermoso cielo,
  10   carga trabuco y florete,    monta en un bruto ligero
                                       que volaba más qu` el viento
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  12   Una tarde muy penosa,    por la ladera de un cerro
     ha divisado venir    unos ocho pasajeros.
  14   Desmóntase Cayetana:    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     de cada mal un rayo,    y de lo menos un trueno.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Comentario de V. C. : No puede juzgarse del mérito de este romance por las estropeadas versiones que he recogido, pero no debe de ser mayor que el de otros del mismo tema, entre otras razones, porque los pedestres ingenios que los escribieron, se ajustaron siempre a una misma pauta, tan vulgar como sus facultades. Aunque no figura en los romanceros, no puede dudarse que su autor era español.

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0224:12 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 3579)

Versión de Chile s. l. (Chile).   Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 157 (E), pp. 539-540.  028 hemist.  Música no registrada.

     --De Francia vengo, señora,    y en el camino encontré
  2   a un caballero, y me dijo    que lindas hijas tenéis.
     --Que las tenga o no las tenga,    yo las sabré mantener,
  4   con un pan que Dios me ha dado    y un jarro de agua también:
     --Yo me voy muy enojado    a los palacios del rey,
  6   a contárselo a la reina    y al hijo del rey también.
     --Vuelve, vuelve, pastorcillo,    no seas tan descortés,
  8   de las tres hijas que tengo    la mejor te la daré.
     --Esta escojo, por hermosa,    por esposa y por mujer,
  10   porque parece una rosa    acabada de nacer.
     --Téngala usté bien guardada.    --Bien guardada la tendré,
  12   sentadita en una silla,    trabajando para el rey.
     Azotitos con correa,    azotitos le daré,
  14   mojadita con vinagre    para que le sienten bien.

Comentario de V. C. : Se me había traspapelado esta versión, que es una de las primeras que recogí. Debe de ser de importación moderna en Chile. Tengo por indudable que las variantes A, B y E, de un lado, y la C y D, del otro, no sólo proceden de versiones diferentes, sino que por la fecha de su introducción y difusión corresponden a épocas distintas. Iguales a las últimas (C y D,) tengo muchas más, y sería fácil recogerlas por centenares; pero sólo publico dos, porque no contienen otras variailtes dignas de notarse, que las que puede comprobar el lector en los dos primeros versos. Las versiones antes transcriptas llevan en esta colección los números 71, 72, 73 y 74.

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5132:1 Testamento de Tomás Mardones (é-o)            (ficha nº: 3583)

Versión de Chile s. l. (Chile).   Recogida por Desiderio Lizana, entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 147 (A), pp. 461-467.  206 hemist.  Música no registrada.

     Atención, noble auditorio,    todos sáquense el sombrero,
  2   que me hallo en disposición    de abandonar lo terreno,
     y para morir sin reato    quiero hacer mi testamento,
  4   porque al que muere intestado    el cura le saca el sexto .
     Así, todos los presentes    estén acordes y atentos,
  6   y, para hacerlo mejor,    sean mis testigos, quiero.
     En el nombre del Creador;    que hizo la tierra y el cielo,
  8   sepan cuantos esta carta    vieren de mi testamento,
     como yo, Tomás Mardones,    natural de aqueste pueblo
  10   que llaman de Santa Cruz,    o Colchagua, qu` es lo mesmo,
     soy hijo de don Domingo    Mardones, y harto lo siento,
  12   y doña Fidela Ahumada,    a quien Dios tenga en su reino.
     Item, declaro que fui    casado y velado a un tiempo;
  14   no declaro ningún hijo,    porque a la fecha no tengo,
     ni siquiera naturales,    porque no he sido par` ello.
  16   Y para abreviar la historia,    vamos a mi casamiento,
     que para encontrar mujer    me fui a tierra de unos lesos,
  18   donde les dije: --Soy rico,    y joven de gran talento.--
     Como la niña era beata,    yo aparentaba lo mesmo;
  20   haciendo de tripas guatas    y quebrando de mi genio,
     hablaba de cosas santas    y de grandezas del cielo,
  22   de historias, vidas de santos,    de lo espiritual y eterno,
     y algunas entreveradas    de grasa, de charqui y sebo,
  24   dando a entender qu` en mi tierra    tenía buenos potreros
     y muchas reses de engorda,    como igualmente carneros;
  26   a un tiempo les decía    qu` era muy buen mensurero.
     A todas estas razones    m` escuchaban muy atentos,
  28   y decían: --No es capaz    perder a este caballero;
     logremos esta ocasión,    que habrá venido del cielo.
  30   ¡Oh, qué feliz nuestra hija,    decían, si tiene acierto!--
     Me hacían ponches en ron,    y aunque estuviesen muy buenos
  32   los probaba y los dejaba,    más que mi ansioso guargüero
     se los quisiera tragar,    pues lo tenía tan hecho
  34   a tomar, en Sarita Cruz,    a cántaro y vaso lleno.
     Harto me mortifiqué    y ayuné días enteros,
  36   mas tuve felicidad    y todo me lo creyeron.
     Por fin, que ya se llegó    el deseado casamiento:
  38   siempre ayuné el primer día,    el segundo y el tercero,
     mas, al cuarto ya empecé    a acordarme de mis tiempos.
  40   Cuando se acabó la boda    y los parientes se fueron,
     dije: --¡Aquí sí qu` es la mía!--    y pregunté por un cuero.
  42   Mandé buscar una arroba ,    mas, no llegando tan luego,
     hice traer mi caballo    y me fui donde un fondero
  44   Le dije: --¡Amigo, ya me ardo,    écheme diez vasos llenos,
     mándeme guardar mi avío    y, juntamente, el secreto!--
  46   M` hizo una cama muy linda    en un precioso aposento,
     donde me llevé tres días    sin mirar al sol ni al cielo.
  48   Mi nueva esposa, afligida,    soñaba de que era muerto,
     y después decía a solas:    --¡No haberme salido cierto
  50   aquel sueño que soñé!    ¡No estaría padeciendo!--
     Porque tres años felices    se los pasó en sufrimientos.
  52   Y aprendan todos los que oyen    a echar mujeres al cielo,
     y no les den buena vida,    pues padecen en lo eterno.
  54   Y la mujer, como débil    y de menos sufrimiento,
     mejor que padezca aquí,    para no probar el fuego,
  56   ya que no es posible aguante    el purgatorio un momento.
     Y si hubiera alguna joven    que aspire a ganar el cielo,
  58   no tiene más que avisármelo    con anticipado tiempo,
     y en menos que canta un gallo    armamos el casamiento.
  60   Yo le protesto de que    pasará aquí su tormento,
     qu` es mucha felicidad    el no caer al infierno,
  62   pues los bienes d`esta vida    sólo duran un momento.
     Ítem, declaro mis bienes,    que son unos instrumentos
  64   de mensura, con los cuales    he mensurado terrenos.
     Ellos constan de una cuerda    que de largo tiene un tercio,
  66   y no tienen que tasarla,    pues me importó siete y medio,
     Una planchuela de palo,    qu` es la que pongo en el suelo,
  68   con sus triángulos y escalas    y sus tornillos de fierro.
     Ítem, dejo cuatro lápices    y tres compases de acero.
  70   Ítem, declaro más bienes;    son: un precioso terreno
     del mar a la cordillera,    y cuanto mis ojos vieron
  72   de montañas y pastales,    y algunos animalejos,
     como leones y guanacos,    y muchos zorros, entre ellos.
  74   Ítem, a mis albaceas    mando que con mucho arreglo,
     en cuanto tengan noticias    del triste fallecimiento,
  76   se haga luego un inventario,    para saber lo que dejo,
     y que de todos mis bienes,    según previene el derecho,
  78   tomen cómputo o montón    y se saque quinto y tercio.
     El quinto se le dé al cura    en total, sin faltar medio,
  80   para que todo lo invierta    en mi funeral y entierro.
     Se me hará entierro mayor,    preparando el monumento
  82   con todas las candilejas    que necesita el ferétro.
     Previa será la cruz alta    y también el paño negro,
  84   y todas estas exequias    se pagarán en dinero.
     Ítem, declaro que a nadie    ningún centavo le debo,
  86   no por dejar de pedir,    porque siempre fui de arresto,
     [sino porque fui dichoso,    que nadie me prestó un peso,
  88   ya fuera por desconfianza    que no le pagara medio,
     o sería caridad,    que todos me la tuvieron,
  90   y no me querían ver    de los dos pies en el cepo.
     Ítem, mando se repartan    d` estos dos nobles consejos:
  92   el primero es de que todo    aquel que tenga dinero,
     que se divierta con él,    qu` es aprov achar el tiempo;
  94   el segundo es de que nadie    deje algo para su entierro,
     porque a más de no enterrarlo,    han de pelear sobre el cuerpo,
  96   chuparán en el velorio,    y dirán: --¡El muerto es muerto!--
     ¡Gracias a Dios de que yo,    Tomás Mardones, no dejo
  98   ni licor para que beban    y muero con tal consuelo!
     Lo que otros dejan atrás,    yo me lo chupé con tiempo,
  100   ni tendrá ningún ocioso    que removerme los huesos,
     ni decir entre sus gustos:    --Toma, ratón cicatero,
  102   que fuiste mártir del diablo;    ya lo estarás padeciendo.--
     No, no lo verán en mí,    sepan todos, caballeros.

Notas de V. C. : -4b sexto: Puede referirse a una contribución que antiguamente cobraban los curas en los bienes de los que morían intestados. Sexto también se llama "el libro en que están juntas algunas disposiciones y decretos canónicos". (Academia Española, Diccionario); -17b lesos: necios; -20a guata: barriga; del mapuche huata, panza; -23b charqui: Tasajo, cecina; -25a reses de engorda: animal de engordar es, en Chile, el bovino cebón destinado al abasto. Precedido de artículo, el sustantivo engorda tiene valor de colectivo: la engorda, una engorda, designan un número considerable de los animales dichos. (Vide Román, Diccionario.); -26b mensurero por mensurador. El primero, que trasciende a despectivo, debió de aplicarse a los mensuradores legos, para distinguirlos de los que tenían el título de tales; -28a capaz tiene en este caso el significado de posible. Ocurre esto cuando modifica a la forma verbal es, y ésta trae por sujeto una proposición acarreada por el que anunciativo: "Es capaz que lo mate", "Es capaz que no venga", por "es posible . . . . " etc.; -32b guargüero: garguero; -34a tomar: En nuestras clases populares, el verbo tomar ha substituído enteramente a beber. Los que antes bebían, ahora toman; de donde al ebrio se le llama tomador. Hasta las póemas han dejado de ser bebidas, para convertirse en tomas; y apenas si entre los campesinos se oye sonar a veces la palabra bebedero, en el significado de abrevadero, y también para designar el vaso o cacharro en que se da de beber a los animales, sin distinción de aves ni de mamíferos; -42a arroba: El vino se mide aún en Chile por arrobas; -43b fondero: fondista; -45a avío: montura, 2ª acepción; -48a nueva esposa: puede querer decir aquí que la mujer era joven, o que le pertenecía desde poco tiempo; -65b tercio: La tercera parte de una cuadra, probablemente. -66b siete y medio: siete y medio reales, tal vez; -72a pastal: sitio abundante de pasto. -78a montón: ¿Monto? -87b [. . . ]: Este verso, que indudablemente falta en esta variante, los tomo de una versión de San Fernando, provincia de Colchagua; -92a de que: Este es uno de los casos en que entre nosotros, se antepone indebidamente la preposición de al que anuniativo. "Me creo de que sí", "parece de que no volverá", "De manera de que llegó tarde", son contrucciones con que se solaza mucha gente; -96a chupar por beber, es muy común.
Comentario de V. C. : Este romance es muy popular en el centro y sur de Chile. Poseo de él cuatro versiones más: dos de Santiago, una de Colchagua y una de Talca. Su autor, don Tomás Mardones, cuya fama vive aún, era uno de esos hombres en quienes ni los achaques ni los años logran hacer presa. El dolor más intenso es para ellos apenas una contrariedad, de que luego se sacuden, vaciándola en una copla burlesca que todos celebran y repiten. Mardones versificaba con facilidad y gracejo.

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0184:93 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 5067)

Versión de Constitución (Chile).   Recitada por Carmen Tapia (80a). Recogido antes de 1954. Publicada en Muñoz 1954, pp. 32-33. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº 15.1, pp. 72-73.  048 hemist.  Música no registrada.

     Estaba Santa Lucía    a la luz de una candela,
  2   con sus dos hijas queridas,    Blancaflor y Filumena.
     Iba pasando un Turquío,    se enamoró de una dellas;
  4   se casa con Blancaflor    y pena por Filumena.
     Ya luego que se casaron    la retiró a lejas tierras.
  6   A los nueve meses justos    llega a casa de la suegra:
     --¿Cómo quedó por allá    hija mía y mujer vuestra?
  8   --Cómo quedará, señora,    en vías de parir queda,
     y le manda a suplicar    que le preste a Filumena.
  10   --¿Cómo la lleva, pues, hijo,    siendo joven, y doncella?
     --Yo la llevaré, señora,    como prenda suya y vuestra.
  12   --Saca, niña esos vestidos,    los de seda que tenís,
     que me manda Blancaflor    a suplicarme por ti.--
  14   Filumena le hizo caso    y de ella se despidió;
     el Turquío la aguardaba    y a las ancas la tomó.
  16   Por la mitad del camino    su pecho le descubrió;
     a más de haberla forzado    su lengua le rebanó:
  18   Con la sangre de su lengua    un papelito escribió.
     Iba pasando un pastor    y por señas le llamó:
  20   --Toma, pastor, esta carta,    llévasela a Blancaflor.--
     Blancaflor lo que la vio    de la pena mal parió
  22   y dio parte a la justicia    del asesino y traidor.
     El Turquío, lo que supo,    a un peñasco se arrimó
  24   y se hizo dos mil pedazos    y el diantre se lo llevó.

Nota de la editora: Versión apredinda de su abuelo, F. Garrido, cantor y poeta.

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3013.9:11 El carabí (no rom. (á))            (ficha nº: 5104)

Versión de Santiago (Chile).   Recitada por Gabriela Pizarro (38a). Recogida en 1962. Publicada en Barros - Dannemann 1970, pp. 410-411. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº IX, 15.1, p. 95.  014 hemist.  Música no registrada.

     Alicia va en el coche    a ver a su papá.
  2   ¡Qué lindo pelo lleva!    ¿Quién se lo peinará?
     Se lo peina su tía    con peine de cristal.
  4   Alicia se murió,    la fueron a enterrar
     en un cajón de vidrio    con tapa de cristal;
  6   arriba de la tapa    dos pajaritos van
     cantando el pío, pío,    cantando el pío, pa.

Nota: se canta el estribillo así: tras los primeros hemistiquios, carolín, y tras los segundos, carolín, cacao, lero, lao.

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3013.9:12 El carabí (no rom. (á))            (ficha nº: 5105)

Versión de Santiago (Chile).   Recitada por Elena Fuentes (13a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, p. 543. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº IX, 15.2, p. 95.  008 hemist.  Música no registrada.

     Por un jardín hermoso    cuatro niñitas van;
  2   la niña que va al medio    hija es de un capitán.
     ¡Qué lindo pelo lleva!    ¿Quién se lo peinará?
  4   Se lo peina su tía    con peine de cristal.

Nota: se canta el estribillo así: tras los primeros hemistiquios, clorín, y tras los segundos, clorín, clorón.

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0191:24 La dama y el pastor (estróf. (vill. glos.))            (ficha nº: 5125)

Versión de Chile s. l. (Chile).   Recogida en 1928. Publicada en Laval 1928, 18-19. Reeditada en RTLH 11 (1977-1978), pp. 148-149 y Díaz Roig 1990a, nº XI, 15.1, pp. 106-107.  025 hemist.  Música no registrada.

  1A   --Pastor, yo mucho te quiero,
     yo misma te lo confieso,
     y mucho más te quisiera
     si fueras algo travieso.
  1B   --A otro perro con ese hueso.
  2A   --Pastor, cuando nos casemos,
     nos amaremos entre ambos
     y después nos reiremos
     de lo mismo que tratamos.
  2B   --Por cierto, en grande pensamos.
  3A   --Toma este chaper de punto,
     toma este chaper dorado;
     mírame que soy bonita
     y que estoy a tu mandado.
  3B   --Conmigo no habéis tratado.
  4A   --Vete, pastor, para acá,
     que no hay miedo que te corra;
     desde el día que te vi
     viene la muerte y me toma.
  4B   --Bien se está San Pedro en Roma.
  5A   --Permita el cielo, pastor,
     que mi maldición te alcance:
     que al darle agua a tu` ganado,
     toda se te desparrame.
  5B   --El buey suelto bien se lame.--

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0144:57 Don Gato (é)            (ficha nº: 5165)

Versión de Chile s. l. (Chile).   Recitada por Margarita Guaico (23a). Recogida en 1970. Publicada en Barros - Dannemann 1970, p. 108. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XIII, 15.2, p. 139.  016 hemist.  Música no registrada.

     Estaba el señor don Gato    sentadito en el tejado;
  2   ha recibido una carta,    que si quiere ser casado
     con una gata montesa,    sobrina de un gato pardo,
  4   y el gato, con alegría,    se ha caído del tejado.
     Se ha roto siete costillas,    el espinazo y el rabo
  6   y hoy vienen a visitarlo    médicos y cirujanos:
     Unos dicen: --¡Vaya, vaya!,    otros dicen, --Malo, malo.--
  8   Ya lo llevan a enterrar    por las calles del pescado.

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0023:71 Gerineldo (í-o)            (ficha nº: 5176)

Versión de Santiago (Chile).   Recitada por Antonio Brito (43a). Recogida en 1930. Publicada en RTLH 7 (1975). p. 261. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XIV, 15.1, p. 148.  036 hemist.  Música no registrada.

     --Guerineldo, Guerineldo,    Guerineldito pulido,
  2   quién te tuviera una noche    y otras tres al lado mío.
     --Usted me tendrá, señora,    si cumple lo prometido.--
  4   A eso de la medianoche    Guerineldo se ha vestido
     con botincitos de punto    pa que no fuera sentido;
  6   a la puerta de la infanta    va a cobrar lo prometido.
     La puerta estaba cerrada    y la infanta se la ha abrido.
  8   --Entra, entra, Guerineldo,    cumpliré lo prometido,
     dormiremos esta noche    como mujer y marido.--
  10   El rey lo ha echado de menos    y pregunta si ha salido;
     unos dicen que se fue,    pero otros que no ha venido.
  12   A la puerta de la infanta    llega el rey muy afligido:
     --¿De quién es este sombrero?    --De mi hermano muy querido.
  14   --¿Y de quién son estas armas?    --De Guerineldo pulido.
     --Si yo mato a la princesa,    ella es mi bien más querido,
  16   y si mato a Guerineldo    queda mi nombre perdido.
     Cásate con él, infanta,    por lo bien que te ha servido,
  18   cásate con él, infanta,    que mejor no has merecido.--

Nota: véase la versión # 3606, idéntica a ésta, salvo por el nombre del protagonista y la falta aquí de dos versos que aparecen en aquélla.

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0224:66 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 5210)

Versión de Chile s. l. (Chile).   Recitada por Inés Dölz-Blackburn. Recogida en 1979. Publicada en Dölz-Blackburn 1979, p. 220. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XVII, 15.1, pp. 171-172.  022 hemist.  Música no registrada.

     --Vamos jugando al hilo de oro    y al hilo de plata también,
  2   que me ha dicho una señora    que lindas hijas tenéis.
     --Yo las tengo, yo las tengo    y las sabré mantener
  4   con un pan que Dios me ha dado    y un vaso de agua también.
     --Yo me voy muy enojado    a los palacios del rey,
  6   a decírselo a la reina    y al hijo del rey también.
     --Vuelve, vuelve, pastorcillo,    no seáis tan descortés,
  8   la mejor hija que tengo,    la mejor te la daré.
     --Ésta escojo por esposa,    por hermosa y por mujer,
  10   que su madre es una rosa    y su padre es un clavel,
     ha acabado de nacer    en los palacios del rey.--

Nota: muy parecida a la versión chilena nº 3517; varían únicamente en los tres últimos versos.

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0178:56 Mambrú (7+7 á)            (ficha nº: 5251)

Versión de Chile s. l. (Chile).   Recitada por Inés Dölz-Blackburn. Recogida en 1979. Publicada en Dölz-Blackburn 1979, pp. 210-211. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXI, 15.1, p. 196.  022 hemist.  Música no registrada.

     Mambrú se fue a la guerra,    no sé cuándo vendrá,
  2   si será para Pascua    o por la Trinidad.
     La Trinidad se pasa,    Mambrú no vuelve más;
  4   la reina que lo espera    muy impaciente está;
     a la torre más alta    se sube a divisar
  6   y mientras que miraba,    un paje vio llegar.
     --Las noticias que traigo    dan ganas de llorar:
  8   Mambrú murió en la guerra    y lo llevan a enterrar
     en una caja de oro    con tapa de cristal.
  10   Encima de la tumba    los pajaritos van
     cantando el pío, pío    cantando el pío, pa.--

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0178:57 Mambrú (7+7 á)            (ficha nº: 5252)

Versión de Chile s. l. (Chile).   Recitada por Mario Baeza. Recogida en 1956. Publicada en Baeza 1956,. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXI, 15.2, pp. 196-197.  040 hemist.  Música no registrada.

     Un niño nació en Francia    muy bello y sin igual,
  2   por no tener padrinos    Mambrú se va a llamar.
     Mambrú creció muy luego,    casarse quiere ya,
  4   con una hermosa niña    nacida en Portugal.
     Diez duques y marqueses    lo van a acompañar.
  6   En la noche del baile    lo llama un oficial,
     en la mano le pone    un mensaje real;
  8   Mambrú, que lo ha leído,    se tuvo que embarcar.
     Llevaba en la casaca    la rosa de un rosal,
  10   lo recuerdo de su esposa    que tuvo que dejar.
     Mambrú se fue a la guerra,    no sé cuándo vendrá,
  12   será para la Pascua    o pa la Trinidad.
     --La Pascua ya se ha ido,    también la Trinidad,
  14   sube, niño, a la torre    por ver si viene ya.
     --Ahí viene un palomito,    ¿qué nuevas traerá?
  16   --Las nuevas que yo traigo    dan ganas de llorar:
     Mambrú murió en la guerra,    lo traen a enterrar
  18   en una barca blanca    que viene por el mar.--
     Aquí acabó la historia,    Mambrú descansa ya
  20   en caja `e terciopelo    con tapa de cristal.

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0137:19 Tres hermanas cautivas (6+6 í-a)            (ficha nº: 5342)

Versión de Chile s. l. (Chile).   Recitada por Inés Dölz-Blackburn. Recogida en 1979. Publicada en Dölz-Blackburn 1979, p. 93. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXXII, 15.1, p. 253.  042 hemist.  Música no registrada.

     En el campo moro    y en la verde oliva,
  2   donde cautivaron    tres hermosas niñas,
     el pícaro moro    que las cautivó
  4   a la reina mora    se las entregó.
     --Toma, reina mora,    estas tres cautivas
  6   para que te laven,    para que te vistan.--
     La mayor lavaba,    la menor tendía
  8   y la más pequeña    el agua subía.
     Un día en la fuente,    en la fuente fría,
  10   se encontró un buen viejo,    camina y camina.
     --¿Dónde vas, buen viejo,    camina y camina?
  12   --A buscar, tres hijas    que perdí hace días.
     Cómo se llamaban    esas tres cautivas?
  14   --La mayor Costanza,    la menor Sofía
     y la más pequeña    es mi Rosalia.
  16   --Tú eres mi padre.    --Tú eres mí hija.
     Voy a contárselo    a mis hermanitas.--
  18   Constanza lloraba,    Sofía reía
     y la más pequeña    de gozo reía.
  20   --No llores, Constanza,    no gimas, Sofía,
     que la reina mora    las vuelve a la vida.--

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0130:6 El galán y el convidado difunto (é-a+polias.)            (ficha nº: 3493)

Versión de Santa María (Aconcagua, Chile).   Recitada por José Valerio Vallejo (55a). Recogida por Agustín Cannobbio, antes de 1906. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Menéndez Pidal 1906b, Cultura Española, I, 95. Reeditada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 50, pp. 111-115.  051 hemist.  Música no registrada.

     A misa es que iba un galán    por la calle de la iglesia:
  2   es que no iba por oir misa    ni pa estar atento a ella,
     es que iba por ver las damas    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  4   En el medio del camino    se halló una calavera,
     la miró muy mirá    y un puntapié le dio.
  6   Entonces, como riéndose,    apretaba ella los dientes.
     --Calavera, yo te envito    esta noche pa mi fiesta.
  8   --No hagai` burla, caballero.    mi palabra te doy en prenda.--
     El galán, toitito acholao    pa su casa se golvió;
  10   toitito el santo día    bien retriste es que anduvo.
     Aun no se comía un boca`o,    cuando a la puerta picaron;
  12   manda un paje de los suyos    que saliese a ver quién era.
     --` ícele, cria`o, a tu amo    que si del dicho se acuerda.
  14   --` ícele que sí, mi cria`o.--    Le pusieron silla de oro,
     le puso muchas comí`as    y de ninguna comió.
  16   --No vengo por verte a vos,    ni por comer tu comí`a,
     vengo a que vengas conmigo    a medianoche a la iglesia.--
  18   A las doce de la noche,    cuando cantaban los gallos,
     las echaron pa la iglesia.
  20   En la iglesia hallaron en el medio    una sepultura abierta.
     --Entre, pué`, caballero,    conmigo habí` de comer.
  22   --Yo aquí no m` hei de meter,    Dios licencia no me ha da`o.
     --Si no fuera porque hay Dios    y por el` capulario que llevái`,
  24   aquí habías de entrar vivo,    quisierai` que no quisierai`.
     Anda, vete pa tu casa,
  26   y pa otra vez que hallí` otra,    hácele una reverencia,
     rézale un Pairenuestro    y échala pa la güesera.--
Notas de V. C. : -1a Es que por dicen que. Es el comienzo obligado de la mayor parte de las narraciones populares; -7a Por disimilacion, la i átona se cambia en e en algunas palabras en que hay una o más i en sílabas posteriores: bacenilla, escrebir, medecina, previlego, por bacinilla, escribir, medicina, privilegio; -9a Diminutivo de too, alteración vulgar de todo. La terminación itito es una de las diminutivas de más uso entre la gente del pueblo; Acholado, participio de acholar, acholarse, activo y reflexivo: avergonzar a otro, correrse uno mismo de vergüenza. Acholado vale, pues, tanto como corrido; -5b En algunas palabras b y v se cambian en g, especialmente delante de los diptongos ue, uí: gómito, agüelo, güitre, güey, por vómito, abuelo, buitre. buey; -10b "A esta marcada tendencia a la exageración se debe que, no contento el pueblo andaluz con duplicar una acción o cualidad por medio del prepuesto re, doble y triplique, a veces, la insistencia de éste, posponiéndole otras partículas que son de su exclusiva invención: v. gr. : bien, rebién, retebién, requetebién». (Rodríguez Marín, Cantos pop. españoles, t. 1, p. 10). La misma tendencia tiene el pueblo chileno, hilo del andaluz, é iguales son sus procedimientos idiomáticos; -11b "El verbo picar por llamar a la puerta, desconocido en Castilla, es usual en León y en Asturlas". (Menéndez Pidal, Cultura Española, p. 96. ); -25a El pueblo chileno ha formado una sola palabra de los imperativos anda, vé, el pronombre personal te: "andavete luego", "andavete, mejor" son frases que oímos todos los días, sin que entre anda y véte se advierta pausa de separación. Por otra parte, el imperativo singular de ir, con pronombre o sin él, no tiene uso en Chile; se le substituye por anda: "anda pronto", "ándate al diablo", por "ve pronto, véte al. diablo". Corrijo en esta parte el verso 48,[-23b] que nada significa en la forma en que se ha publicado: Anda, verte pa tu casa; -27aPairenuestro por Padrenuestro. La d, que tantos cambios experimenta y que en muchos casos se pierde se vocaliza en i antes de r: maire, Peiro, pieira, por madre, Pedro, piedra; -27b En la pronunciación y en la ortografia el vulgo substituye por g las letras h, b, v, cuando preceden a los diptongos ua, ue, ua: guaca, güevo, guillín, agüelo, engúelto, güitre, por huaca, huevo, huillín (nombre de un animal), abuelo, envuelto, buitre.
Comentario de V. C. : Como fácilmente se descubre, el argumento de este romance es la leyenda de don Juan Tenorio, referida en forma popular. Comparando la versión chilena con la que recogió en la provincia de León don Juan Menéndez Pidal, publicada en el t. X, p. 209 de laAntología de Menéndez Pelayo, se ve que son una misma, y que lo que estropeó el mal oído del recitador chileno, se puede restaurar sin esfuerzo con el auxilio de la variante leonesa. Don Ramón Menéndez Pidal, que insertó la versión de Aconcagua en la revista Cultura Española, p. 95, dice que tiene otro romance, recogido en Segovia, del difunto convidado, que difiere en todo del romance leonés. [Véase la versión siguiente (en prosa). SHP]

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0191:16 La dama y el pastor (estróf. (vill. glos. ))            (ficha nº: 3498)

Versión de Petorca (Aconcagua, Chile).   Recitada por Manuela Mejía (35a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 54 (D), pp. 122-123.  024 hemist.  Música no registrada.

  1A   --Ya te habís acostumbrado
     a andar con malas ojotas,
     si te casaras conmigo
     te pusieras ricas botas.
  1B   --Yo no quiero ser casado
     ni entre prisiones y vivir,
     tengo el ganado en el cerro,
     ¡y adiós!, que me quiero ir.--
    
  2A   --Ya te habís acostumbrado
     a comer galletas gruesas,
     si te casaras conmigo
     comieras pan de cerveza.
  2B   --Yo no quiero ser casado
     ni entre prisiones vivir,
     tengo el ganado en el cerro,
     ¡y adiós!, que me quiero ir.--
    
  3A   --Si te casaras conmigo
     mi papá te diera un coche,
     para que vengas a verme
     el sábado por la noche.
  3B   --Yo no quiero ser casado
     ni entre prisiones vivir,
     tengo el ganado en el cerro,
     ¡y adiós!, que me quiero ir.--

Notas de V. C. : -1Aa Es común en el pueblo chileno substituir la terminación verbal éispor is, así en el presente como en el futuro: comís, comerís, por coméis, comeréis; -1Ab ojotas:Especie de abarca; -2Ab Vide la versión A, nota 2Ab; -2Ad Vide la versión A, nota -2Ac.
Comentario de V. C. : Esta canción no es, por la forma, precisamente un romance, pero sí por su origen, como advierte muy bien el señor Menéndez Pelayo, pues se deriva del viejo Romance de una gentil dama y un rústico pastor, que transcribo en seguida: [Se trata de la versión de Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 145, vol. II, pp. 64-65, ficha nº 1561 en la base de datos. SHP] Fernán Caballero insertó en su novela ¡Pobre Dolores! (p. 95. Sevilla, 1852), una versión andaluza de este romance tal como ahora se canta, de la cual proceden seguramente las variantes chilenas, por tradición oral o escrita. Sin ánimo de establecer comparaciones, que resultarían impertinentes, transcribo aquí, a título de curiosidad, algunos versos de una canción provenzal, que son como un remedo lejano de la canción española. Un amante regala a su dama un ruiseñor: pero, después de siete años, el pájaro huye: La damo li courr` à l`apres / coum` uno fremo fouelo: / --Arrest`, arresto, roussignou, / retouern` en gabiolo, / te farai mangear de pan blanc, / te darai de moun bouaro. / --N` en vouere gis de toun pan blanc, / et ni mai de toun bouaro; / iou mangearai d`herbo de camp, / de la pas caussigado. / Iou beurai d`aiguo doou roucas, / de la pas trebourado; / iou cantarai à moun plesir / coumo mes camarados. / Ame mai estr` auceou de camp / qu` auceou de gabiolo, / volá! / qu` auceou de gabiolo. // (Arbaud, Chants pop. de la Provence, t. I, p. 153). En la versión andaluza de Fernán Caballero se lee: --Tú, que estás acostumbrado / a comer pan de centeno,//si te casaras conmigo / lo comieras blanco y bueno. //--Yo no quiero tu pan blanco; / responde el villano vil,//tengo el ganado en la sierra, / adiós, que me quiero ir. //.

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0226:14 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 3523)

Versión de San Felipe (Aconcagua, Chile).   Recitada por Mercedes Rivera (52a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 79 (E), p. 164-168.  013 hemist.  Música no registrada.

     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     --Ciego que nada ve,    ¿quiere hacer una merced?
  2   Darle una naranja al Niño    para que apague la sed.
     --Señora, escoja    las que ha de menester.--
  4   La Virgen, mientras más escoge,    más ha dado a florecer.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     --Ciego que nada ve,
  6   con la bendición del Niño    abre los ojos y ve;
     verás de puro cargados    tus naranjos caer.

Comentario de V. C. : Este piadoso romance, imperfectamente recordado en la tradición chilena, es muy popular en España, especialmente en Asturias, de donde procede la mejor versión publicada hasta ahora, (vide J. Menéndez Pidal, Colección de viejos romances, p. 262). En Chile está muy difundido, y hasta hace poco se cantaban algunos de sus versos como coplas de las ya desusadas Alabanzas, según puede verse en el interesantísimo libro del señor Laval, Oraciones, ensalmos y conjuros, p. 24, nº 10 y 11. ([Alabanzas: nota:] Hasta hace treinta años o poco más, los serenos, durante sus rondas, cantaban las horas, anunciando a un mismo tiempo a los durmientes el estado atmosférico: Las nueve han dado. . . y sereno. Las diez han dado. . . y nublado. Las once han dado. . . y lloviendo. etc. En algunos pueblos--en la Serena, por ejemplo--decían, hacia la medianoche, las Saetas, para desvelar al descuidado pecador: Un cuidado sin cesar / me atormenta noche y día: / ¡ay! Jesús del alma mía, / si me tengo de salvar! Etc. Y al amanecer entonaban las Alabanzas, dando a Dios gracias de haberles permitido ver la luz del nuevo día, é invitando a los vecinos a En Galicia parece que también existe este romance, a juzgar por estos cuatro versos, únicos que conozco: Entre os seus brazos levaba / a Jesus de Nazarete://as calores eran moitas, / o Neniño tiña sede. // Iglesia, El idioma gallego, t. 111, p. 117.) Milá y Fontanals trae un lindo romance, derivado, sin duda del castellano, en que la escena del huerto tiene diversa aplicación: De Betlem parti la Verge / sols per`nar a Nasarét;//ya `n prengué per companyía /al gloriós San Josep. //Quant né son a mija guia /á la Verge vingué set,//n` atrapan un hortolá /que pujava un mansané. //--Deu te guart, bon hortolá, /no`m farias una mercé?//No`m darias una mansana, /mansana del mnnsané?//--Si pot sé, linda senyora, /vos mateixa cullivo`-le. --//Josep vol alsá ls seus brassos, /las brancas `xecaren-sé;//María vol alsá `ls brassos, /las brancas jeueren-sé://--Ara crech, linda Senyora, /que portau Deu verdadé. --// (Romancerillo, p. 3.) El señor Vigón cita una versión portuguesa del romance de La fe del ciego, publicada por Leite de Vasconcellos en su Romanceiro, y yo mismo creo haber leído, no recuerdo ahora dónde, una variante en ele idioma.

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0435.2+0697:2 La galera de Cristo+Desde el Huerto hacia el Calvario (á)            (ficha nº: 3529)

Versión de los Andes (Aconcagua, Chile).   Recitada por Emilia Zúñiga (35a). antes de 1906. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Menéndez Pidal 1906b, Cultura Española, I, [88?]. Reeditada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 85, pp. 182-188 y Díaz Roig 1990a, p. 86-87 (15.4).  020 hemist.  Música no registrada.

     ¡Quién tuviera tal ventura    sobre las aguas del mar,
  2   como tuvo Magdalena    cuando a Cristo fue a buscar!
     Lo buscó de villa en villa    y de villar en villar.
  4   A Valeriano le dice:    --A vos te podré rogar.
     Una verdad te pregunto,    que no sea falsedad:
  6   ¿si a Jesús de Nazaret    por aquí has visto pasar?
     --Por aquí pasó, señora,    (los gallos querían cantar)
  8   con una cruz en los hombros    que lo hacía arrodillar,
     y una soga a la garganta    que lo hacía tropezar;
  10   corona de espinas lleva,    todo ensangrentado va.--

Comentario de V. C. :
Comentario de V. C. : El señor Menéndez Pidal, que publicó este romance en Cultura Española, dice de él:-«Es uno de esos romances religiosos tan del gusto del siglo XVI y XVII, que tomaban el comienzo de un romance profano famoso, viniese o no viniese a cuento. Este de la Magdalena toma sus dos primeros versos del conde Arnaldos: ¡Quién hubiese tal ventura / sobre las aguas del mar,//como la hubo el conde Arnaldos / la mañana de San Juan!// Por no haber publicada ninguna versión peninsular de este "Conde Arnaldos a lo adivino", daré aquí una que tengo de Sepúlveda (provincia de Segovia), que difiere bastante de la chilena, pero que aclara alguno de sus versos: . . . (Cultura Española, pp. 89-90) [véase la entrada nº 3438]. Andrés Ortiz imitó el principio del Conde Arnaldos en su romance de Floriseo y lu reina de Bohemia: ¡Quién hubiese tal ventura / en haberse de casar,// como la hubo Floriseo / cuando se fue a desposar!// (Durán, Romancero, t. I, p. 153.) Comienzo muy parecido tiene también el romance portugués de Doña Branca: Deos me dera ter a graça / além das ondas do mar,//que teve Flores e Ventos / numa noite de Natal. // (Hardung, Romanceiro, t. I, p. 246.) En la versión chilena de La Magdalena, así como en la española de Sepúlveda, la imitación del Conde Arnaldos no va más allá tampoco de los cuatro primeros versos. Lo que viene en seguida, está hecho en buena parte con versos de un romance devoto muy popular, que a veces anda solo, con distinto principio, haciendo el papel de oración o cosa parecida, y otras ingerido en algún romance de tema religioso también. La versión asturiana de La Magdalena recoigida por don Juan Menéndez Pidal, se diferencia bastante de la chilena y de la española de Sepúlveda, hasta en el asonante, pero coincide con ellas en los siguientes versos, que son a los que me he referido: --¿Qué haces ahí, María, / corazón desconsolado?//--Estoy peinando mi pelo / y a mi hijo estoy aguardando. //--Por aquí pasó tu hijo / antes de cantar el gallo://lleva una cruz en el hombro / y una cadena arrastrando,//una soga a la garganta, / su rostro en sangre bañado. // (Colección de viejos romances, p. 266. [De hecho se trata de dos romances: La Virgen anuncia al niño su pasión y su gloria 0237+El rastro divino 1537. 1]) --¿Qué haces ahí, María, / corazón desconsolado?//--Estoy peinando mi pelo / y a mi hijo estoy aguardando. //--Por aquí pasó tu hijo / antes de cantar el gallo://lleva una cruz en el hombro / y una cadena arrastrando,//una soga a la garganta, / su rostro en sangre bañado. //(Colección de viejos romances, p. 266.) En Chile son muy populares: El Señor anda perdido, / la Virgen lo anda buscando. //--¿No me han visto por aquí / una estrella relumbrando?//--Yo lo vi pasar, Señora, / (los gallos `taban cantando)//con una cruz en los hombres / y un madero muy pesado,//y del peso de la cruz / Jesucristo arrodillado. // (Laval, Oraciones, etc., p. 18.) Estos versos, divididos arbitrariamente en dos coplas después del cuarto verso, se cantaban como estrofas del himno matutino conocido en Chile con el nombre de LasAlabanzas, (vide el comentario al rom. La fe del ciego, n. 1). Mezclados con versos de otras oraciones andan en esta forma: Por el rastro de la sangre / caminan la Virgen Santa,//San Juan y la Magdalena; / juntos los tres caminaban. //--¿No me han visto por aquí / pasar al hijo de mi alma?//--Sí, Señora, sí lo vi, / antes que et gaio cantara;//con una cruz en los hombros / de madera muy pesada,//que apenas andar podía / del gran peso que llevaba. // (Laval, Oraciones, etc., pp. 75-76. [= El rastro divino 1537. 1]) Los ángeles, mis hermanos, / me agarraron de la mano,//me llevaron a Belén / y de Belén al Calvario. //Me encontré allí con María / que iba besando el sudario. //Le dije:-Mujer cristiana, / ¿topaste a Jesús amado?--//Ella contestó llorando: / --Sí, que yo lo he encontrado//con una cruz en sus hombros; / ¡ya lo habrán crucificado!//Ya le ponen la corona, / ya le ponen los tres clavos,//ya en su boca ponen hiel / y la lanza en su costado. // (Laval, Oraciones, etc., pp. 119-120.) Las campanas de Belén / tocan al Señor el alba. //--¿Quién ha visto por aquí / pasar al hijo de mi alma?//--Por aquí pasó, Señora, / antes que el gallo cantara,//con una cruz en sus hombros / de madera muy pesada;//la madera, que era verde, / cada paso arrodillaba. // (Laval, Oraciones, etc, pp. 120-121.) Este episodio de la Pasión se refiere en forma parecida enlos cantos populares italianos: --Dua gite, matre María ,/sola, sola per questa via? / --Vo carendo `l mi` fiolo, / ch` ha tre giorni che `n l`artrovo. / --L` artrovai fra do` monti / co` le man piagate e gionte: / croce a spalla lu` l`aveva, / ma portalla `n la poteva; / sangue rosso lo buttava, / col mantello lo sciuttava. // (Mazzatinti, Canti pop. umbri, p. 315.

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0027:12 Bernardo se entrevista con el rey (décimas (L))            (ficha nº: 8551)

Versión de San Felipe (Aconcagua, Chile).   Recitada por Pedro Antonio Maldonado (68a). Recogido entre 1900 y 1900-1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, p. 527. Reeditada en RTLH 1 (1957), nº lf, pp. 159-160.  024 hemist.

     Bernardo del Carpio un día
     donde el rey se presentó,
     y a su padre le pidió
     que prisionero tenía.
  5   El rey, que lo aborrecía,
     le dice con gran furor:
     --Hijo de padre traidor,
     de aquí no te escaparás;
     con la vida pagarás,
  10   por ser delito mayor.--
     Bernardo hizo una señal
     sin que vieran los presentes,
     y mil soldados valientes
     llegan en marcha triunfal.
  15   Viendo en el palacio real
     tanta gente reunida,
     el rey temió por su vida
     y también por su corona,
     y dijo qu` era una broma,
  20   para darle una salida.
     Bernardo, muy enojado,
     para el Carpio se volvió,
     y no volver más juró
     hasta ser desagraviado.

Nota: Se trata del romance de Lasso recreado en décimas. Según anota Vicuña (pág. 528), el recitador, persona de extraordinaria memoria, afirmaba que la composición no tenía más versos; pero es indudable que faltan, por lo menos, seis que completen la tercera décima. Pedro Antonio residía en Santiago.

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0139:5 Don Juan de Lara (á-a)            (ficha nº: 3551)

Versión de Arauco (Arauco, Chile).   Recitada por Emeterio Ruiz (54a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 106 (A), pp. 283-288.  158 hemist.  Música no registrada.

     En la ciudad de Segovia    por todo el mundo nombrada,
  2   por lo fuerte y abundante,    que el cielo mismo la guarda,
     coronándola de estrellas;    en esta ilustre ciudada
  4   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    reside don Juan de Lara,
     caballero noble y rico    y de ilustre sangre hidalga.
  6   Gozaba de los favores    de su esposa doña Laura,
     y era devoto en extremo    de San Antonio de Padua.
  8   En verdad que la fortuna    nunca puede estar parada:
     a muchos hombres los sigue    la rueda de la desgracia.
  10   De la gran ciudad de Mura    tuvo don Juan una carta,
     que su padre estaba enfermo    y en gran peligro se hallaba.
  12   Dando a su esposa noticia    de todo lo que pasaba,
     disponiendo su viaje    con dos pajes en compaña,
  14   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    llegó a su querida patria,
     y halló a su padre querido    metido en mortales ansias.
  16   Al cabo ¡ay! en este tiempo    rindió la vida [á] la parca,
     quedando el cuerpo cadáver,    y Dios le pordone su alma.
  18   Ahí estuvo nueve meses    en negocios de importancia;
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    volvió a su querida patria,
  20   y pensando hallar alivio,    fue su pena más doblada:
     halló a su esposa encinta    y del parto muy cercana.
  22   Sale a recibirlo en brazos,    porque mucho lo deseaba.
     Don Juan, lleno de recelos,    le pega una bofetada,
  24   y le dice: --Vil traidora,    tus discursos son de farsa.
     Tú intentabas atrevida    manchar mi honor y mi fama:
  26   yo te he de quitar la vida,    pues lo requiere tu infamia.
     Si yo te quito la vida,    es quitarle a Dios dos almas,
  28   y Dios me cartigará;    he de aguardar a que paras.--
     No se pasaron dos días    sin que Laura se enfermara;
  30   llegó el prímero de enero,    y amaneció con luz clara
     sobre los montes vecinos    el sol que rayos dispara.
  32   Se levanta la señora    afligida y angustiada,
     con los dolores del parto    y la muerte muy cercana.
  34   Mas hincóse de rodillas    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     delante de un crucifijo,    diciendo así estas palabras:
  36   «Señor mío Jesucristo,    que por redimir las almas
     en esta cruz padeciste,    del cielo llave y escala:
  38   bien sabes, Padre amoroso,    que d`esta no debo nada.
     No siento, Señor, mi muerte,    ni el dolor ni la tardanza;
  40   el mayor dolor que tengo,    haberte ofendido ingrata.
     ¡Misericordia, Señor,    que no se pierda mi alma,
  42   ni el honor de mi marido,    esta es verdad declarada!»
     A este tiempo parió    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  44   un tierno infante    que al sol los rayos quitaba,
     con letras siete en la frente    que prodigioso declara,
  46   diciendo: «Yo soy Antonio,    nadie ponga repugnancia».
     Agarra la madre al niño,    acostándolo en la cama.
  48   Lo miraba y le decía:    --¡Hijo mío de mi alma,
     e hoy habís nacido al mundo    en manos de la desgracia.--
  50   Entra al tiempo el caballero,    con la intención más dañada
     desenvainando el acero;    abre los brazos la dama,
  52   descubre su blanco pecho,    le pega él la puñalada
     y como si diera en bronce    se hizo pedazos la daga.
  54   A este tiempo San Antonio    entró por las mismas salas,
     vestido de religioso    de la orden franciscana.
  56   Mirándolo el caballero    le dijo estas palabras:
     --Mucho extraño, padre mío,    que esta visita se me haga.
  58   --No lo extrañe, caballero,    que de mi primera infancia
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    á. Dios le di mi palabra
  60   de visitar los enfermos,    y este motivo es la causa.
     Supe yo d`esta señora    que en gran peligro se halla,
  62   con los dolores del parto,    y he venido a visitarla.--
     Oyendo esto la señora,    alegremente escuchaba;
  64   el corazón le decía    lo qu` ella misma ignoraba:
     que éste era San Antonio    que venía a visitarla.
  66   El Santo le pide al niño,    la señora se lo daba;
     agarrándolo en los brazos    cariñosamente le habla:
  68   --¡Dios te guarde, hermoso niño,    Dios te libre de desgrácia!
     Bajo de santa obediencia    no me habís de negar nada.
  70   Pregunto: ¿quién es tu padre?    --Mi padre es don Juan de Lara;
     mi madre, más bien lo sabes    que se llama doña Laura.--
  72   Oyendo esto el caballero    de puro gozo lloraba;
     botándose a los pies,    al Santo besó las plantas.
  74   Gran ruido hizo este milagro:    la ciudad, alborotada,
     y la casa, un jubileo    de caballeros y damas.
  76   Tuvo el señor arzobispo    noticia `e lo que pasaba,
     mandando pedir al niño,    por ver maravilla tanta,
  78   le ofreció ser su padrino,    bautizarlo con la gracia.
     Lo sacan en procesión    con música concertada,
  80   y la Virgen de Belén    y San Antonio de Padua.
     Aquí el humilde poeta    pide perdón de sus faltas,
  82   que aunque haiga falta en los puetas,    en San Antonio no hay falta.

Notas de V. C. : -3b ciudada. Así pronunciaba distintamente el recitador, queriendo, sin duda, restablecer el asonante, que su oído echaba de menos; -10a Mura: ¿Murcia? ; -49a habís Es común en el pueblo chileno substituir la terminación verbal éispor is, así en el presente como en el futuro: comís, comerís, por coméis, comeréis; -82a haiga: Común en todas las clases sociales. Menos frecuente en las nuevas generaciones; puetas: a veces, a la alteración fonética de una palabra corresponde una modificación. de significado: así m`estro no es exactamente lo mesmo que maestro, ni pueta que poeta, ni mama que mamá, aunque este último vocablo tiene en castellano las dos acentuaciones, si bten con idéntica acepción. M`estro es el artesano ramplón o el pedagogo ignorante; pueta, el bardo popular; mama, la nodriza o la niñera. El hijo de familia acomodada y de abolengo, tiene mamá y también mamacita, si prefiere el diminutivo cariñioso; el pobre y de humilde origen, sólo tiene mamita, que es como él nombra a su madre en toda edad de la vida;

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0225:15 Monja por fuerza (é-o)            (ficha nº: 5271)

Versión de Lebu (Arauco, Chile).   Recitada por Elba González (17a). Recogida en 1933. Publicada en Barros - Dannemann 1970, p. 102. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXIII, 15.2, p. 206.  008 hemist.  Música no registrada.

     Yo me quería casar    con un mocito barbero;
  2   mi padre no lo quería,    me encerraron en un convento.
     ¡Aritos de mis orejas,    anillitos de mis dedos!
  4   ¡Lo que más sentía yo    era mi mata de pelo!

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0113:175 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 5330)

Versión de Laraquete (Arauco, Chile).   Recitada por Leonila Sanhueza (53a). Recogida en 1965. Publicada en Barros - Dannemann 1970, p. 51. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXX, 15.2, p. 244.  024 hemist.  Música no registrada.

     --Soldadito, soldadito,    ¿de dónde ha venido usted?
  2   --De la guerra, señorita,    ¿qué se le ha ofrecido a usted?
     --¿Lo ha visto usted a mi marido    en la guerra alguna vez?
  4   --Señora no lo conozco,    déme una seña y le digo.
     --Mi marido es alto y rubio,    alto rugoso también;
  6   en la punta de su lanza    lleva una marca de él.
     --Señora, sí lo conozco,    su marido muerto es;
  8   lo llevaron a Valencia    a casa de un primo de él.
     --Siete años he esperado,    otros siete esperaré;
  10   si no llega a los catorce,    de monja me dentraré.
     --Calla, calla, Chabelita,    calla, calla, por favor,
  12   yo soy tu querido esposo    y tú, mi linda mujer.--

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0234:41 Albaniña (ó)            (ficha nº: 3482)

Versión de Carahue (Cautín, Chile).   Recitada por Ana Pardo (16a). Recogida por Ramón A. Laval, entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 39 (E), pp. 85-86.  040 hemist.  Música no registrada.

     Día sábado en la tarde,    por ser día `e la Asunción,
  2   hallé mi casa enramada    con ramas de admiración.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     --¡Qué linda eres, niña!    ¡Eres más linda que el sol!
  4   ¡Quién pudiera dormir contigo    una noche y otras dos!
     --Dormirá usté, don Carlos,    una noche y otras dos,
  6   que mi marido anda fuera    por esas pampas de León.
     ¡Dios quiera que en su camino    le dé un mal de corazón,
  8   cuervos le saquen los ojos    --águilas el corazón!--
     En esto que está la dama    y don Alberto llegó:
  10   --¿Qué tienes, Micadela,    que me hablas con turbación?
     --Nada, mi señor Alberto;    la llave se me perdió.
  12   --Si la llave era de plata,    de oro se la daré yo.
     ¿De quién es este caballo    que al mío le relinchó?
  14   --Suyo, mi señor Alberto;    mi padre se lo dejó.
     --¿De quiénes son estas armas    que están sobre el mostrador?
  16   --Suyas, mi señor Alberto,    mi hermano se las dejó.
     --¿De quién son estos pasos    que van para el mostrador?
  18   --Máteme, señor Alberto,    que l`hei arma`o traición.--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     Domingo por la mañana,    con repiques y campanas,
  20   para hacer un triste entierro    de tres queridos del alma . . .

Notas de V. C. -6b El original dice Losa, nombre que nada significa aquí; -10a Micadela: pronunciación afectada: La tercera persona del presente de indicativo de ver se pronuncia a veces vío, y, afectadamente, vido. -18b hei: Vide rom. 37, n. verso -9a.
Título original: La mala mujer, (versión E).

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0226:12 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 3521)

Versión de Carahue (Cautín, Chile).   Recitada por Juan de la Cruz Pérez (10a). Recogida por Ramón A. Laval, entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 77 (C), p. 163.  016 hemist.  Música no registrada.

     Caminemos, caminemos,    caminemos pa Belén.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  2   --No tomes agua, mi vida,    no tomes agua, mi bien,
     esas aguas son muy turbias,    que no se pueden beber.
  4   Allá, arriba de aquel huerto    hay un rico naranjal,
     que lo cuida un hortelano    y un ciego que no ve ná.
  6   --Dame, ciego, una naranja,    pa hacer callar a Manuel.
     --Intre, mi reina, y escoja,    será de su menester.
  8   ¿Será la reina del cielo,    y el patriarca San José?

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0139:7 Don Juan de Lara (á-a)            (ficha nº: 3553)

Versión de Temuco (Cautín, Chile).   Recitada por Margarita Pizarro (28a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 108 (C), pp. 293-297.  111 hemist.  Música no registrada.

     Al verdadero Jesús    suplico me dé su gracia,
  2   y a la Reina de los cielos,    madre de Dios soberana.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     Se despidió de su esposa,    prenda que mucho estimaba,
  4   se fue a la ciudad de Muros    con dos pajes en compaña,
     hallando a su amado padre    metido en mortales ansias.
  6   Allí estuvo nueve meses    en negocios de importancia.
     Cumplidos los nueve meses    vuelve a su querida patria,
  8   pensando en hallar consuelo,    y eran sus penas dobladas:
     hallaba a su esposa encinta    y del parto muy cercana.
  10   Salió a recibirlo en brazos,    porque mucho lo deseaba;
     don Juan, todo lleno `e celos,    le tiró una bofetada,
  12   diciéndole: --Vil traidora,    tu gran discurso ¿`ónde pára?
     Tú, destentada, atrevida,    manchas mi honor y mi fama;
  14   yo te quitaré la vida    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     si lo requieres, infame,    y te dejaré que paras,
  16   que si te quito la vida    es quitarle a Dios un alma.--
     Se retiró la señora    en lágrimas anegada;
  18   no hallaba culpa que echarse,    que ella no era culpada.
     Año de mil setecientos    cuarenta y cinco, reclara;
  20   a los dos días de enero    le amaneció con luz clara,
     todos los montes vecinos    que al sol sus rayos le embargan.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  22   Recogió la madre al niño    con letra cierta en la frente:
     «Yo soy Antonio de Padua,    pónganme sin repugnancia».
  24   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    Acostándose en la cama
     lo miraba y le decía:    «¡Ay, hijo mío del alma!»
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  26   A los pies de un crucifijo,    diciendo aquí esta palabra:
     «Señor mío Jesucristo,    que por redimir las almas
  28   en esta cruz te pusieron,    llave del cielo y escala.»
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     A este tiempo entró don Juan,    con intención desalmada
  30   desenvainando la espada.    Abrió los brazos la dama,
     recibió el ingrato golpe    en la milagrosa estampa
  32   de la Virgen de Belén    y San Antonio de Padua,
     y como dar en un bronce,    se hizo pedazos la daga.
  34   A este tiempo San Antonio    entró por la misma sala,
     vestido de religioso    de la orden franciscana.
  36   Quedó turbado don Juan,    mas d`esta suerte le hablaba:
     --Mucho extraño, padre mío,    que esta visita usté me haga.
  38   --No lo extrañe, caballero,    que de mi primera infancia
     tengo yo por devoción,    y a Dios le di la palabra,
  40   de visitar los enfermos,    y esta razón es la causa.
     Mas supe qu` esta señora    en gran peligro se hallaba
  42   con sus dolores de parto,    y he venido a visitarla.--
     El Santo le pidió al niño,    la señora lo entregaba;
  44   lo que lo tomó en los brazos    alegremente le hablaba:
     --¡Dios te guarde, hermoso niño,    Dios te libre de desgracias!
  46   Bajo verdad y obediencia    no me habís de negar nada.
     Pregunto: ¿quién es tu padre?    Esta verdad me reclara.--
  48   Abrió los hermosos labios    el niño, y respuesta daba:
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    --El señor don Juan de Lara:
  50   mi madre, ya vos lo sabes    que se llama doña Laura.--
     Esto que oyó el caballero,    sólo del gozo lloraba,
  52   arrodillóse a los pies    del Santo y besó sus plantas.
     Se despidió San Antonio,    dejando victorias grandes
  54   contra el maldito demonio    que procuraba `ivorciarla.
     Hizo milagro hasta el río    que la ciudá alborotaba.
  56   La imagen de San Antonio,    ¡qué clavel con tantas gracias,
     que viene del mismo cielo    compartiendo sus fragancias!

Notas de V. C. : -4a Muros: ¿Murcia?; -13a destentada: Desatentada; -19b Reclarar por declarar. Es la forma corriente en el pueblo; -22b Letra cierta por letras siete (de ANTONIO); -44a Lo que por cuando, o mejor, por apenas: "Lo que (cuando o apenas); llegue Juan se irá Pedro"; En Aragón y en Colombia se dice á lo que, forma también usada en Chile; -46b habís: Es común en el pueblo chileno substituir la terminación verbal éispor is, así en el presente como en el futuro: comís, comerís, por coméis, comeréis; -54b `ivorciarla: La d inicial se pierde a veces. Vide rom. 65; la referencia de la nota 2 está equivocada; -55a "Hasta el río" , frase ponderativa: "Mintió hasta el río", que vale: "dijo muchas mentiras".
Comentario de V. C. : Este romance se encuentra en el índice de pliegos sueltos impresos del siglo XVIII en adelante, publicado por Durán. (Vide Romancero, t. I, p. LXXXVIII)

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1537.1:33 El rastro divino (á-a)            (ficha nº: 5087)

Versión de Chillán (Chillán, Chile).   Recitada por Pedro Luengo (40a). Recogido antes de 1943. Publicada en Villablanca 1941-1943, pp. 193-194. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº VII, 15.2, pp. 85-86.  062 hemist.  Música no registrada.

     Escuchen y estén atentos:    cuando Jesucristo llama,
  2   San Juan y la Magdalena    todos juntos caminaban
     con un tomado de basto    y un calidoro llevaban
  4   donde recogen la sangre    que Jesucristo derrama.
     Sale la Virgen buscando    por el rastro de la sangre;
  6   con una mujer se encuentran    y a ella le preguntaba:
     --¿Dónde me ha visto pasar    un hijo de las entrañas?
  8   --Sí, señora, sí, lo vi    antes que el gallo cantara,
     con una cruz en los hombros    del madero muy pesao
  10   y la corona de espino    que el cerebro traspasaba;
     la cruz como era tan grande    tres veces se arrodillaba.--
  12   La Virgen oye las nuevas,    cae a tierra desmayada;
     San Juan, como buen sobrino,    tuvo pronto a levantala.
  14   --Levántate, tía, le dice,    levántate, tía del alma,
     que allá arriba del Calvario    entre tres luces estaba.--
  16   Un hombre estaba en el medio,    Jesucristo se llamaba.
     La Virgen no lo conoce,    aunque mucho lo miraba.
  18   Conócelo Madalena,    que a los pies de Cristo estaba.
     --¡Ay, hijo mío!, le dice,    ¡Ay, hijo mío del alma!,
  20   hiciste tu testamento    que a todo el mundo agradaba.
     Perdonaste a los impíos    y a quien le dio la lanzada,
  22   aquel perro del judío    que le dio la bofetada.
     San Pedro le deja las llaves,    quien tres veces te negaba,
  24   sólo a mí por ser mujer    me deja desamparada.--
     Vuelve la cabeza Cristo    y a San Juan le preguntaba:
  26   --¿Quién es aquella mujer    que tan lindamente hablaba?
     --Es María Madalena,    la que mucho te estimaba,
  28   quien te lavaba los pies    con lágrimas que derramaba.
     --Calla, calla, Madalena,    no te dejó desamparada,
  30   que en el centro de mi patria    tengo una silla apartada
     pa que te sientes en ella    contra mi madre sagrada.--

Nota de Díaz Roig: A partir del verso 19 es una recreación basada en el romance Las quejas de doña Urraca (Primavera, 36).

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1537.1:34 El rastro divino (pareados)            (ficha nº: 5088)

Versión de Niblinto (Chillán, Chile).   Recitada por Rosa Viscay (30a). Recogido antes de 1941. Publicada en Villablanca 1941-1943, pp. 200-202. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº VII, 15.3, p. 86.  038 hemist.  Música no registrada.

     Ya viene rompiendo el alba    con su luz y claro día;
  2   démosle infinitas gracias    a Jesucristo y María.
     Despierten, almas dormidas,    todas alabar a Dios;
  4   suspendan todos el eco    y alaben con devoción,
     ¿Para dónde va Jesús?    --Voy para el monte Calvario
  6   a padecer por el hombre    y a morir crucificado.--
     Ya lo llevan, ya lo traen    por la calle de la Amargura,
  8   cuatro mil azotes lleva    atados a la columna.
     Jesucristo se ha perdido,    la Virgen lo va a buscar;
  10   --¿No me ha visto por aquí    un lucero relumbrado?
     --Por aquí pasó, señora,    antes que el gallo cantara
  12   con una cruz a los hombros    y una soga en la garganta,
     de rodillas por el suelo    que se cae y se levanta.--
  14   La Virgen `taba en el huerto    gotas de sangre llorando
     de ver las ingratitudes    con que le estamos pagando.
  16   En el cielo hay un pilar    rodeado de pedrería
     que lo plantó el niño Dios    para la Virgen María.
  18   Estas alabanzas que hay cantao    se las ofrezco a estos tres,
     A Jesucristo y María    y a mi padres San José.

Nota: Tras los versos pares (2-10) más el 13 y 17 se canta Albemos al señor, que nos dio su santo cuerpo/ que en el ara del altar se celebra el sacramento.

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0469:7 Infanta preñada (á-a)            (ficha nº: 3492)

Versión de Ancud (Chiloé, Chile).   Recitada por Manuela Astudillo (58a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 49 (D), pp. 109-110. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 15.1, p. 177.  022 hemist.  Música no registrada.

     Hay una yerba en el campo    que llaman de la borraja:
  2   las mujeres que la pisan    se sienten embarazadas.
     Una niña la pisó,    porque iba descuidada,
  4   y a los nueve meses justos    los dolores le llegaban.
     --¿Tú qué tienes, hija mía?    su padre le preguntaba.
  6   --Tengo un dolor de barriga    y a`emás gómitos y arcadas.
     --Que vengan siete doctores    de los mejores que haiga.--
  8   El más chiquitito dijo:    --La niña está embarazada
     y parirá antes de un` hora.--    Antes de un` hora contada
  10   el pobre niño lloraba.    --Délen la salú` del alma,--
     dijo el padre, y a la niña    la hizo tira` a puñaladas.
Notas de V. C. : -6b a`emás: Este es uno de los muchos casos en que la d se pierde o se aspira. Son interesantes, pero sería largo estudiarlos aquí; gómitos En algunas palabras b y v se cambian en g, especialmente delante de los diptongos ue, uí: gómito, agüelo, güitre, güey, por vómito, abuelo, buitre. buey; -7b haiga: Común en todas las clases sociales. Menos frecuente en las nuevas generaciones; -11a Delen: Metátesis de denle, de uso general en Chile; -12a tira` Hacer tiras, hacer pedazos, hacer cuartos.
Título original: La mala hierba.
Comentario de V. C: Este es el romance de Doña Urgelia y Doña Exendra, variantes ambas recogidas en Asturias por don Juan Menéndez Pidal (Colección de viejos romances, pp. 175, 177); el de La mala hierba, de la misma región, publicado por don B. Vigón (Menéndez Pelayo, Antología, t. X, p. 108); y, en cierto modo, aunque con diferencias substanciales, el 160 de la Primavera de Wolf. La versión chilena es muy abreviada, y aunque se asemeja bastante a las asturianas, parece no proceder directamente de ellas. Este romance debe haberse propagado en Chile en fecha ya antigua. Sus cuatro primeros versos se cantaban como copla de una vieja zamacueca, nuestro baile más popular: `Ay una yerva en er campo / de la vorraja yama`a,//to`a mujier que la pisa / se siente ar tiro preña`a. //Mucho cúida`o, niña`, / con la vorraja,//porque no tiene espina` /y tam`ién crava. //Y tam`ién crava, sí, / yerva marva`a,//que cuando una la pisa / que`a preña`a. // He aquí una décima en que aparece glosado el primer verso: Las niñas d`este lugar / son lindas qu` es un primor, / cuando oyen hablar de amor / ya no quieren conversar. / A una que le quise hablar / la otra noche en el tambo, /me dijo: --¡Quítese el zambo! /¿no ve que soy señorita?-- / Y yo le dije: --[Mi ] hijita, / hay una yerba en el campo. // (tambo: Mesón, taberna en que se canta y baila.)

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0226:11 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 3520)

Versión de Ancud (Chiloé, Chile).   Recogida por Darío Cavada, entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 76 (B), pp. 162-163.  022 hemist.  Música no registrada.

     Caminito de Belén ,    viene un río de beber;
  2   como el camino es tan largo    el Niño pide`e beber.
     La Virgen le dice al Niño    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  4   --No tomes agua, mi vida,    e no tomes agua, mi bien.
     En el puerto de Santiago    hay un rico naranjel
  6   que un pobre ciego lo cuida,    el pobre ciego no lo ve.
     --Ciego, dacne una naranja    para este niño placer.--
  8   Respuende el ciego y le dice:    --Agarra las que has menester.--
     Tantas fue las que agarró,    que el ciego empezó a ver.
  10   Respuende el ciego y le dice:    --¡Oh! ¿quién es esta mujer
     que me ha hecho tanto bien?
  12   --Soy la madre `e Jesucristo.--    Y se fue al efecto a Belén.

Nota de V. C. : -8a Respuende: Como existe en castellano la tendencia a reemplazar la o átona por el diptongo ue acentuado, en ciertos casos y por razones etimológicas que no son de este lugar, el pueblo la extiende a veces a palabras que, como responder, están fuera de ella.

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0812+0308.1:1 Pobreza de la Virgen recién parida +El castillo de la Virgen (í-a)            (ficha nº: 3528)

Versión de Ancud (Chiloé, Chile).   Recogida por Darío Cavada, entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 84, pp. 179-182.  018 hemist.  Música no registrada.

     La Virgen con San José    se juntaron en un día,
  2   la Virge` andaba preñada    que dar paso no podía.
     San José se fue por lumbre,    que otro remedio no había;
  4   San José cuando volvió,    la Virgen era parida.
     --Bajen ángeles del cielo    para alumbrar a María.--
  6   Unos bajan los pañales    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     otros bajan el aceite    para alumbrar a María.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  8   En los más alto del cielo    hay una rosa florida,
     debajo de aquella rosa    está la Virgen María.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Comentario de V. C. : Al romance La Santa Casa [El castillo de la Virgen, IGR 0308. 1] recogido por Menéndez Pidal, pertencen estos versos: Tiene balcones de oro, / ventanas de plata fina. //Por la más hermosa dellas / entra la Virgen María,//con un niño en los sus brazos, / llorando lágrima viva. // (Colección de viejos romances, p. 269).
Advertencia: No es muy segura mi identificación de los temas religiosos debido a que comparten e intercambian muchos motivos. En este caso, si no fuera porque falta precisamente el lloro de la Virgen, a juzgar por motivos y versos compartidos, podría tratarse de La congoja de la Virgen en Belén (o incluso de algún otro)+El castillo de la Virgen.
Título original: Navidad

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0212:28 Devota de la Virgen en el yermo (í-a)            (ficha nº: 3531)

Versión de Ancud (Chiloé, Chile).   Recogida por Darío Cavada, entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 87, pp. 191-195.  030 hemist.  Música no registrada.

     El rey tenía una hija,    echaba mil maravillas,
  2   de oro andaba calzada    y de plata bien vestida.
     Esta era devota    de Virgen Santa María,
  4   tres rosarios rezaba,    todos tres de un día:
     uno de mañana,    otro al mediodía,
  6   otro silencio de noche    cuando su padre dormía.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     --Ya vendrán los caballeros    que por mí preguntarían,
  8   preguntarían de lejantes    palacios de barría,
     haciendo figurines    y serafines.
  10   Si quisiera ser monja,    tal cosa no pasaría;
     si quisiera ser casada,    tal cosa no intentaría.
  12   Mándeme dejar a una montaña    `onde no vive gente viva,
     `onde la culebra grita,    la serpiente respondía.
  14   Con un angelito del cielo    mándeme dejar la comida,
     con una palomita blanca    mándeme dejar la bebida.

Comentario de V. C. : Es el mismo romance que publicó Milá en la Romania, en 1877, y que está reproducido en el t. V., p. 389, de sus Obras completas. Menéndez Pidal recogió dos versionés en Asturias (vide Colección de viejos romances pp. 227 y 229), a las cuales se asemeja más que a la de Milá, castellana también, recogida en Galicia, la variante chilena, que es con extremo incorrecta. Este romance está difundido también en Portugal: J. A. Tavares publicó en la Revista Lusitana, t. IX, p. 304, una versión procedente de Vinhaes. A fin de que el lector sepa de qué se trata, ya que la desmedrada versión ancuditana no se lo dice muy claramente, transcribo una de las variantes de Menéndez Pidal, la que más se asemeja a la chilena [véase la entrada nº 3439]. Para mí es indudable que el romance de La Devota se escribió teniendo presente el de Delgadina, y acaso como reacción contra éste, del cual conserva algunas reminiscencias y no poco del movimiento general. En la variante chilena del primero todavía hay dos versos: `onde lá culebra grita, / la serpiente respondía, // que parecen calcados de estos otros donde canta la culebra, / donde la rana cantaba// de una versión asturiana de Delgadina. (Vide M. Pidal, Colección de viejos romances, p. 240; o M. Pelayo, Antología, t. X, p. 127.) [Conviene tener en cuenta que estas fórmulas de discurso expresan un motivo tradicional utilizable en numerosos contextos fabulísticos y que de hecho se emplea en Penitencia del rey don Rodrigo, Una fatal ocasión, La fuerza de la sangre, La Infantina, entre otros, donde siempre viene a significar lo mismo: un lugar inhóspito. SHP]

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5035:5 Don Jacinto del Castillo y doña Leonor de la Rosa (í-o)            (ficha nº: 3544)

Versión de Ancud (Chiloé, Chile).   Recitada por Rosendo Pérez (35a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 99 (D), pp. 248-249.  026 hemist.  Música no registrada.

     Doña Leonor de la Rosa,    que pocas rosas se han visto
  2   que no mueran deshojadas    a manos del precipicio.
     Dios se esmeró en dibujarla,    de manera que la hizo
  4   imán de los corazones    y de los hombres hechizo.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     --Deja, cristiano, tu ley    y sigue la que yo sigo,
  6   adora mi dios Mahoma    y te casarás conmigo.
     --No dejaré yo mi ley,    pues sería un barbarismo
  8   y mi alma no quiere ir    a los profundos abismos.
     --¡Hala, mis soldados, hala!,    ¡hala, mi guardia y ministros!,
  10   ¡á prender en el instante    a este cristiano atrevido,
     que quiso violento y loco    violentar el amor mío!
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     por interés del dinero    que se vende en el guarismo.

Comentario de V. C. : Durán incluye este romance entre los vulgares que tratan de cautivos y renegados (vide Romancerio, t. II, p. 293). Es anónimo, y en el "catálogo de los pliegos sueltos impresos del siglo XVIII en adelante", publicado en el t. I de la obra citada, figura con el siguiente título: Don Jacinto del Castillo y doña Leonor de la Rosa. Romance en que se declaran los amores que tuvieron, y la gran violencia que su padre la hizo para que se casase con atro, al cual mataron, y a su padre y suegro, y se salieron de su tierra.

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0766:5 El guapo Luis Ortiz (á-o)            (ficha nº: 3561)

Versión de Ancud (Chiloé, Chile).   Recogida por Darío Cavada, entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 117 (C) pp. 335-336.  069 hemist.  Música no registrada.

     Luis Ortiz se llama el mozo,    Luis Ortiz es el famoso;
  2   llámalo un día su padre    a solas a aconsejarlo.
     y le dice: --Por tu causa,
  4   por tu causa, Luis Ortiz,    la hacienda se va acabando.
     Toma esta espada y caballo    y toma estos dos mil pesos,
  6   y te vas a la ciudad,    sientas plaza de soldado.--
     Luis Ortiz, como era loco,    enterró espuelas cual rayo.
  8   A la vuelta de una esquina    ve peleando a su tío,
     y por allí defenderle    diez puñaladas ha dado.
  10   Esto lo supo el Gobierno,    mando publicar un bando:
     «Quien quiera tomar a Ortiz,    tomará dos mil ducados.»
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    une yo soy un endiablado,
  14   con treinta y cinco corchetes    y mil hombres de a caballo.--
     Cortaron por arenales.    donde habitaba Ortiz;
  16   mas, viendo esto Luis Ortiz,    se desmontó [`e ] su caballo;
     con la punta de su espada    una rayita ha formado,
  18                                     y dice: --San Pedro y Pablo;
     y más los dos angelitos    que tiene el Señor al lado,
  20   que [ a ] quien pase esta rayita    cuatro mil pedazos lo hago.--
     En esta batalla estaba    cuando llegó un primo hermano:
  22   --¿Es posible, Luis Ortiz,    es posible, Luis hermano?
     El que heriste en San Felipe,    allí, ayer, está enterrado;
  24   el que heriste tú en la cancha,    hoy allá estaba jugando.
     --¡Qué haremos, pues, hermanito!    
  26   Todo lo que está bien hecho,    todo está bien acabado.--
     Así, pues, se lo llevaron    por un camino real.
  28   Encontró a unos cinco amigos:
     --¿Es posible, Luis Ortiz,    es posible, Luis amigo?
  30   El que heriste en San Felipe,    allí, ayer, está enterrado;
     el que heriste tú en la cancha.    hoy allá estaba jugando.
  32   --¡Qué haremos, pues, amiguitos!
     Todo lo que está bien hecho,    todo está bien acabado,
  34   y si hoy nadie me libra    ya mañana seré muerto.--
     Cuatro empezaron la guerra,    uno quedó desatando.
  36   Desatado Luis Ortiz    y con la espada en la mano,
     de treinta y cinco corchetes    y mil hombres a caballo,
  38   no le ha quedado ninguno.
    
                         Cogollo
     ¡Viva el sol, viva la luna,    y que vivan las estrellas!
     Agradables caballeros    cogollitos de lombriz,
     aquí se acaba el corrido,    corrido de Luis Ortiz.
Notas: -12b sic; -24a cancha: Sitio limpio y desembarazado de obstáculos, cerrado o abierto, que tiene diversos empleos. En el romance se alude seguramente a la cancha de bolas, que sirve para el juego de las argollas; Fin: El cogollo es una estrofa con que generalmente se da remate a las canciones o tonadas. Es una lisonja, una advertencia, y a veces también una pulla, enderezadas a alguno de los oyentes.

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0168.1:45 ¿Dónde vas, Alfonso XII? (í)            (ficha nº: 5037)

Versión de San Javier Alto (Chiloé, Chile).   Recitada por Rosario Gallardo. Recogida en 1965. Publicada en Barros - Dannemann 1970, p. 107. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº II, 15.1, p. 45.  016 hemist.  Música no registrada.

     --¿Dónde vas, rey Alfonsito,    dónde vas? --Triste de mí.
  2   --Voy en busca de Mercedes    que ayer tarde no la vi.
     --Merceditas ya se ha muerto,    muerta está, que yo la vi,
  4   cien doncellas van llorando,    caballeros más de mil.
     El paño que la cubría    era azul y carmesil
  6   con botones de oro y plata    y claveles más de mil.
     Al Escoria la llevaron    y la enterraron allí
  8   en una caja forrada    de cristal y de marfil.--

Nota de Díaz Roig: Esta versión parece libresca, seguramente aprendida en el Suplemento de Menéndez Pelayo (p. 254).

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0595:2 Bernardo de Montijo (á-a)            (ficha nº: 2018)

Versión de Rengo (Colchagua, Chile).   Recitada por Manuel Morales (40a). Recogida por Julio Vicuña Cifuentes, 1905 (fecha deducida) (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 120 (A), pp. 341-345. Reeditada en IGR-vulgar 1999, pp. 191-193.  106 hemist.  Música no registrada.

     Atiendan, mozos solteros,    atiendan, niñas y damas,
  2   las de la pestaña crespa,    las de la media enrollada,
     las que al adre cantan flores,    las de la vida viriada.
  4   Yo tuve una dependencia    con una mujer mundana,
     y, para evitar cuestiones,    me fui a la ciudad de Francia,
  6   donde me hube `e enamorar    con la más hermosa dama
                             Bernarda se llamaba;
  8   gasté joyas y dineros    y no pude alcanzar nada,
     pero después alcancé    joyas, dineros y dama.
  10   Lo maliciaron sus padres    y trataron de casarla,
                             me escribe una carta:
  12   "Pues, ay, Bernardo, --me dice--    pues, ay, Bernardo de mi alma,
     sabrás me casan mis padres,    cuando no de hoy o mañana".
  14                           Bernardo, que vio la carta,
     se tiraba a irse solo,    pero se reflexionaba.
  16   Se fue donde unos amigos    que tenía en la ciudada.
     --Pues, ay, amigos,-- les dice    --pues, ay, amigos del alma,
  18   para casarme con ella,    sabrán que adoro a una dama
     donde hoy me escribe una carta,    que sus padres la casaban.--
  20   El menor soltó la risa    con su boquita de plata:
     --En llegándose la noche    cazadores no se escapan.--
  22   Ensillaron los caballos    y se fueron a la plaza.
     Preguntan: --¿Qué bulla es esa?    --Se casó dicha Bernarda.--
  24   Piden permiso a la guardia,    pronto se les fue negada.
     Mataron siete alguaciles    y al Corregidor las barbas.
  26   Mataron al esposado    y se llevaron la dama.
                             Cortan a orillas de playa
  28   en el silencio `e la noche    para salir a Guardiana.
     Oyen una voz que dice:    --Anda el lobo en la campaña.--
  30   El menor de sus amigos    dijo que lo acompañaba
     mientras durase la vida,    pudiese menear la espada.
  32                           los tres hubo batalla;
     de los tres murieron dos,    pero con siete estocadas
  34   uno de ellos se escapó
     Cuando Bernarda lo vio,
  36   --Pues, ay, Bernardo-- le dice    --pues, ay, Bernardo de mi alma,
     por mí perdiste tu vida,    tus amigos y tu patria.
  38   Yo me iré por esos montes    como una mujer mundana,
     pisaré estas duras peñas    con mis delicadas plantas;
  40   mis ojos, de sentimiento,    aumentan un mar en agua,
     no me entregaré a los hombres,    ni a los cristianos, por gracia.--
  42   Bernardo, de que la oyó,    así herido como estaba,
     pronto alzaba la cabeza.
  44   Puso en cura sus heridas
     y de que se vido sano    se salió a la plaza de armas.
  46   --Servirte, mi capitán,    servirte y asentar plaza.--
     Le entregó doce soldados    de lo mejor de su escuadra;
  48   al que no mata, atropella,    al que no atropella, espanta.
     Un día, estando en la mesa,    dijo el capitán así:
  50   --Señores, les contaré    lo que me pasó en Guardiana,
     con el silencio `e la noche    y la claridad del alba.
  52   Vi tres mozos a caballo,
     de los tres murieron dos
  54   uno de ellos se escapó    pero con siete estocadas.
     --Ah, capitán invencible    de las naciones sultanas,
  56   casi muerto me dejaste,    cautivo me tiene el alma.
                                       ¿Dónde me tienes mi dama?
  58   --Señor, la tengo guardada    y prometo el entregarla.--
     Como que se la encontró    a Bernardo su Benarda.

Notas de V. C. : -3a Adre por aire. Pronuncian así, los que han oído criticar, sin saber por qué, el que se diga paire, maire, poirío, (vide som, 50. n. 9); -3b viriada: airada (Durán); -11b donde: En el uso popular, el adverbio donde sirve para expresar diversas relaciones, substituyéndose a otras palabras. He aquí algunos ejemplos: "Yo iba muy tranquilo; donde (cuando) el caballo se espantó y me echó al suelo"; "Me entretuve conversando; donde (por lo que) se me pasó la hora y perdí el tren"; "Me dio Juan un remedio, donde (y) me hizo tanto mal, que por na no me morí". En este último ejemplo, atendiendo a la índole de la construcción popular, no sería procedente reemplazar donde por que o el cual; -15a Tirar a irse solo es "estar pronto a dejarse llevar del primer impulsor"; -16b ciudada. Así pronunciaba distintamente el recitador, queriendo, sin duda, restablecer el asonante, que su oído echaba de menos; -29b Guardiana: ¿Guadiana?

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0184:34 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 3468)

Versión de San Fernando (Colchagua, Chile).   Recitada por Manuela Donoso (40a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 25 (B), pp. 61-62.  044 hemist.  Música no registrada.

     Estaba la mora, estaba    entre la paz y la guerra,
  2   con sus dos hijas queridas,    Blancaflor y Filomena.
     El duque don Bernardino    se enamora de una d`ellas;
  4   se casa con Blancaflor    y pena por Filomena
     y luego que se casó    se la lleva a lejas tierras.
  6   Cumplidos los nueve meses    volvio a casa de la suegra:
     --Buenos días tenga, madre.    --Muy buenos, hijo, los tengas.
  8   --¿Cómo quedó Blancaflor?    --En víspera `e parir queda,
     y le manda suplicar    que le preste a Filomena.
  10   --¿Cómo l`has de llevar, hijo,    siendo muchacha doncella?
     --Yo la llevaré, señora,    como prenda mía y vuestra:
  12   --Toma, muchacha, esta llave,    ponéte tu hato mejor.--
     El duque don Bernardino    en ancas se la llevó.
  14   y en la mitad del camino    su pecho le declaró;
     después de cumplir su gusto    la lengua le cortó.
  16   Con la sangre de sus venas    ella una carta escribió,
     a un pastor que va pasando    por señas lo llamó.
  18   --Toma, pastor, esta carta,    llévasela a Blancaflor.--
     Blancaflor, des que la vío,    con el susto malparió;
  20   manda prender su marido    por alevoso y traidor.
     El duque don Bernardino    de un risco se despeñó,
  22   y se hizo mil pedazos    y el diablo se lo llevó.

Notas de V. C. : -5b El adjetivo plural lejas se usa todavía en Chile, entre la gente del pueblo. -19a Vide rom. 24, n. verso -11a.

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0184:42 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 3476)

Versión de Pencahue de Caupolicán (Colchagua, Chile).   Recitada por Celia Infante (50a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 33 (J), pp. 73-74.  038 hemist.  Música no registrada.

     Estaba la reina, estaba    entre la paz y la guerra,
  2   con sus dos hijas queridas,    Blancaflor y Filomena.
     El duque de Fernandillo    se enamora de una d`ellas:
  4   se casa con Blancaflor    y pena por Filomena,
     Cumplidos los nueve meses    llegó a casa de la suegra:
  6   --Buenos días le dé Dios.    --Téngalos usté muy buenos.
     ¿Cómo queda Blancaflor?    --En días de parto queda,
  8   y le manda suplicar    que le preste a Filomena.
     --¿Cómo la queréis llevar    siendo muchacha y doncella?
  10   --Yo la llevaré, señora,    como hija y hermana nuestra.
     --Hija, pónete un vestido,    el que tuvieres mejor,
  12   que te manda suplicar    tu hermanita Blancaflor.--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    a las ancas la tomó;
  14   a la mitad del camino    su pecho le descubrió,
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    y la lengua le cortó.
  16   A un pastor qu` iba pasando    hizo señas, y volvió;
     con la sangre de sus venas    [ella ] una carta escribió:
  18   --Toma, pastor, esta carta,    llévasela a Blancaflor.--
     Blancaflor de que lo supo,    luego del susto abortó.
  20   Aprecio de Fernandillo    su alma se le condenó.

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2986:1 El vaquero (á)            (ficha nº: 3509)

Versión de San Fernando (Colchagua, Chile).   Recitada por un anciano, "Tío Nico" (unos 80a). Recogida por Ramón A. Laval, entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 65 (A), pp. 143-144.  016 hemist.  Música no registrada.

     Da gusto ver un vaquero    por l`oriya `e un espinal,
  2   `etrras di una vaca negra    sin periya ni señal.
     Unos `icen qu` es di aquí,    otros `icen qu` es di ayá,
  4   yo conosco vien la vaca,    qu` es de negro, escuro imán.
     ¡Qu`én tuviera un laso güeno!    ¡qu`én la pudiera piyar,
  6   pa meterl` a un güen potrrero    pa que pudiera engordar,
     para sacar charqu` y grasa    para `acer un charquicán,
  8   y con algunos amigo`    pa po`erla merendar!

Notas de V. C. : -1b Espinar. Así también pajal, pulmonal, por pajar, pulmonar; -2a letras o pies llama la gente del campo a los versos, y versos a las estrofas. La décima, por ejemplo. es, según ellos, "un verso de diez pies". No siempre es tan precisa la distinción, pues algunos lo mezclan y confunden todo, y si se les apura, se enredan en explicaciones incoherentes de que es imposible sacar nada en limpio; -2b La perilla es un pedazo de cuero que se corta de la nariz sobre las fosas nasales, del animal vacuno, dejandole colgante por el extremo superior para que sirva de señal. Cuando se corta del pescuezo o del pecho, se llama campanilla; -5a güeno: En algunas palabras b y v se cambian en g, especialmente delante de los diptongos ue, uí: gómito, agüelo, güitre, güey, por vómito, abuelo, buitre, buey; -7b charquiccín: guiso hecho con picaduras de charqui asado o de carne fiambre. Figuradamente, tiene esta palabra el mismo significado metafórico de "pepitoria".

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0226:13 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 3522)

Versión de San Fernando (Colchagua, Chile).   Recitada por Rosa Castro (26a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 78 (D), p. 164.  013 hemist.  Música no registrada.

     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    va la Virgen pa Belén;
  2   en la mitad del camino    pidió el Niño que beber.
     --No pidas agua, mi vida,    no pidas agua, mi bien,
  4   que las aguas corren turbias    de no poderse beber.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     --Ah, ciego que nada ve,    ¿cómo me hace una merced?
  6   Darle una naranja al Niño    para que apague la sed.--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     ¡Qué ciego con tanta dicha,    que abre los ojos y ve!

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0902:1 La enamorada de Cristo (á-a)            (ficha nº: 3555)

Versión de Rengo (Colchagua, Chile).   Recitada por Alejandro García (43a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 110 (A), pp. 305-310.  165 hemist.  Música no registrada.

     A las mujeres discretas    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  2   que presumen de entendidas,    que de amorosas se precian
     de nuestro amante Jesús    que creó el cielo y la tierra,
  4   les pido un rato atención:    oirán lauros y grandezas
     de una niña de seis años    que admira, pasma y eleva.
  6   En Córdoba la insigne,    cuyas cumbres elevadas
     de famosa arquitectura    con rapacejos de nácar,
  8   el sol sus rayos suspende    con chapiteles de plata.
     En esta augusta ciudad,    corte insigne y celebrada,
  10   sucedió un día de Corpus    de que después de acabada
     la procesión, y traer    por las calles y las plazas
  12   nuestro Dios sacramentado,    dándole mil alabanzas,
     y cuando el señor obispo    con un canónigo estaba,
  14   platicando del sermón,    sus puntos y circunstancias,
     observó luego una niña,    al punto quiso llamarla:
  16   --Ven acá, niña, le dice,    viene pronto, que te llaman.
     --Aquí tiene, señor usía,    siempre obediente a sus plantas,
  18   una esclava a quien mandar,    humilde, inocente y casta.
     --¡Qué política es la niña,    y tiene buena crianza!
  20   Díme, niña, ¿que le pides    cuando te estás elevada?
     --Yo pido que como es día    que la religión cristiana
  22   celebra del Sacramento    las benditas alabanzas,
     vengo a pedirle a Jesús    que me conceda su gracia
  24   de ser su esposa querida,    ser religiosa descalza,
     porque me tiene arrobada    el objeto de su gracia.
  26   --Dime, niña, y ese Dios    que tanto le quieres y amas,
     antes de crear el mundo,    dime, niña, ¿dónde estaba?
  28   --Señor, estaba en sí mismo    todo el poder de su gracia,
     porque Dios no tuvo padre    ni fue formado de nada:
  30   antes de todos los siglos    Dios en sí mismo se estaba.
     --Dime ¿de que fue formado    en las vírgenes entrañas
  32   de nuestra madre María    ese Jesús a quien amas?--
     Se rió un poquito y dijo:    --¡La pregunta me hace gracia!
  34   De la más preciosa sangre,    suprema y califcada
     de su corazón sagrado,    Madre de toda mi alma.
  36   --¡Válgame Dios, la chiquilla;    es un portento escucharla!
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     ¿Dice muchas oraciones,    o dice muchas palabras?
  38   --Con cinco palabras solas    Cristo de los cielos baja,
     y viene a las propias manos    del que la hostia consagra.
  40   --Niña, no lo sabes tú.    --Bien lo sé, pero no es tanta
     mi dignidad; no tenemos    las mujeres dicha tanta
  42   para poderlas decir.    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     --Son malas, dijo el canónigo,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  44   las mujeres, y por eso    no merecen dicha tanta.--
     Se puso coloradita,    alza los ojos y habla:
  46   --¿Sabe usía lo que ha dicho?    ¿Parece no ha dicho nada
     en despreciar las mujeres    y por el suelo echarlas,
  48   siendo la cosa mejor,    digna de ser alabada,
     que creó mi amado dueño    con el poder de su gracia?
  50   Entremos en discusión,    y si usía me la gana,
     haré un solemne devoto,    con todas mis circunstancias,
  52   de rezar todos los días    puesta en cruz y arrodillada;
     y si yo le gano a usía,    en pago de aquí esta gracia,
  54   me ha de dar usía un dote,    que ésa es toda mi esperanza.
     Defienda usía los hombres,    y yo, que estoy agraviada,
  56   defenderé las mujeres,    puesto que es mía la causa.--
     Dijo el canónigo: --Yo    absorto estoy de escucharla;
  58   sin sentidos y sin juicio    me ha dejado la muchacha.
     No sólo responde a todo,    sino que pide compaña.
  60   El dote te lo prometo    como me ganes las bazas.
     --Las bazas han de ser cinco,    porque son cinco las llagas
  62   que mi amado Jesús tiene    en su cuerpo bien selladas.
     --Echa una, pues te crees    del todo bien agarrada.
  64   --Ya que he de ser la primera,    en el nombre de Dios vaya.
     Una mujer mereció    que la Trinidad sagrada
  66   en el vientre de la madre    tres veces la visitara
     antes que fuese nacida.    Alceme usía esa baza
  68   con un varón que merezca    esta tan leída hazaña.--
     A lo que se encogió de hombros,    y dijo: --No puedo alzarla.
  70   Vamos a otra pues, niña,    esta es la segunda baza:
     que mi padre San José,    pabellón de gloria tanta,
  72   que en su mano floreció    un palo que seco estaba.
     --Tenga usía quieto el naipe,    aun no la tiene ganada.
  74   Conozco en mi corazón,    mi vida, potencia y alma,
     que mi padre San José    es el todo de la gracia.
  76   --Un abrazo dame, niña,    que te quiero más que el alma.
     --Eso no lo haré, señor,    no se me pegue la maña
  78   del abrazar a los hombres,    qu` es una gente muy mala.--
     Y luego la madre vino,    y su Ilustrísima estaba
  80   contentísima, y alegre    de escuchar a la muchacha.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     Con un letrero en la espalda,    con letras de oro grabadas
  82   el amor de Jesucristo,    murió aquí esta dichosa alma;
     y por eso se le dice,    y por eso se le llama:
  84   «La enamorada de Cristo,    María Jesús de Gracia».

Notas de V. C. : -10b de que: Este es uno de los casos en que entre nosotros, se antepone indebidamente la preposición de al que anuniativo. "Me creo de que sí", "parece de que no volverá", "De manera de que llegó tarde", son contrucciones con que se solaza mucha gente; -16b viene: Los que no están ciertos de que el imperativo singular de venir es ven, y han oído decir que la forma popular vení es incorrecta, creen salir airosos pronunciando viene.

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5142:1 El trigo y el dinero (é-a)            (ficha nº: 3578)

Versión de Rengo (Colchagua, Chile).   Recitada por Alejandro García (43a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 135, pp. 399-406.  234 hemist.  Música no registrada.

     Pare su dorado carro    el rubicundo. planeta,
  2   la luna tenga su nivel    y las errantes estrellas.
     Paren los cuatro elementos,    todos los astros atiendan
  4   a una reñida pendencia    entre el trigo y la moneda.
     Pido a todos atención,    para que con ella pueda
  6   contarlas a mi auditorio    la más extraña contienda
     que han habido los nacidos,    que han escrito los poetas;
  8   y porque sea notorio,    quiero que todos lo sepan.
     Es que el trigo y el dinero    están en gran competencia,
  10   sobre cuál de los dos es    de las más sublimes prendas.
     Habló el dinero, diciendo    al trigo d`esta manera:
  12   --¿Cómo, villano atrevido,    te opones a mi grandeza,
     sabiendo que mis aplausos    se ensalzan a las estrellas?
  14   Y por si acaso lo ignoras,    será razón que lo sepas:
     mi nombre propio es dinero,    hecho soy de tres materias,
  16   que son oro, plata y cobre,    metales qu` el mundo aprecia.
     Soy caballero cruzado,    pues traigo aquí la encomienda;
  18   el rey sus armas me dio,    pues las traigo por defensa.
     Sus más nobles caballeros    y señores de altas prendas,
  20   me dan su lado derecho    y me sientan a la mesa.
     Y soy el dueño del mundo,    pues todo a mí se sujeta;
  22   hago al pobre poderoso,    discreto al que necio era,
     y de un soldado valiente    hago un general de prendas.
  24   Doy dones y señoríos,    puestos, lauros y grandezas,
     de mis perlas . . . . . . . . .    las veneras encomiendas,
  26   beneficios, canongías,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     gobiernos, corregimientos,    alabardas y banderas,
  28   marquesados y ducados    y otras muchas preeminencias.
     Yo edifico casas, pueblos,    ciudades, villas y aldeas,
  30   alcázares y palacios,    castillos y fortalezas,
     catedrales y ermitas    y otras fábricas diversas.
  32   Yo convierto en tierra llana    a la más sublime sierra,
     pongo viñas y olivares,    prados, jardines y huertas.
  34   Hago las mayores cosas,    los vínculos, las haciendas,
     yo tengo capellanías    para los hombres de letras.
  36   Tengo maestros de danzas,    pintores de gran destreza;
     tengo para los enfermos    doctores de grandes ciencias,
  38   barberos para sangrías,    afeitar y sacar muelas,
     cirujanos para heridas,    albéitares para bestias,
  40   albardoneros, herreros,    armeros para escopetas,
     carpinteros y torneros,    sastres y sastras muy buenas,
  42   zapateros de obra prima,    también tengo de obra gruesa,
     roperos y comerciantes    y maestros de vihuela.
  44   Tengo fábricas de paño,    de grana, sedas y telas,
     donde se visten los reyes    y los hombres de altas prendas.
  46   Las fábricas de sayal,    anascote y estameña,
     bayetas y tafetanes,    es todo bien de mi cuenta.
  48   Tengo también para pobres    muchas fábricas diversas
     de sargas y paños pardos    y lienzos de mil maneras.
  50   Tengo para el pasajero    mesones, posadas, ventas,
     también tengo en las ciudades    bodegones y tabernas,
  52   donde vendo por cuartillas    vino, aguardiente, mistela.
     Para el regalo del bombre    tengo muchas cosas buenas:
  54   tengo pavos y capones,    gallinas y pollas tiernas,
     pollos, liebres y conejos    y toda clase de pesca,
  56   cerdos, vacas y carneros,    muchos cabritos y ovejas,
     cerezas, brev as, duraznos,    uvas, higos y camuesas.
  58   Tengo leche, miel y huevos,    canela, azúcar y almendra,
     en el mar tengo navíos,    bergantines y corbetas.
  60   Por mí va a la fleta India    y mil marchantes en ella;
     yo redimo a los cautivos,    yo contra infieles doy guerra,
  62   y visto al que está desnudo    y yo caso a las doncellas.
     El pobre por mí trabaja,    por mí el rico se desvela,
  64   y hago grandes amistades,    venzo pleitos y quimeras.
     Yo sé de todos oficios    y entiendo de toda ciencia,
  66   y tengo para pasearme    sillas, coches y literas.
     Y a donde quiera que estoy    jamás dentra la tristeza,
  68   sino gustos, pasatiempos,    bailes, saraos y fiestas,
     gustos, entretenimientos,    funciones, toros, comedias.
  70   Corren toros y alcancías,    convites, banquetes, mesas;
     soy muy delgado en ingenio,    tengo muchas agudezas.
  72   Los ingenios de la azúcar    yo los saqué de mi idea,
     los molinos del aceite    y las casas de monedas,
  74   las fábricas de tabacos,    dos mil productos y rentas.
     Tengo plateros que hacen    relicarios y cadenas,
  76   engarces para rosarios,    medallas y lentejuelas,
     juentes, arvillas y jarros,    campanillas, vinajeras,
  78   las medias lunas y soles,    las coronas y diademas,
     las custodias y copones    que en el sagrado se encierran.
  80   No quiero pasar de aquí,    pues si más decir quisiera,
     en un año no acabara    de referir mis grandezas,
  82   y ahora con, atención    sólo espero la respuesta.--
     El trigo atento escuchaba,    y ya falto de paciencia,
  84   le dice: --Calla, villano,    suspende tu errante lengua,
     pues aquel que mucho habla,    dice el vulgo, mucho yerra.
  86   Y así, para que no inores    tu vana y loca soberbia,
     te diré en breves palabras    algunas de mis grandezas,
  88   `esvaneciendo las tuyas,    pues son todas apariencias.
     Yo alimento al Padre Santo    en sólida silla regia,
  90   a cardenales y obispos,    también al rey y a la reina,
     condes, duques y marqueses.    caballeros de encomienda,
  92   al labrador en su afán,    al poderoso en su hacienda,
     en su estudio al escribano,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  94   al abogado en sus leyes,    al regente en su audiencia,
     en su juventú al mancebo,    en su casa a la doncella,
  96   en su ermita al ermitaño,    al solitario en su cueva,
     por el mar los navegantes,    los soldados en la guerra,
  98   al jardinero entre flores    y al hortelano en su huerta,
     con sus vacas al vaquero    y al pastor con sus ovejas.
  100   Mantengo reinos, provincias,    ciudades, villas, aldeas;
     yo alimento a toda España,    a Francia, a Hungría y a Grecia,
  102   Flandes, Polonia, Alemania,    Saboya, Italia y Armenia.
     Soy la que tuve los reinos,    de los campos la cosecha,
  104   doy abasto a los poblados,    al gusto de la grandeza.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     Y si no, dime tú ahora    ¿qué lauros y qué grandezas
  106   consiguió el Rico avariento,    con ser tu amigo de veras?
     El estar hecho un tizón    en las profundas cavernas.
  108   Aquel gran traidor de Judas,    sólo por treinta monedas
     cometió el mayor pecado    que se ha escrito ni se cuenta.
  110   Dicen que edificas templos    y haces obras excelsas:
     pues de mí se hace el pan,    manjar que todos aprecian.
  112   También se hace la hostia    que en la misa se celebra,
     y en fe de cinco palabras    baja del ciclo a la tierra
  114   el Redentor de la vida;    ¡mira qué mayor grandeza!
     En mí queda su morada,    y sacramentado queda.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  116   Pan del ciclo, manjar dulce,    donde el mismo Dios se ostenta.--
     El dinero vuelve las espaldas    al trigo, ufano con esta empresa.
  118   Ahora, Alejandro García    pide perdón de la letra.

Notas de V. C. : -60aPor mí va la flota a Indias (Durán); -67b dentra: dentrar por entrar es común en todas las clases sociales; -77a juentes: El cambio de f en j se observa antes de las vocales o, u, y más comunmente, de los diptongos ue, ui: jogata, dijunto, juerza, juimos, por fogata, difunto, fuerza, fuimos. De aquí el dicho popular con que he oído despedirse a algunos guapetones, al subir bizarramente en sus cabalgaduras: "con una jota y una i, dijo un huaso me juí"; arvillas: ¿salvillas?; -79b sagrado: sagrario (Durán); -86a inores:En las combinaciones ig, vg, la g se pierde: indino o endino, inorante, pimeo, por indigno, ignorante, pigmeo; -103a Soy la quietud de los reinos (Durán); - -118a Y chora Sebastián López (Durán); El recitador chileno substituía su nombre al que está escrito en el romance, según la, versión de Durán, quien no creyó sin duda que era el del autor, pues da el romance como anónimo.
Comenterio de V. C. : -Este romance es el mismo que publica Durán en el t. 11, p. 400 del Romancero; pero en algunas partes son tantas las adiciones, variantes y supresiones, que puede estimarse como refundición de aquél. Durán lo incluye entre los de "controversia, agudeza é ingeniosidad".

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0075:47 Delgadina (á-a)            (ficha nº: 3451)

Versión de Coronel (Concepción, Chile).   Recitada por Eloísa Orellana (23a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 8 (A), pp. 27-29.  080 hemist.  Música no registrada.

     Un rey tenía tres hijas    bonitas como la plata;
  2   y la menorcita d`ellas    Delgadina se llamaba.
     Un día, estando en la mesa,    mucho el padre la miraba:
  4   --¿Qué me miras, padrecito,    qué me miras, que me matas?
     --¿No te he de mirar pues, hija,    si has de ser mi enamorada?
  6   --No permita Dios del cielo    ni la Virgen soberana,
     que sea mujer de mi padre,    madrastra de mis hermanas.--
  8   Llamó pajes y criados,    que los trajo de Granada:
     --Encierren a Delgadina,    delen la carne salada;
  10   si les pide de beber,    delen la hiel más amarga.--
     Cumplidos los siete días    se ha asomado a una ventana;
  12   por allí vio a sus criados    que en el jardín trabajaban:
     --Criados, por ser criados,    que me deis un poco de agua,
  14   que el corazón se me seca    y el alma ya se me acaba.
     --¡Cómo te la doy, señora,    cómo te la doy, infanta,
  16   que si tu padre lo sabe,    la cabeza me cortara.--
     Pasados los siete días    se ha asomado a otra ventana:
  18   --Hermanos, por ser hermanos,    que me deis un poco de agua,
     que el corazón se me seca    y el alma ya se me acaba.
  20   --¡Cómo te la doy, mi vida,    cómo te la doy, mi alma,
     que si mi padre lo sabe,    la cabeza me cortara!--
  22   Pasados los siete días    se ha asomado a otra ventana:
     --Hermanas, por ser hermanas,    que me deis un poco de agua,
  24   que el corazón se me seca    y el alma ya se me acaba.
     --¡Cómo te la doy, mi vida,    cómo te la doy, mi alma,
  26   que si mi padre lo sabe,    la cabeza me cortara!--
     Pasados los siete días    se ha asomado a otra ventana:
  28   --Madrecita, por ser madre,    que me deis un poco de agua,
     que el corazon se me seca    y el alma ya se me acaba.
  30   --¡Cómo te la doy, mi vida,    cómo te la doy, mi alma,
     que si tu padre lo sabe,    la cabeza me cortara!--
  32   Pasados los siete días    se ha asomado a otra ventana:
     Padrecito, por ser padre,    que me deis un poco de agua,
  34   que el corazón se me seca    y el alma ya se me acaba.
     --¡Cómo te la doy, mi vida,    cómo te la doy, mi alma,
  36   si di palabra de rey    y a mi palabra faltara!--
     Pasados los siete días    se han abierto las ventanas:
  38   Delgadina está en la cama    de los ángeles rodeada;
     la Virgen está a su lado    con una corona blanca;
  40   el padre está en el jardín    y el diablo se lo llevaba.

Notas de V. C. : -8b Que los por los que; -9b Metátesis de denle, de uso general en Chile.

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0113:93 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 3465)

Versión de Concepción (Concepción, Chile).   Recitada por Rosa Astudillo (40a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 22 (H), pp. 55-56.  031 hemist.  Música no registrada.

     --Mariquita, Mariquita,    lindo cuerpo de palmera,
  2   lunes salgo para Francia,    mándame lo que tú quieras.
     --Señor, un encargo te hago,    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  4   que si vesa mi marido    mil encomiendas le deis.
     Las señas de mi marido    muy luego se las daré:
  6   él es blanco, rubio y zarco,    de muy halagüeña tez.
     --Por las señas que me da,    su marido muerto es,
  8   en el juego de los dados    halo muerto un genovés,
     y me ha dejado encargado    que me case con usté,
  10   que le cúide sus haciendas    y la familia también.
     --Calla, calla, caballero.    en el hablar descortés,
  12   a mi marido del alma    diez años lo esperaré;
     si a los diez años no llega,    de monja me dentraré.
  14   Dos hijas doncellas tentro,    con ellas me délitraré:
     dos hijos varones tengo,    al rey los entregaré,
  16   para que salgan vasallos    y peleen por la fe.

Notas de V. C. : -4b encomiendas por recados, memorias, es acepción castellana desconocida en Chile. Esta palabra debió estar en la versión original, aunque no figura en ninguna de las publicadas que han llegado a mi noticia; -8b halo construccióne exótica en Chile, conservada aquí tal vez por exigencia del metro; -10a cúidevide rom. 17, nota al v. -10a; -13b dentrar por entrar es común en todas las clases sociales.
Título original: El reconocimiento del marido (versión H).

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5138:1 El alarbe de Marsella (é-o)            (ficha nº: 3547)

Versión de Concepción (Concepción, Chile).   Recitada por Remigio Astorga (55a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 102 (A), pp. 265-273.  270 hemist.  Música no registrada.

     A la celestial Princesa,    madre del divino Verbo,
  2   le pido me dé su gracia,    porque sin ella no puedo
     mover mi rústica lengua,    ni dar a entender al pueblo
  4   lo que sucedió en Marsella    a un desdichado mancebo,
     por sus torpezas y vicios    y sobrado atrevimiento.
  6   Y con el favor divino    de la que es Reina del cielo,
     daré principio al romance;    para que sirva de ejemplo
  8   a los que siguen los vicios    y deleites d`este suelo.
     En la ciudad referida    residía un caballero;
  10   este tal tenía un hijo    cuyo nombre no refiero,
     mas diré qu` era un alarbe,    según lo dirán sus hechos.
  12   Que apenas llegó a quince años    quiso vivir tan travieso,
     que a sus padres les perdió    los más días el respeto,
  14   no por falta de doctrina,    porque su padre un maestro
     tenía que le enseñara;    y él, atrevido y soberbio,
  16   hacía lo que se le antojaba,    sólo por no estar sujeto
     a la obediencia del padre.    Se salía de secreto
  18   por una excusada puerta    que había detrás de un huerto,
     y al primero que encontraba,    sin temer a Dios inmenso,
  20   le quitaba por su gusto    la vida, luego, al momento.
     Desta suerte mató quince    sólo por un pasatiempo,
  22   hasta que al fin una noche    permitió Dios verdadero,
     qu` esta maldad, esta infamia    y este torpe atrevimiento,
  24   se descubriese, matando    a un principal caballero,
     que apenas le dio la muerte    fue de la justicia preso,
  26   y a la cárcel lo llevaron,    y su padre con dinero
     y favores de otros nobles,    le libraron de aquel riejo,
  28   y a su casa lo llevó    dándole mil documentos.
     Cuando solía insultarlo,    más infundía en su pecho
  30   la maldad, pues una noche,    determinado y resuelto,
     le dio la muerte a su padre    estando el triste durmiendo;
  32   y a un hermano que tenía    de siete años y medio,
     de una cruel cuchillada    fuera le echó los sesos;
  34   y a su madre dejó en vida    por darle más sentimiento,
     atada de pies y manos    en un escuro aposento.
  36   Después se fue a abrir las arcas    y las fue reconociendo,
     y el oro y plata que había,    joyas y alhajas de precio,
  38   las puso en una maleta,    sin dejar ningún dinero,
     y en un ligero caballo    que atrás dejaba el viento,
  40   al amanecer el día    se salió, dejando muertos
     aquellos dos inocentes:    ¡Jesús, qué notable yerro!
  42   Al cabo de poco rato,    una mujer de gobierno
     que cuidaba de la casa,    sintió los tiernos lamentos
  44   de su dueña, y entró al punto    a favorecerla, y viendo
     aquella fatal desgracia    que ya referida tengo,
  46   dió voces al vecindario.    Dentraron todos, y luego
     avisan a la justicia,    la cual vino, y escribieron,
  48   por relación de la madre,    la verdad d`este suceso.
     Al otro día siguiente,    con muy grande desconsuelo
  50   los dijuntos se enterraron;    ¡Dios que los tenga en el cielo!
     Aquella fiera indomable    con otros diez compañeros,
  52   saltiaban por los caminos    robando a los pasajeros,
     y a muchos daban la muerte    para no ser descubiertos.
  54   Llegaron tarde a una venta,    y porque no les abrieron
     las puertas, con ira y saña,    para matar al ventero,
  56   le dieron fuego a la venta;    y desde ahí se partieron
     a reino de Cataluña,    ejercitando lo mesmo.
  58   A una doncella encontraron    con su padre anciano y viejo:
     los once los insultaron    sin temer al Dios inmenso,
  60   y después a padre é hija    los arrojaron al fuego,
     pa que acabasen sus vidas    con el voraz elemento.
  62   Pasaron más adelante,    encontraron a un arriero
     con dos cargas de tabaco:    al instante lo prendieron,
  64   y a las mulas y a él dejaron    atado en un monte espeso,
     y el tabaco y las dos mulas    en un lugar las vendieron.
  66   A la posá donde estaban    llegó un mercader, y luego
     que vieron tan buena presa,    dijeron al mesonero:
  68   --Señor mío, esta noche    perdices en sarmorejo
     queremos para cenar,    y seis pares de conejos.--
  70   Y le dieron dos doblones    para el gasto, ¡vaya bueno!
     Mientras tanto que las cenas    las mujeres compusieron,
  72   con el mercader trataron    conversación, conociendo
     que traía mucha plata,    y con alevoso intento
  74   cenaron y se acostaron.    Ya de que estuvo en silencio
     la casa, se levantaron    todos once, y se fueron
  76   al cuarto donde dormía    el mercader, y le dieron
     la muerte alevosamente;    y después, cuatro mil pesos
  78   que traía en las maletas,    quitáronle, y se salieron
     todos por una ventana,    y en un bosque se metieron.
  80   Allí pasaron la noche,    y apenas el manto negro
     la noche tendió, ocultando    las luces del claro Febo,
  82   enderezan su camino,    no sienten ningún recelo,
     y dentro de breves días    a Marsella se volvieron;
  84   y antes de llegar, robaron    en el convento `e San Diego,
     cáliz, lámpara, patena,    con los demás ornamentos
  86   que en aquella iglesia había    para los cultos supremos.
     Entró en Marsella una noche    con los demás de su gremio;
  88   a la casa de su madre    llamó a la puerta: de presto
     entró, y hallóla que estaba    tiernas lágrimas virtiendo
  90   imaginativa y triste;    y él, atrevido y soberbio,
     quiso quitarle la vida;    pero le salió al encuentro,
  92   así que le vio, la madre:    arrodillóse en el suelo
     delante de un crucifijo,    estas palabras diciendo:
  94   «Permite, Señor divino,    por vuestro poder inmenso,
     en una forma espantable    vea yo este alarbe fiero,
  96   sin que se pueda mover,    pa que sirva de escarmiento
     a todos cuantos le vean.    ¡Oidme, Señor, atento,
  98   pues ofendió tu belleza;    y no contento con eso,
     quitó la vida a su padre    sin temer al Padre nuestro»
  100   Esto dijo, y de un repente    se trasformó tan horrendo,
     plantado en medio`e la sala,    todo formado su cuerpo
  102   de una espantosa culebra    toda cubierta de pelo,
     con los pieses de caballo,    las manos de león fiero,
  104   la cabeza de dragón    que causaba asombro y miedo:
     sólo le quedaba el rostro    de hombre, pero virtiendo
  106   por ojos, boca y narices    vivas centellas de fuego.
     Salíale de la boca,    por permisión de los cielos,
  108   un rótulo que decía:    «Vengan a tomar ejemplo
     los hijos inobedientes    a sus padres, que por eso,
  110   y haberle dado la muerte    a mi padre, estoy ardiendo
     en las más ardientes llamas    del abismo del infierno».
  112   Apenas le vio la madre    en aquella forma puesto,
     cayó en tierra desmayada    y recobrando el aliento,
  114   llorando lágrimas tiernas,    al Auctor del universo
     pidió que le perdonara;    pero ya no hubo remedio,
  116   porque ya ardía en las llamas    de los abismos eternos.
     Alborotóse la casa,    los vecinos y los dueños,
  118   y todos los moradores    de la ciudad acudieron.
     Al ver visión tan horrible,    sin poder tomar aliento,
  120   atónitos y asombrados    muchos en tierra cayeron.
     Unos santos sacerdotes    conjuraron al momento
  122   el espectáculo, y dando    un estallido tan recio,
     desapareció, dejando    un olor tan violento
  124   de azufre por la ciudad,    que duró por mucho tiempo.
     Los otros diez que quedaron    la cuadrilla deshicieron,
  126   y en conventos diferentes    el hábito recibieron
     del seráfico Francisco,    misericordia pidiendo
  128   a Dios y a su santa Madre    con grande arrepentimiento,
     para que Dios les perdone    los malos pasos que dieron.
  130   ¡A la enmienda, pecadores,    pongamos al vicio freno,
     y observemos la obediencia    a nuestros padres, que en esto
  132   quedaremos bendecidos    del Sacro Espíritu Santo!
     Mira que Dios nos lo manda    en el cuarto mandamiento
  134   de su santa ley divina,    y de otra suerte tendremos
     paz y concordia en la tierra    y eterna gloria en el cielo.
-27b riejo: entre vocales, sg, zg, se convierten en j: riejo, rejo, arriejar, mayorajo, jujar, noviajo, por riesgo, sesgo, arriesgar, mayorazgo, juzgar, noviazgo; -29a insultarlo: Exortarlo (Durán); -35b escuro: pronunciación corriente en el bajo pueblo; -46b :dentrar por entrar es común en todas las clases sociales; -50a dijunto: el cambio de f en j se observa antes de las vocales o, u, y más comunmente, de los diptongos ue, ui: jogata, dijunto, juerza, juimos, por fogata, difunto, fuerza, fuimos. De aquí el dicho popular con que he oído despedirse a algunos guapetones, al subir bizarramente en sus cabalgaduras: "con una jota y una i, dijo un huaso me juí" ; -52a saltiaban: lae átona seguida de a ú o en hiato o en cuasi-diptongo, se cambia en i al diptongarse: rial, linia, lion, por real; línea, leán. En iguales circunstancias, la o átona seguida de a o é, se cambia en u: cuágulo, herue, por coágulo, héroe. De aquí toma origen nuestro popular contracción de cuanto ha: "Cuantuá lo vi", que vale "lo vi hace tiempo"; -58b viejo: ciego (Durán); -66a posá: posada; -68b sarmorejo: salmorejo; -72a trataron: trabaron (Durán); -74b Ya de que o de que por cuando, es vulgar: De que lo traigan lo veré, por cuando lo traigan. . . etc.; -89b virtiendo: También virtió, virtieron; -100a De un repente es más usado, entre el pueblo, que de repente; -103a pieses: pronunciaeión afectada de gente cursi; -114b Auctor: Es un caso análogo al contemplado en la nota anterior. Incurren en esta falta los que han oído criticar que se diga do`tor, afli`ción, condutor, etc.

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0184:94 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 5068)

Versión de Maquimávida (Concepción, Chile).   Recitada por Elena Zapata (58a). Recogida en 1966. Publicada en Barros - Dannemann 1970, pp. 61-62. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº 15.2, p. 73.  040 hemist.  Música no registrada.

     Estaba Leonor, estaba,    entre la paz y la guerra,
  2   con sus dos hijas queridas,    Blancaflor y Filomena.
     Pasó un joven de Turquía,    se enamoró de una de ellas;
  4   se casó con Blancaflor    y pena por Filomena.
     A los tres meses y medio    fue a buscar a Filomena.
  6   --¿Cómo la lleva, pues, hijo,    niña tan bella y doncella?
     --Al anca la llevaré    como tuya hermana y vuestra.--
  8   Al anca se la tomó    y se disparó con ella.
     A la mitad del camino,    su pecho le descubrió,
  10   su lengua se la sacó    y las venas le cortó.
     Con la sangre de sus venas    un papelito escribió.
  12   Divisó un pastor, pasando,    le hizo señas lo llamó:
     --Toma esta carta, pastor,    y llévasela a Banca Flor,
  14   que conozca a su marido    por lo cochino y traidor.--
     Blancaflor, cuando lo supo,    de puro susto abortó
  16   y con la misma creatura    una cena preparó.
     --Qué mala que está la noche,    qué mala que está la cena.
  18   --Más malo ha estado el hecho    que hiciste con Filomena.--
     Aquí terminan los versos,    al pie de la yerbabuena,
  20   de dos hermanas queridas:    Blancaflor y Filomena.

Nota del primer editor: refiriéndose a la informante: "de condición socioeconómica precaria".

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0184:95 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 5069)

Versión de Florida (Constitución, Chile).   Recitada por Corina Lagos (50a). Recogida en 1965. Publicada en Barros - Dannemann 1970, p. 69. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº VI, 15.3, p. 74.  036 hemist.  Música no registrada.

     Estaba la reina, estaba,    entre la paz y la guerra,
  2   con sus dos hijas queridas,    Blancaflor y Filomena.
     Llega el príncipe Bernardino,    se enamora de una de ellas;
  4   se casó con Blancaflor    y pena por Filomena.
     A los nueve meses cumplidos,    llega a casa de la suegra:
  6   --Buenos días, mi señora.
     --¿Cómo queda Blancaflor?    --A, punto de caer enferma
  8   y le manda suplicar    que le preste a Filomena.
     --¿Cómo la llevas, pues, hijo,    siendo mirada y dueña?
  10   --Mándela, no más, señora,    como prenda suya y dueña.--
     El galán sube a caballo,    Filomena sube al anca.
  12   Por el medio del camino,    sus hechos le declaró;
     hizo su gusto con ella,    la lengua le rebanó.
  14   Con la sangre de su lengua    un ramillete escribió.
     Luego ha pasado un pastor,    ella a señas lo llamo
  16   --Pastor, llévale esta carta    a mi hermana Blancaflor.--
     Blancaflor, cuando lo supo,    á un peñasco se ganó;
  18   haciéndose mil pedazos,    su vida la concluyó.

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0503:14 Conde Alarcos (í-a)            (ficha nº: 3450)

Versión de Atelcura (Coquimbo, Chile).   Recitada por Carmen Olivares (40a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 7, pp. 15-26.  142 hemist.  Música no registrada.

     Retirada está la infanta,    que no está como solía
  2   porque el rey no la casaba    ni tal cuidado tenía.
     Atinó a llamar al rey,    como otras veces solía;
  4   vino el rey a su llamado    a ver pa qué lo quería.
     --¿Qué tienes, hija--, le dice,    --qué tiene, la vida mía?
  6   Dame cuenta de tu enojo,    no tengas melancolía,
     que en sabiendo yo la causa    todo se remediaría.
  8   --Menester será, señor,    remedio del alma mía
     A vos quedé encomendada    de la madre que tenía,
  10   y déme estado, señor,    porque mi edad lo pedia.
     --De lo que dices, infanta,    tuya es la culpa y no mía:
  12   no admitiste por esposo    al príncipe de la Hungria
     que entre los de mis reinados    otro de mí igual no había,
  14   tan sólo el conde de Arco    e hijos y mujer tenía.
     Y retornando y volviendo    con enojo le decía:
  16   --Hija, dame tu consejo    que el mío no bastaria,
     y ya murió vuestra madre    a quien consejo pedia.
  18   --Yo te lo daré, buen rey,    del pequeño que tenía:
     mate el conde a la condesa    y quenadie lo sabría;
  20   d` esta suerte, mi buen rey,    mi honra se restauraría.
     De allí se sale el buen rey    sin ninguna compañía;
  22   de otra parte viene el conde,    y a un caballero decía:
     --En un tiempo quise yo    a una deidad peregrina,
  24   y si yo antes la quise    hoy mucho más la quedría,
     que en mí se cumple el refrán:    «quien bien quiere tarde olvida,»
  26   --Se encontraron con el rey    y con mucha cortesía
     se dieron acatamiento,    como ellos lo merecían.
  28   --Convidarte quiero, conde,    pa mañana en aquel día,
     que allá tomarás manjares    con los que en palacio había.
  30   --Allá me tendrás mañana,    aunque estaba de partida,
     que la condesa me espera,    según su carta me avisa.
  32   Llegó al palacio del rey    con toda su comitiva;
     se asentaron a la mesa,    y cuando la gente s` iba:
  34   --Una nueva te doy, conde,    de que tú no la sabias:
     que le ofreciste a la infanta    lo qu` ella no te pedia:
  36   que tú ibas a ser su esposo    y ella tu mujer seria;
     y que se quede engañada,    en ella no convendría.
  38   Luego mata a tu mujer,    por la honra de mi hija.
     --De matar a mi mujer,    eso sí que yo no haría.
  40   --Si no la matas, buen conde,    te costará a ti la vida,
     que por palabra de rey    muchos sin culpa morían.
  42   --Yo la mataré, buen rey,    mas no será intención mía;
     allá te acomodarás    con Dios en la otra vida.
  44   [D`] ahí sale llorando el conde,    llorando, sin alegria:
     y también lloraba el conde    por tres hijos que tenía:
  46   uno que tiene de pecho    que la condesa lo cría,
     que no quería mamar    de tres amas que tenía,
  48   sólo mamar de la madre;    porque ya la conocía.
     El conde viene llegando,    y ella a esperarlo salía;
  50   pero él no podía hablar    con la pena que traía;
     y el dolor del corazón    que del alma le salía.
  52   Le pregunta la condesa:    --¿Qué trae la vida mía?
     --Sí te lo diré, condesa,    cuando la hora seria.
  54   --Dígamelo luego, conde,    antes que llegue otro día.
     --En un tiempo quise yo    a una deidad peregrina,
  56   súpolo su padre el rey,    porque ella se lo diria
     y ahora me manda que mate    por la honra de su hija.
  58   --No me mate, mi buen conde,    a mi patria me remita,
     que mi padrerito es viejo    y mi madre fallecida,
  60   --Que morir tienes, condesa,    antes que llegue otro día.
     --No me mate; mi buen conde,    a mi patria me remita,
  62   que cuidaré de sus hijos    mejor que la que vendría.
     --Que morir tienes, condesa,    antes que llegue otro día.
  64   Y del cuello la tomó,    que prevenido tenía.
     --Pásame mi hijito, conde,    yo te lo agradeceria,
  66   pa que mame de su madre    por última vez, pedía.
     --Déjalo dormir, condesa,    que ya el sueño le vendría.
  68   La mató por la mañana,    y se corrió al otro día
     que la condesa había muerto    por un mal qu` ella tenía.
  70   Pero lo dejó citado    para antes de treinta días
     ante el Tribunal Supremo,    que allá se acomodarían.

Notas de V. C. : -14a Conde de Arco por Conde Alarcos; -24b Por asimilación con otros verbos de uso frecuente, como poner, tener, venir, el pospretérito del verbo querer se conjuga en Chile: quedría, quedríae, quedría, etc. Lo mismo ocurre con el futuro: quedré, etc.
Comenterio parcial de V. C. : Este es uno de los más hermosos romances juglarescos que se conocen. Faltan en la versión chilena muchas de las bellezas del original, pero--¿por qué no decirlo?--encuentro también que en algunos lugares el romance ha ganado en rapidez y concisión, aligerándose de no pocos versos prolijos y vulgares que retardan a veces su marcha. Con respecto al argumento, nada esencial se echa de menos en la versión chilena, como puede verse comparándola con lá que publicó Wolf, reproducida por Menéndez Pelayo en su Antología, t. VIII, p. 290. El señor Menéndez Pidal ha dicho de la versión chilena que "es notable por lo fiel al texto antiguo, mucho más que las catalanas y la asturiana hasta ahora conocidas". (Cultura Española, p. 87.) El Conde Alarcos, dice Menéndez Pelayo, no es una canción popular en el verdadero sentido de la frase; es un romance juglaresco, obra de la inspiración personal de un poeta que, a nuestro entender, no tuvo más guía que la tradición oral, si es que él no inventó completamente el argumento. Pudo muy bien ser el Pedro de Riaño que figura como autor en los pliegos sueltos del siglo XVI, y no creemos anterior a esta fecha la composición de su obra, que es lenta, pausada y reflexiva, con un arte del cual todavía están muy distantes los viejos romances carolingios que por su estilo pudieran parecer más próximos a éste, El Conde Dirlos, por ejemplo. En El Conde Alarcos todo concurre para el efecto de la catástrofe: no hay distracciones, pesadeces ni arrepentimientos. Alguna frase débil y prosaica, alguna expresión desmañada, no bastan para enervar la emoción poética del conjunto. . . » (Antología, t. XII, p. 536.) Durán cree que este romance y el del Duque de Braganza, que se le parece mucho, tienen un mismo fondo histórico, pues los entiende como alusivos a la muerte de doña María de Téllez, perpetrada por su marido, el príncipe don Juan de Portugal, a instigación de la propia hermana de la víctima, la reína doña Leonor, que con fines políticos y de ambición personal, anhelaba el matrimonio de su cuñado con su hija, la infanta doña Beatriz. (Romancero General, t. lI, p. 219.) Wolf reproduce el parecer de Durán; . . . (sigue págs. 21-26).

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0113:92 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 3464)

Versión de Illapel (Coquimbo, Chile).   Recitada por Gregoria Collado (55a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 21 (G), pp. 53-54.  032 hemist.  Música no registrada.

     --Adiós, linda Margarita.    --Adiós, lindo baronel.
  2   --Yo me embarco para Francia,    ¿qué mandáis a quien queréis?
     --A mi marido de mi alma    miles memorias le dé.
  4   --Las señas de su marido    démelas antes usté.
     --Mi marido es muy galán    y en el hablar muy cortés.
  6   --Por las señas que me da,    su marido muerto es:
     en la mesa de los dados    lo ha muerto un genovés
  8   y me dejó por encargo    que me case con usté,
     que le cuide sus hijitos    y sus haciendas también.
  10   --Si es verdad que muerto fuera,    quince años lo esperaré;
     si no llega en los quince años,    monja me pienso volver.
  12   Dos hijos varones tengo,    al rey se los llevaré,
     a que aprendan a vasallos    y acrecenten en la fe.
  14   Dos hijas doncellas tengo,    monjas también han de ser.--
     Aquí. se acaba el corrido    de esta honrada mujer,
  16   que hablando con su marido    no lo puede conocer.

Notas de V. C. : -13b El verbo acrecentar se conjuga en Chile como regular; -15a corrido Vide lo dicho en la introducción.
Título original: El reconocimiento del marido (versión G).

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0184:37 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 3471)

Versión de Atelcura (Coquimbo, Chile).   Recitada por Elvira Hernández (25a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 28 (E), pp. 66-67.  042 hemist.  Música no registrada.

     Estaba la linda, estaba    entre la paz y la guerra,
  2   con sus dos hijas queridas,    Blancaflor y Filomena.
     Un caballero `e Turquía    se enamora de una d`ellas:
  4   se casó con Blancaflor    y pena por Filomena.
     Para gozar de su intento    la mudó a tierras ajenas;
  6   nueve meses no cumplidos    volvio a su querida suegra:
     --Buenos días, mi señora.    --Muy buenos, yerno, los tenga.
  8   ¿Y cómo está Blancaflor?    --Mi señora, nada buena;
     `tá con ganas de parir    y ya se muere de pena.
  10   También le manda pedir    Blancaflor a Filomena.
     --¿Cómo quiere se la empreste    cuando es muchacha doncella?
  12   --Entréguemela, señora,    la cuidaré comó vuestra.
     --Toma, muchacha, esa llave,    saca el vestido de seda.--
  14   El caballero `e Turquía    mala traición le formó,
     en la mitá del camino    la lengua le derreigó.
  16   Con su sangre Filomena    un papelito escribió,
     y le dijo a un pastorcillo:    --Entréguelo a Blancaflor;
  18   que prendan a su marido    por atrevido y traidor.--
     Blancaflor, lo que lo supo,    con el susto malparió
  20   y el caballero `e Turquía    a un peñasco se arrimó,
     y se hizo mil pedazos    y el diablo se lo llevó.

Notas de V. C. : -11aempreste: Vide rom. 24, n. verso -8b; -15b derreigó: el pueblo dice rei` por raíz. Derreigar es, pues, alteración vulgar del anticuado derraigar.

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0234:37 Albaniña (ó)            (ficha nº: 3478)

Versión de Illapel (Coquimbo, Chile).   Recitada por Gregoria Collado (55a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 35 (A), pp. 79-80. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 15.1, p. 34.  050 hemist.  Música no registrada.

     --¡Ah, qué niña tan bonita    que le quita el lustre al sol!
  2   ¡Ah, quién durmiera con ella    una noche y otras dos!
     --Dormirá usté, buen mancebo,    sin cuidado ni pensión,
  4   que mi marido anda fuera    por esos campos de Dios.
     Dios quiera que por donde anda    lo maten sin compasión:
  6   entonces, sin sobresalto,    nos gozaremos los dos.--
     Micaela que esto dijo,    don Alberto que llegó;
  8   la criada que tenía    de todo cuenta le dio.
     --¿Qué tiene, señora mía,    que me habla con distraición?
  10   --¿Qué he de tener, don Alberto?,    la llave se me perdió.
     --Si la llave era de plata,    de oro se la vuelvo yo.
  12   ¿De quién es ese caballo    que relincha en mi galpón?
     --Suyo es, mi don Alberto,    mi padre se lo dejó.
  14   --¿Y dé quién son estas armas    que están en mi mostrador?
     --Suyas son, mi don Alberto,    mi hermano se las dejó.
  16   --¿Y de quién son esos pasos    que van para este rincón?
     --Máteme, pues, don Alberto,    que le he formado traición.--
  18   La tomó de los cabellos,    para el patio la sacó,
     le dio siete puñaladas    y de la menor murió.
  20   Para dentro se entró,    con don Carlos se encontró,
     y batieron las espadas,    no se véida compasión.
  22   Don Carlos murió a la una    y don Alberto a las dos.
     Al otro día en la misa,    ¡qué bonita procesión!
  24   ¡qué repique de campanas    en la iglesia mayor!
     ¡qué lindos los tres entierros    de tres amantes que son!

Nota de V. C. -9b distraición por influencia de traición; -12b galpón barraca, cobertizo; -21b veída: En Chile, la gente huasa conjuga el imperfecto de ver: véida, véidas, véida, véidan. Esto mismo ocurre con algunos verbos de la segunda y tercera conjugación que tienen en hiato, en el infinitivo, las vocaes a-e, e-e, e-i, como traer, leer, reir. Estos verbos conjugan también de manera análoga el singular de ambos presentes: tréigo-a, léido-a, réido-a; y el participio: tréido, léido, réido.
Título original: La mala mujer, (versión A).

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0222:7 Bernal Francés (í)            (ficha nº: 3484)

Versión de Illapel (Coquimbo, Chile).   Recitada por Gregoria Collado (55a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 41 (A), pp. 89-91. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 15.1, p. 62.  052 hemist.  Música no registrada.

     --¡Válgame la Virgen pura,    válgame el santo San Gil!
  2   ¿Qué caballerito es éste    que las puertas me hace abrir?
     --Tu esclavo soy, gran señora,    el que te suele servir;
  4   si no me abres la puerta,    aquí me verás morir.--
     Tomó el candil en la mano,    y con persona gentil,
  6   ella que le abre la puerta    y él que le apaga el candil.
     Y lo toma de la mano,    lo lleva para el jardín,
  8   lo lava de pies y manos    con agua de toronjil;
     y lo vuelve a tomar,    lo lleva para dormir.
  10   Le dice en la medianoche:    --¡Tú no te arrimas a mí!
     ¿Que tienes tu amor en Francia    o te han dicho algo de mí?
  12   --No tengo mi amor en Francia    ni me han dicho mal de ti:
     tengo un dolor en el alma    que no me deja dormir.
  14   --No temas a mis criados,    que ya los eché a dormir;
     no temas a la justicia,    que no porta por aquí;
  16   y menos a mi marido,    que está muy lejos de aquí.
     --No le temo a tus criados,    ellos me temen a mí;
  18   no le temo a la justicia,    porque nunca la temi;
     menos temo a tu marido,    que a tu lado lo tenís.
  20   --¡Infeliz, infeliz yo,    y la hora en que nací!
     Hablando con mi marido,    ni en la habla lo conocí.
  22   --Mañana por la mañana    te cortaré de vestir:
     tu cuerpo será la grana    y mi espada el carmesí.
  24   Llamarás a padre y madre,    que te vengan a sentir;
     llamarás a tus hermanos,    que me vayan a seguir;
  26   yo me voy a entrar de fraile    al convento `e San Austín.

Nota de V. C. : -15b Porta, portarse, neutro y reflexivo, se usa en Chile en el sentido de venir, dejarse ver, siempre en frases negativas: "Juan no porta o no se porta por aquí". Es aféress de aportar, que también se emplea; -17a Aunque parezca impertinente, por tratarse de una poesía popular, he de notar aquí, ya que viene a cuento, que en Chile, el pronombre dativo oblicuo de tercera persona se emplea siempre en singular, aún en lo escrito, cuando precede al complemento: "Pedro le dio el dinero a los otros"; -19b Es común en el pueblo chileno substituir la terminación verbal éispor is, así en el presente como en el futuro: comís, comerís, por coméis, comeréis;-26b Entre las vocales a, u, la g se pierde o se aspira: Austín, aujero, sahú por Agustín, agujero, sagú. El Sr. Menéndez Pelayo, que reprodujo esta versión en el t. XII, p. 502, de su Antología, tomándola de la revista Cultura Española, introdujo algunos cambios en el texto, acaso porque le ofendía nuestro lenguaje popular, y al llegar a los últimos versos: Yo me voy a entrar de fraile al convento `e San Austín, escribió "Yo me voy a entrar de fraile, fraile de San Agustín". En Chile tenemos Austines y aún Cochos, diminutivo familiar del anterior, pero no sabemos nada de los Agustines. Será una desgracia, pero es así.
Título original: La adúltera (versión A).

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5035:3 Don Jacinto del Castillo y doña Leonor de la Rosa (í-o)            (ficha nº: 3542)

Versión de Atelcura (Coquimbo, Chile).   Recitada por Carmen Olivares (40a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 97 (B), pp. 236-242.  207 hemist.  Música no registrada.

     Doña Leonor de la Rosa    tuvo los cielos propicios:
  2   fue tan grande su hermosura,    que se pasó a ser prodigio,
     pero aun fueron mayores    sus penas y sus martirios.
  4   La causa fue un caballero,    don Jacinto del Castillo,
     que enamorado quedó    de su singular hechizo,
  6   que no hay hombre que la mire    que no se quede rendido
     d`ese asombro de belleza,    ese encanto de Cupido.
  8   De la calle volvió un día    su buen padre don Francisco,
     y dijo a doña Leonor:    --A`bricias, hija, te pido,
  10   que ya te tengo casada,    y ha de ser tu gusto y mío,
     con don Fernando Contreras,    caballero noble y rico.
  12   --Padre, el señor don Fernando    nunca ha sido gusto mío,
     porque nunca han concentrado    sus conceptos con los míos.
     no es mujer, sino es esclava    que se vende por guarismo.
  16   Yo también tengo esposo    que más que el alma lo estimo:
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    Don Jacinto del Castillo.
  18   El también es hombre rico,    muy cortés y bien nacido.--
     El padre, cuando la vio    tan resuelta y atrevida,
  20   del cabello la tomó,    que eran hebras de oro fino,
     y llevándola a la rastra    la dejó en su cuarto mismo.
  22   Tuvo tiempo y le escribió    una carta a don Jacinto,
     mas, por desgracia que hubo,    la recibió don Francisco.
  24   En el momento trajeron    al cura y a los padrinos,
     le echaron las bendiciones    con don Fernando al proviso.
  26   Ese día tuvo tiempo    y le escribió a don Jacinto,
     mandándole a decir:    «¡Ay de mí, esposo querido!
  28   Me han casado por la fuerza,    aunque yo lo he resistido;
     una criada te espera    pa entrarte en el cuarto mío,
  30   Muchos doblones y joyas    tengo también prevenidos,
     tengo también un caballo    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  32   que deja `e correr y vuela»,    Luego llegó don Jacinto,
     y la criada alvertida    salió a su encuentro al proviso,
  34   y lo toma de la mano    y lo entra en el cuarto mismo.
     A ese tiempo don Fernando    entró en él con regocijo,
  36   con mucha satifacción    despojándose el vestido:
     Y pensando hallarse en brazos    de Leonor, que tanto quiso,
  38   se halló en brazos de la muerte,    que don Jacinto atrevido
     de un fuerte garabinazo    el corazón le ha partido.
  40   Vienen los padres de Leonor    y los mata don Jacinto;
     al alboroto y al ruido    toda la justicia vino,
  42   a ver lo que habia pasado,    y don Jacinto atrevido
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    malhirió cuatro ministros.
  44   Montaron en el caballo    y llegaron al camino;
     Leonor pide por merced,    y concede don Jacinto,
  46   que no la goce galán,    sino hasta que sea marido.
     Caminan toda la noche    y llegan al puerto mismo,
     Los atacaron después    los corsarios argelinos,
  50   se robaron lo mejor,    hicieron a to`os cautivos.
     A los dos tristes esposos    los mercó un moro muy rico,
  52   y los llevó para Argel    privados de su albedrío.
     El moro, su mayordomo    a don Jacinto lo hizo,
  54   y a Leonor la regaló    a una hermana que tenía
     que se llamaba Izaría,    más hermosa que el sol mismo:
  56   así los tuvo a los dos    ausentes y divididos.
     Don Jacinto un día pensando    estar a solas consigo,
  58   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    estas palabras dijo:
     Sacratísima María,    a vuestros divino auxilio
  60   apela un desesperado    y recurre un afligido:
     consuela a mi corazón,    madre del Verbo divino,
  62   ya sabes `tan en Argel.    todos los conceutos míos».
     Estaba la mora oyendo,    y cuando oyó lo que dijo,
  64   pensando que era por ella,    le dice: --Cristiano mío,
     ¿por qué te quejas lloroso,    tan triste y enternecido
  66   que a los más duros bronces    ablandaras con tus suspiros?
     Deja, cristiano, tu ley,    convéncete `e lo que digo,
  68   el gobierno te daré    de to`o este reino lucido.
     --No dejaría mi ley,    porque fuera un barbarismo
  70   y perdería mi alma    en los profundos abismo.--
     Sale la mora pa juera    dando voces de auxilio:
  72   --Vengan todos a prender    a este infame cautivo,
     que por la fuerza ha querido    violentar el honor mío.--
  74   A este tiempo se halla el moro    de amor por Leonor perdido,
     y estas palabras decía    con muy profundos suspiro:
  76   --Hermosísima Leonor,    rémora de mis sentidos,
     deja, cristiana, tu ley,    convéncete`e lo que digo,
  78   --No dejaría mi ley,    porque juera un barbarismo;
     por cuanto quieres gozarme,    y esto, señor, yo lo afirmo,
  80   la vida podrás quitarme,    no mi honor que tanto estimo.--
     La agarró el moro `e la ropa    y como forzarla quiso,
  82   pero le quitó el alfanje    Leonor con valor y brío,
     y de un solo golpe    le dejó un brazo en un hilo.
  84   Viéndose el moro inmortal    que en su sangre está teñido,
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    sale a voces dando gritos:
  86   --Prendan a ésta cautiva    y delen muchos martirios,
     pues ha querido matarme    con el mismo alfanje mío.--
  88   Sacan a Leonor pa juera,    a donde está don Jacinto;
     lo que se vieron los dos,    él le dice con suspiros:
  90   --Ten valor, esposa mía.    --Ten valor, esposo mío,
     que Dios nos está mirando    y nuestro intento es cumplido.
  92   Sirva este abrazo de yugo,    nuestra firmeza de anillo,
     de tálamo nuestras penas    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  94   que con las penas se pagan    los delitos cometidos.--
     Al otro día temprano,    a Leonor y don Jacinto
  96   los llevaron a una hoguera    que habían encendido.
     Desnudaron a Leonor    ante todo el gentío,
  98   y con tenazas la carne    le sacaron a pellizcos.
     ¡Consideren la vergüenza    que tendría don Jacinto,
  100   de mirar en las parrillas    un honor tan casto y limpio!
     Con don Jacinto también    hicieron después lo mismo.
  102   Cuando se estaban quemando    los dos amantes queridos,
     se oyó una voz en el aire    que con claro acento dijo:
  104   «¡Subid, mártires, subid    a gozar del premio digno
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    que teníais merecido!»
  106   Esto servirá de ejemplo    a los padres de familia
     que matrimoneen sus hijos    de algún interés movidos.

Notas de V. C. : -62b conceutos: La p seguida de consonante se vocaliza en u: conceuto, cáusula, preceuto, por concepto, cápsula, precepto; -71a juera: El cambio de f en j se observa antes de las vocales o, u, y más comunmente, de los diptongos ue, ui: jogata, dijunto, juerza, juimos, por fogata, difunto, fuerza, fuimos. De aquí el dicho popular con que he oído despedirse a algunos guapetones, al subir bizarramente en sus cabalgaduras: "con una jota y una i, dijo un huaso me juí"; -84a inmortal: inmoral; -86b delen: Metátesis de denle, de uso general en Chile.

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0902:2 La enamorada de Cristo (á-a)            (ficha nº: 3556)

Versión de Vicuña (Coquimbo, Chile).   Recitada por Adela Bonilla (45a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 111 (B), pp. 310-314.  121 hemist.  Música no registrada.

     En el nombré de María,    nuestra reina soberana,
  2   daré principio a contar    de una apacible hazaña
     que ahora no muchos años    sucedió, y fue muy notada
  4   en la gran ciudad de Córdoba,    corte la muy ilustrada,
     y ésta es la causa por que    será en ella ensalzada.
  6   Oirás rasgos y grandezas    y elocuencia desplicada,
     en una joven muy tierna    que a seis años no llegaba,
  8   cuando en un día [de] Corpus,    y después de rematada
     la procesión, y traer    por las calles y las plazas
  10   nuestro Dios sacramentado,    dándole mil alabanzas,
     vieron venir una niña    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  12   visitando los altares:    puesta en cruz y arrodillada,
     hacia unas suspensiones    y se quedaba elevada.
  14   Luego el canónigo dice:    --¿Ha visto usía tal gracia?
     Vení, niña, que te llamo    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  16   --Aquí estoy, señor usía,    siempre rendida a sus plantas;
     una esclava a quien mandar,    humilde, obediente y casta.
  18   --¡Qué política la niña!    Tiene ¡qué buena crianza!
     Díme, niña, lo que pides    cuando te estáis elevada.
  20   --Le pido . . . Como es el día    de la religión cristiana,
     vengo a pedirle a Jesús    que me conceda su gracia
  22   de ser su esposa rendida    en la religión descalza.
     --¡Qué buena es la respuesta!    ¡Parece mujer anciana!
  24   Díme, niña, y este Dios    que tanto le quieres y amas,
     antes de crear el mundo,    díme, niña, ¿dónde estaba?
  26   --Señor, yo estaba en sí misma    y Dios en sí mismo estaba,
     porque Dios no tuvo padre    ni fue formado de nada.
  28   Y para que Dios bajase    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     ¿hacen muchas oraciones    o dicen muchas palabras?
  30   --Con cinco palabras sólo    Cristo de los cielos baja,
     y baja a las propias manos    de aquél que l`hostia consagra.
  32   --Bien sabes eso, niñita,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     pero son malas las mujeres,    no merecen dicha tanta.
  34   --Aguarde usía lo dicho,    parece no ha dicho nada;
     abandona las mujeres,    y por eso suele echarlas,
  36   siendo la cosa más digna    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     que ha creado mi Jesús    con el poder de su gracia.
  38   Pongámo`lo en discusión,    y sí usía me la gana,
     haré un solemne voto.    de rezarle siete credos.
  40   --Echa una, pues te finges    del todo tan agraviada.
     --Pues si he de ser la primera,    en el nombre de Dios vaya.
  42   Las bazas han de ser cinco,    porque cinco son las llagas
     que mi amado Jesús tiene    en el cuerpo bien selladas.
  44   Detenga usía los naipes,    que no la tiene ganada.
     --Echa una, pues te finges    del todo tan agraviada.
  46   --Pues si he de ser la primera,    en el nombre de Dios vaya.
     Una mujer dio su vientre    para que Dios encarnara,
  48   una mujer dio sus senos    para que se alimentara,
     y el varón, con ser tan bueno,    por Dios que no puso nada.
  50   Detenga usía los naipes,    que no la tiene ganada.
     Entre los hombres hay uno    que es el todo de la gracia,
     que en sus manos floreció    un palo que seco estaba,
  54   por recibir por esposa    a una mujer que se llama
     María, y ése es mi nombre;    yo también tengo esa gracia,
  56   y según por lo que he visto,    la mujer es la que gana.
     --Sin sentido y sin juicio    me habís dejado, muchacha,
  58   que hablas por boca de Cristo,    los ángeles te acompañan.
     Dame un abrazo, niñita,    que te estimo más que el alma.
  60   --Eso no lo haré, señor,    no se me pegue la maña
     del abrazar a los hombres,    que es una gente muy mala,
  62   y luego mi madre riñe    con todas sus circunstancias.--
     La tomaron luego y fueron    a un convento a dejarla.
-6b desplicada: Esta d protética se antepone generalmente a vocablos que principian por e: descoeor, dentrar, deamerarse, por escoeor, entrar, esmerarse; -15a vení: El imperativo popular de poner es pone o poné, según la naturaleza del mandato. Pone la mesa. muchacha, significaría una orden más o menos perentoria, "poné" sería mejor una recomendación cariñosa; "pon", muy poco usado, demostraría ya enojo. Esta distinción es aplicable al imperativo de muchos otros verbos: "anda" y "andá", "trae" y "traé", "ven" y "vení," , etc.; -26a Es muy común en Chile usar la forma pronominal con verbos en primera persona: "Quedó fuera de sí"; -57b habís: Es común en el pueblo chileno substituir la terminación verbal éispor ís, así en el presente como en el futuro: comís, comerís, por coméis, comeréis.

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0075:49 Delgadina (á-a)            (ficha nº: 3453)

Versión de Curicó (Curicó, Chile).   Recitada por Bartola Naranjo (80a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 10 (C), pp. 31-32.  045 hemist.  Música no registrada.

     Tres hijas tenía el rey    bonitas como la plata,
  2   la menorcita de ellas    Delgadina se llamaba.
     Un día le dijo el rey    
  4   --Hija mía, Delgadina,    has de ser mi enamorada.--
     Delgadina respondió    con el dolor en el alma:
  6   --No lo permitan los cielos,    menos la Virgen sagrada.--
     El rey irritado dijo    con palabras muy amargas:
  8   --Alto, alto, caballeros,    a Delgadina encerrada,
     quitadle el agua y el pan    y dadle carne salada!--
  10   Recorriendo su balcón    se asoma ella a la ventana:
     --¡Ay, madre mía--, le dice,    --alcánzame un jarro de agua,
  12   va se me seca la vida    y ya se me arranca el alma.
     --¡Quita de aquí, Delgadina,    quita de aquí, mala dama,
  14   nueve meses llevo en cuenta    que por ti hago mal casada!--
     Recorriendo su balcón    se asoma ellaa otra ventana:
  16   --¡Ay, padre mío--, le dice,    --alcánzame un jarro de agua,
     ya se me seca la vida    y ya se me arranca el alma!
  18   --¡Alto, alto, caballeros,    a Delgadina dadle agua!
     Al que llegare primero,    una ciudad se le manda!
  20   Unos con jarros de oro,    otros con jarros de plata,
     l`agua le llevan corriendo    a Delgadina, que acaba.
  22   --Hija mía Delgadina,    a vos se te arrancó el alma,
     yo me quedo padeciendo    abrasado en vivas llamas.--

Nota de V. C. : -22b El uso promiscuo del tú y el vos es común en Chile, aún entre personas educadas.

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0113:89 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 3461)

Versión de Curicó (Curicó, Chile).   Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 18 (D), pp. 50-51.  032 hemist.  Música no registrada.

     --Catalina, Catalina,    lindo cuerpo aragonés,
  2   yo me parto para Francia;    manda tú lo que queréis.
     --Señor, un encargo le hago    que luego se lo diré:
  4   que si veis a mi marido,    mil encomiendas le deis.
     Mi marido es blanco y rubio,    tiene el hablar muy cortés;
  6   en la punta de sus armas    firma las armas el rey
     y en el pomo de su espada    firma un aragonés.
  8   --Señora, ese caballero.    aquél que fue, muerto es,
     en una mesa vedada    quedó muerto en Chiloé
  10   y me dejó encomendado    que me case con usté.
     --Cállese el hombre la boca,    mal hablado y descortés.
  12   Seis años lo aguardaré    como una honrada mujer;
     si no vuelve a los seis años,    monja me pienso meter.
  14   Dos hijas doncellas tengo,    conmigo las llevaré;
     dos hijos varones tengo,    al rey se los dejaré
  16   pa que sirvan de soldados    y defiendan por la fe.--

Comentario de V. C. : -4b Encomiendas por recados, memorias, es acepción castellana desconocida en Chile. Esta palabra debió estar en la versión original, aunque no figura en ninguna de las publicadas que han llegado a mi noticia; -9a podrá ser "mesa vedada", como pronunciaba el recitador, en el sentido de mesa de juego, o tal vez «de dados», como en otras versiones.
Título original: El reconocimiento del marido (versión D).

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0184:40 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 3474)

Versión de Vichuquén (Curicó, Chile).   Recitada por Juan Guerra (50a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 31 (H), pp. 70-72.  039 hemist.  Música no registrada.

     Estaba la reina, estaba    entre la paz y la guerra,
  2   con sus dos hijas queridas,    Blancaflor y Filomena.
     El señor de Bernardino    se enamoró de una d`ellas:
  4   se casó con Blancaflor    y pena por Filomena.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    La sacó a tierras ajenas;
  6   a nueve meses cumplidos    volvio a casa de su suegra.
     --Buenos días tengas, hijo.    --Buenos días tenga, suegra.
  8   --¿Cómo quedó Blancaflor?    --Para servir a usté queda,
     y le manda suplicar    que le preste a Filomena.
  10   --¿Cómo la llevas, pues, hijo,    siendo una niña y doncella?
     --Yo la llevaré, señora,    como que es hija vuestra.
  12   --Entra pues, niña, al salón    y ponte el vestido nuevo.--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    en el salón se arregló;
  14   el señor de Bernardino    a las ancas la tomó;
     por el medio del camino    el pescuezo le cortó.
  16   Con la sangre de sus venas    ella una carta escribió;
     iba un pastor pasando,    con mil señas lo llamó:
  18   --Toma, pastor, esta carta,    llévasela a Blancaflor.--
     Blancaflor, lo que lo vío,    como muerta se cayó;
  20   el señor de Bernardino    contra las piedras se dio,
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    y el diablo se lo llevó.

Notas de V. C. : -19a vío: vide n. -19a de la versión anterior.

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0222:9 Bernal Francés (í)            (ficha nº: 3486)

Versión de Curicó (Curicó, Chile).   Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 43 (C), pp. 93-94.  043 hemist.  Música no registrada.

     --¡Válgame Dios y la Virgen    y todo el santo San Gil!
  2   ¿Quién es este caballero    que a mis puertas dice: abrid?
     --Yo soy Juan José, de Francia,    quien te solía servir,
  4   que si no me abres la puerta    aquí me verás morir.--
     Llamó pajes y criados    que se fueran a dormir;
  6   con el candil en la mano    la puerta se la fue a abrir.
     Lo toma de una mano,    lo tira para un jardín,
  8   lo sienta en silla dorada    aforrada en carmesí.
     Lo lava de pies y manos    con agua de toronjil,
  10   lo lleva para una cama    y se acuestan a dormir.
     A medianoche le dice
  12   --¿Qué tiene este caballero    que no se vuelve a mí?
     ¿Andará su amor en Francia    o le han dicho mal de mí?
  14   --No andará mi amor en Francia,    ni me han dicho mal de tí.
     --No le tema a la justicia,    porque no anda por aquí,
  16   ni menos a mi marido,    porque está lejos de aquí.
     --No le temo a la justicia,    porque nunca la temí,
  18   ni menos a tu marido,    que a tu lado lo tenís.
     --¡Malhaya sea la hora    y el día en que yo nací!
  20   --Mañana por la mañana    te rajaré de vestir;
     llamaré a tus dos hermanos    que te vengan a sentir;
  22   yo iré a servir de soldado    a la puerta de San Gil.--

Nota de V. C. : -18b Es común en el pueblo chileno substituir la terminación verbal éispor is, así en el presente como en el futuro: comís, comerís, por coméis, comeréis.
Título original: La adúltera (versión C).

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2986:3 El vaquero (á)            (ficha nº: 3511)

Versión de Caone (Curicó, Chile).   Recogida por Ramón A. Laval, entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 67 (C), p. 145.  014 hemist.  Música no registrada.

     Da gusto ver un vaquero    cuando anda por renovar,
  2   buscando una vaca negra    sin perilla y sin señal.
     Unos dicen qu` es de aquí,    otros dicen qu` es de allá;
  4   la van a echar en engorda    al potrero de Gaspar,
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    para poderla matar,
  6   y sacar unos sebitos    y aliñar un charquicán,
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    para poderlo pasar
  8   con un traguito de vino    y una tronchita de pan.

Notas de V. C. : -2b perilla: vide rom. 65 (A), n. -4a; -6b charquicán: vide rom. 65 (A), n. -7b; -8b tronchita: diminutivo de troncha, pedazo, parte. "Sacar troncha", fig. : Obtener de un asunto cualquiera, alguna ventaja o medro que en justicia no correspondía.
Comentario de V. C. : Tengo por chileno este romance, que no he encontrado en ninguna colección peninsular. Muestra cierta afinidad con el de Lucas Barroso, con el cual anda revuelto a veces, (vide rom. 57).

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5102:2 El zancarrón de Mahoma (é-o)            (ficha nº: 3585)

Versión de Licantén (Curicó, Chile).   Recitada por Manuel Lizana (53a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 165, pp. 565-569.  105 hemist.  Música no registrada.

     Atención, noble auditorio,    a decirles me detengo.
  2   Año de cuarenta y siete,    siete mil y siete cientos,
     en la ciudad de Toledo    cautivaron un mancebo
  4   cuyo nombre y apellido    es don Antonio Moreno.
     Éste, por cierta ocasión,    salió de su patria huyendo.
  6   Un día salió a pasearse    con unos diez caballeros
     por las cristalinas aguas,    navegando a vela y remo.
  8   De lo mucho que han andado,    descubren de que venía
     una fragata de moros,    que los cautivaron luego.
  10   Lo cautivó un rico moro    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     que lo llaman Audalá,    hombre de mucho respeto.
  12   También tenía una hija,    discreta y hermosa a un tiempo,
     la que la llaman Celinda,    que andan muchos caballeros
  14   moros, por casar con ella,    pero hacía menosprecio
     de todos, porque tenía    su voluntad y amor puesto
  16   en el cautivo cristiano    que lo amaba con desvelo:
     Un día le dijo a solas    dentro de se jardín mesmo:
  18   --Escucha, cristiano, escucha,    escúchame, que pretendo
     que [me] digas la verdad,    la que de ti saber quiero,
  20   si sois casado en tu tierra,    y si acaso tienes dueño
     que te lleve la pasión.    --¿Por qué me preguntas eso?--
  22   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    Ella dice: --Por que quiero
     que tú te cases conmigo,    qu` es el empeño que tengo.
  24   --Si te volvieras cristiana,    casara contigo luego;
     y esos serán los motivos    muy suficientes que tengo
  26   para no poder casar    contigo, sin ni un derecho:
     --Eso no--, dice la mora--,    eso no puedo yo hacerlo,
  28   qu` estimo mucho a Madoma,    qu` es un señor muy supremo,
     qu` en saliendo d`este mundo    a todos nos lleva al cielo.--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  30   --Madoma, cuando la madre    lo parió [estando en el lecho]
     de un letargo que les dio    padre y madre se murieron.--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  32   --Y para que no lo dudes    escucha este bello ejemplo:
     ¿No has visto por un cristal    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  34   penetrarse la luz clara,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     y no dejar en el vidrio    ni señal de rompimiento?--
  36   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    --Ahora--, dijo--, lo creo.
     Tengo un vidrio en la ventaná,    qu` es sin rotura ni a`ujero,
  38   y por él entra la luz    y se queda el vidrio entero.
     Dame el agua del bautismo,    que ser cristiana deseo.--
  40   Un sacerdote cautivo    le a`ministró el sacramento,
     fuente que lava las manchas    en señal de rendimiento.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  42   --Padre mío, éste es su nieto.
     Sabrá como soy casada    y soy gustosa de serlo.
  44   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    --¿Cómo a mí me dices eso ?
     ¿Qué dirán de mí, le dijo,    entre moros caballeros?--
  46   Levantó el brazo soberbio,
     y al darle un golpe a la hija,    soltó [de la madre] el pecho
  48   el niño, y le dijo al moro:    --¡Detente, querido abuelo,
     no me mates a mi madre,    qú` es quien me da el alimento;
  50   mira que te mira Dios    y el castigo tendrís presto!--
     Se quedó el moro confuso    de ver al infante bello:
  52   de unos tres días nacido    y le habló con tanto esfuerzo.
     También abrazó a su hija    y también besó a su nieto.
  54   Al viejo lo bautizaron    y Juan de Dios le pusieron,
     al niño, Miguel de Dios,    y quedaron muy contentos.
  56   Recogió toda su hacienda    con cuidado y con silencio,
     y se fueron traficando    hasta llegar a Toledo.
  58   --¡Buenas noches, caballeros!--

Notas de V. C. : -2b c. m. y s. c. : Año de cuarenta y nueve, sobre mil y setecientos (Durán); -8b de que: Este es uno de los casos en que entre nosotros, se antepone indebidamente la preposición de al que anuniativo. "Me creo de que sí", "parece de que no volverá", "De manera de que llegó tarde", son contrucciones con que se solaza mucha gente; -13a la que la, por a la que pertenece a nuestra sintaxis popular, siempre con los verbos llamar, nombrar, y otros afines a éstos. -26b sin ni un d. : Según derecho (Durán); -30b [Estando en el lecho. ]= (Durán); 37b a`ujero: Entre las vocales a, u, la g se pierde o se aspira: Austín, aujero, sahú por Agustín, agujero, sagú; --40b a` ministró: administró; -41b rendimiento por redención; no lo he oído antes; -47b [De la madre]= (Durán); -50b tendrís: Es común en el pueblo chileno substituir la terminación verbal éispor is, así en el presente como en el futuro: comís, comerís, por coméis, comeréis; -58 ¡Buenas noches, caballeros! Estos romances o corridos los recitan ordinariamente nuestros campesinos a la vera del fuego, después de las faenas del día, y algunos acostumbran, al concluir, saludar a los oyentes dándoles las buenas noches.
Comenterio de V. C. : Este romance se conservaba con muchas lagunas en la memoria del recitador, hasta el punto de que es imposible, con sólo lo que él recordaba, darse cuenta de su argumento. Además, por desgraciada coincidencia, entre lo que falta está lo único que tiene algún interés: la curiosa explicación que da don Antonio Moreno de la secular leyenda del zancarrón de Mahoma. Los que deseen conocer íntegramente este romance, pueden leerlo en el Romancero de Durán, t. II, p. 297.
Título original: Celinda y don Antonio Moreno.

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0184:38 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 3472)

Versión de Parral (Linares, Chile).   Recitada por Irene Rojas (18a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 29 (F), pp. 67-68.  042 hemist.  Música no registrada.

     Estaba la linda, estaba    entre la paz y la guerra,
  2   con sus dos hijas queridas,    Blancaflor y Filomena.
     Principia mi don Fernando,    se enamora de una d`ellas:
  4   se casa con Blancaflor    y pena por Filomena.
     Muy pronto que se casó    la saca a tierras ajenas;
  6   cumplidos los nueve meses    llega a casa de la suegra:
     --Buenas tardes, mi señora.    --Buenas tardes, mi galán.
  8   ¿Cómo quedó Blancaflor?    --Buena quedó, mi señora,
     en el punto de parir,
  10   y le manda a suplicar    que le preste a Filomena.
     --¿Cómo la lleva, señor,    siendo muchacha doncella?
  12   --Yo la llevaré, señora,    como propia y como dueña.--
     Por el medio del camino,    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  14   después de haberla forzado,    le dividio la lengua.
     Con la sangre de su lengua    ella un papel escribió;
  16   ha pasado un pastor,    a una seña lo llamó:
     --Toma, pastor, esta carta,    llévasela a Blancaflor.--
  18   Esto supo Blancaflor    y del susto abortó.
     Donde el juez se querelló    porque a su marido agarren:
  20   que es un pícaro atrevido    que a su hermana la forzó.
     Esto supo don Fernando,    a un peñasco se arrimó,
  22   se hizo docientos pedazos    y el diablo se lo llevó.

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0020:16 Penitencia del rey don Rodrigo (í-a) (í-a)            (ficha nº: 3489)

Versión de Linares (Linares, Chile).   Recitada por Jesús Rivera (37a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 46 (A), pp. 105-106.  022 hemist.  Música no registrada.

     --Por Dios se lo pido, hermano,    por Dios y Santa María,
  2   que me diga la verdá,    no me diga la mentira,
     si el que duerme con mujer    se condena en l`otra vida.
  4   --No siendo madre ni hermana    la gloria no perdería,
     pero en el purgatorio    sus pecados pagaría.
  6   --Yo dormi con una hermana,    una hermana que tenía.
     --El que duerme con hermana    se condena en l`otra vida.--
  8   --Ichale la absolución--,    le dijo una voz de arriba;
     que lo lleven a enterrar    con una culebra viva,
  10   que le coma las entrañas    pa que pague la avería.
     Lo enterraron, y su alma    para el cielo se encamina.

Título original: El penitente (versión A).

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0020:17 Penitencia del rey don Rodrigo (í-a) (í-a)            (ficha nº: 3490)

Versión de San Javier (Linares, Chile).   Recitada por Zoila Donoso (23a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 47 (B), pp. 106.  012 hemist.  Música no registrada.

     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     --Dígame usté la verdad,    no me diga la mentira:
  2   ¿el que duerme con mujer    se condena en l`otra vida?
     --No se condena    si no es madre ni hermana.
  4   --Yo dormí con una hermana    muy bonita que tenía.
     --El que duerme con su hermana    se condena en l`otra vida.
  6   --Lléveselo a enterrar    con una culebra viva.

Título original: El penitente (versión B).

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0226:55 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 5354)
[0028 Búsqueda de la Virgen  contam.]

Versión de Termas de Catillo (Linares, Chile).   Recitada por Modesto Fuentes (46a). Recogida en 1968. Publicada en Barros - Dannemann 1970, pp. 42-43. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXXIII, 15.2, p. 261.  024 hemist.  Música no registrada.

     Camina la Virgen pura    para el portal de Belén;
  2   en la mitad del camino    pide el niño de beber.
     --No pidas agua, le dice,    no pidas agua, mi bien,
  4   que las aguas vienen turbias    que no se pueden beber.--
     Se va por un pergo abajo    y se encuentra un naranjel,
  6   lo cuida un cieguecito,    ciego porque nada ve.
     --Señor ángel de los cielos,    hágame usted una merced
  8   de darme una naranjita    para apagar esta sed.--
     Le contesta el cieguecito:    --Haga usted su menester.--
  10   Mientras la Virgen tomaba,    se floreció el naranjel.
     La Virgen, con tres naranjas,    dio el beber a su niñito;
  12   con su sombra, al retirarse,    le dio vista el cieguecito.

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1265:1 Testamento de don Juan José de Austria (ó)            (ficha nº: 3545)

Versión de Tramalhue (Llanquihue, Chile).   Recitada por José Holguín (63a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 100, pp. 251-258.  255 hemist.  Música no registrada.

     Acordado de la muerte,    aunque con algún temor,
  2   propio amor de su aparato,    en apariencia omisión,
     movido del interés    que me dotó mi afición,
  4   contar quiero en breve instante    una capaz relación
     del príncipe don Juan de Austria,    gran señor, que falleció
  6   estando enfermo en la cama    algo falto de vigor.
     Mas, hallo cosa imposible    darle la comparación
  8   de la verdad que merece,    siendo tan rústico yo,
     hombre sin letras ni estudio    ni de mediana razón.
  10   Mas hoy me pienso valer    de la que es madre de Dios,
     María, rosa impecable:    hasta ocho el título dio,
  12   que llevándola consigo    caminarán sin temor;
     como norte soberano,    esclarecido farol,
  14   me sacará d`este empeño    libre de tribulación.
     y estas ignorantes letras    ella dirá lo que son.
  16   El año de mil quinientos,    y de agosto el veintidós,
     también con terciana doble,    mal el príncipe cayó
  18   de accidente `e tabardillo    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     Mucho lo siente la corte,    es cosa de admiración,
  20   y hasta en las Descalzas Reales    le han echado en oración,
     pidiéndole a Dios le dé    lo que convenga mejor.
  22   A treinta de dicho mes,    arriba se refirió,
     tuvo un susto muy terrible,    porque una mujer entró
  24   por las puertas del palacio    armada con un reló.
     Muy demudado el semblante,    le dice: --Mujer, ¿quién sois?
  26   --La Muerte soy--, le responde--,    que por mandado de Dios
     vengo a hacerte esta visita,    que importa a tu salvación;
  28   confiesa, dirige tu alma,    que ya el plazó se cumplió.--
     Como un azogado tiembla    al oir tal petición;
  30   alborotóse la corte;    él dice con triste voz:
     --No se alboroten, señores,    que ya el plazo se cumplió,
  32   tráiganme un altar delante    y llamen un confesor.--
     Un altar le enderezaron    con grandísimo primor;
  34   pusieron un San Francisco,    por ser precursor del sol,
     la Vírgen y un Santo Cristo,    con que el altar se adornó.
  36   Se retiraron los grandes,    solo el príncipe quedó
     con el evidente padre    Fray Diego de Puntinón.
  38   Confesó generalmente,    y luego al punto pidió
     el divino sacramento,    para asegurar mejor
  40   el viaje que pretendía,    si es menester prevención.
     Vino Dios a visitarlo    con música y resplandor,
  42   de rodillas en la cama    hizo acto de contrición.
     Antes que lo recibiera    estas palabras habló:
  44   «Rey de reyes sempiterno,    ¿cuándo he merecido yo
     que esta visita se me haga,    a un mísero pecador,
  46   siendo yo la criatura,    Vos supremo creador,
     que, de los cuatro elementos,    fui formado de los dos:
  48   de tierra podrida y agua?    Vino el viento, y derribó
     aquella fábrica humana    llena de culpa y error.
  50   Sólo el fuego es el que falta    en mi leal corazón;
     con las luces de tu gracia    quedaré caliente yo.
  52   Perdón te pido mil veces    con gemido y con dolor,
     como te supe ofender,    sabrás perdonarme Vos.
  54   Yo bien conozco que soy    el menos merecedor
     que entre en mi pobre morada,    pues, tan divino Señor».
  56   Recibió el pan de la gracia,    y luego al punto pidió
     a su señora la reina,    mujer la que lo engendró.
  58   Vino al fin la reina a verlo,    donde se vieron los dos,
     humildemente se piden    el uno al otro perdón.
  60   Mandó llamar a don Carlos,    Rey de Castilla y León,
     monarca que guarda el cielo    para nuestro defensor.
  62   Su Majestad vino a verlo    con muy grande ostentación,
     acompañado de grandes,    los de la llave y calzón;
  64   y don Juan, lo que lo vido,    mucho al verlo se alegró.
     Quísole besar las manos,    el rey los brazos le dio:
  66   --¿Cómo se haya Vuestra Alteza?--    El príncipe respondió:
     --Esto es morir sin remedio,    sin haber apelación.
  68   Esta transitoria vida    es una sombra, visión,
     para la eterna que espera,    adonde confiado voy.--
  70   Volvió el rostro a un Santo Cristo,    y dice: «Gran Redentor,
     por esa muerte de cruz    y por el mal de pasión
  72   que por los hombres pasaste,    para darles redención,
     pídote des a don Carlos    el fruto de bendición
  74   para su gran monarquía,    como reluciente sol,
     que le libres de traidores    y le des buen galardón».
  76   --¡Ay, hermano!, te suplico    escuches con atención,
     y ruego que vuestro acero    sea escudo y bendición,
  78   pues va con la santa fe,    vigilante volador,
     refiriendo el evangelio,    como de la fe farol.
  80   Ay, hermano, si viviera    un año siquiera yo!
     Si no, diga lo que vive    lo aplaudido que yo estoy,
  82   mercedes que me hizo el cielo    no mereciéndolo yo.
     Nápoles tiembla de mí,    Hungría, de mi valor,
  84   en Africa, mi bandera,    en Francia está mi bastón,
     mi espada está en Portugal.    Y sabiendo que este príncipe
  86   está envuelto en tierra,    os mirarán sin temor.
     Tráiganme un secretario    sin ninguna dilación.--
  88   El rey, que atento le escucha,    a sus ojos le emprestó
     golfares y perlas finas,    que en sus alfombras regó.
  90   Tomó el oficial la pluma,    hizo la cruz y empezó:
     «En el nombre de Dios Padre,    criador y redentor,
  92   digo yo, don Juan de Austria,    sobrino del que pasó:
     primeramente le mando    el alma a quien me la dio,
  94   el cuerpo mando a la tierra,    porque d`ella se formó.
     Antes de mi enterramiento    me sacan el corazón,
  96   a Zaragoza lo llevan,    y en el pilar o escalón,
     a las plantas de la Virgen    el me le dan posesión;
  98   y mi tripa muy inmunda    llévenla a San Salvador,
     que le den colocamiento    con toda satisfacción;
  100   y mi cuerpo a la urna    . . . . . . . . . que ya son
     descanso de mis fatigas    y de los reyes panteón.
  102   Treinta mil misas mando    por mi. alma y mi intención,
     dieciocho para mi alivio    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  104   De treinta millones que hablan    que tengo de caudal yo,
     mando le den una joya    que tenga `e precio un millón,
  106   a mi señora la reina,    mujer la que me engendró.
     Otra joya muy valiosa,    de mayor precio y valor,
  108   en compaña de mi hermano,    en matrimonio y unión . . .
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  110   A la poderosa Virgen    de Zaragoza, le doy
     diez mil ducados en plata,    seis mil a San Salvador,
  112   once mil a la de Corza,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     La ilustrísima `e Sevilla    en dos letras me pidió
  114   ciento sesenta mil pesos:    se los presté y los gastó
     en pan pa el pobre mendigo:    no se los cobren, que son
  116   escalera para el cielo    y en la tierra paz y unión.
     La de Córdoba otro tanto    pidió en la misma ocasión;
  118   tampoco le tomen cuenta,    porque a pobres se los dio.
     De lo demás, rey, que queda,    echen la repartición.
  120   Por legítimo heredero    dejo a mi hermano, y le doy
     los seiscientos seis lugares    que son de mi jurdigción.
  122   Desde San Juan al Piroto    ya falta la religión.
     Tenga silencio la pluma,    tráiganme la extremau`ción,
  124   que estoy mirando el cuchillo    que mi cuello amenazó».
     Con esto, cerró los ojos,    falto de respiración;
  126   el diez y siete de octubre    a Dios el alma entregó.
     Lágrimas dio Zaragoza,    rogativas y oración;
  128   Dios le perdone sus culpas,    y a nosotros nos dé Dios
     paz y concordia en la tierra,    y en la otra salvación.

Notas de V. C. : -11b sic; -22b Falta en esta versión el pasaje aquí aludido; -33a enderezaron: ¿Aderezaron?; -89a golfares: ¿aljófares? ; -97b Ei por ahí. La a seguida de i en hiato se cambia en e y lleva el acento, produciéndose el diptongo: Valparéiso, Larréin, méi, por Valparaíso, Larraín, maíz; -121b jurdigción: jurisdicción.
Comentario de V. C. : Aunque la confusión que reina en este romance es absurda, parece indudable que se trata de la muerte del segundo don Juan de Austria, hijo natural de Felipe IV, que ni tuvo por madre a una reina, sino a una comedianta, ni pudo morir en una fecha en que aun no había nacido su bisabuelo. Sin embargo, lo que sabemos de la enfermedad y del testamento de este príncipe, concuerda con lo que el romance refiere. Durán no lo incluyó, pero lo menciona en el índice de los pliegos sueltos del siglo XVIII en adelante, y dice que consta de dos partes, (vide Romancero, t. 1, p. XCIII). Véase la transcripción del principio del romance.

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2594:1 El huaso Perquenco (á)            (ficha nº: 3508)

Versión de Traiguén (Malleco, Chile).   Recitada por Lorenzo Neira (38a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 64, pp. 141-142.  024 hemist.  Música no registrada.

     Ayá va el guaso Perquenco    en su cavayo alasán:
  2   ocho sorda`o` lo siguen    y no lo pue`en arcansar.
     Trre` muerte` `icen que deve    ar gorpe de su puñal:
  4   uno era un viejo avariento    con cara `e necesi`á`,
     `l otrro un `ermano trraidor    que lo vino, a denunciar,
  6   y tam`ién una mujier    que lo quería engañar.
     ¡Corran, corran lo` sorda`o`,    corran, corran sin parar!
  8   Yo sé qui ar guaso Perquenco    ninguno lo va a arcansar.
     A medianoche llegó    cerca de la Rinconá`,
  10   a la casa di un compaire    [ayá ] jué a desensillar:
     --¡Que se levanten las niña`,    que se levante mi a`ijá`;
  12   aquí está er guaso Perquenco    para oir una toná`!--

Notas de V. C. : -1a Perquenco (de perquin, plumas, y co, agua, "río de las plumas", Figueroa, Vocabulario Etimologico, es una estación del ferrocarril. en el departamento de Traiguén, provincia de Malleco. Acaso al heroe del romance, un famoso bandido, sin duda, se le llamaría "el huaso de Perquenco", que en la pronunciación popular fue "el guaso `e Perquenco", hasta que la partícula desapareció por absorción, y entonces el nombre geográfico se convirtió en individual; -3a Trre`, tres. Señalo así la pronunciación prepalatal de la t antes de r, tan común en Chile; -9b Rinconada. Nombre de algún caserío o hacienda, de los muchos que en Chile se llaman así.
Comentario de V. C. : Este romance es indudablemente chileno, y no de composición reciente, pues según mis averiguaciones, la fama del huaso Perquenco es muy antigua, aunque ya no queda de él sino el recuerdo de su audacia. Un amigo, propietario de un fundo en la provincia de Malleco, me escribe lo siguiente: "Pocas son las noticias que he podido averiguar del huaso Perquenco. Muchos han oído el nombre, pero no saben más. Un viejo inquilino de esta hacienda dice que era un temido criminal, pero su misma mujer lo contradice, y asegura que oyó contar a su padre que el huaso no era asesino ni ladrón, sino un hombre acomodado y gastador, muy mujerero (mujeriego), y que siempre andaba metido en pleitos y bolinas".

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0612:8 Pregunté si había cena (ó)            (ficha nº: 3582)

Versión de Traiguén (Malleco, Chile).   Recogida por Horacio Echegoyen B., entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 162, pp. 551-553.  022 hemist.  Música no registrada.

     Un día salí a pasear    en un caballo trotón,
  2   al dar vuelta la alameda    topé con un bodegón.
     Pregunté si había vino,    me dijeron: --Sí, señor.--
  4   Pregunté qué vino había:    --Un vinito y un borrón
     El vinito pa las niñas    y el borrón pa mi patrón.
  6   Pregunté si había cena,    me dijeron: --Sí, señor.--
     Pregunté qué cena había:    --Dos gallinas y un capón.
  8   Las gallinas pa las niñas    y el capón pa mi patrón.--
     Pregunté si había cama,    me dijeron: --Sí, señor.--
  10   Pregunté qué cama había:    --Dos almuadas y un colchón.
     Las almuadas pa las niñas    y el colchón pa mi patrón.--

Nota: Tras los versos 5, 8 y 11, se canta el estribillo: Que corre. . . tintín, que corre. . . tintón, / que corre la lezna; que corre el punzón. / Estaba el barbero en su barbería / con su guitarrita cantando la vi`a. //
Notas de V. C. : -5b borrón: Vino que tiene mucha borra; -9a Por cama se entiende en Chile el colchón, las almohadas y las ropas que sirven para abrigarse. La armazón que sustenta todo esto-que los diccionarios nombran cama-se llamá catre entre nosotros. Román ha probado con una cita de Pereda, que en España se usa también cama en el mismo sentido que en Chile, (vide Diccionario); -10b Almuadas: almohadas.
Comentario de V. C. : Esta canción es muy popular en Chile, donde corren versiones con agregados que no son para transcriptos aquí. A una de esas variantes, recogida por don Ramón A. Laval, pertenecen los siguientes versos: Cuando salí de mi tierra / me vine con un patrón,//que con el oritin, que con el oritón, / me vine con un patrón. //M` encontré con unas niñas, / las llevé par` el mesón. //Pregunté si había cena, / me dijeron: --Sí hay, patrón. --//Pregunté qué cena había: / --Dos gallinas y un capón. //Las gallinas pa las niñas / y el capón par` el patrón. --//Pregunté si había camas: / --Dos cojines y un colchón. //Los cojines pa las niñas / y el colchón par` el patrón. --//Como a la medianoche / . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     El estribillo "que con el oritín, que con el oritón", que probablemente se repite cada dos versos, es el mismo de algunas canciones españolas. Una de las variantes del romance de La mala mujer (que Menéndez Pelayo titulaLa esposa infiel), comienza así: Estando un caballerito / en la isla de León,//se enamoró de una dama / y ella le correspondió. //Que con el aretín, que con el aretón. (Antología, t. X, p. 179.)

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0184:39 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 3473)

Versión de Nirivilo (Maule, Chile).   Recitada por Manuel Muñoz (45a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 30 (G), pp. 69-70.  043 hemist.  Música no registrada.

     Estaba la linda, estaba    entre la paja y la yerba,
  2   con sus dos hijas queridas,    Blancaflor y Filomena.
     Llegó un caballero turco,    se enamora de una d`ellas,
  4   se casa con Blancaflor    y pena por Filomena.
     Después de que se casó,    lejas tierras la llevó;
  6   cumplidos los nueve meses    a casa `e suegra llegó.
     --Buenos días, mi señora.    --Muy buenos se los dé Dios.
  8   ¿Blancaflor cómo ha quedado?    --Enferma queda, señora,
     y le manda suplicar    que le empreste a Filomena:
  10   --¿Cómo la llevas pues, hijo,    siendo la niña doncella?
     --La llevaré pues, señora,    como mía y mujer nuestra.
  12   --Entra, entra, Filomena.    ponéte un vestido `e seda
     y ante vas a acompañar    a tu hermana Blancflor.--
  14   Aquel lindo caballero    a las ancas la tomó,
     por la mitad del camino    su pecho le recostó.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  16   Con la sangre de la lengua    un boletito escribió,
     a un pastor qu` iba pasando    a señas lo devolvió:
  18   --Toma, llévale esta carta    a mi hermana Blancaflor.--
     Blancaflor de que la vío,    del susto se desmayó,
  20   maldiciendo a su marido,    y hasta la gloria perdió.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    que se arrime a un peñasco
  22   y se haga dos mil pedazos,    y el diablo se lo llevó.

Notas de V. C. : -5b El adjetivo plural lejas se usa todavía en Chile, entre la gente del pueblo; -9b Emprestar es más usado que prestar por el pueblo; -12b El imperativo popular de poner es pone o poné, según la naturaleza del mandato. Pone la mesa. muchacha, significaría una orden más o menos perentoria, "poné" sería mejor una recomendación cariñosa; "pon", muy poco usado, demostraría ya enojo. Esta distinción es aplicable al imperativo de muchos otros verbos: "anda" y "andá", "trae" y "traé", "ven" y "vení," , etc.; -19a La tercera persona del presente de indicativo de ver se pronuncia a veces vío, y, afectadamente, vido. Esto último ocurre también con muchas otras voces terminadas en ía, ío: mida, sombrido, por mía, sombrío.

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1537.1:16 El rastro divino (á-o)            (ficha nº: 3530)

Versión de Cauquenes (Maule, Chile).   Recogido antes de 1910. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Laval 1910, Oraciones populares, ensalmos i conjuros chilenos comparados con los que se dicen en España , p. 71. Reeditada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 86, pp. 189-190 y Díaz Roig 1990a, p. 84-85 (15.1).  030 hemist.  Música no registrada.

     Desde el monte de Belén,    siete leguas al Calvario,
  2   encontré a una mujer    qu` era devota `el rosario.
     Le pregunté si había visto    pasar a Jesús amado:
  4   --Por ai mas ailante va    muy triste y muy lastimado;
     una soga lleva al cuello,    una caena arrastrando,
  6   una mujer lo acompaña    y el rostro le va limpiando.
     Con el paño que le limpia (sic)    tres estampas han quedado:
  8   una de la Maudalena,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     otra de San Juan Bautista    y otra de Jesús amado.
  10   Caminemos, caminemos,    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     que supuesto que lleguemos    lo estarán crucificando:
  12   unos le pasarán lanzas    por los sagrados costados,
     otros le pasarán clavos    por los pies y por las manos.
  14   La sangre donde cayese    cae en un cáliz sagrado,
     y el hombre que la tomase    será bienaventurado,
  16   `n este mundo será reino    y en el otro coronado.

Nota del Sr. Laval: -4a por ahí más adelante va; -16b sic.

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1813:2 Adornado de preseas (á-a)            (ficha nº: 3580)

Versión de Cauquenes (Maule, Chile).   Recitada por Manuel Armijo (45a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 158, pp. 540-541.  016 hemist.  Música no registrada.

     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     --Todo el mundo tengo andado    y he visto tierras lejanas,
  2   seis años fui bien servida,    yo sin él, sin gozar nada.
     Advierte bien qu` este moro    que arrojó ahora la caña,
  4   éste se llama Gazul,    cuya fama es bien nombrada;
     seis años fui bien servida,    yo sin él, sin gozar nada.
  6   Adoro a mi Abencerraje    que arrojó ahora la caña;
     éste se llama Gazul,    cuya fama es bien nombrada;
  8   seis años fui bien servida,    yo sin él, sin gozar nada.

Comentario de V. C. : Este fragmento, desfigurado por algunos retoques, corresponde al final de uno de los romances moriscos que cuentan los amores de Gazul. El gallardo moro llega a Gelves a jugar cañas, y entre las damas quepresencian la fiesta está Zaida, a quien Gazul ha dejado viuda, dando muerte al marido. La mora, que lo reconoce, se desmaya, y, vuelta luego en sí, dice a su criada: --Advierte bien aquel moro / que agora arroja la caña://aquél se llama Gazul, / cuya fama es bien nombráda. //Seis años fui d`él servida, / sin de mí alcanzar nada. //Aquél mató a mi marido / y dello yo fui la causa,//y, con todo eso, le quiero / y le tengo acá en el alma. //Holgara que me quisiera, / pero no me estima en nada://adora una abencerraje, / por quien vivo desamada. --//En esto se acabó el juego, / y la fiesta aquí se acaba;//Gazul se parte a Sanlúcar / con mucha honra ganada. // (Durán, Romancero, t. I, p. 20 [Véase la entrada 3443]). No es posible creer que sólo el fragmento transcripto exista en la tradición chilena.
Título original: Gazul.

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1587:1 Paseábase el del Carpio (é-a+otro metro)            (ficha nº: 3447)

Versión de Coihueco (Ñuble, Chile).   Recitada por Manuel Flores (65a). Recogida por Armando Sanhueza L., entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 4 (A), pp. 9-10.  020 hemist.  Música no registrada.

     Paseábase el del Carpio    por las murallas francesas,
  2   armado de punta en blanco,    para atacar al Rey Santo,
     que desgracias les hacía.
  4   Con la punta de la espada    hacía raya en el suelo,
     y juraba por los santos    vengar los ultrajes hechos.
  6   --Juro por Dios,-- él decía,    --que con esta mi daguilla
     he de matar al grande    que mientan por estas tierras.--.
  8   Y seguía su paseo    caminando más ligero.
     En esto llega un doncel    y le dijo estas palabras:
  10   --El francés anda por el    con unas tropas muy fuertes
     y amenázanos tomar    las tierras de vuestro padre,
  12   que en gloria tal vez está    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Notas de V. C. : -10a ei por ahí. La a seguida de i en hiato se cambia en e y lleva el acento, produciéndose el diptongo: Valparéiso, Larréin, méi, por Valparaíso, Larraín, maíz. [Véase el comentario de V. C. en la siguiente versión del mismo romance. ]
Título original: Bernardo del Carpio. A

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1587:2 Paseábase el del Carpio (é-a+otro metro)            (ficha nº: 3448)

Versión de Coihueco (Ñuble, Chile).   Recitada por Luis Magaña (55a). Recogida por Armando Sanhueza L., entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 5 (B), pp. 10-11.  015 hemist.  Música no registrada.

     Paseaba el del Carpio    por las fronteras francesas,
  2   buscando al gran rey Mauno    pa presentarle pelea
     y librar a sus paisanos    de la muerte traicionera,
  4   que `onde menos piensan se halla,    y se va con hombre a cuesta
     para irse y no volver.
  6   La muerte, que es enemiga    de todo ser que aquí vive,
     amiga d`él siempre es    en el último momento
  8   del desgraciado que llora    y sus piedades reclama.

Notas de V. C. : -2a Mauno: en las combinaciones ag., eg, og, la g se vocaliza en u: maunífico, impreunar, douma, por magnífico, impregnar, dogma. Esto mismo ocurre en las combinaciones ar, ec, oc: intauto, reuto, douto, por intacto, recto, docto.
Comentario de V. C. : He aquí dos versiones del principio de un mismo romance, tan estragado, que apenas puede juzgarse que lo es, por el tono de la narración y los rastros del asonante que muestra una de ellas. Cuanto al asunto, hay que suponer que tan viciado está el fondo como la forma, pues no permite precisar a qué suceso de la vida del héroe caballeresco pudo el romance referirse.
Título original: Bernardo del Carpio B.

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0407:4 El vaquero Lucas Barroso (í-a)            (ficha nº: 3501)

Versión de Coihueco (Ñuble, Chile).   Recitada por Manuel Jesús Reyes (50a). Recogida por Armando Sanhueza L., entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 57 (C), p. 129.  016 hemist.  Música no registrada.

     Anoche, estando cenando,    me vinieron a avisar
  2   que venía la patrulla    por el medio `el espinal,
     detrás de una vaca negra    sin perilla y sin señal.
  4   La cargó Lucas Barroso,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     la cargaba cuesta abajo,    ella echaba cuesta arriba.
  6   Si la vaquilla se pierde,    Barroso la pagaría
     con el mejor ternerillo    que hubiese en la vaquería,
  8   hijo del toro Pintado    y de la vaca Rosilla.
Nota de V. C. : -2b Espinar. Así también pajal, pulmonal, por pajar, pulmonar.

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5138:3 El alarbe de Marsella (é-o)            (ficha nº: 3549)

Versión de Coihueco (Ñuble, Chile).   Recitada por Juan de D. Cifuentes (46a). Recogida por Armando Sanhueza L., entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 104 (C), pp. 277-279.  081 hemist.  Música no registrada.

     A la celestial Princesa,    madre del divino Verbo,
  2   le pido me dé su gracia,    porque sin ella no puedo
     mover mi rústica lengua,    ni dar a entender al pueblo
  4   lo que sucedió en Marsella    a un desdichado mancebo,
     por sus torpezas y vicios    y sobrado atrevimiento.
  6   Y con el favor divino    de la que es Reina del cielo,
     daré principio al romance,    para que sirva de ejemplo
  8   a los que siguen los vicios    y deleites d`este suelo.
     En la ciudad referida    residía un caballero,
  10   este tal tenía un hijo    cuyo nombre no refiero,
     que este torpe y atrevido    se ha descubierto matando
  12   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    a un principal caballero.
     Apenas llegó a quince años    quiso vivir tan travieso,
  14   que a su padre le perdía    los más días el respeto,
     no por falta de do`trina,    porque su padre un buen m`estro
  16   tenía que le enseñara;    y el atrevido y soberbio
     hace lo que se le antoja.    Sólo por no estar sujeto
  18   a la obediencia del padre,    se ha salido de secreto
     por una excusada puerta    que había detrás de un huerto
  20   y al primero que encontraba,    sin temer a Dios eterno,
     le quitaba por su gusto    la vida, luego, al momento.
  22   D` esta suerte mató quince    sólo por un pasatiempo,
     hasta que al fin una noche    permitió Dios verdadero
  24   que la maldad d`este infame,    d` este atrevido y soberbio,
     se descubriese, matando    a un principal caballero.
  26   Apenas le dio la muerte    fue por la justicia preso,
     que a la cárcel lo llevaba,    y su padre con dinero
  28   y favores de otros nobles,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     a su casa lo llevó,    dándole mil documentos.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  30   La maldad por una noche    determinado y resuelto . . .
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     Y diré qu` es un alarbe,    según lo dirán los hechos,
  32   que apenas llegó a quince años    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     le dio la muerte a su padre,    estando el triste durmiendo
  34   y a un hermano que tenía    de siete años y medio,
     de una cruel cuchillada    fuera le echó los sesos.
  36   A su madre dejó en vida,    por darla más sentimiento,
     atada de pies y manos    y en un oscuro aposento.
  38   Más después abrió las arcas    y las fue reconociendo:
     el oro y plata que había,    joyas y alhajas de precio,
  40   las echó en una maleta,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     y en un ligero caballo    que atrás se dejaba el viento,
  42   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    se arrancó, dejando muertos
     aquellos dos inocentes;    ¡Jesús, qué notable yerro!

Notas de V. C. : -15a do`trina: En fin de sílaba, la c se pierde a veces cuando la sílaba siguiente principia por co t: afi`ción, do`tor; -15b m`estro: Véase -13b nota de la versión anterior; -38a Más después vale luego después, más tarde, según los casos.

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0766:4 El guapo Luis Ortiz (á-o)            (ficha nº: 3560)

Versión de Coihueco (Ñuble, Chile).   Recitada por Manuel Jesús Reyes (50a). Recogida por Armando Sanhueza L., entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 116 (B), pp. 331-334.  066 hemist.  Música no registrada.

     Luis Ortiz se llamá el mozo,    Luis Ortiz el afamado,
  2   lo sacó su padre un día    a solas a aconsejarlo:
     --Hijo mío, por tu causa    la hacienda se va acabando.
  4   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    Toma esta espá, este caballo,
     y toma estos dos mil pesos,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  6   y te vas a la ciudá    y asiéntate de soldado.--
     El mozo, como era un loco,    más razones no [a]guardaba,
  8   pero al dar vuelta una esquina    halla a su tío peleando,
     y por defender por él    diez puñaladas ha dado.
  10   Y allí se publicó un bando    y también un obispado,
     que a Luis Ortiz. lo agarraran    pa darle dos mil ducados.
  12   El señor don Juan Jorquera    con treinta y cinco soldados
     bien armados y montados,    a agarrarlo se adelanta.
  14   Giran por unas arenas,    donde Luis Ortiz habita,
     Luis Ortiz, de que ha visto esto,    ha partido como un rayo.
  16   Cuando lo iban alcanzando,    de su caballo se ha apeado.
     y con la punta `e la espá    una raya le ha formado:
  18   --Juro por el alto cielo,    por San Pedro y por San Pablo,
     y por los dos angelitos    que tiene mi Dios al lado.
  20   el que me pase esta raya    doscientos mil pe`azos lo hago.--
     Allí llega un primo hermano    que se quieren como hermanos:
  22   --Date, date, Luis Ortiz,    date, date, Luis hermano,
     que el mozo que ayer heriste    se halla en la cancha jugando.--
  24   Con estas palabras y otras    ya lo llevan rebatiado,
     lo llevan pa la ciudá,    donde ha de ser colgado.
  26   Por la mitá del camino    cinco amigos ha tomado.
     --¿Qué ha sido esto, Luis 0rtiz,    qué ha sido esto, Luis hermano?
  28   --¿Qué ha ser pues, hermanitos?    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     Si ustedes no me defienden,    mañana he de ser colgado.--
  30   Se miraron unos y otros,    cuatro la guerra formaron
     y uno desató la soga:    Luis Ortiz se ha libertado,
  32   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    espada y daga ha tomado,
     de treinticinco corchetes    ninguno se le ha escapado.
  34   ¡Viva, viva, Luis Ortiz!    ¡Viva, viva, Luis hermano!
     Sabe `esvengar una canas    y también un buen agravio.

Notas de V. C. : -10b sic; -15a de que: Ya de que o de que por cuando, es vulgar: De que lo traigan lo veré, por cuando lo traigan. . . etc.; -23 cancha: Véase la primera nota de la versión anterior. -24b rebatiado: ¿Arrebatado?; -26b tomado: ¿Topado?; -35a Desvengar, alteración de "devengar" por vengar.

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0766+0101:1 El guapo Luis Ortiz+No me entierren en sagrado (á-o)            (ficha nº: 3563)

Versión de San Miguel (Ñuble, Chile).   Recitada por Juan Meneses (43a). Recogida en Santiago por Armando Sanhueza L., entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 119 (E), pp. 338-340.  042 hemist.  Música no registrada.

     Luis Ortiz se llama el mozo,    Luis Ortiz el afamado;
  2   una tarde, estando a solas,    fue su padre a aconsejarlo:
     --¡Ay, hijo! qué por tu causa    la hacienda se va acabando:
  4   de tantas muertes que has hecho,    de todas yo te he librado.
     Toma esta espá, este caballo,    y sienta plaza `e soldado. --
  6   El mozo, como era un loco,    a su padre no ha escuchado,
     y por defender a un tío,    de puñaladas ha dado.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  8   Ya lo siguen, ya lo alcanzan,    ya lo traen amarrado,
     con veinticinco cordeles    y veinticinco soldados.
  10   En la mitad del camino    tres amigos ha encontrado:
     --¿Qué ha sido esto, Luis Ortiz,    qué ha sido esto, Luis hermano?
  12   El hombre que ayer heriste    en el pantión `tá enterrado,
     el que heriste esta mañana    en la cancha está jugando.
  14   --Han de ver, hermanos míos,    como voy preso y atado,
     y si ustés no me defienden    me verán morir ahorcado.
  16   Por si acaso me matasen,    no me entierren en sagrado,
     entiérrenme en campo verde    donde no paste el ganado.
  18   A mi cabecera pongan    un letrero bien pintado,
     que diga a los caminantes:    «Aquí murió el desdichado;
  20   no murió de mal dé amores    ni de dolor de costado,
     murió porque lo mataron    unos pícaros soldados». --

Notas de V. C. : -5a espá: Espada; -12b La e átona seguida de a ú o en hiato o en cuasi-diptongo, se cambia en i al diptongarse: rial, linia, lion, por real; línea, lean; -13b cancha: Sitio limpio y desembarazado de obstáculos, cerrado o abierto, que tiene diversos empleos. En el romance se alude seguramente a la cancha de bolas, que sirve para el juego de las argollas. .
Comentario de V. C. : De los que refieren hazañas de bandidos, el romance de Luis Ortiz es el más popular eñ Chile. Poseo de él ocho versiones más, menos completas que las que publico, y el colector que lo desee puedo recoger cuantas quiera en todas las regiones del país. Aunque no lo he encontrado en ningún libro español, creo que tal es su origen; y por lo que hace al mérito, en cuanto puedo juzgar de él por las versiones que conozco, me parece este romance superior al común de los vulgares que tratan esta clase de asuntos; lo que no impide que su valor, sobre ser escaso, sea además negativo, porque se funda en la ausencia relativa de ciertos defectos, que, como las inevitables invocaciones y el absurdo recarg de detalles y de frases hechas, hacen pesado y antipático este género de composisiciones. Sobre los versos con que termina la variante E, véase el comentario al romance 63.

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5118:1 Pedro Cadenas (é-a)            (ficha nº: 3568)

Versión de Coihueco (Ñuble, Chile).   Recitada por Juan de D. Cifuentes (46a). Recogida por Armando Sanhueza L., entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 124, pp. 351-352.  020 hemist.  Música no registrada.

     Atención, noble auditorio,    todo el orbe se suspenda,
  2   mientras mi lengua declara    la más reñida pendencia
     que sucedió en Barcelona,    del modo que aquí se cuenta,
  4   de cuatro nobles señores    del rey de España, que aumentan
     las voces con sus hazañas    por España las galeras,
  6   que con decir españoles    todas las naciones tiemblan.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     --No me venga a pretender    la dama barcelonesa,
  8   mire que no ha de faltar    quien le rompa la cabeza.--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     . . . . . . . . . Le dio    un bofetón a la hembra,
  10   . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    la boca, dientes y muelas
     en sangre se las bañó
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Comentario de V. C. : Durán insertó ese romance en el t. 2 pág. 387 del Romancero, entre los de valientes y guapos. Los versos que publico son los únicos que he encontrado en la tradición chilena; pero, con poca diligencia que se gaste, ya irán apareciendo oras versiones más completas, que el asunto del romance es de los que se propagan con facilidad.

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5104:2 Sebastiana del Castillo (í-o)            (ficha nº: 3569)

Versión de Coihueco (Ñuble, Chile).   Recitada por José Narciso Sepúlveda (60a). Recogida por Armando Sanhueza L., entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 126, pp. 355-361.  216 hemist.  Música no registrada.

     En la gran Sierra Morena,    amparo de forajidos,
  2   vivía Alonso Gutiérrez    con una hija y dos hijos,
     en compaña de su esposa,    que eran dos amantes finos,
  4   y por la paz y sosiego    y por gusto que han tenido,
     a los dos hijos casaron    con gran fiesta y regocijo.
  6   Quedó sola con sus padres    Sebastiana del Castillo,
     la mujer más desalmada    que de padres ha nacido.
  8   D`esta tal se enamoró    un macebo granadino,
     que estaba en aquel lugar    desde la edad de muy niño.
  10   Dio en pasearle la calle    con gran fiesta y regocijo;
     alcanzó el sí de la dama,    de sus padres no ha podido,
  12   antes con mucho rigor    la castigan de contino.
     Enfurecida, enojada,    hecha como un basilisco,
  14   cuanto más la castigaban,    rompiéndose los vestidos,
     t. irándose de las trenzas,    más crecía en su delirio.
  16   Más de un año en una pieza    encerrada l`han tenido
     en donde sus dos hermanos    le dieron algún castigo.
  18   Tuvo forma Sebastiana    de escribir un papelillo,
     que en breves renglones dice:    «Dulcísimo dueño mío,
  20   sabrás que he estado encerrada,    pasando dos mil martirios
     de mis padre` y mis hermanos,    con dolores excesivos.
  22   Supuesto que eres mi amante    y que eres hombre de bríos,
     para esta noche a las doce    te espero bien prevenido,
  24   y mira, no me hagas falta.    porque te espero, bien mío».
     No dijo más, y con esto    ha cerrado el papelito,
  26   y a un muchacho se lo entrega,    el cual era su sobrino,
     para que se lo llevase    a Juan González del Pino.
  28   Tomó el papel el mancebo,    lo recibe agradecido,
     por la vista lo repasa,    y así que l`hubo leído,
  30   lágrimas del corazón    derramaba hilo a hilo.
     Se fue al instante a su casa,    donde sus armas previno:
  32   dos pistolas y una espada,    y un cuchillo de dos filos.
     Oyó las diez y las once,    dan las doce, y ha salido,
  34   se fue a casa de la dama,    y ella, que estaba en aviso,
     abrió la puerta, y dentró    sin ser de nadie sentido.
  36   Ella encendió una bujía    y d`esta suerte le ha dicho:
     --Yo he de matar a mi padre    y a mi madre, y ¡viva Cristo!
  38   He de vengar mis injurias,    pues lo tienen merecido,
     más que sepa que al infierno    voy a pagar mi delito.--
  40   El mozo la vio aterrada    y con ánimo le dijo:
     --¿Habrá más que ejecutarlo?    ¡Ea, vamos al proviso!--
  42   Fue donde estaban sus padres    y con ánimo atrevido,
     que de cuatro puñaladas    el corazón le ha partido
  44   al padre, y luego a la madre    hizo con ella lo mismo,
     porque con dos puñaladas    se la dejó sin sentido.
  46   Habló sólo estas palabras,    y palpitando le dijo:
     --Hija de mi corazón,    ¿en qué t` hemos ofendido?--
  48   Le dice: --Señora madre,    esto es vengar mi castigo.--
     Y con una puñalada    acabó su vida el hilo.
  50   Les sacó los corazones    y en aceite los ha frito,
     y de ver tanta ruindad    cayó el mozo amortecido.
  52   --¡Muere tú también--, le dice--,    pues que la causa habís sido!--
     Le ha dado de puñaladas,    y con ánimo atrevido
  54   le quitó todas las armas    y se puso su vestido,
     y en un caballo del padre    salió y se puso en camino.
  56   Al otro día, de mañana,    sus hermanos han venido
     a la casa de sus padres.    y hallan dolor tan crecido.
  58   Justicia piden al pueblo,    y acudieron los vecinos,
     y los llantos fueron tantos,    los clamores y gemidos,
  60   que bastan para ablandar    a las montañas y riscos.
     No condenaron a nadie,    porque saben quien ha sido;
  62   despachan requisitorias    por si saben que la han visto:
     donde quiera que la prendan    que se ejercite el castigo.
  64   Salieron los dos hermanos    por montes, valles y riscos,
     y ella estaba en una cueva,    y con ella dos bandidos
  66   que también huyendo andaban    por otros graves delitos.
     Vio pasar sus dos hermanos    y ella les salió al camino,
  68   y de dos carabinazos    los mató luego, al proviso.
     Con un cuchillo les corta    las cabezas, y se ha ido
  70   donde están sus compáñeros,    y se las lleva consigo.
     Los compañeros la riñen,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  72   y cruel y desesperada    con ellos hizo lo mismo.
     Llevó las cuatro cabezas    y se fue a Ciudad Rodrigo,
  74   y en una esquina `e la plaza    las puso con un escrito
     que d`esta suerte decía:    «A estos dos hermanos míos
  76   di la muerte, por vengarme    de haberme dado castigo,
     y a estos otros dos maté    por saber que eran bandidos.
  78   Ya la venganza está hecha,    ya mi gusto está cumplido;
     si hay alguno que se oponga,    salga a campaña conmigo,
  80   porque al rigor d`este brazo    son pocos los d`este siglo.
     El señor corregidor    le dio parte a sus ministros,
  82   que salieron a prenderla;    acudieron infinitos.
     A seis alcaldes mató,    hasta cinco o seis ministros,
  84   y con la espada en la mano    parecía un basilisco.
     Pidiendo favor al rey    acudieron los vecinos,
  86   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    y digo que si no ha sido
     por una fuerte pedrada    que tiraron de un postigo,
  88   que le dieron en los pechos    y en el suelo l`han tendido
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     Entonces se le arrojaron    los agarrantes ministros,
  90   la. llevaron a la cárcel,    donde la cargan de grillos.
     Le leyeron la sentencia    dentro de Ciudad Rodrigo,
  92   al tercer día la sacan    a que pague su delito.
     Llegan al pie del patíbulo,    que suba arriba le han dicho,
  94   y de que estuvo en lo alto    a todo el concurso dijo:
     --Padres, los que tenéis hijas,    no seáis como los míos,
  96   no estorbéis los matrimonios,    qu` es sacramento divino
     de nuestra madre la Iglesia,    formado del Uno y Trino.
  98   Mirad en lo que me veis    y en qué trabajos me he visto.--.
     Y alzó los ojos al cielo,    y dijo: --Jesús divino,
  100   por la sangre virginal    que vertieron los judíos,
     te pido que me perdones;    pequé, Señor, mala he sido,
  102   mas vuestra misericordia    es mayor que mi delito.
     Al verdugo le avisaron    para que hiclera su oficio,
  104   y al instante lo cumplió,    y quedó el cadáver frío
     dando pruebas de que fue    a gozar del cielo empíreo.
  106   Esta es la vida y la muerte    de Sebastiana `el Castillo,
     que d`esta suerte acabó,    de veinte años no cumplidos.
  108   Dios le dé eterno descanso    y su santo paraíso,
     y a nosotros nos dé gracias    por los siglos de los siglos.

Notas de V. C. : -35a dentrar por entrar es común en todas las clases sociales; -52b habís: Es común en el pueblo chileno substituir la terminación verbal éispor ís, así en el presente como en el futuro: comís, comerís, por coméis, comeréis; -81b le: en Chile, el pronombre dativo oblicuo de tercera persona se emplea siempre en singular, aún en lo escrito, cuando precede al complemento: "Pedro le dio el dinero a los otros"; -94a Ya de que o de que por cuando, es vulgar: De que lo traigan lo veré, por cuando lo traigan. . . etc.; -89b virtiendo: También virtió, virtieron; -100a De un repente es más usado, entre el pueblo, que de repente.
Comentario de V. C. : Los romances que tratan de mujeres que, por casos de amor o de honra, se arrojan a la vida airada, no escasean por cierto en la tradición chilena. Este de Sebastiana del Castillo es español, como casi todos los demás, pero no está en los romanceros peninsulares que he podido consultar.

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0906:3 La Espinela (é-a)            (ficha nº: 3571)

Versión de Coihueco (Ñuble, Chile).   Recogida por Armando Sanhueza L., entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 128 (B), pp. 370-372.  071 hemist.  Música no registrada.

     El sol detenga sus rayos,    la luna su dulce y bella,
  2   el duque mar en sus olas,    y estremézcase la tierra.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     Nadie está libre de ello    después d`estos cuatro planetas.
  4   Yo nací de entre las ondas,    me llevaron a la iglesia,
     y en el sagrado bautismo    me pusieron Espinela.
  6   Yo por medio luz estuve,    cuando la patria sangrienta
     quitó la vida a mis padres,    quedando yo muy resuelta,
  8   y de mi furor temblaban    varios de la ciudad mesma:
     raro era el que me la hacía    que con ella se me fuera.
  10   Cerca `e la casa vivía    un mozo `e linda presencia
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    llamado Fabián d`Herrera.
  12   Mucho procura de hablarme    y que yo le respondiera.
     Me robó el amor y el alma,    y quedando yo sin ellas,
  14   le dije si me quería    por su esposa, y la respuesta
     fue de que no le igualaba    ni en calidad ni en hacienda,
  16   que tenía su amor puesto    en prenda `e mejor nobleza;
     me dijo de que me fuese    pa mi casa en hora buena.
  18   Le obedecí su mandato;    como una leona fiera
     puse mi amor en coraje    y en veneno la fineza.
  20   Esperando que cerrase    la noche, estuve dispuesta
     para salir a vengar    el agravio y la soberbia.
  22   De que se cerró la noche,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     me vestí de punta en blanco,    tomé mi espada y rodela,
  24   tomé carabina y sable    con intención manifiesta,
     y un coleto de mi padre,    que Dios en su gloria tenga.
  26   He salido para la calle,    a donde luego le viera
     hablando con cierta dama,    hablando por unas rejas,
  28   hablando de mi niñaje,    sabiendo que soy tan buena.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     --Ingrato sin atención    que atrevido me desprecias,
  30   hablando de mi niñaje,    sabiendo que soy tan buena,
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    pues ahora vengo dispuesta
  32   a que me quites la vida    o yo quedar satisfecha.--
     La niña ha dicho que aguarde:    se pone el mozo en defensa,
  34   se defiende muy bizarro,    pero poco le aprovecha,
     que con cuatro o cinco heridas    cayó mortal a la tierra.
  36   La niña [. . . . . . . . .]    al ver su esperanza muerta,
     quedó [. . . . . . . . .]    más pálida que una cera.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Comentario de V. C. : La versión A de Espinela, aunque bastante extensa, presenta todavía numerosas lagunas y alteraciones que dificultan su inteligencia. Algunas de estas últimas he salvado en notas, valiéndome del texto publicado por Durán en el Romancero, t. II, p. 365. La variante B es tan incorrecta, que no admite anotaciones, y sólo la publico, como he hecho con otras, para acreditar la difusión que alcanza el romance.

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5110:1 Antonio Montero y Diego de Frías (é-o)            (ficha nº: 3576)

Versión de Coihueco (Ñuble, Chile).   Recitada por Tomás Bravo (33a). Recogida por Armando Sanhueza L., entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 133 (A), pp. 393-395.  077 hemist.  Música no registrada.

     A la celestial princesa,    madre del divino Verbo,
  2   le pido me dé su gracia,    porque sin ella no puedo
     mover mi rústica lengua,    ni darle a entender al pueblo
  4   lo que sucedió en Marsella    con dos gallardos mancebos,
     el uno Diego de Frías    y el otro Antonio Montero.
  6   Eran ambos muy amigos    y de muy cercanos deudos.
     Montero era casado    con doña Juana de Ampuero,
  8   blanca, rubia, colorada,    bella, sin ningún defeuto.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     Esto lo sabía Diego,    que de amores anda muerto,
  10   hasta que un día le dijo:    --Si tú supieras mi afeuto,
     supieras el gran cariño,    de ahí el amor que te tengo,
  12   fueras dueña de mis bienes,    bastantes haciendas tengo.
     --No desconfío y empresto,    que presto seremos ciertos,
  14   y en cierta villa gozamos    por todos un largo tiempo.--
     Montero llega a su casa    y a su mujer echa menos:
  16   brama como un toro guapo,    gime como un león sangriento,
     retorciéndose los dedos,    botando mil juramentos
  18   de no rasparse la barba    ni mudar camisa al cuerpo,
     hasta encontrar al traidor    que tuvo ese atrevimiento.
  20   Se puso una barba cana    que sólo llegaba al pecho,
     mandó hacer un ropón pardo    contra mil parches y enredos.
  22   Puso entre medio de ellos    cinco volcanes de fuego,
     y un fino y veloz acero    que rebanaba los vientos.
  24   Montero no anda de día    sino de noche, al momento
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    sus diligencias haciendo.
  26   Al año cumplido supo    qu` en la villa están de cierto,
     y se dirigió a la casa    en traje de limosnero.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  28   --Buenas noches, padre amado.    --Buenas noches. Aquí vengo
     por encargo de tu tío,    debajo `e mucho secreto,
  30   que te vai` para Calmona    porque ya Montero es muerto,
     y antes que venga el día    es menester que marchemos.
  32   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    --Es menester que almorcemos.
     --Donde estemos, ahí, libres    de enredo y de pasajeros.--
  34   Y entonces dijo la dama:    --¡Venenos para Montero!
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    Entonces dijo Montero:
  36   --¡Eso sí que yo no aguanto!--    Entonces, de rabia ciego,
     le dio cinco puñaladas;    a ella le cortó los pechos,
  38   a él . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     y la colgó en una puerta,    y puso abajo un letrero
  40   qu` en sus tres letras decía:    «Esto hizo Antonio Montero,
     pa que nadie ponga amor    en prenda que tiene dueño».

Notas de V. C. : -8b defeuto: en las combinaciones ar, ec, oc se vocaliza en u: defeuto, intauto, reuto, douto, por defecto, intacto, recto, docto; -10b afeuto: véase la nota anterior; -13a sic; -18a rasparse: El vulgo no conoce la existencia del verbo rapar. Tampoco la conocen muchos que no se creen vulgo; -21b c. m. p. y e. : con mas de dos mil remiendos (Durán); -30a Vai` por vayas; es lo corriente en el pueblo; Calmona por Carmona . Así también: colcho, palche, pelcha, por corcho, parche, percha; -38 Y las vergüenzas le corta (Durán) En la variante chilena, este verso tiene el color más recargado.

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5132:2 Testamento de Tomás Mardones (é-o)            (ficha nº: 3584)

Versión de Coihueco (Ñuble, Chile).   Recogida por Armando Sanhueza L., entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 164 (B), pp. 557-564.  204 hemist.  Música no registrada.

     Atención, noble auditorio;    todos quítense el sombrero,
  2   que me hallo en disposición    de abandonar lo terreno,
     y para morir tranquilo    quiero hacer mi testamento,
  4   porque al que muere intestado    el cura le saca el texto.
     Sírvanme, pues, de testigos    todos, y escuchen atentos.
  6   En nombre del Creador    de toda la tierra y cielo,
     sepan cuantos esta carta    vieren de mi testamento,
  8   como yo, Tomás Mardones,    natural de aquí este pueblo
     que llaman de Santa Cruz,    o Colchagua, qu` es lo mesmo,
  10   hijo fui de don Domingo    Mardones, que hasta lo siento,
     y de Fidelicia Ahumada,    a quien Dios tenga en su reino.
  12   Ítem, declaro que fui    casado y velado a un tiempo;
     no declaro ningún hijo,    porque hasta hoy no los tengo,
  14   ni siquiera naturales,    porque no he sido par` ello.
     Voy a referir ahora    cómo fue mi casamiento.
  16   En busca de buena esposa    me fui a tierra de unos lesos,
     donde me creyeron rico    y mozo de gran talento.
  18   La novia salió muy beata,    yo aparentaba lo mesmo,
     hasta tenerme por santo,    según mostraba mi arreglo.
  20   Hacía de tripas guatas,    y quebrando de mi genio,
     hablaba de cosas altas    y de grandezas del cielo,
  22   entreverando a la vez    mucha grasa, charqui y sebo,
     para probar qu` en mi tierra    tenía buenos potreros,
  24   bastantes reses de engorda    y muy hermosos carneros.
     Les refería además    ser yo muy buen mensurero
  26   A todas estas mentiras    m` escuchaban muy atentos,
     y decían: --No es capaz    perder a este caballero,
  28   y logremos la ocasión,    que habrá bajado del cielo.--
     [Otras veces exclamaban]    muy alegres y contentos
  30   --¡Oh, qué niña tan feliz;    ojalá le salga cierto!--
     Me hacían ponches en ron,    qu` en verdad eran muy buenos;
  32   yo tan sólo los probaba,    `aunque mi ansioso guargüero
     se los deseaba tragar,    pues lo tenía muy hecho
  34   a beber en Santa Cruz    a cántara y vaso lleno.
     Por último, se llegó    el deseado casamiento.
  36   Siempre ayuné el primer día,    el segundo y el tercero,
     pero el cuarto comencé    a acordarme de mis tiempos.
  38   Así que acabó la boda    y los parientes se fueron,
     dije: --¡Aquí sí qu` es la mía!--    y pregunté por un cuero.
  40   Mandé buscar una arroba    mas, no llegando tan luego,
     hice ensillar mi caballo    y me fui donde un fondero.
  42   Díjele: --¡Amigo, que me ardo,    ponga cuatro vasos llenos,
     mándeme guardar mi avío    y, juntamente, el secreto!--
  44   Allí m` estuve tres días    sin mirar al sol ni al cielo.
     Mi pobre esposa, afligida,    soñaba que yo era muerto;
  46   después decía: --¡Ojalá    me hubiera salido cierto
     aquel sueño, pues que ya    no estaría padeciendo!--
  48   Por fin, murió mi mujer,    y debe estar en el cielo,
     porque cuatro años cabales    se los pasó en sufrimientos.
  50   Pero me parece que    todos los llevó en descuento
     de sus culpas, y al morir    se fue derechito al cielo,
  52   y estoy seguro que allá    me lo estará agradeciendo.
     Si alguna joven hubiese    que quiera ganar el cielo,
  54   que se aproveche, pues que    si d`ésta escapo y no muero,
     no tiene más que venir    y decírmelo con tiempo.
  56   Ella sufrirá en el mundo    sus angustias y tormentos,
     qu` es grande felicidad    no visitar el infierno,
  58   mucho más cuando esta vida    sólo nos dura un momento,
     y la mujer, como es débil    y de menos sufrimiento,
  60   debe padecer aquí    para asegurar el cielo,
     porque no es capaz que sufra    el purgatorio un momento.
  62   Ítem, declaro mis bienes,    que son unos instrumentos
     de medir y con los cuales    mensuré muchos terrenos.
  64   Consisten en una cuerda    que de largo tiene un tercio,
     y no tienen que tasarla,    pues me costó siete y medio,
  66   es firme, porque tiradas    ha aguantado con extremo;
     una plancheta de palo,    qu` es la que pongo en el suelo
  68   para figurar los planos,    aunque no queden muy buenos.
     Dejo también cuatro lápices    y dos compases de acero,
  70   con sus trípodes y escalas    y sus tornillos de fierro.
     Ítem, declaro una hacienda,    qu` es de muy lindos terrenos,
  72   desde mar a cordillera,    con muchos animalejos,
     como ser leones, guanacos,    y algunos zorros entr` ellos.
  74   Ítem, declaro que á, nadie    ningún cuartillo le debo,
     porque siempre fui feliz,    que nadie me prestó medio,
  76   no por dejar de pedirles,    pues eso siempre lo he hecho,
     mas tal vez por caridad    que los hombres me tuvieron,
  78   y no me quisieron ver    condenado a estar debiendo
     a cada santo una vela    y al diablo un velón de a medio.
  80   Ítem, a mis albaceas    mando que con grande arreglo
     formen pronto el inventario    d` estos caudales que dejo
  82   y que de todos mis bienes,    según previene el derecho,
     se haga un cómputo total    para sacar quinto y tercio;
  84   entreguen el quinto al cura    íntegro, sin faltar medio,
     para que los distribuya    en mi funeral y entierro.
  86   Que se haga entierro mayor    con todo acompañamiento,
     y se busquen sacerdotes    hasta enterar el completo
  88   que corresponde a cruz alta,    y se pague con dinero.
     Ítem, mando se repartan,    desde mi fallecimiento,
  90   todos por iguales partes,    d` estos últimos consejos:
     es el primero, que goce    todo el que tenga dinero,
  92   que beba, juegue, enamore,    qu` es aprovechar el tiempo;
     y el segundo es, que ninguno    deje algo para su entierro,
  94   porque, a más de no enterrarlo,    pelearán por sobre el cuerpo,
     chuparán en el velorio,    y dirán: --¡El muerto es muerto!--
  96   Yo ¡gracias a Dios! ninguna    cosa que valga, les dejo,
     y por esta circunstancia    muero tranquilo y contento,
  98   pues lo que otros tontos dejan    yo lo despaché con tiempo.
     No queda arenga ninguna,    porque tampoco las lego,
  100   ni tendrá ningún ocioso    que removerme los huesos,
     y decir entre sus gritos:    ¡Toma, ratón cicatero,
  104   que fuiste mártir del diablo    y ahora estás padeciendo!. . .

Notas de V. C. : -16b lesos: necios; -20a guatas: barriga; ddl mapuche huata, panza; -22b charqui: tasajo, cecina; -24ar. de engorda: reses de engorda: animal de engordar es, en Chile, el bovino cebón destinado al abasto. Precedido de artículo, el sustantivo engorda tiene valor de colectivo: la engorda, una engorda, designan un número considerable de los animales dichos. (Vide Román, Diccionario. ); -25b s. y m. b. mensurero: por mensurador. El primero, que trasciende a despectivo, debió de aplicarse a los mensuradores legos, para distinguirlos de los que tenían el título de tales; -27a capaz tiene en este caso el significado de posible. Ocurre esto cuando modifica a la forma verbal es, y ésta trae por sujeto una proposición acarreada por el que anunciativo: "Es capaz que lo mate", "Es capaz que no venga", por "es posible . . . . " etc.; -32b guargüero: garguero; -33bEstar trecho. . . (á una cosa, en un lugar, con una persona), significa en Chile estar acostumbrado. A nuestras criadas no se les caen de la boca frases como éstas: "Estoy muy hecha en esta casa", "No estoy hecha, no me hago, no puedo hacerme . . . .; -40a arroba: El vino se mide aún en Chile por arrobas; -41b fondero: fondista; -43a avío: montura, 2ª acepción; -64b tercio: La tercera parte de una cuadra, probablemente; -65b siete y medio: siete y medio reales, tal vez; -74b cuartillo y -75b medio: en nuestro antiguo sistema monetario el pesovalía 8 reales; el cuatro (nombre popular de esta moneda), 4 reales; la peseta, 2 reales, el real, 12. 5 centavos; el medio (nombre popular de esta moneda, . 5 real y el cuartillo la cuarta parte de un real. Cuando se adoptó el sistema decimal, continuaron circulando las monedas antiguas durante mucho tiempo, y entonces el real, si no se pagaba en su moneda, valía prácticamente 12 centavos, así como 6 el medio y 3 el cuartillo. Por lo que hace a las denominaciones, la gente del campo usa indistintamente la antigua y la moderna, pero siempre que cuenta en reales, no pasa de veinte. ntre las personas cultas, subsiste la costumbre de decir que una cosa vale doce reales o veinte reales, en vez de "1. 50 o "2. 50; -79b velón: El velón era una vela de sebo mayor que las comunes. Valía un medio; las velas importaban un cuartillo; -95a chupar por beber, es muy común; -95a velorio:Velación de un difunto, de cuerpo presente, especialmente niños menores de siete años. (Echeverría y Reyes, Voces usadas en Chile). En los velorios de niños, velorios de angelitos, la criatura, de pie o sentada y vestida con sus mejorea galas de viva, se coloca en un altarito guarnecido de tules, flores y velas. En algunos pueblos del sur de Chile se acostumbraba antes, no sé si ahora, adornar la cara del niño con cincos nuevos (monedas de plata de valor de cinco centavos que no habían circulado), o con esas obleas multicolores que servían para pegar los sobres. No es raro que la fiesta, que comienza siempre muy honestamente con cantos a lo divino y el baile de las lanchas, degenere en escandalosa bacanal, cuándo el quema`o (aguardiente con agua y azúcar tostada) que se da a los concurrentes para combatir el frío, prodigado con exceso, acaba por subírseles a la cabeza. La fiesta del velorio del angelito tiene su fundamento en la creencia popular de que "a los niños no debe llorárseles, porque es quitarles la glori". Esta copla de velorio lo dica muy bien: No lloréis, madres amables, / aunque les tengáis amor: //se entristece el angelito, / se enoja Nuestro Señor. //; -99a arenga: En este lugar tiene el significado de litigio, contienda judicial. Se emplea más comúnmente en el sentido de "disputa, pendencia o contienda de palabras" que le da Román, (vide Diccionario).
Comentario de V. C. : La popúlaridad que alcanza en Chile elromance del Testamento de don Tomás Mardones, me mueve a transcribir íntegramente esta nueva versión, que contiene variantes de importancia. Algún día tendré oportunidad de publicar otros versos que he recogido de este inquieto é ingenioso huaso de Colchagua, que, según decía uno de mis informantes, "no se las calló a nadie", ni a él mismo, pues de él y los suyos dijo: Por lo Mardones soy tonto, / por lo Paredes soy guapo,//por lo Chacón soy paciente, / y por lo Ahumada, mulato. // La variante antes transcripta lleva en esta colección el número 147.

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0075:163 Delgadina (á-a)            (ficha nº: 5147)

Versión de Yungay (Ñuble, Chile).   Recitada por Rosa Rivas (65a). Recogida en 1965. Publicada en Barros - Dannemann 1970, pp. 77-78. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XII, 15.1, p. 126.  060 hemist.  Música no registrada.

     Tres hijas tenía un rey    más bonitas que la plata;
  2   la menorcita de ellas,    Delgadina se llamaba.
     Un día estando en la mesa,    el rey dio una mirada:
  4   --Ay, hijita de mi vida,    has de ser mi enamorada.
     --No lo permita mi Dios    ni la Virgen consagrada,
  6   de ser mujer de mi padre,    madrastra de mis hermanas.
     --Alto, alto-- dijo el rey,    --a Delgadina, encerradla;
  8   le quitan el pan y el agua    y delen carne salada.--
     Y para los nueve, meses,    ya Delgadina encerrada,
  10   se asoma a una ventana    y vio a su hermana que estaba:
     --Ay, hermana de mi vida,    déme usted un vasito de agua,
  12   tengo seco el corazón    y la vida se me acaba.
     --Ay, hermana de mi vida,    yo no podré dar agua,
  14   que si mi padre lo sabe,    yo seré encarcelada.--
     De ahí salió Delgadina    muy triste, que ya expiraba;
  16   se asoma a otra ventana    y vio a su madre que estaba:
     --Madrecita de mi vida,    déme usted un vaso de agua,
  18   tengo seco el corazón    y la vida se me acaba.
     --Ay, hijita de mi vida,    yo no te podré dar agua,
  20   que si tu padre lo sabe,    yo seré la encarcelada.--
     De ahí salió Delgadina    muy triste, que ya expiraba.
  22   Se asoma a otra ventana    y vio a su padre que estaba:
     --Ay, padre de mi vida    déme usted un vasito de agua,
  24   tengo seco el corazón    y la vida se me acaba.
     --Alto, alto-- dijo el rey,    --a Delgadina, sacarla;
  26   el que llegue con el agua,    una ciudad se le manda.--
     Cuando llegaron con la agua;    ya Delgadina expiraba;
  28   el agua llega a la puerta,    y Delgadina se acaba.
     Las campanas de la iglesia,    solitas se repicaban
  30   y las campanas del infierno,    unas con otras se daban.

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0113:88 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 3460)

Versión de Codegua (O`Higgins, Chile).   Recitada por X. X. (60a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 17 (C), pp. 48-49.  036 hemist.  Música no registrada.

     --Catalina, Catalina,    lindo cuerpo aragonés,
  2   yo me embarco para Francia,    ¿qué mandas a tu querer?
     --Lo que te encargo, señor,    que veas a mi marido;
  4   que va para siete años    a que lo lloro perdido.
     Las señas de mi marido,    señor, se las daré:
  6   es un joven zarco y rubio    y en el hablar muy cortés.
     --Por las séñas que me das,    tu marido muerto es;
  8   en un juego de los dados    lo mató un genovés.
     Lo que me deja encargado    que me case con su mujer,
  10   que cúide de su haciendita    y de sus hijos también.
     --Vaya, vaya el caballero    mal hablado y descortés;
  12   mi marido en el alma    siete años lo guardaré:
     si a los siete años no güelve    monja me pienso meter.
  14   Dos hijas doncellas tengo,    consigo las llevaré;
     tres hijos varones tengo,    al rey se los mandaré,
  16   que le sirvan de soldados    y defiendan por la fe. --
     Viendo pues el caballero    la honradez de su mujer,
  18   l` echa los brazos al cuello    y dice: --Tú eres mi bien. --

Comentario de V. C. : -10a En las inflexiones del verbo cuidar y sus derivados, predomina en Chile la acentuación arcaica: Ora a ti, dios Silvano, a ti, Priapo,/que los linderos cúidas, //agradecido, y en debida ofrenda, /os va a llevar tas coloradas uvas. // (E. de la Barra, La vida del campo. Trad. del gallego.) Algo de esto debe ocurrir también en España: A extrañas naciones /tus bienes traspuso //de tus hijos necios /el fatal descúido. // (Forner, Exequias de la lengua castellana. ) ¿Le adularás con ellas? / ¿O allá en la fría tumba,//los míseros que duermen / de lágrimas se cúidan?// (Meléndez Valdés, La tortolilla. ) Esta última estrofa fue criticada por Hermosilla; -13a En algunas palabras b y v se cambian en g, especialmente delante de los diptongos ue, uí: gómito, agüelo, güitre, güey, por vómito, abuelo, buitre, buey; -14b Es muy común en Chile decir consigo, donde el sentido pide conmigo o contigo.
Título original: El reconocimiento del marido (versión C).

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0407:5 El vaquero Lucas Barroso (í-a)            (ficha nº: 3502)

Versión de Rancagua (O`Higgins, Chile).   Recitada por Remigio Ampuero (85a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 58 (D), pp. 129-130.  004 hemist.  Música no registrada.

     Allá va Lucas Barroso,    vaquero del alma mía,
  2   corre, corre para abajo,    corre, corre para arriba.
                         Corramos todos,
                         que vienen los godos.

Nota de V. C. : Último verso: Godos llaman en Chile y en otras partes de América a los españoles.

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0826:7 Las hijas de Merino (í-a)            (ficha nº: 3524)

Versión de Codegua (O`Higgins, Chile).   Recitada por X. X. (60a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 80, p. 168-171. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 15.1, p. 158.  014 hemist.  Música no registrada.

     Ayer tarde fui a pasiar    con las hijas de Medina:
  2   al tiempo de la merienda    se perdio la mejor niña.
     Salió la madre a buscarla    como una loca perdida,
  4   calle arriba, calle abajo,    calle abajo, calle arriba.
     Al cabo la vino a hallar    entre dos palmas metida,
  6   con un niñó de quince años,    diciéndole: --Vida mida,
     que los hemos de casar    aunque los cueste la vida.--

Notas de V. C. : -1a pasiar: Lae átona seguida de a ú o en hiato o en cuasi-diptongo, se cambia en i al diptongarse: rial, linia, lion, por real; línea, leán; -6b mida: La tercera persona del presente de indicativo de ver se pronuncia a veces vío, y, afectadamente, vido. Esto último ocurre también con muchas otras voces terminadas en ía, ío: mida, sombrido, por mía, sombrío; Hay aquí también influencia de una voz sobre otra; -7a los: es muy común en el habla popular el empleo de los por nos.
Comentario de V. C. : No he podido averiguar el empleo que se da en Chile a este romance, pues la versión que publico no la recogí personalmente. En España parece que sirve para acompañar un juego infantil. Conozco de él dos versiones, que reproduzco por ser cortas y muy interesantes. En í-a: Rodríguez Marín, Cantos pop. españoles, nº 187 [ver entrada nº 3436] y en á+í-a: Machado y Alvarez, Folk-lore Español, t. 2, p. 69 [ver entrada nº 3437].

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0702:3 La Virgen sueña la Pasión (8+8 í-a+estróf.)            (ficha nº: 3535)

Versión de Angostura de Paine (O`Higgins, Chile).   Recogido antes de 1910. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Laval 1910, Oraciones populares, ensalmos i conjuros chilenos comparados con los que se dicen en España, p. 67. Reeditada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 91 (B), p. 206.  018 hemist.  Música no registrada.

     En el portal de Belén    `taba la Virgen María.
  2   con su librito en la mano,    que ella rezaba y leía.
     Le dice su hijo precioso:    --¿Que haces, madre mía?
  4   ¿Que rezáis y [ que ] veláis?    --No velo, sino que rezo,
     porque anoche soñé un sueño:    que no lo pensaba soñar
  6   que veida tu dulce boca:    que hiel y vinagre le han dado,
     y tus santos pies y manos:    en una cruz enclavados.--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  8   Quien rezare esta oración:    todos los viernes del año,
     sacará mi alma de pena:    y la suya del pecado.

Nota de V. C. : veida: En Chile, la gente huasa conjuga el imperfecto de ver: véida, véidas, véida, véidan. Esto mismo ocurre con algunos verbos de la segunda y tercera conjugación que tienen en hiato, en el infinitivo, las vocaes a-e, e-e, e-i, como traer, leer, reir. Estos verbos conjugan también de manera análoga el singular de ambos presentes: tréigo-a, léido-a, réido-a; y el participio: tréido, léido, réido.
Título original: La Virgen presiente la Pasión.

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0064.1+1537.1+2989:1 El discípulo amado+El rastro divino+Las cinco llagas (á-a+polias.+á)            (ficha nº: 3537)

Versión de Angostura de Paine (O`Higgins, Chile).   Recogido antes de 1910. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Laval 1910, Oraciones populares, ensalmos i conjuros chilenos comparados con los que se dicen en España , p. 72-73. Reeditada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 93, pp. 209-210.  044 hemist.  Música no registrada.

     El árbol que Dios plantó,    todo lleno de victoria,
  2   y la tierra que l`echaron,    fueron ramos de la glorias.
     Estas palabras habló    para volverlos cristianos,
  4   mas, como el hijo santano,    a sus discípulos llama.
     Los llamóse uno a uno,    y dos a dos los juntó;
  6   después de haberlos juntado,    nada de gloria les dio,
     mas les dijo estas palabras:    --Dadles gozo a los amigos;
  8   morirán por mí mañana.--    Unos a otros se miraron;
     sólo fue San Juan de Dios,    que predicó en la montaña.
  10   Ya lo sacan, ya lo llevan    el jueves por la mañana,
     cinco mil azotes lleva    en sus sagradas espaldas;
  12   una corona d`espinas    que el cerebro le traspasa;
     una soga en la garganta,    que sólo d`ella tiraba
  14   Jesucristo, arrodillado    del peso de la cruz santa.
     Las tres mujeres le siguen,    y a cúal d`ellás más lloraba:
  16   una era la Magdalena,    otra era Marta, su hermana,
     otra era la Virgen pura,    la que más lástima daba.
  18   Sale Santa Magdalena    con su paño y su cendal,
     del rostro el sudor y sangre    a procurarle limpiar:
  20   --Quítate de aquí, Magdalena,    no me procuréis limpiar,
     qu` estas son ias cinco llagas    que las tengo que pasar,
  22   por los chicos y los grandes    y toda la cristiandad.

Comentario de V. C. : Hay aquí, por lo menos, dos romances, que se han soldado de cualquier manera. Los versos del principio, hasta el 18 (-9b) inclusive, es difícil saber lo qué son. Con el verso 19 (-10a) comienza un romance que marcha regularmente hasta el verso 34 (-17b). Desde ahí, hasta el final, los versos pertenecen al romance de Jesús y la Magdalena [Las cinco llagas 2989].
Título original: Las santas mujeres.

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5138:2 El alarbe de Marsella (é-o)            (ficha nº: 3548)

Versión de Rancagua (O`Higgins, Chile).   Recitada por María Luisa Cuéllar (32a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 103 (B), pp. 273-277.  105 hemist.  Música no registrada.

     A la celestial Princesa,    madre del divino Verbo,
  2   le pido me dé su gracia,    porque sin ella no puedo
     mover mi rústica lengua,    ni dar a entender al pueblo
  4   lo que sucedió en Marsella    a un desdichado máncebo,
     por sus torpezas y vicios    y asombrado atrevimiento.
  6   Y con el favor divino    a la que es Reina del cielo,
     daré principio al romance,    para que sirva de ejemplo
  8   a todos cuantos lo vean    y deleites d`este suelo.
     En la ciudad referida    residía un caballero:
  10   este tal tenía un hijo    cuyo nombre no refiero,
     mas diré que era un aladre,    según lo dicen sus hechos,
  12   que apenas llegó a quince años    quiso vivir muy travieso,
     no por falta de dotrina,    porque su padre era un m`estro.
  14   Tenía quien le enseñara,    y el atrevido y soberbio,
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    sólo por no estar sujeto
  16   a la obediencia del padre,    se salía de secreto.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     D` esta suerte mató a quince    sólo por un pasatiempo.
  18   La maldad, pues, [d`] esta infamia    permitió Dios verdadero
     se descubriese, matando    a un principal caballero,
  20   que apenas le dio la muerte    fue de la justicia preso.
     Avisaron a su padre,    y entonces él con dinero
  22   y favores de otros nobles,    lo libró de estos riejos.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     Le dio la muerte a su padre    estando el triste durmiendo
  24   y a un hermano que tenía    de siete años y medio,
     de una cruel cuchillada    afuera l`echó los sesos.
  26   A la madre dejó viva    por darle más sentimiento,
     atada de pies y manos    en un escuro aposento.
  28   Y se fue para la arca,    y la fue reconociendo;
     el oro y plata que había,    joyas y alhajas de precio,
  30   las puso en una maleta,    sin dejar ningún dinero.
     Al amanecer el día    se salió, dejando muertos
  32   a estos dos inocentes,    (¡Jesús, qué notable yerro!)
     por una excusada puerta    que había detrás de un huerto.
  34   Luego después se juntó    con otros diez compañeros
     que saltiaban los caminos,    robaban los pasajeros.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  36   Pidieron alojamiento    a donde un caballero:
     --Queremos para cenar    seis pares de conejos.--
  38   Y le dieron dos doblones    para el gasto, ¡y váya bueno!
     Mientras tanto que la cena    las mujeres compusieron,
  40   con un mercader trataron    conversación, conociendo
     que traía mucha plata.    Con alevoso intento
  42   cerraron y se acostaron,    y de que estuvo en silencio
     la casa, se levantaron;    todos los once se fueron
  44   al cuarto donde dormía    el mercader, y le dieron
     la muerte alevosamente;    y después, cuatro mil pesos
  46   que traía en las maletas    quitáronle, y se salieron
     todos por una ventana.    En un bosque se metieron,
  48   donde pasaron el día;    y apenas el manto negro
     tiñó la noche, ocultando    las luces del claro Febo,
  50   en término de ocho días    a Marsella se volvieron.
     Antes de llegar, robaron    en el convento `e San Diego,
  52   cáliz, lámpara y patena,    con los demás ornamentos
     que en aquella iglesia habían    para los cultos supremos.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Notas de V. C. : -5b asombrado: sobrado (Durán); -11a alarde: alarbe; -13a dotrina: en las combinaciones ag., eg, og, la g se vocaliza en u: maunífico, impreunar, douma, por magnífico, impregnar, dogma. Esto mismo ocurre en las combinaciones ar, ec, oc: intauto. reuto, douto, por intacto, recto, docto; -13b m`estro: La a seguida de e acentuada, se pierde: quer, tr`er, Raf`el, por caer, traer, Rafael; Ya que viene a cuento, he do notar que, a veces, a la alteración fonética de una palabra corresponde una modificación. de significado: así m`estro no es exactamente lo mesmo que maestro, ni pueta que poeta, ni mama que mamá, aunque este último vocablo tiene en castellano las dos acentuaciones, si bten con idéntica acepción. M`estro es el artesano ramplón o el pedagogo ignorante; pueta, el bardo popular; mama, la nodriza o la niñera. El hijo de familia acomodada y de abolengo, tiene mamá y también mamacita, si prefiere el diminutivo cariñioso; el pobre y de humilde origen, sólo tiene mamita, que es como él nombra a su madre en toda edad de la vida; -22b riejos véase -27b nota de la versión anterior; -27b escuro: es la pronunciación corriente en el pueblo; -35a saltiaban véase -52a nota de la versión anterior; -40a trataron: trabaron (Durán); -42b de que véase -74b de la versión anterior; -53a habían La impersonalidad del verbo haber se respeta poco en Chile, en todas las clases sociales.

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0595:3 Bernardo de Montijo (á-a)            (ficha nº: 3565)

Versión de Buin (O`Higgins, Chile).   Recitada por José Ramón Márquez (80a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 121 (B), pp. 345-346.  033 hemist.  Música no registrada.

     Has hecho un valiente mozo,    para que corra tu fama,
  2   y natural de Montijo,    que el ser de allí sólo basta
     para ser rayo y asombro    de la nación lusitana.
  4   Estando en su tierna edad,    a diez y seis no llegaba,
     mató a un alcalde en su tierra    por una bastante causa,
  6   que era verse perseguido,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     y se fue para un lugar    que lo llaman la Solana,
  8   a curarse las heridas;    y desde que las vio sanas,
     se fue pa lo el capitán    que Brazo-Fuerte lo llaman.
  10   Lo que llegó a su presencia    d` esta manera le habla:
     --Sírvete, gran capitán,    de admitirme en tu compaña.
  12   Por los cielos te lo juro,    por los filos de mi espada,
     que he de peliar hasta verme    vengado d`esa canalla.--
  14   Los dos, como son valientes,    andan como por sus casas;
     no dejan ganado a vida    que a Barajo no lo traigan.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  16   Donde se entrega Bernardo    a su querida Bernarda;
     se casaron, y allí están    dando a Dios continuas gracias.

Notas de V. C. : -9a lo por donde (en la significación de á casa de que damos en Chile a este adverbio es un provincialismo arcaico no del todo olvidado, pues lo usan todavía las personas ancianas y muchos campesinos; "Voy á lo de Pedro", Cortaron pa lo de Juan", vale decir: "Voy a casa de Pedro", "Se encaminaron a casa de Juan"; -13a Lae átona seguida de a ú o en hiato o en cuasi-diptongo, se cambia en i al diptongarse: rial, linia, lion, por real; línea, leán; -15bBarajo: Badajoz. (Durán).
Comentario de V. C. : Las versiones chilenas de Bernardo del Montijo, incompletas y estragádísimas, no dan siquiera una remota idea de este romance, que es uno de los majores entre los de valientes y guapos de la poesia vulgar; con lo cual no quiero decir que está libre de aquellos defectos que son como el distintivo del género, sino que se hallan éstos disimulados, hasta cierto punto, por la viveza y colorido de la expresión, que es la que corresponde al asunto. Puede leerse en el Romancero de Durán, t. II, pág. 386.

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0023:46 Gerineldo (í-o)            (ficha nº: 3606)

Versión de Rancagua (O`Higgins, Chile).   Recitada por Horacio Martínez (24a). Recogida por Julio Vicuña Cifuentes, antes de 1914. (Archivo: AMP; Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en RTLH 7 (1975) , vól. 7, p. 260 (a partir de transcrip. remitida a RMP).  040 hemist.  Música no registrada.

     --Galinardo, Galinardo,    Galinardito pulido,
  2   ¡quién te tuviera esta noche    y otras tres al lado mido!
     --Usted me tendrá, señora,    si cumple lo prometido.--
  4   A eso de la medianoche    Galinardo se ha vestido,
     con alpargatas de punto    pa que no fuera sentido.
  6   A la puerta de la infanta    va a cobrar lo prometido,
     la puerta estaba cerrada    y la infanta se la ha abrido.
  8   --Entra, entra, Galinardo,    Galinardito pulido,
     dormiremos esta noche    como mujer y marido.--
  10   El rey lo echó de menos    y pregunta si ha salido,
     unos dicen que se fue    y otros que no ha venido.
  12   A la puerta de la infanta    llega el rey muy afligido,
     halló que estaban durmiendo    como mujer y marido.
  14   Con su espada relumbrante    una raya ha partido.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     --¿De quién es este sombrero?    --De mi hermano muy querido.
  16   --¿Y de quién son estas armas?    --De Galinardo pulido.
     --Si yo mato a la princesa,    ella es mi bien más querido,
  18   y si mato a Galinardo    queda mi nombre perdido.
     Cásate con él, infanta,    por lo bien que te ha servido,
  20   cásate con él, infanta,    que mejor no has merecido.
    

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0048:1 El Cid vuelve a Cardeña (é-a)            (ficha nº: 1871)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por Domitila Letelier de Líbano (66a). Recogida por Julio Vicuña Cifuentes, 1905. (Archivo: AMP; Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 1 (A), pp. 1-2. Reeditada en IGR-vulgar 1999, p. 14.  028 hemist.  Música no registrada.

     Victorioso vuelve el Cid    de San Pedro de Cardeña,
  2   de la guerra que ha tenido    con los moros de Valencia.
     El abad y monje salen    a recibirlo a la puerta,
  4   dando alabanzas a Dios    y al Cid mil enhorabuenas.
     Apeóse del caballo,    y antes de entrar en l`iglesia,
  6   tomó el pendón en sus manos    y dijo de esta manera:
     --Salí de ti, templo santo,    desterrado de mi tierra,
  8   mas yo vuelvo a visitarte    acogido en las ajenas.
     Desterróme el rey Alfonso    porque allá en Santa Gadea
  10   le tomaron juramento    con más rigor que quisiera.
     Ves, aquí os traigo ganado    otro reino y mil fronteras:
  12   os quiero dar de los míos    aunque m`echáis de las vuestras.
     Pudiera decirlo a extraños,    mas para cosas tan fieras
  14   soy Rodrigo de Vivar,    castellano a las derechas.--

Nota de V. C. : -13b fieras por feas. Era muy común antes: hoy sólo se oye entre gente huasa.
Título original: El Cid en San Pedro de Cardeña.

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0705:1 Vengadora de su honra que se hace bandolero (é-o)            (ficha nº: 1982)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por Pedro Madrid (40a). Recogida por Julio Vicuña Cifuentes, 1905 (fecha deducida) (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 130 (A), pp. 385-389. Reeditada en IGR-vulgar 1999, pp. 136-137.  084 hemist.  Música no registrada.

     Un caballero que andaba    en músicas y paseos,
  2   un día la tomó a solas,    de esta manera diciendo:
     --Cayetana de mi vida,    por tu amor me tienes muerto,
  4   palabra te doy de esposo,    haciendo a Dios juramento.--
     La dama [. . . . . . . . .]    le dio el consentimiento,
  6   para que el galán gozara    lo que guardó tanto tiempo:
     veinticinco años tenía,    nadie le tocó su cuerpo.
  8   Al pie de una verde mata    hicieron los dos asiento,
     donde allí comunicaron    el amor con los deseos.
  10   El caballero procuró    despedirse de Toris luego.
     La dama luego lo supo,    toda llena de recelos;
  12   tomó ropilla y calzones,    también un fuerte coleto,
     una charpa de pistolas    que en el agua daban fuego,
  14   montó en un ligero bruto    que volaba más que el viento,
     decía en cada golpe un rayo,    en cada amenaza un trueno.
  16   Un día qu` iba pasando    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     el monte de Cataluña    dio con unos bandoleros;
  18   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    mete la mano a su acero,
     dice en cada golpe un rayo,    en cada amenaza un trueno.
  20   Repararon los bandidos,    le admiran joven, gallardo:
     --¿Quieres quedarte,-- le dicen,    --en este oscuro centro?,
  22   serás nuestro capitán,    todos te obedeceremos.--
     Se salteaban las aldeas;    si alguna mujer pasaba,
  24   que todos la gozaran;    decía en su pensamiento:
     --Ya que yo he perdido l`honra,    que todas la pierdan quiero.--
  26   Un día, al oscurecer    y a la bajada de un cerro,
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    iban ocho pasajeros,
  28   entre los cuales venía    don Florentino, mancebo.
     Mientras que los compañeros
  30   les arrebatan las joyas,    armas, galas y dinero,
     Cayetana de la mano    toma a su enemigo fiero,
  32   y le dice: --Caballero,    usted sabrá de aquel cuento
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    que pasó en un galanteo.
  34   Hija ideal de hermosura,    la cual dotaron los cielos,
     hija de padres y diestos    y de Aragón en el reino.
  36   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    --Eso no tiene remedio,
     porque en Apolo tratando    tengo ya mi casamiento.--
  38   Allí le dio una estocada    en el costado siniestro.
     Cayó el caballero en tierra,    la dama [. . . . . . . . .]
  40   se sacó una mascarilla,    descubriendo cara y pecho.
     --Pide a Dios que te perdone    tus yerros, y los que he hecho.--
  42   Y a raíz le dio la muerte.    Ella se fue a un convento,
     donde con el confesor    confesó luego al momento.
  44   La penitencia le dieron    que se fuera a un desierto,
     donde dos mil sabandijas    martirizaron su cuerpo.

Notas de V. C. : -9a donde: En el uso popular, el adverbio donde sirve para expresar diversas relaciones, substituyéndose a otras palabras. He aquí algunos ejemplos: "Yo iba muy tranquilo; donde (cuando) el caballo se espantó y me echó al suelo"; "Me entretuve conversando; donde (por lo que) se me pasó la hora y perdí el tren"; "Me dio Juan un remedio, donde (y) me hizo tanto mal, que por na no me morí". En este último ejemplo, atendiendo a la índole de la construcción popular, no sería procedente reemplazar donde por que o el cual; -10b Toris: Esta palabra corresponde a un nombre geográfico, que ignoro cuál sea.

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0048:2 El Cid vuelve a Cardeña (é-a)            (ficha nº: 3445)

Versión de Alhué (Santiago, Chile).   Recitada por Eulogio Ruiz (68a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 2 (B), pp. 2-3.  018 hemist.  Música no registrada.

     Victorioso vuelve Ercilo    de los moros de Valencia.
  2   . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    por dar aviso que llega,
     entre todos le señalan    los relinchos de Navieja,
  4   y el abad muy luego sale    a recibirlo a la puerta,
     dando alabanzas a Dios    y a Ercilo la enhorabuena.
  6   Apeóse del caballo,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     tomó el pendón en sus manos    y dice d`esta manera:
  8   --Salí de aquí, templo santo,    desterrado de mi tierra,
     mas ya vuelvo a visitarte,    ya se acabaron las penas.
  10   Las leyes eran del pueblo,    que no accedí un punto d`ellas.--

Notas de V. C. : -1aErcilo por el Cid; -3b Navieja por Babieca.
Comentario de V. C. : Es raro encontrar romances históricos en la tradición oral. Sin embargo, ninguna de las dos versiones que publico de este romance procede directamente de impreso: la primera la oyó, cuando niña, la recitadora, a individuos de su familia; la segunda me la dictó un pobre analfabeto de nuestros campos, sin comercio alguno con personas que tengan manejo de libro. El provenir las versiones de tan diversas fuentes parece indicar que este romance, en fecha ya antigua, se propagó bastante en el centro de Chile, por lo menos en la provincia de Santiago.
Título original: El Cid en San Pedro de Cardeña.

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0075:50 Delgadina (á-a)            (ficha nº: 3454)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por N. Leonidas (25a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 11 (D), pp. 33-34.  044 hemist.  Música no registrada.

     Tres hijas tenía el rey    bonitas como la plata,
  2   la menor y la mejor    Delgadina se llamaba.
     --Hija mía Delgadina,    has de ser mi enamorada.
  4   --No lo permita el Señor    ni la Virgen consagrada,
     que estando mi madre viva    yo sea su enamorada.
  6   Salió . el rey muy enojado:    --Enciérrenme a Delgadina,
     quítenle el agua y el vino,    delen la carne salada. --
  8   De ahí salió Delgadina    muy triste y desconsolada,
     y en un calabozo oscuro    la pusieron encerrada.
  10   Al quinto día de encierro    se asomó por la ventana
     para ver si veida a alguien    y vio a su madre sentada:
  12   --¡Madre mía, por piedad,    alcánceme un vaso de agua,
     que ya el alma se me seca    y la vida se me acaba!
  14   --Hija mía, yo te diera,    pero me lo han prohibido,
     y si tu padre lo sabe    me da el castigo debido. --
  16   Luego divisó a su padre    y le habló muy afligida:
     --¡Padre mío, por piedad,    alcánceme ura vaso de agua,
  18   que ya el alma se me seca    y la vida se me acaba!
     --Hija mía, yo te diera    si. has de ser mi enamorada. --
  20   Y Delgadina le dijo:    --¡Moriría abandonada!--
     Al ver su padre el peligro,    le mandó lo que pedía:
  22   l` agua que llega a la puerta,    Delgadina que moría.

Notas de V. C. : -7b Metátesis de denle, de uso general en Chile; -11a En Chile, la gente huasa conjuga el imperfecto de ver: véida, véidas, véida, véidan. Esto mismo ocurre con algunos verbos de la segunda y tercera conjugación que tienen en hiato, en el infinitivo, las vocaes a-e, e-e, e-i, como traer, leer, reir. Estos verbos conjugan también de manera análoga el singular de ambos presentes: tréigo-a, léido-a, réido-a; y el participio: tréido, léido, réido.

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0113:91 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 3463)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por María del Socorro Ortiz (24a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 20 (F), pp. 52-53. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 15.3, p. 244-245.  034 hemist.  Música no registrada.

     --Catalina, Catalina,    lindo cuerpo y lindo pie,
  2   yo me embarco para Francia,    ¿qué mandara tu querer?
     --A usté, que va para Francia,    un encargo le haré:
  4   que si viese a mi marido    mil encomiendas le dé.
     Las señas de mi marido    yo se las daré . . . .
  6   El es blanco, pelo rubio,    y en el hablar muy cortés,
     en la punta de la espada    lleva las armas del rey.
  8   --Por las señas que me da,    su marido muerto es;
     en el juego de los dados    le mató un genovés.
  10   Pero un encargo, señora,    me dejó y se lo diré:
     que le cuide sus hijitos    y me case con usté.
  12   --Quita, quita, caballero,    caballero descortés,
     diez años lo he de esperar    como una honrada mujer.
  14   Si a los diez años no vuelve,    al monasterio me iré.
     Dos hijas mujeres tengo,    con ellas me entraré;
  16   dos hijos varones tengo,    al rey se los mandaré
     para que tomen las armas    y defiendan por la fe.

Comentario de V. C. : -4b vide -4b de la versión anterior.
Título original: El reconocimiento del marido (versión F).
Nota: -2b mandar a, tal vez

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0113:94 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 3466)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por Aurelia Baeza (18a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 23 (I), pp. 56-58. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 15.4, p. 245.  022 hemist.  Música no registrada.

     --Éste es el Mambrú, señores,    que lo cantaré al revés.
  2   ¿Ha visto usté a mi marido    en la guerra alguna vez?
     --Por si yo lo hubiese visto    deme usté las señas d`él.
  4   --Mi marido es muy buen mozo,    muy gentil y muy cortes;
     en la punta de la espada    lleva un pañuelo escocés
  6   que lo bordé cuando niña;    cuando niña lo bordé.
     Con cuatró niñas que tengo    muy solita me quedé,
  8   y yo pienso colocarlas    a las cuatro de una vez:
     una en casa `e doña Juana,    otra en casa `e doña Inés;
  10   una se queda conmigo    y otra se va con usté.
     pa que le cosa y le lave    y le haga de comer.

Comentario de V. C. : Dice el señor Menéndez Pelayo: "Es lugar común en la poesía popular el reconocimiento del marido que vuelve de la guerra. . . En rigor, el asunto es humano, y su expresión más poética y más antigua está ya en la Odisea; pero es tal la semejanza que tienen estas canciones en algunos pormenores, especialmente en lo que toca a las señas del marido, que hace pensar en la transmisión directa de un tema original, nacido no se sabe dónde". (Antología, t. X, pág. 85). Nada más exacto que esta observación. Comparando las diversas canciones que tratan este argumento, hay que convenir en la existencia de una fuente común, hasta ahora desconocida. La confrontación no es procedente en este lugar, porque resultaría demasiado prolija y seguramente desproporcionada con respecto al interés de los lectores por esta clase de asuntos. Sin embargo, no está. de más notar los pasajes en que mayor semejanza se advierte, completando el dato con las indicaciones bibliográficas indispensables para el lector que quiera ir más allá. Señalaré como principales puntos de comparación, además del reconocimlento mismo, que es muy parecido en todas. las canciones, las señas del marido dadas por la esposa, la circunstancia de haber partido éste a Francla, la manera como refiere, engañando, su propia muerte, y, finalmente, la resolución de la esposa de aguardarle todavía un número determinado de años al fin de los cuales, si no vuelve, ofrece profesar en un monasterio. Estas coincidencias no pueden ser casuales y aunque no se encuentran reunidas en la totalidad de las variantes, no dejan de presentarse uno o más de estos episodios en todas las que yo he leído y que el lector hallará en las siguientes obras: (. . . sigue una bibliografía de lo visto y de lo que no ha podido consultar. Al final observa: "[Esta última variante], cuya difusión en Chile debe de ser relativamente moderna, sirve para acompañar un juego de niñas. En el Folk-lore Español, t. III, p. 89, hay una versión parecida, aunque más breve, que tiene allá el mismo empleo.")
Título original: El reconocimiento del marido (versión I).

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0184:33 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 3467)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por Domingo García (40a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 24 (A), pp. 59-60.  047 hemist.  Música no registrada.

     Estaba la leona, estaba    entre la paz y la guerra,
  2   con sus dos hijas queridas,    Blancaflor y Filomena.
     El duque don Fernandillo    se enamoró de una d`ellas;
  4   se casa con Blancaflor    y pena por Filomena.
     Como a los nueve meses    llega a la casa `e su suegra:
  6   --Buenas noches tengas, madre,    buenas noches tenga, abuela.
     --¿Blancaflor cómo ha quedado?    --Pues, señora, enferma queda,
  8   y le manda suplicar    que l`empreste a Filomena.
     --¿Cómo la quieres llevar    cuando es muchacha y doncella?
  10   --Yo la llevaré, señora,    como que es mía y vuestra.
     --Vestíte, niña, le dice,    de la mejor d`esas galas,
  12   que ya vas a padecer,    y más, a tierras extrañas--
     El duque don Fernandillo    a las ancas se la echó;
  14   por la mitad del camino    su pecho le descubrió,
     Como ella se esforzara,    la lengua se la cortó;
  16   con la sangre de su lengua,    un papelillo escríbió.
     A un pastor qu` iba pasando    por señas ló llamó:
  18   --Mira, lleva esta carta    a mi hermana Blancaflor.--
     Blancaflor, de que la vido,    del susto sé desmayó.
  20   Pronto llega su marido    y de cenar le pidió.
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    --¡Qué rica estaba la cena!
  22   --Más rica estaba, traidor,    la honra de Filomena.
     El duque don Fernandillo    a un péñasco se arrimó;
  24   se hizo dos mil pedazos    y el diablo se lo llevó.

Notas de V. C. : -8bEmprestar es más usado que prestar por el pueblo; -11a Vestíte, imperativo de vestir. Este verbo se usa siempre en Chile con acusativo de persona; -19a La tercera persona del presente de indicativo de ver se pronuncia a veces vío, y, afectadamente, vido. Esto último ocurre también con muchas otras voces terminadas en ía, ío: mida, sombrido, por mía, sombrío.

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0184:35 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 3469)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por Juana Guajardo (unos 50a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 26 (C), pp. 62-64.  045 hemist.  Música no registrada.

     Estaba la liona, estaba    entre la paz y la guerra,
  2   con sus dos hijas queridas,    Blancaflor y Filumena.
     El conde don Bernardino    se enamora de una d`ellas;
  4   se casa con Blancaflor    y pena por Filumena.
     El día que se casaron    se jueron pa lejas tierras,
  6   a los nueve meses justos    llegó a casa de la suegra.
     --Buenos días, mi señora,    ¿cómo está y cómo le va?
  8   --Buenos días tengáis, hijo,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     ¿cómo que`ó Blancaflor,    hija mida y mujier vuestra?
  10   --Buena que`a, mi señora,    en días de parir que`a,
     y le manda suplicar    que le preste a Filumena.
  12   --¿Cómo l`has de llevar, hijo,    siendo joven y tan tierna?
     --Yo la llevaré, señora,    como propia mida y vuestra.
  14   --Toma, niña, esa llave    y abre ese cofre dorado,
     y saca el mejor vestido    pa que vais con tu cuñado.--
  16   De allí la toma `e la mano    y a las ancas se la lleva,
     y en la mitad del camino    le significó sus penas.
  18   Después de haberla gozado,    la lengua le redigó,
     y con sangre de su lengua    un boletito escribió.
  20   Iba pasando un pastor    y por señas lo llamó:
     --Pastor, llévame esta carta    y dásela a Blancaflor.--
  22   El conde, lo que la vido,    a un peñasco se arrimó,
     allí s` hizo mil pedazos    y el diablo lo levantó.

Notas de V. C. : -1a Lae átona seguida de a ú o en hiato o en cuasi-diptongo, se cambia en i al diptongarse: rial, linia, lion, por real; línea, leán. En iguales circunstancias, la o átona seguida de a o é, se cambia en u: cuágulo, herue, por coágulo, héroe. De aquí toma origen nuestro popular contracción de cuanto ha: «Cuantuá lo vi», que vale «lo vi hace tiempo»; -2b El cambio de la o en u en este caso proviene tal vez de un natural error etimológico, con asimilación al chilenismo filudo, adjetivo que se aplica a todo instrumento de muy agudo filo; -5b El cambio de f en j se observa antes de las vocales o, u, y más comunmente, de los diptongos ue, ui: jogata, dijunto, juerza, juimos, por fogata, difunto, fuerza, fuimos. De aquí el dicho popular con que he oído despedirse a algunos guapetones, al subir bizarramente en sus cabalgaduras: «con una jota y una i, dijo un huaso me juí»; -9b Vide rom. 25. n. verso -5b; y rom. 24 n. verso -19a; En algunos casos la pronunciación popular introduce i antes de e acentuada: aquiel, cogier, mujier, y en otros la. suprime: cualquera, higene, neva; -18b Redigó por rebanó. Creo haber oído alguna vez este verbo, entre gente muy huasa, pero no estoy seguro de ello. Los vocabularios no lo traen.
Nota: Por lo visto son dos mujeres del mismo nombre, ésta y la que canta la versión del reg. nº 3487.

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0184:41 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 3475)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por A. S. (15a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 32 (I), pp. 72-73.  039 hemist.  Música no registrada.

     Estaba la reina, estaba    a la luz de una candela,
  2   con sus dos hijas queridas,    Blancaflor y Filomena.
     El señor don Bernardino    se enamora de una d`ellas:
  4   se casa con Blancaflor    y pena por Filomena.
     A los ocho meses cumplidos    vuelve a casa de su suegra:
  6   --Buenos días, mi señora,    --Así, mancebo, los tengas.
     ¿Cómo queda Blancaflor?    --En días de parir queda.
  8   y os manda suplicar    le prestéis a Filomena.
     --Filomena no pued `ir    porque es muchacha doncella.
  10   --Yo la llevaré, señora,    como hermano é hija vuestra.--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    a las ancas la tomó.
  12   y en el medio del camino    su pecho le descubrió;
     a más de haberla forzado    la lengua le rebanó.
  14   Con la sangre de su lengua    ella una carta escribió.
     Iba pasando un pastor    y por señas lo llamó:
  16   --Toma, pastor, esta carta    y llévala a Blancaflor;
     si pregunta por su dueña    dile que muerta quedó.--
  18   Blancaflor de que la vío,    de la pena malparió;
     y el galán de que supo esto,    a un peñasco se arrimó,
  20   allí murió despeñado    y su alma se condenó.

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0184:43 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 3477)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por María del Socorro Ortiz (24a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 34 (K), p. 75.  022 hemist.  Música no registrada.

     Estaba la linda, estaba    entre la paz y la guerra,
  2   con sus dos hijas queridas,    Blancaflor y Filomena.
     El duque don Bernardino    se enamora de una d`ellas;
  4   se casa con Blancaflor    y pena por Filomena.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    se la llevó a lejas tierras,
  6   donde no conoce a nadie,    sino a Dios que está en los cielos
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    a unos riscos la arrimó,
  8   hizo lo que quiso d`ella    y la lengua le cortó.
     Iba pasando un cartero    y por señas lo llamó
  10   y le mandó con él propio    una carta a Blancaflor,
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    y del susto ella abortó.
  12   Manda tomar preso al duque    por pícaro y mal traidor,
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    y el diablo se lo llevó.

Nota de V. C. -5b El adjetivo plural lejas se usa todavía en Chile, entre la gente del pueblo.
Comentario de V. C. : El argumento del romance de Blancaflor, trae su origen de la fábula clásica de Progne y Filomena. Las versiones chilenas son muy abreviadas, y aunque conservan con relativa fidelidad los episodios y muchos versos de las variantes tradicionales españolas, se desvían de éstas al cambiar en o el asonante en éa, hacia la mitad del romance. Falta en las versiones chilenas la venganza de Blancaflor, aquel horrible banquete en que ésta sirve a su marido las entrañas de su propio hijo, asesinado por ella misma--que Ovidio refiere así: Ipse sedens solio Tereus sublimis avito / vescitur: inque suam sua viscera congerit alvum. / Tantaque nox animi est, Ityn hue accersite, dixit. / Dissimulare nequit crudelia gaudia Procne: / iamque suae cupiens exsistere nuntia cladis; / Intus habes, quod poseis, ait. Circumspicit ille, / atque ubi sit, quaerlt. Quaerenti, iterumque vocanti, / sicut erat sparsis furiali caede capillis, / prosiluit, Ityosque caput Philomela cruentum / misit in ora patris: nec tempore maluit ullo / posse loqui, et meritis testari gaudia dictis. / (Metamorphoseon, lib. VI, v. 650-660.) Sin embargo, en [el nº 24], v. 39-43, hay algo de este repugnante episodio. [. . . ] En la fábula clásica el forzador es el rey Tereo, nombre que las variantes asturianas transforman en Tereno, las andaluzas en Tarquino, las catalanas en don Tarquín, las castellanas en Turquin y Turquillo, las portuguesas en un turco de Turquía y en el duque ele Turquía, y las chilenas en un caballero de Turquía, un galán de Turquía, un caballero turco, nombres todos en que, por lo menos, se conserva la letra inicial del nombre latino. Es digna de notarse la semejanza que, en cuanto al nombre del protagonista, muestran las versiones portuguesas con varias chilenas. Hay también algún verso común, y no de los vulgares, como el que subrayo: Como está Branca-flor, / Filha minha e mulher vossa?// Probablemente las variantes españolas que se propagaron en Portugal y en Chile, coincidían en estos puntos.
Nota: este romance lo aprendió María del Socorro en Doñihue, O`Higgins (aunque reside en Santiago).

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0222:10 Bernal Francés (í)            (ficha nº: 3487)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por Juana Guajardo (105a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 44 (D), pp. 94-95.  041 hemist.  Música no registrada.

     --¡Válgame Dios de los cielos,    válgame el santo San Gil!
  2   ¿Quién es este caballero    que mis puertas hace abrir?
     --Yo soy el Francés de Francia,    quien te solía servir;
  4   si no me abres las puertas    aquí me verás morir.--
     De allí echa pajes y criados,    que se vayan a dormir,
  6   toma el candil en la mano    y ella mesma le va a abrir.
     Y lo toma de la mano,    lo lleva para el jardín,
  8   lo lava de pies y manos    con agua de toronjil,
     y lo echa en cama de holanes,    donde solían dormir.
  10   Allá por la medianoche    le pregunta --¿Qué tenís?
     ¿Que le temís a mis criados?    --Ellos me temen a mí,
  12   ni menos a tu marido,    porque hablando está con ti.
     --¡Válgame Dios de los cielos,    válgame el santo San Gil!
  14   ¡Hablando con mi marido    v nunca lo conocí!
     --Toma ese niño en los brazos,    traidora, dale ese pecho.
  16   Mañana por la mañana    te cortaré de vestir:
     tu cuerpo será la grana    y mi espada el carmesí.
  18   ¡Vení aquí, hermoso pincel,    clara luz de mis tinieblas,
     se oscurecerán las luces    de tu madre, que fue vuestra!
  20   Llamarís a tus hermanas,
     y también a tus cuñadas,    que tengan ejemplo en ti.--

Notas de V. C. : -6b Es la pronunciación corriente en el pueblo; -10bVide nota -18b de la versión anterior; -11a Vide nota -17a de la versión A.; -12b Es caso raro, traído aquí por la rima.
Título original: La adúltera (versión D).
Nota: Por lo visto son dos mujeres del mismo nombre, ésta y la que canta la versión del reg. nº 3469.

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0222:11 Bernal Francés (í)            (ficha nº: 3488)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por Teresa Cabello (24a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 45 (E), pp. 96-97.  027 hemist.  Música no registrada.

     ¿Qué caballero es ése    que la puerta viene a abrir?
  2   --Es el de Francia, señora,    el que te sole servir.--
     Ella que le abre la puerta,    y él que le apaga el candil.
  4   Y la toma de la mano,    la lleva para el jardín,
     la sienta en silla dorada    rodeada de carmensil,
  6   le rocea pies y manos    con agua de toronjil.
     Lo toma de la mano,
  8   lo lleva para la cama    donde solían dormir.
     --Mira, dicho caballero,    ¿por qué no vuelves a mí?
  10   ¿o te han dicho algo de Francia    o te han dicho mal de mi?
     --No me han dicho na de Francia,    ni me han dicho na de ti,
  12   tengo un dolor en el alma    que no me deja dormir.
     Manda llamar a tus padres    que te ayuden a sentir,
  14   que voy . . . . . . . . .    a hacer un ejemplo en ti.--

Notas de V. C. : -1b sole: No es común esta pronunciación, pero se oye a veces; -5b carmesíl: Pronunciación afectada de gente cursi; -6aRocear por rociar es muy frecuente.
Título original: La adúltera (versión D).
Comentario de V. C. : Hasta 1905 no se sabía de ninguna versión castellana de este romance, que sólo era conocido por las variantes bilingües publicadas por Milá (Romancerillo, p. 245), y por otras portuguesas, francesas é italianas. En esa fecha recogí yo varias versiones chilenas, que comuniqué a don Ramón Menéndez Pidal, quien publicó al año siguiente una de ellas en la revista Cultura Española, y dio noticia de dos burgalesas que ya entonces poseía. A propósito de este romance, dice el señor Menéndez Pidal "Las versiones catalanas que publica Milá, llenas de castellanismos, llaman al marido vengador Don Francisco, y las versiones portuguesas le llaman Bernal Francés. En dos versiones burgalesas inéditas hallo así el comienzo: --¡Válgame Nuestra Señora, / también el santo San Gil!//¿Quién es ese caballero / que a mi puerta dice: abrid?//--El Francés soy yo, señora, / que la solía servir,//de noche para la cama, / de día para el jardín. // En otra versión chilena de Santiago se dice también: Señora, soy el Francés, / quien té solía servir, y la adúltera le dice: ¿Qué tiene, señor Francés, / qué tiene, triste de mí?// Y otra de Curicó: Yo soy Juan José, de Francia, / quien te solía servir. // . . . [En el resto de su estudio de este romance (págs. 98-104) V. C. comenta sus paralelos en la tradición francesa y la italiana, tiene en cuenta el juicio de Nigra, y ejemplifica las tradiciones catalanas, portuguesas (Bernal Francés + Aparición de la enamorada muerta) y brasilenas del romance, todas, para él, inspiradas en las versiones castellanas. SHP]

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0130:7 El galán y el convidado difunto ((prosa))            (ficha nº: 3494)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por Humberto Pacheco (15a). Recogida por Julio Vicuña Cifuentes, entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 50 nota, p. 116.  Música no registrada.

    
Un joven y varias niñas iban una tarde por un camino, en el cual había esparcidos muchos huegos y calaveras. Volvían de una hasta venían picados1. El joven quiso hacerse el gracioso y dio un puntapié a una calavera, diciéndole por burla que esa noche la esperaría en su casa a cenar. Al oír esto las niñas, largaron grandes carcajadas.     Cenaban en la noche alegremente, recordando lo que había sucedido, cuando sintieron llamar a la puerta. El joven corrió a abrir, y se encontró con la calavera que tenía invitada a cenar. Sin decir una palabra, la calavera se entra al comédor. Todos quedaron espantados, pero ella les pidió que siguiesen comiendo.     Cuando concluyó la cena, le dijo la calavera al joven que ya estaba cumplido el convite, y que ahora ella lo invitaba para la siguiente noche, a cenar en un sitio próximo a aquél en que le había dado el puntapié. Y, sin esperar respuesta, la calavera se retiró.     Al otro día el joven se dirigió a la Parroquia, a referir al cura lo que le había pasado. El cura le aconsejó que aceptara el convite, y le dio como reliquia, para que la llevar consigo, una guagua2.     Llegó la noche y el joven se encaminó al lugar de la cita, que era una iglesia abandonada. La calavera lo recibió con gestos de alegría, y lo invitó a cenar en una mesa en que las viandas eran culebras, sapos, ranas y otras sabandijas.     El joven, al ver esto, tuvo tanto miedo, que se quedó sin habla; y como la calavera le quería obligar a que comiese, se acordó, en medio de sus apuros, de la reliquia que llevaba bajo la capa, y le dio un pellizco a la guagua, la cual se puso a llorar. Entonces la calavera le dijo que agradeciese a esa criatura inocente el volver salvo a su casa; y que nunca más se burlara de los muertos.

Notas de V. C. : -1 achispados, medio ebrios; -2 guagua: del quechua huahua, criatura, niño de pocos meses.
Comentario inicial de V. C. : No me atrevo a decidir si procede de alguna variante del romance transcripto, o si, más bien, de una narración en prosa, a lo que me inclina el no encontrar en él ningún rastro de versificación.

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0191:13 La dama y el pastor (estróf. (vill. glos. ))            (ficha nº: 3495)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por Abrahán Alcaíno (18a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 51 (A), pp. 117-118.  032 hemist.  Música no registrada.

  1A   --Pastor, que estás en la sierra
     de amores tan retirado,
     yo quisiera preguntarte
     si tú quieres ser casado.
  1B   --Yo no quiero ser casado,
     (contesta el villano vil),
     tengo el ganado en la sierra,
     ¡y adiós!, que me quiero ir.--
  2A   --Porque estás acostumbrado
     a comer galleta gruesa,
     si te casaras conmigo
     comieras pan de cerveza.
  2B   --No quiero pan de cerveza,
     (contesta el villano vil),
     tengo el ganado en la sierra,
     ¡y adiós!, que me quiero ir.--
  3A   --Porque estás acostumbrado
     a ponerte chamarretas,
     si te casaras conmigo
     te pusieras camisetas.
  3B   --No quiero tus camisetas,
     (contesta el villano vil),
     tengo el ganado en la sierra,
     ¡y adiós!, que me quiero ir.--
  4A   --Si te casaras conmigo,
     mi padre te diera un coche,
     para que me vengas a visitar
     los sábados en la noche.
  4B   --No quiero ninguna cosa,
     (contesta el villano vil),
     ni prenda tan amorosa,
     necesito para mí.--                              
                         Cogollo                              
     La señorita Fulana
     no se fíe del pastor,
     porque criados en el campo
     no saben lo que es amor.

Notas de V. C. : -2Ab Pan bazo de moyuelo o salvado fino, que se amasa en las haciendas y establecimientos mineros para racionar a los peones; -2AcPan de cerveza se llama en Chile al pan fermentado. También se le nombra pan batido, y, en Coquimbo, pau francés, como en Cuba y Guatemala, (vide: Pichardo, Diccionario de voces cubanas;Batres, Provincialismos de Guatemala); -3Ab la palabra chamarretas, desconocida entre nosotros, figura en la versión andaluza de Fernán Caballero, y sólo se ha conservado en esta variante chilena; Fin: El cogollo es una estrofa con que generalmente se da remate a las canciones o tonadas. Es una lisonja, una advertencia, y a veces también una pulla, enderezadas a alguno de los oyentes.

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0191:15 La dama y el pastor (estróf. (vill. glos. ))            (ficha nº: 3497)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por Carlos Hille (13a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 53 (C), pp. 120-121.  032 hemist.  Música no registrada.

  1A   --Pastor, que andas por la sierra
     pastoriando tu ganado,
     si te casaras conmigo,
     salieras de esos cuidados.
  1B   --Yo no me caso contigo
     (responde el villano vil),
     el ganado está en la sierra,
     ¡adiós!, que me quiero ir.--
    
  2A   --Como estás acostumbrado
     a andar con esas ojotas,
     si te casaras conmigo
     te pusieras buenas botas.
  2B   --Yo no me caso contigo,
     (responde el villano vil),
     el ganado está en la sierra,
     ¡adiós!, que me quiero ir.--
    
  3A   --Como estás acostumbrado
     a andar en calzoncillones,
     si te casaras conmigo
     te pusieras pantalones.
  3B   --Yo no me caso contigo,
     (responde el villano vil),
     el ganado está emla sierra,
     ¡adiós!, que me quiero ir.--
    
  4A   --Como estás acostumbrado
     a comer galletas gruesas,
     si te casaras conmigo
     comieras pan de cerveza.
  4B   --Yo no me caso contigo,
     (responde el villano vil),
     el ganado está en la sierra,
     ¡adiós!, que me quiero ir.--

Notas de V. C. : -1Ab -1a Lae átona seguida de a ú o en hiato o en cuasi-diptongo, se cambia en i al diptongarse: rial, linia, lion, por real; línea, leán. En iguales circunstancias, la o átona seguida de a o é, se cambia en u: cuágulo, herue, por coágulo, héroe. De aquí toma origen nuestro popular contracción de cuanto ha: "Cuantuá lo vi", que vale "lo vi hace tiempo"; -2Ab Especie de abarca; -3Ab Aumentativo de calzoncillos, formado por exigencias del metro y de la rima; -4AbVide la versión A, nota -2Ab; -4Ad Vide la versión A, nota 2Ac.

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0144:22 Don Gato (á-o)            (ficha nº: 3504)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por Evarista Escobedo (50a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 60 (A), pp. 133-134. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 15.1, p. 138-139.  024 hemist.  Música no registrada.

     Estaba el señor don Gato    sentadito en su tejado,
  2   y le llegaron las nuevas    que había de ser casado.
     Llegó la señora Gata    con vestido muy planchado,
  4   con mediecitas de seda .    y zapatos. rebajados.
     El Gato, por darle un beso,    se cayó tejado abajo,
  6   se rompió media. cabeza    y se descompuso un brazo.
     A deshora de la noche    esta don Gato muy malo,
  8   queriendo hacer testamento    de lo mucho que ha robado:
     una vara `e longaniza    una cuarta `e charqui asado.
  10   Y los ratones, de gusto,    se visten de colorado,
     diciendo: «Gracias a Dios    que murió este condenado,
  12   que nos hacía correr    con el rabito parados.»

Nota de V. C. : -9b charqui: Tasajo, cecina.

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0144:23 Don Gato (á-o)            (ficha nº: 3505)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por Jorge Núñez (16a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 61 (B), pp. 134-135.  024 hemist.  Música no registrada.

     Estaba el señor don Gato    sentado en su garabato,
  2   y le ha venido la nueva    que debía ser casado,
     con una gata romana    de los ojos colorados.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  4   El. Gato, por darle un beso,    se cayó tejado abajo,
     se rompió cuarta y cabeza    y un brazo descuartizado.
  6   Allá por la medianoche    el Gato se halló muy malo,
     quiso hacer su testamento    de todo lo que ha robado:
  8   once varas longaniza    y diez de tocino ahumado.
     Los ratones, de contento,    se visten de colorado,
  10   y unos a otros se dicen:    «Ya murió este condenado,
     que ayer nos andaba triendo    arriba del soberado,
  12   con la colita parada    y el estantino apretado.»

Notas de V. C. : -5a cuarta: Cuarto trasero; -11a triendo: En Chile, la gente huasa conjuga el imperfecto de ver: véida, véidas, véida, véidan. Esto mismo ocurre con algunos verbos de la segunda y tercera conjugación que tienen en hiato, en el infinitivo, las vocales a-e, e-e, e-i, como traer, leer, reir. Estos verbos conjugan también de manera análoga el singular de ambos presentes: tréigo-a, léido-a, réido-a; y el participio: tréido, léido, réido; -11b soberado: Sobrado, desván; -12b Estantino, m. Parece, fuera de duda. corrupción de intestino, que antiguamente se escribía y pronunciaba estentino. Todavía lo usa aquí y en otras repúblicas americanas el vulgo, como se oye también en España: Ese, que mala puñalá trapera le den en los estantinos! (Juan B. Muñoz Pavón, Venite ad me omnes). En Chile no significa "intestino" en general, sino la parte inferior del recto, que en castellano se llama sieso. (Román, Diccionario de Chilenismos.)

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0144:24 Don Gato (á-o)            (ficha nº: 3506)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recogida por Ramón A. Laval, entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 62 (C), pp. 134-136.  012 hemist.  Música no registrada.

     Estaba el señor don Gato    sentadito en su tejado;
  2   con mediecitas de punto    y zapatitos calados.
     Por darle un beso a una gata,    se vino tejado abajo;
  4   los ratoncitos, de gusto,    se visten de colorado:
     «Gracias a Dios que murió    este gato condenado,
  6   que nos tenía afligidos,    con el bollito encajado.»

Nota de V. C. : -6b bollito: Diminutivo de bollo, que en una de sus acepciones chilenas designa el excremento compacto y duro.
Comentario de V. C. : Fernán Caballero publicó una versión andaluza de este romance, en su diálogo Cosa cumplida. . . solo en la otra vida, p. 141. Después se han dado a luz algunas más, entre las cuales recuerdo una gallega recogida por don Marcial Valladares, que termina con estos versos, remate allegadizo de muchos otros romances: Ña madriña, si me morro, / non m` enterren en sagrado;//entjrrenm` en campo verde / ond` a pacer vai o gado. //Djijenm` a cabeza fora / e o cabelo bjn peinado,//para que digan as gentes: / --Este pobre desdichado//non morreu de tabardillo; / nin tampouco de costado,//morreu, sí, de mal damores, / ¡ay! qué mal desesperado. // (Folk-lore Español, t. IV, p. 84.) Existiendo en Galicia este romance, no podía faltar en Portugal: Adolfo Coelho, en sus euriosas Notas e parallelos folkloricos, articulo VI (Revista Lusitana, t. I, pp. 320-331), reproduce dos versiones recogidas en Elvas por Tomás Pires, que no pasan de los diez primeros versos. Coelho cree que este romance es una parodia, cuyo principio recuerda los romances portugueses de Dona Infanta y el español del Cid que comienza: Sentado está el señor rey / en su silla de respaldo. // La semejanza es vaga, sin duda, pero a mi me parece muy aceptable la idea del origen paródico de este romance, en el que se descubren reminiscencias de muchos otros. Mi amigo el distinguido folklorista don Ramón A. Laval,me obsequió hace tiempo con una versión de este romancemás completa que las que ahora publico: desgraciadamente, no he podido encontrarla entre mis papeles, y la creo ya perdida.

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0101:8 No me entierren en sagrado (á-o)            (ficha nº: 3507)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por Alberto Riveros (16a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 63, pp. 137-140.  016 hemist.  Música no registrada.

     Bartolillo, ¡guarda el toro!    --Sí, señor, que soy valiente,
  2   y mi sangre no consiente    morir en astas de toro.
     Si este toro me matase,    no me entierren en sagrado,
  4   entiérrenme en campo verde    donde me pise el ganado.
     A mi cabecera pongan    un letrero colorado,
  6   y digan las cinco letras:    «Aquí murió un desdichado;
     no murió de calentura    ni de dolor de costado,
  8   murió de una cornadilla    que le dio el toro Nevado».--

Notas de V. C. : -4b donde no pise el ganado es más común; -6a letras o pies llama la gente del campo a los versos, y versos a las estrofas. La décima, por ejemplo. es, según ellos, "un verso de diez pies". No siempre es tan precisa la distinción, pues algunos lo mezclan y confunden todo, y si se les apura, se enredan en explicaciones incoherentes de que es imposible sacar nada en limpio.
Comentario de V. C. : El romance de Bartolillo, como el de Delgadina y algunos otros, se encuentra en Chile en todas partes, y de él se pueden recoger centenares de versiones, todas más o menos iguales. Sólo apuntaré una variante del comienzo, por ser enteramente distinta de las demás: --¡Ichenme ese toro fuera, / ése de la mancha negra,//que yo le sacaré ún lance / por la salú de mi suegra!// Con excepción de los cuatro primeros versos, el romance de Bartolillo es el de El mal de amor y el de Juan de Lá. . . de Menéndez Pidal [Muerte del galán, IGR 0115] (Colección de viejos romances, pp. 206 y 348), aplicado a un tema distinto. Desde el verso 5, Si este toro me matase, que en las versiones peninsulares tiene esta forma u otra parecida: Si me muero d`este mala, hasta la conclusión, sirve este romance de final allegadizo a muchos otros que ninguna relación guardan con él. Sirva de ejemplo el romance de Don Manuel: Una noche muy oscura, / de relámpagos y agua,//ha salido don Manuel / a visitar a su dama,//tres plumas en su sombrero, / una verde y dos moradas. //El pasaje que le dieron; / hundirlo de puñaladas,//donde se vino a encontrar / en la puerta de su dama://--Abreme, Polonia mía, / ábreme, Polonia hermana,//que yo vengo muy herido / y las heridas son malas. . . // Aquí el juglar se halló con que había olvidado la continuación; pero la dificultad fue de poco momento, pues salió del paso diciendo: Polonia, si yo me muero, / no me entierres en sagrado,//entiérrame en un pradito / donde no paste ganado,//y a la cabeceia pongan / un Cristo crucificado,//con un letrero que diga: / «Aquí murió un desdichado;//no ha muerto de mal de amor / ni de dolor de costado,//que ha muerto de calenturas, / de la justicia matado». // (Menéndez Pelayo, Antología, t. X, p. 186.) Así es cómo este fragmento de romance, de origen desconocido, pero sin duda de antiguo é ilustre abolengo, anda anexado a muchos otros que nada tienen que ver con él, a veces de rima distinta, cual el que acabo de transcribir, y aún de muy plebeya condición, como uno de Luis Ortiz que luego veremos. En Portugal y en el Brasil ocurre lo propio que en España y Chile: el romance de 0 Conde prjso (Hardung, Romanceiro, t. 1, p. 120; Revista Lusitana, t. X, p. 315), y el de Dona María e dom Arico (Roomero, Cantos pop. do Brasil, p. 10), terminan, mutatis mutandis, con los mesmos versos que el de Don Manuel y demás citados. En Portugal hay todavía una jácara, la del Toureiro namorado (Hardung, t. 11, p. 123), en que aparece un toro bravo, como en el de Bartolillo. Concluye así: --Se eu morrer d`esta morte, / como d`ella estou esperado, //não me toquem a campana, / nem me enterrem em sagrado,//enterrem-me áquella quina / aonde fói o namorado. --// En Venezuela existen también los consabidos versos, que los llaneros intercalan en sus corridos o galerones, (vide: Vergara y Vergara, Historia de la literaltara en Nueva Granada, pp. 518-522; Aristides Rojas, Obras escogidas, pp. 402-411: Adolfo Ernst, Cancionero Venezolano, p. 31.)
Título original: Bartolillo. Podría tratarse de un romance independiente, pero por ahora creo que tiene más sentido identificarlo con No me entierren en sagrado. [SHP]

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0178:17 Mambrú (7+7 á)            (ficha nº: 3512)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 68 (A), pp. 146-147.  028 hemist.  Música no registrada.

     Membrún se fue a la guerra    no sé cuándo vendrá,
  2   si será por la Pascua    o por la Trinidad.
     La Trinidad se pasa,    Membrún no vuelve más;
  4   la reina, que lo espera,    muy impaciente está.
     A la torre más alta    se sube a divisar,
  6   y mientras que miraba,    un paje vio llegar,
     de banda negra y lacre,    señal de funeral.
  8   --Las noticias que traigo    no las quisiera dar:
     de que Membrún es muerto    y yo lo fui a enterrar.
  10   Una cosa me dijo    poco antes de expirar:
     que a orillas de su tumba    plantase un olivar,
  12   y de las aceitunas    hiciese una ensalá.--
     La reina se desmaya    y se pone a llorar;
  14   luego, entre cuatro pajes    la llevan a enterrar.

Notas de V. C. : -1a La copia dice Membrún; -7a Es decir, "color de lacre", rojo, por ser éste el color que comunmente tiene esta pasta.

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0178:18 Mambrú (7+7 á)            (ficha nº: 3513)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por E. T. (72a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 69 (B), pp. 146-147.  020 hemist.  Música no registrada.

     Mambrú se fue a la guerra,    no sé cuándo vendrá,
  2   si será por la. Pascua    o por la Trinidad.
     La Trinidad se pasa,    Mambrú no vuelve más,
  4   la dama que lo espera    muy enojada está.
     A la torre más alta,    allá lo iba a esperar,
  6   y vio llegar un paje,    un paje vio llegar.
     --¿Qué traes, pajecito?    ¿Por qué tan triste estás?
  8   --Porque Mambrú ya es muerto    y yo lo vi enterrar.
     --¡Ay! calla, pajecito;    y no me digas más!
  10   ¡Ay! calla, pajecito,    y no me digas más!

Nota: Tras los primeros hemistiquios se canta el estribillo: mirontón, mirontón, mirontere.

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0178:19 Mambrú (7+7 á)            (ficha nº: 3514)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por Adriana Guerra (11a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 70 (C), p. 150-154.  012 hemist.  Música no registrada.

     Mambrú se fue a la guerra,    no sé cuándo vendrá;
  2   si será por la Pascua    o por la Trinidad.
     La Trinidad se pasa,    Mambrú no vuelve más;
  4   la reina se desmaya    y se pone a llorar.
     Entre cüatro pajes    la llevan a enterrar;
  6   los pajaritos cantan    el pio, pío, pá.

Nota: se repiten los hemistiquios b de los versos pares.
Comentario de V. C. : Este popularísimo romance es en parte traducción, en parte parodia (vide variante A, versos 19 a 24), de la célebre canción francesa que transcrito en seguida: LE CONVOI DE MALBROUGH (Texte critique) Malbrough s` en va en guerre, / Mironton, tonton, mirontaine, /Malbrough s` en va en guerre: "Ne sai quand reviendrai,/ Ne sai quand reviendrai. (bis) / [ Je] reviendrai à Pâques ou à la Trinité". / Les Pâques sont passées, aussi la Trinité. / Madame à sa tour monte, si haut qu` el peut monter. / El voit venir son page, tout de noir habillé:/ --Beau page, ah! mon beau page, quel` nouvelle apportez?-- / --Nouvelle que j`apporte, vos beaus yeus vont pleurer. / Quittez vos habits roses et vos satins brochés, / Prenez la robe noire et les souliers cirés. / Malbrough est mort en guerre, ést mort et enterré. / L` ai vu porter en terre par quatres officiers: / L` un portoit sa cuirasse et l`autre son bouclier, / Le troisiéme son casque et l`autre son épé`. / A l`entour de sa tombe romarin fut planté. / Sur la plus haute tranche rossignol a chanté. / Disoit en son langage: Requiescat in pace! / La cérémoni` faite, chacun s` en fut coucher. -- // (Doncieux, Le Romancéro pop. de la France, p. 455.) Tengo una variante francesa recogida por mí, de boca del niño Luis Meunier, de trece años, nacido en Ambert, departamento de Puy-de-Dóme. La transcrito con sus incorrecciones, tal como él me la dictó: Malbrough s` en va-t-en guerre, / mironton, mironton, mirontaine. //Malbrough s` en va-t-en guerre / qui sait quand reviendra. (bis)// Il reviendra-z-a Pâques / ou à la Trinité. //La Trinité se passe, / Malbrough ne reviént pas,// sa dame à tour monte, / si haut qu` ell` put monter. //Ell` voit venir son page / de noir tóut habillé. //--O page, o mon beau page, / quell` nouvelle apportez?//--Aux nouvell`s que j` apporte/ vos beaux yeux vont pleurer://monsieur Malbrough est mort,/ est mort et enterré. //J` l`ai vu porter en terre / par quatre-z-officiers:// l`un portait son grand sabre, / l`autre son bouclier. // He aquí ahora lo que dice Doncieux sobre el origen de esta canción: "Del famoso John Churchill, duque de Malborough, muerto hacía más de medio siglo, se preocupaban poco en Francia y en otras partes, cuando a fines de 1781, su nombre tuvo en París una resurrección tan brillante como inesperada. Una canción operó este milagro, y he aquí de qué manera. La reina María Antonieta dio a luz al primer Delfín el 22 de octubre de 1791. Algunos meses antes, habiendo tenido noticias del embarazo de la reina, una campesina llamada Poitrine concibió el proyecto de ser la nodriza del niño real. Firme en su idea, llegó a Versalles con su marido, interesó a los médicos en su favor, halló manera de ser presentada al rey, y, en fin, se manejó de suerte que obtuvo la preferencia. Instalada desde entonces en las habitaciones del castillo, llegó un día en que la señora Poitrine se puso a tararear una ronda que se cantaba én su país: era la de Malbrough. La reina la oyó por casualidad, y enamorada del aire popular sencillo y tierno, quiso cantarlo también, y toda la corte la siguió. En ese tiempo, Beaumarchais concluía El matrimonio de Fígaro, y tuvo la idea de escribir sobre esta canción la romanza del Paje, y la romanza y la comedia lograron un exito extraordinario. Malbrough fue cantado en todas partes, glosado, parodiado. Se le puso en los almanaques, en las zarzuelas, en los abanicos; en fin, no hubo cosa en el mundo, ese año, que no fuese a la Malbrough". (Romancéro pop. de la France, p. 459.) Discurriendo en seguida Doncieux sobre el origen de esta canción, dice que no pudo ser compuesta con motivo de la muerte del duque de Marlborough, porque éste "ne mourut pas en guerre, mais dans son lit, en état de démence sénile, et cette fin obscure n`avait pas de quoi frapper l`attention populaire. On a rattaché la chanson avec plus de vraisemblance, a la meurtriére journée de Malplaquet (11 sept. 1709), ou les Anglais qui formaient la droite de l`armée alliée, furent un moment bousculés par le maréchal de Villars, en sorte que le bruit put courir un instam de la mort de Marlborough: c` en était assez pour qu` un troupier en verve improvisát ce chant plaisamment funébre". La explicación no me parece muy satisfactoria, pero no sabría en este momento substituírla por otra mejor. Tampoco es fácil decidir cuándo se difundio esta canción en Italia y en España, donde el nombre del héroe se simplificó en Mambrú. El mismo Doncieux prueba que ha perdido su valor, si alguna vez la tuvo, la hipótesis de Leroux de Lincy, según la cual Le convoi de Malbrough no sería sino una refundición moderna del Convoi du Duc de Guise compuesto con ocasión de la muerte de este héroe delante de Orleáns, en 1563. Esta suposición se fundaba en el verso inicial, ya repugnado por la rima, del texto del compilador La Place: Voul`ous ouïr chanson? C`est du grand duc de Guise, que pertenece a otra canción, sólo ahora conocida y muy distinta de aquélla. Menos vale por cierto la paradojal aserción de Genin, que hace remontar este canto a la Edad Media, suponniendo que el héroe es un cruzado que tenía por sobrenombre "Le Membru".

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0224:8 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 3515)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 71 (A), pp. 155-156. Reeditada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 71 (A), pp. 155-156 y Díaz Roig 1990a, p. 172 (15.2).  024 hemist.  Música no registrada.

     --De Francia vengo, señora,    y en el camino encontré
  2   a un caballero y me dijo    qué lindas hijas tenéis.
     --Que las tenga o no las tenga,    yo las sabré mantener,
  4   con un pan que Dios me ha dado    y un jarro de agua también.
     --Yo me voy muy enojado    a los palacios del rey,
  6   a contárselo a la reina    y al hijo del rey también.
     --Vuelve, vuelve, pastorcito,    no seas tan descortés,
  8   la mejor hija que tengo,    la mejor te la daré.
     --Téngala usté bien guardada.    --Bien Guardada la tendré,
  10   sentadita en una silla    trabajando para el rey.
     Azotitos con correa,    azotitos le daré,
  12   mojadita con vinagre    para que los sienta bien.--

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0224:9 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 3516)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 72 (B), p. 156.  017 hemist.  Música no registrada.

     --De Francia vengo, señora,    y un amigo portugués
  2   en el camino me ha dicho    que bellas hijas tenéis.
     --Que las tenga o no las tenga,    yo las sabré mantener,
  4   con un pan que Dios me ha dado    y un jarro de agua también.
     --Yo me voy muy enojado    a los palacios del rey;
  6   a contárselo a la reina    y al hijo del rey también.
     --Vuelve, vuelve, pastorcito,    no seas tan descortés;
  8   de las tres hijas que tengo,    la mejor te la daré.
     --Esta escojo por hermosa    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Nota de V. C. : -9b Se me ha extraviado el final de esta versión.

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0224:10 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 3517)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por Custodia Vergara (26a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 73 (C), p. 157.  020 hemist.  Música no registrada.

     --Vamos ju`ando al hilo de oro    y al hilo `e plata también,
  2   que me ha dicho una señora    que lindas hijas tenéis.
     --Yo las tengo, yo las tengo,    y las sabré mantener,
  4   con un pan que Dios me ha dado    y un jarro de agua también.
     --Yo me voy muy enojado    a los palacios del rey,
  6   a contárselo a la reina    y al hijo del rey también.
     --Vuelve, vuelve, pastorcillo,    no seas tan descortés;
  8   la mejor hija que tengo,    la mejor te la daré.
     --Esta escojo por esposa,    por esposa y por mujer,
  10   que parece una rosita    `cabadita de nacer.--

Nota de V. C. : -1a Juar, juando, por jugar, jugando, es muy común. Acaso la g se pierde por influencia de la y : vejía por vejiga.

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0224:11 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 3518)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por Ester Zamudio (13a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 74 (D), pp. 158-160.  016 hemist.  Música no registrada.

     --Hilo de oro, hilo de plata,    vamos ju`ando al ajedrez,
  2   que me ha dicho una señora    que lindas hijas tenéis.
     --Que las tenga o no las tenga,    yo las sabré mantener,
  4   con un. pan que Dios me da    y un jarro de agua también.
     --Vuelve, vuelve, pastorcillo,    no seas tan descortés;
  6   la mejor hija que tenga,    la mejor te la daré.
     --Esta tomo por esposa,    por esposa y por mujer,
  8   que parece una rosa    acabada de nacer.--

Nota de V. C. : -1b Juar, juando, por jugar, jugando, es muy común. Acaso la g se pierde por influencia de la y : vejía por vejiga.
Comentario de V. C. : Este romance, que sirve para acompañar cierto juego de niñas, es muy antiguo. En el siglo XVII debía ser ya bastante popular, pues dos de sus versos se leen en el entremés de Lope de Vega Daca mi mujer: SACRISTAN. Suegro, dame a mi mujer. PADRE. ¿Suegro? Daca la mohosa. SACRISTAN. Pues me niegas la suegrez, / enojado me voy, enojado / a los palacios del rey; / y a fe de buen sacristán, / que en Moscovia o en Argel, / hecho brujo, hecho hechicero, / juntico a ti me has de ver, / con tanta boca diciendo:/ "¡suegro, dame a mi mujer!"// (Obras de Lope de Vega, publicadas por la Real Academia Española, t. II, p. 400.) La forma que tiene el principio en las versiones A y B no es la popular hoy día, por lo menos en Chile, pero lo fue en otro tiempo, según mis informes. Una señora me dice que en su niñez se cantaba así el comienzo: De Francia vengo, señora, / de la tierra del francés, //y en el camino me han dicho / que lindas hijas tenéis. // El final de la versión A, que es el de la variante publicada en el Folklore Español, t. IV, p. 136, no he vuelto a hallarlo completo, aunque si he oído reminiscencias suyas. La misma señora que me dictó los cuatro versos que acabo de transcribir, sabía algo de los "azotes con correa", y estos dos versos, mal recordados: En Francia, señora, / bien criada la tendré. // Una mujer de Talca, que ha olvidado el romance, pero que todavía recuerda imperfectamente algunos de sus versos, me da este final: Me voy, me voy a mi tierra, / para nunca [más] volver;//zapato que yo desecho / no me lo vuelvo a poner. // El romance, en esta forma, no serviría para el juego infantil en que ordinariamente se emplea. Los dos últimos versos de esta copla son muy populares, y sirven de remate a muchas otras. Casi todas las versiones españolas que conozco (Folk-lore Andaluz, pp. 196, 218, 314; Folk-lore Español, t. III, p. 108; t. IV, p. 136) conservan el primer verso tradicional, De Francia vengo, señora, que también se lee en la variantes chilenas A y B. Rodríguez Marín (Cantos pop. españoles, nº 209) publica una versión muy estropeada, que comienza: Cordoncito de oro traigo, é inserta en la nota respectiva ocho versos de una extremeña, cuyo principio es el tradicional: De Francia vengo, señora, / de por hilo portugués. Trae también una catalana, bilingüe. En la Revista Lusitana (t. VIII, p. 73) hay una variante portuguesa titulada A Condessa d`Aragáo, y ¡cosa rara! mientras las versiones españolas dan testimonio de la fama del hilo portugués, ésta encarece la excelencia del de Aragón: Eu não dou minhas filhas, / das mais lindas que ellas são,//nem por ouro nem por prata, / nem por fios d`Aragbo. // Este romance existe también en la literatura popular italiana, según dice Carolina Michaelis de Vasconcellos (Revista Lusitana; t. I, p. 63), pero no he logrado ver ninguna.

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0226:10 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 3519)

Versión de Melipilla (Santiago, Chile).   Recitada por Dorila Quintero (19a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 75 (A), pp. 161-162. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 15.1, p. 259-260.  020 hemist.  Música no registrada.

     Camina Nuestra Señora,    camina para Belén,
  2   con un niño entre los brazos    que daba gusto de ver.
     En la mitad del camino    pidió el niño de beber:
  4   --No pidas agua, mi niño,    no pidas agua, mi bien,
     que las aguas corren turbias    de no poderse beber.--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  6   --Dame, ciego, una naranja,    que yo te la pagaré.
     --Yo te la daré, señora,    d` este verde naranjel.--
  8   Se las daba de una en una,    salían de cien en cien.
     Cuando le dio la primera,    el ciego comenzó a ver;
  10   cuando le dio la postrera,    el ciego veía bien.

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2987:1 Limosnera ciega (6+6 é-a)            (ficha nº: 3525)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 81, pp. 173-174.  036 hemist.  Música no registrada.

     --¡Una limosnita    pa la pobre ciega,
  2   una limosnita    pa la pobre vieja!
     Salí muy temprano,    me pasé a la iglesia,
  4   ni un pancito duro    recogí siquiera.
     --Váyase la intrusa,    váyase la vieja,
  6   si mi novio viene    me dará vergüenza.
     --No la insultes, hija,    que esta pordiosera
  8   nuestra Santa Madre    ser muy bien pudiera.
     --Se murió mi hijo,    qu` era un calavera,
  10   cuatro nietecitos    me dejó mi nuera.
     Descalcitos andan    por las duras piedras.
  12   --¡Pobres angelitos¡,    ¡quién los conociera!
     --Eran muy hermosos    cuando yo los viera:
  14   la niña, tan bella    como una azucena.
     Me pedían pan    y yo no les diera.
  16   --¡No me cuentes eso,    que me dará pena!
     Vuelve a casa pronto,    vuelve a casa, abuela,
  18   y estos higos frescos    a tus nietos lleva.

Comentario de V. C. : Hace ya bastantes años que tengo este romance, uno de los primeros que recogí, y no he vuelto a encontrarlo en la tradición. Ni aun conservo el nombre del recitador, que debía de constar en la primera copia, hoy perdida; lo que quizá me habría permitido dar otra vez con él y adelantar algo sobre el origen de este cuento infantil. En mi opinión, procede de impreso, de alguna de esas hojas periódicas de lectura recreativa que las congregaciones religiosas distribuían antes entre la gente del pueblo, y que, andando los tiempos, se transformaron en verdaderas revistas. De ser así, el romancillo pudo ser transcripto de alguna publicación española, o compuesto en Chile por un colaborador de esas hojas efímeras, que rara vez llegan, por desgracia, a registrarse en las Bibliotecas oficiales, como es el deber de los editores.
Título original: La ciega.

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0225:7 Monja por fuerza (6+6 é-o + 6+6 pareados)            (ficha nº: 3526)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por Aurelia Baeza (18a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 82, pp. 175-176. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 15.1, p. 205.  026 hemist.  Música no registrada.

     Yo me quería casar    con un. niñito muy bueno,
  2   y mis padres me querían    monjita de un monasterio.
     Una tarde de verano    me llevaron a paseo,
  4   y al pasar por una calle    me encontré con un convento.
     Salieron siete monjitas,    todas vestidas de negro,
  6   me agarraron de una mano    y me metieron adentro.
     Tomaron unas tijeras    y me cortaron el pelo,
  8   me quitaron los anillos,    anillitos de mis dedos,
     me quitaron los zapatos,    me quitaron el pañuelo.
  10   Salió la abadesa,    cantando salió,
     y me puso el velo    de la Concepción.
  12   Tú tienes la culpa,    boquita `e piñón.
     --¿Yo?
     --Sí.
     --No, no;
     la culpa la tiene    tu hermana mayor.--

Comentario de V. C. : Sirve para acompañar un juego de niñas, así en Chile como en España. En el Folk-lore Español, t. 2, p. 61, hay una versión madrileña parecida a ésta, aunque más larga. Menéndez Pidal (Colección de viejos romances, p. 348) trae otra, recogida en Asuurias, sin el final hexasílabo. La variante chilena me parece de introducción moderna entre nosotros, aunque una señora, ya bastante anciana, dice que en su niñez se cantaban, en forma muy parecida que ella ahora no recuerda, los versos del principio. No lo dudo, pero sería otra versión, que, caso de sobrevivir, andará por ahí muy desmedrada.

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0221:42 Me casó mi madre (6+6 í-a)            (ficha nº: 3527)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por Aurelia Baeza (18a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 83, pp. 177-178. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 15.1, p. 183.  038 hemist.  Música no registrada.

     Me casó mi madre,    chiquita y bonita,
  2   con un muchachito    que yo no quería.
     A la medianoche    el pícaro s` iba;
  4   le seguí los pasos    por ver dónde iba,
     y le vi dentrar    donde su querida.
  6   Me puse a escuchar    por ver qué decía,
     y le oí decir:    «¡Ay! prenda querida,
  8   yo te he de comprar    joyas y mantillas,
     y a l`otra mujer    palo y mala vida».
  10   Me volví a mi casa    triste y afligida:
     me puse a rezar,    rezar no podía;
  12   me puse a coser,    coser no podia:
     me asomé al balcón    a ver si venía,
  14   y le vi subir    por la calle arriba,
     con capa terciada    y espada ceñida:
  16   --Abreme, mujer,    ábreme, María,
     que vengo cansado    de buscar la vida.
  18   --Ya sé de `onde vienes,    de ver tu querida.--
     Me largó un puñete,    me dejó tendida.

Comentario de V. C. : La recitadora me dijo que este romancillo se canta como segunda parte del anterior, en el mismo juego. La versión es moderna, y aun dudo si procederá de algún impreso, pues es igual a la variante madrileña publicada en el t. 11, p. 69 del Folk-lore Español, obra que, sin embargo, la recitadora no conocía, según pude cerciorarme. Los cuatro primeros versos los oí yo en mi niñez, en la Serena, en la misma forma, pero no recucrdo lo que seguía. De todas maneras, es indudable que esta versión comienza solamente ahora a rodar en la tradición chilena, donde no tardará en desfigurarse. Las demás variantes castellanas que conozco de este romancillo, una andaluza publicada por Rodríguez Marín (Cantos pop. españoles, nº 188), y otra asturiana recogida por Menéndez Pidal l (Colección de viejos romances, p. 349), se asemejan bastante a la madrileña antes nombrada, y, por consiguiente, a la chilena. En Cataluña existe también, pues Milá publica algunos versos de una variante bilingüe muy estropeada, (vide Romancerillo, nº 408). Más importancia tiene una versión portuguesa de las Azores (Hardung, Romanceiro, t. 11, p. 126), que parece proceder de alguna andaluza, pues tiene versos iguales a los de la de Rodríguez Marín.
Título original: La niña malcasada.

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0702:4 La Virgen sueña la Pasión (8+8 í-a+estróf.)            (ficha nº: 3536)

Versión de Melipilla (Santiago, Chile).   Recogido antes de 1910. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Laval 1910, Oraciones populares, ensalmos i conjuros chilenos comparados con los que se dicen en España, pp. 66-67. Reeditada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 92 (C), p. 207.  018 hemist.  Música no registrada.

     En la puerta `el paraíso    `taba la Virgen María
  2   con un librito en la mano,    la mitad rezaba, la mitad leía.
     Llega su hijo precioso,    le dice :--¿Que haces, madre mía?
  4   . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    --No duermo sino que rezo,
     porque anoche soñé un sueño    que no pensaba soñar:
  6   que tus pies y santas manos    habían de ser enclavadas,
     y tu santísima boca    con hiel y vinagre enjugada.--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
                         Quien rezare esta oración
                         nunca podrá ser perdido,
                         aunque tenga más pecados,
                         que arenas hay en el mar
                         y yerbas hay en el prado.

Comentario de V. C. : Este es seguramente el comienzo de un romance devoto, al que se ha añadido un final que lo convierte en oración. Sólo conozco una variante española, incompleta también, (vide Rodríguez Marín, Cantos pop. españoles, t. 1, nº 1051.)
Título original: La Virgen presiente la Pasión.

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0192:22 La Virgen romera (é-a)            (ficha nº: 3539)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por Aída Ruiz (13a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 95, pp. 213-214.  006 hemist.  Música no registrada.

     En lo más alto del cielo    se pasea una doncella
  2   vestida de azul y blanco,    más hermosa que una estrella,
     en la frente una corona    y en la mano una azucena.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Comentario de V. C. : Este principio está calcado del romance de La romera: Por los senderos de un monte / se pasea una romera//blanca, rubia y colorada, / relumbra como una estrella. // (Menéndez Pidal, Colección de viejos romances, p. 221.) El cuarto verso es el de otra variante asturiana (Obra citada, p. 219); y el tercero, igual a uno de Santa Catalina, que imitó su comienzo de aquél, (vide Antología, X, 199.) El señor Laval ha publicado dos versiones de los cuatro primeros versos, que se cantaban como coplas de las de hoy desusadas Alabanzas: En lo más alto del cielo / se paseaba una doncella//vestida de azul y blanco / reluciente como estrella. // (Oraciones, etc. pág. 17) y En el portal de Belén / se aparece una dncella. . . etc. (Idem, pág. 25). Es lástima que no aparezca la continuación de este romance.
Título original: La doncella.

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5035:1 Don Jacinto del Castillo y doña Leonor de la Rosa (í-o)            (ficha nº: 3540)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por T. M. de E.. Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 96 (A), pp. 217-226.  308 hemist.  Música no registrada.

                         PRIMERA PARTE
    
     Sagrada Virgen María,    antorcha del cielo empíreo,
  2   señora del eterno Padre,    madre del supremo Hijo . . .
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     Al cabo de nueve meses    nació el autor divino,
  4   para redención del hombre,    de carne humana vestido,
     quedando su intacto seno    casto, terso, puro y limpio.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  6   Sucedió en la gran Curoña,    el mejor puerto lucido
     que tiene el sol en su margen,    de mil alabanzas digno . . .
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  8   En esta ilustre ciudad    nació de padres muy ricos
     doña Leonor de la Rosa,    a quien el cielo propicio
  10   se desmeró en dibujarla,    de manera que el sol mismo
     se le opuso a su hermosura,    pues con rayos fue vencido.
  12   Hizo triunfo de sus luces    y de sus dorados brillos,
     este encanto de belleza,    este encanto de Cupido,
  14   imán de los corazones    y de los hombres hechizo.
     Fue extremarda su belleza,    que pasó a ser prodigio,
  16   pues no hay hombre que la mire    que no se quede rendido.
     En la casa de sus padres,    con [el ] recato debido
  18   se crió, y apenas tiene    los quince abriles cumplidos,
     cuando amor tiró una flecha,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  20   que fue para su desgracia,    y bien dijo aquél que dijo
     que la mujer que es hermosa    trae la desgracia consigo.
  22   Que basta llamarse Rosa,    que pocas rosas se han visto
     que no mueran deshojadas    en. manos de un precipicio.
  24   La causa fue un caballero,    don Jacinto del Castillo,
     tan galán como bizarro,    valiente como entendido.
  26   Este dio en galantearla    con fiestas y regocijos.
     La dama le corresponde    con amorosos cariños,
  28   que enamorada y rendida    estaba por don Jacinto.
     Con palabras de esposa    a su amante satisfizo.
  30   Todas las noches se hablaban    por un balcón, que testigo
     era de sus muchas penas;    y como amantes tan finos,
  32   descansa el uno en el otro,    repitiéndose mil cariños.
     Dejemos en este estado    a Leonor y a don Jacinto,
  34   gozando aquellos elogios    que el amor tiene consigo.
     Y paso pues a dar cuenta,    y digo que don Francisco,
  36   qu` es el padre d`esta dama,    que tenía otro desinio,
     de dársela a un caballero    que era muy rico y su amigo:
  38   don. Fernando de Contreras,    que enamorado y rendido
     de la singular belleza    del encanto y el prodigio,
  40   del hechizo de Leonor,    se determinó y le dijo:
     --Señor don Francisco, yo,    yo como a hombre soli[ci]to
  42   alcanzar vuestros favores,    si merezco conseguirlo,
     con la bellísima mano    de Leonor que tanto estimo,
  44   con el renombre de esposa,    suplicando os lo pido.--
     Y don Fernando, que estaba    deseando aquello mismo,
  46   se la ha ofrecido, y "con ella    diez mil ducados, le ha dicho,
     le daré en plata o en oro,    si se efetúa lo dicho."
  48   Alegres se despidieron,    y al momento don Francisco
     se partió para su casa.    Dándole cuenta y aviso
  50   a su esposa y a su hija,    muy alegremente ha dicho:
     --¿No sabe, doña Leonor,    objeto de mi cariño,
  52   como te tengo casada,    que será tu gusto y el mío,
     con Fernando de Contreras,    hombre rico y bien nacido?
  54   Te harás dueña de su hacienda,    tendrás descanso y alivio;
     sólo aguardo tu respuesta    para dársela al proviso.--
  56   Fue a responder y no pudo,    que la fuerza de un delirio
     le traspuso en un desmayo,    envuelta en un paresismo.
  58   Aquel coral de sus labios,    eran de jazmín los bríos,
     las rosas de sus mejillas    en nieve se han convertido;
  60   pero, en fin, para abreviar,    la volvieron con rocido.
     Apenas vuelta en su acuerdo,    a Leonor su padre vido,
  62   volviendo segunda vez    a tratar de lo que he dicho:
     --Acaba, Leonor, acaba,    responde a lo que te digo,
  64   porque don Fernando está    idolatrando tu hechizo.
     Es noble, afable y discreto,    como tú, Leonor, lo has visto.--
  66   Y remitiéndose al llanto,    hechos sus ojos dos ríos,
     desabrochando palabras,    resueltamente le ha dicho:
  68   --Padre, el señor don Fernando    nunca fue del gusto mío.
     Que don Fernando sea noble,    también lo soy, padre mío;
  70   que sea dueño de haciendas,    yo soy la que me cautivo.
     La que por fuerza se casa    por interés de lo rico,
  72   no es mujer, sino es esclava    que se vende en guarismo
     y de ambición y co`icia.    Esto, señor, es muy frito,
  74   que en cuanto al tomar estado,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     no ha de ser al gusto vuestro,    que ha de ser al gusto mío,
  76   y por fuerza os declaro,    como a padre, mis desinios.
     Yo tengo puesto mi afeuto,    mi corazón y sentido,
  78   por mandato de mi amor,    en don Jacinto `el Castillo;
     yo tengo esposo a mi gusto,    pues como al alma lo estimo.--
  80   Viéndola el padre resuelta,    furioso y ensoberbecido
     asióla por los cabellos,    que eran hebras de oro fino.
  82   Dándole golpes y arrastrándola,    la metió en su cuarto mismo,
     con un puñal en las manos,    en viva rabia encendido,
  84   amenazándola de nuevo,    diciéndole: --Haz lo que te digo,
     o la vida pagarás    al golpe deste cuchillo.--
  86   Viendo Leonor [que] en su pecho    moraba el de don Jacinto,
     y que fuera peligrar    en semejante peligro,
  88   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    dijo: --Padre y señor mío,
     yo me resuelvo que sea    don Fernando esposo mío.--
  90   Con esto el padre abrazó[la],    contento y agradecido
     dejándola; de cuanto al cabo    de cuatro días o cinco,
  92   tuvo lugar y escribió    una carta a dori Jacinto,
     diciéndole lo que pasa,    que la sacara al proviso.
  94   Mas no fue tan secreto,    que la cogió don Francisco;
     halló la firma y constancia,    según por lo contenido,
  96   volviendo segunda vez    y a doña Leonor le dijo:
     --Mira, infame, este papel    que envías a don Jacinto.--
  98   Encerróla, y dispusieron    con el vicario al proviso,
     con don Férnando la casen    por excusar un peligro.
  100   Quisiera escribir aquí    las lágrimas, los suspiros,
     los sollozos, los lamentos,    los pesares y los gritos
  102   que la triste dama hacía,    según se decía ella misma.
     Si disimular la pena    no le fuera tan preciso,
  104   reventara de dolor,    mas volviera un basilisco.
     Cual víbora, cual serpiente    que con su veneno mismo
  106   antepone su. ponzoña    destruyendo al enemigo,
     tuvo lugar y escribió    un papel a don Jacinto:
  108   «Esposo mío y señor,    dueño del alma querido,
     hoy mi padre de por fuerza,    con alto dolor te digo,
  110   sí, me ha casado mi padre;    hoy te perdí, dueño mío.
     D`este pesar y esta pena,    las lágrimas de hilo en hilo
  112   de mis ojos se despeñan,    remediarlo no he podido.
     ¿Yo casada sin mi gusto?    ¡reviento sólo al decirlo!
  114   ¿Yo verme con otro amante,    en brazos de mi enemigo?
     ¡Ea, mueran los que causan    tus disgustos y los míos!
  116   Para esta noche te espero,    vendrás bien apercibido,
     y una criada avisada    te entrará en el cuarto mío.
  118   Muera, muera don Fernando,    pues mi padre lo ha querido,
     y nos iremos los dos,    y en otro reino distinto
  120   nos casaremos después,    que ya tengo prevenidos
     muchos doblones y joyas,    muchas sortijas y anillos.
  122   Esto, señor, encarezco,    no hagáis falta en lo que digo».
     Todo aquel día estuvieron,    el padre con los padrinos,
  124   trazando para la noche    mil fiestas y regocijos;
     y la cautelosa dama    al inocente marido,
  126   por encubrir la ponzoña,    mostraba amor y cariño.
     Llegó la noche, y con ella    a la puerta don Jacinto,
  128   bien prevenido de armas;    y la criada al proviso
     le ha tomado por la mano    y en su cuarto le ha metido.
  130   Cual áspid emponzoñado    entre las flores metido,
     allí [a]guarda al inocente    para picarle atrevido.
  132   Llegó al fin la medianoche,    se dio fin al regocijo;
     ya todos los convidados    a su casa se habían ido.
  134   Dentró Leonor en su cuarto,    halló en él a don Jacinto;
     allí trazaron el cómo    han de lograr su desinio.
  136   Dentró después don Fernando    despojándose el vestido:
     pensando hallarse en los brazo    de Leonor que tanto quiso,
  138   se halló en brazos de la muerte    porque salió don Jacinto,
     con dos recias puñaladas    abrió en el alma dos portillos:
  140   revolcándose en su sangre    se quedó el cadáver frío.
     Acuden los dos con ruegos    al alboroto y al ruido,
  142   y al soplo de dos pistolas    las dos vidas han perdido.
     Y, saliéndose del cuarto,    encontró Leonor a un tío
  144   diciéndoles: «¡viles traidores,    pagarás vuestro delito!»
     Asió a Leonor de la ropa,    y ella, con varonil brío,
  146   de un fuerte carabinazo    el corazón le ha partido.
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    Allí montaron al proviso
  148   en un ligero caballo    que tenían prevenido.
     Al estruendo y alboroto    toda la justicia vino,
  150   solicitando en prenderlos,    viendo lo que ha sucedido
     en aquella triste casa;    mas don Jacinto atrevido,
  152   con dos fuertes trabucazos    derribó cuatro ministros,
     con que franqueó la calle    y salieron al camino.
  154   Dejan de correr y vuelan.    Según consta por lo escrito,
     dice cómo se embarcaron,    y cómo fueron cautivos,
  156   y dice el fin que tuvieron    doña Leonor y don Jacinto.

Notas de V. C. (Primera parte): -6a Curoña: Coruña (Durán); -10a desmeró: Esta d protética se antepone generalmente a vocablos que principian por e: descoeor, dentrar, deamerarse, por escoeor, entrar, esmerarse; -36b desinio: En las combinaciones ig, vg, la g se pierde: indino o endino, inorante, pimeo, por indigno, ignorante, pigmeo; -47b efetúa: La c antes de t se pierde muchas veces: conduta, letura, dotor; por conducta, lectura, doctor; -49b Dándole:en Chile, el pronombre dativo oblicuo de tercera persona se emplea siempre en singular, aún en lo escrito, cuando precede al complemento: «Pedro le dio el dinero a los otros»; -57b paresismo: parasismo (Durán); -58b bríos: visos (Durán); -60b rocido: La tercera persona del presente de indicativo de ver se pronuncia a veces vío, y, afectadamente, vido. Esto último ocurre también con muchas otras voces terminadas en ía, ío: mida, sombrido, por mía, sombrío; -73b frito = molesto, odioso. Este adjetivo tiene mucha expresión en boca del pueblo chileno; -77a afeuto: en las combinaciones ag., eg, og, la g se vocaliza en u: maunífico, impreunar, douma, por magnífico, impregnar, dogma. Esto mismo ocurre en las combinaciones ar, ec, oc: intauto. reuto, douto, por intacto, recto, docto; -91a d. c. al c. sic; -134a Dentró: dentrar por entrar es común en todas las clases sociales; -141a Con ruegos a por consuegros (Durán).
Título original: Don Jacinto y doña Leonor.

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5035:2 Don Jacinto del Castillo y doña Leonor de la Rosa (í-o)            (ficha nº: 3541)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por T. M. de E.. Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 97 (A), pp. 226-236.  339 hemist.  Música no registrada.

                         SEGUNDA PARTE
    
     Ya dije en la primera parte    cómo van por el camino
  2   don Jacinto con Leonor,    ambos del amor rendidos.
     Apenas el claro día    daba luz a lo nacido,
  4   del camino se apartaron,    y en unos ásperos ríos,
     en una espesa montaña    se quedaron escondidos.
  6   Pidió Leonor que en merced    le conceda don Jacinto
     guardase su castidad,    hasta que el cielo divino
  8   les eche sus bendiciones:    --Esto, señor, os suplico,
     porque quiero que me goces,    no galán, sino marido.--
  10   Y como hombre discreto    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     que los generosos pechos    saben vencerse a sí mismos.
  12   Llegó la noche, y caminan,    y de la suerte que digo
     llegaron hasta Bayonas,    que es puerto de mar muy rico.
  14   A tiempo de un mercader    salió con su navido
     a la ciudad de Venecia;    con que ajustó don Jacinto
  16   el viaje, y se embarcaron    con contento y regocijo,
     haciéndose a todas velas.    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  18   Mas les trajo la desgracia    dos navidos argelinos:
     lo cercan por todas partes,    con que apresan al navido,
  20   y después, aprisionados    con cadenas y con grillos,
     dieron en Argel con ellos;    a pregón fueron vendidos.
  22   A Jacinto y a Leonor    los compró un turco muy rico,
     el cual los presentó a Isaías    por la estimación que l`hizo.
  24   Es del rey de Argel hermana,    hermosa como el sol mismo,
     la cual contenta y alegre    recibió a los dos cautivos.
  26   Estimó mucho el presente;    así es que la turca vío
     la belleza de Leonor,    lo bien dispuesta y el brío,
  28   la hizo dama de su estrado;    y más viendo a don Jacinto,
     lo galán y lo bizarro,    lo discreto y lo entendido,
  30   lo hizo su mayordomo.    También juntamente hizo . . .
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    Cuidadoso y discusivo
  32   que ella, Isaías, se abrasaba    en amores del cautivo.
     Se quejaba una mañana,    y más viendo don Jacinto
  34   pensando nadie le oía,    aquestas palabras dijo:
     «Sacratísima María,    a vuestro divino auxilio
  36   apela un desconsolado.    pues socorréis afligidos.
     Consolad mi corazón,    madre del Verbo divino;
  38   ten de mí misericordia,    y si a tu santo servicio
     conviene el que yo padezca,    padezco, que es gusto mío.
  40   Lluevan sobre mí trabajos,    y los más fuertes martirios
     que ha inventado la herejía,    pues lo tengo merecido».
  42   Isaías, que escuchando estaba    los lamentos del cautivo,
     dentró con semblante alegre,    diciendo: --Cristiano mío,
  44   ¿qué tienes que así te quejas    lloroso y enternecido,
     que puedes al duro bronce    ablandar con tus suspiros?--
  46   Con humildad le responde:    --Estaba pasando un libro
     de mis trágicos sucesos,    y en pasándolo, me aflijo.
  48   --Serás casado en tu tierra.    --Nunca, señora, lo he sido.
     --Tendrás amor en España.    --Es verdad que lo he tenido,
  50   pero ahora no lo tengo,    porque los conceutos míos
     están todos en Arjel;    este es el dolor que gimo.--
  52   Isaías asiólo muy vergonzosa;    le dijo: --Mira, cautivo,
     si tú olvidas a tu Dios    y sigues la ley que sigo
  54   de mi profeta Mahoma,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     gozarás muchas riquezas,    te daré muchos cautivos,
  56   también te daré el gobierno    de aquí este reino lucido.
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    Esto te está bien, Jacinto.--
  58   El cual respondió muy triste,    tornando un triste suspiro:
     --¿Cómo quieres que yo olvide    a un Dios de gracia infinito,
  60   a un Dios que por su bondad    quiso con su amor divino
     redimirme con su sangre    por librarme del abismo?
  62   ¿Cómo puedo ser ingrato    a quien tanto bien me hizo?
     --Calla, infame, no prosigas.    que ya no ha de ser lo que digo;
  64   con la vida pagarás    la cólera que respiro.
     Deja, cristiano, tu ley,    véncete a lo que te digo,
  66   que el que sigue a mi Mahoma,    goza bienes infinitos.
     Si no lo quieres creer,    tendrás el mayor castigo
  68   que se haya visto en Arjel.--    Y responde don Jacinto:
     --No dejaré yo mi ley,    que eso fuera barbarismo,
  70   aunque mil años tuviera    que rendir en sacrificio.
     La ley de Dios resplandece,    que Mahoma es un maldito;
  72   síguela, que irá tu alma    a los profundos abismos.--
     Con esto Isaías indignada,    salió afuera dando gritos:
  74   --¡Ah de mis soldados! ¡hola!    ¡ah de mis guardias, ministros!
     ¡Venid! ¡Prended al instante    a este cristiano atrevido,
  76   que quiso soberbio y loco    violentar el amor mío!
     Tome mi hermano venganza    de aqueste infame atrevido,
  78   que no es razón que se quede    esta maldad sin castigo.--
     A las voces acudieron    a prender a don Jacinto,
  80   y sin hacer más probanza    que la que la turca dijo,
     lo sentenciaron a quemarlo    por blasfemo y por lativo.
  82   Dejemos en la prisión,    entre cadenas y grillos,
     a don Jacinto, y pasemos    a la dama, que es preciso,
  84   porque en este mismo tiempo    estaba el moro encendido
     en amores de Leonor,    a que estaba tan perdido,
  86   trazando dos mil maneras    el rendirla a su apetito,
     persuadirla muchas veces,    mostrándole amante fino,
  88   pero la discreta dama    nunca dio a su amor oído.
     Un día la toma a solas,    que la desgracia lo quiso;
  90   encerróla en su retreta    y estas palabras le dijo:
     --Hermosísima Leonor,    rémora de mi cariño,
  92   ¿así desprecias a un rey,    señor de tal poderío?
     Reniega de Dios, reniega,    que haciendo lo que te digo,
  94   tendrás reinos y vasallos,    joyas, diamantes, zafiros,
     pues siendo tu amante un rey    todo estará a tu servicio.
  96   Pues te tengo en mi paraje,    que por imposible miro
     de mí te puedas librar,    he de hacer el gusto mío,
  98   sin que tus fuerzas te valgan    ni te aprovechen tus gritos:
     esto ha de ser de por fuerza,    si no quieres por cariño.
  100   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    En mis gustos tan altivo,
     que a no ser lo que mando,    seré tu fiero enemigo.
  102   ¿Qué me respondes, Leonor?--    Y ella suspirando dijo:
     --Eso es cansaros en vano,    y lo tengo a desvarío
  104   el pedirme que reniegue    del Señor que el mundo hizo.
     En cuanto al querer gozarme,    esto, señor, bien lo afirmo
  106   que ha de ser bien imposible    el recabarlo conmigo.
     Confieso de que eres rey:    como rey y señor mío
  108   la vida podrás quitarme,    pero no el honor que estimo.
     Viendo el moro, de Leonor    la dureza, con esquivo
  110   fué` asirla para forzarla,    y ella, viendo su peligro,
     sacó al moro de la cinta    el alfanje damasquino.
  112   Prosigue el moro su intento,    y ella resuelta ha dicho:
     --Así defiendo mi honor    aun de los reyes lativos.--
  114   Y con un fiero revés    le dejó un brazo en un hilo
     Viéndola el moro resuelta,    y viéndose mal herido,
  116   comenzó a llamar a voces    a su guardia, y luego vino:
     --A esta homicida cristiana    prendedla, soldados míos,
  118   y haced que rinda la vida    entre los crueles martirios,
     pues su intento era matarme    con el mismo alfanje mío.--
  120   Como en la mano lo tiene,    les comprueba del delito.
     Ven al rey, que está mortal    y con su sangre teñido:
  122   prendieronla, y la llevaron    a donde está don Jacinto.
     De que se vieron los dos,    ambos lloraron hilo a hilo:
  124   Jacinto siénte a Leonor    y Leonor siente a Jacinto.
     Le dice: --Esposo del alma,    ya se cumplió el gusto mío,
  126   ya estoy condenada a muerte,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     y esto es por guardar mi honor    del rey, que gozarme quiso,
  128   y porque no renegué    de la ley de Jesucristo.
     Esta es la postrera vez    que hemos de hablar, dueño mío;
  130   ya no nos veremos más,    pues nos lo espera el suplicio.
     Ya la muerte nos aparta,    pues la suerte no ha podido
  132   que nos logremos casados.--    Y llorando se han pedido
     el uno al otro perdón,    y se perdonaron finos
  134   y abrazados tiernamente    se dicen enternecidos:
     --Ten ánimo, esposa mía.    --Ten valor tú, dueño mío,
  136   que para Dios todo es nada;    ya es nuestro intento cumplido.
     Sirva este abrazo de yugo,    los suspiros de padrinos,
  138   sea nuestro amor las arsas,    nuestra firmeza el anillo,
     nuestras congojas las manos,    las lágrimas los testigos,
  140   el tálamo nuestras penas,    la bendición los martirios,
     pues con martirio se curan    yerros que hemos cometido.--
  142   Y a la siguiente mañana    los infernales ministros
     sacan a estos dos cautivos    de donde estaban metidos,
  144   para cumplir la sentencia    en derecho a sus delitos,
     y ejecutan con Leonor    el más enorme castigo
  146   que las plumas escribieran,    ni los cristianos han oído.
     Encima de un carro `e mano    traían apercibidos
  148   con dos palos hecho un aspa,    y luego entre cuatro o cinco
     a Leonor la desnudaron    deshonestos y atrevidos,
  150   hasta que en carnes la dejan,    señalándola al gentío.
     Cuatro braseros de lumbres    llevan en el circulito. . .
  152   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    Con infernales ministros
     de sus delicadas carnes    le van pegando pellizcos.
  154   Decía la triste dama    con dolor tan excesivo:
     «¡Ay, sea por la pasión    que padeció Jesucristo!»
  156   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    Y dijo: «Dios, Señor mío,
     inmenso Rey de la gloria,    este afrentoso martirio,
  158   esta vida, este tormento,    os ofrezco en sacrificio,
     en recompensa, Señor,    de mis culpas y delitosa.
  160   De esta manera hablaban    por delante a don Jacinto
     y d`este modo llegaron    al incendio prevenido.
  162   De todos apedreados,    desde el más viejo al más niño
     llegaron ensangrentados,    y luego los homicidas
  164   los juntan por las espaldas,    muy fuertemente ceñidos,
     y al incendio los arrojan    y entrambos arrepentidos,
  166   entre las llamas diciendo:    «Inmenso Dios infinito,
     misericordia, Señor,    clemencia y perdón pedirnos;
  168   en vuestras manos, mi Dios,    nuestras almas redimimos!»
     Y d`esta suerte acabaron    los dos amantes tan finos.
  170   Una voz se oyó en el aire    que con claro acento dijo:
     --¡Subid, mártires, subid    a gozar del cielo empíreo!--
  172   Tomen ejemplo los padres    que violentan a los hijos
     para que tomen estado,    de algún interés movidos,
  174   para que tenga con esto    esta historia fin cumplido.

Notas de V. C. (Segunda parte): -4b ríos: riscos (Durán); -23a Isaías: Zaida (Durán); -26b vío: La tercera persona del presente de indicativo de ver se pronuncia a veces vío, y, afectadamente, vido; -31b discusivo: discursivo (Durán); -81b lativo: lascivo (Durán); -90a retreta: retrete (Durán); -138a arsas: arras (Durán); -152b con: los (Durán); -160a hablaban: llevaban (Durán).
Título original: Don Jacinto y doña Leonor.

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5138:4 El alarbe de Marsella (é-o)            (ficha nº: 3550)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por María Solís (66a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 105 (D), pp. 280-281.  033 hemist.  Música no registrada.

     A la celestial Princesa,    madre del divino Verbo,
  2   le pido me dé su gracia,    porque sin ella no puedo
     mover mi rústica lengua,    y dar a entender al pueblo
  4   lo que sucedió en Marsella    a un desdichado mancebo,
     por sus torpezas y vicios    y sobrado atrevimiento.
  6   Daré principio al corrido    para que sirva de ejemplo
     a los que siguen los vicios    y deleites d`este suelo.
  8   En la ciudad referida    refería un caballero;
     este tal tenía un hijo,    cuyo nombre no refiero,
  10   más diré que era un aladre    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     que apenas llego a quince años    quiso vivir tan travieso,
  12   no por falta de do`trina,    porque su padre un maestro
     tenía que le enseñara.    El atrevido y soberbio
  14   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    se ha salido de secreto
     por una excusada puerta    que había detrás de un huerto.
  16   Al primero que pasaba    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     le quitaba por su gusto    la vida, luego, al momento.
  18   D` esta suerte mato siete,    sólo por un pasatiempo.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Notas de V. C. : -6a corrido. Véase lo dicho en la Introducción (del libro de V. C.); -8b refería: residía (Durán); -10a aladre: alarbe; -12a do`trina: Véase la primera nota de la versión anterior.
Comentario de V. C. : Este romance, que tanto se ha vulgarizado en Chile, figura en el Romancero de Durán, t. II, p. 352, entre los de casos milagrosos. Es anónimo, y de los que se han propagado impresos en pliegos sueltos.

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5139:1 El caballero enamorado (é-o)            (ficha nº: 3554)

Versión de San Francisco del Monte (Santiago, Chile).   Recitada por Manuela Espina (30a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 109, pp. 299-303.  154 hemist.  Música no registrada.

     En el nombre de María,    madre del divino Verbo,
  2   amparo de pecadores    y de afligidos consuelo;
     para que mi torpe pluma    alumbre mi entendimiento,
  4   es necesario pedir    a Dios que nos dé consuelo,
     a la Virgen del Rosario,    Señora de los Remedios,
  6   me dé su favor y auxilio    y alumbre mi entendimiento:
     las tres grandezas del mundo    tengo para mi consuelo.
  8   Esténme atentos los montes    y cesen los cuatro vientos.
     la gran corona d`España    tenga descanso y sosiego . . .
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  10   En esta ilustre ciudad    habitaba un caballero
     hermosísimo en extremo:    pienso que el divino cielo
  12   le emprestaba su hermosura    de lo mayor a pequeño.
     Sale una alegre mañana    muy galán y muy compuesto,
  14   que nacen pulidas flores    donde pone el pie pequeño.
     Vido estar en un balcón    peinando rubios cabellos. . .
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  16   Enamorado le dice:    --Mi vida, mi bien, mi cielo,
     rico clavel encarnado,    azucena, lirio bello,
  18   merezca verse en la gloria    quien merece ver tu cielo.--
     Tanto lo miró la dama,    por ser galán en extremo,
  20   que se ha quitado un anillo    y se lo echa al caballero:
     --Perdonad, señor, le dice,    el tamaño atrevimiento,
  22   que yo me holgara que fuera    la corona d`este reino.
     Si me hubiera de casar,    fueras mi querido dueño,
  24   porque aquí ese galán talle    merece gozar lo bueno.
     Con una mano lo doy    y con l`otra me detengo;
  26   no tengo yo amor a nadie,    sólo a la Reina del cielo.
     Pongo en sus benditas manos    palmas de tan alto precio,
  28   coronas que de laureles    Ella nos llevará el premio.
     Tengo el corazón de bronce    y sus alas son de acero,
  30   con un diamante en el pecho,    que a todos los hombres venzo.--
     Dijo, y cerrando el balcón,    dejando oscuros los cielos,
  32   y sin resplandor la luna,    y el vivo sol sin espejo;
     dijo, y dejándolo afuera    cercado de pensamientos,
  34   que de pesares diversos,    quedó sin alma en el cuerpo.
     Al campo se sale un rato    por divertir su tormento,
  36   y por ver correr las aguas    al paso que van corriendo,
     hechas culebras de plata    por aquel cristal resuello.
  38   Alza los ojos, y ve    las aves que por el viento
     alegres pasan cantando;    baja los ojos diciendo:
  40   «Sólo para mí hay pesares    y en todó el mundo contento».
     Saca una cruz colorada    que guarda dentro del pecho,
  42   con una estampa, pintado    el divino Sacramento;
     hablando con él a solas,    estas palabras diciendo:
  44   «Juro a esta cruz encarnada    y al Señor que aquí venero,
     que he de gozar tu hermosura    a pesar del mundo entero,
  46   cuando no por voluntad,    o por engaño manifiesto».
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     Y empezándose a vestir    este noble caballero,
  48   púsose un calzón de raso    aforrado en terciopelo,
     unas medias naranjadas    con unos zapatos negros,
  50   una espada de seis cuartas    y de muy finos aceros,
     una extremada rodela    y un precioso anticoreto.
  52   Sale a las diez de la noche,    cuando todo está en silencio;
     mas la Virgen del Rosario,    Señora de aos Remedios,
  54   a tres ángeles hermosos    mandó bajasen del cielo,
     a resguardar esta dama    miéntras que estaba durmiendo.
  56   Bajaron tres serafines    en tres caballos ligeros,
     tan blancos que parecían    la nieve que va cayendo.
  58   El capitán de los tres    llega y le habla primero:
     --Guárdele Dios, camarada.    --Guárdeles Dios, caballero.
  60   --¡Y qué hora tan dilatada    le aguardo a usté en este puesto!
     No quiera por un deleite    perder la gloria y el cielo,
  62   y manchar el limpio honor    que está encerrado en el pecho
     de aquí esta noble doncella,    porque los tres le daremos
  64   la muerte tiranamente,    que así es mandado del cielo.
     --Primero tengo de ver    manchado este limpio acero
  66   con la sangre que hoy corriere,    si me mueven d`este puesto.--
     Principiaron la batalla,    el desafío más fiero
  68   que no se ha visto en España    desde que nos conocemos.
     Mas la Virgen del Rosario,    Señora de aos Remedios,
  70   en este hermoso planeta,    puso su espada por medio.
     Los tres ángeles hermosos    se parten para los cielos,
  72   y en el balcón d`esta dama,    hermosísimo portento,
     dejaron una corona    labrada, de mucho precio.
  74   Viendo el milagro patente    este noble caballero,
     su hacienda le dio a los pobres    y sirvió al Rey de los cielos;
  76   fue el predicador más sabio    que ha habido en el universo.
     Ejemplo a las criaturas,    y a todos nos dé consuelo.

Notas de V. C. : -12a emprestaba: es más usado que prestar por el pueblo; -15a vido: La tercera persona del presente de indicativo de ver se pronuncia a veces vío, y, afectadamente, vido; -37b sic; -43a con él es decir, consigo; -51b Antecoleto o sea acoleto de antes?; -75a le: en Chile, el pronombre dativo oblicuo de tercera persona se emplea siempre en singular, aún en lo escrito, cuando precede al complemento: "Pedro le dio el dinero a los otros".
Comentario de V. C. : No encuentro este romance en ninguna de las colecciones que tengo a la vista, y por lo que esta versión permite juzgar de su mérito, me parece no ser mejor ni peor que el promedio de los de su clase.

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5141:1 María Santander (é-o+í-a+é-a+á-a)            (ficha nº: 3572)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por Augusto Lange (18a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 129, pp. 373-384.  367 hemist.  Música no registrada.

                         I
     De Illapel hacia la costa    hay un pueblo muy pequeno
  2   denominado Los Puentes,    y en él se hallaba viviendo
     una honorable familia,    que, aunque pobre, era el ejemplo
  4   de dignidad sin reproche    en aquel lugar modesto.
     Pero el fiero Satanás,    que siempre vive en acecho
  6   de la buena gente, un día    mandó a un forano mancebo
     muy hermoso y muy galante,    a casa de don Anselmo
  8   Santander, que este era el nombre    del noble jefe paterno.
     Llegó el joven muy humilde    pidiéndole alojamiento,
  10   y en el acto recibido    fue con cariño muy tierno.
     Siete seres componían    aquel dichoso embeleso
  12   del hogar y la familia:    un niñito muy pequeño,
     el padre, la madre, un mozo    de buen corazón y honesto,
  14   dos niñitas, y una niña    de quince abriles no enteros.
     Esta doncella era el dije    de aquel feliz lugarejo.
  16   Era tan lindo su porte    y su talle tan esbelto,
     y sus ojos tan hermosos,    y tan lindos sus cabellos,
  18   relucientes como el oro,    y su rostro era tan bello,
     que una Elena parecía,    la de los antiguos griegos.
  20   Eso sí que su mirar    era triste y macilento,
     su carácter, melancólico,    a veces un poco serio.
  22   Nunca se le vio reír,    ni nunca hablar en exceso;
     Juana María era su nombre    y desta joven, por cierto,
  24   se enamoró aquel galán    o maldito forastero,
     que a alojar llegó a su casa    en tan mal` hora, el perverso.
  26   Tres años batalló el ruin,    con el más porfiado empeño,
     por seducir a la joven,    sin lograr su fiero intento.
  28   Con la honradez y el pudor,    la virtud sin contrapeso,
     se encontró siempre el tenorio    en su lujurioso anhelo.
  30   A sus lágrimas fingidas,    a sus falsos juramentos,
     a sus pomposas promesas,    ella contestaba esto:
  32   --Lléveme usté ante el altar,    para que ahí nos casemos
     por la iglesia, cual lo manda    su séptimo mandamiento.--
  34   Pero en esto él no había    siquiera por un momento
     pensado; sólo anhelaba    saciar sus malos deseos.
  36   Estando ya confundido    el pretendiente, en extremo,
     buscó un recurso infernal:    «Me postraré ante los viejos,
  38   dijo aquel astuto infame,    y con lágrimas de fuego
     les clamaré que ellos hagan    por mi lo que yo no puedo.
  40   Y lo harán, porque me quieren    más que a un hijo estos lesos.
     Les juraré con mil cruces    que cuando logre mi intento
  42   me caso con la Juanita,    que tanto estimo y venero.
     Pero que si desairado    salgo por causa de ellos,
  44   me hallarán colgado un día    del peral que hay en el huerto,
     y les juro de que mi ánima    vengará el mal que me han hecho».
    
                         II
  46   La astucia más refinada,    la más ruin hipocresía
     del llanto, con la amenaza    de que su ánima bendita
  48   vendría a vengar la injuria    que la cruel Juana María
     le hiciera, y el gran cariño    que los viejos le tenían,
  50   influyeron de tal suerte    en los padres de la niña,
     que un año ellos porfiaron    noche a noche, día a día,
  52   en contra ¡quiénlo creyera!    de la virtud de su hija.
     El cariño de fe ciega    y su ignorancia supina,
  54   la super`ticiosa idea,    en ellos se dieron cita.
     Una noche está Camilo,    (que éste era el nombre de pila
  56   del terrible seductor),    en su lecho, que agoniza
     de una enfermedad mental,    y que en su fiera agonía
  58   no deja de pronunciar    el nombre de su querida.
     L`echa en cara su crueldad    y su infame negativa,
  60   y se queda muerto un rato    este pillo del mendigo.
     Como a la hora volvía    a vivir, y más delira
  62   con el nombre de su amada,    que le va a quitar la vida.
     Hay que advertir que esta farsa    fue pensada y combinada
  64   entre él y los dos viejos,    para engañar a la niña.
     Pero no con esta treta    a la joven la vencieron:
  66   --Mándenos traer al cura    aquí, al instante, mamita;
     decía muy alarmada    la pobre Juana María.
  68   Momentos después, a solas    llaman los padres a su hija,
     y d`esta manera le habla    Santander: --Hija querida;
  70   yo soy hombre que conozco    en los mozos la malicia,
     y en el buen Camilo no hay    nada de falso en sus miras.--
  72   Y la madre así le habló:    --Yo soy mu jer que en la vida
     tengo bastante experiencia,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  74   y no sería yo quien    quisiera labrar tu ruina.
     Mi yerno, el pobre Camilo,    te adora con alma y vida,
  76   y morirá si tú cruel    te muestras a sus caricias.
     Lo que te exige es muy justo,    porque hay que saber, hijita,
  78   que cuando a fardo cerrado    se casa el hombre, se humilla;
     y es mejor, para evitar    en los casados rencillas,
  80   no fijarse, antes, la esposa    en cosa de poca estima.--
     La joven está bañada    en lágrimas, y respira
  82   con fuerza, como ahogada,    y en sus lindos ojos brilla
     una mirada de fuego    que su decepción indica.
  84   Por su lindo rostro cruzan    ráfagas de rojas pintas,
     que indican la exaltación    de que se halla poseída.
  86   Después de un corto silencio,    la joven con voz altiva
     así contestó a sus padres:    --Padres míos, mi divisa
  88   ha sido hasta este momento    la resistencia inaudita,
     de no caer en el fango    de relaciones ilícitas,
  90   tanto porque es indecencia,    cuanto porque la perfidia
     de los hombres que se burlan    de las niñas ya vencidas,
  92   es lo que hay de más infame    en esta mísera vida.
     Me causa horror ver que ustedes,    con persistencia continua,
  94   me invitan para que sea    de Camilo concubina.--
     Esto dijo la infeliz    y quedó en llanto sumida;
  96   después, asomó en sus labios    de amargura una sonrisa,
     y exclamó: --¡Está bien; que sea!    ¡jugaremos la partida!--
    
                         III
  98   Diez meses han transcurrido,    señores, desde la fecha
     en la que Juana María    exclamó: --¡Está bien; que sea--
  100   Dos niñitos, mujer y hombre,    de sus pechos se alimentan,
     y ella está triste, abatida,    pensativa y macilenta.
  102   ¿Qué causas han motivado    su abatimiento y su pena?
     ¡Qué ha de ser, si el ruin Camilo    no se ha casado con ella,
  104   y cada día que pasa    el ingrato más se aleja
     de la preciosa beldad    qu` en sus promesas creyera!
  106   Hacían ya quince días    que Camilo estaba fuera
     de la casa de Juanita,    y volvió un día de fiesta.
  108   Era el día de San Juan,    que en Los Puentes se celebra
     con ardor, y el tal Camilo    con un esquinazo llega
  110   a la casa de su víctima,    que tanto honor d`él no espera.
     Viene ebrio el insolente,    y al sonar de la vihuela,
  112   con voz vinosa principia    esta coplita indiscreta:
     «M` idolatrada Juanita,    su querido le aconseja
  114   que por falta de cumplido    usté nunca tenga pena».
     Al oír la infeliz niña    una burla tan grosera,
  116   su cuerpo se estremeció    de cólera y de vergüenza.
     Poco más tarde Camilo    salió a bailar una cueca,
  118   y cuando sacó el pañuelo,    al suelo cayó una esquela.
     Presto la recoge Juana    y a solas se va a leerla.
  120   La carta decía así:    «M` idolatrada Teresa,
     hoy recibí tu estimada,    en la cual me das tus quejas,
  122   reprochándome de ingrato,    porque todavía a ésa
     no he vuelto, para estrecharte    en mis brazos, mi sirena,
  124   perlita mía; muy luego    me tendrás a tu presencia,
     y con esta pobre tonta    inútilmente me celas.
  126   En l`otra que me escribiste    elogias mucho la treta
     tan bonita que buscamos    con el viejo y con la vieja
  128   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    a mis plantas se rindiera.
     Ellos m` echan a la cama    y l`agonía comienza,
  130   y si no es por ellos mismos,    no se rinde la trinchera».
     La joven no concluyó    de leer aquella esquela:
  132   con lo que de nuevo sabe    a sus pies se hunde la tierra.
     ¿Conque fueron él con ellos    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  134   quienes me hicieron caer    por medio de una ruin treta,
     en la desdicha más grande    y desgracia más extrema? . . ».
  136   Guardó la carta, y fingió    estar un tanto serena.
     Va a decirles a sus padres    que ya la cena está hecha,
  138   y agregó que mucho gusto    tenía en el día d`ella,
     y que para celebrarlo    deseaba con todas veras
  140   que una tertulia bien grande    entre la familia hubiera.
     Hiciero` un soberbio ponche,    y unas dos vecinas llegan
  142   que mandó traer Camilo,    y entre tonadas y cuecas,
     la Juanita sirve el ponche    a todos con ley pareja,
  144   y hasta a sus dos hermanitas    les sirve una copa llena.
     Sólo ella no más no toma,    y alega que se reserva
  146   de tomar por sus guagüitas,    que luego estarán despiertas.
    
                         IV
     Son las doce de la noche    y Juana María se halla
  148   con el pelo desgreñado    hacia un rincón de la casa.
     Tiene en sus sangrientas manos    una muy aguda daga,
  150   y al lecho donde Camilo    está durmiendo de espalda,
     se aproxima y lo recuerda.    Éste, saltar de la cama
  152   intentó, pero no pudo;    con formidables amarras
     le había ya maniatado,    aprovechando su rasca,
  154   la terrible Santander    para saciar su venganza.
     Ya despierto, con voz ronca    Juana María le habla
  156   d` este modo: --Muy bonita    fue la treta combinada
     entre mis padres y tú,    de aquella agonía falsa
  158   que surtió tan buen efecto,    cual ha sido que a tus plantas
     se rindió esta pobre tonta,    como lo dice tu carta.--
  160   Le muestra la esquela, y sigue    así, con voz azogada:
     --Tu adorada Teresita    elogió mucho esta farsa.
  162   Está bien, que la celebre,    pero escucha dos palabras:
     [á] ésos que fueron mis padres    y autores de mis desgracias,
  164   con esta daga les hice    pagar sus torpes infamias.
     Si ellos labraron mi ruina    hasta donde el mal alcanza,
  168   yo también les di la muerte;    y con esta misma daga
     que veis coloreando aquí,    he muerto a mis dos hermanas,
  170   para que no sean ellas,    cuando grandes, desgraciadas
     como yo, y también maté    a mi hermano, que ostentaba
  172   tan grande amistad contigo,    que ya de mí se mofaba,
     cuando era de su deber    castigarte por tus faltas.
  174   Maté a mi hermano menor,    para que no quede en planta
     ni rastró de una familia    tan fatalmente burlada.
  176   Y tú, que sois el autor    de la ruina d`esta casa,
     muere ya, traidor infame--    le dijo a Camilo, Juana,
  178   y con sonrisa diabólica    le hundió en el pecho la daga.
     Voy a concluir la tragedia    como lo indica esta historia.
  180   Poco después de ultimar    a Camilo, llevó Juana
     para el huerto sus niñitos,    y también ahí los mata.
  182   Después, uno en cada brazo    agarró, subió una escala,
     de donde una soga al cuello    se ata la desgraciada,
  184   y ahorcada fue en un momento    la niña de gracias tantas,
     que era antes de su rüina    el portento de la casa.

Notas de V. C. : -6b forano, ant. jorastero; lo mismo en germanía. En Chile he oído pronunciar fuerano y juerano, y en nuestra jerga picaresca existe el vocablo ajuerino, ladron de los suburbios; -40blesos: necios; -60b mendigo: ¿mandinga? . . . En Chile, como en otras partes de América, es muy común designar al diablo con este nombre; -66b mamita: a veces, a la alteración fonética de una palabra corresponde una modificación. de significado: así m`estro no es exactamente lo mesmo que maestro, ni pueta que poeta, ni mama que mamá, aunque este último vocablo tiene en castellano las dos acentuaciones, si bien con idéntica acepción. M`estro es el artesano ramplón o el pedagogo ignorante; pueta, el bardo popular; mama, la nodriza o la niñera. El hijo de familia acomodada y de abolengo, tiene mamá y también mamacita, si prefiere el diminutivo cariñioso; el pobre y de humilde origen, sólo tiene mamita, que es como él nombra a su madre en toda edad de la vida;-78a a fardo cerrado. Modismo chileno: . Comprar a fardo cerrado, es adquirir algo sin enterarse previamente de su calidad y estado. El lector comprenderá fácilmente, sin otra explicación, el sentido del verso anotado; -109b esquinazo: serenata; -117b cueca: zamacueca; -145a toma: En nuestras clases populares, el verbo tomar ha substituído enteramente a beber. Los que antes bebían, ahora toman; de donde al ebrio se le llama tomador. Hasta las póemas han dejado de ser bebidas, para convertirse en tomas; y apenas si entre los campesinos se oye sonar a veces la palabra bebedero, en el significado de abrevadero, y también para designar el vaso o cacharro en que se da de beber a los animales, sin distinción de aves ni de mamíferos; -146a guagüitas: diminutivo de guagua, del quechua huahua, niño de pocos meses, criatura; -153b rasca: borrachera; -160b azogada: ¿azorada?.

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5131:3 Inés Marcela (é-a)            (ficha nº: 3575)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por Domitila Letelier de Líbano (66a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 132, pp. 391-392.  028 hemist.  Música no registrada.

     Dióles el cielo una hija,    ¡ay, cielo! que mejor fuera,
  2   para no hacer lo que hizo,    muriese cuando pequeña.
     Criaronla con mucho amor,    mas, como era la primera,
  4   de los cariños del padre    logró las inconveniencias,
     que el mucho amor en los hijos    es ruina en que se despeña.
  6   D`esta tal se enamoró    un joven de bajas prendas,
     que aunque galán y valiente,    no llega a igualar con ella.
  8   La niña correspondía    al mancebo demandante,
     pero el padre no quería    que con él se desposara,
  10   y llamándola, le dice:    --¿Es posible, Inés Marcela,
     que en ti misma no repares    lo errada que vas y ciega?
  12   --En vano es, padre, cansarse,    que aunque las puertas se abrieran
     del infierno, y en sus penas    padeciera eternamente,
  14   con el mozo he de casarme    aunque condenada fuera.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Comentario de V. C. : No conozco este romance, que debe de diferericiarse muy poco de los anteriores. La escena se abre con un amor contrariado: faltan sólo los crímenes y aventuras que han de completar el cuadro. ¡Terrible literatura ésta, que de tales recursos tiene que valerse para interesar a su público!

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5110:2 Antonio Montero y Diego de Frías (é-o)            (ficha nº: 3577)

Versión de Santiago (Santiago, Chile).   Recitada por Manuela Rojas (70a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 134 (B), pp. 396-397.  026 hemist.  Música no registrada.

     Don Antonio era casado    con doña Juana de Cuero,
  2   blanca, rubia, cariñosa    y de buen entendimiento.
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    Mas aquel dragón soberbio
  4   hizo que se enámorase    Diego de Frías, teniendo
     mucha dentrada en la casa    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  6   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    --Si usted pagase mi afeuto,
     fuera dueña de mis bienes    y de haciendas cuantas tengo.--
  8   La dama le respondió:    --Si viene Antonio Montero,
     a los dos nos matará,    mala fortuna tendremos.--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  10   llegó Antonio Montero    y halló su casa pelada.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     Antonio no se pasea    de día, más que de noche,
  12   hasta llegar a saber    quién tuvo el atrevimiento.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     En Antequera se sabe    qu` en Sevilla están de cierto.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  14                                     Entonce` Antonio Montero
     toma el bastón en la mano    y sale para Sevilla.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Notas de V. C. : -1b Cuero: Cueto (Durán); -5a dentrada: dentrar por entrar es común en todas las clases sociales; -6b afeuto: véase la primera nota de la versión anterior; -10b pelada: Sola y desalhajada.
Comentario de V. C. : Este romance lo publica Durán en el Romancero, t. I1, p. 289. La invocación con que comienzala variante chilena, no le corresponde;está tomada del romance El alarbe de Marsella, que es tambiénmuy poplar entre nosotros. La tradición oral ofrece muchos ejemplos de esto. La versión dada a luz por Durán comienza así: A la Virgen del Rosario / le suplico me dé aliemos,//mientras mi lengua declara / el más notable suceso//que en la ciudad de Antequera / le (sic) sucedió a dos mancebos://el uno es Diego de Frías, / y el otro Antonio Montero.

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0222:12 Bernal Francés (í)            (ficha nº: 3581)

Versión de Quilicura (Santiago, Chile).   Recogida por Eduardo Gutiérrez Z., entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 160 (F), pp. 545-547.  048 hemist.  Música no registrada.

     --¡Válgame el Dios de los cielos,    también mi patrón San Gil!
  2   ¿Quién es este caballero    que mi puerta quiere abrir?
     --Señora, soy el de Francia,    el que te suele servir,
  4   a breme la puerta luego,    es tarde y quiero dormir.
     --No se canse, caballero,    que la puerta no he de abrir,
  6   mi marido está en la guerra,    mis criados `tan aquí.--
     En estas palabras y otras    la puerta le viene a abrir:
  8   ella que le abre la puerta    y él que le apaga el candil.
     Y lo toma de una mano,    lo lleva por el jardín,
  10   lo acuesta en cama dorada    forrada de carmesí.
     Luego de la medianoche    le comenzaba a decir:
  12   --¿Qué tiene este caballero?,    ¿por qué no se acerca a mí?
     ¿Que tendrá su amor en Francia    o le han dicho mal de mí?
  14   --No tendré mi amor en Francia,    ni me han dicho mal de ti.
     --No le tema a mis criados,    que ya los mandé a dormir,
  16   ni tampoco a mi marido,    porque está lejos de aquí.
     --No le temo a tus criados,    ellos me temen a mí
  18   y menos a tu marido    porque cerca está de ti.
     --¡Malhaya sea la hora    y el día en que yo nací!
  20   ¡Hablando con mi marido    y nunca lo conocí!
     --Mañana por la mañana    te acabaré de vestir:
  22   tu cuerpo será la grana    y mi espada el carmesí.
     Llamarás a tus hermanas,    que tomen ejemplo en ti;
  24   yo me voy a entrar de fraile    al conventó de San Gil.
    
                         Cogollo
    
     Señoras y señoritas,
     cogollitos de alelí,
     la niña perdió la vida
     por no saber distinguir.

Notas de V. C. : -11a Luego por cerca. En esta acepción se usa más como adverbio de lugar, precedido de aquí: "La botica está . aquí luego"; "Pedro fue. aquí lueguito; -15a le: el pronombre dativo oblicuo de tercera persona se emplea siempre en singular, aún en lo escrito, cuando precede al complemento: "Pedro le dio el dinero a los otros"; El cogollo es una estrofa con que generalmente se da remate a las canciones o tonadas. Es una lisonja, una advertencia, y a veces también una pulla, enderezadas a alguno de los oyentes.
Comentario de V. C. : Esta versión resulta particularmente interesante, aunque no se diferencia en nada substancial de las otras que he transcripto, por las variantes que contienen los versos 7-14, de que no he encontrado muestras en ninguna de las diez o más que conozco. Las versiones antes transcriptas llevan en esta colección los números 41, 42, 43, 44 y 45.

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0766:2 El guapo Luis Ortiz (á-o)            (ficha nº: 2015)

Versión de Talca (Talca, Chile).   Recitada por J. A. G. (70a). Recogida por Julio Vicuña Cifuentes, 1905 (fecha deducida) (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 115 (A), pp. 329-331. Reeditada en IGR-vulgar 1999, pp. 187-188.  078 hemist.  Música no registrada.

     Luis Ortiz se llama el mozo,    Luis Ortiz el afamado,
  2   una tarde, estando a solas,    fue su padre a aconsejarlo.
     --¡Ay, hijo! que por tu causa    la hacienda se va acabando,
  4   de siete muertes que has hecho,    de todas yo te he librado.
     Toma veinticinco pesos,    esta espá y este caballo,
  6   anda a ponerte en camino    de la Francia, de soldado.--
     El mozo, como era un loco,    a su padre no ha escuchado,
  8   dándole un tiento a la puerta    como un toro desastrado.
     Al dar la vuelta a la esquina    halló a su tío peleando,
  10   y por defender por él    de puñaladas ha dado.
     Ahí se publicó un bando,    en todo aquel obispado:
  12   «El que tome a Luis Ortiz,    tomará dos mil ducados».
     Saltó don Juan el Enchave,    que llaman el endiablado,
  14   que le den veinticinco hombres,    que él lo pondrá en buen recado.
     Ya cortan pa el Arenal,    donde Luis Ortiz ha entrado;
  16   Luis Ortiz, lo que los vio,    arrancaba como un rayo,
     y ya lo llevan muy cerca,    y ya lo van alcanzando.
  18   Luis Ortiz con mucha priesa    se desmonta del caballo,
     con la punta de la espada    una raya ya ha formado:
  20   --Juro por el alto Dios,    por San Pedro y por San Pablo,
     por los cuatro evangelistas    que Cristo tiene a su lado,
  22   que al que me pase esta raya    cinco mil pedazos lo hago--.
     Entre ellos iba un tío,    que se quieren como hermanos:
  24   --Date, date, Luis Ortiz,    date, date, Luis hermano,
     que el mozo que ayer heriste    en la cancha está jugando.--
  26   Con estas palabras y otras,    todos lo van enredando,
     ya lo cercan, ya lo cogen,    ya lo tienen todo atado,
  28   y lo llevan a la villa,    donde estaba destinado.
     En la mitad del camino    cinco amigos ha topado:
  30   --¡Viva, viva, Luis Ortiz.    viva, viva, Luis hermano,
     que el mozo que ayer heriste    en San Anjel `tá enterrado.
  32   --Ustés verán pues amigos,    como voy preso y toriado,
     si ustés no me favorecen    mañana he de ser ahorcado.--
  34   Se miraron unos y otros,    luego las armas sacaron,
     entre cuatro están peleando,    el otro lo ha desatado.
  36   Luis Ortiz, que se vio libre,    tomó armas y su caballo,
     de veinticinco corchetes    ni el tío se le ha escapado.
  38   ¡Viva, viva Luis Ortiz,    viva, viva Luis hermano!
     ¡Y que bueno Luis Ortiz    para vengar un agravio!

Notas de V. C. :-13a J. el E. sic; -25b cancha: Sitio limpio y desembarazado de obstáculos, cerrado o abierto, que tiene diversos empleos. En el romance se alude seguramente a la cancha de bolas, que sirve para el juego de las argollas; 32a Ustés: en la conversación, es más común que ustedes; -32b Lae átona seguida de a ú o en hiato o en cuasi-diptongo, se cambia en i al diptongarse: rial, linia, lion, por real; línea, lean. Torear por atar, que parece ser el significado que aquí tiene, no lo he oído antes.
Nota: Véase la primera página de la versión manuscrita preparada por V. Cifuentes y enviada al Archivo Menéndez Pidal

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0113:86 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 3458)

Versión de Toconey (Talca, Chile).   Recitada por Ana María Fuentes (65a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 15 (A), pp. 45-46.  038 hemist.  Música no registrada.

     --Catalina, Catalina,    linda moza y lindo pie,
  2   yo me embarco para Francia,    ¿qué encargo es el que me hacéis?
     --El encarguito que te hago    ya luego te lo diré.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  4   Él es blanco, colorado,    y en el hablar muy cortés.
     --Por la razón que usté dice,    su marido muerto fue
  6   en una mesa de dados    le ha matado un genovés.
     Me dejó recomendado    que me case con usté,
  8   que le repare su hacienda    y su familia también.
     --Retírese el buen galán,    en el hablar descortés,
  10   pienso esperar mi marido    como una honrada mujer.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    siete años lo esperaré;
  12   si a los siete años no llega,    pal monasterio me iré.
     Dos hijas doncellas tengo,    con ellas me dentraré;
  14   dos hijos varones tengo,    al rey se los mandaré,
     para que asienten la plaza    y defiendan por la fe.--
  16   Entonces el buen marido    l` echó el brazo a la mujer:
     ¡Ay, viudita de mi alma,    que ya no me conocéis!
  18   --¡Malhaya sea la desgracia    y el día en que yo nací:
     hablando con mi marido    y nunca lo conocí!--

Notas de V. C. : -12b Pal, contracción de para el, muy usada entre la gente huasa; -13b dentrar por entrar es común en todas las clases sociales.
Título original: El reconocimiento del marido (versión D).

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0184:36 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 3470)

Versión de Toconey (Talca, Chile).   Recitada por Ana María Fuentes (65a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 27 (D), pp. 64-65.  042 hemist.  Música no registrada.

     Estaba la bella, estaba    a la luz de una candela,
  2   con sus dos hijas queridas,    Blancaflor y Filomena.
     Llegó un galán de Turquía    y se prendó de una d`ellas:
  4   se casa con Blancaflor,    y pena por Filomena
     y luego que se casó    la llevó a tierras ajenas.
  6   Cumplidos los nueve meses    llegó a casa de su suegra.
     --Buenos días, mi señora.    --Buenos días tú los tengas,
  8   ¿cómo quedó por allá    mi hijita la blanca y bella?
     --Buena la dejé, señora,    en días de que era enferma,
  10   y le manda suplicar    que le preste a Filomena.
     --¿Cómo la llevas, pues, hijo,    siendo muchacha y doncella?
  12   --Yo la llevaré, señora,    como prenda mía y vuestra.
     --Busca, niña, esos vestidos,    esos mejores de seda,
  14   que te ha mandado llamar    tu hermana la blanca y bella.--
     Luego que la tomó en ancas,    de su suegra se despidió;
  16   en la mitad del camino    su pecho le redimió.
     Con la sangre de su lengua    una carta escribió;
  18   iba pasando un pastor    y por señas lo llamó:
     --Toma, llévale esta carta    a mi hermana Blancaflor.--
  20   Blancaflor, lo que la vío,    hasta de susto abortó;
     mandó prender su marido    por veleidoso y traidor.

Notas de V. C. : -1a Redimió por descubrió, según rezan otras versiones. No lo he oído antes de ahora. -20a vío: Vide rom. 24 n. verso -19a.

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0234:39 Albaniña (ó)            (ficha nº: 3480)

Versión de Talca (Talca, Chile).   Recitada por Eusebio Mora (55a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 37 (C), pp. 82-83.  041 hemist.  Música no registrada.

     Día jueves en la tarde,    víspera de la Asunción,
  2   hallé mi casa enramada    con ramas de admiración.
     Enrámensela a su dueño,    dueño del emperador.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  4   --¿Por qué no alojas, señor,    una noche y otras dos,
     que mi marido anda afuera    por esos campos de León?
  6   En esto que estaba hablando,    mi don Alberto llegó;
     una criada que había    la puerta`e calle le abrió.
  8   --¿Qué tienes, doña Miquela,    que me hablas con turbación ?
     --¿Qué hay de tener, don Alberto?    La llave se me perdió.
  10   --Si la suya era de plata,    de oro se la vuelvo yo.
     --¿Cuyo es aqueste caballo    que en mi patio relinchó?
  12   --Suyo, señor don Alberto,    mi padre se lo dejó.
     --¿Cuyas son aquestas armas,    que el verlas me da temor?
  14   --Máteme, querido dueño,    que le hay hecho traición.--
     Él la tomó de una mano,    pa una pieza la dentró;
  16   le dio siete puñaladas,    de la primera murió.
     Cuando venía pa fuera,    con don Carlos se encontró,
  18   le dio otras tantas puñaladas    y también lo mató.
     Las campanas repicaron    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  20   para hacer un triste entierro    de tres queridos del alma,
     que Carlos murió a las doce    y Alberto por la mañana.

Nota de V. C. -5b El recitador decía del león; -8a vide la nota -7a de la versión anterior; -9a Este hai no es la forma impersonal hay, mal usada, sino alteración de he, que más comúnmente se transforma en hei: "yo no lo hei visto"; -15a Ei por ahí. La a seguida de i en hiato se cambia en e y lleva el acento, produciéndose el diptongo: Valparéiso, Larréin, méi, por Valparaíso, Larraín, maíz.; -15b dentrar por entrar es común en todas las clases sociales.
Título original: La mala mujer, (versión C).

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0020:18 Penitencia del rey don Rodrigo (í-a) (í-a)            (ficha nº: 3491)

Versión de Curepto (Talca, Chile).   Recitada por Rosa Ortega (50a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 48 (C), pp. 106-107.  008 hemist.  Música no registrada.

     --El que duerme con mujer    tiene el cielo perdido
  2   . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    si acaso es hermana o prima.
     --Yo dormM con una cuñada    y también con una prima.
  4   --Confiésalo, padre santo,    y échale una culebra viva.

Comentario de V. C. : El señor Menéndez Pelayo, al transcribir las versiones que de este romance recogió en Asturias don Juan Menéndez Pidal, dice: "Estos dos romances, que en rigor son uno solo con variantes, pertenecen a la importante clase de los que, siendo al principio históricos, se transformaron luego en novelescos. Aunque en ellos se omite el nombre del penitente, basta compararlos con el romance 7 de la Primaverade Wolf [Penitencia del rey don Rodrigo, ficha 1389, tema 20, versión 9 en la base de datos], para comprender que se refieren a la penitencia del rey D. Rodrigo. El asonante es el mismo en los tres romances, y hay bastantes versos que con leve diferencia son comunes a las tres versiones". (Antología, t. X, p. 29). Las variantes chilenas, que parecen derivarse de la primera versión del señor Menéndez Pidal (Colección de viejos romances, p. 81), están bastante estropeadas, pero conservan los rasgos principales. El entierro con la culebra viva no ha sido olvidado en ninguna, como que este reptil juega siempre papel muy principal en las supersticiones y consejas del pueblo chileno.
Título original: El penitente (versión C).

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0407:2 El vaquero Lucas Barroso (í-a)            (ficha nº: 3499)

Versión de Talca (Talca, Chile).   Recitada por Juan de Dios Castro (60a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 55 (A), pp. 127-128.  023 hemist.  Música no registrada.

     Allá va Lucas Barroso,    vaquero `e la Compañía,
  2   con el caballo cansa`o,    y la vaca muy rendí`a.
     El daño qu` hizo esta vaca    su dueño lo pagaría
  4   con el mejor ternerito    que tiene en la vaquería,
     hijo del toro Pinta`o    y la vaca Relami`a.
  6   Por los mares corren ñeulas,    por las tierras las anguillas;
     por los rastrojos los peces    los cazan con angarillas.
  8   Yo casé una anguilla grande;    la juí a vender a Caimona,
     a la ciudá de Sevilla.
  10   Allá me cayó un chispazo;    los vaqueros `tan con anda
     `onde andean los toros (sic)    cuesta `rriba y cuesta `bajo.
  12   Guena fruta es la manzana,    pero mejor el damasco.
                                   ¡Valor y siga
                                   y vamos pegando!
Notas de V. C. : -6a ñeulas : nieblas; -6b anguillas: anguilas; -8b juí: Vide rom. 24. n. 3; Caimona: Carmona; -12a guena: En algunas palabras b y v se cambian en g, especialmente delante de los diptongos ue, uí: gómito, agüelo, güitre, güey, por vómito, abuelo, buitre, buey.

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0407:3 El vaquero Lucas Barroso (í-a)            (ficha nº: 3500)

Versión de Talca (Talca, Chile).   Recitada por J. A. V. (34a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 56 (B), pp. 128.  012 hemist.  Música no registrada.

     Ya llegó don Juan Barros    vaquero del Agua Fría,
  2   con su caballo cansado    de correr todito el día.
     La soga de este caballo    su dueño la pagaría
  4   con la mejor ternerilla    que hubiera en la vaquería,
     hija del toro Pintado    y la vaca Gerarquía.
  6   A tu tierra, camarón,    y en el río las anguillas.

Notas de V. C. : -1b Agua Fría: Nombre de una hacienda, según me informó el recitador; -6b anguillas anguilas.

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0407:6 El vaquero Lucas Barroso (í-a)            (ficha nº: 3503)

Versión de Talca (Talca, Chile).   Recitada por José del Tránsito Reyes (36a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 59 (E), pp. 130-131.  006 hemist.  Música no registrada.

     Ya llegó Lucas Barroso    con su vaca muy rendí`a:
  2   el daño qu` hizo esta vaca    su dueño lo pagaría
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     hija del toro Pintado    y de la vaca Hirardía.
Comentario de V. C. : La única versión de este romance que se ha publicado, fue recogida en Osuna (provincia de Sevilla) por don Francisco Rodríguez Marín, y está incompleta. Las variantes chilenas, estragadísimas y plagadas de aquellos despropósitos con que el pueblo gusta de aliñar sus sanciones, muestran todavía alguna frase, algún vero que bien pudieran pertenecer al final desconocido del romance tradicional. He aquí la versión andaluza: [Véase la entrada 3435. SHP]

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5035:4 Don Jacinto del Castillo y doña Leonor de la Rosa (í-o)            (ficha nº: 3543)

Versión de Talca (Talca, Chile).   Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 98 (C), pp. 243-247.  161 hemist.  Música no registrada.

    
                    PRIMERA + SEGUNDA PARTE
     Virgen del cielo preciosa,    madre del supremo Hijo,
  2   en tu vientre virginal    encarnó el Verbo divino,
     y al cabo de nueve meses    nació el Autor más pulido.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  4   Doña Leonor, como rosa,    nació de padres altivos.
     Dios se pensó el dibujarla    de manera que el sol mismo,
  6   a este encanto de belleza,    a este encanto de Cupido,
     que admiró al género humano    y de los hombres fue hechizo,
  8   pues no hay hombre que la mire    que no se quede rendido.
     A su casa llegó un día    don Jacinto del Castillo,
  10   tan galán como bizarro,    discreto y bien entendido.
     La niña le corresponde    con finezas y cariños,
  12   que enamorada y rendida    estaba por don Jacinto.
     Todas las noches se hablaban    por un balcón, que es testigo. . .
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  14   Y pasemos a dar cuenta,    y digo que don Francisco
     era el padre de la dama.    El teníá otros designios:
  16   de dársela a un caballero    que era muy rico y su amigo:
     a don Fernando Contreras.    Este se atrevió y le dijo
  18   a mi señor don Francisco:    --Yo, como hombre, solicito
     alcanzar favores vuestros,    si merezco conseguirlos.
  20   A la bellísima dama,    a Leonor que tanto estimo,
     por el renombre de esposa,    esto, señor, os suplico.--
  22   Y don Francisco, que estaba    deseando aquí esto mismo,
     --Daré--, dice,--plata y oro    por si faltare a lo dicho.--
  24   Alegres se despidieron,    y al momento don Francisco
     se partió para su casa    y a su familia le dijo:
  26   --¿No sabes, doña Leonor,    rosita de mi cariño,
     que ya te tengo casada,    y ha de ser tu gusto y mío,
  28   con don Fernando Contreras,    porque ya lo habló conmigo?--
     Fue a responder y no pudo,    la traspasó un parasismo,
  30   y al rin, para abreviar,    volviéronla con rocío.
     --¿Qué me respondes, Leonor?    Responde a lo que te digo,
  32   porque don Fernando está    idolatrando tu hechizo.
     Il es noble y poderoso,    él es rico y bien nacido;
  34   sólo aguardo tu respuesta    para dársela al proviso.--
     Ella respondió llorando:    --¿Qué me importa que sea rico,
  36   cuando nunca han concertado    sus conceutos con los míos?
     Yo tengo esposo a mi gusto:    a mi señor don Jacinto,
  38   que por mando de mi amor    ya más que a mi alma lo estimo.
     --¡Calla, ingrata, no prosigas!    Si no haces lo que te digo,
  40   con la vida pagarás    al golpe d`este cuchillo.--
     Trata con un cierto engaño,    y le dice:--Padre mío,
  42   yo me resuelvo a que sea    don Fernando esposo mío:--
     La entra en el cuarto entonces,    llama al vicario al proviso;
  44   y tiene lugar Leonor    y le escribe a don Jacinto:
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    «Las lágrimas de hilo en hilo
  46   de mis ojos se despeñan;    remediarlo no he podido.
     Para esta noche te espero,    y vendrás bien prevenido
  48   de armas y buen caballo,    como ya te tengo dicho,
     que una criada avisada    t` entrará hasta el cuarto mío».
  50   Vino la noche, y con ella    a la puerta don Jacinto,
     y la criada al proviso    la entra en el cuarto mismo
  52   Ya llegó la medianoche,    que dio fin al regocijo,
     y todos los convidados    a su casa ya se han ido.
  54   Entró Leonor a su cuarto,    donde estaba don Jacinto,
     y ahí tratan el intento    que tenían convenido.
  56   Entró después don Fernando    despojando los vestidos;
     pensando hallarse en los brazos    de Leonor, que tanto quiso,
  58   se halla en brazos de la muerte,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     de dos fuertes trabucazos    que le pegó don Jacinto.
  60   Al alboroto y al ruido    acuden los dos padrinos.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     A la calle se salieron,    allí montaron muy listos
  62   en un ligero caballo    que tenían prevenido.
     Dejan de correr y vuelan,    y entre unos ásperos riscos
  64   de una frondosa montaña,    se quedaron escondidos.
     Pidió Leonor por merced    la castidad a su amigo,
  66   y como amante discreto    la concede don Jacinto.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     Se quejaba una mañana    a sus solas don Jacinto,
  68   y como nadie le oía,    aquestas palabras dijo:
     «Sacratísima María,    a vuestro divino auxilio
  70   apela un desventurado    y recurre un afligido;
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    y si a tu santo servicio
  72   conviene que yo padezca,    padezco, y es gusto mío».
     Zaina, que estaba escuchando,    le dijo: --Cristiano mío,
  74   ¿de qué te quejas?    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     ¿serás casado en tu tierra?    --Señora, nunca lo he sido,
  76   mi pesar está en Argel,    y ese es el dolor que gimo.
     --Si tú olvidas a tu Dios    y sigues la ley que sigo
  78   de mi profeta Mahoma,    tú te casarás conmigo,
     te daré muchas riquezas,    te daré muchos cautivos.
  80   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    Eso fuera barbarismo,
     que el que sigue a tu Mahoma    va a los profundos abismos.--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  83   Sirva de ejemplo a los padres    que violentan a sus hijos
     para que tomen estado,    por un interés movidos.
-4a Como rosa por de la Rosa; -73a Zaina: Zaida; -76a pesar: pensar.

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0398:1 Prisión y muerte de Atahualpa (á-o+á-a)            (ficha nº: 3546)

Versión de Libún (Talca, Chile).   Recitada por Marcos Rojas (65a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 101, pp. 259-264.  161 hemist.  Música no registrada.

     Resuciten las noticias    de los tiempos olvidados.
  2   Los valientes españoles    a los indios conquistaron
     y el gran capitán Cortés    conquistó a los mexicanos,
  4   ambos reinos poderosos    en haciendas y regalos.
     Formaron embarcaciones,    y luego que las formaron,
  6   cuatrocientos españoles    animosos se embarcaron.
     Por caudillos d`estas gentes    se nombraron tres hermanos;
  8   son capitanes valientes    y se llamaban Pizarros.
     Caravajal fue con ellos,    por valiente lo llevaron,
  10   navegaron treinta días,    costa a costa conquistaron:
     los indios de Barbacoas    y los demás comarcanos,
  12   los lapaces guayaquiles,    todos esos indios bravos;
     por Colón dieron la vuelta,    a balazos rechazando.
  14   Así llegaron a Paita;    iban a tierra saltando,
     y a nombre de Carlos Quinto    así posesión tomando,
  16   echando naves a fondo,    y sólo una reservaron,
     y fue porque se dispuso    así, porque los soldados
  18   consiguiesen más valor    y el reino fuese ganado.
     Allí estuvieron un mes,    en ínter que descansaron,
  20   luego componen sus tropas    de guerra con los soldados,
     partieron al puerto `e Pichuna    con los indios que apresaron;
  22   y los indios de las costas    que vieron este aparato,
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    a su rey luego avisaron,
  24   y el inca, lo que lo supo,    a sus caciques llamando,
     les mandó formar sus tropas    de cien mil indios bizarros.
  26   Todos van con piedra y honda,    y van alarma tocando,
     a encontrar a los españoles    que pensaban acabarlos,
  28   y junto a la gran comarca    se dieron muchos asaltos.
     Al gran inca lo prendieron,    treinta mil indios mataron,
  30   fuera de muchos heridos,    diez mil que le cautivaron.
     Viéndose el monarca preso,    de grillos aprisionado,
  32   decía triste y lloroso:    --¿Así, con gente de España,
     prendiste, gran capitán,    a este próspero monarca?
  34   Por el Sol, en quien adoro    y en quien eneierro las aras,
     si tú libertad me dieras,    y en mi casa me dejaras
  36   en compaña de mis indios,    te diera por primer paga
     una viga de oro fino    de largo de veinte varas,
  38   y tan gruesa como el tronco    de la más crecida palma.
     Un diamante te daré    que es prenda muy estimada,
  40   porque alumbran sus reflejos    el espacio de una cuadra.
     Y si poco te parece,    donde señalo esta raya,
  42   te daré tesoros juntos    sin que lo sientan mis huacas.--
     Y reinando, a las paredes    desnudo el brazo levanta,
  44   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    empezando a hacer la raya.
     --Y si acaso desconfias    d` esta mi real palabra,
  46   preso estoy, y pagaré    con mi pescuezo la falta.
     Tened lástima de un rey    que visteis en ricas Indias
  48   de oro fino, que hoy se postra    a tus extranjeras plantas.
     No por sembrar la doctrina    con mi sangre has de regarla:
  50   de una sementera chica    no esperes cosecha alta.
     Déjame, gran capitán,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  52   gozar de mi edad florida,    que de los treinta no pasa.
     Mis canoas de una pieza    han de ceder a tus barcas,
  54   y mis vicuñas no pueden    dar a tus caballos caza.
     Llévame, gran capitán,    a los pies de tu monarca;
  56   ese rey que tú me dices    no he de creer yo que tal manda,
     matar a quien no le ofende,    quien promete rendir paces.
  58   Seis millones doy de renta    todos los años a España;
     y a mi señor Carlos Quinto,    en seña destas palabras,
  60   le mandaré una cadena,    que es prenda muy delicada,
     que es de cien mil eslabones    y tiene tercia de larga,
  62   que me sirve de festejo    de poner circo a la plaza
     cuando celebro mis fiestas,    cuando mis indios me bailan.--
  64   Estando en estas ofertas,    en respuestas y demandas,
     llegan los embajadores,    al inca traen embajada:
  66   --Señor, aquí dos mil indios    cargados con oro y plata:
     ¡oh! dadnos la libertad    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  68   si dentramos el dinero    y lo entregamos a España.--
     El inca, triste y lloroso,    respondió aquí estas palabras:
  70   --Los españoles no creen,    dicen que yo los engaño.
     --Pero al fin este gran reino    los españoles lo ganan.
  72   --Yo también pierdo la vida,    no he podido rescatarla.
     Luego que muera, el cacique    entierre el oro y la plata,
  74   no se descubran las minas,    los tesoros y las huacas,
     y a mis mujeres se entierren    vivas, porque así lo mando,
  76   porque algún tiempo pueden    mis secretos divulgarlos.--
     Y acabando estas palabras    que el gran inca relataba,
  78   ellos con un mal acuerdo    lo sacaron a la plaza,
     rodeado de mosqueteros.    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  80   Le cortaron la cabeza    al gran inca en Cajamarca;
     y los indios que llevaron    el rescate a su monarca,
  82   viendo que ha muerto su rey,    y degollado sin causa,
     de pena se entierran vivos    millares por las montañas.

Notas de V. C. : -2b indios: Incas, parece indudable; -12a lapaces: ¿Rapaces?; -68a dentrar por entrar es común en todas las clases sociales.
Comenterio de V. C. : Este romance, de que no encuentro noticia en ninguna colección española, es probable que haya sido escrito en América, acaso en el Perú o en Colombia. Tal vez constaba de dos partes, a juzgar por el cambio de asonante que se advierte hacia la mitad de esta versión.

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0139:6 Don Juan de Lara (á-a)            (ficha nº: 3552)

Versión de Lontué (Talca, Chile).   Recitada por Antonio Ureta (60a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 107 (B), pp. 288-293.  154 hemist.  Música no registrada.

     En la ciudad de Lisboa    por todo el mundo nombrada;
  2   por lo fuerte y abundante    el mismo cielo la guarda,
     coronándola de estrellas    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  4   En esta ilustre ciudad    reside don Juan de Lara,
     caballero noble y rico    y de ilustre sangre hidalga.
  6   Gozaba de los favores    de su esposa doña Labra,
     que en discreción y hermosura    sólo Dios pudo pintarla.
  8   Era devota en extremo    de San Antonio de Padua.
     En verdad que la fortuna    nunca puede estar parada;
  10   a muchos hombres los sigue    la rueda de la desgracia.
     De la gran ciudad de Mura    t uvo don Juan una carta,
  12   como su padre está enfermo    y en grandes peligros se hállá.
     La pena y el sentimiento    en el corazón le guarda:
  14   le da a su esposa noticia    de todo lo que le pasa,
     y disponiendo su viaje    con dos pajes en compaña,
  16   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    llegó a su querida patria,
     halló a su querido padre    metido en mortales ansias,
  18   y al cabo de aquí este tiempo    rindió la vida a la parca.
     Allá estuvo nueve meses    en negocios de importancia.
  20   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    Volvió a su querida patria,
     y pensando hallar alivio,    fue su pena más doblada,
  22   porque halló a su esposa encinta    y del parto muy cercana.
     Fue a recibirlo en sus brazos,    porque mucho lo deseaba,
  24   y don Juan, lleno de celos,    le pega una bofetada,
     diciéndola: --Vil traidora,    tus discursos son de pára.
  26   Has intentado atrevida    manchar mi honor y mi fama;
     pues te he de quitar la vida,    pues lo requiere tu infamia.--
  28   Se retira el caballero    diciendo a sí estas palabras:
     «Si yo le quito la vida.    es quitarle a Dios dos almas,
  30   y Dios me ha de castigar;    he de aguardar a que pára.
     No se pasaron los días    sin que l`hora fue llegada.
  32   El primer día de enero    amaneció con luz clara.
     sobre los montes vecinos,    el sol que rayos dispara.
  34   Se levantó la señora    afligida y angustiada,
     con los dolores del parto    y con su muerte cercana.
     delante de un crucifijo,    diciendo así estas palabras:
  38   «Señor mío Jesucristo,    que por redimir las almas
     en esta cruz os pusieron,    del ciclo llave y escala:
  40   bien sabís, Padre amoroso,    que d`ésta no debo nada.
     No siento, señor, mi muerte,    el dolor y la tardanza;
  42   el mayor dolor que tengo,    de haberte ofendido ingrata.
     ¡Misericordia, Señor,    de que no se pierda mi alma,
  44   el honor de mi marido    y esta verdad declarada!»
     Parió en esto un tierno infante    que al sol los rayos quitaba,
  46   con letras siete en la frente    que prodigioso declaran,
     diciendo: «yo soy Antonio;    nadie ponga repugnancia».
  48   Agarró la madre al niño,    acostándolo en la cama;
     lo miraba y le decía:    «¡Ay, hijo mío de mi alma,
  50   hoy habís nacido al mundo    en manos de la desgracia!»
     Entró a este tiempo don Juan    y con la intención dañada.
  52   Desenvainando el acero,    abrió los brazos la dama
     y le entriega el blanco pecho:    al golpe que le dispara,
  54   como si diera en bronce,    s` hizo pedazos la daga.
     A este tiempo San Antonio    dentró por la misma sala,
  56   vestido de religioso    de la orden franciscana.
     --Mucho extraño, padre mío,    qu` esta visita se me haga.
  58   --No lo extrañe, caballero,    que de mi primera infancia
     he tenido devoción,    y a Dios le di mi palabra,
  60   de visitar los enfermos,    y este motivo es la causa.
     Supe como esta señora    en grande peligro se halla,
  62   con los dolores del parto,    y he venido a visitarla.--
     Esto que oyó la señora,    alegremente escuchaba,
  64   su corazón le decía    lo qu` ella misma ignoraba:
     aquél era San Antonio    que venía a visitarla.
  66   El Santo le pide al niño,    la señora se lo daba.
     Agarrándolo en sus brazos    cariñosamente le habla:
  68   --Dios te guarde, hermoso niño,    y te libre de desgracia;
     bajo de santa obediencia    no me habís de negar nada.
  70   Pregunto: ¿quién es tu padre?    --El señor don Juan de Lara;
     mi madre, ya lo sabéis    que se llama doña Labra.--
  72   Esto que oyó el caballero,    de puro gozo lloraba,
     y botándose a los pies    del santo, besó sus plantas.
  74   Hizo el milagro tal ruido,    que la ciudad lo brotara,
     fue la casa un jubileo    de caballeros y damas.
  76   Tuvo el señor arzobispo    noticia `e lo que pasaba,
     mandando pedir al niño,    por ver maravilla tanta.
  78   Se ofreció ser su padrino,    bautizado con la gracia
     de la Virgen de Belén    y San Antonio de Padua.

Notas de V. C. : -6blabra: cuando al diptongo au sigue r, la u se consonantiza en b: abra, Labra, Rosabra, por aura, Laura, Rosaura. En el vocablo tahur, el vulgo, por influencia de los anteriores, hizo la diptongación y agregó una e paragógica, pronunciando táure, de donde resultó la forma tabre, hoy tan popular; -11a Mura: ¿Murcia?; -25b Son de pára por son de farsa, de la versión A, o por ¿`onde paran de la variante C; -40a sabís: es común en el pueblo chileno substituir la terminación verbal éispor is, así en el presente como en el futuro: comís, comerís, por coméis, comeréis; -46a las siete letras de la palabra ANTONIO; -53a entriega: Este y otros verbos que tienen en la penúltima silaba la vocal e, los conjuga el vulgo como irregulares, por asimilación con algunos de uso frecuente que lo son, como regar, refregar, remendar, tropezar, etc.; -55b dentródentrar por entrar es común en todas las clases sociales.

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0209:7 Difunto penitente (é-a)            (ficha nº: 3558)

Versión de Toconey (Talca, Chile).   Recitada por Ana María Fuentes (65a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 114, pp. 320-327.  101 hemist.  Música no registrada.

     ` Medio de una fuentecilla    de agua cristalina y bella,
  2   para regar estas flores,    claveles son y azucenas,
     diré de una Margarita,    que fue margarita olenta,
  4   los desgraciados sucesos    y lastimosas tragedias.
     Que le dio palabra un mozo    de ser su marido d`ella
  6   y la pobre Margarita    le dijo d`esta manera:
     --Tuya soy, tuya he de ser,    tuya soy por donde quiera.--
  8   Después de habérselo dicho,    arrepentida se véida,
     y dijo: --¡Malhaya nunca,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  10   cuando yo tuve la culpa    de ser fácil y ligera
     y de haberle dado cré`ito    a esta tu infame lengua!
  12   Anda, vete, lindo ingrato,    en mil trabajos te veas.--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     Le dentró una enfermedá,    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  14   que fue necesario hacer    las últimas diligencias.
     Confesó todas sus culpas    y entre ellas confesó:
  16   --Que por quitarle su honor    a una noble doncella,
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    peno aquí d`esta manera,
  18   y aprometo si sanara    irme y casarme con ella.--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     Brazos blancos, ojos negros.    cubierta de azules venas.
  20   la boca como un coral,    los dientes mentidas perlas.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     Bajó el devoto San Francisco,    que en la vida de la tierra
  22   `contino fue su patrono    y a Dios le suplica y ruega:
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    «¡Clemencia, Señor, clemencia!
  24   ¡Perdona esta alma triste,    que yo te ruego por ella!»
     Ya muestra un semblante agrado,    un semblante agrado muestra,
  26   temblando de miedo l`alma,    y volviendo la cabeza.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     Permitir Dios que bajara    el espíritu a la tierra;
  28   que sirviera y trabajara    como si vivo estuviera.
     Bajó donde un caballero    a servir en una hacienda;
  30   después que se retiraba,    pues más de medianoche era,
     encendía una candela    y quemaba sus vergüenzás.
  32   En esto lo vido un mozo    y dio parte al caballero;
     que para satisfacerse    lo aguaitó y vio que así era.
  34   Al otro día temprano    lo llama y con él se encierra;
     y le pide muy formal    que la verdad le dijera.
  36   La verdad le dice el mozo:    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     --Que por haberle quitado    el honor una doncella,
  38   [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    peno aquí d`esta manera.--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     Y sacó cuatro ducados    y que a pagárselos fuera.
  40   En la mitad del camino    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     se le apareció San Francisco    y le dijo la manera
  42   que tenía pa llegar.    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     --Señora, ¿me conocéis?    --Señor, yo no te conozco,
  44   pero se me asemeja    a un galán de aquí esta tierra;
     hace a que murió seis meses,    y es una cosa muy cierta.
  46   --No te aceleres--, le dice,    --yo soy; y porque lo sepas
     a lo que he venido sólo,    toma y guarda esta moneda,
  48   y con el primer mancebo    que a tu casa a servir venga,
     con él tomarás estado,    pues mi Dios así lo ordena.--
  50   Tomó el dinero la niña,    tartamudiando la lengua:
     --Yo te perdono, le dice,    y tu alma descanso tenga.--
  52   Hubo `e casarse la niña,    y en la mitad de la fiesta
     se oyó una voz que decía:    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  54   «¡Adiós, adiós, que me voy    usuelto de culpa y pena!»
     Al cielo lleva este cargo    el que engaña a una doncella.

Notas de V. C. : -3b sic; -8b véida: En Chile, la gente huasa conjuga el imperfecto de ver: véida, véidas, véida, véidan; -9a Modismo imprecativo, que a veces se varía así: Mal haya sea nunca. Seguido de una proposición acarreada por cuando, este modismo, en cualquiera de las dos formas apuntadas, significa "Maldito sea el momento". Así "¡Mal haya nunca" (o mal haya sea nunca) cuando te conocí!" vale decir: "¡Maldito sea el momento en que te conoci!". Se usa también como frase exclamativa independiente, y su significación entonces es muy varia; 11a Cré`ito: Es uno de los muchos casos en que la d, entre vocales, se pierde; -12a Andavete: El pueblo chileno ha formado una sola palabra de los imperativos anda, vé, el pronombre personal te: "andavete luego", "andavete, mejor" son frases que oímos todos los días, sin que entre anda y véte se advierta pausa de separación; -13a dentrar por entrar es común en todas las clases sociales; -18a aprometo: Esta a protética la llevan también algunos otros verbos, como bajar, bostezar, f usilar, y su sinónimo chileno balear, que el pueblo pronuncia corrientemente abayar, abostezar, afusilar, abalear`; -22a çontino: En la pronunciación popular, la u del diptongouo se pierde casi siempre: contin`o, individ` o, trid` o, por continuo, individuo, triduo; -32a vido: La tercera persona del presente de indicativo de ver se pronuncia a veces vío, y, afectadamente, vido; -45a a que: La gente culta incurre también en Chile en la incorrección de intercalar a antes deque, después de los verbos impersonales haber y hacer, significativos de tiempo: "Ha tres meses a que no lo veo" , "Hace un año a que lo espero"; -50b tartamudiando: Lae átona seguida de a ú o en hiato o en cuasi-diptongo, se cambia en i al diptongarse: rial, linia, lion, por real; línea, leán; -54b Lo corriente en la pronunciación popular es que, en las combinaciones ab, abs, ob, obs, ub, ubs, la b se pierda o se vocalice en u: a`stinencia, o`stru`ción, ausurdo, o`cecado, oujeto, su`sidio, su`straer por abstinencia, obstruccián, absurdo, obcecado, objeto, subsidio, substraer. Sin embargo, entre gente muy huasa se oye a veces pronunciar como en el texto: usuelto por absuelto.
Comentario de V. C. : Este romance es refundición del que con el título de Palabras de casamiento publicó dou Juan Menéndez Pidal en su Colección de viejos romances, pág. 246. No vale gran cosa el romance de Coaña, aun dentro del género a que pertenece, pero en todo caso es superior a la variante chilena, en la cual el sello de vulgaridad nativa aparece con todos sus inequívocos caracteres. He aquí el romance asturiano, que inserto para facilitar la inteligencia de la versión chilena: [véase la entrada 3442. SHP]
Título original: La expiación.

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5140:1 Agustín Urra (ó)            (ficha nº: 3566)

Versión de Talca (Talca, Chile).   Recitada por José del Tránsito Reyes (36a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 122 (A), pp. 347-348.  054 hemist.  Música no registrada.

     Austín Urra es criado en Arce,    de buena generación,
  2   de buena cara y buen porte,    pero de mala intención.
     Un día qu` estaban comiendo,    llegó a casa de Albornoz:
  4   --Apéese, don Austín--,    le dice con precisión,
     --que si acaso no ha comido    aquí hay todo a prevención.--
  6   A caballo está Austín Urra,    dice qu` está prevenido,
     porque `n otras ocasiones    por confiado lo han prendido.
  8   A caballo está Austín Urra,    `tá tomando el alimento;
     cinco hombres y tres mujeres    formaron el prendimiento.
  10   Van a avisar a Riquelme,    por ser justicia mayor,
     que tienen preso a Austín Urra,    cautivo en una prisión.
  12   --Buenos días, Austín Urra--,    le dice con compasión,
     --si te sientes muy enfermo    te trairemos confesión.
  4   Confiésate, Austín--, le dice--,    logra esta buena ocasión,
     por si acaso te murieses    que tu alma alcance perdón.--
  16   Austín Urra le responde    con el corazón airado:
     --¿Cómo me he de confesar    si nunca me he confesado?--
  18   Ya lo llevan para Penco,    donde estaba destinado;
     por la mitad del camino    a Riquelme ha desafiado:
  20   --Mi don capitán Riquelme,    si quiere ver mi valor,
     deme armas y buen caballo    y forme su batallón.--
  22   Riquelme le tuvo miedo,    pero le alabó la acción:
     --¡Vean qué hombre prisionero    y hombre de tanto valor!
  24   ¿Cómo, si eras tan valiente,    una mujer te agarró?
     --Que le agarren las mujeres    no le cause admiración,
  26   porque siempre en las mujeres    ha reinado la traición:
     ¿no fue causa una mujer    de que muriera Sansón?--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Notas de V. C. : -1a Entre las vocales a, u, la g se pierde o se aspira: Austín, aujero, sahú por Agustín, agujero, sagú. El Sr. Menéndez Pelayo, que reprodujo esta versión en el t. XII, p. 502, de su Antología, tomándola de la revista Cultura Española, introdujo algunos cambios en el texto, acaso porque le ofendía nuestro lenguaje popular, y al llegar a los últimos versos: Yo me voy a entrar de fraile al convento `e San Austín, escribió "Yo me voy a entrar de fraile, fraile de San Agustín". En Chile tenemos Austines y aún Cochos, diminutivo familiar del anterior, pero no sabemos nada de los Agustines; -13b trairemos, y también treiremos, por traeremos.

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0906:2 La Espinela (é-a)            (ficha nº: 3570)

Versión de Molina (Talca, Chile).   Recitada por Eulalia Arellano (50a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 127 (A), pp. 363-369.  220 hemist.  Música no registrada.

     El sol detenga sus rayos,    la luna sus luces veras,
  2   traduzca el mar con sus olas    y estremézcase la tierra.
     Digan pues con atención    de una mujer las finezas,
  4   de una alegonía el veneno    y de una sierpe la audiencia.
     Yo nací entre de Ronda,    y llevándome a la iglesia,
  6   en el sagrado bautismo    me pusieron Espinela.
     Y mis padres con amor    me pusieron a la escuela,
  8   y en poco tiempo aprendí    a leer y escribir, ciencias,
     para ser mujer, bastantes,    si bien se aprovechan d`ellas.
  10   Aprendí a jugar las armas    con gran valor y destreza,
     que al poco tiempo salí    como el instructor, más diestra.
  12   Apenas tuve las luces,    cuando la parca sangrienta
     quitó la vida a mis padres,    quedando yo tan resuelta,
  14   que de mi furor temían    muchos de la ciudad mesma.
     Vivía junto a mi casa,    de lindo cuerpo y presencia,
  16   el hijo de un caballero,    llamado Fabián Herrera.
     Iste gustaba de hablarme    y que yo le respondiera.
  18   Como dice aquel adagio,    las burlas pasan a veras:
     me robó el amor y el alma,    y quedando yo sin ellas,
  20   le dije si me quería    por esposa; y la respuesta
     me dijo que no igualaba    en calidad ni en hacienda,
  22   y que me fuese con Dios    a mi casa en hora buena.
     Obedeciendo el mandato,    como una leona sangrienta
  24   troqué mi amor en rigor    y en veneno la fineza.
     Dentré a mi casa furiosa,    aguardando a que viniera
  26   1a noche, para vengarme,    de mi enojo la soberbia.
     Me puse un calzón de ante    con una media de seda,
  28   y un coleto de mi padre,    que Dios en la gloria tenga.
     Vestida de punta en blanco,    tomé la espada y rodela,
  30   y con una garabina    bajé veloz a la puerta.
     Lo hallé qu` estaba en la calle,    hablando por una reja
  32   con cierta dama y llegando    le dije d`esta manera:
     --Ingrato y sin atención,    ¿cómo atrevido desprecias
  34   el honor de mi linaje,    sabiendo que soy tan buena
     como cuantos podrán ser?    Y así, yo vengo dispuesta
  36   a que me quitéis la vida    o yo quedar satisfecha.
     ¡Ea, cobarde! ¿Qué hacéis?--    El mozo, puesto en defensa,
  38   se defendía bizarro,    pero poco le aprovecha,
     que con cuatro o seis heridas    cayó mortal a la tierra.
  40   Alborotóse la dama    al ver su esperanza muerta,
     y de un garabinazo    cayó como una cordera.
  42   Este fue el primer principio    para olvidar a mi tierra:
     dejé mi nombre, y me puse    Ru`esindo Espinela.
  44   Un barquillo me pasó    a la ciudad de Antioquera,
     que iba con su capataz    a ver su casa y hacienda.
  46   Me desembarqué, y estando    una noche en la alameda,
     divirtiéndome en un juego    de turcos, en una mesa,
  48   no me acuerdo sobre que,    se ofreció una escarapela.
     Eran seis contra mí sola;    donde me obligó la fuerza
  50   de la razón, a sacar    los instrumentos de guerra.
     A la primera mudanza    cayeron tres a la tierra,
  52   y los demás se huyeron,    que, si no, lo mesmo fuera.
     Llegué a Málaga un día,    y estando en la calle Nueva
  54   un mercader que ha llegado,    que el diablo todo lo ordena,
     va un ministro y me pregunta    que de que paraje era.
  56   Le respondi: --¿Que te importa?--    Sobre cierta dependencia,
     me dijo que me pondría    en un cepo de cabeza.
  58   Alcé la mano furiosa,    y en mitad de la mollera
     le di un golpe, y se quedó    bailando la pataleta.
  60   A cuyo tiempo llegó    1a justicia, y me amonesta
     que me entregue a la prisión    por voluntad o por fuerza.
  62   Le dije que no quería,    y tomando una vihuela,
     ahí me puse a cantar    una bocaná de cuentas.
  64   Con verdad que no pensé    salir bien d`esta refriega,
     si no es por un extranjero,    que compasivo se muestra;
  66   resguardándome la espalda    bajo de cólera ciega
     a cuál herido a cuál mato.    Finalmente hice puerta
  68   para escaparme, y salí    con tres heridas pequeñas:
     El valeroso Alejandro    me seguía; en una cueva
  70   pasamos aquella noche,    y antes que el alba luciera,
     caballeros nos subimos    a lo alto de la sierra.
  72   Topamos un sacerdote    que pasaba en una yegua:
     era caballero noble    y lo bajamos a tierra.
  74   Al tiempo de registrarlo    muy compasivo se muestra,
     diciendo: --No me matéis,    amigos, que yo quisiera
  76   traer a vuestro servicio    deste mundo las riquezas.--
     Y sacó ochenta ducados,    y en pago d`esta fineza
  78   le dejamos maniatado.    Sin ninguna resistencia
     a Cartagena llegamos,    y a una pobre tabernera
  80   le quitamos cien ducados,    dejándola media muerta.
     En el monte de Antioquía    topamos una calesa,
  82   con un caballero noble    y una señora discreta.
     A él me atraqué, y le dije:    --Bájese usté al punto a tierra,
  84   que quiero que me confiese    el oro y plata que lleva.--
     Saca al punto una pistola    para tirarme con ella,
  86   y mi dicha, pues, no quiso    que diera lumbre la piedra.
     Me arrimé a él y le di    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
  88   cuatro o cinco puñaladas,    y la señora se queda,
     al ver su fatal desgracia,    más pálida que una cera,
  90   que sus suspiros podrían    ablandarlas duras piedras;
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    y mi compañero intenta
  92   el despojarla, mas yo    le dije que no lo hiciera.
     Y volviendo al caballero:    le hallamos en la maleta
  94   ochocientos mil doblones,    que no fue muy mala presa.
     Entramos a rio Goldo    y la justicia que llega,
  96   y sin podemos valer    nos aprisionan y cercan.
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    Mi compañero dispersa,
  98   y viéndome sola entónces    hice tanta resistencia,
     que para prenderme hubieron    muertos y heridos cincuenta.
  100   Al fin ya me aprisionaron,    y maniatada me llevan
     a la ciudad de Antioquía,    donde la justicia recta
  102   castiga, siendo derecho    para que tengan enmienda.
     Confesé todas mis culpas    como referidas quedan,
  104   diciendo: --Yo soy mujer    y mi nombre es Espinela,
     esclarecido linaje    donde las alas se queman.--
  106   Ya se me cumple la hora,    con la capilla me ciegan;
     invoqué a la Virgen pura,    diciéndole: --Yo, sacra Reina,
  108   suplícale a vuestro hijo    que su perdón me conceda!--
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    Esto dijo; con violencia
  110   llegaron las duras balas    y el cuerpo sin alma queda.
     Escarmienten, pecadores,    mujeres, vivan atentas,
  112   que `aquél que anda en malos pasos    éste es el fin que l`espera.

Notas de V. C. : -1b veras: Bellas (Durán); -2a traduzca:caduque (Durán); -4a alegonía: víbora (Durán); -4b audiencia: lo adversa (Durán); -5a entre: dentro (Durán); -12a las luces: tres lustros (Durán); -25a dentré: véase la preimera nota de la versión anterior; -30a garabina por carabina, alteración vulgar muy común en el caso de esta palabra, pero de la cual no encuentro otros ejemplos; -44b Antioquera: Antequera (Durán); -45a con su capataz: con un capitán que iba (Durán); -47b turcos: trucos (Durán); -48a escarapela: escaracela (Durán); -49b donde:En el uso popular, el adverbio donde sirve para expresar diversas relaciones, substituyéndose a otras palabras. He aquí algunos ejemplos: "Yo iba muy tranquilo; donde (cuando) el caballo se espantó y me echó al suelo"; "Me entretuve conversando; donde (por lo que) se me pasó la hora y perdí el tren"; "Me dio Juan un remedio, donde (y) me hizo tanto mal, que por na no me morí"; -63b una b. de. c: Una jácara de cuenta (Durán); -80b media: Es comunísimo en Chile convertir medio, adverbio, en adjetivo; -95a Goldo: Gordo (Durán); -99a hubieron: La impersonalidad del verbo haber se respeta poco en Chile, en todas las clases sociales.

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2986:2 El vaquero (á)            (ficha nº: 3510)

Versión de Limache (Valparaíso, Chile).   Recitada por Antonio Lira (34a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 66 (B), p. 144.  014 hemist.  Música no registrada.

     Yo vi vajar un vaquero    por l`oriya `e un renoval,
  2   `etrrás di una vaca negra    orejana y sin señal.
     Yo sé de qu` en es la vaca,    no le tengo di avisar,
  4   pa comérmela solito,    a naide le voy a dar.
     En las arforjas er vino,    en la calavasa er pan,
  6   los perros ponen los güevos,    las gayinas a lairar,
     l` oya a varrer la cocina    y la escova a cocinar.

Notas de V. C. : -1b renoval: No conozco esta palabra, pero debe de significar el sitio poblado de vástagos o renuevos, después de la roza; -4b Metátesis de nadie, muy común en el pueblo; -6b lairar: ladrar. La d, que tantos cambios experimenta y que en muchos casos se pierde se vocaliza en i antes de r: maire, Peiro, pieira, por madre, Pedro, piedra.

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0126:16 Santa Catalina (7+7 pareados)            (ficha nº: 3532)

Versión de Valparaíso (Valparaíso, Chile).   Recitada por Laura Escobar (22a). entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 88, pp. 197-200.  016 hemist.  Música no registrada.

     La Santa Catalina    era hija de un rey:
  2   su madre era cristiana,    su padre no lo es.
     Un día en la plegaria    su padre la pilló:
  4   --¿Qué haces, Catalina?    ¿Estás en oración?
     --Adoro a Dios, mi padre,    lo que no lo hacéis vos.
  6   --Que me traigan mi hacha,    mi cuchillo mejor,
     mataré a Catalina    que desobedeció.--
  8   Los ángeles bajaron    y al cielo la llevaron.

Nota de V. C. : -3b pillar = sorprender.
Comentario de V. C. : Este romancillo es traducción literal, aunque no completa, del romance popular francés que transcribo en seguida: e Martyre de Sainte Catherine (Texte critique.) C` est sainte Catherine, la fille d`un grand roi. / Sa mére étoit chrétienne, son pér` ne l`étoit pa: // Ave María, / Sancta Catharina!// Sa mére étoit chrétienne, son pér` ne l`étoit pas. / Un jour, dans sa prière, son pére la trouva: / --Que fais-tu, Catherine, dis-moi, que Pais-tu lá? / --J` adore Dieu, mon pére, mon Sauveur que voilá. / --Quitte ce dieu, ma fille, adore celui-lá. / --Plutót mourir, mon pére, qu` adorer celui-lá. / --Qu` on m` apporte ma hache et mon grand coutelas!/ C` est pour trancher la téte a qui n`,obéit pas. --/ Trois anges descendirent, chantant alleluia:/ "Courage; Catherine, couronné` tu seras. / Aussi ta honne mére en paradis ira; / Mais ton bourreau de pére en enfer brúlera". // (Doncieux, Le romancéro pop. de la France, p. 391) Dice el colector francés: ` Outre la qualité générale du style, la prononciation roi, rimant en a, indique plutôt pour cette ronde une époque peu ancienne: on la peut croire del` extréme XVII ou du XVIII siécle. Elle a son principal foyer dans la Champagne, province où le culte de sainte Catherine est d`ailleurs populaire . . . . . . . Le caractère édifiant du sujet, les paroles latines et liturgiques du refrain montrent qu` elle fut composée dans le monde clérical, peutétre en quelque communauté de religieuses enseignantes, et pour y servir aux rondes des écolières, qui partout invoquent sainte Catherine pour leur patronne. L` auteur, quel qu` il soit, nous donne une curieuse preuve de son ignorance, en transférant à sainte Catherine la propre légende de sainte Barbe. De Catherine (Ecaterina) d`Alexandrie, fille de roi, les hagiographes relatent seulement, qu` après avoir miraculeusement les supplicès du fouet et de la fut décapitée par ordre de l`empereur Maxence". (Doncieux, Le romancéro, p. 391.) Esto es efectivo, y por lo mismo, a menos de convenir en de una leyenda local hoy desconocida, hay que creer, contra lo que piensa el propio colector, que el autor de este romance no pertenecía al mundo clerical, si no es ya que Doncieux haya querido incluir en ese mundo a los sencillos é ignorantes devotos, en cuyas filas militaba sin duda el anónimo poeta. Sea como fuere, el hecho es que la cancioncilla se popularizó, y que, en fecha que no es fácil precisar, atravesó los Pirineos y se difundio por tierras de España, donde vistió el traje del país. Porque este origen tiene, a no dudarlo, el romance peninsular octosilábico de Santa Catalina, de que hay publicadasversiones madrileñas, asturianas, andaluzas, catalanas, y, menos, el comienzo de una gallega. Es un romance relativamente moderna que no se encuentra, según tengo entendido, en ninguna colección anterior a la de Milá y Fontanals, aunque en este punto nada puedo asegurar. Las variantes andaluzas recogidas por Rodríguez Marín agregan al final el romance de El Marinero: Mañanita de San Juan / cayó un marinero al agua,//soldándolo groseramente. Transcribiré una de estas versiones, prescindiendo de los versos intrusos, pues el romance queda completo sin ellos: (Menéndez Pelayo, Antología, t. X, p. 199 [t. IX, págs. 305-306, ed. de 1945]; véase la entrada 3440). El suplicio de la rueda se encuentra también en algunas variantes francesas, según nota Doncieux. Por lo que hace el romance chileno, que, como ha podido verse, es una traducción literal incompleta de la canción francesa, tengo para mí que comenzó a difundirse en su idioma nativo, en alguno de los colegios de monjas francesas establecidos desde hace mucho tiempo entre nosotros. De boca de una señora que se educó en el de los Sagrados Corazones, allá por los años de 1850, recogí yo una versión francesa que no he podido encontrar ahora. La traducción castellana en el mismo verso, que es facilísima, debió de hacerla alguna monja, algún fraile de la misma congregación, o alguna antigua alumna de esos colegios. En España parece que no existe en esta forma. (Aclaración de V. C. : . . . [traducción literal] incompleta, con referencia al texto francés que transcribo; bien puede ser completa respecto a la versión de que se deriva.) [De las versiones de Santa Catalina en la base de datos (Galicia, León, Segovia] todas menos las andaluzas tienen el motivo del suplicio de la rueda. SHP]

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0028:1 Antes que barbas tuviese (á-e)            (ficha nº: 1864)

Versión de Bogotá (Colombia).   Recitada por un artesano. Recogida por Fray Pedro Fabo, 1907. (Archivo: AMP; Colec.: María Goyri-Ramón Menéndez Pidal). Publicada en RTLH 1 (1957), p. 258, 28b. Reeditada en IGR-vulgar 1999, pp. 7-8.  012 hemist.  Música no registrada.

     Antes que barbas tuviese,    el rey Alfonso, juraste
  2   el darme a mi padre vivo,    y nunca me das mi padre;
     cuando nací de tu hermana    (que nunca fuera mi madre),
  4   le metiste en la prisión,    y en la más oscura cárcel.
     Acordáte, rey Alfonso,    acordáte de mi sangre,
  6   que no es oficio de reyes    el vengarse de la sangre.

Nota: El cantor advertía que el romance era más largo, pero no se acordaba de más.

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0090:1 Llegó la fama del Cid (é-a)            (ficha nº: 1872)

Versión de Bogotá (Colombia).   Recitada por un anciano. Recogida por Fray Pedro Fabo, 1907. (Archivo: AMP; Colec.: María Goyri-Ramón Menéndez Pidal). Publicada en IGR-vulgar 1999, pp. 14-15.  012 hemist.  Música no registrada.

     Llegó la fama del Cid    a los confines de América,
  2   cuando andaba por el mundo    dando razón de quien era.
     Y como lo oyó un cacique    y lo supo con certeza,
  4   por los hechos del gran Cid    un regalo le apareja
     y se lo manda al momento    diciendo de esta manera:
  6   que le diera la corona    sólo por verlo en su tierra.

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0089:1 Lealtad de Pedro Ansúrez (á-a)            (ficha nº: 1873)

Versión de Colombia s. l. (Colombia).   Recitada por un labriego octogenario. Recogida por Fray Pedro Fabo, 1907. (Archivo: AMP). Publicada en IGR-vulgar 1999, p. 15.  013 hemist.  Música no registrada.

     Ya se murió el rey Alfonso,    el que a Toledo ganara,
  2   y, por ser el rey tan güeno,    su muerte fue tan llorada.
     El rey se vuelve a Lagón,
  4   la reina pidió sus tierras,    que del su padre heredara,
     a aquellos que las tenían    y les fueran dado en guarda.
  6   Y vistió sus paños finos,    paños finos de escarlata
     porque don Pedro de Anzares    se quebrantó la palabra.

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0059:1 La reina Zara descubre sus celos (á-a)            (ficha nº: 1890)

Versión de Colombia s. l. (Colombia).   Recogida por Fray Pedro Fabo, 1907. (Archivo: AMP). Publicada en IGR-vulgar 1999, p. 28.  06 hemist.  Música no registrada.

     La mañana de San Juan    sale a recoger guirnaldas
  2   Sara, mujer del rey Chico    con sus más queridas damas,
     de fino cendal cubiertas    y con mantillas bordadas.

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0593:1 Congoja de la Virgen en Belén (í-a)            (ficha nº: 2046)

Versión de Casamare (Colombia).   Recogida por Fray Pedro Fabo, 1906. (Archivo: AMP). Publicada en IGR-vulgar 1999, pp. 247-248.  032 hemist.  Música no registrada.

     San José pidió posada    para posar con María
  2   y no le quisieron dar    porque no le convenía.
     Pasaron más alantico    a orillas de Berbería
  4   y allí le quisieron dar    porque allí le convenía.
     San José tendió la mesa    con pan y vino que traía:
  6   --Veníte a comer, esposa,    veníte a comer, María.--
     La Virgen le respondió    que ella comer no quería,
  8   que la dejara llorar    que ella con llorar tenía.
     San José guindó la hamaca    de la casa en una orilla.
  10   --Veníte a dormir, esposa,    veníte a dormir, María.--
     La Virgen le respondió    que ella dormir no quería,
  12   que la dejara llorar,    que ella con llorar tenía.
     Al primer canto del gallo,    a medianoche sería,
  14   San José que se levanta    y halla a su esposa paría.
     Los angelitos del cielo    bajaron con alegría,
  16   unos a vestir al niño    y otros a ver a María.
     Vamos al pesebre    a ver maravillas,
     a ver las estrellas    hincás de rodillas.

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0164+0169:1 La Infantina+Hermana cautiva (í-a)            (ficha nº: 2560)

Versión de Tomara (Colombia).   Recitada por Toñico. Recogida por Ricardo Sabio, antes de 1963. Publicada en Sabio 1963, p. 255. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XV, 12.2,pp. 154-155.  040 hemist.  Música no registrada.

     Salió un triste cazador    a una montaña montía
  2   donde no cantaban gallos,    gallinas nunca se oían,
     donde cantaba un león bravo    y la leona respondía,
  4   donde cantaban tres culebras,    todas tres en compañía:
     una canta a la mañana,    otra canta al mediodía,
  6   otra a las seis de la tarde,    cuando el sol ya se metía.
     Debajo de un árbol grande    a una niña sonreía,
  8   que entre la mano y el pelo    un peine de oro tenía.
     Hincó la rodilla en tierra    y le puso puntería.
  10   --No me mates, cazador,    del monte no soy nacida.
     Siete años tengo, señor,    de estar por aquí perdida,
  12   que andaba buscando flores    para un santo que tenía,
     una hermana que tengo    contigo la casaría.
  14   --Con ella no quiero yo    sino contigo querría.
     Dime quiénes son tus padres    que estos me complacerían.
  16   --Mi padre es el rey de Araña    y mi madre Fantasía.
     --Por las señas que me das    debes ser la hermana mía.
  18   ¿Dónde quieres que te lleve    en el anca o en la silla?
     --En el anca no quiero yo,    en la silla es que querría
  20   porque no diga la gente    que del monte fui nacida.

Nota: mejor fuera tal vez considerar este texto como una versión de La Infantina con unos motivos prestados del segundo romance.

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0023:47 Gerineldo (í-o)            (ficha nº: 3607)

Versión de Llanos de Casanare (Colombia).   Recitada por un peón. Recogida por Roberto Cadavid M., 1938. (Archivo: AMP; Colec.: Gutiérrez, B. A.). Publicada en RTLH 7 (1975) , vól. 7, pp. 253-354 (a partir de transcrip. remitida a RMP por Benigno A Gutiérrez desde Medellín).  052 hemist.  Música no registrada.

     Una tarde Gerineldo    limpiando el traje de seda,
  2   pasó la infanta y le dijo:    --Gerineldo, yo quisiera. . .
     --¿De veras me lo dice?    ¡que no se burle de mí!
  4   --Que de veras te lo digo,    yo no me burlo de ti.--
     A las diez se acuesta el rey,    y a las once está dormido;
  6   eran las doce cabales    cuando Gerineldo fu`ido.
     --¿Cuál es ese caballero    que a mis puertas ha venido?
  8   --Es el señor Gerineldo,    que viene a lo prometido.
     --Entre, señor Gerineldo,    y será bien recibido;
  10   dormirá en cama de rosa    donde hombre no ha dormido.--
     Eran las once cabales    cuando el rey `taba vestido;
  12   cogió su espada en la mano    y se fue para el castillo.
     Los topó boca con boca    como mujer y marido.
  14   --Si yo mato a Gerineldo,    desde chico lo he querido.
     Pondré mi espada por medio    pa que sirva de testigo.--
  16   Se levantó la princesa    muy blanca y descolorida:
     --Levántate, Gerineldo,    ¡qué sueño que hemos tenido!,
  18   que la espada de mi padre    por el medio ha amanecido.--
     Se levanta Gerineldo    muy blanco y descolorido.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  20   --Cogí una rosa en la mano    de lo más alto `el castillo.
     --Mientes, mientes, Gerineldo    que con la infanta has dormido.
  22   --Y si dormí con la infanta    ¿qué delito he cometido?
     --El delito que cometes    yo te lo voy a decir:
  24   que ella habrá de ser su esposa    y usted será su marido;
     --El dinero que yo tengo    no me alcanza pa`l vestido;
  26   ¡ay, se lo daré de encima    que eso es lo que ha merecido!
    

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0115:7 Polonia y la muerte del galán (á-a+á-o)            (ficha nº: 5096)
[0101 No me entierren en sagrado  contam.]

Versión de Colombia s. l. (Colombia).   Recogido antes de 1953. Publicada en Arias 1953, p. 149. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº VIII, 12.1, pp. 90-91.  022 hemist.  Música no registrada.

     Anoche a la medianoche,    salió un lucero a la plaza
  2   a alumbrarle a don Alonso    que saliera de su casa
     con un vestido de seda    y abrochadores de plata;
  4   entre pluma y pluma lleva    el retrato de su amada.
     La propuesta que le hicieron    fue darle de puñaladas.
  6   Se volvió para su casa    con la sangre aborbollada.
     --¿Quién lo ha herido, don Alfonso?    ¿Quién le ha puesto tal celada?
  8   --El uno era Juan Deloy    y el otro era Juan Delara.--
     Muriendo ya don Alonso    a su mujer declaraba:
  10   --Si acaso tuvieses niña,    que sea monja en Santa Clara,
     si acaso tuvieses niño,    que sea obispo de Granada.--

Título original: El caballero herido.

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0191:23 La dama y el pastor (estróf. (vill. glos.))            (ficha nº: 5124)

Versión de Casanare (Colombia).   Recitada por un campesino. Recogida por Fray Pedro Fabo, 1908. (Archivo: AMP). Publicada en RTLH 11 (1977-1978), pp. 117-118. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XI, 12.1, p. 106.  014 hemist.  Música no registrada.

  1A   --Pastor que andas por la sierra
     pastoreando los ganados,
     si te casaras con yo,
     salieras de esos cuidados.
  1B   --No me caso con usted,
     (responde el mozo serrano,)
     el ganado está en la sierra,
     adiós, adiós, que me largó.
  2A   --A caminar con las quimbas
     como estás acostumbrado,
     si te casaras con yo,
     te mandara hacer zapatos.
  2B   --Cállate, que estoy de prisa,
     adiós, adiós; que me largo.--

Nota de Sánchez Romeralo, editor de RTLH XI: "Enviado a Menéndez Pidal en 1908".

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0144:55 Don Gato (é)            (ficha nº: 5163)
[0101 No me entierren en sagrado  contam.]

Versión de Colombia s. l. (Colombia).   Recogida en 1943. Publicada en Robledo 1943, p. 267. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XIII, 12.1, p. 137.  024 hemist.  Música no registrada.

     Estando el señor don Gato    sentado en su silla de oro,
  2   le ha venido la noticia    que si quiere ser casado
     con la gatita morisca,    hija del gato rayado.
  4   Él, de pura la alegría,    se tiró tejado abajo,
     se quebró siete costillas    y el hueso del espinazo.
  6   Se puso a hacer testamento    de lo que se había robado:
     cien varas de longaniza    y un quesito mal curado.
  8   --Suplico que si me muero    no me entierren en sagrado
     y me pongan en la frente    un letrero colorado
  10   pa que digan las muchachas:    "Aquí murió un desgraciado;
     no murió de calentura    ni de dolor de costado,
  12   sino del mal de amor,    que es el más desesperado."--

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0023:70 Gerineldo (í-o)            (ficha nº: 5175)

Versión de Llanos de Casanare (Colombia).   Recitada por un peón raso. Recogida en 1938. (Archivo: AMP). Publicada en RTLH 7 (1975), pp. 253-254. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XIV, 12.1, p. 147.  052 hemist.  Música no registrada.

     Una tarde Gerineldo    limpiando el traje de seda,
  2   pasó la infanta y le dijo:    --Gerineldo, yo quisiera . . .
     --¿De de veras me lo dice,    qué no se burle de mí?
  4   --Que de veras te lo digo,    yo no me burlo de ti.
     A las diez se acuesta el rey    y a las once está dormido.--
  6   Eran las doce cabales    cuando Gerineldo fue ido.
     --¿Cuál es ese caballero    que a mis puertas ha venido?
  8   --Es el señor Gerineldo,    que viene a lo prometido.
     --Entre, señor Gerineldo,    y serás bien recibido,
  10   dormirá en cama de rosa    donde hombre no ha dormido.--
     Eran las once cabales    cuando el rey `taba vestido,
  12   cogió su espada en la mano    y se fue para el castillo;
     los topó boca con boca    como mujer y marido.
  14   --Si yo mato a Gerineldo,    desde chico lo he querido;
     pondré mi espada por medio    pa que sirva de testigo.
  16   Se levantó la princesa    muy blanca y descolorida:
     --Levántate, Gerineldo,    qué sueño que hemos tenido,
  18   que la espada de mi padre    por el medio ha amanecido.
     Se levanta Gerineldo    muy blanco y descolorido.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  20   --Cogí una rosa en la mano    de lo más alto `el castillo.
     --Mientes, mientes, Gerineldo,    que con la infanta has dormido.
  22   --Y si dormí con la infanta    ¿qué delito he cometido?
     --El delito que cometes    yo te lo voy a decir:
  24   que ella habrá de ser su esposa    y usted será su marido.
     --El dinero que yo tengo    no me alcanza pa el vestido.
  26   --¡Ay!, se lo daré de encima,    que eso es lo que ha merecido.--

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0180:44 Marinero al agua (á-a)            (ficha nº: 5260)

Versión de Llanos Orientales (Colombia).   Recitada por Toñico. Recogida en 1963. Publicada en Sabio 1963, p. 263. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXII, 12.1, pp. 200-201.  020 hemist.  Música no registrada.

     Anoche a la medianoche    cayó un marinero agua
  2   echando verbos al aire    diciendo: --¡Jesús me valga!
     El demonio le asaltó    diciéndole estas palabras:
  4   --Marinero, ¿qué me das    como te saque del agua?
     --Te daré mis tres navíos,    si quieres en oro y plata.
  6   --No te pido tus riquezas,    sino que me des el alma.
     --Vete, perro engañador,    enemigo de las almas.
  8   Mi alma será para Dios,    que le ha costado tan cara,
     mi corazón pa María,    que es nuestra madre abogada,
  10   mi cuerpo para los peces    que están debajo del agua.--

Título original El marinero.

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0028:26 Antes que barbas tuviese (á-e)            (ficha nº: 8536)

Versión de Bogotá (Colombia).   Recitada por un artesano. Recogida por Fray P. Fabo, 1907. (Archivo: AMP). Publicada en RTLH 1 (1957), nº 28r, p. 258.  012 hemist.

     --Antes que barbas tuviese,    el rey Alfonso, juraste
  2   el darme a mi padre vivo,    y nunca me das mi padre;
     cuando nací de tu hermana    (que nunca fuera mi madre),
  4   le metiste en la prisión,    y en la más oscura cárcel.
     Acordáte, rey Alfonso,    acordáte de mi sangre,
  6   que no es oficio de reyes    el vengarse de la sangre.--
    
(El cantor advertía que el romance era más largo, pero no se acordaba de más.)

Nota: Véase el comentario de los editores de RTLH en las pp. 258-259.

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0098.1:9 ¿Cómo no cantáis, la bella? A lo divino (é-a)            (ficha nº: 4568)

Versión de Cocorná (Antioquia, Colombia).   Recitada por Bernarda Serna (8a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 3, pp. 302-303, notación musical, nº1, p. 555.  014 hemist.  Música registrada.

     La Virgen se está peinando    debajo de una palmera;
  2   sus peines eran de plata,    la cinta de primavera.
     por aquí pasó José    me dijo de esta manera:
  4   --¡Qué lindo canta la hermosa,    qué lindo canta la bella!
     --¿Cómo quieres que yo cante,    solita y en tierra ajena?
  6   Que un hijo que yo tenía,    más blanco que una azucena,
     me lo están crucificando    en una cruz de madera.--

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0098.1:10 ¿Cómo no cantáis, la bella? A lo divino (é-a)            (ficha nº: 4569)

Versión de Cocorná (Antioquia, Colombia).   Recitada por Mercedes Arango (9a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 5, p. 303.  008 hemist.  Música registrada.

     La Virgen se está peinando    debajo de una palmera;
  2   sus peines eran de plata    y su cinta de primavera.
     Por aquí pasó José,    me dijo de esta manera:
  4   --¿Por qué no canta la Virgen,    porqué no canta la reina?--

Nota: La recitadora aprendió el romance en casa de su hermana.

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0226:20 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4589)

Versión de Cocorná (Antioquia, Colombia).   Recitada por Marta Gloria Betancourt (8a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 26, p. 307.  012 hemist.  Música registrada.

     La Virgen se va caminando    del Valle para Belén:
  2   En la mitad del camino    pidió el niño agua beber.
     --¡No la beberés, mi niño!--    La Virgen siguió sus pasos.
  4   Venía un cieguecito con naranjas.    El niño le pidió una.
     ¡Ciego, que jamás se ha visto!,    El ciego dijo al niño:
  6   --Que cojas todas que ha `menes`.--    La Virgen siguió sus pasos.

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0226:21 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4590)

Versión de Cocorná (Antioquia, Colombia).   Recitada por Guiter Vallejo (9a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 27, pp. 307-208.  017 hemist.  Música registrada.

     Camina la Virgen pura    de Egiptos para Belén.
  2   En la mitad del camino    el niño tenía sed.
     Allá arriba hay un naranjero.    La Virgen le dijo:
  4   --¿Querías darme una naranja    para la sed de este niño?--
     La Virgen, como era Virgen,    no cogía más de tres.
  6   El niño, como era niño,    todas las se quería coger.
     El naranjero dijo:
  8   --¿Quién es esa señora,    que me ha hecho tal merced?--
     Esa es la Virgen pura,    que va de Egipto para Belén.

Nota: -6a menes sic. Aprendido "de una sobrinita"

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0226:22 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4591)

Versión de Cocorná (Antioquia, Colombia).   Recitada por Maruja Gómez (10a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 28, p. 308.  024 hemist.  Música registrada.

     La Virgen va caminando    de viaje para Belén.
  2   En la mitad del camino    pide el niño agua beber.
     --No la beberés, mi niño,    no la beberés, mi bien,
  4   porque esas aguas van turbias,    fuentes y ríos también.--
     La Virgen siguió sus pasos    y se encontró con un ciego:
  6   --¡Ciegos, que jamás se han visto,    ciegos que jamás se ven,
     dame, ciego, una naranja,    pa`l niño aplaque la sed!--
  8   --Ahí está el naranjo, señora,    cójalas que menester.--
     En una en una cogió,    en dos en dos floreció.
  10   La Virgen siguió sus pasos    y el ciego quedó mirando.
     --¿Quién será esa gran señora    que lleva el niño con sed?--
  12   Pues era la Virgen pura    y el glorioso San José.

Nota: -6a menes sic. Aprendido de su papá.

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0226:23 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4592)

Versión de Cocorná (Antioquia, Colombia).   Recitada por Marina Arango (9a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 29, p. 308.  039 hemist.  Música registrada.

     Camina la Virgen pura,    camina para Belén,
  2   con su niñito en los brazos,    más bello que el sol.
     En la mitad del camino    pide el niño de beber.
  4   --No pidas agua, mi vida,    no pidas agua, mi bien,
     que van los ríos muy turbios    y no se puede beber.--
  6   Un poquito más adelante    hay un verde naranjel
     cargadito de naranjas,    que más no puede tener.
  8   Un ciego lo estaba cuidando,    un ciego que no puede ver.
     --¡Ciego mío, mi buen cieguecito,    si una naranja me diera,
  10   para la sed de este niño    un poquito entretener!
     --¡Coja usted, buena Señora,    coja usted, buena mujer,
  12   en cogiendo para el niño,    coja también para usted!--
     La Virgen, como era Virgen,    no cogía más de tres,
  14   y el niño, como era niño,    todas las quería coger.
     Apenas cogía el niño,    volvían a florecer.
  16   --Tome, ciego, este pañuelo,    limpiate los ojos con él.--
     Apenas marchó la Virgen,    el ciego comenzó a ver.
  18   --¿Quién será esa señora,    quién será esa mujer,
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    que me ha hecho tanto bien?
  20   ¿Sería la Virgen pura    y el niñito de Belén?--

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0226:24 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4593)

Versión de Montebello (Antioquia, Colombia).   Recitada por Manuel Octavio López (9a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 30, p. 309.  022 hemist.  Música registrada.

     Camina la Virgen pura    de Egiptos para Belén
  2   y en la mitad del camino    el niño tenía sed.
     Allá arriba hay un viejo naranjal.
  4   Un ciego lo está curando,    ¡qué diera ciego por ver!
     --¡Viejo mío, viejo mío,    si una naranjita me dieras
  6   para la sed de este niño    un poquito entretener!--
     La Virgen, como era Virgen,    no cogía más de tres.
  8   El niño, como era niño,    todas las quería coger.
     Apenas se va la Virgen,    el ciego comienza a ver.
  10   --¿Quién fue esta señora,    que me hizo tal merced?--
     Ha sido la Virgen pura,    que va de Egiptos para Belén.

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0226:25 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4594)

Versión de Montebello (Antioquia, Colombia).   Recitada por Lucía Martínez (17a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 31, p.309.  024 hemist.  Música registrada.

     Camina la Virgen pura    de Egipto para Belén.
  2   En la mitad del camino    el niño tenía sed.
     Allá arriba en aquel alto    hay un viejo naranjal.
  4   El ciego lo está guardando,    ¡qué diera el ciego por ver!
     --¡Ciego mío, ciego mío,    si una naranja me dieras
  6   para la sed de este niño    un poquito entretener!
     --Sí, señora, sí señora,    tome ya las que quisiere.--
  8   La Virgen, como era Virgen,    no cogía más de tres.
     El niño, como era niño,    todas las quería coger.
  10   Apenas se va la Virgen,    el ciego comienza a ver.
     --¿Quién ha sido esta señora,    que me hizo tal merced?--
  12   Ha sido la Virgen pura,    que va de Egipto para Belén.

Nota: Aprendido en el colegio.

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0075:66 Delgadina (á-a)            (ficha nº: 4640)

Versión de Cocorná (Antioquia, Colombia).   Recitada por Lucía Castaño (10a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 124, p. 350, notación musical, nº 18, p. 562.  050 hemist.  Música registrada.

     El rey tenía tres hijas    más bonitas que la plata
  2   y la mas bonita de ellas    Delgadina se llamaba.
     Un día sentada en la mesa,    y su padre que la miraba.
  4   --No me mires, padre mío,    que yo estoy enamorada.--
     Al momento mandó a su criado    --¡Encierren a Guilledilma!
  6   Y si pide de comer,    denle la carne salada,
     y si pide de beber,    denle agua de `trama`.--
  8   El primer día    se asomó por la ventana:
     --Hermanita, si es la mía,    dame un vasito de agua,
  10   que mi corazón está seco    y a Dios yo le entrego el alma.--
     El segundo día    se asomo par la ventana,
  12   cuando vio a sus hermanitos,    jugando juego de mano.
     --Hermanito, si es el mío,    traígame un vasito de agua,
  14   que mi corazón esta seco    y a Dios yo le entrego el alma.--
     El tercer día    se asomo por la ventana,
  16   y vio a su madrecita;    recibió un tarro de agua.
     --Madrecita, si es la mía,    traígame un vasito de agua,
  18   que mi corazón está seco    y a Dios yo le entrego el alma.--
     Pronto mandó a su criado:    --¡Llévenle un vaso de agua a Guilledilma!--
  20   Cuando fuese con el agua,    Guilledilma ya postrada.
     Los ángeles la coronan,    le teman fuente de agua,
  22   y la Virgen a los pies,    cosiéndole la mortaja.
     La aguja era de oro    y el dedal era de plata.
  24   Los ángeles en el cielo    por ella ya repicaban.
     Los ángeles en el infierno    por su mal padre doblaban.

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0222:15 Bernal Francés (í+pareados)            (ficha nº: 4645)

Versión de Ituango (Antioquia, Colombia).   Recitada por Felicidad Pérez Rodríguez (46a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 141, p. 361.  036 hemist.  Música registrada.

     --Elena, abríme la puerta,    si no te da desconfianza;
  2   si soy Fernando el Francés,    que acabo de llegar de Francia.--
     Elena le abrió la puerta    para acostarlo a dormir.
  4   Y en el quicio de la puerta,    le apagaron el candil.
     --Si sois Fernando el Francés,    ¿porqué no me hablas a mí?
  6   ¿Tenéis amores en Francia,    queréis a otra más que a mí?
     --No tengo amores en Francia,    ni quiero a otra más que a ti;
  8   me temo de tu marido,    que está muy cerca de ti.
     --¡Perdón, ah, marido mío,    perdona mi desventura!,
  10   no hagas tanto por mí,    hacedlo por esta criatura.
     --De mí no alcanzas perdón,    de mí no alcanzas ventura,
  12   que te perdone el Francés,    que gozó de su hermosura.
     --Toma, María, este niño,    y llevárselo a la abuela;
  14   y preguntan por Elena,    diles que no sabes d`ella.--
     Siete balas de revólver    que su marido le dio.
  16   Le sacó la carne humana    y el cuerpo le embalsamó.
     Todas las mujeres casadas    vivan bien con sus maridos,
  18   que no les suceda el caso,    que (a) Elena le ha sucedido.

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0222:16 Bernal Francés (í+pareados)            (ficha nº: 4646)

Versión de Ituango (Antioquia, Colombia).   Recitada por Rosa Elena Arango (40a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 142, pp. 361-362. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 12.1, p. 61.  036 hemist.  Música registrada.

     --Elena, abríme la puerta,    si no te da desconfianza;
  2   que soy Fernando el Francés,    que acabo de llegar de Francia.--
     Elena la abrió la puerta    para acostarlo a dormir.
  4   Y en la mitad de la puerta    le apagaron el candil.
     Elena a la medianoche,    Elena le dijo así:
  6   --¿Tenéis amores en Francia,    o quieres otra más que a mí?
     --No tengo amores en Francia,    ni quiero quererte a ti;
  8   porque tienes tu marido,    que está muy cerca de aquí.
     --¡Perdona, marido mío,    perdona mi desventura!
  10   No lo hagas tanto por mí,    hácelo por esta criatura.
     --De mí no tienes perdón,    que te perdone el Francés;
  12   hacerle cuenta, Elenita,    que a mí no me conocés.--
     Siete tiros de revolver    que su marido le dio.
  14   La carne vuelve acecinar    y el cuero le embalsamó.
     --Tened este niño    y llevádselo a aquella abuela.
  16   Si preguntan por su madre,    dile que no sabes d`ella.--
     Todas las que sean casadas    vivan bien con sus maridos,
  18   que no les suceda el caso,    que a Elena le ha sucedido.

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0222:17 Bernal Francés (í+pareados)            (ficha nº: 4647)

Versión de Cocorná (Antioquia, Colombia).   Recitada por Álvaro Quintero Velásquez. Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 143, p. 362, notación musical, nº 22, p. 564.  027 hemist.  Música registrada.

     --Elena, abríme la puerta,    que soy Fernando Francés,
  2   que acabo de llegar de Francia.
     Elena le abrió la puerta    para dentrarlo a dormir.
  4   En la vereta de la puerta    le apagaron el candil.
     Elena a la medianoche    le dice a Fernando así:
  6   --Usted, señor don Fernando,    ¿porqué es que no me hablas a mí?
     ¡Perdón, perdón, Don Manuel,    perdona mi desventura!
  8   Si no lo haces por mí,    hacerlo por tu hermosura.
     --De mí no alcanzas perdón,    de mí no alcanzas ventura.
  10   ¡Que te perdone el francés,    que fue toda tu hermosura!--
     ¡Qué desgraciada fue Elena,    en qué lástima murió!
  12   Tres balazos de un revólver    que su marido le dio.
     La carne quedó en celazo,    el cuero lo embalsamó,
  14   para escarmiento del pueblo    de las mujeres quedó.

Nota: -4a vereta sic; -5a lo m. sic; 8b sic; -13a celazo salazón.

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0113:107 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4652)

Versión de Cocorná (Antioquia, Colombia).   Recitada por Elcira Vásquez (10a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 148, p. 366. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 12.1, p. 240-241.  044 hemist.  Música registrada.

     Estaba Catalina sentada    debajo un laurel,
  2   con los pies en la frescura,    viendo las aguas correr.
     De pronto pasó un soldado,    y le hizo detener
  4   --Deténgase, mi soldado,    que una pregunta le haré.
     Oígame, soldadito,    ¿de la guerra viene usted?
  6   ¿Si no ha visto a mi marido    en la guerra alguna vez?
     --Si lo he visto, no me acuerdo,    deme usted las señas de él.
  8   --Mi marido está todo rubio    y buen mozo igual que usted.
     Tiene una habla muy ligera    y un ademán muy cortés.
  10   Y en la cacha de la espada    lleva el nombre de Marfel.
     --Por sus señales, señora,    su marido muerto es.
  12   En la mesa de los dados    lo mató un genovés.
     Y de encargo me ha dejado    que me case con usted,
  14   y que cuide de sus hijos,    conforme cuidaba él.
     --Eso sí, que no lo haré.    ¡No me lo permita Dios!
  16   Siete años lo he esperado    y siete lo esperaré.
     Si a los quatorce no viene,    yo de monja me entraré.
  18   Y a mis tres hijos varones    los mandaré para el rey,
     a que le sirvan de vasallas    y que mueran por la fe.
  20   Y a mis tres hijas mujeres    conmigo las llevaré.
     --Calla, calla, Catalina,    calla, infeliz mujer,
  22   hablando con tu marido,    y sin poderlo conocer.--

Nota: Beutler considera este el tipo A. "Debajo de un laurel"+Soldado

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0113:108 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4653)

Versión de Cocorná (Antioquia, Colombia).   Recitada por Blanca Inés Zuluaga (13a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 149, pp. 366-367.  036 hemist.  Música registrada.

     Estaba Catalina sentada    debajo un laurel,
  2   con los pies en la frescura,    las aguas viendo correr.
     De pronto pasó un soldado,    y lo hizo detener:
  4   --Deténgase, mi soldado,    que una pregunta le haré.
     ¿Que si no has visto a mi marido    en la guerra alguna vez?
  6   Mi marido es blanco y rubio,    un tipo igual a usted.
     --Sí, señora, si le he visto,    por las señas de usted.
  8   En la guerra lo mataron,    lo ha matado un genovés.
     Por encargo me ha dejado    que me case con usted,
  10   y que cuide de sus hijos,    como los cuidaba él.
     --No me lo permita Dios,    eso sí que no lo haré.
  12   Siete años lo esperaba    y siete los esperaré.
     Si a los catorce no viene,    yo de monja me entraré.
  14   Y a mis tres hijos varones    donde el rey los mandaré,
     que le sirvan de batalla    y que mueran por la fe.
  16   Y a mis tres hijas mujeres    conmigo las llevaré.
     --Calla, calla, Catalina,    calla, infeliz mujer,
  18   hablando con tu marido,    y sin poderlo conocer--

Nota: Aprendido de una señora Lina Castaña, del campo..

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0113:111 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4656)

Versión de Santa Fe de Antioquia (Antioquia, Colombia).   Recitada por Fulvia Flores (10a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 152, p. 368.  037 hemist.  Música registrada.

     Estando Catalinita    sentada en su vergel,
  2   ha los piececitos estirado,    viendo el agua correr;
     cuando de repente pasó un soldado,    y lo hace detener:
  4   --Deténgase, mi soldado,    una pregunta le haré,
     ¿si no ha visto a mi marido,    en la guerra alguna vez?
  6   --No, señora, no, señora,    si lo he visto, no me acuerdo;
     si usted quiere, que le diga,    deme la señal de él.
  8   --Mi marido es alto y rubio,    más o menos como usted,
     y en la punta de la espada    lleva el nombre de Israel.
  10   --Por sus señas, mi señora,    su marido muerto es.
     Y en la mesa de los dados    lo ha matado un genovés.
  12   Y de encargo me ha dejado    que me case con usted;
     que le cuide sus hijitos,    como los cuidaba él.
  14   --Siete años lo esperaba    y siete lo esperaré.
     Si a los catorce no ha venido,    al convento me entraré.
  16   A mis dos hijas mayores    al rey se las llevaré.
     Y a mis dos hijas menores    al convento las entraré.
  18   --Calla, calla,    mujer infeliz,
     que hablando con tu marido,    no lo has podido conocer.--

Nota: -9b :o Isabel.

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0113:115 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4660)

Versión de Pamplona (Antioquia, Colombia).   Recitada por Sor María Efigenia (72a). Recogida en Ibagué, Tolima por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 156, p. 369.  010 hemist.  Música registrada.

     --Catalina, Catalina,    flor de todo el Genovés,
  2   ¿qué, si te vas para Francia,    qué mandás o qué querés?
     --Que, si ves a mi marido,    digo, que lo saludes.
  4   --¿Cómo lo he de saludar,    si no conozco quien es?
     --Es un joven alto y blanco    y del habla muy cortés.--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

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0113:124 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4669)

Versión de Montebello (Antioquia, Colombia).   Recitada por Amparo López (12a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 165, p. 373.  022 hemist.  Música registrada.

     --Catalina, Catalina,    bella flor de Genova,
  2   mañana me voy para España,    ¡y dirá lo que queras!
     --Una carta escrita tengo,    para que a mi marido llevés.
  4   --No conozco tu marido    y tampoco sé quién es.
     --Mi marido es alto y delgado,    el quien habla muy cortés.
  6   Anda en un caballo rucia,    con las espadas del rey.
     --Tu marido hace siete años    que murió.
  8   Y en el testamento dejó,    que me casara yo con vos.
     --¡No lo permita mi Dios de los cielos    y San José y su ley!
  10   Las tres hijos (que) tengo    lo mandaré para donde el rey,
     que murieran allí,    donde murió él.--

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0224:28 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 4705)

Versión de Santo Domingo (Antioquia, Colombia).   Recitada por Gabriela Monsalve (40a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 200, p. 384. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 12.2, p. 170.  028 hemist.  Música registrada.

     Granito, granito de oro,    yo jugando al ajedrez,
  2   le dije una gran señora,    --¡Que lindas hijas tenés.
     --Téngalas o no las tenga,    o déjalas de tener;
  4   agüita que yo bebiere,    beberán ellas también,
     zapatos que yo calzare,    calzarán ellas también,
  6   vestido que yo vistiera,    vestirán ellas también.
     --Yo me voy muy enojado    a los palacios del rey
  8   a decir al rey Moreno    y a su señora también.
     --Venga, venga, caballero,    tan feliz y tan cortés,
  10   de las hijas que yo tengo    escógela que querés.
     --Yo me llevo esta,    por bonita y legítima mujer,
  12   que parece un grano de oro,    acabado de nacer.
     Su madre es una rosa,    su padre es un clavel
  14   y ella parece una azucenita,    acabada de nacer.--

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0224:29 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 4706)

Versión de Granada (Antioquia, Colombia).   Recitada por Hermana Carmen Gómez (60a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 201, p. 385.  021 hemist.  Música registrada.

     --Filito, filito de oro,    ¡qué niñas lindas tenéis!
  2   --Téngalas o no las tenga,    las dejaré de tener.
     El zapato que yo calzare,    calzarán ellas también,
  4   del agua que yo tomare,    tomarán ellas también,
     --Me voy muy enojado    por los palacios del rey
  6   a decirle a mi padre moro
     que los hijos del Reimundo    no me dejan escoger.
  8   --Vuelva, vuelva, caballero,    no sea tan descortés,
     que de las hijas que yo tengo    escoger puedes la mejor.
  10   --Me llevo esta por bonita,    por legítima mujer,
     que parece un grano de oro,    acabado de nacer.--

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0224:30 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 4707)

Versión de Cocorná (Antioquia, Colombia).   Recitada por Berta Margarita Gómez (10a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 202, p. 385.  019 hemist.  Música registrada.

     Filito, filito de oro,    yo jugando al ajedrez,
  2   me dijo una gran señora,    --¡Que lindas hijas tenés.
     --Téngalas o no las tenga,    no se las daré a escoger.
  4   Del vestido que yo visto,    vestirán ellas también,
     del calzado que yo calzo,    calzarán ellas también,
  6   del agua que yo tomo,    tomarán ellas también,
     del manjar que yo como,    comerán ellas también.
  8   --Pues me voy muy enojado    al palacio del rey
     al decirlo a la reina mora,    que las hijas que usted tiene
  10   no me las daréis a escoger.--

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0113:131 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4720)

Versión de Santa Fe de Antioquia (Antioquia, Colombia).   Recitada por Ana Feliz Bola (11a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 215, pp. 389-390.  029 hemist.  Música registrada.

     --Cuatro años soy casada,    mi marido me dejó,
  2   y ahora no lo sigo    por amar la libertad.
     --Dígame, mi buen soldado,    ¿si no ha visto a mi marido?
  4   --No, señora, no lo he visto,    déme una señita de él.
     --Mi marido es alto y rubio,    tiene tipo de francés;
  6   en el puño y en la espada    lleva el nombre de Isabel.
     --Sí, señora, sí, lo he visto,    hace un año que murió;
  8   en la plaza de Cartagena    lo mató un francés traidor.
     --Ahora me visto de negro    y salgo para la plaza,
  10   a comprar una verdura,
     para que la gente diga:    --¡Ah, linda que está la viuda!
  12   Dos hijos varones tengo,    ahora se los llevo al rey;
     uno le sirve a la reina,    y otro le sirve al rey.
  14   Dos hijas mujeres tengo,    ahora se las llevo al rey;
     una le sirve a la reina,    y otra le sirve al rey.--

Nota: Aprendido de una campesina en "El Carmen", una montaña lejos de Santa Fe de Antioquía.

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0113:136 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4725)

Versión de Cacares (Antioquia, Colombia).   Recitada por Olga Arango (28a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 220, p. 392. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 12.3, p. 241.  016 hemist.  Música registrada.

     --Soy la pobre viudita,    hace años me casé.
  2   Mi marido me ha abandonado    por querer a otra mujer.
     --Buenas tardes, mi buen señor,    ¿ha visto a mi marido?
  4   --No, señora, no, señora,    déme la señal de él.
     --Mi marido es alto y grueso,    tiene tipo de francés,
  6   y en el puño de la manga    lleva el nombre de Ismael.
     --Sí, señora, sí, señora,    aquí mismo lo enterré.
  8   --Pobrecito mi marido,    y en el cielo le encontraré.--

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0144:30 Don Gato (á-o)            (ficha nº: 4732)

Versión de Montebello (Antioquia, Colombia).   Recitada por Aura Lucía López (11a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 227, pp. 394-395.  019 hemist.  Música registrada.

     Estando el señor don Gato    sentadito en su tejado.
  2   Le llegó una noticia    que debía ser casado.
     Llegó la Señora Gata,    con un traje muy aplanchadito,
  4   y el gato por darle un pico    cayó tejado abajo.
     Se ha descompuesto un brazo,    se ha roto media cabeza.
  6   Al otro día el gato    amaneció muy mal.
     Y los ratoncitos fueron    y se vistieron de colorado.
  8   Salieron diciendo:
     Gracias a mi Dios,    se murió este condenado,
  10   que nos hacía correr,    con el rabito parado.

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0612:10 Pregunté si había cena (ó)            (ficha nº: 4749)

Versión de Santa Fe de Antioquia (Antioquia, Colombia).   Recitada por Estela Velásquez Pardo (37a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 245, pp. 401-402, notación musical , nº 43,p. 571.  016 hemist.  Música registrada.

     Paseándome cierto día    por los llanos del Playón
  2   me encontré una morena,    más bonita que una flor.
     Llevaba el pie descubierto,    alzadito el camisón,
  4   dejando ver blanca enagua,    trabajada con primor.
     Las niguas tienen la culpa    que yo no la vaya a ver,
  6   pues me han tenido a su cargo    para rascar y doler.
     Las chiquitas no me duelen,    las grandes están enreumadas,
  8   y a mí lo que me calienta,    son las uñas levantadas.
     Ría - laí, yo - lom - bó.

Nota: -5a niguas: Especie de pulga tropical (Dermatophyllus o Pulex penetrans). La informante dice que se trata de una canción antigua que cantó una tía de su padre.

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0178:24 Mambrú (7+7 á)            (ficha nº: 4755)

Versión de Montebello (Antioquia, Colombia).   Recitada por unas niñas del C. de las Hermanas Carmelitas. Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 252, p. 406, música, p. 572.  019 hemist.  Música registrada.

     En Francia nace un niño,    de padre general,
  2   Por no tener padrinos,    Mambrú se llamará.
     Mambrú se va a la guerra,    y cuándo volverá,
  4   Allí viene el correo,    qué noticias traerá?
     Las noticias que trae,    Mambrú que ya murió.
  6   En caja de terciopelo    lo llevan a enterrar.
     Encima de la caja    una corona va.
  8   Encima de la corona    una tarjeta va.
     Encima de la tarjeta    un pajarito va,
  10   cantando el pio pá.

Nota: Los primeros hemistiquios se repiten, intercalando el estribillo: ¡qué horror, qué horror, qué pena!. Los segundos también se repiten intercalando el estribillo: dorremí, dorrefá. El estribillo se mantiene hasta el final.

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0178:27 Mambrú (7+7 á)            (ficha nº: 4758)

Versión de Cocorná (Antioquia, Colombia).   Recitada por Sor Lidia Inés Serna (28a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 255, p. 408, música, p. 572.  018 hemist.  Música registrada.

     Mambrú se fue a la guerra,    y cuándo volverá?
  2   La Madre Florinda    corría, corría afanosa,
     cogiendo la linda    gentil mariposa.
  4   Por fin suspendióla    y lista cogióla,
     gritando: alegría,    la tengo, ¡oye mí!
  6   Allí viene un correo,    ¿qué noticias traerá?
     Las noticias que trae,    fue que Mambrú murió.
  8   En caja de terciopelo    lo llevan a enterrar.
     Y sobre su sepulcro    dos palomitas van.

Nota: Los primeros hemistiquios se repiten, intercalando el estribillo: ¡qué horror, qué horror, qué pena!. Los segundos también se repiten intercalando el estribillo: dorremí, dorrefá.

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0126:20 Santa Catalina (7+7 pareados)            (ficha nº: 4769)

Versión de Santa Fe de Antioquia (Antioquia, Colombia).   Recitada por Leandra Lora de Paria. Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 266, p. 414.  008 hemist.  Música registrada.

     Santa Catalina,    cabello de oro,
  2   mató sus padres,    porque eran moro,
     y Santa Catalina    murió de espanto,
  4   cuando la disciplina    en el Viernes Santo.

Nota: -2b moro sic. La recitadora no sabe su edad. Dice haberlo oído en Semana Santa como rezo.

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0565:5 Estando una pastora... mató a su gatito (7+7 í-o)            (ficha nº: 4773)

Versión de Montebello (Antioquia, Colombia).   Recitada por Lucía Amada Villalba (10a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 270, pp. 416-417.  016 hemist.  Música registrada.

     Estando la pastora,    cuidando el rebañito.
  2   Con leche de su cabra    mandó hacer un quesito.
     El gato la miraba    con ojos picaritos.
  4   --Si tú metes la pata,    te doy con un palito.
     El gato la metió,    y la niña lo pegó.
  6   Se fue a confesar    con el padre Justico.
     --Me acusóme, mi padre,    que yo maté el gatito.
  8   --De penitencia te echo,    que no comas quesito.--

Nota: tras el primer hemistiquio (que se repite), se canta el estribillo tarai, larai, larito.

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0888:7 La pulga y el piojo (6+6 coplas)            (ficha nº: 4778)

Versión de Cocorná (Antioquia, Colombia).   Recitada por Cruz Elena Ramírez (12a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 276, pp.423-425.  060 hemist.  Música registrada.

     El piojo y la pulga    se van a casar,
  2   no le hacen la fiesta    por falta de sal.
     Contesta la chuchaallá en el platanal:
  4   no dejen la fiesta,    yo pongo la sal.
     Ya por falta de    no la dejamos,
  6   ahora la cebolla    ¿dónde la hallaremos?
     Contesta la cebollera,    allá en el cebollar:
  8   no dejen la fiesta,    yo doy la cebolla.
     Ya por falta de cebolla,    ya no la dejamos,
  10   ahora el tocino,    ¿dónde hallaremos?
     Contesta el cochino,    allá en el corral:
  12   no dejen la fiesta,    yo pongo el tocino.
     Ya por falta de tocino,    ya no la dejamos.
  14   Ahora la carne,    ¿dónde la hallaremos?
     Contesta la vaca,    allá en el potrero:
  16   no dejen la fiesta,    yo doy mi ternera.
     Ya por falta de carne,    ya no la dejamos.
  18   Ahora el padrino,    ¿dónde lo hallaremos?
     Contesta el ratón,    allá en el rincón:
  20   no dejen la fiesta,    yo soy el padrino.
     Ya por falta de padrino    no la dejemos.
  22   Ahora la madrina,    ¿dónde la hallaremos?
     Contesta la perra,    allá en la cocina:
  24   --Si no tiran pólvora,    yo soy la madrina.
     Por falta de madrina    ya no la dejamos.
  26   Ahora el curita,    ¿dónde lo hallaremos?
     Contesta el curita,    allá en su aposento
  28   --Si traen el libro,    se hará el casamiento.--
     Les voy a contar    lo que ha sucedido:
  30   largaron el gato,    y se comió el padrino.

Nota: -5a: Otra versión de Cocorná empieza en forma muy similar (Informante Dolly Amparo Zapata, 10 años, junio 1961): El piojo y la hormiga/ se van a casar;/ por falta de sal/ -no se pueden casar. ... Contesta la chucha,/ allá en el platanal:/ que sigan la fiesta, que yo doy la sal. ... En vez de cebolla/ Contesta la arriera/ se dice:/ descogolladora... arriera = especie de hormiga americana (Colombia, México), que se alimenta sobre todo de hojas de árbol. La informante dice que lo oyó cantar por un señor en l campo.

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0888:8 La pulga y el piojo (6+6 coplas)            (ficha nº: 4779)

Versión de Montebello (Antioquia, Colombia).   Recitada por Manuel Octavio López (9a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 277, pp. 425-426.  054 hemist.  Música registrada.

     El piojo y la pulga    se van a casar;
  2   no hacen la fiesta    por falta de sal.
     Contesta el salero,    mesa:
  4   que sigan la fiesta,    que yo doy la sal.
     Por falta de sal,    que ya la tenemos,
  6   ahora carnita,    ¿dónde hallaremos?
     Contesta la vaca,    allá en el potrero:
  8   que siga la fiesta,    yo doy el ternero.
     Por falta de carnita,    que ya la tenemos,
  10   ahora papitas,    ¿dónde hallaremos?
     Contesta la papa,    en el potrero:
  12   que siga la fiesta,    que yo voy creciendo.
     Por falta de papitas,    que ya las tenemos,
  14   ahora padrino,    ¿dónde hallaremos?
     Contesta el ratón,    allá escondido:
  16   que si amarran el gato,    yo soy el padrino.
     Por falta de padrino,    que ya lo tenemos,
  18   ahora madrina,    dónde hallaremos?
     Contesta el perro,    allá en la cocina:
  20   que si no tiran pólvora,    yo soy la madrina.
     Por falta de madrina,    que ya la tenemos,
  22   ahora curita,    ¿dónde hallaremos?
     Contesta el curita,    allá en su aposento:
  24   que si me llevan dinero,    que yo doy casamiento.
     Y los novios    para casarse,
  26   tomando el vino,    comiendo el pan,
     llegó el gato    zapó el padrino.

NOTA: -11a: Variante de una forma muy parecida, de Montebello: Contestan las papas,/ que ya van naciendo: //--Que sigan la fiesta, /que yo voy creciendo. // (Informante: Rosa de la Paz López, 15 años, junio 1961).

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0224:62 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 5206)

Versión de Antioquía (Antioquía, Colombia).   Recogido antes de 1943. Publicada en Robledo 1943, pp. 266-267. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XVII, 12.1, p. 170.  028 hemist.  Música no registrada.

     Filito, filito de oro,    yo jugando al ajedrez,
  2   le dije a una gran señora:    --Qué bellas hijas tenés.
     --Téngalas o no las tenga,    yo las sabré mantener,
  4   la comida que yo coma,    ellas comerán también,
     el agua que yo bebiere,    ellas habían de beber,
  6   los zapatos que yo calce,    calzarán ellas también.
     --Yo me voy muy enojado    a los palacios del rey
  8   a ver si la reina mora    me las deja escoger.
     --Ven acá, escudero mío,    escudero tan cortés,
  10   de las hijas que yo tengo    escoge la que querés.
     --Me escojo ésta por bonita,    por legítima mujer,
  12   que parece un grano de oro,    acabado de nacer.
     La sentaré en silla de oro,    bordará telas al rey.
  14   Por la mañana una perla    y por la tarde un pastel.--

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0224:18 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 4695)

Versión de La Soledad (Atlántico, Colombia).   Recitada por Nicolasa Romero (12a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 190, p. 381.  026 hemist.  Música registrada.

     Hilo, hilo de oro,    yo jugando al azaré,
  2   me encontré una gran señora:    --¡Qué pocas hijas tenéis!
     --Si las tengo, no tas tengo,    no las tengo para dar,
  4   porque el pan que yo comiera,    ellas también comerán.
     --Yo me voy muy enojado    para mi palacio de rey
  6   a contar a mi señora,    que lo que ha de suceder.
     --Venga, venga, caballero,    no sea tan descortés,
  8   que de cuatro hijas que tengo    escoja la que usted queréis.
     --Escojo esta por esposa,    por esposa y por mujer,
  10   que su madre es una rosa    y su padre es un clavel.
     --Eso sí le recomiendo,    que me la trate muy bien.
  12   --Ella será bien tratada,    tratará como mujer,
     sentada en silla de oro,    bordando paño al rey.--

Nota: -12b tratará sic.

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0113:127 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4716)

Versión de Barranquilla (Atlántico, Colombia).   Recitada por Paulina Patiño (10a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 211, p. 388.  020 hemist.  Música registrada.

     --Yo soy la recién casada,    hace un mes que me casé.
  2   Mi marido me ha dejado    por buscar otra mujer.
     --Buenas tardes, mi buen soldado,    ¿no me ha visto a mi marido?
  4   --No, señora, no lo he visto,    déme la forma de él.
     --El es blanco,    tiene tipo de francés;
  6   en la esquina de su espada    lleva el nombre de Israel.
     --Sí, señora, sí lo he visto,    aquí mismo lo maté.
  8   --Pobrecito, mi marido,    en el cielo lo veré.
     Ahora me voy para el mercado,    me visto de verdulera,
  10   para que la gente diga:    ¡ay!, ¡qué linda se ve la viuda!--

Nota: -6a esquina sic. Aprendido de su hermana

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0178:22 Mambrú (7+7 á)            (ficha nº: 4753)

Versión de La Soledad (Atlántico, Colombia).   Recitada por Josefa mariaga (8a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 250, pp. 250-251.  012 hemist.  Música registrada.

     Mambrú se fue a la guerra,    no sé, cuando vendrá.
  2   (Si) Vendrá por la Pascua    o por la Navidad.
     --Asómate a la torre,    pa` ver, si viene ya.--
  4   Entre cuatro soldados    llevan a enterrar.
     El cajón va forrado,    pajarito va.
  6   El pájaro va cantando    el pío, pío, pá.

Notas: Los primeros hemistiquios se repiten, intercalando el estribillo: ¡qué dolor, qué dolor, qué pena!. Los segundos también se repiten intercalando el estribillo: dorremí, dorrefá. El estribillo se mantiene hasta el final.

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3013.9:2 El carabí (no rom. (á))            (ficha nº: 4764)

Versión de Barranquilla (Atlántico, Colombia).   Recitada por María Auxiliadora Lafaurier (9a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 261, p. 411.  014 hemist.  Música registrada.

     En coche va la niña,    hija de un capitán,.
  2   ¡Qué lindo pelo tiene!    ¿Quién se lo peinará?
     Se lo peina su tía,    con mucha suavidad.
  4   La niña está enferma,    ¿Quién nos la curará?
     La niña ya está muerta,    la llevan a enterrar.
  6   Arriba de la tapa    un pajarito va,
     cantando: "chidulí,    lulí, chidulí, lulá".

Nota: se canta el estribillo así: tras los primeros hemistiquios (que se repiten), caraví, y tras los segundos, caraví, durí, caraví, durá.

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0075:68 Delgadina (á-a)            (ficha nº: 4642)

Versión de Malagana (Bolívar, Colombia).   Recitada por Carmen Tahorda (11a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 126, pp. 351-352.  063 hemist.  Música registrada.

     Este era un rey    que tenía tres hijas
  2   y la más chiquita y bonita    se llamaba Delgadina.
     Y cuando su madre va a misa,    su padre la enamoraba.
  4   Un día siguiente    alcanzó a ver a su hermana:
     --Mi hermana, por ser mi hermana,    si un vaso de agua me regalaras,
  8   que el alma la tengo seca    y la vida se me acaba.
     --Perra malvada y traidora,    quítate d`esa ventana,
  10   que si mi padre te viera,    la cabeza te cortara.--
     Delgadina se quitaba,
  12   con la trenza de su pelo,    hasta el suelo le llegaba.
     Un día siguiente    incanzó ver a su hermano:
  14   --Mi hermano, por ser mi hermano,    ¿me regalas un vaso de agua?
     que el alma la tengo seca    y la vida se me acaba.
  16   --Perra malvada y traidora,    quítate d`esa ventana,
     que si mi padre te viera,    la cabeza te cortara.--
  18   Delgadina se quitó,
     con la trenza de su pelo,    hasta el suelo le llegaba.
  20   El día siguiente    incanzaba a ver a su madre:
     --Mi madre, por ser mi madre,    ¿si un vaso de agua me regala?
  22   --Perra malvada y traidora,    quítate d`esa ventana,
     que si tu padre te viera,    la cabeza te cortara.--
  24   Delgadina se quitó,
     con la trenza de su pelo,    hasta el suelo le llegaba.
  26   Un día siguiente    incanzó a ver a su padre:
     --Mi padre, por ser mi padre,    me regalas un vaso de agua,
  28   que el alma la tengo seca    y la vida se me acaba.
     --Corran, corran, hijos criados,    a dar agua a Delgadina,
  30   que el alma la tiene seca    y la vida se le acaba.--
     Cuando los criados fueron    a dar agua a Delgadina,
  32   Delgadina estaba muerta    y tenía un letrero:
     Que ella estaba con Dios,    y su padre con el diablo.

Nota: -14b, -20b, -26b incanzó sic. Aprendió el romance de su padre, que siempre vivía en Malgana.

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0075:70 Delgadina (á-a)            (ficha nº: 4644)

Versión de Palenque (Bolívar, Colombia).   Recitada por Margarita Pomares (44a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 128, pp. 354-355.  036 hemist.  Música registrada.

    
Una esposa se murió joven y dejó su anillo al esposo, para que él con la que le iba bien, con ésa se casara. Entonces él buscó en toda la ciudad y no encontró otra esposa, Entonces un día le dijo la hija de él: -Papá, préstame el anillo de la madre, a ver si me queda bien. Se lo puso y se quedó, como si fuera la madre. Entonces le dijo el papá: ¡Contigo me caso! Ya ella no aceptó, porque era su papá. Y él le puso presa a ella, sin derecho de meterle nada más que una tajada de carne y un dedal de agua. Ya está en esta prisión. De pronto venían las hermanas a visitarla. Ella les dice:
     --Mi hermana, por ser mi hermana,    socórreme un jarro de agua
  2   que tengo más sed que hambre--;    con bolas de oro jugaba.
    
Le dice la hermana:
     --Mi hermana, por ser mi hermana,    yo no se la puedo dar;
  4   si mi padre, el rey, lo sabe,    me traspasa a puñalada.--
    
Ya se va la hermana. No le da el agua. Viene la otra y le dice:
     --Mi hermana, por ser mi hermana,    socórreme un jarro de agua,
  6   que tengo más sed que hambre--;    con bolas de oro jugando
    
Le dice la hermana:
     --Mi hermana, por ser mi hermana,    yo no se la puedo dar;
  8   si mi padre, el rey, lo sabe,    me traspasa a puñalada.--
    
Hermana:
     --La casa de Doña Elvira    llenita de ángeles está,
  10   la casa del rey su padre    tronando de diablos está.--
    
Papá:
     --La casa de Doña Elvira    llenita de diablos está,
  12   la casa del rey su padre    llenita de ángeles está.--
    
De pronto venían las hermanas a visitarla. Ella les dice:
     --Mi hermana, por ser mí hermana,    socórreme un jarro de agua,
  14   que tengo más sed que hambre--;    con bolas de oro jugaba.
    
Viene la tía. Ella le dice:
     --Mi tía, por ser mi tía,    socórrame un jarro de agua,
  16   que tengo más sed que hambre--;    con bolas de oro jugando.
    
Entonces la tía le dice:
     --Mi sobrina, por ser mi sobrina,    yo no se la puedo dar,
  18   porque usted no quiere ser    madrasta de sus hermanas.--
    
Ella decide casarse. Pero, cuando la sacan de allí, muere.

Nota: Hermana: --La casa de Doña Elvira / llenita de ángeles está,/ la casa de su rey padre / tronando de diablos está.-- Papá: --La casa de Doña Elvira / llenita de diablos está,// la casa del rey su padre / llenita de ángeles está//. de pronto venían las hermanas a visitarla. Ella les dice: Mi hermana por ser mi hermana, / socórreme un vaso de agua,// que tengo más sed que hambre, / con bolas de oro jugaba //(sic).

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0222:19 Bernal Francés (í)            (ficha nº: 4650)

Versión de Malagana (Bolívar, Colombia).   Recitada por Carmen Beltrán (37a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 146, p. 364.  024 hemist.  Música registrada.

     --Francisquita, Francisquita,    su puerta vení a abrir.
  2   --¿Quién es el Mirón francés,    que mi puerta manda abrir?
     No le tema mi marido,    que él está lejos de aquí.
  4   Y si algo le pasara,    las noticias han de venir.--
    
(Una mujer le apagó la luz. Era pagada. Salió entonces)
.
  6   --¡Qué desgracia me ha pasado,    qué desgracia para mí,
     que al bajar las escaleras    se me apagó el candil!--
    
Se entraron con el otro Mirón. Y el marido lejos. Pero el Mirón era el mismo marido que llegó. Llegaron arriba a la cama de ella, y él le reconoció, que era muy triste. Él dijo:
.
  8   --¿Qué tienes, hija mía,
     que está tan triste,    que no te acercas de mí?
  10   No le tema a tu marido,    que está lejos de aquí.
     Y si algo le pasara,    las noticias han de venir.--
    
Entonces el Mirón hizo una resolución, (era el mismo marido viejo, que había llegado). Dijo:
.
  12   --Aquí no hay nada más nada.--
    
Él dice:
.
     --¡Cuchillo, cacha de nácar,    banderilla de marfil,
  14   dame ánimo y valor,    pa` quitar esta puta de aquí!--
    
La mató.

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0168.1:26 ¿Dónde vas, Alfonso XII? (í+polias.)            (ficha nº: 4689)

Versión de Cartagena (Bolívar, Colombia).   Recitada por Gloria Amardora (12a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 184, p. 379. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 12.3, p. 44.  016 hemist.  Música registrada.

     Se acabó la flor de mayo,    se acabó la flor de abril,
  2   se acabó mi buena madre,    para siempre la perdí.
     El cajón era de oro    y la tapa de marfil,
  4   y el velo que la cubría    eran rosas y jazmín.
     Al llegar al cementerio    una campana dobló,
  6   y los besos, que me daba,    para siempre los perdí.
     --Angelito de mi guarda,    tú que sabes, donde está,
  8   dime, ¿dónde está mi madre?    --En el cielo está con Dios.--

Nota en la antología de Díaz Roig: Recreación hecha con base en el romance y que se, incluye aquí para mostrar cómo la poesía tradicional puede usarse para expresar algo propio.

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0168.1:28 ¿Dónde vas, Alfonso XII? (í+pareados)            (ficha nº: 4691)

Versión de Cartagena (Bolívar, Colombia).   Recitada por Alcira Arzuza (13a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 186, pp. 379-380.  020 hemist.  Música registrada.

     Debajo de un monte verde    una sombra vi venir.
  2   Mientras más me alejaba,    se me acerca ella a mí.
     --A mis tres hijas que tengo,    no se los hagas saber,
  4   muerta tendida su madre,    se vayan a entristecer.
     Cuando llega Alfonso Doce:    --Mercedita, ¿dónde está?--
  6   Cuatro carros la llevaron,    a enterrar.
     Las farolas del palacio    ya no quieren alumbrar,
  8   porque se murió Mercedes,    el luto se ha de cargar.
     Ya murió la flor de mayo,    ya murió la flor de abril,
  10   porque se murió la Reina    del palacio de Madrid.
Nota: -3b los sic. Aprendido de su abuela, Sra. Sabina Arzuza, de 63 años.

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0168.1:29 ¿Dónde vas, Alfonso XII? (í)            (ficha nº: 4692)

Versión de Malagana (Bolívar, Colombia).   Recitada por Carmen Beltrán (37a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 187, p. 380.  008 hemist.  Música registrada.

     --¿Dónde vas, Alfonso López,    dónde vas por el jardín?
  2   --Voy en busca de Mercedes,    que ayer tarde la perdí,
     --De mis tres hijas que tengo,    no les vayanse a decir;
  4   no le digas, que me he muerto,    que se pueden afligir.--

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0224:16 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 4693)

Versión de Cartagena (Bolívar, Colombia).   Recitada por María Cavarcas (13a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 188, p. 380.  020 hemist.  Música registrada.

     Hilito, hilito de oro,    yo jugando la encontré;
  2   me dice una gran señora,    que de linda ha de tener.
     --Si la tengo o no la tengo,    ni la dejo de tener,
  4   con el pan que yo comiera,    comerán ellas también.
     --Ven acá, Juan Escudero    escudero del cuartel,
  6   de tantas hijas que tengo    escójala que querer.
     --Cojo ésta, cojo ésta,    por esposa y por mujer,
  8   porque su madre es una rosa    y su padre es un clavel.
     --Adiós, hija de mi vida,    adiós, hija de mi amor,
  10   has dejado a tu madre    con la vida del dolor.--

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0224:17 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 4694)

Versión de Cartagena (Bolívar, Colombia).   Recitada por Cristina Anaya (13a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 189, pp. 380-381.  024 hemist.  Música registrada.

     Hilito, hilito de oro,    yo jugando el asedré,
  2   me dijo una gran señora,    --¡Qué lindas hijas tenéis!
     --Si las tengo, no las tengo,    yo las sabré mantener,
  4   porque el pan que yo comiese,    comerán ellas también.
     --Yo me voy muy enojado    para el palacio del rey,
  6   que las hijas del rey moro    no me las dan por mujer.
     --Vuelva, vuelva, caballero,    no sea usted tan descortés,
  8   de las hijas que yo tengo    escoja usted la que queréis.
     --Cojo ésta, cojo ésta    por esposa y por mujer,
  10   que su madre es una rosa    y su padre un clavel.
     --Lo que quiero, caballero,    es que me la mantenga bien
  12   con un pedacito de pan    y un poquito de café.--

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0224:24 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 4701)

Versión de Malagana (Bolívar, Colombia).   Recitada por Vicenta Herrera (34a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 196, p. 383.  021 hemist.  Música registrada.

     Filito, filito de oro,    yo jugando la encontré.
  2   Me dijo una gran señora:    --¡Qué lindas hijas tenéis!
     --Si las tengo, no las tengo,    ni las dejo de tener,
  4   con el pan que yo comiere,    comerán ellas también.
     Yo me voy muy enojado    para el palacio del rey,
  6   que las hijas del rey moro    no me las dan por mujer.
     --Vuelva, vuelva, caballero,    no sea usted tan descortés;
  8   de las hijas que yo tengo    coja usted la que queréis.
     ¡Coja esta, por esposa y por mujer!
  10   Lo que advierto, caballero,    que me las trate muy bien,
     su pastelito por la mañana    y su azotico también.--

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0113:126 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4715)

Versión de Cartagena (Bolívar, Colombia).   Recitada por Tomasita Berríos (14a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 210, p. 388.  020 hemist.  Música registrada.

     --Yo soy la recién casada,    hace un mes que me casé.
  2   Mi marido me abandona    por amar otra mujer.
     --Buenas tardes, mi buen soldado,    ¿no me ha visto usted mi esposo?
  4   --No, señora, no lo he visto,    déme la señal de él.
     --Mi marido es alto y grueso,    tiene tipo de francés;
  6   en el mango de la espada    lleva el nombre de Isabel.
     --Sí, señora, lo conozco,    y aquí mismo lo enterré.
  8   --Pobrecito, mi marido,    en el cielo lo veré.
     --Mañana saldré al mercado    con mi traje moradito,
  10   para que digan las muchachas:    ¡qué elegante va Isabel!--

Notas: Final de una variante de Cartagena, por lo demás muy parecida: --Mañana, por la mañana, / iré al mercado // con mi traje moradito, / para que la gente diga: / que luto le cargué (sic)//. A pesar del motivo del abandono (vv 1-2), y del desenlace (vv 9-10), sigue siendo pareciéndose más que nada a las Señas del esposo en é. De momento, así lo voy a clasificar.

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0144:26 Don Gato (á-o)            (ficha nº: 4728)

Versión de Malagana (Bolívar, Colombia).   Recitada por Elisabeth Romero (13a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 223, p. 393. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 12.3, p. 138.  014 hemist.  Música registrada.

     Estando el señor don Gato    sentadito en su tejado,
  2   Le mandaron una carta,    que si quería ser casado
     con una gatica blanca,    hija de un gálico negro.
  4   El gato por ver la gata    se ha caído del tejado.
     Se ha roto cuatro costillas,    el espinazo y el rabo.
  6   Ya lo llevan a enterrar    a la plaza del mercado.
     Al olor de la sardina    el gato ha resucitado.

Variantes: -8b Ciénaga "se ha partido cuatro patas"; "al olor de la asadura". Por lo demás, en la Costa la versión está de acuerdo con la forma arriba indicada.
Nota: -3b gálico: Díaz Roig lo sustituye con gatico ; -3b El refrán y la repetición se omiten. Se canta el estribillo miau, miau, miau, miau, miau, tras el segundo hemistiquio, que luego se repite.

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0178:20 Mambrú (7+7 á)            (ficha nº: 4751)

Versión de Cartagena (Bolívar, Colombia).   Recitada por Nuri Díaz (12a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 248, p. 403.  024 hemist.  Música registrada.

     En Francia ha nacido un niño,    de padre militar,
  2   Por no tener padrino    Mambrú se llamará.
     Mambrú se fue a la guerra,    ¡no sé, cuando vendrá.
  4   Si vendrá por la Pascua    o por la Navidad.
     Súbete a la torre,    a ver, quién viene ya.
  6   Lo que viene es un paje,    ¿qué noticias traerá?
     Las noticias que trae    nos van hacer llorar.
  8   Que Mambrú se ha muerto,    lo llevan a enterrar.
     El cajón era de oro,    la tapa de cristal.
  10   Encima de la tapa    una corona va.
     Encima de la corona    un pajarito va.
  12   El pájaro va cantando    la pío pío pá.

Notas: El primer hemistiquio se repite, intercalando el estribillo: ¡qué dolor, qué dolor, qué pena!. El segundo también se repite intercalando el estribillo: dorremí, dorrefá. A partir del vv -2 se ha suprimido el estribillo; sin embargo éste se suele repitir durante todas las estrofas; así en algunas de las otras versiones. Noten el parecido entre las versiones colombianas y la gaditana (así como las de León).

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0178:21 Mambrú (7+7 á)            (ficha nº: 4752)

Versión de Cartagena (Bolívar, Colombia).   Recitada por María Martínez (14a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 249, p. 404.  016 hemist.  Música registrada.

     En Francia nace un niño,    ¿qué nombre le pondrán?
  2   Por no tener madrina,    Mambrú se llamará.
     Mambrú se fue a la guerra,    no sé, cuando vendrá.
  4   --Asómate a la torre,    a ver, si viene ya.--
     Allá viene el correo,    ¿qué noticias traerá?
  6   Mambrú murió en la guerra,    lo llevan a enterrar.
     Y encima de 1a caja    un pajarito va.
  8   El pájaro va cantando    el pío, pío, pá.

Notas: El primer hemistiquio se repite, intercalando el estribillo: ¡qué dolor, qué dolor, qué pena!. El segundo también se repite intercalando el estribillo: dorremí, dorrefá. A partir del vv -2 se ha suprimido el estribillo; sin embargo éste se suele repitir a lo largo del poema; así en algunas de las otras versiones.

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0178:29 Mambrú (7+7 á)            (ficha nº: 4760)

Versión de Bocachica (Bolívar, Colombia).   Recitada por Magola Cortés (13a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 257, p. 409.  006 hemist.  Música registrada.

     Mambrú se fue a la guerra,    montado en una perra.
     La perra se cayó    y Mambrú se reventó.
     ¿Y cuándo volverá?    ¿Y cuándo volverá?
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

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3013.9:1 El carabí (no rom. (á))            (ficha nº: 4763)

Versión de Cartagena (Bolívar, Colombia).   Recitada por Concepción Ayora (13a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 260, pp. 410-411. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 12.1, p. 94-95.  016 hemist.  Música registrada.

     La niña va en coche,    hija de un capitán,
  2   ¡Qué hermoso pelo tiene!    ¿Quién se lo peinará?
     Se lo peina su tía,    con peinecito de oro.
  4   La niña está enferma,    la llevan al doctor.
     La niña ya está muerta,    la llevan a enterrar.
  6   En cajoncito de oro    y tapa de cristal.
     Encima de la tapa    dos pajaritos van.
  8   Cantando el pío, pío,    cantando el pío pá.

Nota: se canta el estribillo así: tras los primeros hemistiquios (que se repiten), caraví, y tras los segundos, caraví, durí, caraví, durá.

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1537.1:31 El rastro divino (á-a+á-o)            (ficha nº: 5085)

Versión de Malagana (Bolívar, Colombia).   Recitada por Nemesia Sánchez (63a). Recogido antes de 1961. Publicada en Beutler 1977 [1978], p. 321. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº VII, 12.2, p. 84.  031 hemist.  Música no registrada.

     Jueves santo, jueves santo,    jueves santo, aquel día
  2   estaba la Virgen María    buscando a su hijo amado.
     En la calle de Amargura    está una niña sentada.
  4   La Virgen le preguntó:    --Buena y bien criada,
     ¿por aquí no ha pasado    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  6   mi hijo de mi corazón,    el hijo de mis entrañas?
     --Por aquí pasó, señora,    antes que el gallo cantara,
  8   con un madero de cruz    en su hombro atravesado.
     Como el madero era verde,    a cada paso arrodillaba.
  10   Una soga en su garganta,    que por ella tropicaba,
     una corona de espina    en su cabeza traspasada.--
  12   La Virgen [oyó] eso,    cayó en el suelo desmayada.
     San Juan, como buen sobrino,    en brazo la levantó diciéndole:
  14   --Alevántate, tía mía,    alevántate, tía amada,
     que en el Calvario sangrino    está mi primo clavado.
  16   Ya aprietan las clavijas,    ya lo habrán crucificado.--

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0178:25 Mambrú (7+7 á)            (ficha nº: 4756)

Versión de Sáchica (Boyacá, Colombia).   Recitada por Esperanza Restrepo (11a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 253, pp. 406-407. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 12.1, p. 193-194.  018 hemist.  Música registrada.

     Mambrú se fue a la guerra,    no sé, cuando vendrá.
  2   Si vendrá por la Pascua    o por la Trinidad.
     La Trinidad se pasa,    Mambrú no viene ya.
  4   Allá viene un paje.    Qué noticias traerá?
     Las noticias que trae    son para hacer llorar.
  6   Que Mambrú ya se ha muerto,    lo llevan a enterrar.
     En caja de terciopelo    y tapa de cristal.
  8   Encima de la tapa    un pajarito va.
     Cantando el pío pío,    cantando el pío pá.

Nota: Los primeros hemistiquios se repiten, intercalando el estribillo: mirondón, mirondón, mirondela. Los segundos también se repiten. El estribillo se mantiene hasta el final. Aprendido de su madre.

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0565:6 Estando una pastora... mató a su gatito (7+7 í-o)            (ficha nº: 4774)

Versión de Sáchica (Boyacá, Colombia).   Recitada por Berenice García de Buitrago (33a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 271, p. 417.  016 hemist.  Música registrada.

     Estaba una pastora,    cuidando un rebañito.
  2   Con leche de sus cabras    hacía su quesito.
     El gato la miraba    con ojos golositos.
  4   Al fin metió la uña,    se comió el quesito.
     La pastora enfadada    dio muerte a su gatito.
  6   Y se fue a confesarse    con el padre Clarito.
     --Acusóme a vos, padre,    que maté mi gatito.
  8   --De penitencia pongo,    que a Dios des un besito.--

Nota: tras el primer hemistiquio (que se repite), se canta el estribillo larán, larán, larito. Se repite también el -1b. La informante dice haber aprendido el romance de su madre.

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0049:75 Conde Niño (á)            (ficha nº: 4623)

Versión de Pensilvania (Caldas, Colombia).   Recitada por Madre María Abigaíl. Recogida en Salazar, Norte de Santander por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 107, p. 341, notación musical, nº 12, p. 559.  020 hemist.  Música registrada.

     Se levanta el Niño Conde    una mañana de San Juan
  2   a darle agua a su caballo    a las orillas del mar.
     Mientras su caballo bebe,    --¡se sienta usted a cantar!--
  4   Le dice la madre a la hija:
     --Oí, qué `bonita` canta    la sirenita en la mar.
  6   --Esa no es la sirenita,    la que usted oye cantar.
     --De ser ese Niño Conde    lo debemos de matar.
  8   --Si al Niño Conde lo matan,    yo viva no he de quedar.
     A él lo entierren en In iglesia,    a mí junto de un altar.
  10   De mí sale una paloma    y de él un bello gavilán--

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0075:67 Delgadina (á-a)            (ficha nº: 4641)

Versión de Pensilvania (Caldas, Colombia).   Recitada por Madre María Abigaíl. Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 125, pp. 350-351, notación musical, nº 19, p. 562.  034 hemist.  Música registrada.

     Un rey tenía tres hijas    más bonitas que la plata.
  2   De las tres la más chiquita    Delgadina se llamaba.
     Un día estando comiendo,    dijo al rey que la miraba:
  4   --Padre mío, no me mires,    porque estoy enamorada.
     --Pronto, pronto, pues, mis criados,    Delgadina es encerrada
  6   y en una torre muy alta    y es privada de comer.
  8   Y si pide de beber,    llévenle agua de retama,
     y si pide de comer,    denle la carne salada.--
  10   Mañana, al otro día    asomóse a la ventana
     y miró a sus hermanas,    tomándose un jarro de agua.
  12   --Hermanitas, si sois las mías,    dadme un poquito de agua;
     el corazón lo tengo seco    y a mi Dios le entrego el alma.
  14   --Pronto, pronto, pues, mis criados,    llévenle agua a Delgadina,
     unos en jarros de oro    y otros en jarros de plata.--
  16   Encontraron la Magdalena a los pies,    cosiéndole la mortaja,
     y la aguja era de oro    y el dedal era de plata.

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0098.1:12 ¿Cómo no cantáis, la bella? A lo divino (é-a)            (ficha nº: 4571)

Versión de Popayán (Cauca, Colombia).   Recitada por Aída Ester Villaquiram (12a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 8, p. 304.  017 hemist.  Música registrada.

     La Virgen se está peinando    debajo de una palmera;
  2   sus peines eran de plata,    su cinta de primavera.
     Por allí pasó José    y le dijo de esta manera:
  4   --¿Cómo no canta la linda,    cómo no canta la bella?
     --¿Cómo quieres que yo cante,    solita y en tierra ajena,
  6   si un hijo que yo tenía,    más blanco que una azucena,
     me lo están crucificando    en una cruz de madera?
  8   ¡Os ayudará San Juan    y también la Magdalena,
     que es muy buena medianera!--

Nota: la recitadora aprendió el romance en una escuela de Pasto.

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0098.1:22 ¿Cómo no cantáis, la bella? A lo divino (é-a)            (ficha nº: 4581)

Versión de Popayán (Cauca, Colombia).   Recitada por Esperanza Restrepo (12a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 18, p. 305.  004 hemist.  Música registrada.

     La Virgen estaba sentada    debajo de una palmera;
  2   sus peines eran de aro,    la cinta de primavera.

Nota: la recitadora aprendió el romance en casa.

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0226:33 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4602)

Versión de Popayán (Cauca, Colombia).   Recitada por Gloria Mosquera (11a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 39, p. 312. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 12.1, p. 259-260.  040 hemist.  Música registrada.

     Camina la Virgen pura    del Egipto para Belén,
  2   en la burrica mansa,    que le compró San José.
     Lleva el niño entre sus brazos    y el Santo camina bien.
  4   En el medio del camino    el niño tenía sed.
     --No pidas agua, mi niño,    no pidas agua, mi bien;
  6   que los ríos vienen turbios    y no se pueden beber.--
     Más arriba, en aquel alto,    hay un rico naranjal;
  8   que el hombre, que lo cuida,    es un hombre que no ve.
     --¡Por Dios pido, buen viejo,    que así Dios te deje ver,
  10   que me des una naranja,    que mi niño tiene sed!
     --Entre usted, señora, y coja,    lo puede embellecer.--
  12   La Virgen como prudente    se cogió tan solo tres.
     Una se la dio a su niño,    otra se la dio a José,
  14   otra se quedó en la mano,    para la Virgen no ve.
     El niño, como era niño,    no se sabe de coger.
  16   Por una que coja el niño,    cien vuelven a florecer.
     Camina la Virgen pura    y el viejo comienza a ver.
  18   --¿Quién ha sido esta señora,    que me ha hecho tanto bien,
     que me ha dado luz en los ojos    y en el corazón también?--
  20   Era la Virgen María,    que ha venido a Belén.

Nota: Aprendido de una prima.

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0180:37 Marinero al agua (á-a)            (ficha nº: 4676)

Versión de Cali (Cauca, Colombia).   Recitada por Clara Mendoza (13a). Recogida en Popayán, Cauca por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 172, p. 375, notación musical , nº 26,p. 566.  020 hemist.  Música registrada.

     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ]
     --¿Cuánto me das, marinero?    ¿Cuánto me das, marinero,
  2   porque te saque del agua, sí, sí,    porque te saque del agua, sí, si?
     --Yo te doy mis navíos,    yo te doy mis navíos,
  4   mi oro, mi plata, sí, sí,    mi oro, mi plata, sí, sí.
     --Yo no quiero tus navíos,    yo no quiero tus navíos,
  6   ni tu oro, tu plata, sí, sí,    ni tu oro, tu plata, sí, sí.
     --Entonces, ¿qué e` lo que quieres?    Entonces, ¿qué e` lo que quieres?
  8   --El corazón de María, sí, sí,    el corazón de María, sí, sí.
     --Lo tengo en una vidriera, sí, sí,    lo tengo en una vidriera, sí, sí.
  10   Lo tengo en una vidriera, sí, sí,    lo tengo en una vidriera, sí, sí.--

Nota: Aprendido de su madre.

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0224:35 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 4712)

Versión de Mercaderes (Cauca, Colombia).   Recitada por Petronila Angulo (15a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 207, pp. 386-387, notación musical , nº 33,p. 568.  020 hemist.  Música registrada.

     Jilita, jilita de oro,    que jilando Alejandría,
  2   yo vide una gran señora,    que lindas hijas tenía.
     --Téngalas o no las tenga,    yo las sé mantener,
  4   que del pan que yo comiera,    comerán ellas también.
     --Yo me voy muy enojado    pa` los palacios del rey,
  6   que las hijas del rey moro    no me las dan por mujer.
     --Vuelve, vuelve, caballero,    caballero muy cortés,
  8   que las hijas del rey moro,    escójala que queréis.
     --Esta escojo y esta adoro,    por esposa y por mujer,
  10   que parece blanca rosa,    acabada de nacer.--

Nota: Aprendido en la casa de su madre.

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0144:36 Don Gato (á-o)            (ficha nº: 4738)

Versión de Popayán (Cauca, Colombia).   Recitada por Dora Graciela Fuentes (14a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 233, p. 397.  017 hemist.  Música registrada.

     Estaba el señor don Gato    en silla de oro sentado,
  2   con sus mediecitas de oro    y sus zapaticos calados.
     Estando un día sólito,    se subió por una escalera,
  4   y se cayó del tejado.    El gato se descuartizó,
     se rompió media cabeza    y este gato se murió.
  6   Lo llevaron a enterrar    a la plaza principal.
     Los ratones visten de rojo    y las gatas de colorado.
  8   Tan alegres se pusieron,    al ver que había muerto un rey,
     que tanta guerra había dado.

Nota: Aprendido de su madre.

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0178:26 Mambrú (7+7 á)            (ficha nº: 4757)

Versión de Popayán (Cauca, Colombia).   Recitada por Berenice García de Buitrago (33a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 254, p. 407.  016 hemist.  Música registrada.

     Mambrú se fue a la guerra,    no sé, cuando vendrá,
  2   Me he subido a la tumba,    a ver, si aun vendrá,
     Por allá viene un paje,    ¿qué noticias traerá?
  4   Las noticias que traigo,    dan ganas de llorar.
     Que Mambrú ya se ha muerto,    lo llevan a enterrar.
  6   En caja de terciopelo,    con tapa de cristal.
     Encima de la tumba,    un pajarito está.
  8   Cantanto el pío, pía,    cantando el pío pá.

Notas: Los primeros hemistiquios se repiten, intercalando el estribillo: ¡qué dolor, qué dolor, qué pena!. Los segundos también se repiten intercalando el estribillo: dorremí, dorrefá. El estribillo se mantiene hasta el final.

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1537.1:32 El rastro divino (á-o)            (ficha nº: 5086)

Versión de San Juan de Micay (Cauca, Colombia).   Recitada por Clemencia Suárez (50a). Recogido antes de 1976. Publicada en Granda 1976, p. 225. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº VII, 12.3, p. 84.  008 hemist.  Música no registrada.

     Jesucristo se ha perdido,    su madre lo anda buscando
  2   preguntando si le han visto    un lucero relumbrando.
     --Por aquí pasó, señora,    iba p`al monte Calvario,
  4   se aparece con los hombres    a morir crucificado.

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0184:68 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 3639)

Versión de Condota (Chocó, Colombia).   Recitada por una mujer. Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1969, Studien zum spanischen Romancero in Kolumbien ..., Heidelberg, Carl Winter Universitätsverlag.. Reeditada en Beutler 1977 [1978], Estudios sobre el romancero español en Colombia nº 135, p. 358. Notación musical.  028 hemist.  Música no registrada.

     Estaba la Santa Juana    a la voz de su candela,
  2   con sus dos hijas preciosas,    Blancaflor y Filomena.
     A eso llegó un pastor,    se enamoró de una d`ellas.
  4   --Me caso con Blancaflor,    y vuelvo por Filomena.
     A los dos años cumplidos    volvió el pastor donde su suegra.
  6   --Buenas noches tenga, suegra.    --Buenas noches tenga, yerno.
     ¿Cómo quedó Blanca y Bella?    --De feliz parto, señora,
  8   y le manda suplicar,    que le preste a Filomena.
     --A Filomena no la presto    porque está niña y doncella.
  10   --Préstela no más, señora,    yo la llevo con cuidado.
     --Entra, Filomena, al cuarto,    vestirte de seda negra,
  12   que te manda a suplicar    su hermanita Blanca y Bella.
     A la mitad del camino    el pastor dispuso de ella.
  14   Después de que la gozó,    su lengua se la sacó.
    

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0184:69 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 3640)

Versión de Istmina (Chocó, Colombia).   Recitada por el señor Eduardo Mosquera (49a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1969, Studien zum spanischen Romancero in Kolumbien ..., Heidelberg, Carl Winter Universitätsverlag.. Reeditada en Beutler 1977 [1978], Estudios sobre el romancero español en Colombia nº 136, pp. 358-359.  032 hemist.  Música no registrada.

     Estaba la Santa Juana    al labor de su candela,
  2   con sus dos hijas preciosas,    Blancaflor y Filomena.
     A eso pasó un pastor,    se enamoró de una de ellas.
  4   --Me caso con Blancaflor,    y muero por Filomena.--
     A los dos meses y medio    se fue el pastor pa` su tierra.
  6   A los tres meses y medio    volvió a casa de su suegra.
     --¿Cómo quedó Blancaflor?    --De parto quedó, señora,
  8   y le manda suplicar    que le preste a Filomena.
     --Filomena no la presto    porque está niña y doncella.
  10   --Yo la llevo con cuidado,    como, al fin, cuñado de ella.--
     Al otro día de mañana    por delante la llevó.
  12   En la mitad del camino    su pecho le declaró.
     En eso pasó un pastor,    y de señita le habló,
  14   que le escribiese una carta    a su hermana Blancaflor.
     Blancaflor cogió la carta,    y d`ese susto malparió.
  16   ¡Que lo apresen a su marido,    por ser pícaro y traidor!
    
    

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0184:70 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 3641)

Versión de Condoto (Chocó, Colombia).   Recitada por la señora Wanda Anrae (39a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1969, Studien zum spanischen Romancero in Kolumbien ..., Heidelberg, Carl Winter Universitätsverlag.. Reeditada en Beutler 1977 [1978], Estudios sobre el romancero español en Colombia nº 137, p. 359.  042 hemist.  Música no registrada.

     Estaba la Santa Juana    al lado de su candela,
  2   con sus dos hijas queridas,    Blancaflor y Filomena.
     A eso pasó un pastor,    se enamoró de una d`ellas.
  4   --Me caso con Blancaflor,    y vuelvo por Filomena.--
     A los tres años cumplidos    volvió el pastor a la suegra:
  6   --Buenas tardes, suegra buena.    --Buenas tardes, yerno bueno.
     --¿Cómo quedó Blancaflor?    --Blancaflor quedó muy buena
  8   y le manda suplicar    que le preste a Filomena.
     --Filomena no puede ir    porque está niña y soltera.
  10   --Préstela no más, señora,    mire, que de parto queda.
     --Entra al cuarto, Filomena,    póngate el vestido de seda,
  12   que te vas a visitar    tu hermana, la blanca y bella.--
     Al otro día de mañana    por delante la llevó.
  14   En la mitad del camino    su pecho le declaró.
     Y después de que la gozo,    la lengua se la sacó.
  16   A eso vino otro pastor,    ella de seña le habló:
     --Llévele esta cartica    a mi hermana Blancaflor.--
  18   Blancaflor cogió la carta,    d`ese susto malogró.
     Cuando vio a Filomena,    volvió y se consoló.
  20   Se fue por la calle arriba    donde el Alcalde Mayor:
     --¡Mátenme a mi marido,    es un pícaro traidor!--
    

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0184:71 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 3642)

Versión de Pueblo Nuevo, Istmina (Chocó, Colombia).   Recitada por Doña Apolonia Mosquera (42a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1969, Studien zum spanischen Romancero in Kolumbien ..., Heidelberg, Carl Winter Universitätsverlag.. Reeditada en Beutler 1977 [1978], Estudios sobre el romancero español en Colombia nº 138, pp. 359-360.  036 hemist.  Música no registrada.

     Estaba la Santa Juana    a la voz de su candela,
  2   con sus dos hijas preciosas,    Blancaflor y Filomena.
     En esta pasó un pastor,    se enamoró de una d`ellas.
  4   Se casa con Blancaflor,    y muere por Filomena.
     A los seis años cumplidos    fue pastor para su tierra.
  6  
(Blancaflor manda decir a la mamá, que le preste a Filomena)
     --Dentre al cuarto, Filomena,    vístase de seda negra.
  8   --Madre, yo me vistiera,    pero no tengo la seda.
     --Filomena no la presto,    porque está niña y doncella.
  10   --Préstela no más, señora    , yo la llevo con cuidado.
     Ella como hija mía,    y yo como dueño d`ella.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  12   En esta pasan los «sarteadores»,    de señas no más le habló:
     --Que le lleven esta carta    a mi hermana Blancaflor,
  14   porque Juancito, su esposo,    la lengua me la sacó.--
     Tomó Blancaflor la carta,    d`ese susto malparió.
  16   Luego se tiró a la calle,    con la justicia encontró:
     --Aprésenme mi marido,    que es un pícaro traidor,
  18   porque a Filomena, mi hermana,    la lengua se la sacó.--
    

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0184:72 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 3643)

Versión de San Antonio, Cabecera del Brazo, Istmina (Chocó, Colombia).   Recitada por la señora María Ignacia Mosquera (57a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1969, Studien zum spanischen Romancero in Kolumbien ..., Heidelberg, Carl Winter Universitätsverlag.. Reeditada en Beutler 1977 [1978], Estudios sobre el romancero español en Colombia nº 139, p. 360.  032 hemist.  Música no registrada.

     Estaba la Santa Juana    a la voz de su candela,
  2   con sus dos hijas preciosas,    Blancaflor y Filomena.
     A eso pasó un pastor    y se enamoró de una d`ellas.
  4   --Me caso con Blancaflor,    y muero por Filomena.--
     A los tres días de casado    siguió el pastor a su tierra.
  6   A los nueve meses cumplidos    llegó a la casa de su suegra.
     --¿Cómo quedó Blancaflor?    --Señora, de parto queda,
  8   y le manda a suplicar    que le preste a Filomena.
     --A Fiiomena no la empresto,    porque está niña y doncella.
  10   --Préstela no más, señora,    como si fuera con ella.
     --«Dentra» al cuarto, Filomena,    vístase de seda negra,
  12   para que va a visitar    a tu hermana blanca y bella.--
     En la mitad del camino    el pastor hizo uso d`ella.
  14   Luego, después qu` usó d`ella,    la lengua se la sacó.
     Después de ocurrido esto,    a su hermana noticia llegó.
    
(Dijo:)
  16   --¡Mátenme a mi marido,    por pícaro y traidor!--
    

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0184:73 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 3644)

Versión de Quibdó (Chocó, Colombia).   Recitada por la señora Dominga Palacio (90a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1969, Studien zum spanischen Romancero in Kolumbien ..., Heidelberg, Carl Winter Universitätsverlag.. Reeditada en Beutler 1977 [1978], Estudios sobre el romancero español en Colombia nº 140, pp. 360-361.  035 hemist.  Música no registrada.

     Estaba la Blancaflor    arrimada a su candela,
  2   con sus dos hijas preciosas,    Blancaflor y Filomena.
     En esto pasó un pastor,    se enamoro de una d`ella[s].
  4   Se casó con Blancaflor,    y murió por Filomena.
     --A los tres días pasados    se fue el pastor pa` su tierra.
  6   Y a los tres días cabales (sic)    llega el pastor a su suegra.
     --Buenas tardes tenga, yerno.    --Buenos días tenga, suegra.
  8   ¿Cómo queda Blancaflor?    --Señora, de parto queda,
     que le manda suplicar    que le mande a Filomena.
  10   --Filomena no la presto,    porque está pura y doncella.
     --Mándela no más, señora,    como que fuera con ella.
  12   --Dentre, dentre, Filomena,    vístate de seda negra.
     Mañana de mañanita,    coja el camino con ella.
  14   Filomena cogió el camino    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     En la mitad del camino    su pecho le declaró.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  16   que le mandara esa carta    a mi hermana Blancaflor.--
     Blancaflor cogió la carta,    d` este susto malparió;
  18   que su marido era un pícaro,    y era pícaro traidor.
    

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0098.1:24 ¿Cómo no cantáis, la bella? A lo divino (é-a)            (ficha nº: 4583)

Versión de Bogotá (Chocó, Colombia).   Recitada por Rogerio Velásquez, profesor. Recogida por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 20, p. 306.  004 hemist.  Música registrada.

     La Virgen se está peinando    debajo de una palmera;
  2   los peines eran de plata,    la cinta de primavera.

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0226:38 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4607)

Versión de Istmina (Chocó, Colombia).   Recitada por María Ignacia Mosquera (57a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 44, p. 314.  024 hemist.  Música registrada.

     Camina la Virgen pura    del Valle para Belén.
  2   En la mitad del camino    pidió el niño agua beber.
     --Agua te daré, mi niño,    agua te daré, mi bien;
  4   porque las aguas están turbias,    ríos y fuentes también.--
     Camine más adelante,    un triste ciego encontré.
  6   --¡Ciego, que nada no vía,    ciego, que nada no ve,
     ciego, dame una naranja,    para mi niño aplacar sed!
     --¡Cójalas no más, señora,    cójalas, que es menester,
  8   cójalas en una en una,    cójalas, en tres en tres!
     Cójalas, las más maduras,    las que fuesen menester.--
  10   En la mitad del naranjo,    ya el ciego empezaba a ver.
     --¿Quién sería esta gran señora,    que me hizo esta gran merced?
  12   ¿Sería la Virgen pura    o el glorioso San José?
     ¡Que me hizo volver la vista    como la primera vez!--

Nota -5b encontré sic.

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0226:39 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4608)

Versión de Istmina (Chocó, Colombia).   Recitada por Eduardo Mosquera (49a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 45, p. 314.  026 hemist.  Música registrada.

     Camina la Virgen pura    del Valle para Belén.
  2   En la mitad del camino    el niño agua beber.
     --Agua te daré, mi niño,    agua te daré, mi bien;
  4   porque los ríos están turbios,    agua y fuentes también.--
     Camina más adelante,    un triste ciego encontró.
  6   --¡Ciego, que nada no vía,    ciego, que nada no ve,
     ciego, dame una naranja    pa` mi niño aplacar sed!
  8   --Ahí está el naranjo, señora,    cójalo que `s menester;
     cójalas en una en una,    cójalas en tres en tres;
  10   coja las más maduras,    las que fuesen menester.--
     En la mitad del naranjo,    ya el ciego empezaba a ver.
  12   --¿Cuál sería esta gran señora,    que me hizo esta gran merced?
     ¿Si sería la Virgen pura    o el glorioso San José?--

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0226:40 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4609)

Versión de Condoto (Chocó, Colombia).   Recitada por Adelinda Urrutia (30a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 46, p. 315.  024 hemist.  Música registrada.

     Camina la Virgen pura    del Valle para Belén.
  2   En la mitad del camino    pidió el niño agua beber.
     --Agua no te doy, mi niño,    ni te la daré, mi bien;
  4   porque los ríos están sucios,    ríos y fuentes también.--
     Caminó más adelante,    un triste ciego encontré:
  6   --¡Ciego, dame una naranja,    a mi niño aplacar sed!
     --Ahí está, señora, el palo;    cójalas que menester.
  8   Cójalas, las más maduras,    cójalas que menester.--
     En la mitad del naranjo    ya el ciego empezaba a ver.
  10   --¿Quién sería esa gran señora,    que me hizo esta gran merced?
     ¿Si sería la Virgen pura    o el glorioso San José?
  12   ¡Que me hizo volver la vista    como la primera vez!--

Nota -5b encontré sic.

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0226:41 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4610)

Versión de Quibdo (Choco, Colombia).   Recitada por Evangelina Palacios (41a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 47, p. 315.  023 hemist.  Música registrada.

     Camina la Virgen pura    del Valle para Belén.
  2   En la mitad del camino    pidió agua el niño a beber.
     --Agua te daré, mi niño,    agua te daré, mi bien;
  4   como las aguas están turbias,    ríos y fuentes también.--
     Camina más adelanté,    un triste ciego encontró.
  6   --¡Ciego, que jamás no vía,    ciego, que jamás no ve,
     dame, ciego, una naranja    para mi niño aplacar sed!
  8   --Señora, súbase al palo,    cójalas en una en una,
                                       cójalas en tres en tres.--
  10   Y desde la primer naranja,    ya el ciego empezaba a ver.
     --¿Quién será esta gran señora,    que me ha dado este menester?--
  12   Que de la primer naranja    ya el ciego empezaba a ver.

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0023:55 Gerineldo (í-o)            (ficha nº: 4616)

Versión de Istmina (Chocó, Colombia).   Recitada por Eduardo Mosquera (49a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 99, p. 337.  009 hemist.  Música registrada.

     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     --Gerineldo, Gerineldo,    ¡qué mal sueño hemos tenido,
  2   que la espada de mi padre    en el medio amanecido!
     --¿De dónde viene, Gerineldo,    tan blanco y descolorido?
  4   . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    a con la princesa has dormido!--
     --Aquí vengo, señor rey,    pa` que me dé mi castigo.--

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0023:56 Gerineldo (í-o)            (ficha nº: 4617)

Versión de Quibdó (Chocó, Colombia).   Recitada por María Gil (60a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 100, p. 337.  012 hemist.  Música registrada.

     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     --Gerineldo, Gerineldo,    paje del rey más querido,
  2   ¿de dónde vienes, Gerineldo,    tan blanco y descolorido?
     --Vengo, señor, de coger la rosa    más alta del castillo.
  4   --¡Mientes, mientes, Gerineldo,    con la príncipa has dormido!
     --¿Y si he dormido con ella,    qué delito he cometido?
  6   --Pues ella será tu mujer    y tú serás su marido.--

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0023:57 Gerineldo (í-o)            (ficha nº: 4618)

Versión de Condoto (Chocó, Colombia).   Recitada por Mercedes Asprilla (65a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 101, p. 337.  014 hemist.  Música registrada.

     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     --Girineldo, Girineldo,    ¡qué mal sueño hemos tenido,
  2   que la espada de mi padre    en el medio ha amanecido!
     --¿De dónde venís, Girineldo,    tan blanco y descolorido?
  4   --Vengo de coger las flores    de los altos más encumbrados.
     --¡Apostemos, Girineldo,    que con la niña has dormido!
  6   --Si he dormido con la niña,    ¿qué delito he cometido?
     --Ella ha de ser su mujer    y vos ha de ser su marido.--

Nota: -7b ha sic.

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0023:58 Gerineldo (í-o)            (ficha nº: 4619)

Versión de Condoto (Chocó, Colombia).   Recitada por Aurelia de Velásquez. Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 102, p. 337.  012 hemist.  Música registrada.

     --Gerineldo, Gerineldo,    paje del rey muy querido,
  2   ¡Amandaya, si me viera    junto tres horas contigo!
     A las tres se acuesta el rey,    a las cuatro está durmido;
  4   cuando llegués a la casa,    no me has que pegar un suspiro.
     --¿Cuál es ese caballero,    que en mi puerta da un suspiro?
  6   --Gerineldo soy, señora,    que vengo a lo prometido.--
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .]

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0049:76 Conde Niño (á)            (ficha nº: 4624)

Versión de Condoto [Platinero] (Chocó, Colombia).   Recitada por Bárbara Mena (40a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 108, p. 341.  022 hemist.  Música registrada.

     Se levanta un corderillo    la mañana de San Juan
  2   a darle agua a su caballo    a las orillas del mar.
     La madre le dice a su hija:    --¡Levantáte, no durmás!
  4   Oí, ¡qué bonito canta    la sirenita en el mar!--
     --Eso no es sirena, madre,    ni tampoco su cantar.
  6   Ese es aquel conde, madre,    y con él me he de casar.
     --No te casarés, mi hijita,    yo te lo mando matara.
  8   Del uno hago una iglesia    y del otro un famoso altar.
     --Madre, si usted lo mata,    yo viva no he de quedar.
  10   Mi cuerpo no le goza nadie,    sino que lo goza el mar.--
     Donde enterraron al conde,    nació un verde naranjal.

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0049:77 Conde Niño (á)            (ficha nº: 4625)

Versión de Condoto (Chocó, Colombia).   Recitada por una mujer. Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 109, pp. 341-342.  022 hemist.  Música registrada.

     Se levanta un corderillo    la mañana de un San Juan
  2   a darle agua a sus caballos    a las orillas del mar.
     Agua, que caballo bebe,    todo se le va encantar;
  4   pasajeros, caminantes    se pusieron a escuchar
     de ver qué bonito canta    la sírenita en el mar.
  6   Le dice la reina a su hija:    --¡Levantáte, no durmás!
     Mira, qué bonito canta    la sirtnita en el mar.
  8   --Eso no es sirena, madre,    ni tampoco su cantar.
     Es la voz del corderillo,    que con él he de casar.
  10   --Si te casas con el conde,    yo le mandaré matar.
     --Sí tú matas al conde, madre,    yo viva no he de quedar.--

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0049:78 Conde Niño (á)            (ficha nº: 4626)

Versión de Condoto (Chocó, Colombia).   Recitada por Mercedes Asprilla (65a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 110, p. 342.  026 hemist.  Música registrada.

     Se levanta un corderillo    la mañana de San Juan
  2   a darle agua a su caballo    a las orillas del mar.
     Agua, que caballo bebe,    todo se le va encantar,
  4   Pasajero, caminante,    que paraban a escuchar,
     de oír qué bonito canta    el corderillo en el mar.
  6   --¡Levántate, hija mía,    levántate, no durmas!
     Oí, qué bonito canta    el corderillo en el mar.
  8   --Yo no estoy por el corderillo, madre,    y menos por su cantar,
     que con el hijo del conde,    digo, que me he de casar.
  10   --Si te casas con el conde,    ¡mira, que le hago matar!
     --Si matan al conde, madre,    yo viva no he de quedar.
  12   De mí se forma una iglesia    y de él un famoso altar.--
     Van a celebrar su fiesta    a las orillas del mar.

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0049:79 Conde Niño (á)            (ficha nº: 4627)

Versión de Condoto (Chocó, Colombia).   Recitada por María Aurelina Valencia (30a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 111, p. 342.  026 hemist.  Música registrada.

     Levántase un corderillo    la mañana de un San Juan.
  2   --Oí, qué bonito cantan    las sirenas en el mar.
     Pasajeros, caminantes    se pararon a escuchar
  4   de ver qué bonito cantan    las sirenas en el mar.
     La reina le dice a su hija:    --¡Levántate, no durmás!
  6   Oí, qué bonito cantan    las sirenas en el mar.
     --Esa no es sirena, madre,    ni tampoco es su cantar;
  8   eso es aquel corderillo    que con él me he de casar.
     --Si te casas con el conde,    ¡yo lo mandaré matar!
  10   --Si usted mata al conde, madre,    yo viva no he de quedar.--
     La reina, como celosa,    ella lo mandó matar.
  12   Del uno hicieron la iglesia,    del otro un bizarro altar.
     Juntico alzaron el vuelo    a las orillas del mar.

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0049:80 Conde Niño (á)            (ficha nº: 4628)

Versión de Istmina [Pueblo Nuevo] (Chocó, Colombia).   Recitada por Isabel Mosquera (52a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 112, pp. 342-343.  022 hemist.  Música registrada.

     Madrugué hacer un corderillo    por la mañana de San Juan
  2   a darle agua a su caballo    a las orillas del mar.
     Agua, que el caballo bebe,    todo se le va encantara.
  4   Pasajero y caminante    se salieron a escuchara
     de ver qué bonito cantan    las sirenitas del mar.
  6   --Madre, eso no es la sirena,    ni tampoco su cantara.
     Eso es el conde, madre,    yo con él me he de casar.
  8   --No te casarés, no, mi hija,    yo le mandaré matara.--
     Donde mataron el conde,    nace un verde naranjal.
  10   Mi madre se hizo una iglesia,    mi padre un famoso altar.
     Y junto alzaron el vuelo    a las orillas del mar.

Nota: -1a corderillo sic. -8a a paragógica.

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0049:81 Conde Niño (á)            (ficha nº: 4629)

Versión de Quibdó (Chocó, Colombia).   Recitada por Gumersinda Palacio (50a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 113, p. 343.  016 hemist.  Música registrada.

     La Reina le dice a su hija:    --¡Levantáte, no durmás!
  2   Oí, qué bonito canta    la sirenita en el mar.
     --Madre, eso no es la sirena,    ni tampoco es el cantar;
  4   es el corderillo, madre,    que con él me he de casar.
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     Madre, si usted. mata al conde,    yo viva no he de quedar.--
  6   La reina, a volverse loca,    hizo mandarlo arrancar.
     Donde mataron al conde,    nació un verde naranjal.
  8   Nació una gallarda iglesia    y también un famoso altar.

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0234:46 Albaniña (ó)            (ficha nº: 4649)

Versión de Condoto (Chocó, Colombia).   Recitada por Aura Díaz Valencia (40a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 145, pp. 363-364.  060 hemist.  Música registrada.

    
Doña María se casó con don Pedro. Pero ella salió muy pájara, pues. Y mientras él estaba en viaje, ya tenía su otro marido. Y d`esas cosas, que tenía el marido, tenía el otro. Entonces, cada vez, que volvió el marido, quedóse una cosa del otro. Y era que le preguntaba, de quién era eso que encontraba y que igualaba a la de él.
     --Dime, dime, doña María,    dime, dime, mi blanca flor,
  2   ¿cuyo, cuyo es ese sombrero,    que con el mío igualó?
     --Tuyo, tuyo, don Alonso,    tu padre te lo mandó.
  4   --Dímele a mi padre,    que sombrero tengo yo.
     Que ¿porqué, cuando no lo tenía,    porqué no me lo mandó?
  6   Dime, dime, doña María,    dime, dime, mi blanca flor,
     ¿cuyo, cuyo es ese caballo,    que con el mío igualó?
  8   --Tuyo, tuyo, don Alonso,    tu padre te lo mandó.
     --Dímele a mi padre,    que caballo tengo yo.
  10   Que, cuando no lo tenía,    ¿porqué no me lo mandó?
     Dime, dime, doña María,    dime, dime, mi blanca flor,
  12   ¿cuya, cuya es esa pistola,    que con la mía igualó?
     --Tuya, tuya, don Alonso,    tu padre te la mandó.
  14   --Dímele a mi padre,    que pistola tengo yo.
     Que, cuando no la tenía,    ¿porqué no me la mandó?
  16   Dime, dime, doña María,    dime, dime, mi blanca flor,
     ¿cuya; cuya es esa capa,    que con la mía igualó?
  18   --Tuya, tuya, don Alonso,    tu padre te la mandó.
     --Dímele a mi padre,    que capa tengo yo.
  20   ¿Por qué, cuando no tenía,    porqué no me la mandó?
     Dime, dime, doña María,    dime, dime, mi blanca flor,
  22   ¿cuyo, cuyo es este paraguas,    que con el mío igualó?
     --Tuyo, tuyo, don Alfonso    tu padre te lo mandó.
  24   --Dímele a mi padre,    que paraguas tengo yo.
     Que, cuando no lo tenía,    ¿porqué no me lo mandó?
  26   Dime, dime, doña María,    dime, dime, mi blanca flor,
     ¿cuyo, cuyo es ese cuchillo,    que con el mío igualó?
  28   --Tuyo, tuyo, don Alfonso,    tu padre te lo mandó.
     --Dímele a mi padre,    que cuchillo tengo yo.
  30   Que, cuando no tenía,    ¿porqué no me lo mandó?--

Nota: La editora pregunta: ¿Y ella confesó su culpa? a lo que responde: `Ella no confesó nada, el público lo comenta pues`. ¿Y cómo terminó el asunto? `El hace mandar un cuchillo, cabo de oro, y dice a ella, que con ese cuchillo iba a matarla`.

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0113:123 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4668)

Versión de Istmina (Chocó, Colombia).   Recitada por María Ignacia Mosquera (57a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 164, p. 373.  019 hemist.  Música registrada.

     --Catalina, Catalina,    la del quinto ginové,
  2   mañana me voy pa` Francia,    ¿qué mandás o qué querés?
     --Una carta tengo escrita,    para mi marido es.
  4   --No conozco a tu marido,    ni tampoco sé quién es.
     --Es un hombre alto y delgado    y de larga muy cortés.
  6   --Por la seña que me has dado    tu marido muerto es.
     --No lo permita la Virgen,    ni tampoco San José;
  8   que si mi marido es muerto,    de monja me meteré.
     Dos hijos varones tengo,    uno para San Francisco
  10   y otro para San José.--

Nota: -5b de l. m. c. sic.

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0180:32 Marinero al agua (á-a)            (ficha nº: 4671)

Versión de Condoto (Chocó, Colombia).   Recitada por María Aurelina Valencia (30a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 167, p. 374.  016 hemist.  Música registrada.

     Marinero se fue a un viaje    de Buga para la Habana.
  2   Al tiempo de clavar la vela,    se fue el marinero al agua.
     --¿Qué me pagas, marinero,    si yo te saco del agua?
  4   --Yo te pago mi barquito,    llenito de orito y plata.
     --Yo no quiero tu barquito,    ni tu orito ni tu plata;
  6   sino, cuando tú te mueras,    me hagas entrega de tu alma.
     --El alma se la entrego a Dios    y el cuerpo a la mar sagrada
  8   y el restico que me queda    a la reina soberana.--

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0180:33 Marinero al agua (á-a)            (ficha nº: 4672)

Versión de Condoto (Chocó, Colombia).   Recitada por Mercedes Asprilla (65a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 168, p. 374.  016 hemist.  Música registrada.

     Marinero cayó al agua,    sin decir: ¡Jesús me valga!
  2   --¿Qué me pagas, marinero,    si yo te saco del agua?
     --Yo te pago mi barquito,    llenito de orito y plata.
  4   --Para, cuando tú te mueras,    me hago dueño de tu alma.
  6   --¡Reniego de ti, maligno,    y de tus malas palabras!
     El alma se la entrego a Dios    y el cuerpo a la mar sagrada,
  8   y el restico que me queda    para la Virgen soberana.--

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0180:34 Marinero al agua (á-a)            (ficha nº: 4673)

Versión de Istmina (Chocó, Colombia).   Recitada por Clara Rosa Mimota de Valderrama (35a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 169, p. 374.  018 hemist.  Música registrada.

     Marinero se fue a un viaje    del Valle para la Habana.
  2   Al tiempo, que ya venía,    se fue marinero al agua.
     --¿Qué me pagas, marinero,    sí yo te saco del agua?
  4   --Yo te pago mi barquito,    lleno de orito y plata.
  6   --Yo no quiero tu barquito,    ni tu orito, ni tu plata,
     sino, cuando tú te mueras,    yo me hago entrega de tu alma.
  8   --El alma se la entrego a Dios,    el cuerpo a la mar salada.
     El restico que me queda    a la reina soberana.--

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0180:35 Marinero al agua (á-a)            (ficha nº: 4674)

Versión de Istmina (Chocó, Colombia).   Recitada por María Ignacia Mosquera (57a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 170, p. 374.  014 hemist.  Música registrada.

     Marinero se fue al agua,    sin decir: ¡Jesús me varga!
  2   --¿Qué me paga, marinero,    si yo te saco del agua?
     --Yo te pago mi barquito,    llenito de orito y plata.
  4   --Yo no quiero tu barquito,    ni tu orito, ni tu plata,
     sino, cuando yo me muero,    me hago entrega de tu alma.
  6   --Mi alma se la entrego a Dios    y el cuerpo a la mar sagrada
     y el restico, que me queda,    a la reina soberana.--

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0225:9 Monja por fuerza (8+8 é-o)            (ficha nº: 4678)

Versión de Istmina (Chocó, Colombia).   Recitada por Felisa Córdoba (45a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 174, p. 376. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 12.1, p. 205.  020 hemist.  Música registrada.

     Una tarde de verano    me sacaron a paseo.
  2   Al pasar por una esquina    estaba el convento abierto.
  4   Salieron todas las monjas,    vestidas todas de negro.
     Me cogieron de la mano    y me llevaron adentro.
  6   Me sentaron en una silla    y me cortaron el pelo.
     Me empezaron a quitar    los adornos de mi cuerpo:
  8   pendientes de mis orejas,    anillito de mis dedos,
     pulserita de mi brazo    y jubón de terciopelo.
  10   Lo que más sentía yo    era mi mata de pelo.

Nota: -9b: Uno nombra todas las prendas que uno quiere.

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0168.1:16 ¿Dónde vas, Alfonso XII? (í+pareados)            (ficha nº: 4679)

Versión de Condoto (Chocó, Colombia).   Recitada por Victoria Díaz (20a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 175, p. 376.  28 hemist.  Música registrada.

     --¿Dónde vas, Alfonso, mi hijo,    dónde vas, tan de carrera?
  2   --Voy en busca de Mercedes,    que ayer tarde la perdí.
     --Mercedita no se ha muerto,    Mercedita yo la vi.
  4   La llevaban cuatro padres    por la calle de Madrid.
     Los zapatos que llevaba    eran de un rico charol,
  6   que se los regaló Alfonso,    la noche que se casó.
     El ataúd era de oro    y la tapa de marfil,
  8   y el manto que la cubría    eran rosas y jazmín.
     --¡Maldita la ropa negra,    y el sastre que la cosió!
  10   ¡Cómo me visten de negro,    sin haberme muerto yo!--
     Los faroles del palacio    ya no quieren ni alumbrar,
  12   porque se ha muerto Mercedes    y luto han de guardar.
     La maestra de la escuela    ya no quiere ni enseñar,
  14   porque se ha muerto Mercedes    y luto han de guardar.

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0168.1:17 ¿Dónde vas, Alfonso XII? (í+pareados)            (ficha nº: 4680)

Versión de Condoto (Chocó, Colombia).   Recitada por Evangelina Mosquera (40a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 76, p. 377.  022 hemist.  Música registrada.

     --¿Dónde vas, Alfonso Lonzo,    dónde vas para Madrid?
  2   --Voy en busca de Mercedes,    que ayer tarde la perdí.
     --Si Mercedita es tu esposa,    muerta está que yo la vi;
  4   la llevaban cuatro padres    por las calles de Madrid.
     El ataúd era de oro    y la tapa de marfil,
  6   Los zapatos que llevaba    eran de un rico charol,
     que se los regató Alfonso,    la noche que se casó.--
  8   Los faroles que llevaba    no le querían alumbrar,
     porque se murió Mercedes,    luto le querían guardar.
  10   Ya murió la flor de mayo,    ya murió la flor de abril;
     ya murió la que reinaba    en las calles de Madrid.

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0168.1:18 ¿Dónde vas, Alfonso XII? (í)            (ficha nº: 4681)

Versión de Quibdó (Chocó, Colombia).   Recitada por Demetria María Sánchez (9a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 176a, p. 377.  008 hemist.  Música registrada.

     --¿Dónde vas, Alfonso López,    dónde vas, para `l almacén?
  2   --Voy en busca de Mercedes,    que ayer tarde no la vi.
     --Si Mercedes era tu esposa,    ayer tarde, porque la vi,
  4   la llevaban cuatro padres    por la calle de marfil.--

Nota: Aprendido en su casa.

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0224:37 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 4714)

Versión de Istmina (Chocó, Colombia).   Recitada por Felisa Córdoba (45a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 209, p. 387.  036 hemist.  Música registrada.

     Filito, filito de oro,    yo jugando la ferrer,
  2   me dijo una gran señora:    --¡Qué lindas hijas tenéis!
     --Téngalas o no las tenga,    yo las sabré mantener.
  4   El vestido que me pongo,    se pondrán ellas también.
     El agua que yo me tomo,    tomarán ellas también.
  6   El calzado que yo calzo,    calzarán ellas también.
     El anillo que yo pongo,    se pondrán ellas también.
  8   Del peinado que yo hago,    se lo harán ellas también.
     De perfume que yo uso,    usarán ellas también.
  10   --Yo me voy muy enojado    para el palacio del rey,
     a decirle al rey, mi padre,    que no me han dado mujer.
  12   --Vuelva, vuelva, caballero,    caballero muy cortés,
     de las tres hijas que tengo    escoger la que queras.
  14   --Esta escojo por esposa    y legítima mujer,
     que su madre es una rosa    y su padre es un clavel.
  16   --Lo que te encargo, `fidel`,    que no me la maltratéis.
     --Ella será bien tratada,    tratada como mujer,
  18   sentadita en sillas de oro,    bordando pino al rey.--

Nota: tras el verso 9 comenta la informante: `y así todo lo que uno quiere`. -18b Pino bordado.

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0178:31 Mambrú (7+7 á)            (ficha nº: 4762)

Versión de Istmina (Chocó, Colombia).   Recitada por unas mujeres. Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 259, pp. 409-410.  012 hemist.  Música registrada.

     Mambrú se fue a la guerra,    ay, Mambrú, ¿cuándo vendrás?
  2   Quedó para la Nochebuena,    ay, Mambrú, no vuelve más.
     ¡Adiós, porque ya me voy!    ¡Ay, adiós, porque ya me despido!
  4   ¡Adiós, que me dijeron,    porque de su agrado no he sido!
     Este palo no lo conozco,    ¡ayúdenme a conocer!
  6   Este palo se me aparece    a la rama de pichindé.

Variante: -2a la Nochebuena ~ la despedida.
Nota: pichindé, vegetal a orillas del río San Juan. Se repiten los hemistiquios pares y se incorpora el largo estribillo Qué palo corto, pichindé, / qué palo corto, pichindé, / qué palo corto, pichindé, / qué palo corto, pichindé, / qué palo corto, pichindé, / qué palo corto, pichindé. // tras los versos pares (2, 4, 6).

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0184:91 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 5065)

Versión de Caserío de Güina (Chocó, Colombia).   Recitada por Juana Riva. Recogido antes de 1976. Publicada en Granda 1976, pp. 215-216. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº VI, 12.1, p. 71.  042 hemist.  Música no registrada.

     Estaba la blanca Juana    arrimada a la candela
  2   con sus dos hijas preciosas,    Blancaflor y Filomena.
     A eso pasó un pastor,    por señitas ella le habló:
  4   se casa con Blancaflor    y muere por Filomena.
     Estando recién casado    se fue el pastor pa su tierra,
  6   a los dos años cabales    volvió a casa de su suegra.
     --Buenas tardes tenga, suegra.    --Buenas tardes tenga, yerno,
  8   ¿Cómo queda Blancaflor?    --De parto queda, señora,
     y le manda suplicar    que le mande a Filomena.
  10   --A Filomena no mando    porque está niña y doncella.
     --Mándela no más, señora,    la llevo con mucho cuidado;
  12   la llevo como cuñada    y también como dueño de ella.
     --Dentre, Filomena, al cuarto,    vístase de seda negra,
  14   que le manda suplicar    su hermanita blanca y bella.--
     En la mitad del camino    hizo el pastor uso de ella
  16   y para que no contara    la lengua se la cortó.
     A eso pasó un pastor,    por señitas ella le habló:
  18   --Llévemele allá esta carta    a mi hermana Blancaflor.--
     Blancaflor cogió la carta,    de ese susto malparió.
  20   --Apresen a mi marido    por pícaro y por traidor.
     Ya no me llamen la blanca    ni tampoco Blancaflor.--

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0184:92 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 5066)

Versión de Istmina (Chocó, Colombia).   Recitada por Manuel Valdés. Recogido antes de 1976. Publicada en Granda 1976, pp. 217-218. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº VI, 12.2, p. 72.  028 hemist.  Música no registrada.

     Cantaba la blanca Juana    arrimada a la candela
  2   con sus dos hijas doncellas,    Blancaflor y Filomena.
     En ésas pasó un pastor,    se enamoró de una de ellas;
  4   se casa con Blancaflor    y moría por Filomena.
     A los seis meses y medio    volvió el pastor de su tierra
  6   diciendo que Blancaflor    mandaba por Filomena.
     --Filomena no la mando    porque está niña y doncella.
  8   --Mándela usted no más    que allá la verán con ella.--
     En la mitad del camino,    pastor violó a Filomena
  10   y para que no contase    llegó y le cortó la lengua.
     Filomena con su sangre    le escribió a la Blanca bella.
  12   De todo eso Blancaflor    le cuenta al Emperador
     y cogieron al pastor    y lo ahorcaron por traidor
  14   en el sitio en que violara    a la hermana de Blancaflor.

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0049:96 Conde Niño (á)            (ficha nº: 5291)

Versión de Güina (Chocó, Colombia).   Recitada por Juana Riva (40a). Recogida en 1976. Publicada en Granda 1976, pp. 212-213. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXVIII, 12.2, pp. 222-223.  032 hemist.  Música no registrada.

     Levántate, Colderillo,    la mañana de un San Juan
  2   dale agua a tu caballo    a las orillas del mar.
     Toda el agua que bebió,    toda se le fue en cantar,
  4   marineros y caminantes    se pusieron a escuchar.
     Le dijo la reina a su hija:    --Levántate, no durmás,
  6   vení qué bonito canta    la sirena en el mar.
     --Ésa no es sirena madre,    me desmera en el cantar,
  8   ése es el Colderillo    que con él me he de casar.
     --No te casarás, no, hija,    yo lo debo de matar.
  10   --Que si usted lo mata, madre,    yo viva no he de quedar.--
     Y la madre, recelosa,    ella lo mandó a matar:
  12   --Maten uno o maten dos,    que mueran en santa paz.--
     Del uno se hace una iglesia,    del otro un famoso altar.
  14   De la cabeza del conde    nació un verde naranjal.
     --Tú te vuelves naranjito    y yo un verde naranjal,
  16   nos iremos a hacer fiesta    en las orillas del mar.--

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0226:35 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4604)

Versión de Machetá (Cundinamarca, Colombia).   Recitada por María Inés Perilla (30a). Recogida en Bogotá por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 41, p. 313.  014 hemist.  Música registrada.

     La Virgen va caminando,    de paso para Belén.
  2   En la mitad del camino    le pide el niño de beber.
     --¿Qué te daré, mi prenda,    qué te daré, mi bien?
  4   Las quebradas están secas    y los ríos no quieren correr.--
     Camina más adelante,    se encontró con un vergel.
  6   Le pidió una manzanita    para el niño entretener.
     --Pase usted, señora,    cójalas que ha de menester.--

Nota: Aprendido en de su abuela.

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0226:36 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4605)

Versión de Bogotá (Cundinamarca, Colombia).   Recitada por María Lucía Jiménez R. (13a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 42, p. 313.  028 hemist.  Música registrada.

     Camina la Virgen Santa,    camina para Belén.
  2   Y en la mitad del camino    pide el niño de beber.
     Le dice la Virgen Santa:    --No bebas agua, mi bien,
  4   que esas aguas corren turbias    y no son para beber.--
     Caminan para adelante    y encuentran un naranjal.
  6   El dueño de las naranjas    es un ciego que no ve.
     Le dice la Virgen Santa:    --Ciego, que nada no ve,
  8   dale una naranja al niño,    para que apague la sed.--
     Responde el ciego y le dice:    --Córtalas, que hay menester.--
  10   Mientras más cortaba el niño,    más volvía a florecer.
     Le dice la Virgen Santa:    --Que Dios te lo pague bien,
  14   con la bendición del Niño,    ¡abre los ojos y ve!--
     A gritos decía el ciego:    --¿Quién me hizo esta merced?
  16   Sin duda sería María,    que pasa para Belén.--

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0226:37 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4606)

Versión de Lenguazaque (Cundinamarca, Colombia).   Recitada por Julia Cárdenas (28a). Recogida en Yerbabuena por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 43, pp. 313-314.  023 hemist.  Música registrada.

     Se fue la Virgen para Belén    con su niño que se llama Nazaret.
  2   En la mitad del camino    pidió el niño que beber.
     --Mi bien, mi bien,    ¿qué te he de dar?
  4   Las quebradas están secas    y los ríos no quieren correr.--
     Caminó más `elantico,    se encontró con un vergel,
  6   cargadito de manzanas,    que no se podía tener.
     --Vergelito de por Dios,    regálame una manzana
  8                                     para el niño entretener.
     --Entre, señora, a la huerta,    cójalas de menester.--
  10   Que en los palitos no había,    y de nuevo volvió a ver.
     Palito de romero,    que secó y enverdecía,
  12   así fue nuestro Señor,    que murió y resucitó.

Nota: Aprendido de su mamá; se recitaba en casa como oración.

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0049:72 Conde Niño (á)            (ficha nº: 4620)

Versión de Machetá (Cundinamarca, Colombia).   Recitada por María Inés Perilla (30a). Recogida en Bogotá por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 104, pp. 339-401.  037 hemist.  Música registrada.

     Levantóse el niño Lirio    la mañana de San Juan
  2   a darle agua a sus caballos    a las orillas del mar.
     Mientras sus caballos beben,    --¡Siéntese, usted, a cantar!--
  4   La reina desde su balcón    allí lo está escuchando.
     De tres hijas que tenía    la mejor mandó llamar:
  6   --Escucha la sirenita,    como canta en el mar.
     --No es sirenita,    como canta en el mar.
  8   No es sirenita, ni es nada,    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     sino es el niño Lirio,    que con el me he de casar.--
  10   La reina se le dio envidia    y allí le mandó cortar.
     De él nació un limón verde,    de ella un rico naranjal,
  12   Y allí al balcón de la reina,    allí van a molestar.
     La reina le dió envidia    y allí los mandó cortar.
  14                           Volvieron a retoñar.
     De él nació un pino verde,    de ella un florido rosal,
  16   Y allí al balcón de la reina,    allí van a molestar.
     La reina le dió envidia    y allí los mandó cortar.
  18                           Volvieron a retoñar.
     De ella nació una paloma,    de él un rico gavilán.
  20   Y por el balcón de la reina    encumbraron a volar.

Puntualización de la editora: Recogida en casa de la señora Lina Bock.

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0049:74 Conde Niño (á)            (ficha nº: 4622)

Versión de Bogotá (Cundinamarca, Colombia).   Recitada por Hernando Camargo. Recogida por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 106, p. 340, notación musical, nº 14, p. 560.  028 hemist.  Música registrada.

     Madrugaba el Conde Olinos    mañanita de San Juan
  2   a dar agua a su caballo    a las orillas del mar.
     Mientras el caballo bebe,    canta un hermoso cantar.
  4   Las aves que iban volando    se paraban a escuchar.
     Desde las torres más altas    la reina le oyó cantar.
  6   --Mira, hija, como canta    la sirena de la mar.
     --No es la sirenita, madre,    la que entona este cantar,
  8   es la voz del Conde Olinos,    que por mí penando está.
     --Si es la voz del Conde Olinos,    la que entona este cantar,
  10   que le maten a lanzadas    y echen su cuerpo a la mar.
     .--No le mande matar, madre,    no le mande usted matar;
  12   que si mata al Conde Olinos,    a mí la muerte ha de dar.--
     La Infantina con gran pena    no cesaba de llorar.
  14   El murió a medianoche    y ella a los gallos cantar.

Nota: Versión española. Informe del Dr. Hernando Camargo, que se la oyó a unos ingenieros españoles que trabajaron en diciembre de 1951, en la selva de la Macarena, en Colombia.

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0144:41 Don Gato (á-o)            (ficha nº: 4743)

Versión de Lenguazaque (Cundinamarca, Colombia).   Recitada por Julia Cárdenas (28a). Recogida en Yerbabuena por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 238, p. 398.  021 hemist.  Música registrada.

     Estando el señor don Gato    en silla de oro sentado,
  2   haciendo su testamento    de lo que se había robado:
     cien varas de longaniza    y una que se había arañado.
  4   Estando el señor don Gato    en silla de oro sentado,
     cuando le llegó la carta,    que debía ser casado
  6   con la gata lagañosa,    que vivía en el otro lado,
     y por irla saludar    se fue por el entejado.
  8   Rodó del tejado abajo,    se rompió siete costillas,
     y un brazo le quedó baldado.
  10   Todos los gatos chiquitos    se vestían de colorado,
     y el más chiquito decía:    Chupe por enamorado.

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0101:9 No me entierren en sagrado (á-o)            (ficha nº: 4744)

Versión de Guasca (Cundinamarca, Colombia).   Recitada por Celio Casas de Rebolledo (63a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 239, p. 399.  012 hemist.  Música registrada.

     Si acaso yo me muero,    no me entierren en sagrado;
  2   me entierren en una loma,    donde no pise el ganado,
     junto de un caminito,    donde pasan las mocitas
  4   y dicen:    «Aquí murió el desdichado.
     No murió de mal de arruga,    ni de dolor de costado;
  6   murió fue de mal de amores,    que es un mal muy condenado».

Nota: Recogido en la finca del Dr. Hoeck.

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0101:10 No me entierren en sagrado (á-o)            (ficha nº: 4745)

Versión de Bogotá (Cundinamarca, Colombia).   Recitada por la señora Rodríguez. Recogida por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 240, p. 399.  012 hemist.  Música registrada.

     Cuando yo me muera,    no me entierren en pelado;
  2   entiérrenme en una loma,    donde no pasó ganado.
     En la cruz pónganme    un papel sellado
  4   y un letrero colorado,
     donde digan las muchachas,    que aquí murió un desdichado.
  6   No murió de tabardilla,    [. . . . . . . . . . . .]
     murió fue de mal de amor,    que es un mal desesperado.

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0101:11 No me entierren en sagrado (á-o)            (ficha nº: 4746)

Versión de Guatavita (Cundinamarca, Colombia).   Recitada por Natividad Beltrán (50a). Recogida en Yerbabuena por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 241, p. 399.  012 hemist.  Música registrada.

     Cuando yo me muera,    no me entierren en sagrado;
  2   entiérrenme en campo santo,    donde no pise el ganado.
     Pónganme un papel sellado,    de verde y de colorado,
  4   que el mismo papel dirá:    Aquí murió el desdichado.
     No murió de enfermedad,    sino de buenos amores
  6   y en los cachos del ganado.

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0612:9 Pregunté si había cena (ó)            (ficha nº: 4748)

Versión de Guasca (Cundinamarca, Colombia).   Recitada por Celio Casas de Rebolledo (63a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 244, p. 401.  014 hemist.  Música registrada.

     Como yo me paseaba    por las valles de Tablón,
  2   me encontré con unas niñas,    más hermosas que una flor.
     Le dije a la grandecita,    que si quería ser mi amor.
  4   Me contestó la más chiquita,    que con ella era mejor.
     Me convidaron a la casa (. . . . . .)
  6   De comida me sirvieron    dos gallinas y un capón.
     Me llevaron para la cama, (. . . . . .)
  8   y a mí me echaron en medio,    ya lindo que es el amor!

Nota: Aprendido de pequeño, de los hermanos (ca. 1910). Título original: La posada.

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0169:104 Hermana cautiva (8+8 í-a)            (ficha nº: 2559)

Versión de Neiva (Huila, Colombia).   Recitada por Beatriz Carballo (11a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], 375-376. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XV, 12.1, p. 154.  032 hemist.  Música no registrada.

     Pasé un día    por una morería . . . . . . . . .
    
(Había una morerita lavando)
  2   --Apártate, mora linda,    apártate, mora bella,
     deja que mi caballo beba    las aguas cristalinas.
  4   ¿Te vas conmigo, morita?    . . . . . . . . . . . .
     --Y los pañuelos que lavo,    ¿quién los cuidaría?
  6   --Los de seda y holán    en mi caballo irán,
     y los que no costaron nada    la corriente llevará.
  8   Ya iban muy lejos,    la morerita reía.
     --¿De que te ríes, mora linda    de que te ríes, mora bella?
  10   --No me río del caballo,    ni del que lo guía,
     me río de que esta es    la patria mía.
  12   Más adelante,    la morita lloraba.
     --¿Por qué lloras, mora linda,    por qué lloras, mora bella?
  14   --Yo lloro, porque    mi padre a cazar venía,
     con mi hermano Morabel    y toda su compañía.
  16   --Abre, madre, la puerta,    
     que aquí te traigo esta rosa,    que llorabas noche y día.

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0226:18 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4587)

Versión de Neiva (Huila, Colombia).   Recitada por Lilia Herrera (10a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 24, p. 307.  023 hemist.  Música registrada.

     Camina, camina la Virgen pura,    camina para Belén.
  2   Y en la mitad del camino    pide el niño de beber.
     Le dice la Virgen pura:    --No bebas aguas, mi bien.
  4   Estas aguas corren turbias    y no son para beber.--
     Allá arriba en aquel alto    hay un viejo ciego que no ve.
  6   Le dice la Virgen pura:
     --Dame una naranja para el niño,    que se está muriendo de sed.--
  8   Le dice el cieguito:    --¡Cójalas que menester!--
     Mientras más cogía el niño,    más florecía el árbol.
  10   Cuando la Virgen se va,    se le abrieron los ojos al ciego y dice:
     --¿Quién sería esa señora,    que me hizo tanto bien?--
  12   Era la Virgen pura,    que iba para Belén.

Nota: la recitadora aprendió el romance en casa.

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0226:19 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4588)

Versión de Neiva (Huila, Colombia).   Recitada por Arcelia Ortiz (18a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 25, p. 307.  028 hemist.  Música registrada.

     Camina la Virgen pura,    camina hacia Belén,
  2   con un niño entre sus brazos,    que es el cielo el que lo ve.
     En el medio del camino    pidió el niño de beber.
  4   --No pidas aguas, mi vida,    no pidas aguas, mi bien,
     que los ríos corren turbios    y los arroyos también;
  6   que las fuentes manan sangre,    que no se pueden beber.--
     Allá arriba en aquel alto    hay un dulce naranjal,
  8   cargadito de naranjas,    que una más no puede dar.
     --¡Ciego, dame una naranja,    para el niño entretener!
  10   --¡Cójala, usted, señora,    las que le haga menester!
     Y cogiendo de una en una,    salían en cien en cien.
  12   Al bajar del naranjal    el cieguecito empezó a ver.
     --¿Quién sería esa señora,    que me hizo tanto bien?--
  14   Pues era la Virgen pura,    que caminaba: hacia Belén.

Nota: la recitadora aprendió el romance jugando, "de otras niñas en Neiva".

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0113:109 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4654)

Versión de Palestina (Huila, Colombia).   Recitada por Miriam Burbano (10a). Recogida en San Agustín por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 150, p. 367.  038 hemist.  Música registrada.

     Estando aquí sentada    debajo este laurel,
  2   con los pies dentro las frescuras,    viendo el agua correr.
     En eso pasó un soldado,    lo hice detener:
  4   --Deténgase, mi soldadito,    que una pregunta le haré.
     Usted que andaba en la guerra,    ¿no me ha visto a mi marido alguna vez?
  6   --Dime, mi señora, sus señales    de su marido, ¿cómo son?
     --Mi marido es alto, rubio,
  8   en la muñeca de la mano    tiene espada de marqués.
     --Por sus señales, mi señora,    su marido muerto es.
  10   En la mesa de batalla    lo ha matado un genovés.
     De encargo me ha dejado    que me case con usted,
  12   que le cuide sus hijitos,    como los cuidaba él.
     --Eso sí no lo haré,
  14   siete años lo he esperado,    siete lo esperaré.
     Si a los catorce no viene,    de monja yo me iré.
  16   Mis tres hijos varones    al rey se los llevaré;
     que sirvan de batalla    y que mueran por la fe.
  18   Mis tres hijas mujeres    conmigo las llevaré.
     --Calla, calla, Catalina,    calla, infeliz mujer,
  20   hablando con tu marido,    sin poderlo conocer.--

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0113:110 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4655)

Versión de San Agustín (Huila, Colombia).   Recitada por María Guerrero (14a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 151, pp. 367-368.  033 hemist.  Música registrada.

     Estando Catalinita    sentada en un laurel,
  2   con los pies en la frescura,    viendo las aguas correr.
     En estas pasó un soldado,    y lo hizo detener:
  4   --Detente, mi soldadito,    que una pregunta le voy a hacer.
     ¿Que sí no ha visto a mí marido    en la guerra alguna vez?
  6   --Lo he visto, no recuerdo,    dame usted la seña de él.
     --El es rubio, blanco, hermoso,    igual a usted.
  8   --En la mesa de los dados    lo ha matado un genové;
     y de cargo me ha dejado    que me case con usted.
  10   --Eso sí no lo haré,
     siete años lo he esperado    y siete lo esperaré.
  12   Y si a los quatorce no ha venido,    de monja me entraré.
     A mis tres hijas mujeres    conmigo las llevaré.
  14   Y a mis tres hijos varones    al rey se los entregaré,
     para que sirvan de batalla    y mueran por la fe.
  16   --Calla, calla, Catalina,    mujer infeliz,
     hablando con su marido,    sin poderse despedir.--

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0113:116 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4661)

Versión de Neiva (Huila, Colombia).   Recitada por Petra Cortés de Matiz (59a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 157, p. 370.  036 hemist.  Música registrada.

     --Catalina, Catalina,    linda flor de Genovés,
  2   ¿qué necesitas pa` Francia,    mañana me embarcaré?
     --Una carta tengo escrita    para mandarla al genovés.
  4   --¿Cómo se lo voy a llevar,    si yo no lo he de. conocer?
     --El es alto, delgado,    en el hablar muy cortés,
  6   muy caballero, y en su caballo    carga las armas del rey.
  8   --Por las señas que me das    su marido muerto es.
  10   En el salón de las damas    mataron un genovés.
     Y en el testamento dice:    Conmigo te casarés.
  12   --No lo permita mi Dios    que esto va a suceder
     Diez años lo he esperado    y otros diez lo esperaré.
  14   Si a los veinte no parece,    de monja me meteré,
     Un hijo varón que tengo    al rey se lo dejaré,
  16   y la niña mujer que tengo    conmigo la llevaré.
     --Catalina, bella fina,    linda flor de Genovés,
  18   no llores por tu marido,    que presente lo tenés.--

Nota: Beutler considera este el tipo B2: Mañana me voy para Francia+Carta

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0113:117 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4662)

Versión de Baraya (Huila, Colombia).   Recitada por Rafaela de Perdomo (46a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 158, p. 370.  022 hemist.  Música registrada.

     --Catalina, Catalina,    flor de Genovés,
  2   ¿qué se le ofrece para Francia,    pues mañana me embarcaré?
     --Una carta bien escrita    para mi marido genovés.
  4   --¿Cómo se la debo llevar,    si yo no lo he de conocer?
     --El es alto y delgado    y en el hablar muy cortés.
  6   Y en el caballito que anda    carga las armas del rey.
    
(Dice que lo mataron)
     --Si lo tengo presente,
  8   en el puerto de Honda    lo mató un gran francés.--
    
(Ella se pone a llorar).
     --Ya lo he esperado diez años    y lo esperaré otros diez.
  10   Y si a los veinte no parece,    de monja me meteré.
     Un niño varón que tengo    lo mandaré servir al rey,
  12   y la niña la llevaré conmigo.
     --Catalina, bella fina,
  16   no llores por tu marido,    que presente lo tenés.--

Nota: tras el vv. 12 comenta la recitadora: "Ahora la manifestación del muchacho: Él se dirigió a ella y la abrazó, presentándola como esposa."

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0113:118 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4663)

Versión de Neiva (Huila, Colombia).   Recitada por Judith Sánchez (11a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 159, p. 371.  036 hemist.  Música registrada.

     --Catalina, Blanca Niña,    blanca flor de Ginové,
  2   mañana me voy pa` Francia,    ¿qué quereis o qué mandais?
     --Una carta tengo escrita    para mandarla a Ginoés.
  4   --Pero ¿cómo se lo entrego,    si no lo he de conocer?
  6   --Mi marido es alto y rubio,    y en el habla es muy cortés.
     Anda en un caballo rucio,    cargando armas `al res`.
  8   --Sí, señora, sí lo he visto,    hace un año que murió.
     En la plaza Santander    lo mató un `saragonel`.
  10   --Ahora me visto de negro    y salgo a comprar mis verduritas,
     para que diga la gente:    «¡qué hermosa quedó la viuda!»
  12   --En el letrero me dice    que me case con la viuda.
     --No lo permitan los cielos,    siete años le guardaré.
  14   Si a los siete años no viene,    de monja me meteré.
     Tres hijos varones tengo,    de frailes los mandaré.
  16   Tres hijas mujeres tengo,    también me las llevaré.
     --Catalina, blanca niña,    blanca flor de Ginové,
  18   no llores por tu marido,    que presente lo tenés.--

Nota de G. Beutler: contaminado con "La recién casada".

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0113:119 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4664)

Versión de Neiva (Huila, Colombia).   Recitada por María Edith Vásquez (11a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 160, p. 371.  032 hemist.  Música registrada.

     Catalina, Catalina,    linda flor de Genové,
  2   mañana me voy para Francia,    ¿qué tenéis o qué mandáis?
     --Una carta tengo escrita    para mandarle al genovés.
  4   --No conozco a su marido,    dígame, ¿qué tipo es?
     --Mi marido es alto y rubio,    en el habla es cortés.
  6   Tiene un caballo rucio    y le maneja armas al rey.
     --Sí, señora, sí lo he visto,    hace un año que murió.
  8   Lo mató en la plaza    un tipo traidor.--
     --Ahora voy para mi casa    a vestirme de café,
  10   y a mirarme en un espejo,    a ver, qué linda quedé.
     Luego salgo para la plaza    a comprar unas verduras,
  12   para que diga la gente:    ¡qué linda quedó la viuda!
     --Catalina, Catalina,    linda flor de genové,
  16   no llore tanto, mi niña,    ¡que yo a Efraín os lo traeré!.--

Nota de G. Beutler: contaminado con "La recién casada".

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0113:120 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4665)

Versión de San Agustín (Huila, Colombia).   Recitada por Emilio Valderrama (79a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 161, pp. 371-372.  026 hemist.  Música registrada.

     --Catalina, bella niña,    blanca flor de Ginové,
  2   mañana me voy pa` Francia,    ¿qué encargás o qué querés?
     --Una carta tengo escrita    para mandarla a mi marido.
  4   --No te la puedo llevar,    porque no sé quién es.
     --Es un hombre delgadito    y en el hablar muy cortés.
  6   Anda en un caballo rucio,    cargando las armas del rey.
     --Por las señas que me das    ese hombre muerto es.
  8   En la torre del colegio    lo mató un aginové.
     --No lo permita mi Dios,    ni San Pedro, ni San Pablo.
  10   Siete años lo he esperado    y siete lo esperaré.
     Si a los siete no viniere,    de monja me meteré.
  12   Dos hijos varones tengo,    de frailes los mandaré.
     Dos hijas mujeres tengo,    con ellas me iré.--

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0113:121 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4666)

Versión de San Agustín (Huila, Colombia).   Recitada por Socorro Calderón (15a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 162, p. 372.  023 hemist.  Música registrada.

     --Catalina, bella niña,    blanca flor de Genovés,
  2   mañana me voy para Francia,    ¿qué se te puede ofrecer?
     --Una carta tengo escrita,    que para mi marido es.
  4   --No se la puedo llevar,    porque yo no sé quién es.
     --Es un hombre alto y delgado    y en el habla muy cortés.
  6   Monta un caballo blanco,    . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..
     --Por las señas que me das    tu marido muerto es.
  8   En la torre del colegio    lo ha matado un genovés.
     --No lo permitan los cielos,    siete años lo esperaré.
  10   Si a los siete años no viene,    de monja me meteré.
     A mis tres hijas mujeres    para allá me las llevaré.
  12   Y a mis tres hijos varones    de fraile los meteré.--

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0169:154 Hermana cautiva (8+8 í-a)            (ficha nº: 4677)

Versión de Neiva (Huila, Colombia).   Recitada por Beatriz Carballo (11a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 173, pp. 375-376.  033 hemist.  Música registrada.

     Pasé un día    por una morería,
  2   había una morerita lavando    . . . . . . . . . . . .
     --Apártate, mora linda,    apártate, mora bella,
  4   deja que mi caballo beba    las aguas cristalinas.
     ¿Te vas conmigo, morerita?
  6   --Y los pañuelos que lavo,    ¿quién los cuidaría?
     --Los de seda y holán    en mi caballo irán,
  8   y los que no costaron nada    la corriente llevará.--
     Ya iban muy lejos,    la morerita reía.
  10   --¿De qué te ríes, mora linda,    de qué te ríes, mora bella?
     --No me río del caballo,    ni del que lo guía,
  12   me río de que esta    es la patria mía.
     Más adelante    la morita lloraba.
  14   --¿Por qué lloras, mora linda,    por qué lloras, mora bella?
     --Yo lloro porque mi padre    a cazar venía
  16   con mi hermano Morabel    y toda su compañía.
     --Abre, madre, la puerta
  18   que aquí te traigo esta rosa    que llorabas noche y día.--

Nota: Aprendido de una señora de Neiva.

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0168.1:21 ¿Dónde vas, Alfonso XII? (í+pareados)            (ficha nº: 4684)

Versión de Neiva (Huila, Colombia).   Recitada por Blanca Bidarte (10a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 179, p. 378.  020 hemist.  Música registrada.

     --¿Para dónde vas, Alfonso López?    --Yo voy para el jardín,
  2   en busca de Merceditas,    que ayer tarde la perdí.--
     Tres padres la llevaban    por la calle de marfil,
  4   los pendientes eran de oro    y los dientes de marfil.
     Los zapatos que llevaba    eran de rico charol.
  6   Se los regaló Alfonso López,    el día que se casó.
     Al subir las escaleras    Alfonso se desmayó,
  8   porque se había muerto Merceditas,    qué sólito lo dejó.
     Las lámparas del palacio    ya no quieren alumbrar,
  10   porque se había muerto Merceditas    y de luto ha de guardar.

Nota: -10b ha de sic.

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0168.1:25 ¿Dónde vas, Alfonso XII? (í+pareados)            (ficha nº: 4688)

Versión de Baraya (Huila, Colombia).   Recitada por Susana García (30a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 183, p. 379.  016 hemist.  Música registrada.

     Alfonso uno,    Alfonso dos
  2   anda en busca de Conchita,    que ayer tarde la perdió.
     --Conchita no se ha muerto,    ayer de mañana la vi;
  4   cuatro padres la llevaban    por la calle de Madrid.
     Los `mulares` del palacio    no pueden más alumbrar,
  6   porque Conchita fue muerta    y luto han de guardar.--
     Se acabó la flor de mayo,    se acabó la flor de abril,
  8   se acabó la que reinaba    por las calles de Madrid.

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0168.1:27 ¿Dónde vas, Alfonso XII? (í)            (ficha nº: 4690)

Versión de Neiva (Huila, Colombia).   Recitada por Elsa Cecilia Suárez (14a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 185, p. 379, notación musical , nº 28,p. 567.  012 hemist.  Música registrada.

     Se acabó la flor de mayo,    se acabó la flor de abril,
  2   se acabó mi madrecita,    para siempre la perdí.
     El ataúd era de oro    y la tapa de marfil,
  4   y el manto que la cubría    eran ojos de jazmín.
     Al entrar al cementerio    una campana sonó,
  6   se acabó mi madrecita,    para siempre la perdí.

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0224:26 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 4703)

Versión de Neiva (Huila, Colombia).   Recitada por Lucila de Menéndez (40a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 198, pp. 383-384.  028 hemist.  Música registrada.

     Filito, filito de oro,    yo jugando al ajedrez,
  2   me encontré una gran señora:    --¡Qué lindas hijas tenés!
     --Téngalas o no las tenga,    yo las he de mantener.
  4   Con el pan que yo comiere,    comerán ellas también.
     --Yo me voy muy enojado    de los palacios del rey,
  6   que las hijas del rey moro    no me las dan por mujer.
     --Vuelve, vuelve, caballero,    caballero muy cortés,
  8   de las hijas que yo tengo    escoge la que querés.
     --Ésta escojo y ésta estimo,    por esposa y por mujer,
  10   que parece una gran rosa,    acabada de nacer.
     --Lo único que te encargo,    que no me la maltrates,
  12   que no es cualquier trapo,    ni escoba de barrer.
     --No, señora, no, señora,    no se la maltrataré,
  14   sentadita en un cojín,    bordando medias al rey.--

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0224:27 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 4704)

Versión de Neiva (Huila, Colombia).   Recitada por Olga Alarcón (12a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 199, p. 384.  020 hemist.  Música registrada.

     Fili, filito de oro,    yo jugando al alfiler,
  2   me dijo una gran señora    que lindas hijas tendré.
     --Me voy muy enojado    para el palacio del rey,
  4   porque las hijas del rey Mundo    no me sirven para mujer.
     --Que vuelva, caballero,    vuelva, vuelva, sin cortés,
  6   porque las hijas del rey Mundo    sí me sirve para mujer.
     --Yo escojo esta niña,    por esposa y por mujer,
  8   que parece una gran rosa,    acabada de nacer.
     --Lo que sí le encargo,    no me la maltrataré(s),
  10   sentadita en su cojín,    haciéndole de comer.--

Nota: -6b sirve sic.

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0113:133 Señas del esposo (polias.)            (ficha nº: 4722)

Versión de Neiva (Huila, Colombia).   Recitada por Neftalí Puentes (13a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 217, pp. 390-391.  032 hemist.  Música registrada.

     --Yo soy la recién casada,    que vengo de Panamá,
  2   abandoné a mi marido    por amar la libertad.
     --Ven acá, mi buen soldado,    ¿si no ha visto a mi marido?
  4   --No, señora, no, señora,    no sé qué tipo será.
     --Mi marido es alto y rubio,    tiene tipo de francés;
  6   en el puño de la espada    lleva el nombre de Isabel.
     --Sí, señora, sí, lo he visto,    hace un año que murió.
  8   En la plaza del mercado    lo mató un francés traidor.
     --Ya se murió mi marido,    de luto me vestiré,
  10   para que diga la gente:    ¡qué hermosa viuda quedé!
     Ya me voy para la casa,    a vestirme de café,
  12   a mirarme en un espejo,    a ver qué hermosa quedé.
     Ya me voy para la plaza,    a comprar unas verduras,
  14   para que diga la gente:    ¡qué hermosa quedó la viuda!
     En aquel alto Tequendama    me llaman a coquetiar,
  16   pues eso ha sido mi marido,    que volvió a resucitar.--

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0113:134 Señas del esposo (polias.)            (ficha nº: 4723)

Versión de Neiva (Huila, Colombia).   Recitada por Mercedes Laguna (12a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 218, p. 391.  027 hemist.  Música registrada.

     --Yo soy la recién casada,    que he venido de Panamá,
  2   en busca de mi marido    y no sé dónde estará.
     --Ven acá, mi buen soldado,    ¿no me ha visto a mi marido?
  4   --No, señora, no lo he visto,    no sé qué tipo será.
     --El aspeto de francés,
  6   y en el puño de la espada    lleva el nombre de Isabel.
     --Sí, señora, sí, lo he visto,    hace un año que murió;
  8   en la playa de Cartagena    un león se lo comió.
     --Ya me voy para la casa,    a vestirme de café,
  10   y a mirarme en el espejo,    qué linda quedé.
     En un alto muy alto    me invitaron almorzar,
  12   una chucha chamuscada    y una arepa sin asar.
     En un alto muy alto    me invitaron a bailar,
  14   vi que era mi marido    que volvió a resucitar.--

Nota: -12a chucha: en Colombia para "zarigüeya común", opósum; -12b Arepa de maíz asada (Colombia, Venezuela, Antillas.

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0113:135 Señas del esposo (polias.)            (ficha nº: 4724)

Versión de Baraya (Huila, Colombia).   Recitada por Nicolasa Herrera de perdomo (40a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 219, pp. 391-392. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 12.4, p. 242.  020 hemist.  Música registrada.

     --Yo soy la recién casada,    de mí nadie gozará,
  2   me abandonó mi marido    por la mucha libertad.
     --Mi marido es alto y rubio,    tiene tipo de francés;
  4   en el puño de la espada    lleva el nombre de Israel.
     --Mi señora, sí, lo he visto,    hace un año que murió.
  6   En el campo de batalla    lo mató un francés traidor.
     --Salgo para la plaza    y me visto de café,
  8   y me miro en el espejo    lo hermosa que quedé.
     Me voy a la galería,    a comprar unas verduras,
  10   para que diga la gente:    ¡qué hermosa quedó la viuda!--

Nota: Aprendió el romance en la escuela de una maestra. En una versión de Istmina (El Camellón) Chocó, informe de la Sra. Elvira Valencia de Valderrama, 43 años, en enero de 1963, que comienza como sigue: Yo soy la recién casada, / ninguno me goza a mí.//Abandoné mi marido / por querer la libertad, etc. se encuentran los versos finales: Yo soy la que parto el pan, / yo soy la que sirvo el vino,//yo soy la que me meneo / con este cuerpo divino//.-- Cf. para esto J. A. CARRIZO, Cancionero de la Rioja, II, pág. 47, nº 82 (Romancillos y Rimas Infantiles): Yo soy Santa Isabel, / soy la del cabello fino,//Yo soy la que parto el pan / yo soy la que doy el vino.//Aquí les presento yo / el cuerpo santo y divino//.

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0144:28 Don Gato (á-o)            (ficha nº: 4730)

Versión de Neiva (Huila, Colombia).   Recitada por Olga Alarcón (12a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 225, p. 394.  028 hemist.  Música registrada.

     Estaba el señor don Gato    en silla de oro sentado,
  2   luciendo medias de seda    y zapatico dorado.
     Llegó la noticia    de que pronto sería casado
  4   con una gata romana,    que conoció el mes pasado.
     El gato con la alegría    subió a bailar al tejado.
  6   Más con un palo le dieron,    y rodando vino abajo.
     Se rompió siete costillas    y la puntica del rabo.
  8   Llamen pronto al sangrador,    al médico, al cirujano;
     pero es mejor que llamen    al gran doctor Don Adriano.
  10   Llegó Don Adriano y dijo,    que le dieran buenos caldos.
     A la mañana siguiente    amaneció muerto el gato.
  12   Los ratones de alegría    se visten de colorado,
     la gata capota negra    y vestido aderezado.
  14   Y los gatos chiquitos dicen:    miau, miau, miau.

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0144:29 Don Gato (á-o)            (ficha nº: 4731)

Versión de Baraya (Huila, Colombia).   Recitada por Sofía Araújo (40a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 226, p. 394.  026 hemist.  Música registrada.

     Estaba el señor don Gato    sentado en silla de oro.
  2   Sus medias eran de seda    y sus zapaticos calados.
     Llegó su compadre y le dijo,    que si quería ser casado
  4   con una gata morisca,    que anclaba por el entejado.
     El gato por verla pronto    rodó el tejado abajo,
  6   se ha roto dos costillas    y se ha descompuesto un brazo;
     Llamaron pronto al sobador,    al médico cirujano.
  8   Pero mejor es que llamen    al Señor Doctor Don Carlos.
     Llegó Don Carlos y dijo,    que le dieran buenos caldos.
  10   Que a la mañana siguiente    amaneció muerto el gato.
     Los ratones de alegría    se vistieron de colorado,
  12   la gata se puso luto,    zapatos negros los gatos,
     y los gálicos chiquitos    decían: miau, miau, miau.

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0101:12 No me entierren en sagrado (á-o)            (ficha nº: 4747)

Versión de Neiva (Huila, Colombia).   Recitada por la señora Sinforosa, viúda de Araújo (60a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 242, pp. 399-400.  033 hemist.  Música registrada.

     Y yendo para los llanos,    donde llaman Puracé,
  2   me dieron un caballito,    caballo rucio melado.
     Me lo dieron por lo flojo,    me salió requetemplado.
  4   Lo llevé para la quebrada,    lo lavé muy bien lavado.
     Lo llevé para la casa,    lo ensillé bien ensillado,
  6   y le dije al mayordomo:    Vamos a traer el ganado.
     Con toda fuerza y potencia,    como a mí me han respetado.
  8   Cogí el toro de la cola,    y le di contra el cercado.
     --Corre, corre, muchachito,    con cuchillos afilados,
  10   para sacarle este toro    de los mejores bocados.
     Los capones y la lengua    para hacer un estofado,
  12   para irme a unas fiestecitas    y sacarlos embolsados.
     Y si este toro me matare,    no me entierren en sagrario;
  14   entiérrenme en una loma,    donde no pise el ganado,
     por donde pasan las chandosas.    Aquí murió el desdichado.
  16   No murió de tabardillo,
     sino de este mal de amor,    que es un mal desesperado.

Nota: Contaminación: con `Galerón llanero`. -15a chandosas en Colombia por `sarnoso`. El romance No me entierren en sagrado se encuentra también insertado en el Corrido mexicano `Un domingo estando errando`, muy difundido en Colombia (Cf. Ejemplos de melodía nº 42) y cuyo texto en una versión de Aratoca (Santander del Sur) dice así: Un domingo estando errando, / se encontraban dos mancebos / echando manos a sus hierros / como queriendo peliar.//Cuando ya estaban peleando, / llegó el padre del uno: / --Hijo de mi corazón, / ya no peleas con ninguno.//--Retírate de ahí, mi padre, / que estoy más bravo que un león; / --No va y eche mano a espada!--/ Y les traspasé el corazón.//--Hijo de mi corazón / por lo que acaba de hablar, / la vida te han de quitar / antes que arraye el sol.//--Este caballo colorado / que hace un año que nació, / ahí se lo dejo a mi padre, / por la crianza que me dio.//Los tres caballos que tengo, / ahí se los dejo a los pobres, / para que siquiera digan: / --Felipe, ¡Dios te perdone!//Lo que encargo a mi padre,/ que no me entierren en sagrado; //que me entierren en tierra bruta, / donde me trille el ganado.//Con una mano por fuera / y un papel sobredorado,// con un letrero que diga: / `Felipe fue desgraciado.` //Bajaron el toro prieto, que nunca lo habían bajado, //pero ahora sí ya bajó, / revuelto con el ganado.//Ya con esta me despido, con la estrella del oriente, //y eso le puede pasar / al hijo desobediente.// (Héctor Murales, 25 años, de las cercanías de Aratoca, septiembre 1960. La segunda estrofa se completó según la versión de otro informante.

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0178:30 Mambrú (7+7 á)            (ficha nº: 4761)

Versión de Baraya (Huila, Colombia).   Recitada por Lucas Álvarez (9a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 258, p. 409.  004 hemist.  Música registrada.

     Mambrú se fue a la guerra,    montado en una perra.
     La perra se cayó    y Mambrú se reventó.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

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0126:18 Santa Catalina (7+7 pareados)            (ficha nº: 4767)

Versión de San Agustín (Huila, Colombia).   Recitada por Teresa Calderón Castro (15a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 264, p. 413.  018 hemist.  Música registrada.

     La Santa Catalina,    era hija de un rey (bis).
  2   Su padre era un pagano,    pero su madre no.
     Un día estaba rezando,    su padre la encontró.
  4   --¿Qué haces, Catalina,    en esa posición?
     --Rezando a Dios, mi padre,    que no conoces tú.
  6   --O dejas de rezar,    o yo te mataré.
     --Me puedes ya matar,    pero yo rezaré.--
  8   Sacando la pistola,    tres tiros le metió.
     Los ángeles del cielo    cantaron en su honor.

Nota: El estribillo pirirín, pirirín, pompón se repite dos veces tras el primer hemistiquio , seguido del segundo hemistiquio, también repetido. Vuelve a darse de la misma manera en los versos siguientes.

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0565:4 Estando una pastora... mató a su gatito (7+7 í-o)            (ficha nº: 4772)

Versión de San Agustín (Huila, Colombia).   Recitada por Susana García (11a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 269, p. 416.  016 hemist.  Música registrada.

     Estaba una pastora    haciendo puentecito.
  2   El gato la miraba    con ojos de pollito.
     --Si usted me mete la trompa,    le corto el hociquito.
  4   El gato lo metió,    y el hociquito cortó.
     La pastora se fue a confesar,    y al padre le contó:
  6   --Acusóme, mi padre,    que yo maté un gatito.
     --De penitencia pongo,    que reces cien bendito.--
  8   La pastora lo rezó,    y el cuento se acabó.

Nota: tras el primer hemistiquio (que se repite), se canta el estribillo lorón, lorón, lorito. -1a puentecito, probablemente, "puntecito", labor de costura o tejido.

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0168.1:43 ¿Dónde vas, Alfonso XII? (í)            (ficha nº: 5035)

Versión de Neiva (Huila, Colombia).   Recitada por Blanca Bidarte (10a). Recogida en 1961. Publicada en Beutler 1977 [1978], 378. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº II, 12.2, pp. 43-44.  020 hemist.  Música no registrada.

     --¿Para dónde vas, Alfonso López?    --Yo voy para el jardín,
  2   en busca de Merceditas,    que ayer tarde la perdí.
     --Tres padres la llevaban    por la calle de marfil,
  4   los pendientes eran de oro    y los dientes de marfil.
     Los zapatos que llevaba    eran de rico charol,
  6   se los regaló Alfonso López,    el día que se casó.--
     Al subir las escaleras    Alfonso se desmayó,
  8   porque se había muerto Merceditas,    que solito lo dejó.
     Las lámparas del palacio    ya no quieren alumbrar
  10   porque se habla muerto Merceditas    y de luto ha de guardar.

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0098.1:25 ¿Cómo no cantáis, la bella? A lo divino (é-a)            (ficha nº: 4584)

Versión de Santa Marta o Fundación (Magdalena, Colombia).   Recitada por Ana Beatriz Vizcaina (11a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 21, p. 306.  012 hemist.  Música registrada.

     La Virgen se está peinando    debajo de una palmera;
  2   sus peines eran de plata    y su cinta de primavera.
     Por allí pasó José    y le dijo:
  4   --¿Por qué no cantas, María,    porqué no cantas, mi reina?
     --¿Cómo he de cantar?,    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  6   Si mi hijo, que era tan blanco    como una azucena,
     Ya lo están crucificando    en una cruz de madera.--

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0180:36 Marinero al agua (á-a)            (ficha nº: 4675)

Versión de Valledupar (Magdalena, Colombia).   Recitada por Ramona Verniel (13a). Recogida en Cartagena, Bolívar por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 171, p. 375.  014 hemist.  Música registrada.

     El marinero era San Pedro    y San Juan era capitán.
  2   Una noche muy serena    cayó el marinero al agua.
     Se le presenta el demonio    y le preguntó unas palabras:
  4   --Si yo te saco de aquí,    ¿cuánto me daría?
     --Te doy mi barquilla,    que tiene saco, oro y plata.
  6   --Yo no quiero tu plata,    yo quiero tu corazón.
     --El alma para la Virgen Inmaculada    y el cuerpo para el agua salada.--

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0168.1:20 ¿Dónde vas, Alfonso XII? (í+pareados)            (ficha nº: 4683)

Versión de Santa Marta o Fundación (Magdalena, Colombia).   Recitada por Ana Beatriz Vizcaina (11a). Recogida en Santa Marta, Magdalena por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 178, p. 377.  012 hemist.  Música registrada.

     --¿Dónde vas, Alfonso López,    dónde vas, rey infeliz?
  2   --Voy en busca de Mercedes,    que ayer tarde la perdí.
     --Si Mercedes fue tu esposa,    ayer tarde yo la vi,
  4   la llevaban cuatro pajes    por la calle de Madrid.--
     Las campanas repicaron,    volvieron a repicar,
  6   porque Mercedes había muerto    y luto querían guardar.

Nota: Aprendido de su madre en Fundación.

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0224:19 Hilo de oro (é+á)            (ficha nº: 4696)

Versión de Ciénaga (Magdalena, Colombia).   Recitada por Rosalba Calderón (15a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 191, p. 381.  019 hemist.  Música registrada.

     --Oh, ¿cuántas hijas tenéis?
  2   --Si las tengo o no las tengo,    no las tengo para dar,
     que el pan que yo comiere,    ellas también comerán;
  4   que del agua que yo bebiere,    ellas también beberán.
     --Voy muy enojado    para el palacio del rey.
  6   --Vuelva, vuelva, caballero,    no sea tan descortés,
     que tantas hijas que tengo    escoja la que queréis.
  8   --Escojo esta por bonita,    por hermosa y por querer,
     que parece una rosa,    acabada de nacer;
  10   que su madre es una rosa    y su padre es un clavel.--

Nota: -1 se aclara que habla el "príncipe"; -7a que t. h. sic. Hablados los vv 1 y 5, cantados los demás. Aprendido en casa.

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0224:20 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 4697)

Versión de Santa Marta (Magdalena, Colombia).   Recitada por Nubia Valera (9a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 192, p. 382.  018 hemist.  Música registrada.

     Hilito, hilito de oro,    vienen hebrando su hebrero.
  2   Me dice una gran señora:    --¡Cuántas lindas hijas tenéis!
     --Si las tengo, no las tengo,    yo las debiera tener,
  4   porque el pan que yo comiere,    ellas comerán también.
     Abajo de un mulero,    un mulero tan cortés,
  6   de tres hijas que tengo    escogéis la que queréis.
     --Esta tomo por esposa,    esta tomo por mujer.
  8   --Adiós, hija de mi vida,    adiós, hija de mi amor,
     que te ha llevado un hombre,    que no tiene compasión.--

Nota: Aprendido de otras niñas.

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0224:21 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 4698)

Versión de Santa Marta (Magdalena, Colombia).   Recitada por Irma Pereira (11a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 193, p. 382.  024 hemist.  Música registrada.

     --Por un caminito . . . . . .    es deseado hijas tener.
  2   --Si las tengo, o no las tengo,    no las dejo de tener.
     Del pan que yo comiere,    ellas también comeráis;
  4   del agua que yo bebiere,    ellas también beberáis.
     Ya se fue mi nuevo hayo    pa`l palacio real.
  6   --¡No se vaya, caballero,    no sea usted tan descortés!
     De tanta hija que tengo    escójala que queréis.
  8   --Escojo esta por bonita,    por bella y por querer,
     que parece un capullito,    acabado de nacer.
  10   --Lo único que te pido,    es que me la trate bien;
     lo único que le encargo,    que me la trate bien.
  12   Senta` en silla de oro,    tejiendo el pañal del rey.--

Nota: -1 el primer verso fue dicho; el resto, cantado; -3b comeráis y -4b beberáis sic. Aprendió el romance de una prima en Ciénaga.

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0113:128 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4717)

Versión de Ciénaga (Magdalena, Colombia).   Recitada por Miriam Morales (12a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 212, pp. 388-389.  010 hemist.  Música registrada.

     --Yo soy la recién casada,    ¿no me han visto a mi marido?
  2   --No, señora, no, señora,    déme seña y le diré.
     --Mi marido es alto y rubio,    tira tipo de francés.
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ]
  4   --Ya me voy para el mercado,    y me visto de verdura,
     y me miro en un espejo:    --¡Qué bonita está la viuda!--

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0113:129 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4718)

Versión de Ciénaga (Magdalena, Colombia).   Recitada por Inés Perreira (10a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 213, p. 389.  022 hemist.  Música registrada.

     --Yo soy la recién casada,    ¿no me han visto a mi marido?
  2   --No, señora    déme seña y le diré.
     --Mi marido es alto y rubio,    tira tipo de francés.
  4   En el puño de la espada,    lleva el nombre de Isabel.
     --Sí, señora, sí, señora,    hace años que murió;
  6   lo mataron en la guerra,    lo mató un Francisco Arón.
     --Siete años lo he esperado,    siete más le esperaré,
  8   si no vuelve a los quatorce,    como viuda quedaré.
     --Ya me voy para el mercado,    hacer compra de verdura,
  10   ya me voy para la zona,    hacer compra de café,
     a mirar en el espejo:    ¡qué linda quedó la viuda!--

Notas: Contaminación con La esposa fiel. "La zona bananera", región de plantaciones de banano, cerca de Santa Marta, que se extiende 80 kms. de Ciénaga hasta Fundación (Magdalena). Aprendido de otras niñas.

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0113:130 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4719)

Versión de Santa Marta (Magdalena, Colombia).   Recitada por Juanita Pernet (11a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 214, p. 389.  024 hemist.  Música registrada.

     --Yo soy la recién casada,    ¿no me han visto a mi marido?
  2   --No, señora, no, señora,    déme seña y le diré.
     --Mi marido es alto y rubio,    tiene tipo de francés,
  4   y en el puño de la espada    lleva el nombre de Isabel.
     --Sí, señora, sí, señora,    hace[n] años que murió.
  6   Lo mataron, lo mataron,    lo mató Francisco Abel.
     --Siete años lo he esperado,    otros siete lo esperaré,
  8   si a los quatorce no ha llegado,    a monja me meteré.
     Y mis tres hijas mayores,    a la patria le entregaré,
  10   y mis tres hijos mayores,    a la patria entregaré.
     Ya me voy para el mercado    y me visto de verdura,
  12   y me miro en un espejo:    ay, ¡qué linda quedó la viuda!--

Nota: -9b le sic.

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3013.9:3 El carabí (no rom. (á))            (ficha nº: 4765)

Versión de Santa Marta (Magdalena, Colombia).   Recitada por Dalgis Cote (10a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 262, pp. 411-412.  012 hemist.  Música registrada.

     En coche va una niña,    hija de un capitán,
  2   ¡Qué hermoso pelo tiene!    ¿Quién se lo peinará?
     Se lo peina su tía,    con peinecito de oro.
  4   La nña ya está enferma,    no sé si curará
     La niña ya está muerta,    la llevan enterrar.
  6   El cajoncito de oro    orilla de cristal.

Nota: se canta el estribillo así: tras los primeros hemistiquios (que se repiten), caraví, y tras los segundos (que también se repiten), caraví, durí, caraví, durá.

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0565:2 Estando una pastora... mató a su gatito (7+7 í-o)            (ficha nº: 4770)

Versión de Pueblo Viejo (Magdalena, Colombia).   Recitada por Gustavo Pacheco (12a). Recogida por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 267, pp. 414-415.  012 hemist.  Música registrada.

     Estaba una pastora,    se hace un quesito.
  2   El gato la miraba    con ojo golosito.
     --Si tú metes la pata,    te doy con un palito.
  4   El gato la metió,    y ella lo mató.
     Se fue a confesar,    donde el cura bendito.
  6   El bendito está rezado,    y mi cuento se ha acabado

Nota: tras el primer hemistiquio (que se repite), se canta el estribillo lará, lará, larito. Dice haberlo aprendido en casa.

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0888:4 La pulga y el piojo (6+6 coplas)            (ficha nº: 4775)

Versión de Retén (Magdalena, Colombia).   Recitada por Beatriz Castillo (15a). Recogida en Ciénaga por Gisela Beutler, 1962. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 272, pp. 418-419.  046 hemist.  Música registrada.

     El piojo y la pulga    se quieren casar,
  2   pero no se casan    por falta de pan.
     Contesta el trigo    desde su trigal:
  4   que siga la boda,    yo sirvo de pan.
     Ya no es por pan,    sino es por el vino,
  6   ¿dónde lo hallaremos?
     Contesta la viña    desde su viñal:
  8   que siga la boda,    yo sirvo de vino.
     Ya no es por el pan,    ya no es por el vino.
  10   Ahora es por el cura,    ¿dónde lo hallaremos?
     Contesta el golero    desde las alturas:
  12   que siga la boda,    yo sirvo de cura.
     Ya no es por el pan,    ya no es por el vino,
  14   ya no es por el cura,    ahora es por padrino;
     ¿dónde lo hallaremos?
  16   Contesta el ratón,    que estaba escondido:
     que siga la boda,    yo sirvo de padrino.
  18   Ya no es por el pan,    ya no es por el vino,
     ya no es por el cura,    ya no es por el padrino.
  20   Ahora es por madrina,    ¿dónde la hallaremos?
     Contesta la gata    desde la cocina:
  22   que siga la boda,    yo sirvo de madrina.
     Que siga la boda,    que siga la velación,
  24   se reventó la gata,    y se comió el ratón.

Nota: -11a golero chulo (también: samuero, gallinazo, galebo; mex. : zopilote).

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0832:1 La Virgen se lleva las almas al Paraíso (á-o)            (ficha nº: 2201)

Versión de Nariño (Nariño, Colombia).   Recitada por Feliciana Arizala (17a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1969, Studien ..., p. 225, nº 78. Reeditada en IGR-vulgar 1999, pp. 431-432.  032 hemist.  Música no registrada.

     Desde que en el mundo anduve,    compré un bendito rosario
  2   pa la Virgen, mi Señora,    aunque nunca le hei rezado.
     --Hijo mío muy querido,    hijo mío muy amado,
  4   perdonad al pecador,    mira lo que te ha costado.
     --Alto tiempo le hei dado, madre,    que pudo haberse emendado.
  6   Por su gusto no ha querido,    madre, él estará castigado.
     --Hijo mío muy querido,    por la llaga de costado,
  8   perdonadme al pecador,    mira lo que te ha costado.
     --Alto tiempo le hei dado, madre,    que pudo haberse emendado.
  10   Por su gusto no ha querido,    madre, él estará castigado.
     --Hijo mío muy querido,    por los pechos has mamado,
  12   perdonadme al pecador,    mira lo que te ha costado.
     --Qué pidió mirara mi madre,    que [a] mí no lo haiga encontrado.--
  14   Bajó la cabeza y dijo:    --Madre, ya está perdonado.
     --Venid acá, pues, almas mías,    ya mi hijo te perdonó.
  16   --Venid, vámonos al cielo    a gozar de lo mejor.--

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0184:62 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 3633)

Versión de Barbacoas (Nariño, Colombia).   Recitada por Rosa María de Rentería (40a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1969, Studien zum spanischen Romancero in Kolumbien ..., Heidelberg, Carl Winter Universitätsverlag.. Reeditada en Beutler 1977 [1978], Estudios sobre el romancero español en Colombia nº 129, p. 355.  043 hemist.  Música registrada.

     Estaba la Blancaflor    arrimada a la candela,
  2   con sus dos hijas queridas,    Blancaflor y Filomena.
     En eso pasó un pastor,    se enamoró de una de ellas.
  4   Se casó con Blancaflor    y volvió por Filomena.
     A los tres días de casado    se vuelve el pastor por su tierra.
  6   A los dos años cumplidos    llegó a casa donde la suegra.
     --Bienvenido sea, pastor,    bienvenido sea señor;
  8   antes que me saludés,    ¿cómo queda Blancaflor?
     --Blancaflor quedó muy buena,    queda en días de parir.
  10   Y le mandaba decir    que le mande a Filomena,
     pa` que le va a asistir.
  12   --Filomena no ha de ir    porque está tierna y doncella.
     --Yo la llevo al cuidado,    como su hermanita d`ella.
  14   --Entra al cuarto, Filomena,    vestíte de seda negra,
     que te mandaba a prestar    tu hermana, la blanca y bella.--
  16   En la mitad del camino    su pecho le descubrió.
     En eso pasó un jilguero,    y de seña le llamó,
  18   que le lleva esa carta    a su hermana Blancaflor.
     Blancaflor, al oír eso,    en el momento abortó.
  20   Se quejaba a la justicia,    también al Emperador.
     --Quémenmelo a mi marido    por pícaro y por traidor,
  22   que me le ha quitado el . . .    a mi hermanita menor.--
    

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0184:63 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 3634)

Versión de Barbacoas (Nariño, Colombia).   Recitada por Marielena Quiñones (50a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1969, Studien zum spanischen Romancero in Kolumbien ..., Heidelberg, Carl Winter Universitätsverlag.. Reeditada en Beutler 1977 [1978], Estudios sobre el romancero español en Colombia nº 130, p. 356.  048 hemist.  Música registrada.

     Estaba la Santa Juana    arrimada a la candela,
  2   con sus dos hijas al lado,    Blancaflor y Filomena.
     En eso pasó un pastor,    se enamoró de una d`ella[s].
  4   --Me caso con Blancaflor,    y muero por Filomena.--
     A los tres días de casado    marcharon para su tierra.
  6   A los tres años cumplidos    llegó a casa de su suegra.
     --Bienvenido sea, pastor,    bienvenido sea, señor;
  8   antes que me saludés,    ¿cómo quedó Blancaflor?
     --Blancaflor quedó muy buena,    quedó en día de parir
  10   y le mandaba a decir    que le mande a Filomena.
     --Filomena no ha de ir    porque está tierna y doncella.
  12   --Yo la llevaría al cuidado,    como mi hermana que «juera».
     --Entra al cuarto, Filomena,    vestida de seda negra,
  14   que te ha mandado a pedir    tu hermana, la blanca y bella.--
     En la mitad del camino    su pecho le declaró.
  16   En eso pasó un jilguero,    y de seña le llamó,
     que le llevara esta carta    a su hermana Blancaflor.
  18   Y ya de haberla gozado    a un guaico la rumbó.
     Blancaflor, al oír d`esto,    al momento malparió.
  20   Se quejó a la justicia,    al Emperador también.
     --Quémenmele a mi marido,    por pícaro y traidor,
  22   que me ha quitado el virgo    a mi hermanita menor.--
     El pastor, al oír de esto,    a un barranco se botó.
  24   Y no se supo su vida,    qué diablo se lo llevó.

Nota de la editora: -18b guaico un valle de "tierra caliente", lugar alejado.

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0184:64 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 3635)

Versión de Barbacoas (Nariño, Colombia).   Recitada por Serafina Cortés (16a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1969, Studien zum spanischen Romancero in Kolumbien ..., Heidelberg, Carl Winter Universitätsverlag.. Reeditada en Beutler 1977 [1978], Estudios sobre el romancero español en Colombia nº 131, pp. 356-357.  038 hemist.  Música no registrada.

     Estaba la blanca Fana    al «olor» de su candela,
  2   con sus dos hijas queridas,    Blancaflor y Filomena.
     En eso pasó un pastor,    se enamoró de una d`ella[s].
  4   Se casó con Blancaflor,    y murió por Filomena.
     A los dos años cumplidos    vino el yerno de la suegra.
  6   --Buenos días, buena suegra,    buenos días, ¿cómo está?
     --Antes que me saludés,    ¿cómo quedó Blancaflor?
  8   --Blancaflor quedó muy buena,    quedó en días de parir;
     que le manda Filomena,    para que la vaya ` asistir.
  10   --Filomena no la mando    porque está tierna y doncella.
     --Filomena yo me llevo    porque tengo mando en ella.
  12   --Levántate, Filomena,    saca el vestido mejor,
     que te manda a saludar    tu hermanita Blancaflor.--
  14   En medio camino iba    y el cuñado la forzó.
     El virgo de Filomena    en el monte se perdió.
  16   Cuando la Blancaflor supo    que el cuñado la forzó:
     --¡Traíganme al pastorcito    como pícaro traidor!
  18   --Acuérdate, Filomena,    el amor, que te empresté;
     el peje, que boté al agua    y el amor, que te empresté.--
    

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0184:65 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 3636)

Versión de Barbacoas (Nariño, Colombia).   Recitada por Ofelia Cabeza (35a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1969, Studien zum spanischen Romancero in Kolumbien ..., Heidelberg, Carl Winter Universitätsverlag.. Reeditada en Beutler 1977 [1978], Estudios sobre el romancero español en Colombia nº 132, p. 357.  028 hemist.  Música registrada.

     Estaba una buena vieja    arrimada a la candela,
  2   con sus dos hijas queridas,    Blancaflor y Filomena.
     En esto llegó un pastor,    se enamoró de una d`ella[s].
  4   Se caso con Blancaflor,    regresó por Filomena.
     A los dos años pasados    vino el yerno de su suegra.
  6   --Buenos días, suegra mía.    --Buenos días, yerno bueno.
     ¿Cómo quedó Blancaflor?    --Blancaflor en parto queda,
  8   y le mandaba decir,    que le mande a Filomena.
     --Filomena no la mando,    porque está niña y doncella.
  10   --Filomena, me la llevo,    porque tengo mando en ella.
     --Anda, Filomena, al cuarto,    saque el vestido mejor,
  12   que te ha mandado a llamar    tu hermanita Blancaflor.--
     Y en medio camino que iba    tres puñaladas le dió.
  14   Le sacó la lengua fuera    y el diablo se la llevó.
    

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0184:66 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 3637)

Versión de Barbacoas (Nariño, Colombia).   Recitada por Margarita e Castillo (30a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1969, Studien zum spanischen Romancero in Kolumbien ..., Heidelberg, Carl Winter Universitätsverlag.. Reeditada en Beutler 1977 [1978], Estudios sobre el romancero español en Colombia nº 133, p. 357 y Díaz Roig 1990a, p. 72 (12.3).  028 hemist.  Música no registrada.

     Está la buena madre    arrimada a la candela,
  2   con sus dos hijas queridas,    Blancaflor y Filomena.
     En estas pasó un pastor,    se enamora de una de ellas.
  4   Se casó con Blancaflor,    y volvió por Filomena.
     A los tres años cumplidos    vino el yerno donde su suegra.
  6   --Buenos días, suegra mía.    --Buenos días, yerno bueno.
     ¿Podrás decirme, buen yerno,    cómo quedó Blancaflor?
  8   --Blancaflor está de parto    y le pide a Filomena.
     --A Filomena no la mando,    porque está niña doncella.
  10   --Yo la llevo y se la trato    como a una hermana de ella.
     --Filomena, entra al cuarto,    saca el vestido mejor,
  12   que te ha mandado a llamar    tu hermanita Blancaflor.--
     En medio camino que iba    los pechos le declaró;
  14   después de haberla gozado,    la vida se la quitó.
    

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0184:67 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 3638)

Versión de Barbacoas (Nariño, Colombia).   Recitada por Cecilio Cortés Martínez (66a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1969, Studien zum spanischen Romancero in Kolumbien ..., Heidelberg, Carl Winter Universitätsverlag.. Reeditada en Beutler 1977 [1978], Estudios sobre el romancero español en Colombia nº 134, p. 358.  027 hemist.  Música no registrada.

     Estaba la linda, estaba    entre la paz y la guerra,
  2   con sus dos hijas queridas,    Blancaflor y Filomena.
     Vino un hombre de Turquía,    se enamoró de una d`ella[s].
  4   Se casó con Blancaflor,    y se la llevó a su tierra
     y de allá volvió a venir,    llegó a casa de su suegra.
  6   --Buena tardes de Dios, madre,    buenas tardes de Dios, suegra.
     --¿Cómo quedó Blancaflor    --Quedó buena de Dios, madre,
  8   y le mandó a suplicar    que le mande a Filomena.
     --No se la puedo mandar,    por estar muy chica y tierna.
  10   --Mándela no más, señora,    como hermanita que fuera.
     --Entra al cuarto, Filomena,    saque el vestido mejor,
  12   que te ha mandado llamar    tu hermanita Blancaflor.--
     En la mitad del camino    media lengua le cortó.
  14   La montó en el caballo    . . . . . . . . . . . .
    

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0098.1:11 ¿Cómo no cantáis, la bella? A lo divino (é-a)            (ficha nº: 4570)

Versión de Pasto (Nariño, Colombia).   Recitada por Miriam Mercedes Dulce (12a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 7, p. 303.  015 hemist.  Música registrada.

     La Virgen se está peinando    debajo de una palmera;
  2   sus peines eran de plata,    sus cintas de primavera.
     Por aquí pasó José,    diciendo de esta manera:
  4   --¿Cómo no canta la Virgen,    cómo no canta la bella?
     --Si un hijo que yo tenía    me lo están crucificando
  6   en una cruz de madera.
     Si me lo queréis bajar,    bajádmelo en hora buena.
  8   Os ayudará San Juan    y también la Magdalena.--

Nota: la recitadora aprendió el romance de otra niña.

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0098.1:13 ¿Cómo no cantáis, la bella? A lo divino (é-a)            (ficha nº: 4572)

Versión de Potosí (Nariño, Colombia).   Recitada por Maruja Ramírez (13a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 9, p. 304.  010 hemist.  Música registrada.

     Peinando estaba la Virgen,    peinando a su chiquitín,
  2   debajo de una palmera    en una mañana de abril.
     Cantaban las avecillas    en las ramas coplas mil.
  4   Llegó San José    con un puñado de rosas.
     --No quiero rosas, mi madre,    rosas, sino las espinas sí.--

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0098.1:14 ¿Cómo no cantáis, la bella? A lo divino (é-a)            (ficha nº: 4573)

Versión de Pasto (Nariño, Colombia).   Recitada por Carmen Mismas (8a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 10, p.304.  012 hemist.  Música registrada.

     La Virgen se está peinando    debajo de una palmera;
  2   los peines eran de plata,    la cinta de primavera.
     Por allí pasó José    y le dijo de esta manera:
  4   --¿Por qué no cantas, la linda?    ¿porqué no cantas, la bella?
     --¿Cómo quieres que yo cante,    si a un hijo que yo tengo,
  6   lo están crucificando    en una cruz de madera?--

Nota: la recitadora aprendió el romance en casa.

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0098.1:15 ¿Cómo no cantáis, la bella? A lo divino (é-a)            (ficha nº: 4574)

Versión de Pasto (Nariño, Colombia).   Recitada por Marlene Vallejo (12a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 11, p. 304.  016 hemist.  Música registrada.

     La Virgen se está peinando    debajo de una palmera;
  2   sus peinecitos de oro,    su cintica de primavera.
     Por aquí pasó San José    y le dijo:
  4   --¡Canta, mi reina,    canta, mi Virgen!
     --¿Cómo quieres que te cante,    si estoy en casa ajena?--
  6   Palomita blanca    de piquito azul,
     tiéndele la cama    al niño Jesús,
  8   que viene cansado    de cargar la cruz.

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0098.1:16 ¿Cómo no cantáis, la bella? A lo divino (é-a)            (ficha nº: 4575)

Versión de Pasto (Nariño, Colombia).   Recitada por Teresita del Rosario Chávez (9a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 12, pp. 304-305.  008 hemist.  Música registrada.

     La Virgen se está peinando    debajo de una palmera;
  2   su peinecito de plata,    su cinta del redadera.
     Del cielo cayó una carta,    escrita del niño Jesús,
  4   y en lo explica y decía:    ¡que los casemos los dos!

Nota: -2b redadera sic. Aprendió el romance de su prima.

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0098.1:17 ¿Cómo no cantáis, la bella? A lo divino (é-a)            (ficha nº: 4576)

Versión de Pasto (Nariño, Colombia).   Recitada por Doris Cristina Salas (8a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 13, p. 305.  008 hemist.  Música registrada.

     La Virgen se está peinando    debajo de una palmera;
  2   el peine será de plata,    la cinta de primavera.
     Del cielo bajó una rosa,    Merceditas la cogió
  4   y se la puso en la cabecita,    ¡qué bonita que quedó!

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0098.1:18 ¿Cómo no cantáis, la bella? A lo divino (é-a)            (ficha nº: 4577)

Versión de Pasto (Nariño, Colombia).   Recitada por Miriam del Carmen Delgado (11a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 14, p. 305.  008 hemist.  Música registrada.

     La Virgen se está peinando    debajo de una palmera;
  2   sus peines eran de plata,    su cinta de primavera,
     Por aquí pasó José,    diciéndole a la reina,
  4   que ¿porqué no cantaba ella,    siendo ella la primera?

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0098.1:19 ¿Cómo no cantáis, la bella? A lo divino (é-a)            (ficha nº: 4578)

Versión de Pasto (Nariño, Colombia).   Recitada por Lucy Beatriz Guerrero (10a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 15, p. 305.  008 hemist.  Música registrada.

     La Virgen se está peinando    debajo de una palmera;
  2   los peines eran de plata,    su cinta es de primavera.
     Por aquí pasó José,    diciéndole de esta manera:
  4   --El hijo que yo tenía,    ya lo están crucificando.--

Nota: la recitadora aprendió el romance en casa.

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0098.1:20 ¿Cómo no cantáis, la bella? A lo divino (é-a)            (ficha nº: 4579)

Versión de Pasto (Nariño, Colombia).   Recitada por Fanny Garzón (8a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 16, p. 305.  006 hemist.  Música registrada.

     La Virgen se está peinando    debajo de una palmera;
  2   sus peines eran de plata    su cinta de primavera.
     Por aquí pasó Jesús,    diciéndole de esta manera.

Nota: la recitadora aprendió el romance en casa.

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0098.1:21 ¿Cómo no cantáis, la bella? A lo divino (é-a)            (ficha nº: 4580)

Versión de Barbacoas (Nariño, Colombia).   Recitada por Neila Solarte (9a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 17, p. 305.  004 hemist.  Música registrada.

     María se está peinando    enfrente de una palmera;
  2   el peine era de plata    y la cinta de primavera.

Nota: la recitadora aprendió el romance en el colegio de Barbacoas.

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0226:26 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4595)

Versión de Potosí (Nariño, Colombia).   Recitada por Rosa Elvira Castillo (12a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 32, p. 309.  024 hemist.  Música registrada.

     Camina la Virgen pura,    camina para Belén
  2   y en la mitad del camino    el niño tenía sed.
     Allí arriba en aquel alto    hay un viejo naranjal.
  4   Un ciego lo está guardando,    ¡qué diera el ciego por ver!
     --¡Ciego mío, ciego mío,    si una naranja me dieras
  6   para la sed de este niño    un poquito entretener!
     --Sí, señora, sí, señora,    toma ya las que usted quisiere.--
  8   La Virgen, como era Virgen,    no quería más de tres.
     El niño, como era niño,    todas las quería coger.
  10   Apenas se va la Virgen,    el ciego comienza a ver.
     --¿Quién ha sido esta señora,    que me hizo tal merced?--
  12   Ha sido la Virgen pura,    que va de Quito para Belén.

Nota: Aprendido en San Pedro, Nariño, del maestro Sr. Teófilo Mejía.

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0226:27 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4596)

Versión de Potosí (Nariño, Colombia).   Recitada por Isabel Arévalo (72a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 33, p. 310.  046 hemist.  Música registrada.

     Camina la Virgen pura,    camina para Belén,
  2   con un niño entre sus brazos,    que estaba un cielo de ver.
     En el medio del camino    pidió el niño de beber.
  4   --No pidas agua, mi niño,    no pidas agua, mi bien;
     que los ríos corren turbios    y los arroyos también.
  6   Las fuentes se secaron    y ya no pueden correr.--
     Allí arriba en aquel alto    hay un fresco naranjal,
  8   cargadíto de naranjas,    que otro no puede haber.
     --¡Cieguecito, cieguecito,    que guardas el naranjal!,
  10   dame una sola naranja    para el niño entretener!
     --Entra, señora, en mi huerto,    cójalas que ha de menester.
  12   Coja de aquellas más grandes,    deje las chicas crecer.
     Y en cogiendo para el niño,    coja para usted también.--
  14   Cuantas más quita la Virgen,    más salen al naranjal.
     Quitábalas de una en una,    salían de cien en cien.
  16   Las ramas que estaban secas    tornaban a florecer.
     La Virgen salió del huerto,    del huerto del naranjal
  18   y al mirar al cieguecito,    el ciego comenzó a ver.
     --¿Quién será aquella señora,    quién será aquella mujer,
  20   que sin pedirla yo nada,    ella me hizo tanto bien?
     Me dio la luz de mis ojos,    la del corazón también.--
  22   Érase la Virgen Santa    que al lado de San José
     con un niño entre sus brazos    camina para Belén.

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0226:28 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4597)

Versión de Barbacoas (Nariño, Colombia).   Recitada por Ofelia Cabeza. Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 34, p. 310.  026 hemist.  Música registrada.

     Camina la Virgen pura    del Valle para Belén.
  2   En la mitad del camino    pidió el niño agua beber.
     --No la beberés, mi niño,    no la beberés, mi bien,
  4   porque las aguas `tan turbias,    ríos y fuentes también.--
     Camina más pa` delante,    topás con un triste ciego.
  6   --Ciego, darme una naranja,    pa `l niño aplacar la sed.
     --Señora, allí está el naranjo,    cogerla que es menester.--
  8   Cogerla de una en una,    florecen de en tres en tres.
     A lo que se fue la Virgen,    el ciego empezaba a ver.
  10   --¿Cuál será esta gran señora,    que me hizo esta gran merced?
     --¿Si será la Virgen pura    o el Patriarca San José?
  12   --¿Si será la Virgen pura    o el Patriarca San José?
     --¿Si sería esta gran Señora,    que me hizo esa gran merced?--

Nota de G. Beutler: delante del verso -11 comenta: "vuelta".

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0226:29 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4598)

Versión de Barbacoas (Nariño, Colombia).   Recitada por José Antonio Cortés (14a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 35, p. 311.  017 hemist.  Música registrada.

     Camina la Virgen pura    del Valle para Belén.
  2   En la mitad del camino    pidió el niño agua beber.
     --No la beberás, mi niño,    no la beberás, mi bien;
  4   porque las aguas están turbias,    ríos y fuente también.
     Subiendo para el Calvario    toparon un triste ciego.
  6   --¡Ciego, que nada no ve,    ciego, dame una naranja
     para el niño entretener!
  8   --Ahí está el palo, señora,    cójalas que menester.
     Cójalas de una en una,    hasta el niño calme la sed.--

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0226:30 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4599)

Versión de Barbacoas (Nariño, Colombia).   Recitada por Eugalicia de Castillo (11a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 36, p. 311.  022 hemist.  Música registrada.

     Camina la Virgen pura    lejito para Belén
  2   y en la mitad del camino    el niño tenía sed.
     Allá encima, allá en `que` alto,    hay un ciego naranjal.
  4   --¡Ciego mío, ciego mío,    si una naranja me diera
     para calmar la sed de este niño    un poquito entretener!
  6   --Sí, señora, sí, señora,    escójalas que usted quiera.--
     La Virgen, como era Virgen,    no cogía más que tres.
  8   Pero el niño, que es niño,    todas las quiere coger.
     Apenas se va la Virgen,    el ciego comienza a ver.
  10   --¿Quién ha sido esta señora,    que me ha hecho tal merced?--
     Ha sido la Virgen pura,    que va lejito para Belén.

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0226:31 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4600)

Versión de Barbacoas (Nariño, Colombia).   Recitada por Ofelia Cabeza (unos 35a) y Victorina Angulo de Angulo (unos 35a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 37, p. 311.  030 hemist.  Música registrada.

     Camina la Virgen pura    del Valle para Belén
  2   y en la mitad del camino    pidió el niño agua beber,
     --No la beberés, mi niño,    no la beberés, mi bien;
  4   porque las aguas tan turbias,    ríos y fuente también.--
     Y en la mitad del camino    pide el niño agua beber.
  6   --No la beberés, mi niño,    no la beberés, mi bien;
     porque las aguas `tan turbias,    ríos y fuente también.--
  8   Camina más adelante,    toparés un triste ciego.
     --¡Ciego, que nada no vía,    ciego, que nada no ve,
  10   ciego, dame una naranja    pa` niño aplacar la sed!
     --Mi señora, y éste el arbol,    cójalas que menester.
  12   Cójala, de una en una,    flores dan de tres en tres.--
     La Virgen que dio la vuelta    y el ciego empezaba ver.
  14   --¿Cuál ser` esta gran señora,    que mi hiz` esta gran merced?
     ¿Si será la Virgen pura    o el Patriarca San José?--

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0226:32 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4601)

Versión de Pasto (Nariño, Colombia).   Recitada por Lucy Beatriz Guerrero (10a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 38, p. 312.  024 hemist.  Música registrada.

     Camina la Virgen pura    de Egipto para Belén.
  2   En la mitad del camino    el niño tenía sed.
     Allí arriba en aquel alto    hay un viejo naranjal.
  4   Un ciego lo está guardando,    ¡qué diera el ciego por ver!
     --Ciego mío, ciego mío,    ¿si una naranja me dieras,
  6   para la sed de este niño    un poquito entretener?
     --Ay, señora, sí, señora,    tome ya las que quisiera.--
  8   La Virgen, como era Virgen,    no cogía más que tres.
     El niño, coma era niño,    todas las quiere coger.
  10   Apenas se va la Virgen,    el ciego comenzó a ver.
     --¿Quién ha sida esta señora,    que me hizo tal merced?--
  12   Ha sido la Virgen pura,    que va de Egipto para Belén.

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0226:42 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4611)
[Villancico  contam.]

Versión de Barbacoas (Nariño, Colombia).   Recitada por Rosa María de Rentería (45a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 49, p. 316.  038 hemist.  Música registrada.

     Con bombas, conunos y sonajas,    con bombas, conunos y sonajas,
  2   Vamos a dentrar al portal de Belén,    vamos a dentrar al portal de Belén.
     Cómo hizo la entrada preciosa,    cómo hizo la entrada preciosa
  4   La Virgen María y a Jerusalén,    la Virgen María y a Jerusalén.
     Camina la Virgen pura    del Valle para Belén.
  6   En la mitad del camino    pide el niño agua beber.
     Con bombas, conunos y sonajas, etc.
  8   No la beberes, mi niño,    no la beberes, mi bien,
     porque las aguas `tan turbias,    ríos y fuentes también.
  10   Con bombas, conunos y sonajas, etc.
     Camina más pa` delante,    toparás a un triste ciego.
  12   --Ciego, que nada no vía,    ciego, que nada no ve,
     Ciego, darme una naranja    pa `1 niño aplacar la sed.
  14   --Y éste el árbol, señora,    cójalas que es menester.
     Cójalas de una en una,    ay, florecen de tres en tres.--
  16   Con bombas, conunos y sonajas, etc.
     A lo que se fue la Virgen,    el ciego empezaba a ver.
  18   --¿Cuál sería esta gran señora,    que me hizo tan gran merced?
     ¿Si sería la Virgen pura    o el Patriarca San José?--
  20   Con bombas, conunos y sonajas, etc.

Notas: Cada hemistiquio del romance se repite. -1a: conunos, especie de tambor. Precede al romance un villancico.

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0593:3 Congoja de la Virgen en Belén (í-a)            (ficha nº: 4612)
[Villancico  contam.]

Versión de Pasto (Nariño, Colombia).   Recitada por Carmen Salas (13a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 50, pp. 316-317.  020 hemist.  Música registrada.

     La Virgen y San José    iban a romería,
  2   Tan cansada iba la Virgen    que caminar no podía.
     Cuando llegan a Belén,    toda la gente dormía.
  4   --¿Abran las puertas, porteros,    a San José y a María!
     --Si estas puertas no se abren,    hasta que amanesca el día.--
  6   Se fueron a guardecer    a un portalito que había.
     Entre la mula y el buey    hay estrella, sol y luna.
  8   La Virgen y San José,    la Virgen no tenía ni un pañal;
     se quitó la capa blanca    y le cubrió su cabello,
  10   y de allí hizo cuatro pedazos,    que envolvía a su niñito.

Nota: Aprendido de su mamá.

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0023:52 Gerineldo (í-o)            (ficha nº: 4613)

Versión de Barbacoas (Nariño, Colombia).   Recitada por Francisco González, "el Alacrán". Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 96, pp. 335-336, notación musical, nº 11, p. 559.  022 hemist.  Música registrada.

     --Gerineiro, Gerineiro,    paje del rey muy querido,
  2   hoy quisiera hablar contigo    tres horas en el castillo.--
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . . ]
     --¿Dónde viene. Gerineiro,    tan blanco y descolorido?
  4   ¿Has peleado con los turcos,    con infuante has dormido?
     Si no la espada de mi padre    que en el medio amanecido.
  6   --Ni he peleado con los turcos,    ni con infuante he dormido,
     si no la espada de mi padre    que en el medio amanecido.
  8   --¿Dónde viene Gerineldo,    tan blanco y descolorido?
     ¿Has peleado con los turcos,    o con infuante has dormido?
  10   --No he peleado con los turcos,    ni con infuante hei dormído
     si no la espada de mi padre    que en el medio amanecido.--

Nota: -4b, -6b, -9b, 10b infuante sic. La melodía nº 11 es una especie de estribillo. Afirma el recitador tener 110 años.

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0023:53 Gerineldo (í-o)            (ficha nº: 4614)

Versión de Barbacoas (Nariño, Colombia).   Recitada por Cecilio Cortés Martínez (66a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 97, p. 336.  028 hemist.  Música registrada.

     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     --Gerineldo, Gerineldo,    ¡qué mal sueño hemos tenido,
  2   que la espada de mi padre    en el medio amanecido!--
     Se levantó Gerineldo,    tan blanco y descolorido;
  4   cogió la espada en la mano    y siguió para el castillo.
     --¿De dónde vienes, Gerineldo,    tan blanco y descolorido,
  6   que te han corrido los turcos,    o con la infuant has dormido?
     --No me han corrido los turcos    ni con la infuanta hei dormido
  8   sino que vengo a llevar    mi castigo merecido.
     --Tu castigo merecido,    yo te lo daré después,
  10   que ella ha de ser tu mujer,    y tú has de ser su marido.
     --Yo no he de querer con ella,    ni ella ha de querer conmigo,
  12   que el dinero que yo tengo    no alcanza para un vestido.
     --Si el dinero que tú tienes    no alcanza para un vestido,
  14   ¿y cómo estabas durmiendo    como mujer con marido?--

Nota: -6b, -7b infuanta sic.

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0023:54 Gerineldo (í-o)            (ficha nº: 4615)

Versión de Barbacoas (Nariño, Colombia).   Recitada por Margarita de Castillo (30a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 98, p.336.  028 hemist.  Música registrada.

     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     --Gerineldo, Gerineldo,    qué mal sueño hemos tenido,
  2   que la espada de mi padre    en el medio ha amanecido.--
     Se levanta Gerineldo,    pálido y descolorido;
  4   cogió la espada en la mano    y marchó para el castillo.
     --Gerineldo, Gerineldo,    ¡qué pálido y descolorido!
  6   ¿Has dormido con princesa,    o los turcos te han corrido?
     --No he dormido con princesa,    ni los turcos me han corrido,
  8   sino que vengo a pagar    mi delito cometido.
     --El delito cometido,    yo te lo diré, atrevido,
  10   que ella será tu mujer    y tú serás su marido.
     --Yo no seré su marido,    ni ella será mi mujer,
  12   porque el dinero que tengo    no me alcanza para comer.
     --Si el dinero que tenéis    no te alcanza para un vestido,
  14   ¿cómo duermes abrazado    como mujer con marido?--

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0075:69 Delgadina (á-a)            (ficha nº: 4643)

Versión de Barbacoas (Nariño, Colombia).   Recitada por Feliciana Arizala (16a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 127, pp. 352-353, notación musical, nº 20, p. 563.  012 hemist.  Música registrada.

    
Un rey tenía tres hijas. [ ...] Cuando ya estaban jóvenes, se fue a otra ciudad. Y allá le mandó y le escribió a la primera una carta, mandándola enamorar. Entonces ya no se la contestó. Después le mandó otra, y ya con esa, ya la contestó, que sí lo quería. Después a la otra, y lo mismo hizo. Y allí la manda a la última. Entonces ella no quiso. Y ella no lo quiso ... Cuando el papá oyó, que no lo quería, le dijo: --Que si no lo quería, le hacía una casa en el aire y no le daba de comer ni de beber.-- ... Ella dijo, ¡que bueno, que se la hiciera! Y cuando vino el papá y le hizo la casa en el aire, y allí la metió y no le daba ni de comer, ni de beber ... Cuando ella se asomaba al balcón, que daba vuelta del `acey` y decía:
     Hermana, por ser en su sala,    convídame un jarro de agua,
  2   que más padezco de sed,    a Dios pienso darle el alma.
    
Casián el mayor, puede con casia, no casia,
    
no entran, no lo sé, ello si está,
    
me hará, o no me hará.
    
Entonces, cuando vuelta, la hermana le contestaba:
     --Tate, tate, Doña Elvira,    tate, tate en tu malvada.
     ¿Por qué no quisiste darle    a mi padre la palabra?--
  4   --Hermana, por ser en su sala,    convídame un jarro de agua,
     y ahora sí le pienso    darle a mi padre la palabra.--
    
Allí ella era, cuando ya el padre así bajó corriendo y le llevó el vaso de agua. Entonces ya se lo bebió. Y cuando ya dijo, que sí la quería, entonces no lo quiso. Y le `metido` golpe, y vuelta la iba a bajar. Cuando después vuelta, o cuando ya tenía sed, volvió a hacer lo mismo. Y cuando la madre vio, que dijo: --Voy a ver, qué este hombre hace con mi hija, él encima.--Cuando subía allí arriba y se escondió detrás de un cuarto. Entonces llegó al último cuarto. Y cuando llegó allá, entonces ya acabó de tomar el agua. Y cuando ya la iba a forzarla, ( ... ) le dijo: --Ahá, eso, ¡qué va a hacer con mi hija!--Llegó y la retiró. (...) Le dijo: --¡Muérase usted con su hija, que en su parto maldecía!--Y la encerró en esa casa y entonces se bajó él a su casa. Y de noche ellos vían que esa casa se iluminaba de luces. Y eso eran los ángeles, que se esperaban la madre, para irse ellos al cielo con la mamá y la hija. (...) Cuando ellos vieron, --la hija mayor vio, que esa casa estaba iluminadita de ángeles, que iban bajando ángel por ángel ahí. (. . .) Cuando dijo ella:--Papacito, venga a ver, ¡cómo está la casa de mi hermana iluminadita de luces!--Entonces le dijo el padre: --Que eso era, que eso era mentira, que la casa de ella (i. e. la hermana mayor) sola estaba llena de luz.--Y cuando ellos vieron, que eso en donde ellos estaban, se llenó de agua; y se volvió un agua. Y se fueron al infierno. Y ellas se fueron al cielo

Nota: Los puntos suspensivos representan las palabras "y entonces", con las que la narradora comenzaba invariablemente sus frases. Los versos del romance, al ser dictados por la informante, quedaron de la siguiente manera: Doña Elvira: --Hermana, por estar en su sala, / convídame un vaso de agua,// que más padezco cie sed, / a Dios pienso dar el alma.// Hermana: --Tate, tate, Doña Elvira, / tate, tate, en tu malvada.// ¿Por qué no quisiste darle / a mi padre la palabra?// Madre: --Tate, tate, Doña Elvira, / tate, tate en tu morada, // que por tu grande hermosura, / mi Dios me hizo mal casada.--//. La informante dice que aprendió el cuento de una anciana que murió en 1959 en Barbacoas.

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0113:113 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4658)

Versión de Barbacoas (Nariño, Colombia).   Recitada por Francisco González, "el Alacrán". Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 154, p. 369; notación musical , nº 24,p. 564.  022 hemist.  Música registrada.

     --Catalina, Catalina,    Blancaflor de Filomena,
  2   mañana me voy pa` Francia,    ¿qué mandas o qué querés?
     --Mi vida, si a Francia fueras,    a mi bien saludaráslo.
  4   --¿Cómo voy a saludarlo,    si no conozco quién es.
     --El es muy chico de cuerpo,    y en el hablar muy cortés.
  6   El caballito en que anda    una palomita es.
     --Que mi Dios no lo permita,    ni San Pedro, ni su ley,
  8   que si mi marido es muerto,    de monja me meteré.
     Tres hijos varones tengo    para servicio de rey.
  10   El más chiquítico a pie    y el grandecito a caballo,
     porque el chiquíto no sabe    los ejercicios del rey.--

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0168.1:19 ¿Dónde vas, Alfonso XII? (í)            (ficha nº: 4682)

Versión de La Cruz de Mayo (Nariño, Colombia).   Recitada por Lola Muñoz (11a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 177, p. 377.  013 hemist.  Música registrada.

     --¿Dónde vas, rey Alfonsito,    dónde vas, triste de mí?
  2   --Voy en busca de Mercedes,    que ayer tarde no la vi.
     --Merceditas ya está muerta,    muerta está, que yo la vi.
  4   Cuatro condes la llevaron    por la calle de Madrid,
     en una caja forrada    de cristal y de marfil.
  6   El velo que la cubría    era azul y carmesí,
     con borlones de oro y plata    . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..--

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0224:31 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 4708)

Versión de Ipiales (Nariño, Colombia).   Recitada por Laura Rodríguez (40a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 203, p. 385.  006 hemist.  Música registrada.

     Filito, filito de oro,    yo jugando al ajedrez,
  2   pregunto a esta gran señora:    --¿Cuántas hijas tenés?
     --Téngalas que tenga,    nadie puede saber.--

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0224:32 Hilo de oro (é+á)            (ficha nº: 4709)

Versión de Barbacoas (Nariño, Colombia).   Recitada por Marielena Quiñones (50a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 204, pp. 385-386.  028 hemist.  Música registrada.

     Hilitos, hilitos de oro,    yo jugando al ajedrez,
  2   pregunto una gran señora,    --¿Qué si hijas lindas tenés?
     --Téngalas o no las tenga,    la dejaría de tener,
  4   del zapato que yo uso,    ellas también usarán,
     del agua que yo bebo,    ellas también beberán,
  6   del pan que yo como,    ellas también comerán.
     --Me voy muy enojado    por el palacio del rey,
  8   porque las hijas del rey Moro    no me la dan por mujer.
     --Venga acá, Señor Galán,    conversaremos cortés;
  10   esas tres hijas que tengo,    escoja la más mejor.
     --Esta escojo, esta llevo    por legítima mujer.
  12   --Lo (que) te encargo, soltero,    que no me la maltrates;
     su sopita de mañana,    su pastel de mediodía,
  14   sentadita en silla de oro,    bordando paños para el rey.--

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0224:33 Hilo de oro (é+á)            (ficha nº: 4710)

Versión de La Florida (Nariño, Colombia).   Recitada por Evangelina Tutistar de García (42a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 205, p. 386.  008 hemist.  Música registrada.

     Hilito, hilito de oro,    yo jugando al ajedrez,
  2   pregunta una gran señora,    --¿Qué lindas hijas tenéis?
     --El zapato que yo uso,    ellas también usarán,
  4   el agua que yo tomo,    ellas también tomarán.--
    
Anden pronti, anden juntos,
    
y por onde anden, andaremos,
    
y salir a la carrera.

Nota: se indica que el primer verso lo dice un "señor"; los vv 3-4, la madre. Siguen los versos del coro.

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0224:34 Hilo de oro (é+á)            (ficha nº: 4711)

Versión de La Cruz de Mayo (Nariño, Colombia).   Recitada por Alda Luz Benavides (11a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 206, p. 386.  014 hemist.  Música registrada.

     Anilito, anilito de oro,    de cristal y de marfil,
  2   un zarcillo y un coral.
     Una señora me ha dicho:    --¡Lindas hijas tiene usted!
  4   --Que las tenga, que las tenga,    yo las sabré mantener.
     Del calzado que yo calce,    ellas también calzarán.
  6   --Esta escojo por hermosa,    por hermosa la mejor,
     que parece un capullo de oro,    de oro, acabado de nacer.--

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0113:137 Señas del esposo (polias.)            (ficha nº: 4726)

Versión de Barbacoas (Nariño, Colombia).   Recitada por Eugalicia de Castillo (11a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 221, p. 392.  020 hemist.  Música registrada.

     --Yo soy la recién viuda,    hace un año me casé,
  2   mi marido me ha abandonado    por amar la libertad.
     --Ven acá, mi buen soldado,    ¿si me ha visto a mi marido?
  4   --No, señora, no lo he visto,    ni tampoco sé quién es.
     --Es un alto joven rubio,    tiene tipo de francés,
  6   y en la chapa de l`espalda    lleva el nombre de José.
     --Sí, señora, sí, lo he visto,    sí, le puedo dar razón,
  8   que en la esquina del mercado    estaba por descender.
     --Pobrecito mi marido,    que me ha dado de comer;
  10   que Dios lo tenga en el cielo    y no lo deje caer.--

Nota: -6a espalda. sic.

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0144:31 Don Gato (á-o)            (ficha nº: 4733)

Versión de Potosí (Nariño, Colombia).   Recitada por Isabel Arévalo (72a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 228, p. 395.  026 hemist.  Música registrada.

     Estaba el señor don Gato    en silla de oro sentado,
  2   sus medias eran de seda,    sus zapaticos calados.
     Llegó el compadre y le dijo,    que si quería ser casado
  4   con una gata morisca,    que andaba por el tejado.
     Y el gato por verla pronto    se echó del tejado abajo.
  6   Ay, se ha roto dos costillas    y se ha descompuesto un brazo.
     --Llamen pronto al sangrador,    al médico, al cirujano,
  8   pero mejor es que llamen    al Señor Doctor Don Carlos.--
     Llegó Don Carlos y le dijo,    que le dieran buenos caldos.
  10   A la mañana siguiente    amaneció muerto el gato.
     Los ratones de alegría    se visten de colorado.
  12   Las gatas se ponen luto,    capotes negros los gatos,
     y los gálicos chiquitos    dicen: miau, miau.

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0144:32 Don Gato (á-o)            (ficha nº: 4734)

Versión de Potosí (Nariño, Colombia).   Recitada por Victoria Ramírez (19a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 229, p. 395.  022 hemist.  Música registrada.

     Estaba el señor don Gato    en sillas de oro sentado,
  2   calado medias de seda    y zapaticos dorados,
     cuando llegó la noticia,    que debía de ser casado
  4   con una gálica parda,    hija de un galo romano.
     El galo por verla pronto    se rodó tejado abajo;
  6   se rompió siete costillas    y la puntica del rabo.
     Llamaron al sangrador,    quien le dijo cirujano.
  8   Vino Don Carlos y dijo,    que le dieran buenos caldos.
     A la mañana siguiente    amaneció muerto el gato.
  10   Los ratones de alegría    se visten de colorado,
     capote negro las gatas    y los gálicos chiquitos dicen: miau, miau.

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0144:33 Don Gato (á-o)            (ficha nº: 4735)

Versión de Potosí (Nariño, Colombia).   Recitada por una franciscana. Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 230, pp. 395-396.  016 hemist.  Música registrada.

     El Señor Don Gato    seniadito en su tejao,
  2   Ha recibido una carta,    que si quiere ser casao
     con una gálica blanca,    hija del galo rayado.
  4   Pero loco de alegría    se ha caído del tejao.
     Se puso hacer testamento    de lo que se había robado:
  6   cien varas de longaniza    y un quesito.
     Ya lo llevan a enterrar    por la puerta del mercao,
  8   y al olor de la sardina    el gato ha resucitao.

Nota: se canta el estribillo marra miau, miau, miau, miau, tras el segundo hemistiquio, que luego se repite (a través de todo el romance). El romance procede de un cuaderno de una franciscana del Colegio de la Escuela de Lourdes, Potosí, Nariño. La informante dice haber aprendido el romance en el Convento de Maridías, Pasto.

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0144:34 Don Gato (á-o)            (ficha nº: 4736)

Versión de Pasto (Nariño, Colombia).   Recitada por Miriam Ortiz Martínez (11a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 231, p. 396.  034 hemist.  Música registrada.

     Estaba el señor don Gato    en silla de oro sentado.
  2   Lucía media de seda    y zapatico dorado.
     Llegó el compadre y le dijo,    que si quiere ser casado
  4   con una gata romana    que conocía el mes pasado.
     El gato, del alegría,    subió bailar al tejado.
  6   Mas con un palo le dieron,    y rodando vino abajo.
     Se rompió siete costillas    y la puntica del rabo.
  8   --¡Que llamen pronto, pronto    al doctorcito, al cirujano!
     Mejor es que llamen    al doctor don Hadriano.
  10   Ya viene don Hadriano y dice,    que le den sus buenos caldos.
     Al otro día de mañana    amanece el gato muerto.
  12   Los ratones de alegría    se visten de colorado,
     las gatas capota negra    y vestido aderezado.
  14   Ya lo llevan a enterrar    por la calle del pescado.
     Al olor de la sardina    el gato ha resucitado.
  16   Los ratones de alegría,    los ratones corren, corren, corren,
     y los gatos corren, corren,    corren detrás.

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0144:35 Don Gato (á-o)            (ficha nº: 4737)

Versión de Pasto (Nariño, Colombia).   Recitada por María Concepción Revello (8a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 232, p. 396.  026 hemist.  Música registrada.

     Estando el señor don Gato    sentado en su tejado,
  2   con mediecitas de seda    y zapatitos calados.
     Ha recibido una carta,    si se quería ser casado
  4   con una gata morisca,    sobrina del gato pardo.
     El gato por verla pronto    cayó del tejado abajo.
  6   Se ha roto nueve costillas,    el rabo y el espinazo.
     Y llamen al doctor    y al médico cirujano.
  8   Unos dicen: bueno, bueno;    y otros dicen: venga, venga.
     El doctor le ha recetado    una taza de caldo por la mañana
  10   y otra por la tarde.    Ya se ha muerto el pobre gato.
     Ya lo llevan a enterrar    por la calle del pescado.
  12   Los gálicos van de duelo,    los ratoncitos de colorado,
     y al olor de las sardinas    el1 gato ha resucitado.

Nota: Oído en casa.

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0178:28 Mambrú (7+7 á)            (ficha nº: 4759)

Versión de Barbacoas (Nariño, Colombia).   Recitada por Alfonso Castillo Cabeza (7a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 256, p. 255.  009 hemist.  Música registrada.

     Chon Pipa se fue a la guerra,    montado en una perra.
  2   La perra que se resbala,    Chon Pipa que se hace bala.
     Chon Pipa se fue a la guerra,    no sé, cuando vendrá.
  4   Si vendrá por las Pascuas    o por la Navidad.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    Lo llevan a enterrar

Notas: Los primeros hemistiquios se repiten, intercalando el estribillo: ¡qué dolor, qué dolor, qué pena!. Los segundos también se repiten intercalando el estribillo: dorremí, dorrefá, dorrefá.

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0098.1:7 ¿Cómo no cantáis, la bella? A lo divino (é-a)            (ficha nº: 4566)

Versión de Bochalema (Norte de Santander, Colombia).   Recitada por Ana Mercedes Suárez (16a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 1, p. 302.  013 hemist.  Música registrada.

     La Virgen se está peinando    debajo de una palmera;
  2   sus peines eran de plata    y sus cintas de primavera.
     Por aquí pasó José    y le dije de esta manera:
  4   --¿Por qué la Virgen no canta,    siendo tan linda y bella?
     --¿Cómo quieres que yo cante,    solita y en tierra ajena?
  6   El niño que yo tenía    me lo están crucificando
     en una cruz de madera.--

Nota: la recitadora dice que aprendió el romance "en la casa".

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0098.1:8 ¿Cómo no cantáis, la bella? A lo divino (é-a)            (ficha nº: 4567)

Versión de Cúcuta (Norte de Santander, Colombia).   Recitada por Ana Rita Duarte (14a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 2, p. 302.  014 hemist.  Música registrada.

     La Virgen se está peinando    debajo de una palmera;
  2   sus peines eran de oro,    su cinta de primavera.
     Par aquí pasó José,    diciendo de esta manera:
  4   --¿Por qué no canta la Virgen,    porqué no canta la Virgen?
     --¿Cómo quieres que yo cante,    solita en tierra ajena,
  6   si el hijito que tenía,    más puro que una azucena,
     me lo están crucificando    sobre una cruz de madera?--

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0226:16 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4585)

Versión de Salazar (Norte de Santander, Colombia).   Recitada por Gabina Ramírez Contreras (44a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 22, p. 306.  024 hemist.  Música registrada.

     Camina la Virgen pura    de Egipto para Belén.
  2   En la mitad del camino    el niño tenía sed.
     Allá arriba en aquel alto    hay un viejo naranjal.
  4   Un ciego lo está guardando    ¡qué diera el ciego por ver!
     --¡Ciego mío, ciego mío,    si una naranja me dier,
  6   para la sed de este niño    un poquito entretener!
     --Ay, Señora, sí, Señora,    toma ya las que quisier.--
  8   La Virgen, como era Virgen,    no cogía más de tres;
     el niño, como era niño,    todas las quiere coger.
  10   Apenas se va la Virgen,    el ciego comienza a ver.
     --¿Quién ha sido esa señora,    que me hizo tal merced?--
  12   Ha sido la Virgen pura,    que va de Egipto para Belén.

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0226:17 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4586)

Versión de Pamplona (Norte de Santander, Colombia).   Recitada por Cecilia Urbina Sierra (7a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 23, p. 306.  018 hemist.  Música registrada.

     Iba la Virgen pura    de Egipto para Belén.
  2   y en la mitad del camino    el niño tenía sed.
     --No pidas agua, mi niño,    no pidas aguas, mi ya,
  4   que los ríos corren turbios    y los arroyos también.--
     Allá arriba en aquel alto    hay un viejo naranjero.
  6   Uno lo está cuidando    y el otro lo está por ver.
     Apenas se fue la Virgen,    y el ciego comienza a ver.
  8   --¿Quién sería esta señora,    que me hizo tanto bien?--
     Era la Virgen pura,    de Egipto para Belén.

Nota: -3b mi ya sic. Aprendido de sus hermanos.

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0075:63 Delgadina (í-a+á-a)            (ficha nº: 4637)
[0005 Silvana  contam.]

Versión de Salazar (Norte de Santander, Colombia).   Recitada por Juana Lindarte (14a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 121, pp. 348-349.  071 hemist.  Música registrada.

     Sildanita se paseaba    por un corredor arriba,
  2   tocando su guitarra de oro,    ¡qué bonito canta y silba!
     Su padre, que la miraba,    desde un balcón que tenía:
  4   --¡Qué bonita Sildanita,    malhaya, si fuera mía!--
     --Ser suya, no, señor padre,    porque eso no se podía,
  6   porque en el cielo hay un santo,    que no nos perdonaría--.
     Llegaron nuestros `claustros`:    --Enciérrenme a la Sildana
  8   en un aposento oscuro,    que tenga cuatro ventanas.
  10   Si me le dan de comer,    de las cosas más saladas,
     si me le dan de beber,    de las aguas más amargas.--
  12   Así pasaron tres días,    se asoma a una ventana.
     Y vio a su propia madre,    peinando la rubia cana.
  14   --Mi madre, por ser mi madre,    dé por Dios un vaso de agua;
     es más la sed que el hambre    y a Dios pienso darle el alma.
  16   --Sildanita, retírate, retírate,    no te puedo dar el agua,
     porque, si tu padre sabe,    quitarme la vida es nada.--
  18   Sildanita se retira,    tan triste y apesarada,
     de ver que su misma madre    hasta el agua le negaba.
  20   Así pasará otro día,    se asoma a la otra ventana.
     Y ve a su propia hermana,    lavando la porcelana.
  22   --Hermana, por ser mi hermana,    dé por Dios un vaso de agua;
     es más la sed que el hambre    y a Dios pienso darle el alma.--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  24   Sildanita se retira    tan triste y apesarada,
     de ver que su misma hermana    hasta el agua le negaba.
  26   Así pasará otro día,    se asomó a la otra ventana.
     Y vio a su propio padre    sentado en su rica cama.
  28   --Mi padre, por ser mi padre,    dé por Dios un vaso de agua;
     es más la sed que el hambre    y a Dios pienso darle el alma.--
  30   Llegaron nuestros esclavos:    --Llévenle agua a Sildana.
     El uno en un vaso de oro,    el otro en la porcelana.--
  32   Llegaron nuestros esclavos,    Sildana estaba privada.
     La Virgen la amortajó,    los ángeles la velaron.
  34   Y San Imirio se la llevó.
     Las campanas de Belén,    ellas mismas repicaban,
  36   y en el repique decían:    «¡Por la muerte de Sildana!»

Notas: 7a: claustro, probablemente de "esclavos", como se desprende de otras variantes en el Norte de Santander. 31a: se reemplazó "esclavos". Aprendido de un primo.

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0075:64 Delgadina (á-a)            (ficha nº: 4638)

Versión de Bochalema (Norte de Santander, Colombia).   Recitada por Margarita Rojas (18a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 122, p. 349.  046 hemist.  Música registrada.

     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     --Mi madre, por ser mi madre,    dé por Dios un vaso de agua;
  2   más vale la sed que el hambre    y a Dios pienso darle el alma.
     --Retírate, Sildanita,    no te puedo dar el agua,
  4   que si tu padre me ve,    quitarme la vida es nada.--
     Se retira Sildanita,    tan triste y apesarada,
  6   de ver que su misma madre    hasta el. agua le negaba.
     Deja pasar tres días    y se asomó en la otra ventana,
  8   y ve a su misma hermana,    guardando la porcelana.
     --Mi hermana, por ser mi hermana,    dé por Dios un vaso de agua;
  10   más vale la sed que el hambre    y a Dios pienso darle el alma.
     --Retírate, Sildanita,    no te puedo dar el agua,
  12   que si tu padre me ve,    quitarme la vida es nada.--
     Deja pasar tres días    y se asomó a la otra ventana,
  14   y ve a su mismo padre,    paseando en su rica sala.
     --Mi padre, por ser mi padre,    dé por Dios un vaso de agua;
  16   más vale la sed que el hambre    y a Dios pienso darle el alma.
     --¿Si recuerdas, Sildanita,    lo que te dije aquel día?
  18   --Si recuerdo, señor padre,    pero eso no se podía,
     porque en el cielo hay un santo,    que no nos perdonaría.--
  20   Corrían los dos , esclavos:    --Tráiganle agua a la Sildana,
     unos en vasos de plata    y otros de porcelana.--
  22   La Virgen .la amortajaba,    los ángeles la velaban.
     Las campanas de la iglesia    solitas se repicaban.

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0075:65 Delgadina (á-a)            (ficha nº: 4639)

Versión de Bochalema (Norte de Santander, Colombia).   Recitada por una mujer. Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 123, pp. 349-350.  007 hemist.  Música registrada.

     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
     --Encierren la Sildanita    en un aposento oscuro,
  2   que tenga cuatro ventanas.    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .--
     Sale la Sildanita    a la primera ventana;
    
ve a su hermano, jugando con naranjas de oro.
  4   La cama de Sildanita    de ángeles rodeada.

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0234:47 Albaniña (ó)            (ficha nº: 4651)

Versión de Sardinata (Norte de Santander, Colombia).   Recitada por Guthberth Ortiz (21a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 147, p. 365. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 12.1, pp. 32-33.  022 hemist.  Música registrada.

    
En esta historia se sucedió una vez, que existía un matrimonio, en el cual vivían muy felices. Pero la señora no le era del todo fiel al esposo. Es así, como cierta vez que allí estaba de viaje el señor, llegó el amante de la señora, y estaban juntos, cuando de pronto sintieron que llegaba el dueño de casa. Sintieron unos pasos del corcel al aproximarse. Y entonces el individuo se ocultó en el aposento. Cuando el señor de la casa entró, sintió pisar, pero él no dijo nada, sino que mirando en la pared y viendo una espada, que brillaba en ella, le dice a la señora:
     --¿De quién es aquella espada,    que en mi pared relumbró?
  2   --Suya, mi don Elberto,    mi padre se la mandó.
     --Corra y dígale a su padre,    que para espadas muchas tengo yo.
    
Estando en eso, cuando oyó, que relinchaba el caballo de sus frenos, el caballo del individuo. Entonces dice el señor de la casa:
  4   --¿Y de quién es aquel caballo,    que en mi pesebre relinchó?
     --Suyo, mi don Elberto,    mi padre se lo mandó.
  6   --Corra y dígale a su padre,    que para caballos muchos tengo yo.
     ¿Y quién es aquí el jovencito,    que en mi aposento se ocultó?
  8   --Un hermanito mío,    que en este momento llegó.
     --¿Y si es hermanito suyo,    porqué de mí se ocultó?
    
Entonces le dice:
.
  10   --Máteme, don Elberto,    que esa culpa la tengo yo.--
     La tomó de los cabellos,    siete salas barrió.
    
Y después la mató. Ahí termina la historia de esa mujer infiel.
.

Nota: -11 verso dictado aisladamente. Dice el informante que el cuento fue contado por su padre.

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0113:112 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4657)

Versión de Salazar (Norte de Santander, Colombia).   Recitada por Hilda María Contreras de Omaña (44a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 153, pp. 368-369. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 12.2, p. 241.  028 hemist.  Música registrada.

     --Catalina, Catalina,    del sitio del limonés,
  2   mañana me voy pa` Francia,    ¿qué pedís, o qué quereís?
     --Nada pido, nada quiero,    sino lo que te encargo es
  4   que, si ves a mi marido,    ¡saludos me le darés!
     --Yo sí te los entregaré,    pero yo no se quién es.
  6   --Es un mozito alto de cuerpo,    muy admirable y cortés.
     Anda en un caballo blanco,    y al verlo una paloma es.
  8   --A las señas que vos me dais    ya tu marido muerto es,
     que en el juego de madama    lo mató una virondés
  10   --No lo permita mi Dios,    ni San Pedro, ni su ley,
     que seis años lo he esperado    y otros seis lo esperaré.
  12   Y si mi marido no viene,    de monja me meteré.
     Tres hijas doncellas que tengo    conmigo las llevaré.
  14   Un hijo varón que tengo    a servir al rey lo daré.--

Nota: -9b virondés: quiere decir: una mujer. Beutler considera este el tipo B1. "Mañana me voy para Francia"+Saludo.

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0113:125 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4670)

Versión de Gramalote (Norte de Santander, Colombia).   Recitada por Sofía de Rincón (38a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 166, p. 373.  022 hemist.  Música registrada.

     --Catalina, flor de Lima,    flor de todo el universo,
  2   pronto me iré para España,    dime, niña, ¿qué queréis?
     --Una carta a mi marido,    si lo véis.
  4   --¿Cómo quiere, que se la dé,    sin yo conocerlo a él?
     --El es chiquito,    con el habla muy cortés.
  6   Pasea en un caballa blanco,    vestidito a lo francés.
     --Por las señas que me das    tu marido muerto es.
  8   --Doce años lo he esperado    y doce lo esperaré.
     Si a los doce no volviere,    de monja me entraré.
  10   Un hijo igualito que tengo    al rey se lo entregaré,
     una hija igualita que tengo    conmigo la llevaré.--

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0168.1:22 ¿Dónde vas, Alfonso XII? (í+pareados)            (ficha nº: 4685)

Versión de Salazar (Norte de Santander, Colombia).   Recitada por Gabina Ramírez Contreras (44). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 180, p. 378.  022 hemist.  Música registrada.

     --¿Dónde vas, Alfonso Dozo,    dónde vas pa` tu jardín?
  2   --Voy en busca de Mercedes,    que ayer tarde la perdí.
     --Mercedes no está perdida,    ¿dónde fue que yo la vi?
  4   Cuatro padres la llevaban    por las calles de Madrid.
     Las señas que ella llevaba    yo te las vengo a decir,
  6   que el cajón era de oro    y la tapa de marfil.
     El paño que la cubría    era de rosa y jazmín.--
  8   Ya murió la flor de mayo,    ya murió la flor de abril,
     ya murió la Mercedita,    para séculas sin fin.
  10   Por una escalera abajo    baja Alfonso desmayado,
     al ver que murió Mercedes    y luto no se ha guardado.

Nota: Se lo enseñó una hermana Sara Matilde, de Antioquía, en el Colegio de la Presentación en Salazar.

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0168.1:23 ¿Dónde vas, Alfonso XII? (í+polias.)            (ficha nº: 4686)

Versión de Ocaña (Norte de Santander, Colombia).   Recitada por Eddy Margot Gélvez (16a). Recogida en Cúcuta por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 181, p. 378.  008 hemist.  Música registrada.

     --¿Dónde vas, Alfonso López?    --Niña, voy para el vergel,
  2   en busca de Merceditas,    que ayer tarde yo la vi.
     --Merceditas no es perdida,    Merceditas yo la vi;
  4   la llevaban cuatro padres    y también un sacristán.--

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0168.1:24 ¿Dónde vas, Alfonso XII? (í+pareados)            (ficha nº: 4687)

Versión de Gramalote (Norte de Santander, Colombia).   Recitada por Sofía de Rincón (38a). Recogida en Salazar por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 182, p. 378.  014 hemist.  Música registrada.

     --¿Adónde vas, Alfonso Doce,    dónde vas, triste de mí?
  2   --Voy en busca de Merceditas,    que hace un año la perdí.
     --Mercedes no está perdida,    no sé donde la vi.
  4   La llevaban entre cuatro padres    por la calle de marfil.--
     Al bajar las escaleras    me dijeron los soldados,
  6   las campanas    ya no quieren repicar,
     por la muerte de Merceditas    y que luto le han de guardar.

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0224:22 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 4699)

Versión de Bochalema (Norte de Santander, Colombia).   Recitada por Luz Delia Figueroa (18a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 194, p. 382.  018 hemist.  Música registrada.

     Hilito, hilito de oro,    hilado de una francés,
  2   me dijo una gran señora,    que buenas hijas tenéis.
     --Tenga o no las tenga,    usted no me las mantenéis.
  4   Los trabajos que yo pasare,    ellas lo pasarán;
     el chocolate que yo tomare,    ellas lo tomarán.
  6   --Yo me voy muy enojado    de la princesa y el rey.
     --Entrad, gran escudero,    escojáis la que queréis.
  8   Su madre es una rosa    y su padre es un clavel,
     y ella es un botoncito,    acabado de nacer.--

Nota: -1b francés sic. Aprendido de una tía.

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0224:23 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 4700)

Versión de Pamplona (Norte de Santander, Colombia).   Recitada por Celmira Suárez (48). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 195, p. 383.  006 hemist.  Música registrada.

     Lito, lito de oro,    yo filando en mi francés,
  2   le dije a una gran señora,    ¡Qué buenas hijas tenéis.
     --Téngalas o no las tenga,    tú no me la mantenéis.--

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0224:25 Hilo de oro (estróf.)            (ficha nº: 4702)

Versión de Salazar (Norte de Santander, Colombia).   Recitada por Hilda María Contreras de Omaña (45a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 197, p. 383.  026 hemist.  Música registrada.

     Filito, filito de oro,    yo filando me corté.
  2   Me dijo una gran señora,    ¿que cuántas hijas tenéis?
     --Tuviere las que tuviere,    vos no me las mantenéis.
     Agua que yo bebiere,    ellas también beberán,
  4   pan que yo comiere,    ellas también comerán.
     --Me voy muy enojado    con el palacio del rey,
  6   porque no me quiso dar una hija,    ni por esposa, ni por mujer.
     --Venid acá, Señor Galán,    tan galante y tan cortés,
  8   de las hijas que yo tengo    llévate la que queráis.
     --Esta escojo y esta llevo,    por esposa y por mujer,
  10   que parece un botón de rosa,    acabado de nacer.
     --¡Me las tratáis muy bien!    --Esos son cuidados míos:
  12   por la mañana caldito,    por la mediodía panecito
     y en la tarde juetecito,    si lo fuere menester.--

Nota: Fuetéalo, azotes.

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0113:132 Señas del esposo (polias.)            (ficha nº: 4721)

Versión de Bucaramanga (Norte de Santander, Colombia).   Recitada por Hermana Eugenia Victoria. Recogida en Salazar, Norte de Santander por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 216, p. 390.  016 hemist.  Música registrada.

     --Yo soy la recién casada,    venida de Panamá,
  2   mi marido me abandona    por la mucha libertad.
     --Decidme, o buen soldado,    ¿mi marido dónde está?
  4   --No, señora, no conozco,    ni sé qué tipo será.
     --Mi marido es alto y rubio,    tiene tipo de francés,
  6   y en el puño de la espada    lleva el nombre de Isabel.
     --Sí, señora, sí, conozco,    hace un año que murió.
  8   En los campos de batalla    un soldado lo mató.--

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0144:27 Don Gato (á-o)            (ficha nº: 4729)

Versión de Salazar (Norte de Santander, Colombia).   Recitada por unos niños del Col. de la Presentación. Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 224, p. 393.  016 hemist.  Música registrada.

     Estaba el señor don Gato    sentadito en su tejado,
  2   Ha llegado una carta,    que si quiere ser casado.
     El gato por ser su novio    se ha caído del tejado.
  4   Se ha roto siete costillas    y la puntica del rabo.
     Ya lo llevan a enterrar    por las calles del mercado.
  6   Al olor de las sardinas    el gato ha resucitado.
     Los ratones de alegría    se visten de colorado.
  8   Por eso dice la gente:    siete vidas tiene un gato.

Nota: se canta el estribillo paramaléo, leo, láo tras el segundo hemistiquio, que luego se repite.

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0178:23 Mambrú (7+7 á)            (ficha nº: 4754)

Versión de Bochalema (Norte de Santander, Colombia).   Recitada por unas niñas del Col. de la Presentación. Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 251, pp. 405-406. Reeditada en (12.1).  026 hemist.  Música registrada.

     En Francia nace un niño,    de padre militar,
  2   Por no tener padrinos,    Mambrú se ha de llamar.
     A los dieciocho años    se fue de militar.
  4   Mambru se fue a la guerra,    no sé, cuando vendrá.
     Se suben a la torre,    a ver si viene ya.
  6   Allá viene el correo,    ¿qué noticias traerá?
     Las noticias que trae    dan ganas de llorar.
  8   Que ya Mambrú se ha muerto,    lo llevan a enterrar.
     La caja era de oro,    la tapa de cristal.
  10   Encima de la tapa    una corona va.
     Encima de la corona    una tarjeta va.
  12   Encima de la tarjeta    un pajarito va.
     El pajarito va cantando    el pío, pío, pá.

Notas: Los primeros hemistiquios se repiten, intercalando el estribillo: ¡qué horror, qué horror, qué pena!. Los segundos también se repiten intercalando el estribillo: dorremí, dorrefá. El estribillo se mantiene hasta el final.

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0126:17 Santa Catalina (7+7 pareados)            (ficha nº: 4766)

Versión de Bucaramanga (Norte de Santander, Colombia).   Recitada por Dennis Morinelli (14a). Recogida en Cúcuta por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 263, p. 412.  016 hemist.  Música registrada.

     La Santa Catalina,    era hija de un rey.
  2   Un día estaba orando,    y el rey la encontró.
     --¿Qué haces, Catalina,    metida por ahí?
  4   --Rezando a Dios, tu padre,    que no conoces tú.
     --¡O, dejas, dejas de rezar,    o yo te mataré!
  6   --Pues mátame en seguida,    no dejaré de rezar.--
     El rey enfurecido    a espada la mató.
  8   Los ángeles del cielo    cantaron gloria-a-a-a-a,

Nota: El estribillo "pitipín, pitipín, pimpón," se repite tras los hemistiquios impares, mientras los pares se repiten así (-1b): "era hija de un rey, rey, rey, / era hija de un rey" (a excepción de la última: cantaron gloria-a-a-a / cantaron gloria-a.//).

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0565:3 Estando una pastora... mató a su gatito (7+7 í-o)            (ficha nº: 4771)

Versión de Sardinata (Norte de Santander, Colombia).   Recitada por Nema Rojas (13a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 268, pp. 415-416.  016 hemist.  Música registrada.

     Había una pastorcita,    cuidando un rebañito.
  2   La leche de sus cabras    le daban un quesito.
     --Si tú metes la pata,    te doy con un palito.
  4   El gato la metió,    y ella lo mató.
     Después fue a confesarse    con el padre Candilito.
  6   --Ay, padre, yo me acuso,    de que maté un gatito.
     --De penitencia doy,    me traigas un quesito.--
  8   El queso ya está dado,    y el canto era terminado.

Nota: tras el primer hemistiquio (que se repite), se canta el estribillo tará, lalá, lalalito.

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0888:5 La pulga y el piojo (6+6 coplas)            (ficha nº: 4776)

Versión de Pamplona (Norte de Santander, Colombia).   Recitada por una alumna del C. de la Presentación. Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 273, pp. 419-420.  016 hemist.  Música registrada.

     El piojo y la pulga    se quieren casar,
  2   no han hecho la boda    por falta de maíz.
     El gorgojo contesta    de su gorgojal:
  4   que hagan la boda,    yo doy el maíz.
     El ratón contesta    de su ratonal:
  6   que hagan la boda,    que voy a padrinar,
     Ya a la medianoche,    ya al amanecer,
  8   se ha soltado el gato,    y se comió el padrino.

Nota: Se repite el estribillo Tiro, lorilo, lorilo, rilo, li. tras los versos pares. El recuento acumulativo "ya no es..." no se encuentra en las demás varientes, donde se dice "ahora es por... que ya lo tenemos", "ahora es por... ¿dónde lo hallaremos", etc.

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0888:6 La pulga y el piojo (6+6 coplas)            (ficha nº: 4777)

Versión de Ocaña (Norte de Santander, Colombia).   Recitada por Miriam Sánchez (11a). Recogida en Sardinata por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 274, pp. 420-421.  036 hemist.  Música registrada.

     El piojo y la pulga    se quieren casar,
  2   y no se casan    por falta de manteca.
     Contesta la hormiga    en su bodega,
  4   que siga la boda,    que yo doy manteca.
     Ahora manteca,    que ya la tenemos,
  6   ahora por tomate,    ¿adónde hallaremos?
     Contesta el conejo    en su tomatal:
  8   que siga la boda,    yo lo voy a dar.
     Ahora tomate,    que ya lo tenemos,
  10   ahora por vino,    ¿adónde hallaremos?
     Contesta el gorgojo    en el camino:
  12   que siga la boda,    que yo doy el vino.
     Ahora el vino,    que ya lo tenemos,
  14   ahora por padrino,    ¿adónde hallaremos?
     Contesta el ratón    en el madrigal:
  16   si amarran el gato,    yo voy a padrinar.
     Estando en la boda    y tomándose el vino,
  18   soltaron el gato,    y se comió el padrino.

Nota: -15b madrigal: entiéndase como un montón de piedras.

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0113:122 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4667)

Versión de Chocó (Quibdó, Colombia).   Recitada por Dominga Palacio (90a). Recogida por Gisela Beutler, 1963. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 163, p. 372.  026 hemist.  Música registrada.

     --Catalina, Catalina,    la del quinto ginové,
  2   mañana me voy pa` Francia,    ¿qué mandás o qué querés?
     --Una carta tengo escrita,    que a mi marido dejé.
  4   --No conozco a tu marido,    ni tampoco sé quién es.
     --Mi marido es alto y delgado,    en el hablar muy cortés;
  6   caballero en su caballo,    una palomita es.
     --Por la seña que me dan    tu marido muerto es.
  8   En el balcón de una dama    lo mató Marambolé.
     --Dos hijas mujer que tengo    a monjas las meteré.
  10   Un hijo varón que tengo    al rey se lo entregaré.
     Siete años lo he aguardado,    otros siete aguardaré.
  12   No lo permita mi Dios,    ni el glorioso San José,
     que si mi marido es muerto,    yo viva me enterraré.--

Nota -9a mujer sic.

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0168.1:42 ¿Dónde vas, Alfonso XII? (í)            (ficha nº: 5034)

Versión de Girón (Santander, Colombia).   Recitada por Lola Hernández (47a). Recogida en 1975. Publicada en Dougherty 1977, pp. 249-250. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº II, 12.1, p. 43.  024 hemist.  Música no registrada.

     --¿Dónde vas, Alfonso XII?    ¿Dónde vas? --¡Triste de mí!
  2   En busca de Merceditas,    que hace un año la perdí.
     --Merceditas no se ha muerto,    ayer tarde yo la vi.
  4   La llevaban cuatro frailes    por las calles de Madrid.
     Los zapatos que llevaba    eran puro charol,
  6   los que le había dado Alfonso    en la noche de chespín.
     Desde aquí se ve la casa,    el arbolito también,
  8   donde se querían juntos,    donde se besan también.
     Si las luces del palacio,    ya no quieren encender,
  10   por la muerte de Mercedes,    ya no quieren florecer.
     Se acabó la flor de mayo,    y también la flor de abril;
  12   se acabó la que paseaba    por las calles de Madrid.--

Nota de la editora: -3a no sic; -6b chespín sic.

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1537.1:30 El rastro divino (á-o)            (ficha nº: 5084)

Versión de San Gil (Santander, Colombia).   Recitada por Ana Dolores Durán (58a). Recogido antes de 1977. Publicada en Dougherty 1977, p. 257. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº VII, 12.1, pp. 83-84.  035 hemist.  Música no registrada.

     Por el rastro de la sangre    que Jesús ha derramado,
  2   camina la Virgen pura    en busca de su hijo amado.
     A las tres leguas que anduvo    una mujer ha encontrado:
  4   --Dime, mi buena cristiana,    si a Jesús lo has encontrado.
     --Sí, lo he encontrado, señora,    muy rendido y fatigado,
  6   con una cruz en los hombros    de madera muy pesada,
     una soga en la garganta    que ellos le van tirando.
  8   --Caminemos, Virgen pura,    caminemos al Calvario,
     que tan pronto que lleguemos    ya le habrán crucificado.--
  10   Ya lo coronan de espinas,    ya le remachan los clavos,
     ya le pegan la lanzada    en su divino costado.
  12   San Juan y la Magdalena    de la cruz lo han bajado;
     la sangre de que él cala    en un cáliz consagrado;
  14   el hombre que la bebiese    será bienaventurado,
     será rey en esta vida    y en la otra coronado.
  16   Quien aprenda esta oración    y no la enseñe,
     quien la oiga y no la aprenda,    el día del juicio final sabrá
  18   lo que esta oración contiene.
     Amén.

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0180:45 Marinero al agua (á-a)            (ficha nº: 5261)

Versión de Socorro (Santander, Colombia).   Recitada por Socorro Pinzón de Durán (21a). Recogida en 1975. Publicada en Dougherty 1977, pp. 248-249. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXII, 12.2, p. 201.  024 hemist.  Música no registrada.

     Entre San Juan y San Pedro    hicieron un arca nueva,
  2   el arca era de oro,    su arquilla era de acero.
     Una noche muy oscura    cayó un marinero al agua;
  4   se le presentó el demonio    diciéndole estas palabras:
     --¿Qué me darás, marinero,    si yo te saco del agua?
  6   --Yo te daré mi navío    cargado de oro y de plata.
     --¿Yo pa qué quiero navíos,    ni tu oro ni tu plata?
  8   Lo que quiero es, cuando mueras,    a mí me entregues el alma.
     --El alma la entrego a Dios    y el cuerpo al agua salada
  10   y mi mujer y mis hijos    a la Virgen soberana.--
     De San Juan iba San Pedro,    de San Pedro iba San Juan,
  12   de capitán general    iba Jesús Nazareno.

Título original El marinero.

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0098.1:23 ¿Cómo no cantáis, la bella? A lo divino (é-a)            (ficha nº: 4582)

Versión de Capitanejo (Santander del Sur, Colombia).   Recitada por Marta Correa (3a). Recogida por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 19, p. 305.  004 hemist.  Música registrada.

     La Virgen se está peinando    debajo de una palmera;
  2   sus peines son de plata,    su cinta de primavera.
     José pasó diciendo:    que sus maderas son de cristal.

Nota: -3b maderas sic. Aprendido en Miranda, Santander del Sur, de una prima.

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0226:34 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 4603)

Versión de Guaca (Santander del Sur, Colombia).   Recogida por María Luisa Rodríguez de Montes, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 40, pp. 312-313. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 12.2, p. 260.  028 hemist.  Música registrada.

     Camina la Virgen pura,    camina hacia Belén,
  2   con un niño entre los brazos,    que es el gozo del Edén.
     En la mitad del camino    pidióle el niño de beber.
  4   --No pidas agua, mi niño,    no pidas agua, mi bien,
     que los ríos corren turbios    y los arroyos también.
  6   Las fuentes manan sangre,    que no se debe beber.--
     Allá arriba en aquel alto    hay un dulce naranjal,
  8   cargadito de naranjas,    que otro no puede haber.
     Es un ciego, el que las manda,    ciego que no puede ver.
  10   --¡Dame, ciego, una naranja    para el niño entretener!
     --¡Coja usted, señora,    las que ha de menester!--
  12   Cogieron de una en una,    salieron de cien en cien.
     --¿Quién sería esta señora,    que me hizo tanto bien?--
  14   Era la Virgen pura,    que camina hacia Belén.

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0049:73 Conde Niño (á)            (ficha nº: 4621)

Versión de Suaita (Santander del Sur, Colombia).   Recitada por Julia González Plata (unos 70). Recogida por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 105, p. 340. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 12.1, p. 222.  032 hemist.  Música registrada.

     Levántese el niño Lirio,    en la mañanita de San Juan,
  2   a darle agua a sus caballos    en las orillas del mar.
     Le dice la madre a la hija:    --Levántete al aclarar,
  4   y así oirás cantar    a la sirenita del mar.
     --Esa no es la sirenita,    ni tampoco su cantar.
  6   Es el niño Lirio,    con quien me voy a casar.
     --Oh, hija, si así lo haces,    lo mandaremos matar.
  8   --Ay, madre, ¿porqué lo matan?    ¡Yo me muero de pesar!--
     Cogió el destierro y se fueron.    Los mandaron a alcanzar.
  10   Y en la mitad de la plaza    los han mandado a matar.
     De él salió un verde pino,    de ella salió un azahar.
  12   La reina le causa envidia,    los ha mandado cortar.
     Y en la mitad de la plaza    los ha mandado quemar.
  14   De ella salió una paloma    y de él salió un palomar.
     Volaron por mar arriba,    hasta llegar Puente Real.
  16   Y volaron por mar abajo,    hasta llegar a Vadorreal.

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0075:59 Delgadina (í-a+á-a)            (ficha nº: 4630)
[0005 Silvana  contam.]

Versión de Onzaga (Santander del Sur, Colombia).   Recitada por Ermina Hernández Gómez (15a). Recogida por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 114, p. 343.  048 hemist.  Música registrada.

     Sildana se está pasiando    por un corredor arriba,
  2   con su guitarrita de oro,    bien templada y bien tenida.
     Su padre la está mirando    desde un jardín que tenía.
  4   --¡Qué lindo toca Sildana,    malhaya, si fuera mía!
     --Tuya soy, mi lindo padre,    tuya soy y tuya sería;
  6   y las penas del infierno,    tú ya las merecería(s).
     --¡Maldita seas `con` Sildana,    y encerrada debía de ser
  8   debajo de siete llaves,    donde no la vuelva a ver!
     No me le dan de comer,    menos de que no está salada;
  10   No me le dan de beber,    menos de que no esté ya amargo.--
     --Mi madre, por ser mi madre,    dé por Dios un vaso de agua,
  12   que me muero de sequía    y a Dios pienso darle el alma.
     --Sildanita, Sildanita,    no te puedo dar el agua,
  14   que por Dios y su hermosura    vivo yo desheredada.--
     --Mi hermana, por ser mi hermana,    dé por Dios un vaso de agua,
  16   que me muero de sequía    y a Dios quiero dar yo mi alma.
     --Sildanita, Sildanita,    no te puedo dar el agua,
  18   que por Dios y su hermosura    vivimos desheredadas.--
     --Mi hermano, por ser mi hermano,    dé por Dios una vaso de agua,
  20   que me muero de sequía    y a Dios quiero entregarle el alma.--
     El hermano se conduele    y le alarga ya el vaso de agua.
  22   Cuando el vaso de agua llegó,    los últimos suspiros daba.
     La cama de Sildanita    cubierta de ángeles está.
  24   Y la cama de su padre    cubierta de diablos está.

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0075:60 Delgadina (í-a+á-a)            (ficha nº: 4631)
[0005 Silvana  contam.]

Versión de San Vicente (Santander del Sur, Colombia).   Recitada por Amalia Valladías (30a). Recogida por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 115, pp. 345-346,notación musical, nº 15, p. 561.  068 hemist.  Música registrada.

     Sildana está paseando    por un corredor arriba,
  2   con su guitarrita en la mano,    qué bonito la tocaría.
     Su padre la está viendo,    y en su jardín que tenía:
  4   --¡Malhaya, la Sildanita,    malhaya, si fuera mía!
     --Padrecito, tuya soy,    porque usted bien quedaría.
  6   Las penas en el infierno,    Dios no las perdonaría.--
     El padre tenía dos hijas,    la primera Margarita,
  8   la segunda Sildanita,    que es la oveja más querida.
     La tenía con siete llaves,    dándole de comer amargo,
  10   dándole de beber salado,    sufriendo de noche y día.
     Ya pasaron estos días,    ya pasaron los otros días,
  12   Sildanita en su ventana    ya alcanzó a ver a su hermana:
     --Mi hermana, por ser mi sermana,    un vaso de gua por Dios,
  14   que más daba la sed que el hambre,    ya a Dios pienso en darle mi alma.--
     Ya pasó esta semana,    ya pasó otra semana,
  16   Sildanita en su ventana    ya alcanzó de ver a su madre,
     peinando su rica cana.
  18   --Mi hermana, por ser mi hermana,    un vaso de agua por Dios,
     que más daba la sed que el hambre,    ya a Dios pienso en darle mi alma.
  20   --No te puedo, Sildanita,    porque tu padre, si lo sabe,
     si tu padre lo supiera,    puñaladas me `enmatara`.--
  22   Ya pasaron estos días,    ya pasaron los otros días.
     Sildanita en su ventana    ya alcanzó ver a su padre,
  24   paseándose por el desagüe.
     --Mi padre, por ser mi padre,    ¡un vaso de agua por Dios!
  26   que más daba la sed que el hambre,    ya a Dios pienso en darle mi alma.
     --¿Si te acuerdas, Sildanita,    lo que te dije aquel día?
  28   --Sí, recuerdo, padrecito,    espero que me traiga el agua.
     --¡Váyanse diez mil criados,    a traer el agua a Sildana,
  30   unos en vasos de oro    y otros en porcelana!--
     Cuando el agua llegaba,    Sildanita ya expiraba.
  32   San José hizo el cajón,    la Virgen la amortajaba.
     Las campanas de Belén    sin tocadas repicaban.
  34   Y la cama de Sildana    llena de ángeles estaba,
     y la cama de su padre    llena de diablitos estaba.

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0075:61 Delgadina (í-a+á-a)            (ficha nº: 4632)
[0005 Silvana  contam.]

Versión de Suaita (Santander del Sur, Colombia).   Recitada por Marlit Martino Fardiño (12a). Recogida por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 116, pp.345-346, notación musical, nº 16, p. 561.  070 hemist.  Música registrada.

     Sildana se está paseando    por un corredor arriba.
  2   Su padre la está mirando    desde un jardín que tenía
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . . ]
     --Corran, sirvientes, con afán,    enciérrenme a Sildana,
  4   en una pieza bien grande,    que tenga siete ventanas.--
     Así llegaron tres días,    Sildanita en la ventana
  6   alcanza ver a su madre,    peinando su blanca cana.
     --Mi madre, por ser mi madre,    dé por Dios un vaso de agua,
  8   que me muero de hambre y sed    y a Dios pienso darle el alma.
     --Retírate de ahí, Sildana,    yo no te puedo dar el agua,
  10   por si mi padre sabe,    para mí la vida es nada.--
     Sildana se retira,    tan triste y desolada,
  12   de ver que su misma madre    hasta el agua le negaba.
     Y así llegaron tres días,    Sildanita en la ventana
  14   alcanza a ver a su hermano,    jugando con naipe de oro.
     --Mi hermano, por ser mi hermano,    dé por Dios un vaso de agua,
  16   que me muero de hambre y sed    y a Dios pienso darle el alma.
     --Retira de ahí, Sildana,    yo no te puedo dar el agua,
  18   porque si mi padre sabe,    para mí la vida es nada.--
     Sildana se retira,    tan triste y desolada,
  20   de ver que su mismo hermano    hasta el agua le negaba.
     Y así llegaron siete días,    Sildanita en la ventana
  20   alcanza ver a su padre,    comiéndose una manzana.
     --Mi padre, por ser mi padre,    dé por Dios un vaso de agua,
  22   que me muero de hambre y sed    y a Dios pienso darle el alma.
     --Acuérdate, Sildanita,    de lo que te dije en la ventana.
  24   --Sí, mi padre, yo me acuerdo,    entras, mientras denme el agua.
     --Corran, sirvientes, de afán,    traerle el agua a Sildana,
  26   en unos vasos de oro y    en otros de porcelana.--
     Cuando el agua se llegó,    ya dio el último suspiro.
  28   La Virgen le trae el cajón,    San José la amortajaba.
     El cajón era de oro    y la tapa de brasil,
  30   el manto, que la cubrían,    eran rosas y jazmín.
     Las campanas de Belén    repicaban de alegría,
  32   de ver la muerte de Sildana    en los brazos de María.
     Ya se llegaron tres días     . . .
  34   la cama de su padre    rodeada de tantos diablos,
     y la cama de Sildana    rodeada de muchos ángeles.

Nota: -29b: Palo del Brasil, palo de Pernambuco.

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0005:15 Silvana (í-a)            (ficha nº: 4633)

Versión de Suaita (Santander del Sur, Colombia).   Recitada por María Gil (12). Recogida por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 117, p. 346.  005 hemist.  Música registrada.

     Sildana se está paseando    por un corredor arriba.
  2   Su padre la está mirando:
     --¡Qué linda la Sildanita,    qué linda, si fuera mía!--

Nota de G. Beutler: Por lo demás, muy fragmentario, como el nº 115. (=registro 4631, nada fragmentario?)

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0075:62 Delgadina (í-a+á-a)            (ficha nº: 4634)
[0005 Silvana  contam.]

Versión de Aratoca (Santander del Sur, Colombia).   Recitada por Hilda Pereira (12a). Recogida por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 118, pp. 346-347notación musical, nº 17, p. 562.  114 hemist.  Música registrada.

     Estaba la Sildanita    por un corredor arriba,
  2   tocando su guitarrita,    ¡qué bien que la tocaría!
     Su padre que la miraba    desde el balcón que tenía:
  4   --El ser tuyo nada importa,    el ser tuyo lo sería.
     --¿Y las penas que yo sienta,    por mí, quién las pagaría?
  6   --En Roma el Santo Papa,    que él sí las perdonaría.
     --Y en el cielo hay un maestro,    que sí las castigaría.
  8   --Corran, parientes y esclavos,    enciérrenme a Sildana
     en un aposento oscuro,    que tenga siete ventanas.
  10   Y me le dan de beber    de las aguas más saladas,
     y me le dan de comer    de las cosas más amargas.--
  12   Luego pasaron tres días,    Sildanita en la ventana
     alcanzó a ver a su hermana,    con hilo de oro bordando.
  14   -Mi hermana, por ser mi hermana,    dé por Dios un vaso de agua,
     que me muero de hambre y sed    y a Dios pienso dar el alma.
  16   --Quita, quítate, Sildana,    no te puedo dar el agua,
     que si mi padre lo sabe,    quitarme la vida es nada.--
  18   Se quedó la Sildanita    muy triste y desconsolada,
     al ver que su misma hermana    el agua se la negaba.
  20   Luego pasaron tres días,    Sildanita en la ventana
     alcanzó a ver a su hermano,    con la bola de oro jugando.
  22   --Mi hermano, por ser mi hermano,    dé por Dios un vaso de agua,
     que me muero de hambre y sed    y a Dios pienso dar el alma.
  24   --Quita, quítate, Sildana,    no te puedo dar el agua,
     que si mi padre lo sabe,    quitarme la vida es nada.--
  26   Se quedó la Sildanita    muy triste y desconsolada,
     al ver que su mismo hermano    el agua se la negaba.
  28   Luego pasaron tres días,    Sildanita en su ventana
     alcanzó a ver a su abuela,    peinando su blanca cana.
  30   --Abuela, por ser mi abuela,    dé por Dios un vaso de agua,
     que me muero de hambre y sed    y a Dios quiero dar el alma.
  32   --Quita, quítate, Sildana,    no te puedo dar el agua,
     que si tu padre lo sabe,    quitarme la vida es nada.--
  34   Se quedó la Sildanita    muy triste y desconsolada,
     al ver que su misma abuela    el agua se la negaba.
  36   Luego pasaron tres días,    Sildanita en su ventana
     alcanzó a ver a su madre,    tendiendo la blanca cama.
  38   --Mi madre, por ser mi madre,    dé por Dios un vaso de agua,
     que me muero de hambre y sed    y a Dios quiero dar el alma.
  40   --Quita, quítate de allá, Sildana,    no te puedo dar el agua,
     que por tu mala vida    estoy viviendo mal casada.--
  42   Se quedó la Sildanita    muy triste y desconsolada,
     al ver que su misma madre    el agua se la negaba.
  44   Luego pasaron tres días,    Sildanita en la ventana
     alcanzó a ver a su padre,    paseándose por la sala.
  46   --Mi padre, por ser mi padre,    dé por Dios un vaso de agua,
     que me muero de hambre y sed    y a Dios quiero dar el alma.
  48   --¡Recuérdate, Sildanita,    de lo que te dije en la sala!--
     Vestido de oro tuviera,    y el agua no le negaba.
  50   --Corran, parientes y esclavos,    traigan agua a Sildana,
     y en un pozillo de oro    con tapa de porcelana.--
  52   Cuando el agua ya llegó,    Sildanita ya acababa.
     Las campanas de Belén,    ellas mismas repicaban
  54   del gusto y de la alegría,    que Sildana ya acababa.
     San José le hizo el cajón,    la Virgen la amortajaba.
  56   Las ángeles para el cielo    a Sildana la llevaban.
     Los diablos a los infiernos    a su padre lo arrastraban.

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0005:16 Silvana (í-a)            (ficha nº: 4635)

Versión de Capitanejo (Santander del Sur, Colombia).   Recitada por Noemí Vargas (26a). Recogida por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 119, pp. 347-348.  007 hemist.  Música registrada.

     Íbase la Sildanita    por un corredor arriba,
  2   por un corredor abajo.    ¡Qué bien tocaba y tenía,
     con su guitarra en la mano!
  4   Su padre la estaba viendo,    trás un jardín que tenía.
     [. . . . . . . . . . . . . . . . . . . ]

Nota: -2b tenía ~tañía?

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0005:17 Silvana (í-a)            (ficha nº: 4636)

Versión de Capitanejo (Santander del Sur, Colombia).   Recitada por Olga Blanco (10a). Recogida por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 120, p.348.  005 hemist.  Música registrada.

     Sildanita, corredor arriba,    Sildanita, corredor abajo,
  2   tocando su guitarrita.
     Que, si las llaves del infierno,    también serviría.

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0222:18 Bernal Francés (í+pareados)            (ficha nº: 4648)

Versión de Aratoca (Santander del Sur, Colombia).   Recitada por Narcisa Azuero (11a). Recogida por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 144, pp. 362-364.  034 hemist.  Música registrada.

     --Elena, abríme la puerta,    si no tomás desconfianza;
  2   que soy Francisco Francés,    que ha llegado de Francia.
     --Si sos Francisco Francés    ¿porqué me hablas así?
  4   ¿pues tiene amores en Francia,    o quiere otra más que a mí?
     --No tengo amores en Francia,    ni quiero otra más que a ti;
  6   sólo te habla tu marido,    que estaba ausente de ti.
     --¡Elena, abríme la puerta    para entrar a dormir!--
  8   Y en la mitad de la sala    se le ha apagado el candil.
     --¡Perdón, perdón, maridito,    perdón por mi desventura
  10   no lo hagas sólo por mí,    sino por esta criatura!
     --Que te perdone Moisés,    que goza de tu hermosura.--
  12   --María, toma esta niña    y llévatela a la abuela.
     Y si preguntan por Elena,    dile que no sabes d`ella.--
  14   Seis tiros de revólver    que su marido le dio.
     Le sacó la carne humana    y e1 cuerpo lo embalsamó.
  16   ¡Que las mujeres casadas,    que viven con sus maridos,
     que no les suceda el caso,    que a Elena le ha sucedido!

Nota: los vv 7-8 están trasladados de más arriba, pero no acaban de encajar bien en esta versión ni aquí ni más arriba.

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0113:114 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 4659)

Versión de Aratoca (Santander del Sur, Colombia).   Recitada por Yolanda Plata (11a). Recogida por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 155, p. 369.  015 hemist.  Música registrada.

     --Catalina, Catalina,    del monte del genovés,
  2   mañana me voy para Francia,    ¿qué le ofrece y qué queréis?
     --Saludos a mi marido,    si acaso lo conocéis.
  4   Anda en un caballito blanco,    vestido a lo francés.
     --Por las razones que me da,    que tu marido muerto es.
  6   --No lo permita mi Dios,    ni lo permitan los diablos.
     Con tres chiquelitos que tengo    se los llevo yo al cura,
  8                                     y de monja me vestiré.--

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0224:36 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 4713)

Versión de Onzaga (Santander del Sur, Colombia).   Recitada por Miriam Fibaduiza (14a). Recogida por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 208, p. 387.  022 hemist.  Música registrada.

     Filito, filito de oro,    yo amolando mi alfiler,
  2   me dijo una gran señora,    --¡Que buenas hijas tenéis.
     --Téngalas o no las tenga,    no me las sabe mantener.
  2   Del agua que yo bebiere,    ellas beberán también.
     --Me voy muy alejado    para el palacio del rey,
  4   que las hijas de Juan Mora    no me las dio por mujer.
     --Venga acá, Señor Galán,    tan galán y tan cortés,
  6   de las cien hijas que tengo,    escoja las que queréis.
     --Voy a escoger esta niña,    por última mujer,
  8   que parece un botón de rosa,    clavadito en el azel.
     --Pero lo que le encargo,    es que no me la maltratéis.
  10   Eso, no, mi señora,    eso no debo hacer.
     Por la mañana su azote    y por la tarde su pastel.--

Nota: -8b azel sic. Aprendido en la escuela.

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0113:138 Señas del esposo (polias.)            (ficha nº: 4727)

Versión de Onzaga (Santander del Sur, Colombia).   Recitada por Héctor Betancourt (11a). Recogida por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 222, pp. 392-393, notación musical , nº 35,p. 568.  028 hemist.  Música registrada.

     --Yo soy la recién casada,    venida de Panamá,
  2   mi marido me abandona    por la mucha libertad.
     Ya me voy para mi casa,    a vestirme de café,
  4   para que diga la gente:    ¡qué moza viuda mujer!
     --Dime, oh buen soldado,    mi marido, ¿en dónde está?
  6   --No, señora, no conozco,    ni sé qué tipo será.
     --Mi marido es alto y rubio,    tiene cara de francés,
  8   y en el puño de la espada    lleva el nombre de Isabel.
     --Sí, señora, le conozco,    que hace un año que murió.
  10   En los campos de batalla    un soldado lo mató.
     --Ahora me visto de negro    y me voy para el cementerio,
  12   para que la gente diga:    ¡qué triste quedó la viuda!--
     La pobre viuda lloraba    la muerte de su marido:
  14   que si no se hubiera muerto,    todavía estuviera vivo.

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0144:37 Don Gato (á-o)            (ficha nº: 4739)

Versión de Suaita (Santander del Sur, Colombia).   Recitada por Roberto Cala (12a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 234, p. 397.  018 hemist.  Música registrada.

     Estando el señor don Gato    en silla de oro sentado,
  2   cuando llegó la noticia,    que debía ser casado
     con una gatita rubia,    hija del gato pintado.
  4   Don Gato con la alegría    subió a bailar al tejado.
     Tropezó con la veleta,    y rodando cayó abajo.
  6   Ya llaman a los doctores,    curadores, cirujanos.
     Unos les tocan los huesos,    y otros les miran el rabo.
  8   Ya le llevan a enterrar    por la calle del pescado.
     Los ratones van llorando,    los gatos dicen: miau, miau.

Nota: -7ab les sic.

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0144:38 Don Gato (á-o)            (ficha nº: 4740)

Versión de Suaita (Santander del Sur, Colombia).   Recitada por Rebeca Aguirre (13a). Recogida por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 235, p. 397.  029 hemist.  Música registrada.

     Estando el señor don Gato    en silla de oro sentado,
  2   cuando llegó la razón,    que tenía que ser casado
     con una gata morisca,    que andaba por el tejado.
  4   Por ella dar un beso    se cayó del entejado;
     se rompió siete costillas    y un brazo descuartizado.
  6   Que le cuente a mi señora,    vengo mal desayunado
     con ciento cincuenta huevos,    cien olletas de cacao,
  8   otras cien de mazamorra    y un palito de maíz tostado.
     Me jui para los llanos,    se me vine todo el ganado,
  10   se me vine todo blanco,    se me vine colorado,
     y me descuadré el lado    y le dije a mi mayordomo:
  12   Traiga el cuchillo bien amolado
     para cortar la pajarilla,    que es el mejor bocado.
  14   El hígado para los perros,    por lo más ensangrentado
     y el boje para las viejas,    para que se suelven en su cacao.

Notas de G. Beutler: -15a boje (?); contaminación: con "Galerón llanero".

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0144:39 Don Gato (á-o)            (ficha nº: 4741)

Versión de Aratoca (Santander del Sur, Colombia).   Recitada por Hilda Pereira (12a). Recogida por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 236, p. 398. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 12.2, p. 137.  025 hemist.  Música registrada.

     Estaba el señor don Gato    en silla de oro sentado,
  2   calzando media de seda    y zapatito dorado,
     cuando llegó la noticia,    que había de ser casado
  4   con una gatita parda,    hija de un gato colorado.
     El gato con alegría    subía a bailar al tejado
  6   y se vino rodandito.
     Se partió siete costillas    y la puntita del rabo.
  8   Llamaron a los doctores,    médicos y cirujanos.
     Mataron siete gallinas    y le dieron de aquel caldo.
  10   Y le llevaron a enterrar    al pobrecito Don Gato.
     Y lo llevaron en hombros    cuatro gatos colorados.
  12   Sobre la cajita iban    siete ratones bailando,
     al ver que se había muerto    aquel enemigo malo.

Nota: Aprendido de una maestra.

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0144:40 Don Gato (á-o)            (ficha nº: 4742)

Versión de San Vicente (Santander del Sur, Colombia).   Recitada por una maestra de la Escuela Publica. Recogida por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 237, p. 398.  016 hemist.  Música registrada.

     Estando el señor don Gato    en silla de oro sentado,
  2   haciendo su testamento    de todo lo que había hurtado:
     cien varas de longaniza,    medio puerco enadobado,
  4   cien quesos que se comió    y uno que dejó arañado.
     Cuando le llegó la orden    que debía ser casado.
  6   Dio un brinco a las zarandas    y otro brinco al entejado;
     una costilla sumida    y un brazo descoyuntado.
  8   Llaman pronto al sangrador,    al médico y al cirujano.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

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0612:11 Pregunté si había cena (ó)            (ficha nº: 4750)

Versión de Capitanejo (Santander del Sur, Colombia).   Recitada por unos jóvenes. Recogida por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 246, p. 402.  024 hemist.  Música registrada.

     Del primer lance que hice,    lo dejé cachicharádo,
  2   y me dijo el mayordomo:    --¡No me maltrate el ganado!
     Yo le dije, --Sí, señor,    así es como me lo han enseñado.--
  4   Me dijo Doña Tomasa,    ¿que me había almorzado?
     Yo me dije, --No, señora,    ni siquiera desayunado.--
  6   Me llevó para la casa    y me dio de desayunar.
     Una china y un muchacho    me cogieron de la mano
  8   con mucha conversación.
     La una me dio chocolate,    la otra me dio mojicón.
  10   Yo me tendí sobre cueros    y la otra me tendí (. . . . . .)
     La una se acostó a orilla,    y la otra se acostó en un rincón.
  12   La una me dio un pelliquelo,    la otra me dio un pellicón.
     La vieja, por alcahueta    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Nota: Contaminación: con "Galerón llanero". -9b mojicón pan redondo de trigo con azúcar arriba.

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0888:9 La pulga y el piojo (6+6 coplas)            (ficha nº: 4780)

Versión de Puente Nacional (Santander del Sur, Colombia).   Recitada por Romelia. Recogida en Bogotá por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 278, p. 427.  012 hemist.  Música registrada.

     La pulga y el piojo    se quieren casar,
  2   la pulga y el piojo    se quieren casar.
     No se han podido    casar por falta de la sal.
  4   Que se sigan las bodas,    se sigan las bodas,
     que la peña dará la sal.    Que se sigan las bodas,
  6   que se sigan las bodas,    que el buey dará la carne.

Nota: -5b: Tradición local de Colombia: en Cundinamarca se explota desde la época de los Muiscas la mina de sal de Zipaquirá. Dentro de la mina se encuentra la Catedral de Sal, única en su especie. La fórmula "la peña dará la sal" sólo se encuentra en Cundinamarca.

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0888:10 La pulga y el piojo (6+6 coplas)            (ficha nº: 4781)

Versión de Aratoca (Santander del Sur, Colombia).   Recitada por Graciela Morena (10a). Recogida por Gisela Beutler, 1960. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 279, pp.427-428.  050 hemist.  Música registrada.

     El piojo y la pulga    se van a casar,
  2   y no se casaron    falta de pan.
     Contestó el sinsonte    desde su matorral:
  4   --Sígase la boda,    que yo voy a dar el pan.--
     Ahora no es por el pan,    que ya lo tenemos,
  6   sino por el vino,    ¿dónde lo hallaremos?
     Contestó el pajarito    su matorral:
  8   --Sígase la boda,    que yo doy el vino.--
     Ahora no es por el vino,    que ya lo tenemos,
  10   sino por quien baile,    ¿dónde lo hallaremos?
     Contestó el ratón    desde su ratonera:
  12   --Sígase la boda,    que yo voy a bailar.--
     Ahora no es por quien baile,    que ya lo tenemos,
  14   sino por padrinos,    ¿dónde lo hallaremos?
     Contestó el gato    desde la cocina:
     16--Sígase la boda,    que soy el padrino.--
     Ahora no es por padrino,    porque ya lo tenemos,
     18sino por madrina,    ¿dónde la hallaremos?
     Contestó la gata    desde la cocina:
  20   --Sígase la boda,    que soy la madrina.--
     Ahora no es por madrina,    que ya la tenernos,
  22   ahora es por sacerdote,    ¿dónde lo hallaremos?
     Contestó el conejo    desde su conejera:
  24   --Sígase la boda,    yo soy el sacerdote.--
     Se salió el gato    y se comió la gata.

Nota:-6a: Ave canora (Mimus polyglottus), mex. "cenzontle".

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0126:19 Santa Catalina (7+7 pareados)            (ficha nº: 4768)

Versión de Ibagué (Tolima, Colombia).   Recitada por María Edith Vásquez (11a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 265, pp. 413-414.  007 hemist.  Música registrada.

     La Santa Catalina,    era hija de un rey.
  2   Su padre era pagano,    pero su madre no.
     Un día estaba rezando,    y su padre la encontró,
  4   y tres tiros le metió.

Nota: Se intercala el estribillo "pirulín, pirulín, pimpín" tras todos los hemistiquios y se repiten los segundos así: era hija de un rey-ey-ey, / era hija de un rey. (-2b: no-o-o; -3b: encontró-ó-ó). Cf. La versión de Paulina Bastidas, 12 años, Neiva (Huila), escuela pública, la que aprendió en Alpujarra (Tolima) en 1961; se la enseñó un misionero de la "Santa Misión". Tomada en Neiva, julio 1961: La Santa Catalina,/ prirí, pirín, pompón,/ la Santa Catalina,/ pirirín, pirirí, pompón,/ era hija de un rey-eéy, eéy,/ era hija de un rey-eéy, eéy,/ era hija de un rey,/ era hija de un rey. / Su padre era pagano, etc,/ ... pero su madre no, -oó, -oó, etc./ pero su madre no. ... --¿Qué haces, Catalina, etc./ ... en esa posición, -oón, -oón,/ en esa posición?

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0168.1:34 ¿Dónde vas, Alfonso XII? (í)            (ficha nº: 5026)

Versión de Cartago (Costa Rica).   Recitada por Jenny Sáenz de Cruz (59a). Recogida en 1973. Publicada en Cruz-Sáenz 1986. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº II, 6.2, p. 40.  008 hemist.  Música no registrada.

     --¿Dónde vas, Alfonso XII,    dónde vas, pobre de ti?
  2   --Ando en busca de Mercedes    que ayer tarde la perdí.
     --A Mercedes la llevaba,    la llevaba a enterrar
  4   entre cuatro zopilotes    y un ratón de sacristán.--

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3013.9:4 El carabí (no rom. (á))            (ficha nº: 5097)

Versión de Cartago (Costa Rica).   Recitada por Leda María Cruz de Montero (34a). Recogida en 1975. Publicada en Cruz-Sáenz 1986, p. 74. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº IX, 6.1, p. 92.  016 hemist.  Música no registrada.

     En un coche va una niña,    hija de un capitán.
  2   ¡Qué hermoso pelo tiene!    ¿quién se lo peinará?
     Lo peinará su tía,    con mucha suavidad,
  4   con peinecito de oro    y horquillas de cristal.
     La ya niña está muerta,    la llevan a enterrar
  6   en cajita de oro    con tapa de cristal.
     Encima de la caja,    un pajarillo va
  8   cantando el pío, pío,    el pío, pío, pa.

Nota: se canta el estribillo así: tras los primeros hemistiquios, carabín, y tras los segundos (vv 3-8), carabiburí, carabiburá.

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0144:47 Don Gato (é)            (ficha nº: 5155)

Versión de San José (Costa Rica).   Recitada por Mayela Brenes (32a). Recogida en 1979. Publicada en Cruz-Sáenz 1986, p. 31. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XIII, 6.1, p. 134.  036 hemist.  Música no registrada.

     Estaba el señor don Gato    sentadito en su tejado,
  2   calzando medias nuevas    y muñito colorado,
     cuando recibe noticias    que debía ser casado
  4   con una gata montesa,    sobrina del gato pardo.
     Don Gato, con alegría,    se cayó tejado abajo.
  6   Se rompió siete costillas    y la puntita del rabo.
     Ya llegan a visitarlo    doctores y cirujanos:
  8   Unos dicen: --Bueno, bueno--    y otros dicen: --Malo, malo.
     Que traigan al señor don cura    para que confiese el gato
  10   y haga su testamento    con lo mucho que ha robado:
     cuatro quesos, dos morcillos    y un chorizo colorado.--
  12   Los gatos se ponen de luto,    los gatos capotes largos.
     Unos buenos funerales    le hacen al señor don Gato.
  14   Los ratones de contra el luto    se visten de colorado
     y celebran una fiesta    por el muerto de un villano.
  16   Ya lo llevan a enterrar    por la calle del pescado
     y del olor de los sardines    el gato ha resucitado.
  18   Por eso dice la gente    que siete vidas tiene un gato.

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0224:50 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 5194)

Versión de Costa Rica s. l. (Costa Rica).   Recogida en 1941. Publicada en Gamboa 1941. Reeditada en Cruz-Sáenz 1986, p. XXVII y Díaz Roig 1990a, nº XVII, 6.2, p. 165.  030 hemist.  Música no registrada.

     --Hilo, hilo, hilo verde,    que hilando lo hilé,
  2   que en el camino me han dicho    lindas hijas tiene el rey.
     --Téngalas o no las tenga    yo las sabré mantener,
  4   que del pan que yo comiera,    comerán ellas también.
     --Yo me voy muy enojado    de los palacios del rey,
  6   que las hijas del rey moro    no me las dan por mujer.
     --Vuelva, vuelva, caballero,    no sea usted tan descortés,
  8   que de las hijas que tengo    la mejor será de usted.
     --Ésta cojo por mi esposa    y por mi mujer también,
  10   que parece una rosita    acabada de nacer.
     --Lo que a usted le encargo    que me la cuide muy bien,
  12   sentadita en silla de oro    bordando paños del rey.
     --Eso sí que yo no hago    de pegarle a mi mujer
  14   que parece una rosita    acabada de nacer,
     sentadita en silla de oro    dándole besos al rey.--

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0113:158 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 5313)
[0168.1 ¿Dónde vas, Alfonso XII?  contam.]

Versión de Santa Cruz de Guanacaste (Costa Rica).   Recitada por Marta Vásquez-Chávez (50a). Recogida en 1973. Publicada en Cruz-Sáenz 1986, p. 17. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXX, 6.1, p. 234.  024 hemist.  Música no registrada.

     --¿Para dónde va usté, señora,    para dónde, pobre de ti?
  2   --Voy en busca de mi marido    que hace tiempo lo perdí.
     --Déme las señas, señora,    para poderlo conocer.
  4   --Mi marido es alto y grueso;    viste bálsamo francés
     --Por la seña que usté me ha dado,    su marido muerto es;
  6   en la guerra con los moros;    un camello lo mató.
     --Quince años lo he esperado    y otros quince lo esperaré.
  8   Si a los treinta no regresa,    yo de monja me meteré.
     Y la chiquita que tengo,    a un convento la meteré,
  10   a que rece por su padre    que en la guerra muerto es.
     Y el chiquito que tengo,    al rey se lo entregaré,
  12   pa que luche por la patria    donde su padre murió.--

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3013.9:6 El carabí (no rom. (á))            (ficha nº: 5099)

Versión de San Ramón (Alajuela, Costa Rica).   Recitada por Katia Ramírez (10a). Recogida en 1979. Publicada en Cruz-Sáenz 1986, pp. 70-71. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº IX, 6.3, p. 93.  007 hemist.  Música no registrada.

     En coche va una niña,    hija de un capitán.
  2   ¡Qué hermoso pelo tiene!    ¿Quién se lo peinará?
     Se lo peinará su tía
  4   con peinecito de oro    y horquilla de cristal.

Nota: se canta el estribillo así: tras los primeros hemistiquios, carabín, y tras los segundos, carabí, ru, ri, carabí, ru, ra.

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0168.1:33 ¿Dónde vas, Alfonso XII? (í)            (ficha nº: 5025)

Versión de Cartago (Cartago, Costa Rica).   Recitada por Jorge Alberto Cruz-Sáenz (21a). Recogida en 1973. Publicada en Cruz-Sáenz 1986, p. 27. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº II, 6.1, p. 40.  008 hemist.  Música no registrada.

     --¿Adónde vas, Alfonso XII,    adónde vas, pobre de ti?
  2   --Voy en busca de Mercedes    que anteanoche la perdí.
     --Ya Mercedes se murió,    ya Mercedes no está aquí,
  4   la llevaron cuatro duques    por las calles de Madrid.--

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0178:40 Mambrú (7+7 á)            (ficha nº: 5235)

Versión de Cot (Cartago, Costa Rica).   Recitada por María Granados (22a). Recogida en 1973. Publicada en Cruz-Sáenz 1986, p. 67. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXI, 6.1, p. 189.  014 hemist.  Música no registrada.

     Mambrú se fue a la guerra    y no sé cuándo vendrá,
  2   vendrá para la Pascua    o para la Trinidad.
     Allá veo un soldado,    ¿qué noticias tendrá?
  4   --La noticia que traigo    ya se la voy a dar:
     Mambrú se ha muerto en guerra,    Mambrú no vuelve más.
  6   Mambrú se ha muerto en guerra,    ¡qué dolor, qué dolor, qué pena!
     Mambrú se ha muerto en guerra,    Mambrú no vuelve más.--

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0180:39 Marinero al agua (á-a)            (ficha nº: 5255)

Versión de Cot (Cartago, Costa Rica).   Recitada por María Granados (22a). Recogida en 1973. Publicada en Cruz-Sáenz 1986, p. 26. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXII, 6.1, p. 199.  020 hemist.  Música no registrada.

     Entre San Pedro y San Pablo    hicieron un barco nuevo,
  2   el barco era de oro,    su casco de acero.
     Una noche muy oscura,    cayó un marinero al agua,
  4   se le presenta el demonio,    diciéndole estas palabras:
     --¿Qué me darás, marinero,    por que te saque del agua?
  6   --Yo te daré mi navío    cargado de oro y de plata.
     --Yo no quiero tu navío,    ni tu oro, ni tu plata,
  8   yo quiero que cuando mueras    a mi me entregues el alma.
     --El alma la entrego a Dios,    el cuerpo al agua salada
  10   y mi mujer y mis hijos    a la Virgen soberana.--

Título original El marinero.

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0226:49 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 5348)
[0028 Búsqueda de la Virgen  contam.]

Versión de Cartago (Cartago, Costa Rica).   Recitada por María Cruz de Montero (34a). Recogida en 1975. Publicada en Cruz-Sáenz 1986, p. 4. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXXIII, 6.2, p. 257.  024 hemist.  Música no registrada.

     Camina la Virgen pura    de Egipto para Belén.
  2   En la mitad del camino    el niño tenía sed.
     Allá arriba, en aquel alto,    había un viejo naranjel,
  4   un ciego lo está cuidando    ¡qué diera el ciego por ver!
     --Ciego mío, ciego mio,    si una naranja me dieras
  6   para la sed de este niño    un poquito entretener.
     --Ah, señora, sí señora,    coged todas las que queráis.--
  8   La Virgen, como era Virgen,    no cogía más de tres,
     el niño, como era niño,    todas las quería coger.
  10   Apenas se va la Virgen,    que el ciego comienza a ver.
     --¿Quién ha sido esta señora    que me ha hecho esta merced?
  12   --Ha sido la Virgen pura    que va de Egipto para Belén.--

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3013.9:15 El carabí (no rom. (á))            (ficha nº: 7984)

Versión de Cartago (Cartago, Costa Rica).   Recitada por Jorge Alberto Cruz-Sáenz (21a). Recogida por Michèlle Cruz-Sáenz, 1973. Publicada en Cruz-Sáenz 1986, El romancero tradicional de Costa Rica, nº 18k, p. 75.  018 hemist.  Música registrada.

     En coche va una niña,    hija de un capitán.
  2   ¡Qué hermoso pelo tiene!    ¿Quién se lo peinará?
     Lo peinará su tía,    con mucha suavidad,
  4   con peinecito de oro,    y horquilla de cristal.
     Elisa está enferma,    quizás no sanará;
  6   Elisa ya está muerta,    la llevan a enterrar
     con varios oficiales,    y un cura sacristán.
  8   Encima de la tumba,    un pajarillo va,
     cantando el pío, pío,    el pío pío pá.

Nota: se canta el estribillo así: tras los primeros hemistiquios, carabín, y tras los segundos, carabí, rurí, carabí rurá.

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0184:80 Blancaflor y Filomena (é-a+ó)            (ficha nº: 4424)

Versión de Liberia (Guanacaste, Costa Rica).   Recitada por Trinidad Montiel (48a). Recogida por Michèlle Cruz-Sáenz, 1979. (Colec.: Cruz-Sáenz). Publicada en Cruz-Sáenz 1986, p. 9 y Cruz-Sáenz 1994, pp. 221-222 (texto y notación musical) Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº__, 6.1, p. 67.  028 hemist.  Música registrada.

     Santa Fé estaba sentada    a la luz de una candela,
  2   con sus dos hijas queridas,    Blancaflor y Filomena.
     Vino un galán de Turquía,    enamorado de Filomena.
  4   Enamorado de Filomena,    se casó con Blancaflor.
     Por casado que se hallaba,    para su tierra se la llevó,
  6   y a las nueve meses de casado,    onde su suegra regresó.
     --Bienvenido estás, mi yerno,    mi yernito de mi corazón.
  8   Dame razón de mi hijita,    de mi hijita, la Blancaflor.
     --Pues, señorá, quedó muy buena,    sólo de parto quedó.
  10   Y le manda a suplicar    que le mande a Filomena.
     --Mi hijitá tomá las llaves,    y vestite de color,
  12   que te ha mandado a llamar    tu hermanita, la Blancaflor.--
     Por vestida si se hallaba,    a la polca se la montó
  14   y allá por medio camino,    cha ra rá, ta ra rá, ta ra rá.

Notas: -6ª las sic. En cuanto al final truncado, explica la recolectora, "Don Trinidad no quiso terminar la canción porque se trató de cosas demasiado terribles para mencionar, según él".

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3013.9:5 El carabí (no rom. (á))            (ficha nº: 5098)

Versión de Liberia (Guanacaste, Costa Rica).   Recitada por Zeide Guevara de Cibaja (43a). Recogida en 1979. Publicada en Cruz-Sáenz 1986, p. 70. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº IX, 6.2, p. 93.  010 hemist.  Música no registrada.

     En un coche va una niña,    hija de un capitán.
  2   ¡Qué hermoso pelo tiene!    ¿Quién se lo peinará?
     Lo peinará su tía,    con mucha suavidad.
  4   Elisa ya está muerta,    la llevan a enterrar
     con cuatro zopilotes    y un cura sacristán.

Nota: se canta el estribillo así: tras los primeros hemistiquios, carabín, y tras los segundos, carabí, ru, ri, carabí, ru, ra.

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0113:159 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 5314)

Versión de Liberia (Guanacaste, Costa Rica).   Recitada por Dennis Baltodano (49a). Recogida en 1979. Publicada en Cruz-Sáenz 1986, p. 16. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXX, 6.2, pp. 234-235.  024 hemist.  Música no registrada.

     Qué bonito el soldadito    paradito en el cuartel,
  2   con el fusilito al hombro    esperando al coronel.
     --Dígame, señor soldado,    ¿de la guerra viene usté?
  4   --Sí, señora, de allí vengo;    ¿por qué me pregunta usted?
     --No me ha visto a mi marido    que hace un año que se fue.
  6   --No, señora, no lo he visto,    dígame las señas de él.
     --Él es alto y delgadito,    tiene tipo de francés,
  8   y en el cuello de la camisa    lleva el nombre de Isabel.
     --Señora, sí lo he visto,    hace un año que murió.
  10   Y en el testamento puso    que se case usted con yo.
     --¡Dios me libre, Dios me arde,    y la Virgen Santa Inés!
  12   ¡Que ya muerto mi marido    me case otra vez!--

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0222:53 Bernal Francés (í+polias.)            (ficha nº: 8963)

Versión de Liberia (Guanacaste, Costa Rica).   Recitada por Trinidad Montiel (48a). Recogida por Michèlle Cruz-Sáenz, 1979. (Colec.: Cruz-Sáenz). Publicada en Cruz-Sáenz 1994, p. 10, nº 5a.  032 hemist.  Música registrada.

     Andando como un di` cuando    por los planes del Quarranca,
  2   allí es donde se encontró,    Benigno con don Fernando.
     Al momento se marchó,    llegó a la casa de Elena;
  4   llegó a la casa de Elena    y la puerta le golpeó.
     Al abrir la media puerta,    Benigno apagó el candil.
  6   Se tomaron de las manos,    se fueron a dormir.
     Estando allá acostado,    Elena le dijo así:
  8   --Si eres Fernando el Francés,    ¿por qué no me hablas a mí?
     ¿Tú tienes amores en Francia,    o quieres a otra más que a mí?
  10   No le temas a mi marido    porque está lejos de aquí.
     --Ni tengo amores en Francia,    ni quiero a otra más que a ti,
  12   ni le temo a tu marido    porque te está junto de ti.
     --Perdóname, esposo mío,    perdóname mi desventura;
  14   ya no lo hagas por mí,    hadedlo por tus criaturas.--
     Vengan todas las casadas    a tomar ejemplo allí
  16   con tres tiros de revolver    que su marido le dio.

Notas: -15 la primera vez cantó: Ven aquí las casadas, / no les pasen como a mí.//

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0075:57 Delgadina (pareados)            (ficha nº: 4425)

Versión de Puriscal (San José, Costa Rica).   Recitada por Emma Benegas Salazar (64a). Recogida por Michèlle Cruz-Sáenz, 1979. (Colec.: Cruz-Sáenz). Publicada en Cruz-Sáenz 1986, p. 7 y Cruz-Sáenz 1994, pp. 220-221 (texto y Notación musical)  028 hemist.  Música registrada.

     Delgadina se paseaba    por su sala bien cuadra`a,
  2   con el collarcito de oro    en su pecho le brillaba.
     --Levántate, Delgadina,    póngase el vestido blanco,
  4   que nos vamos para misa,    al estilo del Durazno.--
     Cuando salieron de misa    su papá le conversaba:
  6   --Delgadina, hija mía,    yo te quiero para dama.
     --Papacito de mi vida,    eso sí no puede ser,
  8   porque usted es mi padre    y mi madre es su mujer.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     Papacito de mi vida,    de castigo me estoy sufriendo.
  10   Alcanzame un vaso de agua,    que de sed me estoy muriendo.--
     Cuando le alcanzaron el agua    Delgadina esta muerta,
  12   con sus ojitos cerrados    y la boquita entreabierta.
     Y con ésta me despido    con la flor del clavellina.
  14   Aquí termina la historia,    la historia de Delgadina.

Nota de la editora (ed. 1986): -4b durazno / Durazno, quizás una referencia a una familia local.

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0075:153 Delgadina (á-a)            (ficha nº: 5137)

Versión de Cantón de Mora (San José, Costa Rica).   Recitada por Zenaida Corrales (44a). Recogida en 1979. Publicada en Cruz-Sáenz 1986, pp. 6-7. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XII, 6.1, p. 116.  038 hemist.  Música no registrada.

     Delgadina se paseaba    por su sala bien cuadrada
  2   con su talmantito de oro    en su pecho le brillaba.
     --Levantarte Delgadina,    ponerte el vestido blanco
  4   porque nos vamos para misa    al establo del Durazno.--
     Cuando salieron de misa    su papá le conversaba:
  6   --Delgadina, hija mía,    yo te quiero para dama.
     --Papacito de mi vida,    eso sí no puedo hacer,
  8   porque tú eres mi padre,    y mi madre tu mujer.
     --Si tú no me lo consientes,    te pondré un buen castigo.
  10   --Papacito de mi vida,    eso sí no puedo hacer,
     porque tú estás para Dios    y también para mi madre.
  12   --Vengan todos los hombres bravos,    hagan presa a Delgadina,
     cierra bien los candados    que no se oiga la bocina.--
  14   --Papacito de mi vida    tu castigo estoy sufriendo;
     regalarme un vaso de agua,    que de sed me estoy muriendo.--
  16   Cuando le llevaron agua,    Delgadina estaba muerta,
     con sus bracitos cruzados    y su boca bien abierta.
  18   Ya con ésta me despido    con la flor de clavellina,
     aquí termina la historia,    la historia de Delgadina.

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0224:49 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 5193)

Versión de San Isidro de Puriscal (San José, Costa Rica).   Recitada por Leticia Salazar (13a). Recogida en 1979. Publicada en Cruz-Sáenz 1986, p. 29. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XVII, 6.1, pp. 164-165.  020 hemist.  Música no registrada.

     --Hilitos, hilitos de oro,    que se me vienen quebrando,
  2   que manda decir el rey    que cuántas hijas tenéis.
     --Que tenga las que tuviera,    que nada le importa al rey.
  4   --Ya me voy desesperado    a darle la nueva al rey.
     --¡Vuelva, vuelva, caballero!    ¡No sea tan descortés!
  6   De las tres hijas que tengo    escoja la más mujer.
     --No la quiero por bonita,    ni la quiero por mujer,
  8   lo que quiero es una rosa    acabada de nacer.
     --Hilitos, hilitos de oro,    que se me vienen quebrando,
  10   que manda decir el rey    que cuántas hijas tenéis.--

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0178:41 Mambrú (7+7 á)            (ficha nº: 5236)

Versión de San Isidro del General (San José, Costa Rica).   Recitada por Lucrecia Vargas (26a). Recogida en 1979. Publicada en Cruz-Sáenz 1986, p. 67. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXI, 6.2, p. 189.  002 hemist.  Música no registrada.

     Mambrú se fue a la guerra,    y nunca regresó.

Notas: El primer hemistiquio se repite, intercalando el estribillo: ¡qué dolor, qué dolor, qué pena!. El segundo también se repite intercalando el estribillo: ay, ay, ay, qué dolor.

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0113:160 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 5315)

Versión de Puriscal (San José, Costa Rica).   Recitada por María Calderón (44a). Recogida en 1979. Publicada en Cruz-Sáenz 1986, p. 20. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXX, 6.3, p. 235.  024 hemist.  Música no registrada.

     Qué bonito soldadito    paradito en el cuartel
  2   con su riflicito al hombro    esperando al coronel.
     --Dígame, señor soldado,    ¿de la guerra viene usted?
  4   Sí, señora, de allá vengo,    ¿por qué me pregunta usted?
     --Si no ha visto a mi marido,    que hace un año que se fue,
  6   y en el cuello de la camisa    carga el nombre de Isabel.
     --Sí, señora, sí lo vide,    es un año que murió,
  8   y el me dejó dicho    que se case usted con yo.
     --¡Dios me guarde y Dios me libre,    y la Virgen Santa Inés,
  10   viendo muerto a mi marido    casarme segunda vez!
     Ya me voy pal mercadito    a comprarne las verduras
  12   pa que los muchachos digan:    "¡Qué hermosa quedó la viuda!"--

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0226:48 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 5347)
[0028 Búsqueda de la Virgen  contam.]

Versión de Puriscal (San José, Costa Rica).   Recitada por Emma Benegas Salazar (64a). Recogida en 1979. Publicada en Cruz-Sáenz 1986, pp. 2-3. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXXIII, 6.1, pp. 256-257.  034 hemist.  Música no registrada.

     Camina la Virgen pura    de Egipto para Belén
  2   en la borriquita mansa    que le compró San José;
     lleva un niño entre los brazos    y el santo camina a pie.
  4   Mas en medio del camino    el niño tenía sed.
     --No pidas agua, mi niño,    no pidas agua, mi bien,
  6   que los ríos vienen turbios    y no se pueden beber.
     Más arriba, en aquel alto    hay un verde naranjel,
  8   hay un ciego que me espera,    es un ciego que no ve.--
     --Por Dios pido al viejo,    así Dios te deje ver,
  10   que me des una naranja    que mi niño tiene sed.
     --Coja la que a usted le guste,    que toditas son de usted.--
  12   La Virgen, por ser tan buena,    no ha cogido más de tres;
     una se la dio a su niño    y otra se la dio a José
  14   y otra se dejó en sus manos    para la Virgen oler.
     Saliendo de aquel collado,    el ciego comenzó a ver.
  16   --¿Quién es esta señora    que me ha hecho tanto bien?--
     Era la Virgen María,    la que al ciego hizo ver.

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0169:53 Hermana cautiva (8+8 í-a)            (ficha nº: 2501)
[0100 Caballero burlado  contam.]

Versión de Santiago de Cuba (Cuba).   Recitada por Enriqueta Comas de Marrero. Recogida por Ramón Menéndez Pidal, 1937. (Archivo: AMP; Colec.: Comas, E.). Publicada en Poncet y de Cárdenas 1985, Investigaciones y apuntes literarios, Apéndice, pp. 627-628 y Díaz Roig 1990a, nº XV. 8.2, p. 152 Reeditada en Mariscal 1996, p. 70 y Petersen-Web 2000, Texto (del ms. original en el AMP).  046 hemist.  Música no registrada.

     Señores, voy a contarles    la historia de una niñita
  2   que cautivaron los moros    a los ricos de Melilla.
     Siendo yo muy pequeñita,    apenas tenía cinco años,
  4   de los brazos de mi madre    los moros me arrebataron.
     --Quítate de ahí, mora bella,    quítate de ahí, mora linda,
  6   deja beber mi caballo    de esa fuente cristalina.
     --No soy mora, caballero,    que soy cristiana cautiva;
  8   Me cautivaron los moros    a los ricos de Melilla.
     --Ven móntate en mi caballo,    y huid de la morería.--
  10   Y al pasar por la frontera,    la morita se reía.
     --¿De qué te ríes, mora bella,    de qué te ríes, mora linda?
  12   --No me río del caballo    ni del galán que lo guía,
     me río de verme en España    que también es tierra mía.
  14   --¿Cómo se llaman tus padres?    --Mi padre se llama Elía
     y un hermanito que tengo    se llama José María.
  16   --Válgame Dios de los cielos    y la Sagrada María,
     creí robarme una mora    y robo una hermana mía.
  18   Ábreme la puerta, padre,    ventanas y celosías;
     Aquí les traigo el tesoro    por quien lloran noche y día.--
  20   Mis padres la recibieron    con muchísima alegría,
     y luego le preguntaron que    qué hacía en la morería.
  22   --Padre mío, los moritos    a mí mucho me querían,
     y decían que yo era    la reina de la Morería.--

Nota. 2b. a los ricos en lugar de en los riscos, de otras versiones. La informante la aprendió en su infancia.

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0169:101 Hermana cautiva (8+8 í-a)            (ficha nº: 2555)

Versión de Camagüey (Cuba).   Recogida por Carolina Poncet y de Cárdenas, antes de 1930. (Archivo: AMP; Colec.: Poncet, C.). Publicada en Poncet y de Cárdenas 1985, Apéndice, pp. 628-630. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XV. 8.1, p. 151 y Mariscal 1996, pp. 71.  054 hemist.  Música no registrada.

     Al salir de Casablanca,    cerca de una morería,
  2   había una mora lavando    en una fuente cristalina.
     --¿Que haces ahí, mora linda?    ¿Que haces ahí, mora bella?
  4   Deja beber mi caballo    en esa agua cristalina.
     --No soy mora, caballero,    que soy cristiana cautiva,
  6   me cautivaron los moros    desde niña chiquitica,
     me cautivaron los moros    día de Pascua florida.
  8   --Si quieres venir a España    monta en mi caballería.
     --Y mi honra, caballero,    ¿dónde yo la dejaría?,
  10   y estos pañales que lavo,    ¿dónde yo los dejaría?
     --Los de seda y los de holanda    sobre mi caballo irían
  12   y aquellos que son más malos    sobre el río abajo irían.
     --Y mi honra, caballero,    ¿y la gente que diría?
  14   --Yo te juro por mi espada    y por la claridad del día
     de no tocarte ni hablarte    hasta llegar a monte Oliva.
  26   Al llegar a aquellos montes    la mora llorar se veía.
     --¿Por qué lloras, mora linda?    ¿por qué lloras, mora bella?
  18   --Lloro porque en estos montes    mi padre a cazar salía
     y también mis hermanitos    con toda su comitiva.
  20   --¡Oh cielos!, ¿qué es lo que oigo?,    ¡Virgen Sagrada María!,
     pensando traer mujer    traigo una hermanita mía.
  22   Ábreme las puertas, madre,    ventanas y celosías,
     que aquí te traigo una prenda    por quien lloras noche y día.
  24   La madre la abrazaba    y le decía:
     --Hijita mía,    ¿donde has estado metida?
  26   --En un castillo de moros    y de esclava me tenían,
     lavándole los pañales    a una morita que había.

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0140:55 Tamar (á-a)            (ficha nº: 3595)

Versión de La Habana (Cuba).   Recitada por Dominga Martínez. Recogida por Carolina Poncet y de Cárdenas, hacia 1912. (Colec.: Poncet, C.). Publicada en Poncet y de Cárdenas 1923, Révue Hispanique, 57, pp. 286-314. Reeditada en Poncet y de Cárdenas 1928, Archivos del folklore cubano, La Habana, 1928. y Mariscal 1996, Romancero general de Cuba, nº 7, pp. 82-83.  060 hemist.  Música no registrada.

     Encontrárase el hijo del rey    muy enfermo en una cama;
  2   fue su padre a visitarle    un día por la mañana.
     --¿Qué comerás, el mi hijo,    qué comerás que te traiga?
  4   --Yo comiera, el rey mi padre,    la pechuga de una pava.
     Altamara me la guise,    Altamara me la traiga,
  6   Altamara venga sola,    venga sola y sin compaña;
     con el ruido de la gente    gran calentura se me arma.--
  8   Por la escalera de amor    sube la linda Altamara;
     una mano lleva el pan,    otra llevaba una jarra,
  10   y al hombro derecho    lleva una blanquita toalla.
     --Buenos días, el mi hermano.    --Santos y buenos, mi hermana.
  12   --¿Qué tal te va, el mi hermano,    qué tal te va en esa cama?
     --Los tus amores, traidora,    me tienen en esta cama.
  14   --Los mis amores, traidor,    para ti no valen nada.
     --Que valgan, que no valieron,    de aquí has salir deshonrada.--
  16   Hizo de ella lo que quiso,    hasta esgarriarle la cara.
     --¡Anda, marcha, perra, marcha,    adonde más perras haya!
  18   Yo por tu honra no doy    los cascos de una avellana.--
     Por la escalera de amor    baja la linda Altamara,
  20   dando voces y alaridos:    --¡Ay mi Dios, que aquí me valga!--
     En el medio la escalera    con su padre se encontrara.
  22   --¿Qué tal queda el mi hijo,    qué tal queda en esa cama?
     --El su hijo, bueno queda,    si el demonio lo llevara.--
  24   Aún la palabra no es dicha    ya la casa está rodeada;
     unos entran por la puerta,    otros entran por ventanas.
  26   --Devuelve, tú, la mi hija,    devuelve tú la palabra.
     --Palabra que yo dijese    no sería redoblada.
  28   --Ya quedarías a gusto,    ya quedarías vengada.
     --¡Aún no he quedado yo a gusto,    aún no he de quedar vengada
  30   mientras no le vea arder    y l`arrame la cernada!--

Nota: Aunque registrada aquí como versión cubana, la informante era originaria de Entrepeñas, Zamora, por lo que tal vez sería más apropiada considerarla una versión zamorana. Apenas se conoce el romance en el nuevo mundo (véase Espinosa 1916a, Traditional Ballads from Andalucía para una versión andaluza recogida en California). En todo caso, conviene comparar esta versión con otras del noroeste de la Península.

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0049:68 Conde Niño (á)            (ficha nº: 3596)

Versión de Santa María del Rosario (Cuba).   Recitada por unos niños. Recogida por José María Chacón y Calvo, 1914. Publicada en Chacón y Calvo 1914 b, Romances tradicionales en Cuba: Contribución al estudio del folk-lore cubano y Chacón y Calvo 1922 , Ensayos de literatura cubana, pp. 149-150. Reeditada en Chacón y Calvo 1926, "Figuras del Romancero: El conde Olinos ", AFC, 44-45 y Mariscal 1996, Romancero general de Cuba, nº 6, pp. 74.  024 hemist.  Música no registrada.

     Mañanita de San Juan    se levanta el Conde Nilo
  2   a dar agua a su caballo    en las orillas del mar.
     Mientras su caballo bebe    él se ponía a cantar,
  4   y las aves que pasaban    se ponían a escuchar.
     La Reina llama a su niña,    la llama desde el portal:
  6   --Y verá qué lindo cantan    las sirenitas del mar.
     --Madre, no son las sirenas    las que usted oía cantar,
  8   que es el conde Bejardino,    con quien me voy a casar.
     --Si tú te casas con él,    yo lo mandaré a matar,
  10   y a los tres días siguientes    lo mandaré enterrar:--
     Yo me volví una iglesia,    él un rico altar
  12   donde celebran la misa    la mañana de San Juan.
    

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0075:54 Delgadina (á-a)            (ficha nº: 3597)

Versión de Cuba s. l. (Cuba).   Recitada por Marta Abreu de Estévez. Recogida por Marta Abreu de Estévez, antes de 1905. Publicada en Milwitzky 1905 , "El viajero filólogo y la antigua España" CyA 19:17,pp. 326-327. Reeditada en Mariscal 1996, Romancero general de Cuba, nº 2, p.54.  048 hemist.  Música no registrada.

     Pues señor, este era un rey    que tenía tres hijitas
  2   y la más chirritica    Anguerina se llamaba.
     Cuando su madre iba a misa,    su padre la enamoraba;
  4   cuando su madre venía,    todito se lo contaba.
     --Corran todos mis vasallos    enciérrenme esa Anguerina
  6   en el cuarto más oscuro    que está al lado de la cocina.
     No me le den de comer    ni siquiera de beber,
  8   cuando pida de comer:    huesos de carne salada
     y cuando pida de beber:    zumo de la retama.
  10   --Hermanita de mi vida,    dame un poco de agua,
     que este pecho se me inflama    y la garganta se me abrasa.
  12   Anguerina, yo no puedo,    porque nuestro padre ha dicho
     que me arranca el corazón    y me da de puñaladas.
  14   ¡Ay madre!, si eres mi madre,    dame un vasito de agua,
     que este pecho se me inflama    y la garganta se me abrasa.
  16   Anguerina, yo no puedo,    porque tu padre me ha dicho
     que me arranca el corazón    y me da de puñaladas.
  18   --Padrecito de mi alma,    dame un vasito de agua,
     que este pecho se me inflama    y la garganta se me abrasa.
  20   --Corran todos mis vasallos    lleven agua a esa Anguerina,
     en el vasito de oro    y del agua cristalina.--
  22   Al subir las escaleras,    Anguerma ya está muerta,
     y los ángeles del cielo    repicaban las campanas;
  24   la Virgen del Rosario    arreglaba la mortaja.

Variante: 2a chirriquitica.

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0118:13 Grifos Lombardo (á-o)            (ficha nº: 3598)

Versión de La Habana (Cuba).   Recitada por una joven. Recogida por Carolina Poncet y de Cárdenas, 1915. (Colec.: Poncet, C.). Publicada en Poncet y de Cárdenas 1985, Investigaciones y apuntes literarios, Apéndice, pp. 615-617. Reeditada en Mariscal 1996, Romancero general de Cuba, nº 1, p.51.  072 hemist.  Música no registrada.

     Al conde lo llevan preso,    al conde Miguel de Prado,
  2   no ha sido por arrobar    ni delitos que ha causado,
     fue por forcear una niña    en el camino de Santiago.
  4   Como era hija del rey,    sobrina del Padre Santo,
     como era de buen linaje,    a muerte lo han sentenciado.
  6   Cerráranle en una torre,    tiénenle bien custodiado,
     de día le pon cien hombres    y de noche ciento cuatro.
  8   Desde el presidio le manda,    a su primo don Bernardo,
     que le librase la vida, pues,    dicen que muere ahorcado.
  10   Cuando el primo lo supiera    baja y monta en su caballo,
     con una espada en el cinto    y otra desnuda en la mano.
  12   Por las calles donde iba,    la gente queda temblando;
     en el medio del camino,    con el buen rey se ha encontrado.
  14   --¿Dónde va usté, caballero,    que así va determinado?
     Voy soltar un primo mío,    que dicen que muere ahorcado.
  16   --Pare, pare, caballero,    vamos a jugar un rato,
     que si es un primo suyo,    luego mandaré a soltarlo.--
  18   Se pusieron a jugar,    con muchísimo despacio;
     oyen picar a la puerta,    preguntan por don Bernardo.
  20   Don Bernardo está jugando,    con la baraja en la mano.
     --Salga luego, don Bernardo,    que a su primo están ahorcando:
  22   cogió el naipe con la mano ,    y al rey se lo ha tirado.
     --Poco a poco, don Bernardo,    que en la corona me ha dado.
  24   --A mí no me da por rey,    ni tampoco por su mando,
     que soy un mozo soltero,    libre y desembarazado.--
  26   Treinta pasos de escalera ,    de un brinco los ha saltado,
     sin poner pie en el estribo,    ya se monta en el caballo;
  28   cuando va por tierra cuesta,    corre que parece un galgo,
     cuando va por tierra llana,    nadie lo va divisando.
  30   Llega a dar vista a la horca,    ya lo están ajusticiando.
     Le da un puntapié a la horca,    la deshizo en cien pedazos;
  32   pega un sablazo al verdugo,    la cabeza le ha quitado.
     Toma esta espada, mi primo,    juégala como hombre honrado,
  34   que ninguno de mi sangre    no ha de morir ahorcado.
     --¡Nuestra Señora me valga,    válgame el señor Santiago!
  36   --¡Nuestra Señora me valga,    que mi primo me ha salvado!--

Nota: Al igual que la única versión cubana de Tamar, ésta también fue aprendida por la recitadora en España, antes de llegar a Cuba. Para los estudios comparativos, conviene enfrentarla primero con otras versiones asturianas.

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0153:66 Mala suegra (á+á-e)            (ficha nº: 3599)

Versión de Santiago de Cuba (Cuba).   Recitada por Enriqueta Comas de Marrero. Recogida por Ramón Menéndez Pidal, 1937. (Archivo: AMP; Colec.: María Goyri-Ramón Menéndez Pidal). Publicada en Poncet y de Cárdenas 1985, Investigaciones y apuntes literarios, Apéndice, pp. 630-632. Reeditada en Mariscal 1996, Romancero general de Cuba, nº 9, p.91.  068 hemist.  Música no registrada.

     En el salón de aquel valle    donde Carmela paseaba,
  2   con los dolores de parto    la vida se le arrancaba.
     Su cuñada muy perversa,    como todas, falsa y mala:
  4   --Carmela, coge tu ropa,    vete a casa de tu madre;
     si viene Pedro a la noche    le daré de qué cenar,
  6   si viene con ropa sucia,    le daré de qué mudar.--
     Vino Pedro por la noche:    --¿Y Carmela dónde está?
  8   ¿Carmela dónde se ha ido?    --Carmela en casa de su madre,
     que nos ha llamado infames,    insultó nuestro linaje.
  10   Pedro, Pedro, hermano, mío,    Carmela es falsa y mala,
     dijo que no te quería,    que ella a ti no te amaba,
  12   que el hijo que va a nacer,    quiera Dios que se muriera,
     porque le pesa tener    sangre tuya en sus venas.--
  14   Montó Pedro en su caballo    el criado por delante.
     Llegó a casa de Carmela.    --Carmela, por Dios, levántate.
  16   --¿Cómo quieres que me levante    con tres horas de parida?
     con tres horas de parida,    no hay mujer que se levante.
  18   --No me repliques, Carmela,    no me vuelvas a replicar,
     que si tú no te levantas,    yo te haré levantar.--
  20   Carmela se levantó    y montó en su caballo;
     anduvieron siete leguas    uno y otro sin hablarse.
  22   --¿Por qué no me hablas, Carmela?    --¿Cómo quieres que te hable,
     si el pecho de mi caballo    está bañadito en sangre?
  24   --No me repliques, Carmela,    no me vuelvas a replicar,
     que detrás de aquella ermita    yo te voy a matar.
  26   --¿Por qué matas a mi madre?    pregunta el niño de pecho.
     --Porque la muy infame    insultó nuestro linaje.
  28   --Pedro, Pedro, hermano mío,    ¿qué has hecho de mi cuñada?
     Yo le di tres puñaladas,    insultó nuestro linaje.
  30   --Di qué has hecho de tu hijo,    del hijo de mi cuñada.
     Yo le di tres puñaladas    lo mismo que a esa malvada.--
  32   Las campanas de aquel pueblo    ellas solas se deshacen.
     --¿Quién ha muerto, quién ha muerto?    --La condesa de Olivares,
  34   por un falso testimonio    que han solido levantarle.--
    

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0184:44 Blancaflor y Filomena (é-a)            (ficha nº: 3600)

Versión de La Habana (Cuba).   Recitada por Dominga Martínez. Recogida por Carolina Poncet y de Cárdenas, hacia 1912. (Colec.: Poncet, C.). Publicada en Poncet y de Cárdenas 1923, Révue Hispanique, 57, pp. 286-314 y Poncet y de Cárdenas 1928, Archivos del folklore cubano, La Habana, 1928. Reeditada en Poncet y de Cárdenas 1985, Investigaciones y apuntes literarios, pp. 424-426 y Mariscal 1996, Romancero general de Cuba, nº 10, pp. 93-94.  074 hemist.  Música no registrada.

     [Por esos campos arriba    se pasea una romera,
  2   con dos hijas de la mano],    Blancaflor y Celimena.
     Pasó por allí un traidor    y de amores la requiebra,
  4   y le pide a Celimena    para casarse con ella.
     --Celimena no la doy,    que Celimena es muy tierna;
  6   yo te daré a Blancaflor    que de los tus días era.--
     Ya se casan, ya se esposan,    mañana van pa su tierra;
  8   y al cabo de nueve meses    el traidor por allí vuelva.
     --Buenos días, la mi madre.    --Santo y bueno, yerno, sea.
  10   ¿Cómo queda la mi hija,    cómo la mí hija queda?
     --Queda en horas de parir,    en horas de parir queda,
  12   y por Dios queda diciendo    que le mande a Celimena.
     --Celimena sí la doy,    pero has de dar cuentas de ella.
  14   --Yo cuentas, sí, señora,    como si mi hija fuera.--
     Montó en un caballo tordo,    y ella en una yegua negra,
  16   y al bajar de un cuestica,    y al entrar una ribera,
     se bajara del caballo,    la tírara de la yegua.
  18   --¡Quítate de ahí, demonio,    que es el diablo que te tienta!--
     Hizo de ella lo que quiso,    hasta cortarle la lengua.
  20   --¡Quién tuviera un pajarcico,    de los que andan por mi tierra,
     para escribirle unas letra    a Blancaflor que las lea!--
  22   Aún la palabra no es dicha    y el pájaro que allí llega.
     --El papel aquí lo traigo,    la tinta en casa me queda.
  24   --Escribe, pájaro, escribe,    con la sangre de mi lengua.--
     Blancaflor desque lo supo    con el dolor malpariera;
  26   el hijo que malparió    guisólo en una cazuela,
     para dar a su marido    a la noche cuando venga.
  28   --¿Qué me has dado, Blancaflor    , qué me has dado en esta cena?
     que cena que tú me has dado,    ninguna ha sido como ésta.
  30   --Más te supieron, traidor,    los besos de Celimena.
     --¿Quién lo dijo, Blancaflor,    Blancaflor, quién lo dijera?
  32   --Díjomelo un pajarcico    que por los aires viniera.--
     La cogió por los cabellos,    barrió la casa con ella,
  34   y ella sacara un puñal    y el corazón le atraviesa.
     --Madres que criades hijas,    no las déis pa tierra ajena,
  36   mi madre ha criado dos,    ambas se quedó sin ellas,
     una se quedó viudita,    otra sin habla y sin lengua.--

Notas: -1ab y -2a proporcionados por la C. Poncet. Para los estudios comparativos conviene tener en cuenta que la versión es en realidad zamorana, ya que la recitadora llegó a Cuba de Entrepeñas, ZM, donde aprendió los romances.

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0023+0110:272 Gerineldo+La Condesita (í-o+á)            (ficha nº: 4375)
[0118 Grifos Lombardo  contam.]

Versión de La Habana (Cuba).   Recitada por Ángel Saldaña (11a). Recogida por José María Chacón y Calvo, 1914. (Archivo: AMP). Publicada en Chacón y Calvo 1914, pp. 200-206. Reeditada en RTLH 5 (1971-1972), pp. 205-206, nº VII.265.  004 hemist.  Música no registrada.

    
(Precede el romance de Gerineldo, 0023.)
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  14   Ya se ha formado una guerra    entre Francia y Portugal
     y nombran a Gerinaldo    de capitán general.

Nota: dictada en dos recitaciones, en buena parte en prosa. En la primera recitación, tras los 2 versos de La Condesita, cuenta Ángel: «Gerinaldo tiene grandes triunfos y al volver le dicen que están guindando a un primo suyo. Va Gerinaldo donde estaba su primo, lo desenguinda y hace gran matanza». Rn la Revista Bimestre Cubana se consigna: «Antes me lo había referido así: «Vuelve Gerinaldo de la guerra a su pueblo. Como ha obtenido grandes triunfos, le aclaman por todas partes. Le dicen entonces que van a guindar a un primo suyo. Gerinaldo se dirige a donde está el verdugo, desenginda a su primo y hace una gran matanza». Tras una segunda recitación (o versión mixta) cuenta: «Al volver Gerinaldo de la guerra, el rey lo condena a que muera guindado. Entonces la princesa decide no tomar sino pan y agua para morir de hambre. El rey se apiada, perdona a Gerinaldo y éste y la princesa se casan». Chacón envió a Menéndez Pidal las dos recitaciones en sendas cartas de 15/06/1914 y de 19/06/1914.

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0191:17 La dama y el pastor (estróf. (vill. glos. ))            (ficha nº: 4433)

Versión de Camagüey (Cuba).   Recitada por Elvira Pino (o Elisa Porro). Recogida por José Antonio Fernández de Castro, 1923. (Archivo: AMP; Colec.: Chacón y Calvo). Publicada en Chacón y Calvo 1925, pp. 289-290. Reeditada en RTLH 11 (1977-1978), pp. 114-115 y Díaz Roig 1990a, nº__, 8.1, p. 105 y Mariscal 1996, Romancero general de Cuba, nº 17, pp. 125-126.  041 hemist.  Música no registrada.

  1A   Estaba un pastor y estaba
     de amores muy enojado.
     Preguntóle una dama
     si quería ser casado.
     ¡Ay Dios!
  1B   --Yo no quiero ser casado
     (responde el villano vil),
     mi ganado está en la sierra,
     y con él me voy a dormir.
     ¡Ay Dios!
  2A   --Mira qué pie tan pulido
     para un zapato bordado,
     mira que soy niña,
     ¡sí, sí!
     y dispuesta a tu mandato.
     ¡Ay Dios!
  2B   --Yo no quiero ser mandado
     (responde el villano vil),
     mi ganado está en la sierra,
     y con él me voy a dormir.
     ¡Ay Dios!
  3A   --Pastor que estás en la sierra
     durmiendo en duros terrones,
     si te casaras conmigo
     dormirías en colchones.
     ¡Ay Dios!
  3B   --Yo no quiero tus colchones
     (responde el villano vil),
     mi ganado está en la sierra,
     y con él me voy a dormir.
     ¡Ay Dios!
  4A   --Pastor, si tú me quisieras,
     mi madre te daría un coche,
     para que me visitaras
     los sábados por la noche.
     ¡Ay Dios!
  4B   --Yo no quiero su gran coche,
     (responde el villano vil),
     mi ganado está en la sierra,
     y con él me voy a dormir.
     ¡Ay Dios!
  5A   Zagala, cuando me hablaste,
     tu palabra no entendí;
     dispénsame, gran señora,
     si en algo yo os ofendí.
    
     ¡Ay Dios!
  5B   --Ya es tarde, gran caballero,
     para que venga a persuadir;
     su ganado está en la sierra
     vaya con él a dormir.--

Variante: 4B.1 un gran (C. Y C.)
Nota: La recitadora, Elvira Pino (or Elisa Porro, según la edición) de Primelles, dice haber aprendido el romance hacia 1870 (hacia 1880, según la edición). El recolector envió el texto dictado por E. P. a Chacón y Calvo en 1923 y éste lo envió copiado a máquina a Ramón Menéndez Pidal en 1924. En en esta copia sólo aparecen las estrofas 1A y B, 2A y B y 5B. Restauro la enumeración secuencial 5A, 5B, aunque los editores del RTLH han preferido designarlas 5B, 5ª.

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0234:58 Albaniña (ó)            (ficha nº: 5013)

Versión de Cuba s. l. (Cuba).   Recogido antes de 1914. Publicada en Poncet y de Cárdenas 1914b, pp. 135-138. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº I, 8.1, pp. 28-29.  092 hemist.  Música no registrada.

     Mañanita, mañanita,    mañanita de San Simón,
  2   estaba una señorita    sentadita en su balcón,
     arreglada y bien compuesta    con un poco de primor.
  4   Al pasar un caballero,    hijo del emperador,
     con la bandurria en la mano    esta canción le cantó:
  6   --Dormiré contigo, Luna,    dormiré contigo, Sol.--
     La joven le contestó:    --Venga usté una noche o dos,
  8   mi marido está cazando    en los montes de León.
     Para que no vuelva más    le echaré una maldición:
  10   cuervos le saquen los ojos,    águilas el corazón,
     y los perros con que él caza    lo saquen en procesión.--
  12   Al decir estas palabras    el caballero llegó.
     --Ábreme la puerta, Luna,    ábreme la puerta, Sol,
  14   que te traigo un león vivo    de los montes de León.
     Va Luna a abrirle la puerta,    mudadita de color.
  16   --O tú tienes calentura,    o tú tienes nuevo amor.
     --Yo no tengo calentura,    ni tampoco nuevo amor;
  18   se me han perdido las llaves    de tu rico comedor.
     --Si de plata se han perdido,    de oro las tengo yo;
  20   un platero tengo en Francia    y otro tengo en Aragón.--
     Fue a abrazar a su señora    y el caballo relinchó.
  22   --¿De quién es ese caballo    que en mi cuadra siento yo?
  24   --Pa que vayas a cazar    a los montes de León;
     --Mil gracias dale a tu padre,    que caballo tengo yo;
  26   cuando yo no lo tenía    nunca me lo regaló,
     ¿De quién es ese sombrero    que en mi percha veo yo?
  28   --Ése es tuyo, esposo mío,    mi padre te lo mandó
     pa que vayas a la boda    de mi hermana la mayor.
  30   --Muy feliz sea tu hermana    que sombrero tengo yo,
     cuando yo no lo tenía    nunca me lo regaló.
  32   ¿De quién es esa escopeta    que en mi rincón veo yo?
     --Ésa es tuya, amado mío,    mi padre te la mandó
  34   pa que fueras a cazar    a los montes de León.
     --Mil gracias dale a tu padre,    que escopeta tengo yo;
  36   cuando yo no la tenía    nunca me la regaló.--
     El joven ya con sospechas,    a la cama se acercó.
  38   --¿Quién es este caballero    que en mi cama veo yo?
     --¡Mátame, marido mío,    que te he jugado traición!--
  40   Él la cogió por un brazo    y al suegro se la llevó.
     --Téngala usted, suegro mío,    que me ha jugado traición.
  42   --Llévatela, yerno mío,    que la Iglesia te la dio.--
     Él con ira la amenaza    y al campo se la llevó.
  44   Le ha dado una puñalada    que el corazón le enfrió.
     A la una murió ella,    a las dos murió su amor,
  46   y el otro, como tunante,    en la cama se quedó.

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0168.1:36 ¿Dónde vas, Alfonso XII? (í+pareados)            (ficha nº: 5028)

Versión de La Habana (Cuba).   Recogido hacia 1939 Publicada en Arissó 1940, pp. 53-54. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº II, 8.1, pp. 40-41.  040 hemist.  Música no registrada.

     --¿Dónde vas Alfonso XII,    dónde vas triste de ti?
  2   --Voy en busca de Mercedes    que ayer tarde no la vi.
     --Ya Mercedes está muerta,    muerta está que yo la vi,
  4   cuatro duques la llevaban    por las calles de Madrid.--
     Al subir los escalones    Alfonso se desmayó,
  6   y las tropas le decían:    "Alfonso, tened valor".
     El vestido que llevaba    era color carmesí,
  8   que se lo regalo Alfonso    la noche que le dio el sí.
     El velo que la cubría    era de fino crespón,
  10   que se lo regaló Alfonso    la noche que se casó.
     Los zapatos que llevaba    eran de un finó charol,
  12   que se los regaló Alfonso    la noche que se casó.
     Las flores que la cubrían    eran de plata y marfil,
  14   con un letrero que dice:    "ya murió la flor de aquí".
     Ya murió la flor de mayo,    ya murió la flor de abril,
  16   ya murió la que reinaba    en las cortes de Madrid.
     Las campanas de la iglesia    ya no quieren repicar,
  18   porque Mercedes se ha muerto    y luto quieren guardar.
     Los faroles del palacio    ya no quieren alumbrar,
  20   porque Mercedes se ha muerto    y luto quieren guardar.

Nota de la editora: recogida en el Instituto de Sagua la Grande.

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1537.1:28 El rastro divino (á-o)            (ficha nº: 5082)

Versión de La Habana (Cuba).   Recitada por una vieja mulata. Recogido antes de 1930. Publicada en Poncet y de Cárdenas 1985, pp. 474-475. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº VII, 8.1, pp. 82-83.  028 hemist.  Música no registrada.

     Por las calles de Jerusalén    va la Virgen preguntando
  2   que si han visto pasar    a Jesucristo su amado.
     --Sí, señora, yo lo vi;    ha ratico que ha pasado
  4   con una cruz en los hombros    y una cadena arrastrando,
     y me pidió que le diera    un paño de mi tocado
  6   para limpiarse su rostro    que lo lleva ensangrentado.
     --Caminemos, caminemos,    hasta llegar al Calvario,
  8   que por pronto que lleguemos    ya lo habrán crucificado.--
     Ya le ponen la corona,    ya le clavan los tres clavos,
  10   ya le dan una lanzada    en su divino costado.
     El que esta, oración dijera    todos los viernes del año
  12   saca un ánima de pena    y la suya de pecado.
     Quien la sabe y no la dice,    quien la oye y no la aprende
  14   el día del juicio sabrá    lo que esta oración contiene.

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0115:4 Polonia y la muerte del galán (á-a+á-o)            (ficha nº: 5093)
[0101 No me entierren en sagrado  contam.]

Versión de Cuba s. l. (Cuba).   Recogido antes de 1914. Publicada en Poncet y de Cárdenas 1914, pp. 174-175. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº VIII, 8.1, p. 89.  030 hemist.  Música no registrada.

     Una noche muy oscura    tempestuosa de agua y truenos,
  2   se paseaba un caballero    con un coche y su cochero.
     El vestido que llevaba    todito le relumbraba;
  4   llevaba tres plumas blancas,    también dos plumas moradas.
     Al doblar las cuatro esquinas    le dieron de puñaladas.
  6   Ya lo llevan, ya lo traen    a la puerta de su casa:
     --Abre la puerta, Polonia,    que vengo herido en el alma;
  8   lo que siento, lo que siento,    que te dejo embarazada,
     que si naciera varón    será príncipe de España,
  10   y que si naciera hembra    fuera monja `e Santa Clara.
     Entiérrame en campo verde    donde pise mi ganado;
  12   me pones a la cabeza    la silla de mi caballo
     con un letrero que diga:    "Aquí ha muerto un desdichado;
  14   no ha muerto de calentura    ni de dolor de costado,
     que ha muerto de puñalada,    que es un mal desesperado".--

Título original: El caballero herido.

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3013.9:8 El carabí (no rom. (á))            (ficha nº: 5101)

Versión de Cuba s. l. (Cuba).   Recogida en 1925. Publicada en Córdova de Fernández 1925, p. 135. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº IX, 8.2, p. 93.  008 hemist.  Música no registrada.

     A Atocha va una niña,    hija de un capitán.
  2   ¡Qué hermoso pelo lleva!    ¿Quién se lo peinará?
     Se lo peinará su tía    con peinecitos de oro,
  4   con peinecitos de oro    y moldes de cristal.

Nota: se canta el estribillo así: tras los primeros hemistiquios, curubá, y tras los segundos, hurí, hurí, hurá.

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0126:21 Santa Catalina (á-a)            (ficha nº: 5108)

Versión de Cuba s. l. (Cuba).   Recogida en 1914. Publicada en Poncet y de Cárdenas 1914, p. 150. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº X, 8.1, p. 97.  018 hemist.  Música no registrada.

     En Cádiz hay una niña    que Catalina se llama.
  2   Todos los días de fiesta    su padre la regañaba
     porque no quería hacer    lo que su padre mandaba.
  4   Mándale hacer una rueda    de cuchillas y navajas;
     ya la rueda estaba hecha,    Catalina arrodillada.
  6   Bajó un ángel del cielo    con su corona y su espada:
     --Sube, sube, Catalina,    que el rey del cielo te llama.
  8   --¿Para qué me quiere él    que tan de prisa me llama?
     --Para entregarte las llaves    las llaves del reino del cielo.--

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0126+0180:4 Santa Catalina+Marinero al agua (á-a)            (ficha nº: 5109)

Versión de Cuba s. l. (Cuba).   Recogida en 1914. Publicada en Poncet y de Cárdenas 1914, p. 151. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº X, 8.2, p. 98.  036 hemist.  Música no registrada.

     En Galicia hay una niña    que Catalina se llama.
  2   Su padre es un perro moro,    su madre una renegada.
     Todos los días de fiesta    su padre la regañaba
  4   porque no quería hacer    lo que su madre mandaba.
     Mándale hacer una rueda    de cuchillos y navajas;
  6   ya la rueda estaba hecha,    Catalina arrodillada.
     Bajó un ángel del cielo    con su corona y su palma:
  8   --Sube, sube, Catalina,    que allá en el cielo te llaman.
     --¿Para qué me querrán en el cielo    que tan de prisa me llaman?
  10   --Para ajustarte las cuentas    de la semana pasada.--
     Al subir Catalina    cayó un marinero al agua.
  12   --¿Qué me das, marinerito,    por que te saque del agua?
     --Te doy mis tres navíos    cargados de oro y de plata,
  14   y a mi mujer que te sirva    y a mis hijos por esclavos.
     --Yo no quiero tus navíos    ni tu oro ni tu plata,
  16   ni tu mujer que me sirva    ni tus hijos por esclavos;
     quiero que cuando te mueras    me entregues a mí tu alma.
  18   --El alma la entrego a Dios    y el cuerpo a la mar salada.--

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0075:154 Delgadina (á-a)            (ficha nº: 5138)

Versión de Santiago de Cuba (Cuba).   Recitada por Enriqueta Comas de Marrero. Recogida por Carolina Poncet y de Cárdenas, 1937. (Archivo: AMP; Colec.: Comas-R. de Santiago de Cuba y Camagüey). Publicada en Poncet y de Cárdenas 1985, Investigaciones y apuntes literarios, Apéndice, pp. 633-636. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XII, 8.1, pp. 117-118.  120 hemist.  Música no registrada.

     Pues señor, éste era un rey    que tenía tres hijitas
  2   y la más chiquirritica    Delgadina se llamaba.
     Cuando su madre iba a misa    su padre la galanteaba,
  4   cuando su madre volvía,    Delgadina lo contaba.
     Estando una vez en la mesa    su padre la contemplaba,
  6   y la niña admirada    le habló así a su padre:
     --Padre, ¿por qué así miráis    a vuestra hija la cara?
  8   --Niña, porque vas a ser    mi querida enamorada.
     --Ni que Dios lo permita    ni la Virgen adorada,
  10   que sea mujer de mi padre,    y madrastra de mis hermanas.
     --Corran, corran mis criados    a encerrar a Delgadina
  12   en el cuarto más oscuro    más allá de la cocina.--
     Pasaron días, pasaron días,    pasaron siete semanas
  14   y se asoma Delgadina    a una ventana muy alta
     y ve a su padre paseando    de una sala a otra sala:
  16   --Papacito, si es mi padre    déme una poquita de agua,
     que el corazón me lo pide    y el alma me lo llama,
  18   y cuando salga de aquí    yo seré su fiel esclava.
     --Delgadina, hija querida,    yo el agua te daré
  20   pero con la condición    de que serás mi mujer.
     --Ni que Dios lo permita    ni la Virgen adorada,
  22   que sea mujer de mi padre    y madrastra de mis hermanas.--
     Se quita Delgadina    muy triste y desconsolada,
  24   con las lágrimas que echaba    ella su sala regaba,
     con el pelo que tenla    ella su sala barría.
  26   Pasaban días, pasaron días,    pasaron siete semanas,
     y se asoma Delgadina    a una ventana muy alta:
  28   y ve a su madre paseando    de una sala en otra sala.
     --Mamacita, si es mi madre,    déme una poquita de agua,
  30   que el corazón me lo pide    y el alma me lo llama,
     y cuando salga de aquí    yo seré su fiel esclava.
  32   --Delgadina, hija querida,    no te puedo dar el agua,
     que si tu padre me ve    me mata a puñaladas.--
  34   Se quita Delgadina    muy triste y desconsolada,
     con las lágrimas que echaba    ella su sala regaba,
  36   con el pelo que tenía    ella su sala barría.
     Pasaban días, pasaron días,    pasaron siete semanas,
  38   y se asoma Delgadina    a una ventana muy alta,
     ve a sus hermanas tejiendo    con rico hilo de plata:
  40   --Hermanas, si son mis hermanas,    denme una poquita
     que el corazón me lo pide    y el alma me lo llama,
  42   y cuando salga de aquí    yo seré su fiel esclava.
     --Quítate de ahí, Delgadina,    Delgadina falsa y mala,
  44   que no quisiste hacer    lo que tu padre mandaba.--
     Se quita Delgadina    muy triste y desconsolada,
  46   con las lágrimas, que echaba    ella su sala regaba,
     con el pelo que tenía    ella su sala barría:
  48   Pasaban días, pasaron días,    pasaron siete semanas
     y se asoma Delgadina    a una ventana muy alta
  50   y vuelve a ver a su padre    de una sala en otra sala:
     --Papacito, si es mi padre,    déme una poquita de agua,
  52   que el corazón me lo pide    y el alma me lo llama,
     y cuando salga de aquí    yo seré su enamorada.
  54   --Corran, corran mis vasallos    a darle agua a Delgadina,
     en la copa de cristal    y en el platico de China.--
  56   Cuando el agua le llevaron    muertecita estaba ya.
     Dios maldiga a sus hermanos    y lo mismo a su papá.
  58   En la cama de mi madre,    ángeles y serafines,
     en la cama de mis hermanas,    cucarachas y ratones,
  60   y en la cama de mi padre,    el diablo con sus doblones.

Nota: en los índices de Díaz Roig se identifica como informante primero a Enriqueta Comas y a continuación, a Enrique Comas. Sin consultar los manuscrito original, no se puede aclarar. Tal vez se trata tan sólo de Enriqueta, quien envió su colección a Menéndez Pidal.

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0075:155 Delgadina (á-a)            (ficha nº: 5139)

Versión de Regla (Cuba).   Recitada por Ángela Comas Puján (60a). Recogida en 1954. Publicada en Alzola 1961, p. 49. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XII, 8.2, p. 118.  032 hemist.  Música no registrada.

     Pues, señor, éste era, un rey    que tenía tres hijitas
  2   y la más chirriquitica    Ambarina se llamaba.
     Cuando su mamá iba a misa    su papá la regañaba;
  4   cuando su mamá volvía,    todito se lo contaba.
     Hasta que llegó un día    en que el señor rey la oyó;
  6   la encerró en un cuarto oscuro    sin comer y sin beber.
     Soldaditos, soldaditos    demen un poco de agua,
  8   que este pecho se me enciende    y el corazón se me abrasa.
     --Ay, niñita, ay niñita    yo no se la puedo dar,
  10   que si el señor rey me ve    me mandará a matar.
     --Papaíto, papaíto    dame un poquito de agua,
  12   que este pecho se me enciende    y el corazón se me abrasa.
     --Corran, corran mis vasallos    a darle agua a Ambarina
  14   en el vasito de plata    y el platico de cristal.--
     Al darle agua a Ambarina,    Ambarina se murió
  16   y los ángeles del cielo    la lloraban, la lloraban.

Nota en la edición de Díaz Roig: -10b La misma súplica se dirige a la madre, las hermanas, los animalitos que cruzan, etc.

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0144:49 Don Gato (é)            (ficha nº: 5157)

Versión de Cuba s. l. (Cuba).   Recogido antes de 1990. Publicada en Díaz Roig 1990a, nº XIII, 8.1, pp. 134-135.  034 hemist.  Música no registrada.

     Estaba el señor don Gato    en silla de oro sentado,
  2   calzando medias de seda    y zapatico calado,
     cuando llega la noticia    que había de ser casado
  4   con una gatica rubia,    hija de un gato dorado.
     Don Gato, con alegría,    subió a bailar al tejado,
  6   tropezó con la veleta    y rodando viene abajo;
     se rompió cuatro costillas    y la puntita del rabo,
  8   Ya llaman a los doctores,    sangrador y cirujano;
     uno le toma el pulso,    otros le miran el rabo,
  10   todos dicen a la vez:    --Muy malo está el señor Gato.--
     A la mañana siguiente    ya van todos a enterrarlo.
  12   Los ratones, de contento,    se visten de colorado.
     Las gatas se ponen luto,    los gatos capotes pardos
  14   y los gaticos pequeños    lloraban: miau, miau, miau, miau,
     Ya lo llevan a enterrar    por la calle del pescado.
  16   Al olor de las sardinas,    don Gato ha resucitado.
     Los ratones corren, corren,    detrás de ellos corre el gato.

Nota: Esta versión no está incluida en el índice de fuentes de los textos publicados; de momento le asigno la fecha de recolección de la misma antología de Díaz Roig.

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0144:50 Don Gato (é)            (ficha nº: 5158)

Versión de Sagua la Grande (Cuba).   Recogido hacia 1939 Publicada en Arissó 1940, p. 60. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XIII, 8.2, p. 135.  014 hemist.  Música no registrada.

     Estaba el señor don Gato    subidito en un tejado,
  2   con sus botas amarillas    y los zapatos calzados.
     En eso llegó una gata    con ojos muy relumbrones
  4   y el gato por darle un beso    se cayó del tejado al pozo.
     Y los ratones, de gusto,    se visten con encarnado
  6   diciendo: --Gracias a Dios    que murió este condenado
     que nos hacía volar    con el rabito parado.--

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0023+0110:279 Gerineldo+La Condesita (í-o+á)            (ficha nº: 5170)

Versión de La Habana (Cuba).   Recitada por Ángel Saldaña (11a). Recogida en 1914. Publicada en Chacón y Calvo 1922, pp. 165-166. Reeditada en RTLH 8 (1976), II.265 con variantes. y Díaz Roig 1990a, nº XIV, 8.1, pp. 142-143.  030 hemist.  Música no registrada.

     --Gerineldo, Gerineldo,    paje mío más querido,
  2   cuántas damas y doncellas    quisieran dormir contigo.
     --Como soy vuestro criado,    señora, os burláis conmigo.
  4   --No me burlo, Gerineldo,    yo de veras te lo digo.
     --Calle, calle usted, señora,    el trato está prometido.
  6   A las diez se acuesta el rey,    a las once está dormido,
     a la una es la ocasión    cuando canta el gallo pío.
  8   --¿Quién es ese retunante    que llama por el postigo?
     --Gerineldo soy, señora,    que viene a lo prometido.--
  10   Lo ha cogido de la mano    y en su cuarto lo ha metido;
     se acostaron par a par,    como mujer y marido.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  12   --Alevanta, Gerineldo,    paje mío más querido,
     que la espada de mi padre    entre los dos ha dormido.--
  14   Ya se ha formado una guerra    entre Francia y Portugal
     y nombran a Gerineldo    por capitán general.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
    
(Sigue el romance de La Condesita)

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0023+0110:280 Gerineldo+La Condesita (í-o+á)            (ficha nº: 5171)

Versión de Santiago de Cuba (Cuba).   Recitada por Enriqueta Comas de Marrero. Recogida por Carolina Poncet y de Cárdenas, 1937. Publicada en Poncet y de Cárdenas 1985, Investigaciones y apuntes literarios, Apéndice, pp. 637-638. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XIV, 8.2, pp. 143-144 y Mariscal 1996, pp. 130-131.  064 hemist.  Música no registrada.

     --Gerineldo, Gerineldo,    paje del rey más querido,
  2   yo te quisiera tener    tres horas en mi castillo.
     --Como soy vuestro criado,    señora, jugáis conmigo.
  4   --Yo no juego, Gerineldo,    que de veras te lo digo.
     --¿Y a qué hora, gran señora,    se cumple lo prometido?
  6   --Entre las doce y la una,    cuando el rey esté dormido.
     A las diez se acuesta el rey    y a las once está dormido,
  8   y a las doce, Gerineldo,    yo te espero en mi castillo,
     con zapatillas de raso    para que no seáis sentido.--
  10   Veinte vueltas dio al palacio    y otras tantas al castillo,
     y a las doce de la noche    en su alcoba se ha metido.
  12   --¿Quién ha sido el insolente,    quién ha sido el malnacido,
     que a estas horas de la noche    en mi alcoba se ha metido?
  14   Perdóname, Gerineldo,    no te había conocido.--
     Lo ha tomado de la mano    y en su cama lo ha metido;
  16   se besaron, se abrazaron,    como mujer y marido,
     y el rey, que ha dado una vuelta,    los ha encontrado dormidos;
  18   no queriendo despertarlos,    puso el puñal por testigo.
     Ya que la infanta despierta,    tres horas el sol nacido:
  20   --Despiértate, Gerineldo,    levántate, amor mío,
     que el puñal de mi padre    entre los dos ha dormido.
  22   --¿Por dónde me iré ya ahora    para no ser conocido?
     --Vete por esos jardines    cogiendo rosas y lirios.
  24   Pero el rey, que lo ha sabido,    al encuentro le ha salido.
     --¿Qué te pasa, Gerineldo,    que estás tan descolorido?
  26   --La fragancia de una rosa    los colores me ha comido.
     --Es mentira, Gerineldo,    tú con la infanta has dormido.
  28   --Mátame, mi buen señor,    que lo tengo merecido.
     --No te mato, Gerineldo,    que te crié desde niño,
  30   pero mañana a estas horas    seréis mujer y marido.
     --Tengo hecho juramento    a la Virgen de la Estrella
  32   de no casarme con dama    que haya dormido con ella.--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
    
(Sigue el romance de La Condesita,) 0110.)

Nota: Véase la entrada nº 9249 para la continuación del romance doble.

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0826:8 Las hijas de Merino (estróf.)            (ficha nº: 5178)

Versión de Cuba s. l. (Cuba).   Recogido hacia 1937 Publicada en Poncet y de Cárdenas 1985, pp. 652-653. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XVI, 8.1, p. 157.  026 hemist.  Música no registrada.

     --Mamá, ¿quiere usted que vaya    un ratico a la alameda
  2   con las hijas de Merino    que llevan ricas meriendas?--
     A la hora del paseo    se perdió la más pequeña;
  4   su padre la anda buscando    calle arriba y calle abajo.
     Dónde la vino a encontrar,    en una casa vacía
  6   hablando con su galán,    y el galán que le decía:
     --Conmigo te has de casar    aunque tu padre no quiera.
  8   --Mi abuela tiene un peral    que echa unas peras muy buenas.
     En su última ramita    una tortolita había,
  10   que echa sangre por las alas    y por el pico decía:
     "El demonio a las mujeres    que de los hombres se fían."
  12   A los hombres puñetazos    y a las mujeres besitos.
     Los hombres son los diablitos,    las mujeres angelitos.--

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0224:53 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 5197)

Versión de Sagua la Grande (Cuba).   Recogido hacia 1939 Publicada en Arissó 1940, p. 52. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XVII, 8.1, p. 166.  022 hemist.  Música no registrada.

     Hilito, hilito de oro,    yo jugando al ajedrez,
  2   díjele a una gran señora:    --Qué lindas hijas tenéis.
     --Téngalas o no las tenga    yo las sabré mantener,
  4   que del agua que bebiere,    beberán ellas también,
     que del pan que yo comiere,    comerán ellas también.
  6   --Yo me voy muy enojado    a los palacios del rey,
     pues las hijas del rey moro    no me dejan escoger.
  8   --Vuelva, vuelva, caballero,    no sea usted tan descortés,
     que de las hijas del rey moro    una puede usted escoger.
  10   --Escojo a la más pequeña    por su mirada de diosa,
     porque parece una rosa    acabada de nacer.--

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0224:54 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 5198)

Versión de Santiago de Cuba (Cuba).   Recogido antes de 1939. Publicada en Poncet y de Cárdenas 1985, p. 98. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XVII, 8.2, pp. 166-167.  020 hemist.  Música no registrada.

     --Hilito, hilito de oro,    yo hebrando una hebrera,
  2   me dijo una gran señora    que lindas hijas tenéis.
     --Téngalas o no las tenga,    yo las sabré mantener,
  4   con el pan que yo comiere,    comerán ellas también.
     --Yo me voy muy enojado    para el palacio del rey,
  6   pues las hijas del rey moro    no me las dan por mujer.
     --Vuelva, vuelva, caballero,    caballero tan cortés,
  8   de las tres hijas que tengo    escoja la que queréis.
     --Escojo ésta por esposa,    por esposa y por mujer,
  10   que me parece una rosa,    que me parece un clavel.--

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0133:18 Ricofranco (é)            (ficha nº: 5214)

Versión de La Habana (Cuba).   Recogida en 1922. Publicada en Chacón y Calvo 1922, pp. 125-126. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XVIII, 8.1, pp. 174-175.  022 hemist.  Música no registrada.

     En el monte hay un palacio    que le dicen de Oruzbel
  2   y allí vive una muchacha    que la llaman Isabel.
     Un día estando jugando    lindo juego de alfiler,
  4   viene un duque y se la lleva    a la pobre de Isabel.
     --¿Por qué lloras, hija mía,    por qué lloras, Isabel?
  6   Si lloras por padre y madre,    en la guerra los maté,
     si lloras por tus hermanos,    prisioneros han de ser.
  8   --Yo no lloro por mis padres    ni por mis hermanos tres,
     yo no lloro por nada de eso    ni por ningún interés,
  10   lloro por el puñal de oro.    --Si me dices para qué.--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     Apenas se lo hubo dado    con el puñal le mató.

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0133:19 Ricofranco (é)            (ficha nº: 5215)

Versión de Cuba s. l. (Cuba).   Recogida en 1914. Publicada en Poncet y de Cárdenas 1914, p. 112. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XVIII, 8.2, p. 175.  020 hemist.  Música no registrada.

     En Madrid hay un palacio    que le llaman de Oropel
  2   y allí vive una muchacha    que la llaman la Isabel.
     Un día estaba jugando    al juego del ajedrez,
  4   viene un hombre y se la lleva    la corona de Isabel.
     --¿Por qué lloras, hija mía,    por qué lloras, Isabel?
  6   Si lloras por padre y madre,    no los volverás a ver,
     si lloras por tus hermanos    prisioneros han de ser.
  8   --No lloro por nada de eso    ni por nada de interés,
     lloro por un puñal de oro.    --Si me dices para qué.
  10   --Para partir esta pera,    que vengo muerta de sed.--
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

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0221:45 Me casó mi madre (6+6 í-a)            (ficha nº: 5219)

Versión de La Habana (Cuba).   Recogido antes de 1939. Publicada en Poncet y de Cárdenas 1985. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XX, 8.1, p. 179.  028 hemist.  Música no registrada.

     Me casó mi madre    tan chiquita y niña
  2   con un maragato    que yo no quería.
     A la medianoche    el pícaro se iba,
  4   me dejaba sola,    solita y sin compañía.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     Póngome a escuchar    a ver lo que oía;
  6   con tiernas palabras    así le decía:
     --A ti te daré    sayas y mantillas,
  8   pero a mi mujer    palos por las costillas.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     --Ábreme la puerta,    esposa querida,
  10   que vengo cansado    de buscar la vida.
     --Tú vienes cansado    de casa dé tu amiga,
  12   donde pasas la noche,    pasarás el día.
     --Pepa del demonio,    ¿quién te lo diría?
  14   --Pepe de los diablos,    yo que lo sabía.--

Nota: Tras los versos pares se repite el estribillo Al run, run del alma, al run, run.
Título original La mal casada.

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0178:44 Mambrú (7+7 á)            (ficha nº: 5239)

Versión de Sagua la Grande (Cuba).   Recogido hacia 1939 Publicada en Arissó 1940, pp. 54-55. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXI, 8.1, p. 190.  017 hemist.  Música no registrada.

     Mambrú se fue a la guerra    y no sé cuándo vendrá,
  2   vendrá para la Pascua    o para Navidad.
     La Navidad se pasa,    y Mambrú no ha vuelto más.
  4   Por ahí viene un paje
     las noticias que trae    os han de hacer llorar:
  6   que ya Mambrú se ha muerto    y lo llevan a enterrar.
     La caja era de oro    y la tapa de cristal;
  8   Encima de la tapa    un pajarito va
     cantando el pío, pío,    cantando el pío, pa.

Notas: Los primeros hemistiquios se repiten, intercalando el estribillo: Qué dolor, qué dolor, qué pena. . Los segundos también se repiten intercalando el estribillo: Do, re, mi, do, re, fa.

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0178:45 Mambrú (7+7 á)            (ficha nº: 5240)

Versión de Cuba s. l. (Cuba).   Recogido antes de 1925. Publicada en Córdova de Fernández 1925, pp. 140-142. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXI, 8.2, pp. 190-191.  022 hemist.  Música no registrada.

     En Francia nació un niño    de padre natural,
  2   por no tener padrino    Mambrú se ha de llamar.
     Mambrú se fue a la guerra    y no sé cuándo vendrá,
  4   si vendrá por las Pascuas    o por la Navidad.
     Por allí viene un paje,    ¿qué noticias traerá?
  6   --La noticia que traigo    las va a hacer llorar:
     que ya Mambrú se ha muerto,    lo llevan a enterrar;
  8   la caja es de terciopelo,    la tapa de cristal;
     encima de la tapa    una corona va,
  10   encima de la corona    un pajarito va
     cantado el pio, pío,    y el pio, pío, pa.--

Notas: Los primeros hemistiquios se repiten, intercalando el estribillo: Qué dolor, qué dolor, qué pena. . Los segundos también se repiten intercalando el estribillo: Que do, re, mi, que do, re, fa.

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0178:46 Mambrú (7+7 á)            (ficha nº: 5241)

Versión de Cuba s. l. (Cuba).   Recogida en 1914. Publicada en Poncet y de Cárdenas 1914, p. 89. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXI, 8.3, p. 191.  026 hemist.  Música no registrada.

     En Francia nació un niño    de padre natural,
  2   por no tener padrino    Mambrú se ha de llamar.
     A los dieciocho años    Capitán General.
  4   ¡Mambrú se fue a la guerra,    no sé cuándo vendrá,
     si vendrá por la Pascua    o por la Trinidad!
  6   Asómate a la torre    a ver si viene ya.
     --Lo que viene es un coche,    qué noticias traerá?
  8   --Las noticias que traiga    nos van a hacer llorar:
     que ya Mambrú se ha muerto,    lo llevan a enterrar
  10   en caja de terciopelo    con tapa de cristal.--
     Encima de la caja    un ramillete va
  12   y encima del ramillete    un pajarito va
     cantando el pío, pío,    el pío, pío, pa.

Notas: Los primeros hemistiquios se repiten, intercalando el estribillo: Qué dolor, qué dolor, qué pena. . Los segundos también se repiten intercalando el estribillo: Que do, re, mi, que do, re, fa.

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0225:11 Monja por fuerza (é-o)            (ficha nº: 5267)

Versión de Cuba s. l. (Cuba).   Recogido antes de 1939. Publicada en Poncet y de Cárdenas 1985, p. 661. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXIII, 8.1, p. 204.  022 hemist.  Música no registrada.

     Yo me quería casar    con un mocito barbero
  2   y mis padres me querían    monjita del monasterio.
     Una tarde de verano    me sacaron de paseo
  4   y al revolver una esquina    había un convento abierto.
     Salieron todas las monjas,    todas vestidas de negro,
  6   me cogieron de la mano    y me metieron adentro.
     Me empezaron a quitar    los adornos de mi cuerpo:
  8   pulseritas de mis manos,    anillitos de mis dedos,
     pendientes de mis orejas,    gargantilla de mi cuello,
  10   mantilla de tafetán    y jubón de terciopelo.
     ¡Lo que más sentía yo    era mi mata de pelo!

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0173:25 Santa Irene (6+6 á-a+estróf.)            (ficha nº: 5275)

Versión de Santa Clara (Cuba).   Recitada por Ana María Luján (20a). Recogida en 1960. Publicada en Alzola 1961, pp. 55-56. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXIV, 8.1, p. 208.  033 hemist.  Música no registrada.

     Había tres niñas    bordando una bufanda
  2   con aguja de oro    y dedal de plata.
     Pasó un caballero    pidiendo posada.
  4   --Entre, caballero,    y tome su posada--.
     En el comedor    pusieron la mesa
  6   con cuchara de oro    cuchillo y tenedor.
     Arriba en el cuarto    hicieron la cama
  8   con funda de seda    y sábana bordada.
     A la medianoche    él se levantó,
  10   de las tres hermanas    a Elena se llevó.
     La montó a caballo    y se la, llevó.
     . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . .
  12   Ahí sacó su espada    y la degolló,
     . . . . . . . . . . . .    y allí la enterró.
  14   A los siete años    por allí pasó
     y con su caballo    la tierra pisó.
  16   --Perdóname, Elena,    por lo que te hice.
     --Ya estás perdonado,    pero no me pises.--

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0154.9:4 Muerte de Prim (no rom. (7+7 pareados))            (ficha nº: 5278)

Versión de Matanzas (Cuba).   Recogida en 1914. Publicada en Poncet y de Cárdenas 1914, pp. 188-189. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXV, 8.1, p. 212.  026 hemist.  Música no registrada.

     Al pasar el palacio    le dijeron a Prim:
  2   --Ande usted con cuidado    que lo quieren herir.
     --Si me quieren herir,    que me vengan a hablar
  4   para darle la espada    a otro general.--
     Por la calle del Turco    ya mataron a Prim,
  6   sentadito en su coche    con la guardia civil.
     Cuatro tiros le dieron    a boca de cañón.
  8   --¿Quién sería el rebelde,    quién sería el traidor,
     quién sería el rebelde    que a mi padre mató?
  10   Aunque soy chiquitico    y me falta la edad,
     la muerte de mi padre    yo la he de vengar.--
  12   ¡Cómo lloraba el niño,    cómo lloraba ya,
     cómo lloraba el niño    la muerte de su papá!

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0154.9:5 Muerte de Prim (no rom. (7+7 pareados))            (ficha nº: 5279)

Versión de Trinidad (Cuba).   Recitada por María Blanco (30a). Recogida en 1957. Publicada en Alzola 1961, p 57. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXV, 8.2, p. 212.  020 hemist.  Música no registrada.

     Al salir de su casa    le dijeron al príncipe
  2   que tuviera cuidado,    que lo iban a herir.
     --Si me quieren herir,    que me dejen hablar
  4   para entregarle la espada    al señor general.--
     Sentadito en su coche    con la guardia civil
  6   le tiraron un tiro    por la boca del fusil.
     --¡Quién sería el infame,    quién seria el traidor,
  8   quién sería el cobarde    que a mi padre mató!
     Como soy chiquitico    y no tengo la edad
  10   pero la muerte de mi padre    yo la habré de vengar.--

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0049:88 Conde Niño (á)            (ficha nº: 5283)

Versión de Camagüey (Cuba).   Recogido antes de 1939. Publicada en Poncet y de Cárdenas 1985, pp. 632-633. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXVIII, 8.1, p. 219.  024 hemist.  Música no registrada.

     Un conde Niño se levanta    a las orillas del mar,
  2   mientras el caballo bebía    él se ponía a cantar
     y las aves que pasaban    se ponían a escuchar.
  4   La reina llama a su hija    y le dice: --Ven acá,
     oye qué bonito canta    la sirenita del mar.
  6   Madre, ésa no es la sirena    la que usted oye cantar,
     es la voz de un conde Niño    con quien me voy a casar.
  8   --Si tú te casas con él    yo lo mandaré a matar.--
     A la mañana siguiente    lo mandaron a matar;
  10   él acabó de morir    y ella acabó de expirar.
     Ella se volvió paloma    y el se volvió gavilán
  12   y se celebraron las bodas    la mañana de San Juan.

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0049:89 Conde Niño (á)            (ficha nº: 5284)

Versión de Santa Clara (Cuba).   Recitada por David Salvador. Recogida en 1960. Publicada en Alzola 1961. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXVIII, 8.2, p. 219.  028 hemist.  Música no registrada.

     Una mañana en San Juan    se despierta el niño conde
  2   a dar agua a su caballo    a la orillita del mar,
     Mientras su caballo bebe    él se ponía a cantar
  4   y las aves iban pasando    y se ponían a escuchar.
     La madre llama a la hija:    --Hija, levántate ya
  6   para que oigas las sirenas,    las sirenitas del mar.
     --Madre, ésa no es la sirena    lo que yo voy a escuchar,
  8   es la voz del niño conde    con quien me voy a casar.
     --Si tú te casas con él    yo lo mandaré a matar.--
  10   Y a las cinco de la tarde    ya lo van a asesinar.
     Ella se volvió paloma    y él se volvió un palomar
  12   y fueron a hacer su nido    a la orillita del mar.
     Ella se volvió una iglesia    y él se volvió sacristán
  14   y a las misas les llamaban    una mañana en San Juan.

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0113:161 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 5316)

Versión de Cuba s. l. (Cuba).   Recogida en 1914. Publicada en Poncet y de Cárdenas 1914, pp. 78-79. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXX, 8.1, p. 235.  030 hemist.  Música no registrada.

     --Catalina, flor de lima,    flor de todo genovés,
  2   mañana voy para Francia,    mandad lo que queréis.
     --Quiero que llevéis la carta    al conde le don Manuel.
  4   --¿Cómo se la doy, señora,    si no lo he de conocer?
     --Mi marido es alto y rubio    y en su habla muy cortés,
  6   monta en un caballo blanco,    viste y calza a lo francés.
     --Por las señas que me ha dado,    su marido muerto es;
  8   en la mesa de los dados,    muerte le dio un genovés.
     --Once años lo he esperado    como una buena mujer,
  10   si a los doce no ha llegado,    para un convento me iré;
     un hijo varón que tengo    al rey se lo entregaré;
  12   una hija también tengo,    conmigo la llevaré
     para que me lave y planche    y me haga de comer.--
  14   --Échame los brazos, dueña,    que presente me tenéis.--
     Que se celebren las bodas    de Catalina y Manuel.

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0113:162 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 5317)

Versión de La Habana (Cuba).   Recogida en 1922. Publicada en Chacón y Calvo 1922, p. 105. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXX, 8.2, p. 236.  038 hemist.  Música no registrada.

     Éste es el Mambrú, señores,    que lo cantan al revés.
  2   --¿Ha visto usted a mi marido    en la guerra alguna vez?
     --Si lo he visto no me acuerdo,    déme usted las señas de él.
  4   --Mi marido es alto y rubio,    vestido de aragonés,
     en la punta de la lanza    lleva un pañuelo bordés,
  6   que lo bordé cuando niña,    cuando niña lo bordé.
     --Por las señas que me ha dado,    su marido muerto es,
  8   que en la mesa de los dados    lo ha matado un genovés.
     --Siete años lo he esperado    como una buena mujer,
  10   y si a los ocho no viene,    a monja me meteré,
     y a las tres hijas que tengo    yo las colocaré.
  12   Una en casa de doña Juana,    otra en casa de doña Inés,
     y la más chiquirritita,    con ella me quedaré
  14   para que me friegue y barra    y me haga de comer.
     Y los tres hijos que tengo,    a frailes los meteré.
  16   Y si no quieren ser frailes,    vayan a servir al rey,
     que donde murió su padre,    que mueran ellos también.--
  18   --No haga eso, mujer mía,    no lo hagas, Isabel,
     que aquí tienes a quien buscas,    que aquí está tu esposo Andrés.--

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0113:163 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 5318)

Versión de Cuba s. l. (Cuba).   Recogida en 1914. Publicada en Poncet y de Cárdenas 1914, pp. 77-78. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXX, 8.3, pp. 236-237.  044 hemist.  Música no registrada.

     --Yo soy, yo soy la viudita    que no ceso de llorar;
  2   me abandonó mi marido    por seguir la libertad.
     Venga acá, señor soldado,    --¿Qué se la ha ofrecido a usted?
  4   --Si usted ha visto a mi marido    en la guerra alguna vez
     --Si lo he visto, no recuerdo,    déme usted las señas de él.
  6   --Mi marido es alto y rubio    vestido de aragonés,
     y en fa punta de su espada    lleva un pañuelo inglés
  8   que lo bordé cuando niña,    siendo niña lo bordé.
     --Por las señas que usté ha dado    su marido muerto es,
  10   pues lo mataron de un tiro    en la puerta de un café;
     en el testamento puso    que me casara con usted.
  12   --Siete años lo he esperado    y otros siete esperaré,
     si a los catorce no viene    a monja me meteré.
  14   Estas tres hijas que tengo    ¿dónde las colocaré?
     Una en casa`e doña Juana    y otra en casa `e doña Inés
  16   y la más chirriquitica    con ella me quedaré
     para que me lave y me cuide,    y que me dé de comer,
  18   y me lleve por la mano    a casa del coronel.
     Y este varón que tengo    a la guerra lo echaré
  20   para que busque a su padre    o muera junto con él.
     --Calla, calla, mi señora,    calla, calla, mi mujer,
  22   yo soy tu esposo marido    y tú mi amada mujer.--

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0113:164 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 5319)

Versión de Cuba s. l. (Cuba).   Recogida en 1914. Publicada en Poncet y de Cárdenas 1914, pp. 75-76. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXX, 8.4, p. 237.  026 hemist.  Música no registrada.

     --Soldadito de la guerra,    ¿de la guerra viene usted?
  2   ¿Usté ha visto a mi marido    en la guerra alguna vez?
     --No, señora, no lo he visto,    diga usté las señas de él.
  4   --Mi marido es blanco y rubio    con el tipo aragonés
     y en la punta de su espada    lleva las armas del rey.
  6   --Si, señora, si lo he visto    y murió hace más de un mes,
     y dejó en su testamento    que me case con usted.
  8   --No lo permita la Virgen    ni mi madre Santa Inés,
     que las tres hijas que tengo    yo las acomodaré:
  10   una en casa de doña Juana,    otra en casa de doña Inés,
     y la más chiquirritica    con ella me quedaré
  12   para que barra la casa,    y que me dé de comer,
     y me lleve de la mano    a casa del coronel.--

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0226:50 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 5349)
[0028 Búsqueda de la Virgen  contam.]

Versión de Cuba s. l. (Cuba).   Recogida en 1914. Publicada en Poncet y de Cárdenas 1914, pp. 153-154. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXXIII, 8.1, p. 257.  016 hemist.  Música no registrada.

     Caminemos, caminemos    hasta llegar a Belén
  2   que en las puertas de Belén    hay un rico naranjel,
     el guardador que las guarda,    ¡pobre ciego!, no las ve.
  4   --Ciego, dame una naranja    para el niño entretener.
     --Escójala usted, señora,    escoja las que queréis.--
  6   Cuantas más cogía la Virgen,    más ten`ia el naranjel.
     --¿Quién es esta señora    que me ha hecho tanto bien?
  8   --La madre de Jesucristo    que va derecho a Belén.--

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0023+0110:294 Gerineldo+La Condesita (í-o+á)            (ficha nº: 9249)

Versión de Santiago de Cuba (Cuba).   Recogida por Carolina Poncet y de Cárdenas, 1937. Publicada en Poncet y de Cárdenas 1985, Investigaciones y apuntes literarios, Apéndice, pp. 637-638. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XIV, 8.2, pp. 143-144 y Mariscal 1996, pp. 130-131.  040 hemist.

    
(Precede el romance de Gerineldo, 0023.)
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     Se ha declarado una guerra    entre España y Portugal
  34   y al pobre de Gerineldo    lo han desterrado allá.
     Esto el rey lo ha hecho    en castigo de su juramento audaz.
  36   --Si a los tres años no vengo,    niña, te puedes casar.
     Han pasado los tres años,    no se le ha visto llegar;
  38   se ha vestido de romera    y lo ha salido a buscar
     y en el medio del camino    se ha encontrado una vacada.
  40   --Vaquerito, vaquerito,    por la santa Trinidad,
     que me niegues la mentira    y me digas la verdad,
  42   ¿de quién son tantas vaquitas    con tanto hierro y señal?
     --Son del conde Gerineldo,    mañana se va a casar.
  44   --Toma este doblón de a cuatro,    vaquerito, y ponme allá.--
     Ha pedido una limosna    y él se la ha salido a dar.
  46   --El demonio eres, romera,    que me vienes a tentar.
     --No soy demonio, Gerineldo,    soy tu esposa natural,
  48   si eres noble cual hermoso    conmigo te casarás.--
     La tomó por una mano,    la condujo hasta el altar
  50   y le hizo juramento    de no olvidarla jamás.
     La otra novia preparada,    del susto se desmayó,
  52   y a los tres días temprano    con un duque se casó.

Nota: Véase la entrada n° 5171 para la primera parte del romance doble.

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0126+0180:5 Santa Catalina+Marinero al agua (á-a)            (ficha nº: 5110)

Versión de Camagüey (Camagüey, Cuba).   Recogido antes de 1965. Publicada en Redondo de Feldman 1965, pp. 369-370. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº X, 8.3, p. 98.  030 hemist.  Música no registrada.

     En Galicia hay una niña    que Catalina se llama.
  2   Todos los días de fiesta    su madre la regañaba
     porque no quería hacer    lo que su padre mandaba.
  4   Mandole hacer una rueda    de cuchillas y navajas;
     ya la rueda estaba hecha,    Catalina arrodillada.
  6   Bajó un ángel del cielo    con su corona y su palma:
     --Sube, sube, Catalina,    que allá en el cielo te llaman.
  8   --¿Para qué me querrán en el cielo    que tan de prisa me llaman?
     --Para cobrarte una cuenta    de la semana pasada.--
  10   Al subir Catalina    cayó un marinero en el agua.
     --¿Cuánto me das, marinero,    porque te saque del agua?
  12   --Todo mi oro y mi plata    y a mi mujer que te sirva.
     --No, no, no, yo no quiero    ni tu oro ni tu plata,
  14   yo lo que quiero es que tú    te cases conmigo.--
     Que el marinero no se ahogó,    que Catalina lo salvó.

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0221:46 Me casó mi madre (6+6 í-a)            (ficha nº: 5220)

Versión de Camagüey (Camagüey, Cuba).   Recitada por Susana Redondo de Feldman y sus hermanas. Recogida en 1965. Publicada en Redondo de Feldman 1965, pp. 370-371. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XX, 8.2, p. 180.  044 hemist.  Música no registrada.

     Chiquita y bonita    me casó mi madre
  2   con un muchachito    que yo no quería.
     A la medianoche    el muy picarón se iba.
  4   Me dejaba sola    por una querida.
     Le seguí los pasos    a ver dónde iba
  6   y le vi entrar    en casa de su amiga.
     Yo le oí decir:    --A ti te compraría
  8   mantones de seda,    flores y maravillas,
     y a la otra mujer,    palos por las costillas.--
  10   Me fui para mi casa    triste y angustiada.
     Me puse a barrer,    barrer no podía;
  12   me asomé al balcón    a ver si venía;
     ya lo veo venir    por la calle arriba:
  14   --Ábreme, María,    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     que vengo cansado    de buscarme la vida.
  16   --Tú vendrás cansado    de hablar con tu amiga.
     --María del diablo,    ¿quién te lo diría?
  18   --Juan de los demonios,    yo que lo sabía.--
     Me tiró una silla,    le tiré un sillón,
  20   vino la justicia
     lo llevaron preso    a la Inquisición.
  22   --Ya tú ves, María,
     que me llevan preso    a la Inquisición.--

Nota: Tras cada verso (1-19) se repite el estribillo Ay, ay, ay. y se agrega también a -21a y -23a.
Título original La mal casada.

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3013.9:7 El carabí (no rom. (á))            (ficha nº: 5100)

Versión de Paterna Arriba (Gran Tierra, Cuba).   Recogida en 1967. Publicada en Farray 1970, p. 3335. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº IX, 8.1, p. 93.  018 hemist.  Música no registrada.

     En coche va una niña,    hija de un capitán.
  2   ¡Qué hermoso pelo tiene!    ¿Quién se lo peinará?
     Se lo peina su tía    con mucha suavidad,
  4   con peinecito de oro,    horquilla de cristal.
     Elisa ya está enferma,    quizás se salvará.
  6   Elisa ya está muerta,    la llevan a enterrar
     con varios oficiales,    un cura de cristal.
  8   Encima de la tumba    un pajarito va
     cantando el pío, pío,    cantando el pío, pa.

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0169:193 Hermana cautiva (8+8 í-a)            (ficha nº: 8780)

Versión de Santiago de Cuba (Santiago de Cuba, Cuba).   Recitada por Ángela Guzmán. Recogida por Sarah Portnoy, 2002. (Colec.: Portnoy). Publicada en Petersen-Web 2005, Texto © S. Portnoy. Reproducida con permiso de la editora.  013 hemist.   Música registrada   (MP3 30 sec. clip). Versión completa (streaming media).

     El día de los Manueles    me fui a la marmorería
  2   y había una mora lavando    al pie de una fuente fría.
     --Levántate, mora linda,    levántate, mora bella,
  4   deja beber mi caballo    en agua tan cristalina.
     --No soy mora, caballero,    que soy cubana cautiva;
  6   me cautivaron los moros    siendo niña todavía.
     --Si te quieres ir conmigo    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]

Notas: La recolectora informa que Ángela trabajaba en una especie de "librería" en Santiago de Cuba. Dijo haber aprendido el romance de niña de unos cubanos de origen canario. No estaba segura quiénes eran los "moros" pero decía que debía tratarse de gente de tierras lejanas. En caso de no funcionar aquí como debe el video, se puede ver acudiendo al siguiente URL: http://depts.washington.edu/hisprom/multimedia.php?music_file=0169_8780cu.wvx&submit=Submit+Query.

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0178:52 Mambrú (7+7 á)            (ficha nº: 5247)

Versión de Eucador s. l. (Ecuador).   Recitada por Isaac J. Barrera. Recogida en 1935. Publicada en Mena - Montero 1966, p. 130. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXI, 13.1, p. 194.  016 hemist.  Música no registrada.

     Se ve venir un paje,    ¿qué noticia nos traerá?
  2   La noticia que nos trae:    Mambrú se ha muerto ya;
     le llevan a enterrar    en caja de cristal
  4   y encima de la caja    una tarjeta va,
     encima de la tarjeta    una corona va,
  6   encima de la corona    un ramillete va,
     encima del ramillete    un pajarito va
  8   cantando pío, pío,    pío, pío, pío, pa.

Nota: Texto incompleto, pero que se ha incluido por ser el único ecuatoriano.

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0113:173 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 5328)
[0178 Mambrú  contam.]

Versión de Ecuador s. l. (Ecuador).   Recogida en 1935. Publicada en Mena - Montero 1966, pp. 129-130. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXX, 13.1, p. 242.  022 hemist.  Música no registrada.

     Mambrú se fue a la guerra    y no sé cuándo vendrá;
  2   si vendrá por Pascua y Reyes    o vendrá por Navidad.
     --Diga usted, señor soldado,    usted que ha servido al rey,
  4   si le ha visto a mi marido    por Flandes alguna vez.
     --No, señora, no lo he visto,    déme usted las señas de él.
  6   --Mi marido es Félix Blanco,    Félix Blanco, aragonés,
     y en el puño de su espada    carga las armas del rey.
  8   --Sí, señora, sí lo he visto,    su marido murió ya
     y dejó por testamento    que me case con usted.
  10   --Que el cielo no lo permita,    ni mi padre San Andrés,
     que una niña de quince años    se case por sexta vez.--

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0384:1 Hero y Leandro (estróf.)            (ficha nº: 2643)
[0049 Conde Niño  contam.]

Versión de California s. l. (California, EEUU).   Recogida por Joanne B. Purcell, antes de 1968. (Archivo: JBP; Colec.: JBP 1969-1970). Publicada en Purcell 1968, 2. Reeditada en Costa Fontes 1997b, Índice Temático (© HSA: HSMS), pp. 103-104, F2.  012 hemist.  Música registrada.

     Numa noit` serena e escura    Leandro deitou-s` ò mar.
  2   Érula faltou com a luz,    vinha a meio do canal.
     --Se tu, Érula, soubess`s    na agonia em que eu ando,
  4   eras capaz de morrer    por teu quelido Leandro.--
     No outro dia de manhã,    Leandro na areia morto.
  6   Érula o mandou chamar,    no seu quarto o foi deitar.
                                  
    
(Neste ponto ela morreu de paixão)

Nota: De momento prefiero reunir bajo un mismo epígrafe los varios romances pan-hispánicos de Hero y Leandro (á-o en la tradición antigua [ "Por el brazo d`Esponto", Durán 466]; á-o y ó en la tradición sefardí y estrófico en la tradición portuguesa) aunque seguramente no se trata de un solo poema. Para los que se interesan en el tema, les resultará más cómodo poder dar con todos los textos y/o toda la bibliografía con una sola búsqueda (ni son muchos los textos ni grande la bibliografía).
Nota del editor: O romance prossegue com as transformações características do Conde Ninho (J1) [0049].
Título original: HERO E LEANDRO (ESTRÓF.) (=SGA Cf. F2, F3/A[arne]T[hompson] 666*)

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0168:7 Aparición de la enamorada muerta (í)            (ficha nº: 5044)

Versión de Santa Barbara (California, EEUU).   Recitada por Eduviges Cordero (89a). Recogido antes de 1918. Publicada en Espinosa 1918, p. 310. Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº III, 1.1, p. 49.  020 hemist.  Música no registrada.

     En una arenosa playa    una hermosa ninfa vi,
  2   que cuanto más me alejaba    más se acercaba a mi.
     --¿Dónde vas, caballerito,    ausentándote de mí?
  4   --Voy, en busca de mi esposa    que hace días no la vi,
     --Tu esposa ya está muerta,    muerta está que yo la vi,
  6   muchos condes la llevaban    al palacio de Madrid.--
     Ya murió la, flor de mayo,    ya murió la flor de abril,
  8   ya murió la que reinaba    en la corte de Madrid.
     A la orilla de una playa    una sombra negra vi,
  10   yo me retiraba de ella,    ella se acercaba a mí.

Nota: Díaz Roig identifica la publicación como "Espinosa 1918", pero en vista de su procedencia, tal vez sea "Espinosa 1925", "Romances tradicionales en California", pp. 229-313.

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0222:30 Bernal Francés (í)            (ficha nº: 5053)

Versión de Santa Barbara (California, EEUU).   Recitada por Jesús Ruiz (58a). Recogida en 1925. Publicada en Espinosa 1925, pp. 304-305. Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº V, 1.2, p. 55.  024 hemist.  Música no registrada.

     --¡Válgame la Virgen santa!    ¡Válgame el señor San Gil!
  2   ¿quién es ese caballero    que mis puertas viene a abrir?
     --Soy don Hernández Francés    el que te suele servir.--
  4   Se levanta de la cama,    media puerta le va a abrir
     y lo toma de la mano    y se lo lleva al jardín
  6   Se lavan de pies y manos    con agua de toronjil,
     se visten de paños blancos    y se acuestan a dormir.
  8   --¿Qué tienes, Hernández Francés,    qué no te volteas a mi?
     ¿Tienes amores en Francia,    o quieres a otra más que a mí?
  10   ¿O temes a mi marido    que está cien leguas de mí?
     --No tengo amores en Francia    ni quiero a otras más que a ti,
  12   ni le temo a tu marido    porque está al ladito de ti.--

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1537.1:21 El rastro divino (á-o)            (ficha nº: 5074)

Versión de Santa Barbara (California, EEUU).   Recitada por María Pico (64a). Recogido antes de 1925. Publicada en Espinosa 1925, p. 311. Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº VII, 1.3, p. 78.  052 hemist.  Música no registrada.

     Por el rastro de la sangre    que Jesús ha derramado,
  2   iba la Virgen María    buscando a su hijo amado.
     Por el camino donde iba    una mujer ha encontrado.
  4   --¿Qué haces aquí mujer?    ¿Qué haces aquí llorando?
     --¿Me habrías visto pasar    a mi hijo, Jesús amado?
  6   --Dadme las señas, señora,    de vuestro hijo adorado.
     --Es más blanco que la nieve,    más brillante que oro y plata;
  8   a su frente trae el sol    y su cara es de ángel.
     --Por aquí pasó, señora,    por aquí Cristo ha pasado,
  10   con una cruz en los hombros    y una cadena arrastrando,
     una corona de espinas    y su cuerpo maltratado.
  12   Me ha pedido que le diera    un paño de mi tocado
     para limpiarse el rostro,    que lo tenía sudado.
  14   Tres dobleces tenía el paño;    tres figuras me han quedado.
     Si lo quiere ver, señora,    aquí lo tengo retratado.--
  16   Oyendo la Virgen esto    cayó al suelo desmayada;
     San Juan y la Magdalena    ya iban a levantarla.
  18   --Vamos, vamos, mi señora,    vamos presto en el Calvario,
     que por presto que lleguemos    ya lo habrán crucificado.--
  20   Ya lo ponen a la cruz,    ya le ponen los tres clavos,
     ya le dieron la bebida    de amarga hiel y vinagre,
  22   ya le dieron la lanzada    a su divino costado.
     La sangre que derramaba    en el cáliz sobresale;
  24   el hombre que bebe de él    será bienaventurado.
     Quien esta oración dirá    todos los viernes del año
  26   sacará un alma de penas    y la suya de pecado.
     La gracia que pedirá    de Dios le será otorgada;
  28   la del Padre, la del Hijo    y la del Espíritu Santo.

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1537.1:22 El rastro divino (á-a)            (ficha nº: 5075)

Versión de Santa Barbara (California, EEUU).   Recitada por Manuel Pico (60a). Recogido antes de 1925. Publicada en Espinosa 1925, pp. 311-312. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº VII, 1.4, p. 78.  018 hemist.  Música no registrada.

     Viernes santo, a medianoche,    madruga la Virgen madre,
  2   en busca de Jesucristo,    y San Juan la acompaña.
     --¿No han visto por aquí    al hijo de mis entrañas?
  4   --Por aquí pasó, señora,    antes que el gallo cantara.
     Cinco mil azotes lleva    en sus sagradas espaldas,
  6   una corona de espinas    que sus sienes traspasaba.--
     Lloraban las tres Marías    de ver el paso en que andaba;
  8   una le enjuga las pies,    otra el rostro le limpiaba,
     otra recogía la sangre,    la que el Señor derramaba.

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0191:18 La dama y el pastor (estróf. (vill. glos.))            (ficha nº: 5119)

Versión de San Jose (California, EEUU).   Recitada por Máximo A. Fernández (84a). Recogido antes de 1925. Publicada en Espinosa 1925, pp. 307-308. Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº XI, 1.1, pp. 102-103.  036 hemist.  Música no registrada.

  1A   Una niña en un balcón
     le dice a un pastor: --Espera
     Que por ti está la zagala
     que de amores desespera.
  1B   --No me hables de esa manera--
     (responde el villano vil),
     --que ya me muero de sueño
     y me quiero ir a dormir.
  2A   --Te daré una pila de oro
     y unas cañas de marfil
     tan sólo porque te quedes
     esta noche aquí a dormir.
  2B   --No quiero tu pila de oro
     ni tus cañas de marfil,
     que ya me muero de sueño
     y me quiero ir a dormir.
  3A   --Mira qué lindos cabellos,
     que llevarás que contar;
     hasta el sol se mira en ellos
     cuando me salgo a pasear.
     Mira qué pulido pie
     para un zapato dorado;
     mira que soy niña y tierna
     y dispuesta a tu mandado.
  3B   --A mí no me da cuidado--
     (responde el villano vil),
     --que ya me muero de sueño
     y me quiero ir a dormir.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  4A   --Zagala, cuando me hablastes,
     tus palabras no entendí;
     perdóname, dueña amada,
     si en algo yo te ofendí.
  4B   --Cuando quise no quisistes,
     y ahora que quieres no quiero;
     pasaré mi vida triste
     como la pasé primero.--

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0075:146 Delgadina (á-a)            (ficha nº: 5130)

Versión de Santa Barbara (California, EEUU).   Recitada por María de los Santos Calderón (52a). Recogido antes de 1925. Publicada en Espinosa 1925, p. 310. Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº XII, 1.3, p. 112.  024 hemist.  Música no registrada.

     Delgadina se paseaba    de la sala a cocina.
  2   --Hija mía, Delgadina,    ¿quieres ser mi hermosa dama?
     --¡No lo permita mi Dios    ni la reina soberana!
  4   --Júntense todos mis criados    y encierren a Delgadina.
     Si les pide que comer,    la comida muy salada.
  6   Si les pide de beber,    denle el agua trasnochada.
     --Padrecito de mi vida,    socórrame un vaso de agua.
  8   Júntense todos mis criados,    llévenle agua a Delgadina,
     unos en vasos de plata    y otros en vasos de china.--
  10   Cuando los criados llegaban    Delgadina estaba muerta.
     Delgadina se murió    coronada de angelitos,
  12   y el padre se murió    coronado de demonios.

Nota: Al final de cada verso (menos el 8 y el 11) se canta el estribillo ¡Que din, que dan, que dan, dan, dan!

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0113:144 Señas del esposo (é+pareados)            (ficha nº: 5299)

Versión de Santa Barbara (California, EEUU).   Recitada por Federico Ruiz (18a). Recogida en 1925. Publicada en Espinosa 1925, p. 304. Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº XXX, 1.3, p. 229.  024 hemist.  Música no registrada.

     --Yo soy la recién casada,    que nadie me gozará.
  2   Me abandonó mi marido    por amar la libertad.
     Caballero, por ventura,    ¿ha visto usted a mi marido?
  4   --No, señora, no lo conozco.    Déme usted las señas de él.
     --Mi marido es blanco y rubio    y en el hablar muy cortés
  6   y en la copa del sombrero    tiene un letrero francés.
     --Por las señas que me ha dado    su marido muerto es;
  8   en la guerra de Valencia    lo mató un traidor francés.
     Señorita, si usted quiere,    nos casaremos los dos,
  10   con su voluntá y la mía    y la voluntad de Dios.
     --Cinco años que lo he aguardado,    y cinco que lo esperaré.
  12   Si a los diez años no vuelve    de monja me meteré.--

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1537.1:19 El rastro divino (á-a+pareados)            (ficha nº: 5072)

Versión de Manassa (Colorado, EEUU).   Recogido antes de 1951. Publicada en Rael [1951], p. 24. Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº VII, 1.1, pp. 76-77.  056 hemist.  Música no registrada.

     Por el rastro de la sangre    que Jesucristo derrama,
  2   camina la Virgen pura    en una fresca mañana.
     De tan mañana que era    a la hora que caminaba,
  4   las campanas de Belén    solas tocaban el alba.
     Encuentra a San Juan Bautista    y de esta manera le habla:
  6   --¿No me has visto por aquí    al hijo de mis entrañas?
     --Por aquí pasó, señora,    antes que el gallo cantara;
  8   cinco mil azotes lleva    en sus sagradas espaldas.
     Con una cruz en sus hombros    de madera muy pesada;
  10   como el madero era verde,    cada paso arrodillaba.
     Una soga a la garganta    que más que cien nudos daba;
  12   allí estaba una mujer    Verónica se llamaba.
     Lleva un clarín por delante    publicando el padecer,
  14   una corona de espinas    de juncos marinos es.
     Tres clavos lleva en sus manos,    con los que ha de ser clavado;
  16   corona de espinas lleva,    con que ha de ser coronado.--
     Cuando la Virgen oyó esto,    cayó en tierra desmayada;
  18   San Juan, como buen sobrino,    procuraba levantarla.
     --Levántate, tía mía,    ya no es tiempo de tardanza,
  20   que allí en el monte Calvario,    tristes trompetas sonaban.
     --¡Ay, Jesús, mi Padre amado,    que por mí estás de esta suerte,
  22   haz que nos vaga la muerte    por redimir el pecado!--
     Quien esta oración cantare,    todos los viernes del año,
  24   saca una ánima de penas    y la suya del pecado.
     El que sabe y no la enseña,    el que la oiga y no la aprende,
  26   el día del juicio sabrá    lo que esta oración contiene.
     Madre mía de Guadalupe,    madre de consolación,
  28   Señora de los Dolores,    yo te ofrezco esta oración.

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0866:1 Galán que vuelve de las Indias (á-a)            (ficha nº: 2000)

Versión de Delacroix (Louisiana, EEUU).   Recitada por Lilly López Rayburn (78a) y Julia Melernie Schiel (80a). Recogida por Samuel G. Armistead, 1980. (Archivo: FLSJ; Colec.: Armistead-Silverman). Publicada en Armistead 1983b, NRFH, pp. 46-47, nº 11A. Reeditada en IGR-vulgar 1999, pp. 607 (apén.).  026 hemist.  Música no registrada.

     Ahí vinía mi papá    arriba de su caballo,
    
(a darme las nuevas que ya me habían matado a mi esposo.)
  2   --Vístanme mi casa `e luto,    de luto tamién mi cama,
     pónganme camisas negras    y negras también mis sayas,
  4   que se me van pa(ra) las Indias    los dos ojos de mi cara.--
     Y el galán, enternecido    juró a la cruz de su espada,
  6   que al cumplir el año y medio    y en cumplir en su palabra.
     Y antes de cumplir el año (y medio),    ya la dama era casada,
  8   con un rico mercadero    allí mismito de España.
     Y al cumplir el año y medio,    y el galán en tierra estaba;
  10   y a la primera vesita,    sentadita en su ventana,
     con un niñito en los brazos    que el mismo sol lo envidiaba.
  12   Quédese con Dios, señora,    yo de usted no quiero nada.
     --Váyase con Dios, señor,    que yo he sido la engañada.--

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0222:21 Bernal Francés (í+pareados)            (ficha nº: 4845)

Versión de Delacroix (Louisiana, EEUU).   Recitada por Malvina Pérez. Recogida por Samuel G. Armistead, 1976. (Archivo: FLSJ; Colec.: Armistead-Silverman). Publicada en Armistead 1992, pp. 65-66. Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº__, 1.4, pp. 56-57.  028 hemist.  Música registrada.

     En este plan de barranco,    sin saber cómo ni cuándo,
  2   ahí fu` onde se alcontró    Viyano con don Fernando.
     Le sacó y el machete,    su rifle de a diesisei.
  4   Sinco balaso le pegó    y a don Femando el fransé
     A luego que ya se día    y a luego vuelve otra ve
  6   y a ponerse el vestido    de don Fernando el francé
     --Ábrame la puerta, dueñ` Ilena,    ábramela con confiansa.
  8   Mira que soy don Fernando    que cabe yegá de Fransia.--
     Apena m` abrió la puerta    y ayí le apagué el candil.
  10   La vestí toda de blanco    y me la yevé al jardín.
     --Perdona, mari`o mío,    perdona, meselicoria.
  12   No lo jagas por mí,    halo por mi criatura.
     --De mí no tienes perdón;    de mí no `cansas victoria;
  14   tú sola te desgrasiates;    pide a Dio miselicoria.--
    

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0075:144 Delgadina (á-a)            (ficha nº: 5128)

Versión de Reggio (Louisiana, EEUU).   Recitada por Josephine Acosta (60a). Recogida en 1982. Publicada en Armistead 1983b, pp. 45-46. Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº XII, 1.1, pp. 110-111.  060 hemist.  Música no registrada.

     Había un rey    que tenía tres hijitas
  2   y la mas pequeñita    Delgadina se llamaba,
     y cuando su madre dé a misa    su padre la enamoraba,
  4   y como ella no quería    en un cuarto la encerraba,
     en un cuarto tan oscuro    donde las ranas cantaban.
  6   A los tres días de encierro,    Delgadina en su ventana
     y alcanzó a ver a su hermana    jugando un juego de amas:
  8   --Hermana, por ser mi hermana    ¿me darás un trago de agua?,
     que de esta hambre y de esta sed    [y] a Dios pienso dar del alma.
  10   --Pasa, pasa, perra malvada,    quítate de esa ventana,
     que si mi padre te ve    y puñaladas te daba.--
  12   Delgadina se quitaba    muy triste y desconsolada
     y con las lágrimas de los ojos    todo el cuarto lo bañaba.
  14   A los seis días de encierro,    Delgadina en su ventana
     y alcanzó a ver a su otra hermana    jugando un juego de amas:
  16   --Hermana, por ser mi hermana,    ¿me darás un trago de agua?,
     que de esta hambre y de esta sed    [y] a Dios pienso dar del alma.
  18   --Pasa, pasa, perra malvada,    quítate de esa ventana,
     que si mi padre te ve    y puñaladas te daba.--
  20   Delgadina se quitaba    muy triste y desconsolada
     y con las lágrimas de los ojos    todo el cuarto lo bañaba.
  22   Y a los nueve días de encierro,    Delgadina en su ventana
     y alcanzó a ver a su padre    enamorando otra dama:
  24   --Padre, por ser mi padre,    ¿me darás un trago de agua?,
     que de esta hambre y de esta sed    y a Dios pienso dar del alma.
  26   --Vaygan, caballeros,    denle agua a Delgadina,
     --No me la den en tazas de oro    ni en vasos de plata,
  28   denme una copa de cristal    para que me refresque el alma.--
     Y en la gloria las campanas repicando    y los angelitos cantando
  30   porque al montar las escaleras    Delgadina muerta estaba.

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0113:146 Señas del esposo (é+pareados)            (ficha nº: 5301)

Versión de Delacroix (Louisiana, EEUU).   Recitada por Joseph Campo. Recogida en 1980. Publicada en Armistead 1983b, p. 43. Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº XXX, 1.5, p. 230.  014 hemist.  Música no registrada.

     --Yo soy la recién casada,    de mí nadie gozará,
  2   mi marido está en la guerra    por servir su libertad.
     --Señora, si usted quisiera    déme una seña de su marido.
  4   --Mi marido es alto y rubio,    nada tiene de cortes,
     en el puño de su espada    lleva un letrero francés,
  6   Hay seis años que lo espero,    seis más que lo esperaré,
     si a los doce años no viene    con usted me casaré.--

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0226:44 La Virgen y el ciego (é)            (ficha nº: 5343)
[0028 Búsqueda de la Virgen  contam.]

Versión de Chalmette (Louisiana, EEUU).   Recitada por Julia melerine (80a). Recogida en 1980. Publicada en Armistead 1983b, p. 46. Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº XXXIII, 1.1, pp. 254-255.  018 hemist.  Música no registrada.

     Ahí arriba en aquel alto    venden ricos naranjeros;
  2   ciego es el que los vende,    ciego es el que no ve.
     --Ciego, déme una naranja    para mi niño comer.
  4   --Entra adentro, la señora,    y coja las que quisiera.--
     Una cogió para mi niño comer    y cientas volvieron a nacer.
  6   Camina la Virgen pura    y camina para Belén
     con su niño entre los brazos    que es el Jesús de Nazarén.
  8   Cuando ella día llegando    ya lo estaban crucificando,
     cuando ella llegó    ya le habían remachado los clavos.

Nota de Díaz Roig: Los dos últimos versos son un cruce con otro romance religioso: La búsqueda de la Virgen.

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0023:42 Gerineldo (í-o)            (ficha nº: 3603)

Versión de Ranchitos [Taos] (New Mexico, EEUU).   Recitada por Marcelino Morgas (89a). Recogida por Aurelio Macedonio Espinosa, antes de 1950. (Archivo: AMP; Colec.: Espinosa, A. M.). Publicada en Espinosa 1953, Romancero de Nuevo Méjico , pp.52-53. Reeditada en RTLH 7 (1975) , vól. 7, pp. 247-248 y Díaz Roig 1990A, nº__, 1.1, pp. 141-142.  088 hemist.  Música no registrada.

     --Gerineldo, Gerineldo,    mi camarero y guerrido,
  2   ¡quién te pescara tres horas,    tres horas en mi servicio!
     --¿Tres horas dice, señora?,    ¡pudiera Dios fueran cinco!
  4   Como soy vuestro criado,    quedrá usted burlas conmigo.
     --Calla, calla, Gerineldo,    que de veras te lo digo.
  6   --Pues, ¿para cuándo, señora,    ha de ser lo prometido?
     --Para esta noche, a las doce,    cuando el rey esté dormido.--
  8   Todavía ni las doce han dado,    para la puerta se ha ido.
     Halló la puerta cerrada    , pegó un sollozo y suspiro.
  10   La infanta, que despertó,    y de esta manera dijo:
     --¿Quién es este caballero,    que a mis puertas ha venido?
  12   --Señora, soy Gerineldo,    que vengo a lo prometido.--
     La infanta se levantó,    para la puerta se ha ido.
  14   Ya lo agarra de la mano,    a la cama se han metido.
     En medio de sus deleites    ya se han quedado dormidos.
  16   Después de la medianoche    pidió el rey sus vestidos;
     ya los fue a llevar un paje    que de Gerineldo es amigo.
  18   --¿Ónde está mi Gerineldo,    mi camarero y guerrido?
     --Señor, en la cama está    con calenturas y fríos.--
  20   Ya se viste de milicia,    y pa el castillo se ha ido;
     halló la puerta entreabierta,    y pa adentro se ha metido.
  22   Los halla boca con boca,    como mujer y marido.
     Intentando de matarlos,    de esta manera dijo:
  24   --Si mato a mi Gerineldo,    yo le he criado desde niño,
     si mato a mi hija la infanta,    ya mi reino está perdido;
  26   pondré la espada entre ambos    pa que sepan que he sentido:
     La infanta se ha despertado    y de esta manera dijo:
  28   --Levántate, Gerineldo,    mi camarero y guerrido;
     la espada del rey mi padre    entre los dos ha dormido.--
  30   Se levanta Gerineldo,    y de esta manera dijo:
     --¡Quién no hubiera sido criado!    ¡Quién no hubiera nacido!
  32   --Calla, calla, Gerineldo,    mi camarero y guerrido,
     que yo le diré a mi padre    que te escojo por marido.--
  34   Otro día por la mañana,    el rey pidió sus vestidos;
     se los llevó Gerineldo,    como otras veces había ido.
  36   --Gerineldo, Gerineldo,    mi camarero y guerrido,
     ¿Ónde la noche has pasado?,    ¿ónde la noche has dormido?
  38   --Señor, jugando a las damas;    ni he ganado ni he perdido.
     --¡Qué grande disimular,    por lo mucho que yo he visto!--
  40   Hinca la rodilla en tierra,    y de esta manera ha dicho:
     --Señor, yo seré la carne,    vuestra merced el cuchillo;
  42   corte por donde usted quiera;    de mí no se haiga dolido.
     --Levántate, Gerineldo,    mi camarero y guerrido,
  44   que dice mi hija la infanta    que te escoge por marido.--
    

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0023:44 Gerineldo (í-o)            (ficha nº: 3605)

Versión de Nutritas (New Mexico, EEUU).   Recitada por Justiciano Atencio (32a). Recogida por Aurelio Macedonio Espinosa, entre 1902 y 1910 (Archivo: AMP; Colec.: Espinosa, A. M.). Publicada en Espinosa 1915, nº 9, pp. 19-21, [Romancero nuevomejicano, pp. 461-466] y RTLH 7 (1975) , vól. 7, pp. 245-246. Reeditada en Espinosa 1953, Romancero de Nuevo Méjico , pp. 51-52.  096 hemist.  Música no registrada.

     --Gerineldo, Gerineldo,    mi camareru aguerrido,
  2   ¡quién te tuviera tres horas,    tres horas a mi servicio!
     --¡Como dice que son tres,    dijera que jueran cinco!
  4   comu he sido criado suyo    quieri usted burlar conmigo.
     --Gerineldo, Gerineldo,    de de veras te lo digo.
  6   --Señora, ¿pa cuándo vengo    a lo que mi ha prometido?
     --Para mañan` en nochi,    cuando `l rey esté dormido.----
  8   Se levanta Gerineldo    y se va para `l casti[ll]o;
     halla la puerta cerrada    y da un sollozo suspiro.
  10   --¿Quién es ese caballero,    alevoso y atrevido,
     qui a deshoras de la nochi    a mi casti[ll]u ha venido?
  12   --Señora, soy Gerineldo    que vengu a lo prometido.--
     Se levanta ya l`infanta    y lo mete p`al casti[ll]o;
  14   ya se dan besos y abrazos    como mujer y marido.
     Si acabaron sus deleites,    y se quedaron dormidos,
  16   acostaus boca con boca    como mujer y marido.
     Cosa de la media nochi    ya pide el rey sus vestidos;
  18   va a llevárselos un paje,    de Gerineldu es amigo.
     --¿Dónde está mi Gerineldo,    mi carareru aguerrido?
  20   --Señor, en la cam`    está de calenturas y fríos.--
     Toma su capa y su espada    y se va para `l casti[ll]o;
  22   hálla la puert` entri abierta,    para dentro si ha metido:
     los halla boca con boca    como mujer y marido.
  24   Intenta luego matalos     y de esta manera ha dicho:
     --Si matu a mi Gerineldo,    que lu he criado desde niño;
  26   si matu a mi hija l`infanta,    queda mi reino perdido;
     pondré mi espad` entremedio    pa que vean son sentidos.--
  28   L`infanta qui ha despertado,    de esta manera ha dicho:
     --Levántate, Gerineldo,    mi camareru aguerrido,
  30   que l`espada de mi padre    entri ambos dos ha dormido.--
     Se levanta Gerineldo     desiando nu haber nacido.
  32   --Nu estés triste, Gerineldo,    mi camareru aguerrido,
     yo le dirí al rey, mi padre,    que te estimo por marido.
  34   En caso que te pregunte    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     ¿dónde la noch`has pasado,    dónde la noch`has dormido?
  36   --Señor, jugando a las damas,    ni he ganado ni he perdido.--
     Otro día de mañana    ya pide el rey sus vestidos;
  38   va Gerineldu y lo lleva    como di antes había ido.
     --Gerineldo, Gerineldo,    mi camareru aguerrido,
  40   ¿Dónde la noch`has pasado,    dónde la noch`has dormido?
     --Señor jugandu a las damas,    ni he ganado ni he perdido.
  42   --Gerineldo, Gerineldo,    ¿negarás lo que yu he visto?--
     Hinca la rodill` en tierra    y de esta manera ha dicho:
  44   --Corte por donde quisiere,    yo la carni, usté el cuchi[ll]o,
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    qui usté es el juez vengativo.
  46   --Levántate, Gerineldo,    mi camareru aguerrido,
     que mi hija l`infanta dice    que te estima por marido--
  48   Se levanta Gerineldo,     pegando saltos y brincos,
     como l`hubier` hecho yo,    si Gerineldo había sido.

Notas: A. M. E. anota el seseo y el yeísmo y normaliza la ortografía y resuelve las elisiones. También transcribe pide`l, d`esta, qu` he, maner`ha, mi (hi)ja, etc. aunque estas pronunciaciones son normales en el español de muchas áreas. La -u final (por -o) y la -i (por -e) son abiertas. En la copia del "Extrait de la Revue Hispanique , tome XXXIII" que manejo, el recitador figura como Justiniano Atencio.

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0222:28 Bernal Francés (í)            (ficha nº: 4852)

Versión de Taos (New Mexico, EEUU).   Recitada por Celso Espinosa (50a). Recogida por Aurelio Macedonio Espinosa, antes de 1915. (Colec.: Espinosa, A. M.). Publicada en Espinosa 1915, nº 15, p. 27 y Espinosa 1953, Romancero de Nuevo México, Madrid: CSIC, 1953, nº 45  030 hemist.  Música no registrada.

     --Francisquita, Francisquita,    la del cuerpo muy sutil,
  2   ábrele la puerta, mi alma,    a quien te solía servir.
     --¿Quién es ese caballero    que mis puertas quiere abrir?
  4   --Yo soy don Bernal Francés    que en un tiempo te serví.--
     Se levanta alborotada    para encender el candil
  6   y en la puerta de la casa    le apagó él el candil.
     Ya se van para la cama,    ya se acuestan a dormir.
  8   --Media noche hemos dormido,    medianoche hay que dormir.
     ¿Qué tienes, Bernal Francés,    que no te llegas a mí?
  10   O te han corrido los moros    o te han dicho mal de mí,
     o tienes amor en Francia    que lo quieres más que a mí,
  12   o temes a mi marido    que está mil leguas de aquí.
     --Ni me han corrido los moros    ni me han dicho mal de ti
  14   ni tengo amores en Francia    que los quiero más que a ti,
     ni le temo a tu marido    que está a un ladito de ti.--

Nota: En la copia del "Extrait de la Revue Hispanique , tome XXXIII" que manejo, Albuquerque figura como el lugar de origen del recitador.

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0234:49 Albaniña (ó)            (ficha nº: 5004)

Versión de Albuquerque (New Mexico, EEUU).   Recitada por Manuelita Cisneros (33). Recogida por Aurelio Macedonio Espinosa, antes de 1953. (Colec.: Espinosa, A. M.). Publicada en Espinosa 1915, nº 18, pp. 29-30 y Espinosa 1953a, pp 62-63 Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº I, 1.1, pp. 22-23.  060 hemist.  Música no registrada.

     Andábame yo paseando    por las orillas del mar,
  2   me encontré con una dama,    y ella me hizo emborrachar.
     Nos tomamos de la mano,    a su casa me llevó,
  4   y en la cama nos sentamos    para conversar de amor.
     Ya estábamos platicando,    cuando el marido llegó.
  6   --¡Tu marido!, ¡Tu marido!,    `hora verás, ¿qué hago yo?
     --Acuéstate en esa cama,    mientras me disculpo yo.
  8   --Ábreme la puerta, cielo,    ábreme la puerta, sol.--
     Ha bajado la escalera,    quebradita la color.
  10   --Tú has tenido calentura,    o has tenido nuevo amor.
     --Yo no tengo calentura,    ni he tenido nuevo amor,
  12   las llaves se me han perdido    de tu rico tocador.
     --Si tú las tienes de acero,    de oro las tengo yo.
  14   ¿De quién es ese caballo    que en mi corral relinchó?
     --Tuyo, tuyo, vida mía,    mi padre te lo mandó,
  16   pa que fueras a la boda    de mi hermana, la mayor.
     --Viva tu padre mil años,    que caballos tengo yo.
  18   ¿De quién es ese trabuco    que en ese clavo colgó?
     --Tuyo, tuyo, mi marido,    mi padre te lo mandó,
  20   para llevarlo a la boda    de mi hermana, la mayor.
     --Viva tu padre mil años,    que trabucos tengo yo.
  22   ¿Quién es ese caballero    que en mi cama se acostó?
     --Es una hermanita mía,    que mi padre la mandó
  24   pa llevarnos a la boda    de mi hermana, la mayor.--
     La ha tomado en la mano,    al padre se la llevó.
  26   --Toma, padre, aquí, a tu hija,    que me ha jugado traición.
     --Llévatela tú, el mi yerno,    que la Iglesia te la dio.
  28   Ya la toma de la mano,    al campo se la llevó;
     allí de tres puñaladas,    allí luego la mató.
  30   La dama murió a la una,    y el galán murió a las dos.

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0234:50 Albaniña (ó)            (ficha nº: 5005)

Versión de Tomé (New Mexico, EEUU).   Recitada por José de León Padilla (49). Recogida por Aurelio Macedonio Espinosa, antes de 1953. (Colec.: Espinosa, A. M.). Publicada en Espinosa 1953a, pp. 64-65. Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº I, 1.2, p. 23.  060 hemist.  Música no registrada.

     Andándome yo paseando    por las orillas del mar,
  2   encontré una joven bella    y me empezó a enamorar.
     Luego la traté de amores    y de amores me trató,
  4   luego me tomó de brazo,    pa su casa me llevó.
     Estábamos platicando    cuando el marido llegó.
  6   --¡Mi marido! ¡Mi marido!    Mala suerte nos tocó.
     --¡Tu marido! ¡tu marido!,    `hora, ¿onde me escondo yo?
  8   --Acuéstate en esta cama    mientras me disculpo yo.
     --Ábreme la puerta, cielo,    ábreme la puerta, sol.
  10   ¿Qué has tenido calentura    o has tenido nuevo amor?
     --No he tenido calentura    ni tampoco nuevo amor,
  12   se me han perdido las llaves    de tu nuevo tocador.
     --¿Quién es ese vagamundo    que en mi cama se acostó?
  14   --No te asustes, bien de mi alma,    que es mi hermana la menor.
     --¿De quién es ese caballo    que en mi corral relinchó?
  16   --No te asustes, bien de mi alma,    mi padre te lo mandó
     pa que fueras a las bodas    de mi hermana la mayor.
  18   --Bien me puedes ir diciendo,    qué caballos tengo yo.
     Voy a ver a mi corral,    a ver qué caballo relinchó.
  20   --Mete piernas al caballo    mientras me disculpo yo.--
     Cuando del corral volvió,    a la mujer preguntó:
  22   --¿Quién es ese caballero    que de mi patio salió?
     --No te asustes, bien de mi alma,    que es mi hermana la mayor
  24   que fue a avisarle a mis padres    que su hermano se enceló.
     --¡Válgame Dios de los cielos!,    `hora sí, ¿cómo haré yo?
  26   Yo se lo decía jugando    y tu hermana lo creyó.
     --No te asustes, bien de mi alma,    tu abogada seré yo;
  28   anda, conforma a mis padres;    satisfecha quedo yo.--
     En un buque de la mar    una joven se embarcó;
  30   fue a platicarle al sujeto    lo bien que se disculpó.

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0168:8 Aparición de la enamorada muerta (í)            (ficha nº: 5045)

Versión de Socorro (New Mexico, EEUU).   Recitada por Gregorio García (30a). Recogida por Aurelio Macedonio Espinosa, antes de 1953. (Colec.: Espinosa, A. M.). Publicada en Espinosa 1915, nº 21, p. 32 y Espinosa 1953, p. 24 Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº III, 1.2, p. 49.  024 hemist.  Música no registrada.

     En una playa arenosa    una blanca sombra vi,
  2   y entre más me retiraba,    más se acercaba a mí.
     --¿Dónde vas, caballerito,    alejándote de mi?
  4   --Voy en busca de mi esposa,    que hace días no la vi.
     --Ya tu esposa ya es muerta,    con mis ojos yo la vi,
  6   cuatro duques la llevaban    a la ciudad de Madrid.
     El coche en que la llevaban    era de oro y cortesí,
  8   la tapa que le pusieron    era de oro y de marfil.
     Cásate, caballerito,    y no te quedes así,
  10   y al primer niño que tengas    ponle nombre como a mí.--
     Ya murió la flor de mayo,    ya murió la flor de abril,
  12   ya murió la que reinaba    en la ciudad de Madrid.

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0222:29 Bernal Francés (í)            (ficha nº: 5052)

Versión de Albuquerque (New Mexico, EEUU).   Recitada por Néstor González (49a). Recogida por Aurelio Macedonio Espinosa, antes de 1953. (Colec.: Espinosa, A. M.). Publicada en Espinosa 1915, nº 16, pp. 27-28 y Espinosa 1953a, pp. 59-60 Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº V, 1.1, p. 55.  040 hemist.  Música no registrada.

     --¡Francisquita, Francisquita,    la del cuerpo muy sutil!
  2   Ábreme las puertas, mi alma,    que yo te las mando abrir.
     --¿Quién es ese caballero    que mis puertas manda abrir?
  4   --Yo soy el Andrés Francés    que en un tiempo te serví.--
     Se levanta Francisquita    y hace encender el candil
  6   y lo toma de la mano    y lo mete para el jardín.
     Lo lava de pies y manos    con agua de toronjil,
  8   lo viste de paños blanco    y se acuestan a dormir.
     --Media noche hemos dormido,    media falta que dormir.
  10   ¿Qué tienes, Andrés Francés,    que no volteas a mí?
     O te han corrido los moros    o te han dicho mal de mí,
  12   o tienes amor en Francia,    que lo quieres más que a mí,
     o temes a mi marido,    que está cien leguas de ti.
  14   --No me han corrido los moros    ni me han dicho mal de ti,
     ni tengo amores en Francia,    que los quiero más que a ti,
  16   ni le temo a tu marido,    que está en un ladito de ti.
     Mañana por la mañana,    te cortaré que vestir
  18   tu gargantón colorado    y tu rico faldillín.
     Escribiré a Andrés Francés    que arrastre luto por ti
  20   y pagaré las campanas,    que doblen tristes por ti.--

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0222:31 Bernal Francés (í+pareados)            (ficha nº: 5054)

Versión de Magdalena (New Mexico, EEUU).   Recitada por Eduardo Gómez (50a). Recogida por Aurelio Macedonio Espinosa, antes de 1953. (Colec.: Espinosa, A. M.). Publicada en Espinosa 1953a, pp. 69-70. Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº V, 1.3, p. 56.  052 hemist.  Música no registrada.

     --Ábreme la puerta, Elena,    no me tengas desconfianza,
  2   que soy Fernández Francés    que ahora vengo de Francia.--
     Se levanta doña Elena    con el candil en la mano,
  4   y al tiempo de abrir la puerta,    la vela se le ha apagado.
     Lo toma así de la mano    y lo mete a su jardín,
  6   lo cambia de ropa limpia    y se acuestan a dormir.
     --Media noche hemos dormido,    media falta que dormir.
  8   ¿Qué tiene mi rey francés    que no se ha acercado a mi?
     ¿O lo han corrido los moros,    o le han dicho mal de mí,
  10   o le teme a mi marido,    que está cien leguas de aquí?
     --Ni me han corrido los moros,    ni me han dicho mal de ti,
  12   ni le temo a tu marido,    que está a un ladito de ti.
     --Perdóname, esposo mío,    perdona mi desventura,
  14   ya no lo hagas por mí,    hazlo por tus dos criaturas.
     Perdóname, esposo mío,    perdona mi debilidad,
  16   que no es la primer mujer    que cae en fragilidad.
     --De mí no alcanzas perdón,    de mí no alcanzas ternura;
  18   que te perdone el malvado    que gozó de tu hermosura.
     Toma, criada, esos niños,    y llévaselos a su abuela;
  20   si pregunta por Elena,    dile que no sabes de ella.--
     La pobrecita de Elena,    pobrecita, ya murió,
  22   con seis tiros de pistola    que su marido le dio!
     Suenen, suenen las campanas    y ciérrense los conventos,
  24   la pobrecita de Elena    no alcanzó los sacramentos.
     Pongan cuidado, casadas,    miren lo que sucedió,
  26   que Elena por cautelosa    su marido la mató.

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1537.1:20 El rastro divino (á-a+pareados)            (ficha nº: 5073)

Versión de Santa Cruz (New Mexico, EEUU).   Recitada por Ana María Bustos (70a). Recogida por Aurelio Macedonio Espinosa, antes de 1953. (Colec.: Espinosa, A. M.). Publicada en Espinosa 1953a, pp. 174-175. Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº VII, 1.2, p. 77.  032 hemist.  Música no registrada.

     Por el rastro de la sangre    que Jesucristo derrama,
  2   camina la Virgen pura    en una fresca mañana.
     Como era tan de mañana    a la hora que caminaba,
  4   las campanas de Belén    todas repican el alba.
     Se encontró a San Juan Bautista    y de esta manera le habla:
  6   --¿No ha pasado por aquí    el hijo de mis entrañas?
     --Por aquí pasó, señora,    antes que el gallo cantara;
  8   lleva cinco mil azotes    en sus sagradas espaldas,
     lleva una cruz en sus hombros    de madera muy pesada;
  10   una corona de espinas    que sus sienes traspasaban.--
     Al punto que oyó la Virgen,    cayó en tierra desmayada;
  12   San Juan, como buen sobrino,    luego acude a levantarla.
     --Levántese, tía mía,    que no es tiempo de tardanza,
  14   que en el Calvario sangriento    roncas trompetas sonaban.--
     Suenan las roncas trompetas    y el destemplado tambor;
  16   póngase luto la Virgen,    que ha muerto nuestro Señor.

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0191:19 La dama y el pastor (estróf. (vill. glos.))            (ficha nº: 5120)

Versión de Peña Blanca (New Mexico, EEUU).   Recitada por José A. Ribera (42a). Recogida por Aurelio Macedonio Espinosa, antes de 1953. (Colec.: Espinosa, A. M.). Publicada en Espinosa 1915, nº 10, pp. 22-23 y Espinosa 1953a, pp. 33-34 Reeditada en RTLH 11 (1977-1978), pp. 101-102 y Díaz Roig 1990A, nº XI, 1.2, p. 103.  060 hemist.  Música no registrada.

  1A   Una niña en un balcón
     le dice a un pastor: --Espera,
     aquí te habla una zagala,
     que de amores desespera.
  1B   --No me hables de esa manera,
     (le dice el villano vil;)
     mi ganado está en la sierra,
     con él me voy a dormir.
  2A   --Mira qué rojos cabellos
     y llevarás que contar;
     el sol se enamora de ellos
     cuando me siento a peinar.
     Mira qué pulido pie
     para un zapato bordado;
     mira que soy niña y tierna
     y que estoy a tu mandado.
     Te doy una pila de oro
     y tres cañas de marfil,
     tan sólo por que te quedes
     esta noche aquí a dormir.
  2B   --No quiero tu pila de oro
     ni tus cañas de marfil;
     mi ganado está en la sierra,
     con él me voy a dormir.
  3A   --Te doy el burro y el carro,
     el catre y el almirez,
     tan sólo porque te quedes
     esta noche y otras tres.
  3B   --No quiero el burro ni el carro,
     ni el catre ni el almirez;
     mi ganado está en la sierra,
     con él me voy otra vez.
     . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  4B   --Zagala, cuando me hablaste,
     tus palabras no entendí.
     Perdóname, gran señora,
     si en algo yo te ofendí.
     Yo te doy las posesiones
     donde pastea mi ganado,
     tan sólo porque me dejes
     arrimarme por tu lado.
  5A   --Pastor rústico y cansado,
     villano, vete de aquí;
     tu ganado está en la sierra,
     con él te vas a dormir.
  5B   --Yo te doy mi ganadito,
     con to` y perros y pastores,
     tan sólo porque me dejes
     arrimarme a tus amores.
  6A   --Pastor rústico y cansado,
     villano, vete de aquí;
     tu ganado está en la sierra,
     con él te vas a dormir.
  6B   --Haré de cuenta que tuve
     una sortijita de oro,
     y que se me cayó en el mar
     y así la perdí del todo.
  7A   --Cuando quise no quisiste,
     y hora que quieres no quiero;
     llora tú tu soledad,
     que yo la lloré primero.--

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0075:145 Delgadina (á-a)            (ficha nº: 5129)

Versión de Gallegos (New Mexico, EEUU).   Recitada por Francisco Vigil (48a). Recogida por Aurelio Macedonio Espinosa, antes de 1953. (Colec.: Espinosa, A. M.). Publicada en Espinosa 1915, nº 2, pp. 11-12 y Espinosa 1953a, pp. 39-40 Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº XII, 1.2, p. 111.  074 hemist.  Música no registrada.

     Delgadina se paseaba    en una sala cuadrada,
  2   con una mantona de oro    que la sala relumbraba.
     Su padre, como enojado,    se metió por la cocina:
  4   --¡Sálgase la gente afuera!,    déjenme a la Delgadina.
     Delgadina, hija mía,    tú pudieras ser mi dama.
  6   --No lo permita mi Dios    ni la reina soberana.
     ¡Qué tal ofensa a mi Dios!    ¡Qué tal ofensa a mi nana!
  8   --¿Quieren darle de comer?    Denle comida pesada.
     ¿Quieren darle de beber?    Denle de la agua mezclada.--
  10   Otro día por la mañana,    se levanta a la madrugada;
     se va adonde está su madre,    doblones de oro jugaba:
  12   --Madrecita, si es mi madre,    socórrame un jarro de agua,
     que ya me abraso de sed    y a mi Dios le entrego el alma.
  14   --Delgadina, hija mía,    yo no te puedo dar agua,
     porque si nos ve tu padre,    las dos somos castigadas.--
  16   Otro día por la mañana,    se levanta a madrugada;
     se va a donde está su hermana,    cabellos de oro peinaba:
  18   --Hermanita, si es mi hermana,    socórrame un jarro de agua,
     que ya me abraso de sed    y a mi Dios le entrego el alma.
  20   --Hermanita Delgadina,    yo no te puedo dar agua,
     porque si nos ve mi padre,    las dos somos castigadas.--
  22   Otro día por la mañana,    se levanta a madrugada;
     se va adonde está su hermano,    bolitas de oro jugaba:
  24   --Hermanito, si es mi hermano,    socórrame un jarro de agua,
     que ya me abraso de sed    y a mi Dios le entrego el alma.
  26   --Hermanita Delgadina,    yo no te puedo dar agua,
     porque si nos ve mi padre,    los dos somos castigados.--
  28   Se levanta Delgadina    otro día por la mañana;
     se va adonde está su padre,    barajas de oro jugaba:
  30   --Padrecito, si es mi padre,    socórrame un jarro de agua
     que ya me abraso de sed    y a mi Dios le entrego el alma.
  32   --¿Te acordarás, Delgadina,    lo que te dije en la mesa?
     --Sí me acuerdo, padrecito,    agacharé la cabeza.--
  34   La cama de Delgadina    de ángeles está rodeada;
     San José la está velando,    y la Virgen del Pilar.
  36   Ya murió la Delgadina;    derecho al cielo se fue,
     y el cornudo de su padre    a los infiernos se fue.

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0075:147 Delgadina (á-a)            (ficha nº: 5131)

Versión de Rancho de Taos (New Mexico, EEUU).   Recitada por Juan A. Bernal (87a). Recogida en 1946. Publicada en Campa 1946, pp. 32-33. Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº XII, 1.4, p. 112.  046 hemist.  Música no registrada.

     Delgadina se paseaba    en su sala bien cuadrada,
  2   con su manto de hilo de oro,    que en su pecho brillaba.
     --Levántate, Delgadina,    ponte tu vestido de seda
  4   para llevarte a la misa    a la ciudad de Morelia.--
     Cuando salieron de misa,    su papá la platicaba:
  6   --Delgadina, hija querida,    yo te quiero para dama.
     --Ni lo permita mi Dios    ni la reina soberana;
  8   son ofensas para Dios,    traiciones para mi máma.
     --Arriba mis once criados,    encierren a Delgadina
  10   en los cuartos más oscuros    donde se oiga más ladina,
     con sus candaditos de oro    y sus llavitas muy finas.
  12   --Mamacita de mi vida,    un favor te estoy pidiendo:
     regálame un vaso de agua    que de sed me estoy muriendo.
  14   --Delgadina, hija querida,    no te regalamos nada
     porque no quisiste hacer    lo que tu padre mandaba.
  16   --Mamacita de mi vida,    ¿cómo querías que lo hiciera,
     cómo querías que lo hiciera    si de amores me trataba?
  18   --Arriba mis once criados,    llévenle agua a Delgadina;
     unos en vasitos de oro    y otros en cristal de China.--
  20   Cuando la llevaron el agua    Delgadina estaba muerta,
     con sus ojito cerrados    y la boca seca, seca.
  22   Delgadina está en el cielo    dándole cuenta a Dios,
     su padre de Delgadina    está con el diablo mayor.

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0144:41 Don Gato (é)            (ficha nº: 5150)
[0101 No me entierren en sagrado  contam.]

Versión de New Mexico s. l. (New Mexico, EEUU).   Recogida por Aurelio Macedonio Espinosa, antes de 1953. (Colec.: Espinosa, A. M.). Publicada en Espinosa 1953a, p. 82. Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº XIII, 1.1, p. 132.  038 hemist.  Música no registrada.

     Estaba señor don Gato    en silla de oro sentado,
  2   usando media de seda    y zapatito picado.
     Entró su compadre y dijo    si quería ser casado
  4   con una gata morisca    que andaba por los tejados.
     El gato, por verla pronto,    Cayó del tejado abajo;
  6   se ha quebrado dos costillas,    se ha desconcertado un brazo.
     ¡Ea, ea, que vengan pronto    médicos y cirujanos.
  8   ¡Y sobre tocó que venga,    el señor doctor Don Carlos!
     El doctor Don Carlos dijo,    después de haberlo pulsado,
  10   que maten una gallina    y que le den buenos caldos.
     --Si acaso yo me muriere,    no me entierren en sagrado;
  12   entiérrenme en campos verdes,    donde me pise el ganado,
     pa que digan los pastores:    "Aquí murió el desdichado;
  14   no murió de muerte fina    ni de dolor, de costado,
     murió de un dolor de amores    que le dio desesperado."--
  16   Otro día por la mañana    amaneció muerto el gato.
     Los ratones, de alegría,    se visten de colorado;
  18   las gatas se ponen luto,    los gatos capotes largos,
     y los gatitos chiquitos    hacen: ¡Miao! ¡Miao!

Nota de Díaz Roig: "Sacado de un cuaderno de materiales recogidos por su padre".

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0224:38 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 5182)

Versión de Las Cruces (New Mexico, EEUU).   Recogido antes de 1942. Publicada en Campa 1946, p. 82. Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº XVII, 1.1, p. 161.  016 hemist.  Música no registrada.

     --Hilitos, hilitos de oro    que se me vienen quebrando,
  2   que dice el rey y la reina    qué tantos hijos tendrá.
     --Que tenga los que tuviera,    que nada le importa al rey.
  4   --Ya me voy muy descontento    a darle la cuenta al rey.
     --Vuelvan, vuelvan caballeros    no sean tan discordel.
  6   De las hijas que yo tengo    escoja la más mujer.
     --No escojo por bonita    ni tampoco por mujer,
  8   yo escojo una florecita    acabada de nacer.--

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0178:32 Mambrú (7+7 á)            (ficha nº: 5227)

Versión de Taos (New Mexico, EEUU).   Recitada por Celso Espinosa (50a). Recogida por Aurelio Macedonio Espinosa, antes de 1953. (Colec.: Espinosa, A. M.). Publicada en Espinosa 1915, nº 26, pp. 35-36; notación musical: pp. 113-114) y Espinosa 1953a, p. 93 Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº XXI, 1.1, p. 186.  024 hemist.  Música registrada.

     Atención, señores míos,    Membruno se va a casar
  2   con una niña hermosa    nacida en Portugal.
     En la noche del baile
     con el dóminos teque del fraile    fue entrando un oficial.
  4   En la mano le pone
     con el dóminos teque dispone    una cédula real.
     Membruno se va a la guerra    no sé cuándo vendrá,
  6   si vendrá pa la Pascua    o pa la Navidad.
     Me subí a una alta torre
     con el dóminos teque le corre    a ver si venía ya.
  8   Ya vi venir un paje
     con el dóminos teque salvaje    ¿Qué noticias traerá?
     --Las noticias que traigo
     con el dóminos teque me caigo    Membruno es muerto ya.
  10   Los padres mandan jota
     con el dóminos teque pelota    cantándole van ya.
     Los padres musicudos
     con el dóminos teque trompudos    ya lo van a enterrar.
  12   Aquí se acabó la historia
     con el dóminos teque zanoria    Membruno descansa ya.

Notas: Se repiten los primeros hemistiquios (o la mayoría de ellos), intercalando un estribillo cuya última palabra--que rima con la última del primer hemistiquio--va variando (fraile / baile; dispone / pone; corre / torre, etc.). En la copia del "Extrait de la Revue Hispanique , tome XXXIII" que manejo, Albuquerque figura como el lugar de origen del recitador.

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0113:142 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 5297)

Versión de Ranchitos [Taos] (New Mexico, EEUU).   Recitada por Marcelino Morgas (89a). Recogida por Aurelio Macedonio Espinosa, antes de 1953. (Colec.: Espinosa, A. M.). Publicada en Espinosa 1953a, pp. 28-29. Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº XXX, 1.1, p. 228.  036 hemist.  Música no registrada.

     Catalina, Catalina,    la del paño limonés,
  2   ¿qué se te ofrece pa Francia?    Dime, niña, ¿qué queréis?
     --Estas cartas que aquí tengo    a mi marido las dé.
  4   --No conozco a tu marido.    --Yo las señas le daré:
     Mi marido es gente noble,    y en el habla muy cortés.
  6   Anda en un caballo blanco    que le dio Andrés Francés,
     con un letrero en la lanza:    "Jesús, María y José".
  8   --Por las señas que usted da,    ya el caballero muerto es;
     en la ciudad de Barela    lo mató un traidor francés;
  10   lo lloraban diez solteras,    casadas cuarenta y tres.
     Si necesita de amores,    mi alma, yo le serviré.
  12   --No necesito de amores,    y ni los he menester.
     Cinco años ya lo he esperado    y diez que lo esperaré;
  14   y si a los quince no viene,    de monja me meteré:
     Estas dos hijas que tengo,    de monjas las meteré,
  16   que rueguen a Dios por mí    y por su padre también.--
     Aquí va la despedida,    borrando tinta y papel,
  18   que no hay mujer en el mundo    que guarde tanto su ley.

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0113:143 Señas del esposo (é+pareados)            (ficha nº: 5298)

Versión de Las Vegas (New Mexico, EEUU).   Recitada por Luisa Nevárez (59a). Recogida por Aurelio Macedonio Espinosa, antes de 1953. (Colec.: Espinosa, A. M.). Publicada en Espinosa 1953a, p. 30. Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº XXX, 1.2, p. 229.  036 hemist.  Música no registrada.

     --Traigo una pena doblada    y un crecido sentimiento;
  2   a nadie le digo nada,    yo sola soy la que siento.
     Yo soy la recién casada    que nunca me casaré;
  4   me abandonó mi marido    por amar la libertad.
     Caballero, por fortuna,    ¿no ha visto usté a mi marido?
  6   --Señora, no lo conozco;    déme una seña y le digo.
     --Mi marido es alto y grueso    y en el hablar muy cortés,
  8   y en la copa del sombrero    trae un letrero francés.
     --Por las señas que usté ha dado,    su marido muerto es,
  10   y en las guerras de Valverde    lo mató un traidor francés.
     Señorita, si usted gusta,    nos casaremos los dos,
  12   con el gusto de uno y otro    y la voluntad de Dios.
     --Diez años que lo he esperado    diez que lo esperaré,
  14   si a los veinte no viniere,    de monja me meteré.
     --Diez años lo has esperado,    ya diez no lo esperarás,
  16   porque a tus pies yo postrado,    perdón quiero que me des.
     Yo soy aquel hombre ingrato    que a mi esposa abandoné,
  18   y ahora perdón te pido    y te prometo lealtad.--

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0113:145 Señas del esposo (é+pareados)            (ficha nº: 5300)

Versión de Socorro (New Mexico, EEUU).   Recitada por Electo Baca (50a). Recogida por Aurelio Macedonio Espinosa, antes de 1953. (Colec.: Espinosa, A. M.). Publicada en Espinosa 1953a, pp. 29-30. Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº XXX, 1.4, pp. 229-230.  032 hemist.  Música no registrada.

     --Yo soy la recién casada    que nunca me casaré;
  2   me abandonó mi marido,    pero aquí lo esperaré.
     Caballero, por fortuna,    ¿no ha visto usté a mi marido?
  4   --Señora, no lo conozco;    déme una seña y le digo.
     --Mi marido es alto y rubio    yen el hablar muy cortés,
  6   y en la copa del sombrero    lleva un letrero francés.
     --Por las señas que usté ha dado,    su marido muerto es;
  8   en las guerras de Valerio    lo ha matado un rey francés,
     Señorita, si usted gusta,    nos casaremos los dos,
  10   con el gusto de uno y otro    y la voluntad de Dios.
     --Diez años que lo he esperado    y diez que lo esperaré,
  12   si a los veinteno viniere,    de monja me meteré
     y a mis dos hijas que tengo,    en convento las pondré,
  14   pa que rueguen por su madre    y por su padre también.
     Me pondré un túnico azul    y mi sombrero morado;
  16   me miraré en el espejo:    ¡Qué linda viuda he quedado!--

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0113:147 Señas del esposo (é)            (ficha nº: 5302)

Versión de Leyba (New Mexico, EEUU).   Recitada por Francisco S. Leyba (81a). Recogida por Aurelio Macedonio Espinosa, antes de 1953. (Colec.: Espinosa, A. M.). Publicada en Espinosa 1953a, pp. 30-31. Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº XXX, 1.6, p. 230.  020 hemist.  Música no registrada.

     --Yo soy la recién casada    que nadie me gozará;
  2   yo abandoné a mi marido    por gozar la libertad.
     Caballero, por fortuna,    ¿no me ha visto a mi marido?
  4   --Señora, no lo conozco;    déme una seña y le digo.
     --Mi marido es alto y rubio,    y en el hablar muy cortés,
  6   y en la copa del sombrero    trae un letrero francés.
     --Por las señas que usté ha dado    su marido muerto lo es;
  8   en las guerras, de Valerio,    lo mató un traidor francés.
     --Ya en mi marido no pienso,    ya no se me da cuidado;
  10   yo me miro en el espejo:    ¡Qué linda viuda he quedado!--

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0224:39 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 5183)

Versión de El Paso (Texas, EEUU).   Recitada por unos niños. Recogido antes de 1946. Publicada en Campa 1946, p. 81. Reeditada en Díaz Roig 1990A, nº XVII, 1.2, p. 161.  012 hemist.  Música no registrada.

     --Ángel de oro,    vista de un marcel,
  2   ha venido un indio    enviado por Satel.
     --Ésta no la quiero    por fea y pelona;
  4   ésta me la llevo    por linda y hermosa.
     Parece una rosa,    parece un clavel
  6   acabado de nacer    al amanecer.--

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0190.1:3 Partida del esposo (á)            (ficha nº: 4460)

Versión de Alejandría (Egipto).   Recitada por Matilda Abayo. Recogida en Qiryat matalón, Petah Tikwa por Susana Weich-Shahak, 1976. (Archivo: NSAJ; Colec.: Weich-Shahak, S.; cinta: NSA Yc1096/18). Publicada en Weich-Shahak CRTS 1991 y 1994, Oriente, corte 24. © Weich-Shahak. Reproducida aquí con permiso de la editora.  012 hemist.   Música registrada   (MP3 30 sec. clip). Versión completa (streaming media).

     --¿De qué lloras, Blancaniña,    de qué lloras, Blancaflor?
  2   --Lloro por ti, caballero,    que te vas y me des+ás;
     me des+ás niña y muchacha,    chica de la poca edad,
  4   Tengo hij+icos chiquiticos,    lloran y demandan pan.--
     Metió la mano `n su pecho,    cien doblones ya le dio:
  6   --¿Esto para que m` abasa    para vino, para pan?--

Notas de transcripción: -2b y 3ª deshás (s hatchek); -4 hijicos [z hatchek].

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0224:46 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 5190)

Versión de El Salvador s. l. (El Salvador).   Recogido antes de 1944. (Archivo: M.I.P.). Publicada en Com. de Investigaciones Folklóricas. Recopilación de materiales folklóricos salvadoreños. I (Min. de Instruc. Púb.), p. 194. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XVII, 4.1, p. 163.  020 hemist.  Música no registrada.

     --Hilo, hilo, hilo verde,    que hilando, lo hilé,
  2   que en el camino me han dicho    que lindas niñas tenés.
     --Si las tengo, no las tengo,    pero no son para dar,
  4   que del vino que yo tomara,    todas ellas tomarán.
     --Yo me voy muy enojado    a los palacios del rey,
  6   a decirle a mi señor,    lo que tú me respondés.
     --Vuelva, vuelva, caballero,    no sea tan descortés,
  8   que de las niñas que tengo,    la mejor es para usted.
     --Ésta escojo por bonita,    por bonita y por mujer,
  10   que parece una rosa    acabada de nacer.--

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0224:47 Hilo de oro (é)            (ficha nº: 5191)

Versión de El Salvador s. l. (El Salvador).   Recogido antes de 1944. (Archivo: M.I.P.). Publicada en Com. de Investigaciones Folklóricas. Recopilación de materiales folklóricos salvadoreños. I (Min. de Instruc. Púb.), p. 190. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XVII, 4.2, p. 164.  033 hemist.  Música no registrada.

     --De Francia vengo, señores,    de reinado portugués,
  2   que en el camino me han dicho    que lindas hijas tenéis.
     --Si las tengo, no las tengo,    no las tengo para dar,
  4   del vino que yo tomo,    todas ellas tomarán,
     del pan que yo como,    todas ellas comerán.
  6   --Tan alegre que venía,    tan triste que me voy
     a decirle a mi señor    lo que tú me respondés.
  8   --Vuelva, vuelva, caballero,    no sea tan descortés,
     que de tres hijas que tengo,    escolté la que querés.
  10   --Ésta huele a gemela,    ésta a lirio, a clavel,
     ésta escojo por bonita,    por bonita, y por mujer,
  12   que parece una rosa    acabada de nacer.
     --No me la siente en el suelo,    que no es hija de Consuelo,
  14   siéntala en una silla de oro,    que es hija de Isidoro.
     --Bien sentada la tendré    bordando pañuelos al rey,
  16   azotitos con correa,    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     mojaditos en vinagre,    para que le sienten bien.--

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2686:1 Cipión destruye a Numancia (á-o)            (ficha nº: 1380)

Versión de España. Documentada en 1573 en Timoneda, Rosa gentil* (Romance de cómo Cipión destruyó a Numancia). Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 1, vol. I, pp. 3-5.  076 hemist.  Música no registrada.

     Enojada estaba Roma    de ese pueblo soriano:
  2   envía, que le castigue,    a Cipión el Africano.
     Sabiendo los de Numancia    que en España había llegado,
  4   con esfuerzo varonil    lo esperan en el campo.
     A los primeros encuentros    Cipión se ha retirado:
  6   mas volviendo a la batalla    reciamente ha peleado.
     Romanos son vencedores    sobre los de Soria han dado:
  8   matan casi los más de ellos,    los otros se han encerrado.
     Metidos en la ciudad    Cipión los ha cercado,
  10   púsoles estancias fuertes,    y un foso desaforado:
     y tanto les tuvo el cerco,    que el comer les ha faltado
  12   Púsolos en tanto estrecho,    que en fin han determinado
     de matar toda la gente    que no tome arma en mano.
  14   Ponen fuego a la ciudad,    ardiendo de cabo a cabo,
     y ellos dan en el real    con ánimo denodado:
  16   pero al fin todos murieron,    que ninguno no ha escapado.
     Veinte días ardió el fuego,    que dentro ninguno ha entrado.
  18   Ya que entrar dentro pudieron,    cosa viva no han hallado,
     sino un mochacho pequeño    que a trece años no ha llegado,
  20   que se quedó en una cuba,    do el fuego no le ha dañado.
     Vuélvese Cipión a Roma,    solo el mochacho ha llevado:
  22   pide que triunfo le den,    pues a Soria había asolado.
     Visto lo que Cipión pide,    el triunfo le han denegado,
  24   diciendo, no haber vencido,    pues ellos lo habían causado.
     Lo que Roma determina    por sentencia del senado:
  26   que Cipión vuelva a Soria,    y que al mozo, que ha escapado,
     le ponga sobre una torre,    la más alta que ha quedado,
  28   y allí le entregue las llaves,    teniéndolas en su mano,
     y se las tome por fuerza,    como a enemigo cercado,
  30   y en tomarlas de esta suerte    el triunfo le será dado.
     A Soria vuelve Cipión,    según que le fue mandado:
  32   puso el mochacho en la torre    del arte que era acordado.
     Allí las llaves le pide;    mas él se las ha negado,
  34   dijo: --No quieran los dioses,    que haga tan mal recaudo.
     Ni por mí te den el triunfo,    habiendo solo quedado:
  36   pues que nunca lo ganaste    de los que ante mí han pasado.
     Estas palabras diciendo,    con las llaves abrazado,
  38   se echó de la torre abajo    con ánimo muy osado:
     y así quedó Cipión    sin el triunfo deseado.

Variante: -4b lo: en el texto por equivocación los.
Nota: *Este romance es, en verdad, no muy popular y más bien sacado e imitado de una crónica quizá por el mismo Timoneda; sin embargo tiene rasgos tradicionales: por eso y por haberlo omitido en nuestra Rosa de romances, lo reimprimimos aquí por primera vez en una colección moderna.

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0279:1 Violación de la casa de Hércules (á)            (ficha nº: 1381)

Versión de España. Documentada en 1547 en Canc. de rom. s. a.., f. 126; Silva de 1550 tom. I, f. 43; Canc. de rom. 1550, f. 124 (Romance del rey don Rodrigo cómo entró en Toledo en la casa de Hercules) y Timoneda, Rosa española, 1573 (Romance de como el rey don Rodrigo abrir la casa de Hercules). Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 2, vol. I, pp. 6-7 (Romances del rey don Rodrigo.--1.).  046 hemist.  Música no registrada.

     Don Rodrigo, rey de España,    por la su corona honrar,
  2   un torneo en Toledo    ha mandado pregonar;
     sesenta mil caballeros    en él se han ido a juntar
  4   Bastecido el gran torneo,    queriéndole comenzar,
     vino gente de Toledo    por le haber de suplicar
  6   que a la antigua casa de Hércules    quisiese un candado echar,
     como sus antepasados    lo solían acostumbrar.
  8   El rey no puso el candado,    mas todos los fue a quebrar
     pensando que gran tesoro    Hércules fuera a dejar.
  10   Entrando dentro en la casa    no fuera otro hallar
     sino letras que decían:    «Rey has sido por tu mal
  12   que el rey que esta casa abriere    a España tiene quemar.»
     Un cofre de gran riqueza    hallaron dentro un pilar,
  14   dentro dél nuevas banderas    con figuras de espantar,
     alárabes de caballo    sin poderse menear,
  16   con espadas a los cuellos,    ballestas de buen echar
     Don Rodrigo pavoroso    no curó de más mirar.
  18   Vino un águila del cielo,    la casa fuera [a] quemar.
     Luego envía mucha gente    para Africa conquistar;
  20   veinte y cinco mil caballeros    dió al conde don Julián,
     y pasándolos el conde    corría fortuna en la mar:
  22   perdió doscientos navíos,    cien galeras de remar
     y toda la gente suya,    sitio cuatro mil no mas.

Variantes: -4b queriéndose. Tim., Rosa esp.; --5a principales de Toledo. Tim.; -5b para habelle de suplicar. Canc. de rom. s. a. y 1550; le han venido a suplicar. Tim.; -8b quitar Tim.; -9b debía dejar. Canc. de rom. s.a., Canc. de 1550,Tim.; -10a Entrado. Tim.; -10b otra cosa no fue hallar. Tim.; nada otro fuera hallar. Las ed. posteriores del Canc. de rom.; -12a y el rey que esta casa abra. Tim.; -16b de bien echar. Canc. de rom. s. a., y de 1550;de bien tirar. Las ed. posteriores del Canc. de rom.; ballestas de par en par. Tim.; -18b Después de este verso acaba el texto de Timoneda con los dos siguientes: El rey en pensar en esto, / no hay quien le pueda alegrar. //

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0296:1 Amores trata Rodrigo (á-o)            (ficha nº: 1382)

Versión de España. Documentada en 1557 en Silva de var. rom.2a ed. Barcelona, 1557 (Romance de la Cava). Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 3, vol. I, pp. 8-10 (Del rey don Rodrigo.--II.).  070 hemist.  Música no registrada.

     Amores trata Rodrigo:    descubierto ha su cuidado;
  2   a la Cava lo decía    de quien era enamorado;
     miraba su lindo rostro,    miraba su rostro alindado,
  4   sus lindas y blancas manos    él se las está loando.
     --Querría que me entendieses    por la vía que te hablo:
  6   darte hía mi corazón,    y estaría al tu mandado.--
     La Cava, como es discreta,    a burlas lo había echado.
  8   El rey le hace juramento    que de veras se lo ha hablado.
     Todavía lo disimula    y burlando se ha excusado.
  10   El rey va a tener la siesta,    y en un retreto se ha entrado;
     con un paje de los suyos    por la Cava ha enviado.
  12   La Cava, muy descuidada,    cumplió luego su mandado.
     El rey, luego que la vido,    hale de recio apretado,
  14   haciéndole mil ofertas,    si ella hacía su rogado.
     Ella nunca hacerlo quiso,    por cuanto él le ha mandado:
  16   y así el rey lo hizo por fuerza    con ella, y contra su grado.
     La Cava se fue enojada,    y en su cámara se ha entrado.
  18   No sabe si lo decir,    o si lo tener callado.
     Cada día gime y llora,    su hermosura va gastando.
  20   Una doncella, su amiga,    mucho en ello había mirado,
     y hablóle de esta manera,    de esta suerte le ha hablado:
  22   --Agora siento, la Cava,    mi corazón engañado,
     en no me decir lo que sientes    de tu tristeza y tu llanto.--
  24   La Cava no se lo dice;    mas al fin se lo ha otorgado:
     dice como el rey Rodrigo    la ha por fuerza deshonrado,
  26   y por que más bien lo crea,    háselo luego mostrado.
     La doncella que lo vido    tal consejo le ha dado:
  28   --Escríbeselo a tu padre,    tu deshonra demostrando.--
     La Cava lo hizo luego,    como se lo ha aconsejado,
  30   y da la carta a un doncel    que de la Cava es criado.
     Enbarcárase en Tarifa,    y en Ceuta la hubo levado,
  32   donde era su padre, el conde,    y en sus manos la hubo dado.
     Su madre, como lo supo,    grande llanto ha comenzado.
  34   El conde la consolaba    con que la haría bien vengado
     de la deshonra tan grande    que el rey les había causado.

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0296:2 Amores trata Rodrigo (á-o)            (ficha nº: 1383)

Versión de España. Documentada en 1570 en Canc. de rom., ed. de Medina, del año de 1570 y Cancionero llamado Flor de enamorados Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 3a, vol. I, pp. 10-11 (Del rey don Rodrigo.--III.).  036 hemist.  Música no registrada.

     Amores trata Rodrigo:    descubierto ha su cuidado;
  2   a la Cava se lo dize    de quien anda enamorado:
     --Mira, mi querida Cava,    mira agora lo que te hablo:
  4   darte he yo mi corazón,    y estaría a tu mandado.--
     La Cava, como es discreta,    en burlas lo ha tomado,
  6   respondió muy mesurada    y el gesto baxo humillado:
     --Pienso que burla tu Alteza    o quiere probar el vado;
  8   no me lo mandéis señor,    que perderé gran ditado.--
     Don Rodrigo le responde,    que conceda lo rogado:
  10   "que de este reino de España    puedes hacer tu mandado".
     Ella hincada de rodillas,    él la estava enamorando,
  12   sacándole está aradores    de su odorífera mano.
     Fué a dormir el rey la siesta,    por la Cava havía embiado.
  14   Cumplió el rey su voluntad    más por fuerça que por grado,
     por lo cual se perdió España    por aquel tan gran pecado.
  16   La malvada de la Cava    a su padre lo ha contado.
     Don Julián, que es el traidor    con moros se ha concertado
  18   que destruyesen a España    por lo haber así jurado.

Variantes: -5b como b. Flor de enamorados; -10a de estos reinos. Flor; -10b puede hacer a su mandado. Flor; -13b ha. Flor; -16a maldita. Flor; -18a destruyese. Canc. de rom.

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0296:3 Amores trata Rodrigo (á-o)            (ficha nº: 1384)

Versión de España. Documentada en 1573 en Timoneda, Rosa de amores (Romance del rey don Rodrigo). Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 3b, vol. I, pp. 11-12 (Del rey don Rodrigo.--IV.).  034 hemist.  Música no registrada.

     De amores trata don Rodrigo;    descubierto ha su cuidado;
  2   a la Cava se lo dize    de quien anda enamorado;
     sacándole está aradores    en sus haldas reclinado,
  4   y apretándole la mano    de esta suerte ha proposado:
     --Sepas, mi querida Cava,    que de ti estó apasionado;
  6   pido que me dés remedio,    pues todo está a tu mandado:
     mira, que lo que el rey pide,    ha de ser por fuerça, o grado.--
  8   La Cava, siendo discreta,    como en burlas lo ha tomado,
     respondióle mansamente,    el gesto bajo, humillado:
  10   --Pienso que burla la tu alteza,    o quiere probar el vado;
     no me pidas tal, señor,    que perderé gran ditado.--
  12   Don Rodrigo le responde,    que conceda lo rogado,
     y será reina de España    y de todo su reinado.
  14   No concediendo su ruego,    de la Cava se ha ausentado;
     fuérase a dormir la siesta,    y por ella huvo enviado.
  16   Cumplió el rey su voluntad    más por fuerza que por grado.
     La malvada de la Cava    a su padre lo ha contado,
  18   que es el conde don Julián;    el conde, muy agraviado,
     de vender a toda España    con moros se ha concertado.

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0018:1 En Ceuta está don Julián (á-a)            (ficha nº: 1385)

Versión de España. Documentada en 1550 en Canc. de rom. 1550, f. 125; Timoneda, Rosa española (Romance de cómo el conde don Julian, padre de la Cava, vendió a España) y Pliego suelto s. XVI, s. a. n. l. (Aquí se contienen cinco romances. El primero, de como fue vencido el rey don Rodrigo etc.) [Dicc. 709/710]. Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 4, vol. I, pp. 13-14 (Del rey don Dodrigo.--V.).  052 hemist.  Música no registrada.

     En Ceupta está Julián,    en Ceupta la bien nombrada:
  2   para las partes de aliende    quiere enviar su embajada;
     moro viejo la escrebia,    y el conde se la notaba;
  4   después de haberla escripto,    al moro luego matara.
     Embajada es de dolor,    dolor para toda España:
  6   las cartas van al rey moro    en las cuales le juraba
     que si le daba aparejo    le dará por suya España.
  8   Madre España, ¡ay de tí!    en el mundo tan nombrada
     de las partidas la mejor    la mejor y más ufana,
  10   Donde nace el fino oro,    y la plata no faltaba,
     dotada de hermosura,    y en proezas extremada;
  12   por un perverso traidor    toda eres abrasada,
     todas tus ricas ciudades    con su gente tan galana
  14   las domeñan hoy los moros    por nuestra culpa malvada,
     si no fueran las Astúrias,    por ser la tierra tan brava.
  16   El triste rey don Rodrigo,    él que entonces te mandaba,
     viendo sus reinos perdidos    sale a la campal batalla
  18   el cual en grave dolor    enseña su fuerza brava;
     mas tantos eran los moros    que han vencido la batalla.
  20   No paresce el rey Rodrigo,    ni nadie sabe do estaba.
     Maldito de tí, don Orpas,    obispo de mala andanza:
  22   en esta negra conseja    uno a otro se ayudaba.
     ¡Oh dolor sobre manera!    oh cosa nunca cuidada!
  24   que por sola una doncella,    la cual Cava se llamaba,
     causen estos dos traidores    que España sea domeñada,
  26   y perdido el rey señor,    sin nunca dél saber nada.

Variantes de Timoneda: -1b muy n.; --3a las escribe; --3b y él la carta le notaba; -5a es falta; -5b d. era p.; -6a Faltan este y los tres versos que le siguen ; -9a de las tres partes del mundo; -9b m. galana; -11b y en la nobleza estimada; -13b muy lozana; -14a las señorean; -16b entonces la. Con este verso acaba el romance en Tim.; -20b El pliego suelto lleva hasta aquí un texto casi idéntico con él del Canc. de rom.; desde este verso empero hasta al fin varía del todo, pues dice: ¡Oh dolor sobre manera, / y cosa nunca pensada!// que por causa de un traidor / España fue sujetada // al gran poder de Mahoma: / ¡cosa fue nunca pensada!//

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0019:1 Las huestes de don Rodrigo (í-a)            (ficha nº: 1386)

Versión de España. Documentada en 1547 en Canc. de rom. s. a., f. 127; Canc. de rom. 1550, fol. 126; Silva de 1550, t. I, fol. 44; Pl. s. gót., s. l. ni a., Biblioteca Nacional: Mdrid, R-9488; Pl. s. gót. sin l. ni a., Univ. de Praga, nº 39 [1550-1560 y Romances de Miles, 1550, fol. 132v. Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 5, vol. I, pp. 15-17 (Del rey don Rodrigo.--VI.).  060 hemist.  Música no registrada.

     Las huestes de don Rodrigo    desmayavan y huían
  2   cuando en la octava batalla    sus enemigos vencían.
     Rodrigo deja sus tiendas    y del real se salía:
  4   solo va el desventurado,    que no lleva compañía;
     el cavallo de cansado    ya mudar no se podía:
  6   camina por donde quiere,    que no le estorva la vía.
     El rey va tan desmayado    que sentido no tenía:
  8   muerto va de sed y hambre    que de velle era mancilla;
     ibva tan tinto de sangre,    que una brasa parecía.
  10   Las armas lleva abolladas,    que eran de gran pedrería;
     la espada lleva hecha sierra    de los golpes que tenía;
  12   el almete abollado    en la cabeça se le hundía;
     la cara lleva hinchada    del trabajo que sufría.
  14   Subióse encima de un cerro    el más alto que veía:
     dende allí mira su gente    cómo iva de vencida.
  16   D` allí mira sus vanderas,    y estandartes que tenía,
     cómo están todos pisados    que la tierra los cubría.
  18   Mira por los capitanes    que ninguno parescía;
     mira el campo tinto en sangre,    la cual arroyos corría.
  20   Él, triste de ver aquesto,    gran manzilla en sí tenía,
     llorando de los sus ojos    de esta manera dezía:
  22   --Ayer era rey de España,    oy no lo soy de una villa;
     ayer villas y castillos,    oy ninguno poseía;
  24   ayer tenía criados,    y gente que me servía,
     oy no tengo una almena    que pueda dezir que es mía.
  26   ¡Desdichada fue la hora,    desdichado fue aquel día
     en que nascí y eredé    la tan grande señoría,
  28   pues lo avía de perder    todo junto y en un día!
     ¡Oh muerte!, ¿por qué no vienes    y llevas esta alma mía
  30   de aqueste cuerpo mezquino,    pues te se agradecería?--

Variantes: 1-2 faltan en los pl. y demás versiones que empiezan con "Los vientos eran contrarios"; -3a tiendas, Silva 1ª; tierras los demás textos; -5ab cans. menear no se p., Pl. s, 5 rom. Praga y Madrid; cans. menearse no p., Floresta; -8b verle Rosa, Silva, Floresta; -10a lleva bolladas, Floresta; de p., Rosa, Silva, Floresta; -11a va hecha, Pl.s 5 Rom, Praga y Madrid; hecha una s., Rosa, Silva; era una cierra, Floresta; -12a almete abollado, Silva 1ª, Rom Miles; la c. le h., Rosa, Silva, Floresta; se hundía, Cº 1444, Pl. s. 5 Rom., Praga y madrid; -13 llevaba, Cº 1555, Floresta; -14a Subió enc., Floresta, e un, Pl. s. Madrid. 1550; q. allí avía, Rosa, Silva, Floresta. -15a de allí mirava, Rosa, Silva, Floresta; miró, {I| en otras eds de la Silva. -16a de allí, Pl. s. Praga, Cº 1550, Silva 1ª y las fuentes del romance anterior. -19b el cual a., Pl. s. 5 rom. Praga y madrid, Rosa, Silva, Floresta; -20b sentía Pl. s. Praga; -21 llorava, Rosa, Silva, Floresta; -22b y oy no, Floresta; -24b i oy ninguno me -3a tierras. Canc. de rom. s. a. y 1550; -12a de abollado. Canc. de rom. s. a. y 1550; -24b y gente que, Canc. de rom. s. a. y 1550; -25b ora no, Rosa, Silva; no t. ahora, Floresta; un almena, Pl. s. Madrid 1550; -27b tan gran reino y s., Rosa, Silva, Floresta; -28b junto en un, Floresta; -29b lleva, Pl. s. Praga y Madrid 1550; -30 deste c. tan m., Pl. s. 5 rom Praga y madrid; deste c, Pl. s. Madrid 1550; de este, Pl. s. Praga, Silva; te se Silva 1º.
Nota: De este romance se conoce una sola versión del s. XVI, conservada en los dos pliegos sueltos citados, de mediados del siglo. De una edición anterior de estos pliegos tomó el romance el Cº s. a.,, fol 127, de donde lo copian el Cº de 1550, fol. 126, la Silva primera, fol. 44 y los Romances de Miles, 1550, fol. 132.v. Rosa Española, la Silva de Mendaño, la Floresta de Tortajada y otro pliego suelto lo publican como continuación de Los vientos eran contrarios [véase la entrada siguiente.]

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0389:1 Profecía de la pérdida de España (í-a)            (ficha nº: 1387)

Versión de España. Documentada en 1573 en Pl. s. gót., s. l. ni a., Biblioteca Nacional: Mdrid, R-9477; Pliego Praga I, Pliego 38, 337; Timoneda, Rosa española; Silva de Mendaño, Granada, 1588, 2ª pte, p. 62 y Floresta de varios rom. (Romance de cómo se perdió España por causa del rey don Rodrigo), 1608. Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 5a, vol. I, pp. 17-18 (Del rey don Rodrigo.--VII.) y RTLH 1 (1957), nº 8, pp. 42-43.  052 hemist.  Música no registrada.

     Los vientos eran contrarios,    la luna estaba crescida,
  2   los peces davan gemidos    por el mal tiempo que hazía,
     cuando el buen rey don Rodrigo    junto a la Cava dormía,
  4   dentro de una rica tienda    de oro bien guarnescida.
     Trezientas cuerdas de plata    que la tienda sostenían;
  6   dentro avía cien donzellas    vestidas a maravilla:
     las cincuenta están tañendo    con muy extraña armonía,
  8   las cincuenta están cantando    con muy dulce melodía.
     Allí habló una doncella    que Fortuna se decía:
  10   --Si duermes, rey don Rodrigo,    despierta por cortesía,
     y verás tus malos hados,    tu peor postrimería,
  12   y verás tus gentes muertas,    y tu batalla rompida,
     y tus villas y ciudades    destruidas en un día;
  14   tus castillos fortalezas,    otro señor los regía.
     Si me pides quién lo ha hecho,    yo muy bien te lo diría:
  16   esse conde don Julián    por amores de su hija,
     porque se la deshonraste    y más d` ella no tenía.
  18   Juramento viene echando    que te ha de costar la vida.--
     Despertó muy congoxado    con aquella boz que oía;
  20   con cara triste y penosa    d` esta suerte respondía:
     --Mercedes a ti, Fortuna,    d` esta tu mensagería.--
  22   Estando en esto allegó    uno que nuevas traía:
     cómo el conde don Julián    las tierras le destruía.
  24   Apriesa pide el caballo,    y al encuentro le salía.
     Los contrarios son tantos    que esfuerzo no le valía,
  26   que capitanes y gentes    huía el que más podía.
    
Rodrigo deja sus tierras,    y del real se salía.

Variantes: -2b p. el t. q. Floresta; -3a el rey, Rosa, Silva, Floresta; -9a hablara, Rosa, Silva, Floresta; -10a si d. buen rey R., Floresta; -14a cast. y fort., Floresta; -10b las regía, Floresta; -16b por el amor de, Floresta; -18a viene haciendo, Floresta; -18b costra, Pl. s. Praga, errata que falta en el Pl. s. Madrid, por donde se ve que no salieron de una misma tirada. -19a enojado, Floresta; -22a en esto allegó, Rosa, Silva; e llegó, Floresta; -22b nuevas, Rosa, Silva, Floresta; -25a los enemigos son t., Rosa, Silva, Floresta; -26b huía, Rosa, Silva, Floresta.
Nota de los editores de RTLH: -23b Quizá en este verso acababa el romance tradicional. Los tres restantes están añadidos para empalmarlo con el otro romance Las huestes de don Rodrigo [0019], (la entrada anterior, nº1386).
Nota: Lo mismo señalan W.-H. en -27b con el «etc.», y en nota el comentario «Desde este verso el romance es casi idéntico con aquel que le precede, y hemos ya anotado a él las más notables variantes.» Es decir, a partir del verso 27 se trata del romance Las huestes de don Rodrigo. EP}

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0412:1 Ya se sale de la priesa (á-o)            (ficha nº: 1388)

Versión de España. Documentada en 1547 en Silva de 1550, tom. I, f. 45; Canc. de rom. s. a. f. 128 y Canc. de rom. 1550, f. 127 (Romance del rey don Rodrigo como fuyo de la batalla. Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 6, vol. I, pp. 19-21 (Del rey don Rodrigo.--VIII.).  074 hemist.  Música no registrada.

     Ya se sale de la priesa    el rey Rodrigo cansado;
  2   pusiérase hacia una parte    por de allí mirar su campo:
     ve que su gente se apoca,    y cómo va desmayando.
  4   Desque esto vido Rodrigo    no curó de mas mirallo,
     porque bien ve que los suyos    ya no pueden soportallo.
  6   Volvió las riendas apriesa,    da de espuelas al caballo,
     huyendo va a más andar.    Por un tremedal abajo;
  8   violo huir Aliastras,    un su capitán honrado;
     acordó seguir tras él,    mas nunca pudo hallarlo.
  10   Desque vio que no le halla,    a Toledo hubo llegado,
     donde quedara la corte,    y la reina había quedado.
  12   Pesábale por llevar    de su rey tan mal recaudo;
     en entrando por la puerta,    comenzó a decir llorando:
  14   --Ya, señora, no sois reina,    ya no tenéis ningún mando,
     porque en ocho batallas    perdistes todo el estado.
  16   Perdistes al rey Rodrigo    el vuestro marido honrado,
     porque le vi ir huyendo    muy malamente llagado
  18   y que la hora de agora    será muerto o cautivado.--
     La reina, sin oír más,    cayó tendida en su estrado;
  20   después de grandes cuatro horas    en su sentido ha tornado:
     manda Aliastras que cuente    todo como había pasado.
  22   Aliastras se lo cuenta,    que nada no había dejado.
     La reina con gran congoja    dijo: --Ya, lo he yo tragado,
  24   porque la noche pasada    un mal sueño había soñado
     y es que vía el rey Rodrigo    con el gesto muy airado,
  26   los ojos vueltos en sangre,    que iba muy apresurado
     para ir a vengar la muerte    del desdichado don Sancho,
  28   y que volvía sangriento,    y su cuerpo mal llagado,
     y que se llegaba a mí    y me tiraba del brazo,
  30   y decía estas palabras    muy fuertemente llorando:
     --Quédate adiós, reina triste,    quédate adiós, que me parto;
  32   los moros me han ya vencido,    los moros me han sojuzgado.
     No cures llorar mi muerte,    no cures llorar tu estado,
  34   procúrate de esconder    allá en lo más apartado;
     vete luego a las montañas    de aquel reino Asturiano,
  36   porque no hay otro remedio    si quieres quedar en salvo,
     porque España y lo demas    todo está ya sujetado.--

Variantes: -7b dromedal. Canc. de rom. s. a. y 1550; -9b mas no pudo él hallarlo. Canc. de rom. s. a. y 1550; --21a mandó. Canc. de rom. s. a. y 1550.

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0020:9 Penitencia del rey don Rodrigo (í-a) (í-a)            (ficha nº: 1389)

Versión de España. Documentada en 1547 en Silva de 1550, tom. I, f. 47 (Romance de la penitencia del rey don Rodrigo); Canc. de rom. s. a. f. 129; Canc. de rom. 1550, f. 129 y Timoneda, Rosa española (Romance de la penitencia que hizo el rey don Rodrigo). Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 7, vol. I, pp. 21-25 (Del rey don Rodrigo.--IX.).  116 hemist.  Música no registrada.

     Después que el rey don Rodrigo    a España perdido había,
  2   íbase desesperado    por donde más le placía.
     Métese por las montañas,    las más espesas que había,
  4   porque no lo hallen los moros    que en su seguimiento iban.
     Topado ha con un pastor    que su ganado traía,
  6   díjole: --¿Dime, buen hombre,    lo que preguntar quería:
     si hay por aquí poblado    o alguna casería
  8   donde pueda descansar,    que gran fatiga traía?--
     El pastor respondió luego    que en balde la buscaría,
  10   porque en todo aquel desierto    sola una ermita había
     adonde estaba un ermitaño,    que hacía muy santa vida.
  12   El rey fue alegre de esto    por allí acabar su vida.
     Pidió al hombre que le diese    de comer, si algo tenía.
  14   el pastor sacó un zurrón,    que siempre en él pan traía;
     diole d` él y de un tasajo    que acaso allí echado había
  16   El pan era muy moreno,    al rey muy mal le sabía;
     las lágrimas se le salen,    detener no las podía
  18   acordándose en su tiempo    los manjares que comía.
     Después que hubo descansado    por la ermita le pedía;
  20   el pastor le enseñó luego    por donde no erraría.
     El rey le dio una cadena,    y un anillo que traía:
  22   joyas son de gran valer    que el rey en mucho tenía.
     Comenzando a caminar,    ya cerca el sol se ponía,
  24   llegado es a la ermita    que el pastor dicho le había.
     Él, dando gracias a Dios,    luego a rezar se metía;
  26   después que hubo rezado    para el ermitaño se iba;
     hombre es de autoridad,    que bien se le parecía.
  28   Preguntóle el ermitaño    cómo allí fue su venida.
     El rey, los ojos llorosos,    aquesto le respondía:
  30   --El desdichado Rodrigo    yo soy, que rey ser solía.
     Vengo a hacer penitencia    contigo en tu compañía;
  32   no recibas pesadumbre    por Dios y Santa María.--
     El ermitaño se espanta,    por consolallo decía:
  34   --Vos cierto habéis elegido    camino cual convenía
     para vuestra salvación,    que Dios os perdonaría.--
  36   El ermitaño ruega a Dios    por si le revelaría
     la penitencia que diese    al rey que le convenía.
  38   Fuéle luego revelado    de parte de Dios un día
     que le meta en una tumba    con una culebra viva
  40   y esto tome en penitencia    por el mal que hecho había.
     El ermitaño al rey    muy alegre se volvía:
  42   contóselo todo al rey    cómo pasado lo había.
     El rey de esto muy gozoso    luego en obra lo ponía;
  44   métese como Dios manda    para allí acabar su vida.
     El ermitaño muy santo    mírale el tercero día.
  46   Dice: --¿Cómo os va, buen rey?    ¿Vaos bien con la compañía?
     --Hasta ahora no me ha tocado    porque Dios no lo quería.
  48   Ruega por mí, el ermitaño,    porque acabe bien mi vida.--
     El ermitaño lloraba,    gran compasión le tenía;
  50   comenzóle a consolar    y esforzar cuanto podía.
     Después vuelve el ermitaño    a ver si ya muerto había;
  52   halla que estaba rezando    y que gemía y plañía
     Preguntóle cómo estaba:    --Dios es en la ayuda mía;--
  54   respondió el buen rey Rodrigo:    --La culebra me comía;
     cómeme ya por la parte    que todo lo merecía,
  56   por donde fue el principio    de la mi muy gran desdicha.--
     El ermitaño lo esfuerza,    el buen rey allí moría.
  58   Aquí acabó el rey Rodrigo,    al cielo derecho se iba.

Variantes: -3b que vía. Canc. de rom. s. a. y 1500; las más ásperas que había. Tim.; -8b sentía. Tim.; -12a El rey holgárase de ello. Tim.; -13a pastor. Tim.; -14b do la provisión traía. Tim.; -15a diole pan. Tim.; -15b que en él dentro. Tim.; -22a valor. Tim.; -23b ya que el sol se retraía. Tim.; -29b Con vergüenza. Tim.; -40b tenía. Tim.; -42a contóselo por extenso. Tim.; -44a mandó. Canc. de rom. s. a. y 1550; -47a no me ha tocado hasta agora. Tim.; -48a rogad por mí, hombre santo. Tim.; -51b a ver el muerto sería. Tim.; -52a halló. Canc. de rom. s. a., ed. de 1550 y Tim.; -54b La lección de Cervantes (Don Quijote, Parte II. cap. 33 en estos versos es: ya me comen, ya me comen / por do más pecado había.//; -57b Con este verso acaba el texto de Tim.

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0013:1 Nacimiento de Bernardo del Carpio (á-a)            (ficha nº: 1390)

Versión de España. Documentada en 1550 en Canc, de rom. 1550 f. 135 (Romance de Bernaldo del Carpio). Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 8, vol. I, p. 26, Romances sobre Bernardo del Carpio.  016 hemist.  Música no registrada.

     En los reinos de León    el casto Alfonso reinaba:
  2   hermosa hermana tenía,    doña Jimena se llama.
     Enamorárase de ella    ese conde de Saldaña,
  4   mas no vivía engañado,    porque la infanta lo amaba.
     Muchas veces fueron juntos,    que nadie lo sospechaba;
  6   de las veces que se vieron    la infanta quedó preñada.
     La infanta parió a Bernaldo,    y luego monja se entraba;
  8   mandó el rey prender al conde    y ponerle muy gran guarda.

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1524:1 En corte del casto Alfonso (í-a)            (ficha nº: 1391)

Versión de España. Documentada en 1547 en Canc. de rom. s. a. f. 136; Silva de 1550. t. I. f. 55 y Canc. de rom. 1550, f. 135 (Romance de Bernaldo del Carpio que cuenta[n], cómo estando en las cortes del rey don Alfonso el Casto supo como el mesmo rey su señor tenía preso a su padre, ...). Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 9, vol. I, pp. 27-29 (De Bernardo del Carpio.--II.).  080 hemist.  Música no registrada.

     En corte del casto Alfonso    Bernaldo a placer vivía,
  2   sin saber de la prisión    en que su padre yacía.
     A muchos pesaba de ella,    mas nadie gelo decía.
  4   Non osaba ninguno,    que el rey gelo defendía,
     y sobre todos pesaba    a dos deudos que tenía;
  6   uno era Vasco Meléndez,    a quien la prisión dolía,
     y el otro Suero Velásquez,    que en el alma lo sentia.
  8   Para descubrir el caso    en su poridad metían
     a dos dueñas fijas dalgo,    que eran de muy gran valía;
  10   una era Urraca Sánchez,    la otra dicen María,
     Meléndez era el renombre    que sobre nombre tenía.
  12   Con estas dueñas fablaron    en gran poridad un día,
     diciendo: --Nos vos rogamos    señoras, por cortesía,
  14   que le digáis a Bernaldo,    por cualquier manera ovía,
     cómo yace preso el conde    su padre, don Sancho Díaz;
  16   que trabaje de sacarlo,    si pudiere, en cualquier guisa,
     que nos al rey le jurarnos    que de nos non lo sabría.--
  18   Las dueñas, cuando lo oyeron,    a Bernaldo lo decían.
     Cuando Bernaldo lo supo    pesóle a gran demasía,
  20   tanto que dentro en el cuerpo    la sangre se le volvía.
     Yendo para su posada    muy grande llanto hacía;
  22   vestióse paños de duelo,    y delante el rey se iba.
     El rey cuando así lo vido    de esta suerte le decía:
  24   --Bernaldo, ¿por aventura    cobdicias la muerte mía?--
     Bernaldo dijo: --Señor,    vuestra muerte no quería,
  26   más duéleme que está preso    mi padre gran tiempo había.
     Señor, pidoos por merced,    y yo vos lo merecía,
  28   que me lo mandedes dar.--    Empero el rey, con gran ira,
     le dijo: --Partíos de mí,    y no tengáis osadía
  30   de más esto me decir,    ca sabed que os pesaría:
     ca yo vos juro y prometo    que en cuantos días yo viva
  32   que de la prisión no veades    fuera a vuestro padre un día.--
     Bernaldo, con gran tristeza,    aquesto al rey respondía:
  34   --Señor, rey sois, y faredes    a vuestro querer y guisa;
     empero yo ruego a Dios,    también a Santa María,
  36   que vos meta en corazón    que lo soltedes aina,
     ca yo nunca dejaré    de vos servir todavía.--
  38   Mas el rey con todo esto    amábale en demasía
     y ansí se pagaba d` él    tanto cuanto más le vía,
  40   por lo cual siempre Bernaldo    ser fijo del rey creía.

Variante: -23a vio. Canc. de rom. s. a. y 1550.
Nota: sigue el epígrafe: . . ., el cual gelo pidió de merced, y no gelo dando hizo grande estrago en la tierra.

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1514:1 Alfonso el Casto ofrece el reino a Carlomagno (á-o)            (ficha nº: 1392)

Versión de España. Documentada entre 1547 y 1549. en Silva de rom, 1550, t. I. f. 59; Canc. de rom. s. a. f. 139 y Canc. de rom. 1550, f. 140. Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 10, vol. I, pp. 29-31 (De Benardo del Carpio.--III.).  074 hemist.  Música no registrada.

     Andados treinta y seis años    del rey don Alfonso el Casto,
  2   en la era de ochocientos    y cincuenta y tres ha entrado
     el número de esta cuenta,    y el rey ha más reposado,
  4   faciendo en León sus cortes,    y habiendo a ellas llegado
     los altos hombres del reino    y los de mediano estado,
  6   mientras las cortes se facen    el rey facer ha mandado
     generales alegrías,    con que a la corte ha alegrado,
  8   corriendo cada día toros    y bohordando tablados.
     Don Arias y don Tibalte,    dos condes de gran estado,
  10   eran tristes además    cuando vieron que Bernaldo
     no entraba en aquellas fiestas,    a los cuales ha pesado,
  12   porque no ha entrado en ellas    les era gran menoscabo,
     y eran menguadas las cortes    no habiendo a ellas andado.
  14   Después de haberse entre sí    ambos a dos acordado,
     suplicaron a la reina    que le dijese a Bernaldo,
  16   que por su amor cabalgase,    y que lanzase al tablado.
     Folgando la reina de ello,    a Bernaldo lo ha rogado,
  18   diciéndo: --Yo vos prometo    de que al rey haya hablado,
     yo le pida a vuestro padre,    ca no me lo habrá negado.--
  20   Bernaldo cabalgó entonces,    y fue a complir su mandado:
     llegando delante el rey,    con tanta furia ha tirado,
  22   que esforzándose en sus fuerzas,    el tablado ha quebrantado.
     El rey desque esto fue fecho    fuése a yantar al palacio.
  24   Don Tibalte y Arias, godos,    a la reina le han membrado
     que cumpliese la merced    que a Bernaldo le ha mandado.
  26   La reina fue luego al rey,    la cual así le ha fablado:
     --Mucho vos ruego, señor    que me déis, si os viene en grado,
  28   al conde don Sancho Díaz,    que tenéis aprisionado;
     ca este es el primer don    que yo vos he demandado.--
  30   El rey cuando aquesto oyó    gran pesar hubo tomado,
     y mostrando grande enojo,    esta respuesta le ha dado:
  32   --Reina, yo non lo faré,    no vos trabajéis en vano,
     ca non quiero quebrantar    la jura que hube jurado.--
  34   La reina fincó muy triste    porque el rey no se lo ha dado,
     mas Bernaldo en gran manera    fue de esto mal enojado,
  36   acordando de irse al rey    a suplicarle de cabo
     le diese a su padre el conde,    y si no, desafiallo.

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1542:1 En gran pesar y tristeza era el valiente Bernardo (á-o)            (ficha nº: 1393)

Versión de España. Documentada en 1550 en Silva de 1550. t. I, f. 60; Canc. s. a. f. 140 y Canc. 1550, f. 1-11. Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 11, vol. I, pp. 32-35 (De Benardo del Carpio.--IV.).  100 hemist.  Música no registrada.

     En gran pesar y tristeza    era el valiente Bernaldo,
  2   por ver a su padre preso    y no poder libertallo.
     Vestidos paños de duelo,    y de sus ojos llorando,
  4   se lo pidió de merced    al rey don Alfonso el Casto,
     el cual dar no se lo quiso,    mas por respuesta le ha dado:
  6   --Que de decirlo otra vez    no fuese jamás osado,
     ca si lo osase facer    con su padre haría echarlo.--
  8   Bernaldo cuando esto vido    al rey así ha fablado:
     --Señor, por cuanto os serví    ya debiérades soltallo;
  10   bien remembrarse vos debe,    si non se vos ha olvidado,
     de cómo vos acorrí    cuando vos tenían cercado
  12   los moros en Benavente,    andando en la lid lidiando,
     en la cual sabéis que os vistes    en muy peligroso estado
  14   con gente del rey Orés    que la tierra os habían entrado
     y vos dijístesme entonces    que vos pidiese a mi grado
  16   un don cualquier que quisiese    de vos me sería dado:
     yo pedíos a mi padre,    y por vos me fue otorgado.
  18   Otrosí cuando lidiastes    con Alzamán el pagano,
     que yacía sobre Zamora    teniendo cerco asentado,
  20   bien sabedes lo que aí fice    para sacaros en salvo.
     Desque la lid fue vencida    vuestra fe me hubistes dado
  22   de darme a mi padre el conde    libre, suelto, vivo y sano.
     Y también cuando os tenían    cercado en el mismo grado
  24   los moros cerca del río    que Horbi era llamado
     y vos daban muy gran priesa,    que fuera escapar milagro,
  26   y estando en horas de muerte    llegué yo por aquel cabo,
     y bien sabéis lo que fice,    y cómo os hube librado.
  28   Agora pues que me veo    ser de vos tan mal pagado,
     que a mi padre no me dais,    habiéndomelo mandado,
  30   de vos me quito, y no quiero    ser ya más vuestro vasallo.
     Y rieto todos aquellos    cuantos son de vuestro bando,
  32   para en cualquiera lugar    que los hubiere fallado,
     si más pudiere que ellos,    como enemigo contrario.--
  34   De esto fue el rey muy sañudo,    y díjole así a Bernaldo:
     --Bernaldo, pues que así es,    que me salgades, vos mando,
  36   desde hoy en nueve días    de mi tierra y mi reinado,
     y no vos falle yo ende,    que vos digo, sí vos fallo
  38   después que fuere complido    el término que os señalo,
     que vos mandaré echar    donde vuestro padre ha estado.--
  40   Bernaldo entonces se fue    para Saldaña enojado,
     y luego Vasco Meléndez,    que en sangre le era llegado,
  42   y también Suero Velázquez,    que era su deudo cercano,
     y don Nuño de León,    deudo otrosí de Bernaldo,
  44   viendo que así se partía    y que del rey iba airado,
     despidiéronse del rey    y besáronle la mano,
  46   y fuéronse para Saldaña,    con Bernaldo se han juntado.
     Bernaldo comenzó entonces    a facer gran mal y daño;
  48   corrió la tierra de León,    fizo en ella gran estrago.
     Duraron aquestas guerras,    que hubo entre el rey y Bernaldo,
  50   gran tiempo, fasta que fue    muerto Alfonso, el rey casto.

Variantes: -14b había. Silva; -22b salvo. Silva; -27a sabréis. Canc. de rom. s. a. y 1550; -28a Yo. Canc. de rom. s. a. y 1550; -31a riepto. Silva.

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0297:1 Por las riberas de Arlanza (á-a)            (ficha nº: 1394)

Versión de España. Documentada en 1573 en Timoneda, Rosa Española. Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 12, vol. I, pp. 35-36 (Bernardo del Carpio.--V.) y RTLH 1 (1957), nº 2b, pp. 185-186.  056 hemist.  Música no registrada.

     Por las riberas de Arlanza    Bernardo del Carpio cabalga
  2   con un caballo morcillo    enjaezado de grana,
     gruesa lanza en la su mano,    armado de todas armas.
  4   Toda la gente de Burgos    le mira como espantada,
     porque no se suele armar    sino a cosa señalada
  6   Tambien lo miraba el rey,    que fuera vuela una garza;
     diciendo estaba a los suyos:    --Esta es una buena lanza:
  8   si no es Bernardo del Carpio,    este es Muza él de Granada.--
     Ellos estando en aquesto,    Bernardo que allí llegaba,
  10   ya sosegado el caballo,    no quiso dejar la lanza;
     mas puesta encima del hombro    al rey de esta suerte hablaba:
  12   --Bastardo me llaman, rey,    siendo hijo de tu hermana
     y del noble Sancho Díaz,    ese conde de Saldaña
  14   dicen que ha sido traidor,    y mala mujer tu hermana.
     Tú y los tuyos lo habéis dicho,    que otro ninguno no osara:
  16   mas quien quiera que lo ha dicho    miente por medio la barba;
     mi padre no fue traidor,    ni mi madre mujer mala,
  18   porque cuando fui engendrado    ya mi madre era casada.
     Pusiste a mi padre en hierros,    y a mi madre en órden santa,
  20   y por que no herede yo    quieres dar tu reino a Francia.
     Morirán los castellanos    antes de ver tal jornada:
  22   montañeses, y leoneses,    y esa gente esturiana,
     y ese rey de Zaragoza    me prestará su compaña
  24   para salir contra Francia    y darle cruda batalla;
     y si buena me saliere,    será el bíen de toda España;
  26   si mala, por la república    moriré yo en tal demanda.
     Mi padre mando que sueltes    pues me diste la palabra;
  28   si no, en campo, como quiera    te será bien demandada.

Nota: «Este romance», dice el señor Durán, «es muy popular. Lope de Vega le sigue casi todo en su comedia de las Mocedades de Bernardo del Carpio.»--Y a este romance se referiría la cuarteta que cita el señor Depping (I. p. 68), creyendo el romance perdido: Para tomar de su tío / el rey Alfonso venganza, // sale corriendo Bernardo / por las riberas de Arlanza //.

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0027:2 Bernardo se entrevista con el rey (á)            (ficha nº: 1395)

Versión de España. Documentada en 1550 en Silva de 1550. t. II. f. 85 (Romance de Bernaldo del Carpio). Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 13, vol. I, pp. 37-40 (Bernardo del Carpio.--VI.) y RTLH 1 (1957), nº 1b, pp. 154-155.  108 hemist.  Música no registrada.

     Las cartas y mensajeros    del rey a Bernaldo van:
  2   que vaya luego a las cortes,    para con él negociar.
     No quiso ir allá Bernaldo,    que mal recelado se ha,
  4   las cartas echó en el fuego,    los suyos manda juntar.
     Desque los tuvo juntados    comenzóles de hablar:
  6   --Cuatrocientos soys, los míos,    los que coméis el mi pan,
     nunca fuisteis repartidos,    agora os repartirán:
  8   en el Carpio queden ciento    para el castillo guardar;
     y ciento por los caminos,    que a nadie dejéis pasar;
  10   doscientos iréis comigo    para con el rey hablar.
     Si mala me la dijere,    peor se la entiendo tornar.--
  12   Con esto luego se parte    y comienza a caminar,
     por sus jornadas contadas    llega donde el rey está.
  14   De los doscientos que lleva    los ciento mandó quedar,
     para que tengan segura    la puerta de la ciudad;
  16   con los ciento que le quedan    se va al palacio real,
     cincuenta deja a la puerta    que a nadie dejen pasar;
  18   treinta deja a la escalera    por el subir y el bajar;
     con solamente los veinte    a hablar con el rey se va.
  20   A la entrada de una sala    con él se vino a topar,
     allí le pidió la mano,    mas no gela quiso dar.
  22   --Dios vos mantenga, buen rey,    y a los que con vos están.
     Decí ¿á qué me habéis llamado,    o qué me queréis mandar?
  24   Las tierras que vos me distes,    ¿por qué me las queréis quitar?--
     El rey, como está enojado,    aun no le quiere mirar,
  26   a cabo de una gran pieza    la cabeza fuera alzar.
     --Bernaldo, mal seas venido,    traidor, hijo de mal padre,
  28   díte yo el Carpio en tenencia,    tómastelo en heredad.
     --Mentides, buen rey, mentides,    que no decides verdad,
  30   que nunca yo fui traidor,    ni lo hubo en mi linaje.
     Acordárseos debiera    de aquella del Romeral,
  32   cuando gentes extranjeras    a vos querían matar.
     Matáron vos el caballo,    a pie vos vide yo andar;
  34   Bernaldo como traidor    el suyo vos fuera a dar,
     con una lanza y adarga    ante vos fue a pelear.
  36   Allí maté a dos hermanos,    ambos hijos de mi padre,
     que obispos ni arzobispos    no me quieren perdonar.
  38   El Carpio entonces me distes,    sin vos lo yo demandar.
     --Nunca yo tal te mandé,    ni lo tuve en voluntad.
  40   Prendeldo, mis caballeros,    que atrevido se me ha.--
     Todos le estaban mirando,    nadie se le osa llegar;
  42   revolviendo el manto al brazo    la espada fuera a sacar.
     --¡Aquí, aquí, los mis doscientos,    los que coméis el mi pan!
  44   que hoy es venido el día    que honra habéis de ganar.--
     El rey como aquesto vido,    procuróle de amansar:
  46   --Malas mañas has, sobrino,    no las puedes olvidar,
     lo que hombre te dice en burla    a veras lo quieres tomar;
  48   si lo tienes en tenencia,    yo te lo do en heredad,
     y si fuere menester,    yo te lo iré a segurar.--
  50   Bernaldo que esto le oyera    esta respuesta le da:
     --El castillo está por mí,    nadie me lo puede dar;
  52   quien quitármelo quisiere,    procurarle he de guardar.--
     El rey que le vio tan bravo    dijo por le contentar:
  54   --Bernaldo, tente en buen hora    con tal que tengamos paz.--

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0027:3 Bernardo se entrevista con el rey (ó)            (ficha nº: 1396)

Versión de España. Documentada en 1550 en Canc. de rom. 1550 f. 137r. Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 13a, vol. I, pp. 40-42 (Bernardo del Carpio.--VII.) y RTLH 1 (1957), nº 1a, pp. 153-154.  072 hemist.  Música no registrada.

     Con cartas y mensajeros    el rey al Carpio envió;
  2   Bernaldo, como es discreto,    de traición se receló;
     las cartas echó en el suelo    y al mensajero habló:
  4   --Mensajero eres, amigo,    no mereces culpa, no;
     mas a el rey que acá te envía    dígaslo tú esta razon:
  6   que no lo estimo yo a él,    ni aun cuantos con él son,
     mas por ver lo que me quiere,    todavía allá iré yo.--
  8   Y mandó juntar los suyos:    d` esta suerte les habló:
     --Cuatrocientos sois, los míos,    los que comedes mi pan:
  10   los ciento irán al Carpio,    para el Carpio guardar;
     los ciento por los caminos,    que a nadie dejen pasar;
  12   doscientos iréis conmigo    para con el rey hablar.
     Si mala me la dijere    peor se la he de tornar.--
  14   Por sus jornadas contadas    a la corte fue a llegar.
     --Manténgavos Dios, buen rey,    y a cuantos con vos están.
  16   --Mal vengades vos, Bernaldo,    traidor, hijo de mal padre:
     dite yo el Carpio en tenencia,    tú tómaslo de heredad.
  18   --Mentides, el rey, mentides,    que no dices la verdad;
     que si yo fuese traidor,    a vos os cabría en parte.
  20   Acordársevos debía    de aquella del encinal,
     cuando gentes extranjeras    allí os trataron tan mal,
  22   que os mataron el caballo    y aun a vos querían matar.
     Bernaldo como traidor    de entre ellos os fue a sacar.
  24   Allí me distes el Carpio    de juro y de heredad;
     prometístesme a mi padre,    no me guardastes verdad.
  26   --Prendeldo, mis caballeros,    que igualado se me ha.
     --Aquí, aquí, los mis doscientos,    los que comedes mi pan,
  28   que hoy era venido el día    que honra habemos de ganar.--
     El rey, de que aquesto viera,    d` esta, suerte fue a hablar:
  30   --¿Qué ha sido aquesto, Bernaldo,    que así enojado te has?
     Lo que hombre dice de burla    ¿de véras vas a tomar?
  32   Yo te dó el Carpio, Bernaldo,    de juro y de heredad.
     --Aquesas burlas, el rey,    no son burlas de burlar.
  34   Llamástesme de traidor,    traidor, hijo de mal padre;
     el Carpio yo no lo quiero,    bien lo podéis vos guardar,
  36   que cuando yo lo quisiere,    muy bien lo sabré ganar.--

Notas: -5a lo suyo sería al rey (sic); -5b el texto impreso dice diga le (sic).

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0291:1 Desafío de don Urgel y Bernardo (á-o)            (ficha nº: 1397)

Versión de España. Documentada en 1600 en un pliego suelto del XVI. Aquí comiença un romance de un desafio entre don Urgel y Bernardo del Carpio. (Romance de un desafio entre don Urgel y Bernardo del Carpio) [Praga I, pl. 1, 1-4; Dicc. 707]. Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 14, vol. I, pp. 42-47 (Bernardo del Carpio.--VIII.).  168 hemist.  Música no registrada.

     En las cortes de León    gran fiesta se ha pregonado,
  2   mandáralas pregonar    el rey don Alfonso el Casto.
     Todos los grandes del reino,    que supieron su mandado,
  4   como vasallos leales    prestamente se han juntado.
     Todo género de fiestas    en León se ha celebrado,
  6   porque el rey muy francamente    sus haberes ha gastado:
     unos sacan invenciones,    otros salen disfrazados;
  8   unos muy reñida justa,    otros torneo han cercado;
     unos juegan a las cañas    otros corren sus caballos;
  10   unos lidian bravos toros,    otros juegan a los dados.
     Pero aqueste claro día    envidia lo ha eclipsado:
  12   un extaño caballero    ante el rey se ha presentado,
     armado de todas armas    y el caballo encubertado,
  14   blandiendo una gruesa lanza,    bien apuesto y divisado;
     demandó seguro al rey    para un caso señaladó.
  16   Según que lo demandó    por el rey le fue otorgado.
     Por medio de la gran plaza    dice muy determinado:
  18   --Si hay algún caballero    que salga conmigo al campo,
     probaré que soy mejor,    y de mejor rey vasallo.--
  20   Sus palabras descorteses    a todos han alterado;
     conocido fue de algunos    ser Urgel el esforzado,
  22   uno de los doce pares,    mucho temido y dudado.
     Bien había caballeros    que le hubieran demandado
  24   aquellas locas palabras    que ante su rey ha hablado;
     mas no osaron por temor,    que el rey estaba enojado
  26   de una líd que fue otorgada    otra vez sin su mandado;
     también porque sabían    que el rey estaba inclinado
  28   para dar el plazo y honra    a su sobrino Bernaldo.
     Soberbio está don Urgel,    porque nadie lo ha reptado.
  30   Iban dueñas y doncellas,    todas hacen cruel llanto,
     porque en la flor de Castilla    un frances se haya nombrado.
  32   El buen rey con gran enojo    abajóse del andamio
     por los cantones y plazas    pregonar había mandado:
  34   que cualquiera que venciese    aquel frances tan osado,
     le hará grandes mercedes,    y le dará un condado.
  36   Los castellanos con saña    dicen: --Salga don Bernardo.--
     A buscallo iba el buen rey    con diligencia y cuidado.
  38   Dentro en la iglesia mayor    prestamente fue hallado:
     haciendo estaba oración    al apostol Santiago.
  40   --Manténgaos Dios, sobrino.    --Señor, seáis bien llegado.--
     Allí hablara el buen rey,    bien oiréis lo que ha hablado:
  42   --Todas las gentes de España    han venido a mi llamado;
     solo vos, mi buen sobrino,    os andáis de mí apartando,
  44   que no queréis ver mis fiestas,    y estáis de mí despagado.
     --Aqueso, mi buen señor,    vuestra alteza lo ha causado,
  46   que tiene preso a mi padre    con guarda y aherrojado,
     y no es justo, estando preso,    que yo esté regocijado.
  48   --Pues si vos queréis, sobrino,    obedecer mi mandado,
     haré libre a vuestro padre,    aunque mal me hubo enojado.--
  50   Don Bernardo que lo oyera,    en el suelo arrodillado
     besó las manos al rey    por el bien que le ha otorgado,
  52   protestando de servillo    como bueno y fiel criado.
     Luego el rey le dió la cuenta    de todo lo que ha pasado:
  54   de cómo un frances soberbio    los había desafiado.
     Don Bernardo que lo supo,    mal lo había amenazado.
  56   Por todos los ricos hombres    que el rey tenía a su lado,
     con ricas y fuertes armas    Bernardo fue luego armado:
  58   danle un caballo del rey,    el mejor y más preciado,
     terciada lleva la lanza,    y el escudo embrazado,
  60   contorneando el caballo    a la plaza fue llegado.
     Quien miraba su postura    le quedaba aficionado:
  62   era diestro y animoso,    bien dispuesto y mesurado.
     Para hacer la batalla    jueces les han señalado,
  64   pártenles el campo y sol,    por que nadie esté agraviado.
     A la segunda carrera    el frances fue derribado.
  66   Bernardo con gran presteza    del caballo fue apeado;
     ponen mano a las espadas,    cada cual muy denodado,
  68   hiérense por todas partes    con rigor desmesurado,
     tan bravos golpes se daban,    que el rey estaba espantado.
  70   De los escudos y mallas    todo el campo está sembrado;
     mas un punto de flaqueza    ninguno ha demostrado.
  72   Sin conocerse ventaja    tres horas han peleado.
     Para recebir aliento    un poco se hán apartado.
  74   Para tornar a la lid    Bernardo se ha anticipado
     y con saña que tenía    de esta suerte le ha hablado
  76   --Desdícete, caballero,    si no, serás castigado.
     --Aquesto, dijo el frances,    no lo he acostumbrado,
  78   morir puedo en la batalla;    mas no vivir deshonrado.--
     De la sangre que perdia    andaba desatinado;
  80   como muerto cayó en tierra,    de las fuerzas despojado.
     Don Bernardo lo sacó    de la raya do han lidiado.
  82   Así quedó vencedor,    y el frances fue deshonrado
     y después en Roncesvalles    le acabó de dar su pago,
  84   que en muy reñida batalla    la cabeza le ha cortado.

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0804:1 La infanta navarra libera al conde castellano (í-a)            (ficha nº: 1398)

Versión de España. Documentada en 1550 en Canc. de rom. 1550 f. 168 (De la prisión del conde Fernán Gonzáles). Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 15, vol. I, pp. 48-51 (Romances del conde de Castilla, Fernán González).  110 hemist.  Música no registrada.

     Preso está Fernán González,    el gran conde de Castilla;
  2   tiénelo el rey de Navarra    maltratado a maravilla.
     Vino allí un conde normando    que pasaba en romería,
  4   supo qu` este hombre famoso    en cárceles padecía.
     Fuése para Castroviejo,    donde el conde residía;
  6   dádivas daba al alcaide    si dejar velle quería:
     el alcaide fue contento    y las prisiones le abria.
  8   Mucho los condes hablaron.    El normando se salía,
     fuése donde estaba el rey    con lo que pensado había.
  10   Procuró ver a la infanta,    que era fermosa y cumplida,
     animosa y muy discreta,    de persona muy crecida.
  12   Tanto procura de vella,    qu` esto le hablara un día:
     --Dios vos lo perdone, infanta,    Dios, también Santa María,
  14   que por vos se pierde un hombre,    el mejor que se sabía;
     por vos se causa gran daño,    por vos se pierde Castilla:
  16   los moros entran en ella    por no ver quién la regía,
     que por veros muere preso;    por amor de vos moría.
  18   ¡Mal pagáis amor, infanta,    a quien tanto en vos confía!
     Si no remediáis al conde    seréis muy aborrecida,
  20   y si por vos saliese    seréis reina de Castilla.--
     Tan bien le habla el normanno    que a la infanta enternecía,
  22   determina de librallo    si por mujer la quería.
     El conde selo promete;    a vello la infanta iba.
  24   --No temáis--, dijo, --señor,    que, yo os daré la salida.--
     Y engañando aquel alcaide,    salen los dos de la villa.
  26   Toda la noche anduvieron    hasta que el alba reía.
     Escondidos en un bosque,    un arcipreste los vía,
  28   que venía andando a caza    con un azor que traía.
     Amenázalos con muerte,    si la infanta no ofrecía
  30   de folgar allí con ella,    si no, que al rey los traería.
     El conde, más cruda muerte    quisiera que lo que oía;
  32   pero la discreta infanta    dando esfuerzo le decía:
     --Por vuestra vida, señor,    más que esto hacer debría,
  34   que no se sabrá esta afrenta    ni se dirá en esta vida.--
     Priesa daba el arcipreste,    y amenaza todavía.
  36   Con grillos estaba el conde.    y sin armas se veía;
     mas, viendo que era forzado,    como puede se desvía.
  38   Apártala el arcipreste;    de la mano la traía,
     y cuando abrazalla quiso    ella de él muy fuerte huía:
  40   los brazos le ha embarazado,    socorro al conde pedia,
     el cual vino apresurado,    aunque correr no podía.
  42   Quitádole ha al arcipreste    un cuchillo que traía,
     y con él le diera el pago    que su aleve merecía.
  44   Ayudándole la infanta,    camina todo aquel día.
     A la bajada de un puente    ven muy gran caballería;
  46   gran miedo tienen en vella,    porque creen que el rey la envía.
     La infanta tiembla y se muere,    en el monte se escondía;
  48   mas el conde, más mirando,    daba voces de alegría:
     --Salid, salid, doña Sancha,    ved el pendón de Castilla,
  50   míos son los caballeros,    que a mi socorro venían.--
     La infanta con gran placer    a vellos luego salía.
  52   Conocidos de los suyos,    con alarido venían:
     --Castilla--, vienen diciendo,    --cumplida es la jura hoy día.--
  54   A los dos besan la mano,    a caballo los subían.
     Así los traen en salvo    al condado de Castilla.

Variante: -19a remediéis. Canc. de 1550.

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0809:1 Castellanos y leoneses (ó-e)            (ficha nº: 1399)

Versión de España. Documentada en 1547 en Canc. de rom. 1550, f. 165v (Romance del rey don Sancho Ordoñez ); Silva de 1550 t. I. f. 83; Canc. de rom. s. a. f. 161. Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 16, vol. I, pp. 51-54 (Del conde Fernán González.--II.).  088 hemist.  Música no registrada.

     Castellanos y leoneses    tienen grandes divisiones.
  2   El conde Fernán González    y el buen rey don Sancho Ordóñez:
     sobre el partir de las tierras,    ahí pasan malas razones:
  4   llamánse hideputas,    hijos de padres traidores;
     echan mano a las espadas,    derriban ricos mantones.
  6   No les pueden poner treguas    cuantos en la corte sone;
     pónenselas dos frailes,    aquesos benditos monjes:
  8   el uno es tío del rey,    el otro hermano del conde;
     pónenlas por quince días,    que no pueden por más, non,
  10   que se vayan a los prados    que dicen de Carrión.
     Si mucho madruga el rey,    el conde no dormía, no;
  12   el conde partió de Burgos,    y el rey partió de León;
     venido se han a juntar    al vado de Carrión
  14   y a la pasada del río    movieron una quistíon:
     los del rey que pasarían,    y los del conde que non.
  16   El rey, como era risueño,    la su mula revolvió;
     el conde con lozanía    su caballo arremetió;
  18   con el agua y el arena    al buen rey ensalpicó
     Allí hablara el buen rey,    su gesto muy demudado:
  20   --Buen conde Fernán González,    mucho sois deamesurado
     si no fuera por las treguas    que los monjes nos han dado,
  22   la cabeza de los hombros    ya vos la oviera quitado,
     con la sangre que os sacara    yo tiñera aqueste vado.--
  24   El conde le respondiera,    como aquel que era osado:
     --Eso que decís, buen rey,    véolo mal aliñado;
  26   vos venís en gruesa mula,.    yo en ligero caballo;
     vos traéis sayo de seda,    yo traigo un arnés tranzado;
  28   vos traéis alfanje de oro,    yo traigo lanza en mi mano,
     vos traéis cetro de rey,    yo un venablo acerado;
  30   vos con guantes olorosos,    yo con los de acero claro;
     vos con la gorra de fiesta,    yo con un casco afinado;
  32   vos traéis ciento de mula,    yo trescientos de caballo.--
     Ellos en aquesto estando,    los frailes que han allegado:
  34   --¡Tate, tate, caballeros!    ¡tate, tate, hijos dalgo!
     ¡Cuán mal cumplistes las treguas    que nos habíades mandado!--
  36   Allí hablara el buen rey:    --Yo las cumpliré de grado.--
     Pero respondiera el conde:    --Yo de pies puesto en el campo.--
  38   Cuando vido aquesto el rey,    no quiso pasar el vado;
     vuélvese para sus tierras,    malamente va enojado,
  40   grandes bascas va haciendo,    reciamente va jurando
     que había de matar al conde    y destruir su condado
  42   y mandó llamar a cortes,    por los grandes ha enviado.
     Todos ellos son venidos,    sólo el conde ha faltado.
  44   Mensajero se le hace    a que cumpla su mandado.
     El mensajero que fue    d` esta suerte le ha hablado.

Variantes: -3b y el poner de los mojones Silva; -4a llamábanse hi-de-putas Canc. de rom. s. a.; -7a hermanos. Canc. de rom. s. a. y Silva; -8 falta en Canc. de rom. s. a.; y Silva; -18b ensalpicó Silva; -20. ¡Cómo sois soberbio, el conde! / ¡cómo sois desmesurado!//Silva; -25a el rey. Silva; -29a sceptro Silva.

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0123:1 El conde Fernán González llamado a cortes (ó)            (ficha nº: 1400)

Versión de España. Documentada en 1547 en Silva de 1550 t. I. f. 85; Canc. de rom. s. a. f. 163 y Canc.de Rom. 1550 f. 167 (Romance del conde Fernan Gonzales) Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 17, vol. I, pp. 54-55 (Del conde Fernán Gonzáles).  038 hemist.  Música no registrada.

     --Buen conde Fernán González,    el rey envía por vos,
  2   que váyades a las cortes    que se hacían en León;
     que si vos allá vais, conde,    daros han buen galardón,
  4   daros ha a Palenzuela    y a Palencia la mayor,
     daros ha las nueve villas,    con ellas a Carrión,
  6   daros ha a Torquemada,    la torre de Mormojon.
     Buen conde, si allá no ides,    daros hían por traidor.--
  8   Allí respondiera el conde    y dijera esta razon:
     --Mensajero eres, amigo,    no mereces culpa, no,
  10   que yo no he miedo al rey,    ni a cuantos con él son:
     Villas y castillos tengo,    todos a mi mandar son.
  12   De ellos me dejó mi padre,    de ellos me ganara yo:
     los que me dejó mi padre    poblélos de ricos hombres,
  14   las que yo me hube ganado    poblélas de labradores;
     quien no tenía más de un buey,    dábale otro, que eran dos;
  16   al que casaba su hija    dóle yo muy rico don.
     Cada día que amanece    por mí hacen oración;
  18   no la hacían por el rey,    que no la merece, non:
     él le puso muchos pechos    y quitáraselos yo.--

Variantes: -6b En el Canc. de rom. 1550 van añadidos los cuatro versos siguientes: daros ha a Tordecillas, / y a Torre de Lobatón, // y si más quisieredes, conde, / daros han a Carrión. //; -16b El Canc. de rom. 1550 interpone los dos versos siguientes: al que lo faltan dineros / también se los presto yo.

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0050:1 Ardid de la condesa de Castilla para liberar a su marido (á-o)            (ficha nº: 1401)

Versión de España. Documentada en 1550 en Silva de 1550 t. II. f. 91 (Otro romance del conde Fernán Gonzalez*); Canc. de rom. ed. de Medina, 1570. f. 54 y Timoneda, Rosa española* (Romance de como fue librado de la prision el Conde Fernan Gonzalez por astucia de su mujer). Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 18, vol. I, pp. 56-60 (Del conde Fernán Gonzáles.--IV.).  132 hemist.  Música no registrada.

     Preso está Fernán González,    el buen conde castellano;
  2   prendiólo don Sancho Ordóñez,    porque no le ha tributado
     En una torre en León    lo tienen a buen recaudo.
  4   Rogaban por él al rey    muchas personas de estado
     y también por él rogaba    ese monje fray Pelayo;
  6   mas el rey, con grande enojo,    nunca quisiera soltallo.
     Sabiéndolo la condesa,    determina ir a sacallo;
  8   cabalgando en una mula,    como siempre lo ha usado,
     consigo lleva dos dueñas,    y dos escuderos ancianos.
  10   Lleva en su retaguardia    trescientos hijos dalgo
     armados de todas armas,    cada uno buen caballo.
  12   Todos llevan hecho voto    de morir en demandarlo
     y de no volver a Burgos    hasta morir o librarlo.
  14   Caminan para León    contino por despoblado;
     mas cerca de la ciudad    en un monte se han entrado.
  16   La condesa, como es sabía,    mandó ensillar un caballo
     y mandóle a un escudero    que al conde quede aguardando,
  18   y que en siendo salido    se lo dé, y le ponga en salvo.
     La condesa con las dueñas    en la ciudad se ha entrado;
  20   como viene de camino    vase derecho al palacio.
     Así como el rey la vido,    a ella se ha levantado.
  22   --¿Adónde bueno, condesa?    --Señor, voy a Santiago,
     y víneme por aquí    para besaros las manos.
  24   Suplícoos me deis licencia    para al conde visitar.
     --Que me place--, dijo el rey    --pláceme de voluntad--.
  26   Llévenla luego a la torre,    donde el conde preso está.
     Por amor de la condesa    las prisiones quitádole han.
  28   Desde [h]a rato que llegó,    la condesa lo fue a hablar:
     --Levantaos luego, señor,    no es tiempo de echado estar,
  30   y vestíos estas mis ropas,    y tocaos vos mis tocados,
     y junto con esas dueñas    os salí acompañado,
  32   y en saliendo, que salgáis,    hallaréis vuestro caballo;
     íros heis para el monte,    do está la gente aguardando.
  34   Yo me quedaré aquí    hasta ver vuestro mandado.--
     Al conde le pareció    que era bien aconsejado;
  36   vístese las ropas de ella,    largas tocas se ha tocado.
     Las dueñas son avisadas,    a las guardas han llamado;
  38   las guardas estaban prestas,    quitan de presto el candado;
     salen las dueñas y el conde,    nadie los había mirado.
  40   Dijo una dueña a las guardas    que la andaban rodeando:
     --Por tener larga jornada,    hemos madrugado tanto.--
  42   Y así se partieron de ellas    sin sospecha ni cuidado.
     Luego que fuera salieron,    halló el conde su caballo,
  44   el cual tomó su camino    para el monte señalado.
     Las dueñas y el escudero    hasta el día han aguardado;
  46   subido se han a la torre    do la condesa ha quedado.
     Las guardas, desque las vieron,    mucho se han maravillado.
  48   --Decí, ¿a qué subís señoras,    háseos acá olvidado algo?
     --Abrí, veréis lo que queda,    porque llevemos recaudo.--
  50   Como las guardas abrieron,    a la condesa han hallado.
     Como la condesa vido    que las dueñas han tornado:
  52   --Id, decid al señor rey,    que, aquí estoy a su mandado,
     que haga en mí la justicia,    que el conde ya está librado.--
  54   Como aquesto supo el rey,    hallóse muy espantado;
     tuvo en mucho a la condesa    saber hacer tal engaño.
  56   Luego la manda sacar    y dalle todo recaudo,
     y envióla luego al conde,    muchos la han acompañado.
  58   El conde, desque la vido,    holgóse en extremo grado;
     enviado ha decir al rey,    que pues tan bien lo ha mirado,
  60   que le mandase pagar    lo del azor y el caballo,
     si no, que lo pediría    con la espada en la mano.
  62   Todo por el rey sabido,    su consejo ha tomado;
     sumaba tanto la paga,    que no pudo numerallo;
  64   así que, todo bien visto,    fue por el rey acordado
     de le soltar el tributo    que el conde le era obligado.
  66   De esta manera el buen conde,    a Castilla ha libertado.

Variantes:-2a el rey don Ordóñez. Silva, Tim.; -2b porque estaba d`él airado. Canc. de rom. ed. de 1570; -3b lo tiene a muy buen recaudo. Tim., Canc. de rom.; -4a al rey por él. Canc. de rom.; -5b don. Canc. de rom.; -6b nunca ha querido sacallo. Tim.; -7b librallo. Tim.,Canc. de rom.; -8b había. Canc. de rom.; -10a y llevaba en su reguarda. Canc. de rom.; -10b los quinientos. Tim.; -11b cada cual en buen caballo. Tim., Canc. de rom.; -15a muy. Tim. Canc. de rom; -18a para. Tim., Canc. de rom.; -18b se p. Tim., Canc. de rom.; -20a tal cual v. Tim.; -20 se fue derecho a palacio. Tim.; -22a ¿Dónde bueno vais, condesa?. Tim.; -24b que pueda al conde hablallo. Tim., Canc. de rom.; -25a Pláceme--, dijera el rey. Canc. de rom.; -25b pláceme de muy buen grado. Canc. de rom. que me place de buen grado. Tim.; -26 Llévanla llego a la torre / do está el conde aprisionado //. Tim., Canc. de rom.; -27b le han quitado. Tim., Canc. de rom.; -28a Pasada la medianoche. Canc. de rom.; -28b le ha hablado. Tim., Canc. de rom.; -29a señor marido. Tim.; -26 estar echado. Tim., Canc. de rom.; -29b tocaros heis mi tocado. Canc. de rom.; y tocáos este tocado. Tim.; -33a y guiaréis. Tim.; -34a que yo aquí me quedaré. Tim.; -38a están. Canc. de rom.; -39a las guardas. Silva; -40a Este verso y los tres que le siguen, faltan en la Rosa de Timoneda; -41b tanto madrugado. Canc. de rom.; -42a de ellos. Tim., Canc. de rom.; -41b En ser el conde salido // halló a punto su caballo, / y tomó luego el camino//. Tim.; -46b do la condesa han dejado. Tim.; -47a como l. v.. Tim., Canc. de rom.; -48a volvéis. Canc. de rom.; -48a Dícenles: --¿A qué volvéis?. Tim.; -48b hase acá algo olvidado?. Canc. de rom. decí ¿qué se os ha olvidado?. Tim.; -51b Este y el verso que precede, faltan en el Canc. de rom. y en la Rosa de Tim.; -52a dijoles: --Decid al rey. Tim.; -53a la injuria. Canc. de rom.; -53b porque ya el conde está en salvo. Tim.; -54a oyera. Tim.; -56a mandó. Canc. de rom., Tim.; -57a enviándosela. Canc. de rom.; -59a y envió. Canc. de rom.; envió a. Tim.; -59b t. mal. Canc. de rom.; -62b y su consejo tomado. Canc. de rom.; consejo en ello ha tomado. Tim.; -63b no hay quien pueda numerallo. Tim.; -65b conde estaba. Tim.; -66a Lo cual por el conde oido, / con gran placer lo ha otorgado// y así de aquesta manera /. Canc. de rom.
Notas: *De cómo fue librado de la prisión el conde Fernán González por astucia de su mujer. Timoneda.
** Nótese el variar del asonante en el texto de la Suis, y cómo las redacciones posteriores del Canc. de rom. y de Timoneda lo han uniformado. La prisión del conde de que trata este romance es la que sufrió por órden del rey don Sancho I de León al paso que el otro romance que empieza también por: Preso está Fernán González / el gran conde de Castilla //, trata de la prisión que sufrió en Navarra por orden del rey don García.

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0031:1 Bodas de doña Lambra (á-a+á-e (+á-o))            (ficha nº: 1402)
[0305 Yo me estava en Barbadillo  contam.]

Versión de España. Documentada en 1547 en Canc. de rom. s. a. f. 164 (Romance de doña Hambrç); Canc. de rom. 1550, f. 170 y Silva de 1550 t. I. f, 86**. Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 19, vol. I, pp. 61-65 (Romances sobre los siete infantes de Lara y del bastardo Mudarra).  138 hemist.  Música no registrada.

     A Calatrava la Vieja    la combaten castellanos;
  2   por cima de Guadiana    derribaron tres pedazos;
     por los dos salen los moros,    por el uno entran cristianos.
  4   Allá dentro de la plaza    fueron a armar un tablado,
     que aquel que lo derribare    ganará de oro un escaño.
  6   Este don Rodrigo de Lara,    que ese lo había ganado,
     del conde Garci-Hernández, sobrino    y de doñ Sancha es hermano,
  8   al conde Garci-Hernández    se lo llevó presentado,
     que le trate casamiento    con aquesa doña Lambra.
  10   Ya se trata casamiento,    ¡hecho fue en hora menguada!
     doña Lambra de Burueva,    con don Rodrigo de Lara.
  12   Las bodas fueron en Burgos,    las tornabodas en Salas;
     en bodas y tornabodas    pasaron siete semanas.
  14   Tantas vienen de las gentes,    que no caben por las plazas,
     y aun faltaban por venir    los siete infantes de Lara.
  16   Helos, helos por do vienen,    con toda la su compaña:
     saliólos a recebir    la su madre doña Sancha:
  18   --Bien vengades, los mis hijos,    buena sea vuestra llegada;
     allá iredes a posar    a esa cal de Cantarranas;
  20   hallaréis las mesas puestas,    viandas aparejadas.
     Desque hayáis comido, hijos,    no salgades a las plazas
  22   porque las gentes son muchas,    y trábanse muchas barrajas.--
     Desque todos han comido    van a bohordar a la plaza;
  24   no salen los siete infantes,    que su madre se lo mandara;
     mas desque hubieron comido    siéntanse a jugar las tablas.
  26   Tiran unos, tiran otros,    ninguno bien bohordaba.
     Allí salió un caballero    de los de Córdoba la llana,
  28   bohordó hacia el tablado    y una vara bien tirara.
     Allí hablara la novia,    de esta manera hablara:
  30   --Amad, señoras, amad    cada una en su lugar,
     que más vale un caballero    de los de Córdoba la llana,
  32   que no veinte ni treinta    de los de la casa de Lara.--
     Oídolo había doña Sancha,    de esta manera hablara:
  34   --No digáis eso, señora,    no digades tal palabra,
     porque aun hoy os desposaron    con don Rodrigo de Lara.
  36   --Mas calláis vos, doña Sancha,    que no debéis ser encuchada,
     que siete hijos paristes    como puerca encenagada.--
  38   Oídolo había el ayo    que a los infantes criaba;
     de allí se había salido,    triste se fue a su posada.
  40   Halló que estaban jugando    los infantes a las tablas,
     si no era el menor de ellos,    Gonzalo González se llama;
  42   recostado lo halló    de pechos en una baranda.
     --¿Cómo venís triste, amo?,    decí ¿quién os enojara?--
  44   Tanto le rogó Gonzalo,    que el ayo se lo contara:
     --Mas mucho os ruego, mi hijo,    que no salgáis a la plaza.--
  46   No lo quiso hacer Gonzalo,    mas antes tomó una lanza;
     caballero en un caballo    vase derecho a la plaza;
  48   vido estar el tablado    que nadie lo derribara.
     Enderezóse en la silla,    con él en el suelo daba;
  50   desque lo hubo derribado    de esta manera hablara:
     --Amade, putas, amad,    cada una en su lugar,
  52   que más vale un caballero    de los de la casa de Lara,
     que cuarenta ni cincuenta    de los de Córdoba la llana.--
  54   Doña Hambra que esto oyera    bajóse muy enojada;
     sin aguardar a los suyos    fuése para su posada;
  56   halló en ella a don Rodrigo,    de esta manera le habla:
     --Yo me estaba en Barbadillo,    en esa mi heredad;
  58   mal me quieren en Castilla    los que me habían de aguardar:
     los hijos de doña Sancha    mal amenazado me han
  60   que me cortarían las faldas    por vergonzoso lugar
     y cebarían sus halcones    dentro de mi palomar,
  62   y me forzarían mis damas    casadas y por casar;
     matáronme un cocinero    so faldas del mi brial.
  64   Si de esto no me vengáis,    yo mora me iré a tornar.--
     Allí habló don Rodrigo,    bien oiréis lo que dirá:
  66   --Calledes, la mi señora,    vos no digades atal.
     De los infantes de Salas    yo vos pienso de vengar;
  68   telilla les tengo ordida,    bien gela cuido tramar,
     que nacidos y por nacer    de ello tengan que contar.{M}

Variantes: -43a ayo. Las ed. posteriores del Canc. de rom.; -57a El Canc. de rom. s. a. y la Silva de 1550 tienen de este romance solo el fragmento que comienza por este verso; -58b guardar. Silva; -62a forzaran. Silva; -67a Lara. Las ed. post. del M}Canc. de Rom ; -67 Este y el verso que le antecede faltan en la Silva; -68a Urdida. Silva; -69a que falta en la Silva; -69b tendrán Silva.
Nota: *Lambra Silva. [Falta por comprobar el texto en la Silva. SHP]

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0031:2 Bodas de doña Lambra (á-a)            (ficha nº: 1403)

Versión de España. Documentada en 1550 en Silva de 1550. t. II. f. 60 (Romance de don Rodrigo de Lara). Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 20, vol. I, pp. 65-68 (De los siete infantes de Lara.--II.).  094 hemist.  Música no registrada.

     ¡Ay Dios, qué buen caballero    fue don Rodrigo de Lara,
  2   que mató cinco mil moros    con trescientos que llevaba!
     Si aqueste muriera entonces    ¡qué gran fama que dejara!
  4   No matara a sus sobrinos    los siete infantes de Lara,
     ni vendiera sus cabezas    al moro que las llevaba.
  6   Ya se trataban sus bodas    con la linda doña Lambra:
     las bodas se hacen en Burgos,    las tornabodas en Salas:
  8   las bodas y tornabodas    duraron siete semanas;
     las bodas fueron muy buenas,    mas las tornabodas malas.
  10   Ya convidan por Castilla,    por Castilla y por Navarra;
     tanta viene de la gente    que no hallaban posadas
  12   y aun faltan por venir    los siete infantes de Lara.
     Helos, helos por do vienen    por aquella vega llana;
  14   sálelos a recebir    la su madre doña Sancha.
     --Bien vengades, los mís hijos,    buena sea vuestra llegada.
  16   --Nora buena estéis, señora,    nuestra madre doña Sancha.--
     Ellos le besan las manos,    ella a ellos en la cara.
  18   --Huelgo de veros a todos,    que ninguno no faltaba,
     y más a vos, Gonzalvico,    porque a vos mucho amaba.
  20   Tornad a cabalgar, hijos,    y tomedes vuestras armas
     y allá iréis a posar    al barrio de Cantaranas.
  22   Por Dios os ruego, mís hijos,    no salgáis de las posadas,
     porque en semejantes fiestas    se urden buenas lanzadas.--
  24   Ya cabalgan los infantes    y se van a sus posadas;
     hallaron las mesas puestas    y viandas aparejadas.
  26   Después que hubieron comido    pidieron juego de tablas,
     si no fuera Gonzalvico    que su caballo demanda.
  28   Muy bien puesto en la silla    se sale para la plaza,
     y halló a don Rodrigo    que a una torre tira varas,
  30   con una fuerza crecida    a la otra parte pasa.
     Gonzalvico, qu` esto viera,    las suyas también tirara:
  32   las suyas pesan muy mucho,    a lo alto no llegaban.
     Cuando esto vio doña Lambra,    de esta manera hablara:
  34   --Adamad, dueñas, amad    cada cual de buena gana,
     que más vale un caballero    que cuatro de los de Salas.--
  36   Cuando esto oyó doña Sancha    respondió muy enojada:
     --Calledes vos, doña Lambra,    no digáis la tal palabra,
  38   si los infantes lo saben,    ante tí lo matarán.
     --Callases tú, doña Sancha,    que tienes por qué callar,
  40   que pariste siete hijos    como puerca en muladar.--
     Gonzalvico que esto oyera    esta respuesta le da:
  42   --Yo te cortaré las faldas    por vergonzoso lugar
     por cima de las rodillas    un palmo y mucho más.--
  44   Al llanto de doña Lambra    don Rodrigo fue a llegar:
     --¿Qué es aquesto, doña Lambra?,    ¿quién te ha quesido enojar?
  46   Si me lo dices, yo entiendo    de te lo muy bien vengar,
     porque a dueña tal cual vos,    todos la deben honrar.--

Variante: -35a mi c. Enmienda de Durán.

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1142:1 ¿Quién es aquel caballero? (í-a)            (ficha nº: 1404)

Versión de España. Documentada en 1580 en Sepúlveda 1551, Romances nuevamente sacados ... Anvers: Nucio. Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 21, vol. I, pp. 68-72 (De los siete infantes de Lara.--III.).  120 hemist.  Música no registrada.

     ¿Quién es aquel caballero    que tan gran traición hacía?
  2   Ruy Velázquez es de Lara,    que a sus sobrinos vendía.
     En el campo de Almenar    a los infantes decía
  4   que fuesen a correr moros,    que él los acorrería;
     que habríen muy gran ganancia,    muchos captivos traerían.
  6   Ellos en aquesto estando,    grandes gentes parecían;
     más de diez mil son los moros,    las señas traen tendidas.
  8   Los infantes le preguntan    qué gente es la que venía.
     --No hayáis miedo, mis sobrinos, --    Ruy Velázquez respondía,
  10   --todos son moros astrosos,    moros de poca valía,
     que viendo que vais a ellos    a huir luego echarían;
  12   que si ellos vos aguardan    yo en vuestro socorro iría.
     corrílos yo muchas veces,    ninguno lo defendía.--
  14   A ellos id, mis sobrinos,    no mostredes cobardía.---
     ¡Palabras son engañosas    y de muy grande falsía!
  16   Los infantes como buenos    con moros arremetian;
     caballeros son doscientos    los que su guarda seguían.
  18   Él a furto de cristianos    a los moros se venía.
     Díjoles que sus sobrinos    no escape ninguno a vida,
  20   que les corten las cabezas    que él no los defendería.
     Doscientos hombres, no más    llevaban en compañía.
  22   Don Nuño que ir los vido    oido había por su espía,
     y cuando oyó las palabras    que a los moros les decía,
  24   daba muy grandes las voces    que en el cielo las ponía.
     --¡O Ruy Velázquez traidor,    el mayor que ser podría!
  26   ¿A tus sobrinos infantes    a la muerte los traías?
     Mientras el mundo durare    durará tu alevosía,
  28   y la falsedad que has hecho    contra la tu sangre misma.--
     Después que esto hobo dicho    a los infantes volvía,
  30   díjoles: --Armáos mis hijos,    que vuestro tío os vendía:
     de consuno es con los moros,    ya concertado tenía
  32   que os maten a todos juntos.--    Ellos armáronse aína:
     las quince huestes de moros    a todos cerco ponían;
  34   don Nuño, que era su ayo,    gran esfuerzo les ponía:
     --Esforzáos, no temades,    haced lo que yo hacía:
  36   a Dios yo vos encomiendo,    mostrad vuestra valencía.--
     En la delantera haz    don Nuño herido había;
  38   mató muchos de los moros,    mas a él muerto lo habían.
     Los infantes arremeten    con la su caballería:
  40   mezcláronse con los moros,    a muchos quitan la vida.
     Los cristianos eran pocos,    veinte para uno había;
  42   mataron a los cristianos,    que a vida ninguno finca;
     solos quedan los hermanos,    que ninguna ayuda habían.
  44   Encomendáronse a Dios,    "Santiago, valme", decían:
     firieron recio en los moros,    gran matanza les hacían;
  46   no osan estar delante    que gran braveza traían.
     Fernán González menor    a sus hermanos decía:
  50   --Esforzad, los mis hermanos,    lidiemos con valencía,
     mostremos gran corazón    contra aquesta morería.
  52   Ya no habemos ayuda,    sólo Dios darla podía;
     ya murió Nuño Salido,    y nuestra caballería;
  54   venguémoslos o muramos,    nadie muestre cobardía,
     que desque estemos cansados    esta sierra nos valdría.--
  56   Volvieron a pelear,    ¡oh qué reciamente lidian!
     muchos matan de los moros,    a otros muchos herían;
  58   muerto han a Fernán González,    seis solos quedado habían.
     Cansados ya de lidiar    a la sierra se subían;
  60   limpiáronse los sus rostros    que sangre y polvo tenían.

Variante: -44b val Edición de 1551.

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1144:1 Cansados de pelear (í-a)            (ficha nº: 1405)

Versión de España. Documentada en 1580 en Sepúlveda 1551, Romances nuevamente sacados ... Anvers: Nucio. Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 22, vol. I, pp. 72-75 (De los siete infantes de Lara.--IV.).  103 hemist.  Música no registrada.

     Cansados de pelear    los seis hermanos yacían;
  2   infantes todos los llaman    que de Lara se decían.
     No pueden alzar los brazos,    ¡tan cansados los tenían!
  4   El dolor era crecido    que Viara y Galve habían
     capitanes de Almanzor:    a su tío maldecían
  6   en dejar morir hidalgos    de tan alta valentía,
     mayormente siendo hijos    de una hermana que había.
  8   Sácanlos de entre los moros,    que matarlos no querían:
     lleváronlos a sus tiendas;    desarmado los habían:
  10   mandáronles dar del pan    y también de la bebida.
     Ruy Velázquez que lo vido    a Viara y Galve decía:
  12   --¡Muy mal lo hacéis vosotros    dejar aquestos a vida!
     porque si ellos escapan,    a Castilla no tornaría,
  14   ca ellos me matarán:    defenderme no podría.--
     Los moros han gran pesar    de esto que decir le oían.
  16   El menor de los infantes    con enojo le decía:
     --¡Oh traidor, falso, malvado,    grande es tu alevosía!
  18   Trujístenos con tu hueste    a quebrantar la morisma
     enemigos de la fe,    y a ellos tu nos vendías,
  20   y dices que aquí nos maten.    ¡De Dios perdon no recibas,
     ni perdone él tu pecado    tan perverso que hoy hacías!--
  22   Los moros a los infantes    aquesto les respondían:
     --No sabemos qué os hacer,    infantes de gran valía,
  24   que si vivos os dejamos    Ruy Velázquez él se iría
     a Córdoba al Almanzor    Y moro se tornaría:
  26   darle ha muy gran poder,    y si contra nos lo envía,
     a nos buscará gran mal,    que es hombre de gran falsía.
  28   Vivos tornar vos queremos    do la batalla se hacía:
     procurad de os defender;    vuestro mal a nos dolía.
  30   Los infantes se han armado;    y al campo tornado habían,
     y encomendándose a Dios    a los moros atendían.
  32   Los moros cuando los vieron    a ellos van con gran grita.
     ¡Muy cruda es la batalla!    ¡Ellos bien se defendían!
  34   Como los moros son muchos,    poca mella les hacían.
     Dos mil y sesenta han muerto,    sin los que han dado heridas.
  36   Don Gonzalo, el menor de ellos,    es el que más mal hacía:
     ¡gran matanza hizo en moros!    ¡la su vida bien vendía!
  38   Cansados son de lidiar,    moverse ya no podían;
     matáronles los caballos,    lanza ni espada tenían,
  40   ni otras armas algunas,    que quebrado las habían.
     Los moros presos los tienen;    desnudaron sus lorigas;
  42   descabezado los han;    Ruy Velázquez que lo vía.
     Don Gonzalo el más pequeño    grande cuita en sí tenía;
  44   cuando vio descabezados    hermanos que bien quería,
     cobró muy gran corazón;    quitóse dél que lo asía:
  46   arremetió con el moro    que la crueldad hacía,
     diole tan recia puñada.    muerto en tierra lo ponía.
  48   De presto tomó la espada,    veinte moros muerto había.
     Volvieron luego a prenderlo,    descabezado lo habían.
  50   Quedan los infantes muertos,    Ruy Velázquez se volvía
     a Burueva su lugar;    por vengado se tenía,
  52   habiendo hecho traición    la mayor que ser podía.

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0368:1 Saliendo de Canicosa (á-a)            (ficha nº: 1406)

Versión de España. Documentada en 1550 en Silva de 1550 t. II, f. 62 (Muerte de los infantes de Lara). Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 23, vol. I, pp. 75-77(De los siete infantes de Lara.--V.).  068 hemist.  Música no registrada.

     Saliendo de Canicosa    por el val de Arabiana
  2   donde don Rodrigo espera    los hijos de la su hermana
     por campo de Palomares    vió venir muy gran compaña,
  4   muchas armas reluciendo,    mucha adarga bien labrada,
     mucho caballo ligero,    mucha lanza relumbraba,
  6   mucho estandarte y bandera    por los aires revolaba.
     La seña que viene en ellas    es media luna cortada;
  8   Alá traen por apellido,    a Mahoma a voces llaman;
     tan altos daban los gritos    que los campos resollaban;
  10   lo que las voces decían    grande mal significaban:
     --¡Mueran, mueran--, van diciendo,    --siete infantes de Lara!
  12   ¡Venguemos a don Rodrigo,    pues que tiene de ellos saña!--
     Allí está Nuño Salido,    el ayo que los criara;
  14   como vee la gran morisma    de esta manera les habla:
     --¡Oh los mis amados hijos    ¡quién vivo no se hallara
  16   por no ver tan gran dolor    como agora se esperaba!
     Si no os hubiera criado    no sintiera tanta rabia;
  18   mas quiéroos tanto, mis hijos,    que se me arrancaba el alma.
     ¡Ciertamente nuestra muerte    está bien aparejada!
  20   No podemos escapar    de tanta gente pagana.
     Vendamos bien nuestros cuerpos,    y miremos por las almas;
  22   peleemos como buenos,    las muertes queden vengadas;
     ya que lleven nuestras vidas,    que las dejen bien pagadas.
  24   No nos pese de la muerte,    pues va tan bien empleada,
     pues morimos todos juntos    como buenos en batalla.--
  26   Como los moros se acercan,    a cada uno por sí abraza;
     cuando llega a Gonzalvico    en la cara le besara:
  28   --¡Hijo Gonzalo González;    de lo que más me pesaba
     es de lo que sentirá    vuestra madre doña Sancha!
  30   Érades su claro espejo,    más que a todos os amaba.--
     En esto los moros llegan,    traban con ellos batalla,
  32   los infantes los reciben    con sus adargas y lanzas:
     "Santiago, Santiago",    a grandes voces llamaban.
  34   Matan infinitos moros;    mas todos allí quedaran.

Variantes: -30b Después de este verso una edición posterior de la Silva añade, según la reimpresión en el Romancero de Durán, los dos versos siguientes: y agora perderos tiene / sin tener más esperanza //; -33a Santiago, cierra. Durán; -34b ellos. Silva, ed. de Barcelona de 1582.

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0310:1 Pártese el moro Alicante (á)            (ficha nº: 1407)

Versión de España. Documentada en 1550 en Silva de 1550 t. II. f. 64 (Presenta, Almanzor a Gustios las Cabezas de sus hijos). Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 24, vol. I, pp. 77-81 (De los siete infantes de Lara.--VI.).  112 hemist.  Música no registrada.

     Pártese el moro Alicante    víspera de Sant Cebrián;
  2   ocho cabezas llevaba    todas de hombres de alta sangre.
     Sábelo el rey Almanzor,    a recebírselo sale;
  4   aunque perdió muchos moros,    piensa en esto bien ganare.
     Manda hacer un tablado    para mejor las mirare,
  6   mandó traer un cristiano    qu` estaba en captividade.
     Como ante sí lo trujeron    empezóle de hablare,
  8   díjole: --Gonzalo Gustos,    mira quién conoscerás;
     que lidiaron mis poderes    en el campo de Almenare.
  10   Sacaron ocho cabezas,    todas son de gran linaje.
     Respondió Gonzalo Gustos:    --Presto os diré la verdade.--
  12   E limpiándoles la sangre    asaz se fuera a turbar;
     dijo llorando agramente:    --¡Conózcolas por mi mal!,
  14   la una es de mi carillo,    las otras me duelen más,
     de los infantes de Lara    son, mis hijos naturales.--
  16   Así razona con ellos,    como si vivos hablasen:
     --¡Dios os salve, el mi compadre,    el mi amigo leal!
  18   ¿Adónde son los mis hijos    que y` os quise encomendar?
     Muerto sois como buen hombre    como hombre de fiar.--
  20   Tomara otra cabeza    del hijo mayor de edad:
     --Sálveos Dios, Diego González,    hombre de muy gran bondad,
  22   del conde Fernán González    alferez el principal;
     a vos amaba yo mucho,    que me habíades de heredar.--
  24   Alimpiándola con lágrimas    volviérala a su lugar,
     y toma la del segundo,    Martín Gómez que llamaban;
  26   --Dios os perdono, el mi hijo,    hijo que mucho preciaba.
     Jugador era de tablas    el mejor de toda España,
  28   mesurado caballero,    muy buen hablador en plaza.--
     Y dejándola llorando    la del tercero tomaba:
  30   --Hijo Suero Gustos,    todo el mundo os estimaba,
     el rey os tuviera en mucho,    solo para la su caza;
  32   gran caballero esforzado,    muy buen bracero a ventaja.
     ¡Ruy Gómez vuestro tío    estas bodas ordenara!--
  34   Y tomando la del cuarto    lasamente la miraba:
     --¡Oh hijo Fernán González,    nombre del mejor de España!,
  36   del buen conde de Castilla,    aquel que vos baptizara.
     Matador de puerco espin,    traigo de gran compaña;
  38   nunca con gente de poco    os vieran en alianza.--
     Tomó la de Ruy Gómez,    de corazón la abrazaba:
  40   --¡Hijo mío, hijo mío!    ¿quién como vos se hallara?
     nunca le oyeron mentira,    nunca por oro ni plata;
  42   animoso, buen guerrero,    muy gran feridor de espada,
     que a quien dábades de lleno    tullido o muerto quedaba.--
  44   Tomando la del menor    el dolor se le doblara:
     --¡Hijo Gonzalo González,    los ojos de doña Sancha!
  46   ¿Qué nuevas irán a ella    que a vos más que a todos ama?
     Tan apuesto de persona,    decidor bueno entre damas,
  48   repartidor en su haber,    aventajado en la lanza.
     ¡Mejor fuera la mi muerte    que ver tan triste jornada!--
  50   Al duelo que el viejo hace    toda Córdoba lloraba.
     El rey Almanzor cuidoso    consigo se lo llevaba
  52   y mandó a una morica    lo sirviese muy de gana.
     Esta le torna en prisones,    y con hambre le curaba;
  54   hermana era del rey,    doncella moza y lozana.
     Con esta Gonzalo Gustos    vino a perder su saña,
  56   que de ella le nació un hijo    que a los hermanos vengara.

Nota: -52a mandó o en La Silava, por error.

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0031:3 Bodas de doña Lambra (á-a)            (ficha nº: 1408)

Versión de España. Documentada en 1600 en un pliego suelto del s. XVI. Síguense tres rom. El primero que dize los casamientos de doña Lambra con don Rodrigo de Lara, etc. [Praga I, pl. 9, 65- 70; Dicc. 1075]. Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 25, vol. I, pp. 81-89 (De los siete infantes de Lara.--VII.).  291 hemist.  Música no registrada.

     Ya se salen de Castilla    castellanos con gran saña,
  2   van a desterrar los moros    a la vieja Calatrava.
     Derribaron tres pedazos    por partes de Guadiana;
  4   por el uno salen moros    que ningún vagar se daban:
     por unas sierras arriba    grandes alaridos daban,
  6   renegando de Mahoma    y de su secta malvada.
     ¡Cuán bien pelea Rodrigo    de una lanza y adarga!
  8   Ganó un escaño tornido    con una tienda romana.
     Al conde Fernán González    se la envía presentada,
  10   que le trate casamiento    con la linda doña Lambra.
     Concertadas son las bodas:    ¡ay Dios, en hora menguada!,
  12   a doña Lambra la linda    con don Rodrigo de Lara.
     En bodas y tornabodas    se pasan siete semanas.
  14   Las bodas fueron muy buenas,    y las tornabodas malas;
     las bodas fueron en Burgos,    las tornabodas en Salas.
  16   Tanta viene de la gente,    no caben en las posadas;
     y faltaban por venir    los siete infantes de Lara.
  18   Helos, helos por do asoman    con su compañía honrada.
     Sálelos a recebir    la su madre doña Sancha.
  20   --Bien vengades, los mis hijos,    buena sea vuestra llegada.
     Allá iréis a posar, hijos,    a barrios de Cantarranas;
  22   hallaréis las mesas puestas,    viandas aparejadas;
     y después que hayáis comido    ninguno salga a la plaza,
  24   porque son las gentes muchas,    siempre trabaréis palabras.--
     Doña Lambra con fantasía    grandes tablados armara.
  26   Allí salió un caballero    de los de Córdoba la llana,
     caballero en un caballo,    y en su mano una vara;
  28   arremete su caballo,    al tablado la tirara,
     diciendo: --Amad, señoras,    cada cual como es amada,
  30   que más vale un caballero    de los de Córdoba la llana,
     más vale que cuatro o cinco    de los de la flor de Lara.--
  32   Doña Lambra que lo oyera    de ello mucho se holgara:
     --¡Oh maldita sea, la dama    que su cuerpo te negaba!,
  34   que si yo casada no fuera    el mío yo te entregara.--
     Allí habló doña Sancha,    esta respuesta le daba:
  36   --Calléis, Alambra, calléis,    no digáis tales palabras,
     que si lo saben mis hijos    habrá grandes barajadas.
  38   --Callad vos, que a vos os cumple,    que tenéis porque callar,
     que pariste siete hijos    como puerca en cenegal.--
  40   Oídolo ha un caballero    que es ayo de los infantes;
     llorando de los sus ojos    con gran angustia y pesar
  42   se fue para los palacios    do los infantes estaban.
     Unos juegan a los dados,    otros las tablas jugaban,
  44   sino fuera Gonzalillo    que arrimado se estaba.
     Cuando le vido llorar,    una pregunta le daba;
  46                                     comenzóle a preguntar:
     --¿Qué es aquesto, el ayo mío,    quién vos quisiera enojar?
  48   Quien a vos hizo enojo    cúmplele de se guardar.--
     Metiéranse en una sala,    todo se le fue a contar.
  50   Manda ensillar su caballo,    empiézase de armar;
     después que estuvo armado    apriesa fue a cabalgar.
  52   Sálese de los palacios,    y vase para la plaza.
     En llegando a los tablados    pedido había una vara;
  54   arremetió su caballo,    al tablado la tiraba
     diciendo: --Amad, lindas damas,    cada cual como es amada,
  56   que más vale un caballero    de los de la flor de Lara
     que veinte ni treinta hombres    de los de Córdoba la llana.--
  58   Doña Lambra que esto oyera    de sus cabellos tiraba;
     llorando de los sus ojos    se saliera de la plaza.
  60   Fuérase a los palacios    donde don Rodrigo estaba;
     en entrando por las puertas    estas querellas le daba:
  62   --Quéjome a vos, don Rodrigo,    que me puedo bien quejar;
     los hijos de vuestra hermana    mal abaldonado me han:
  64   que me cortarían las haldas    por vergonzoso lugar,
     me pornían rueca en cinta    y me la harían hilar;
  66   y dicen si algo les digo,    que luego me harían matar.
     Si d` esto no me dáis venganza,    mora me quiero tornar:
  68   a ese moro Almanzor    me iré a querellar.
     --Calledes vos, mi señora,    no queráis hablar lo tal,
  70   que una tela tengo urdida,    otra entiendo de ordenar,
     que nacidos y por nacer    tuviesen bien que contar.--
  72   Fuese para los palacios,    donde el buen conde está;
     en entrando por las puertas    estas palabras fue a hablar:
  74   --Si matásemos, buen conde,    los hijos de nuestra hermana,
     mandaréis a Castilla Vieja,    y aun los barrios de Salas,
  76   donde hablaremos nosotros,    y nuestras personas valdrán.--
     Cuando aquesto oyó el buen conde    comenzóse a santiguar:
  78   --Eso que dices, Rodrigo,    díceslo por me tentar,
     que quiero más los infantes    que los ojos de mi faz,
  80   que muy buenos fueron ellos    en aquella de Cascajar,
     que si por ellos no fuera,    no volviéramos acá.--
  82   Cuando aquello oyó Rodrigo    luego fuera a cabalgar.
     Encontrado ha con Gregorio,    el su honrado capellán,
  84   que por fuerza que por grado    en una iglesia lo hizo entrar;
     tomárale una jura    sobre un libro misal:
  86   que lo que allí lo dijese    que nadie no lo sabrá.
     Después que hubo jurado    papel y tinta le da;
  88   escribieron una carta    de poco bien y mucho mal
     a ese rey Almanzor    con traición y falsedad:
  90   que le envíe siete reyes    a campos de Palomar,
     y aquese moro Aliarde    venga por su capitan:
  92   «los siete infantes de Lara    que te los quiero empresentar.»
     En escribiendo la carta    la hizo luego llevar.
  94   Fuérase luego el conde    do los infantes están;
     sentados son a la mesa,    comenzaban a yantar.
  96   --Nora buena estéis, sobrinos.    --Vos, tío, muy bien vengáis.
     --Oidme ahora, sobrinos,    lo que os quiero contar:
  98   concertado he con los moros,    vuestro padre nos han de dar;
     salgamos a recebirlo    a campos de Palomar,
  100   solos y sin armadura,    armas no hemos de llevar.--
     Respondiera Gonzalillo,    el menor y fue a hablar:
  102   --Tengo ya hecha la jura    sobre un libro misal,
     que en bodas ni tornabodas    mis armas no he de dejar,
  104   y para hablar con moros    bien menester nos serán,
     que con cristiano ninguno    nunca tienen lealtad.
  106   --Pues yo voy, los mis sobrinos,    y allá os quiero esperar.--
     En las sierras de Altamira    que dicen de Arabiana,
  108   aguardaba don Rodrigo    a los hijos de su hermana.
     No se tardan los infante,    el traidor mal se quejaba;
  110   está haciendo la jura    sobre la cruz de la espada
     que al que detiene los infantes    él le sacaría el alma.
  112   Deteníalos Nuño Salido,    que buen consejo les daba.
     Ya todos aconsejados    con ellos él caminaba,
  114   con ellos va la su madre    una muy larga jornada.
     Partiéronse los infantes    donde su tío esperaba,
  116   partióse Nuño Salido    a los agüeros buscar;
     después que vio los agüeros    comenzó luego a hablar:
  118   --Yo salí con los infantes,    salimos por nuestro mal:
     siete celadas de moros    aguardándonos están.--
  120   Así allegó a la peña    do los infantes están;
     tomáralos a su lado,    empezóles de hablar:
  122   --Por Dios os ruego, señores,    que me queráis escuchar:
     que ninguno pase el río,    ni allá quiera pasar,
  124   que aquel que allá pasare    a Salas no volverá.--
     Allí hablara Gonzalo    con animo singular;
  126   era menor en los días    y muy fuerte en pelear.
     --No digáis eso, mi ayo,    que allá hemos de llegar.--
  128   Dio de espuelas al caballo,    el río fuera a pasar;
     los hermanos que lo vieron    empiezan a guerrear,
  130   mas la morisma era tanta,    que no les daban lugar:
     uno a uno, dos a dos    degollado se los han.
  132   Con la empresa que tenían    para Córdoba se van;
     las alegrías cine hacen    gran cosa era de mirar.
  134   Alicante con placer    a su tío fue a hablar:
     --Norabuena estéis, mi tío.    --Mi sobrino, bien vengáis.
  136   ¿Cómo os ha ido, sobrino,    con las guerrillas de allá?
     --Guerras os parecerían,    que no guerrillas de allá;
  138   por siete cabezas que traigo    mil me quedaron allá.--
     Tomara el rey las cabezas,    al padre las fue a enviar;
  140   está haciendo la jura,    por su corona real
     si el viejo no las conoce    de hacerlo luego matar
  142   y si él las conocía,    le haría luego soltar.
     Toma el viejo las cabezas,    empezara de llorar,
  144   estas palabras diciendo    empezara de hablar:
     --No os culpo yo a vosotros,    que érades de poca edad;
  146   más culpo a Nuño Salido    que no os supo guardar.--

Variantes: -37b barragadas Pl. Praga; -49b lo f. Pl. Praga; -76b y v. n. p. Pl. Praga; -92a q. los i. Pl. Praga; -92b omite que Pl. Praga; -114a Con ellos va la su m. Pl. Praga, anteponiendo a este verso: Con ellos va la su madre, / la su madre doña Sancha;// -129b hizieron otro que tal.// Los moros estavan cerca, / sálenlos a saltear, // los infantes que lo vieron // empiezan a guerrear, // Pl. Praga..
Notas de los editores: -76b Hemos restituído este verso conforme a la asonancia, pues el texto lo lleva trasportado por equivocación: y valdrán nuestras personas.; -91a Debiera decir: Alicante; véase el fin de este romance, y el romance que dice: Pártese el moro Alicante.

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0367:1 A cazar va don Rodrigo (á-a)            (ficha nº: 1409)

Versión de España. Documentada en 1547 en Canc. de rom. s. a. f. 165; Canc. de rom. 1550, f. 172 y Silva de 1550. tom. I, f. 37 (Romance de don Rodrigo de Lara). Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 26, vol. I, pp. 90-91 (De los siete infantes de Lara y del bastardo Mudarra.--VIII.).  044 hemist.  Música no registrada.

     A cazar va don Rodrigo,    y aun don Rodrigo de Lara
  2   con la gran siesta que hace    arrimádose ha a una haya,
     maldiciendo a Mudarrillo,    hijo de la renegada,
  4   que si a las manos le hubiese,    que le sacaría el alma.
     El señor estando en esto    Mudarrillo que asomaba.
  6   --Dios te salve, caballero,    debajo la verde haya.--
     --Así haga a tí, escudero,    buena sea tu llegada.
  8   --Dígasme tú, el caballero,    ¿cómo era la tu gracia?
     --A mí dicen don Rodrigo,    y aun don Rodrigo de Lara,
  10   cuñado de Gonzalo Gustos,    hermano de doña Sancha;
     por sobrinos me los hube    los siete infantes de Salas.
  12   Espero aquí a Mudarrillo    hijo de la renegada;
     si delante lo tuviese    yo le sacaría el alma.
  14   --Si a tí dicen don Rodrigo,    y aun don Rodrigo de Lara,
     a mí Mudarra Gonzáles,    hijo de la renegada,
  16   de Gonzalo Gustos hijo,    y añado de doña Sancha;
     por hermanos me los hube    los siete infantes de Salas.
  18   Tú los vendiste, traidor,    en el val de Arabiana;
     mas si Dios a mí me ayuda    aquí dejarás el alma.
  20   --Espéresme, don Gonzalo,    iré a tomar las mis armas.
     --El espera que tú diste    a los infantes de Lara.
  22   Aquí morirás, traidor,    enemigo de doña Sancha.--

Variantes: -1a A caza. Silva; -1b el que se llama de Lara. Silva; -4a viniese. Silva; -7b la tu. Silva; -16b anado. Canc.de rom. s. a.; cuñado. Canc. de rom. 1550.

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2215:1 Casamiento se hacía (á-o)            (ficha nº: 1410)

Versión de España. Documentada en 1550 en Silva de 1550, tom. II, f. 70. Aquí comiençan cinco romances: con vna glosa. El primero amores trata Rodrigo. etc.; Pliego suelto del s. XVI ([Otro]Romance de doñ Teresç) [Praga I, pl. 38, 331; Dicc. 655]. Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 27, vol. I, pp. 91-93 (De los siete infantes de Lara y del bastardo Mudarra.--VIII.).  044 hemist.  Música no registrada.

     Casamiento se hacía    que a Dios ha desagradado:
  2   casan a doña Teresa    con un moro renegado,
     rey que era de allende,    por nombre Audalla llamado.
  4   Casábala el rey su hermano    por mal juicio guiado;
     perlados ni ricos hombres    que sobre ello se han juntado,
  6   no ha sido ninguno parte,    para que fuese estorbado.
     A todos responde el rey    que está muy bien ordenado.
  8   La infanta desque lo supo    gran sentimiento ha mostrado:
     las ropas que traía vestidas    de arriba abajo ha rasgado,
  10   su cara y rubios cabellos    muy mal los había tratado.
     --¡Ay de tí--, decía la infanta,    --cómo te cubrió mal hado,
  12   tu mocedad y frescura    qué mal que la has empleado!--
     Aquestas palabras diciendo    por veces se ha desmayado;
  14   echádole han agua al rostro,    sus damas en sí la han tornado.
     Desque ya más reposada    un poco en sí había tornado,
  16   de hinojos en el suelo    de esta manera ha hablado:
     --A tí, señor Dios, me quejo    de tan gran desaguisado,
  18   que siendo yo sierva tuya,    con un moro me han casado.
     Tú sabes que esto es fuerza    y contra todo mi grado;
  20   mi hermano es él que lo quiere    y él que lo ha ordenado.
     Miémbrate, señor de mí,    no me hayas desamparado;
  22   mira el tan gran peligro    que a mí está aparejado.--

Variantes del Pl. s.: -5ap. y; -11a mí; -15b y un poco en sí haber.
Nota: *Hermana del rey don Alonso V. de León.

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0346:1 Diego Laínez y sus hijos (á-o)            (ficha nº: 1411)

Versión de España. Documentada en 1573 en Timoneda, Rosa española (De cómo Diego Laínez, padre del Cid, probó de los cuatro hijos que tenía, el más valiente) y Cancionero llamado Flor de enamorados Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 28, vol. I, pp. 94-96 (Romances del Cid).  068 hemist.  Música no registrada.

     Ese buen Diego Laínez    después que hubo yantado,
  2   hablando está sobre mesa    con sus hijos todos cuatro.
     Los tres son de su mujer,    pero el otro era bastardo,
  4   y aquel que bastardo era,    era el buen Cid castellano.
     Las palabras que les dice    son de hombre lastimado:
  6   --Hijos, mirad por la honra,    que yo vivo deshonrado;
     que porque quité una liebre    a unos galgos que cazando
  8   hallé del conde famoso    llamado conde Lozano;
     palabras sucias y viles    me ha dicho y ultrajado.
  10   ¡A vosotros toca, hijos,    no a mí que soy anciano!--
     Estas palabras diciendo,    al mayor había tomado;
  12   queriendo hablarle en secreto,    metióle en un apartado;
     tomóle el dedo en la boca,    fuertemente le ha apretado:
  14   con el gran dolor que siente    un grito terrible ha echado.
     El padre le echara fuera,    que nada le hubo hablado.
  16   A los dos metiera juntos,    que de los tres han quedado;
     la misma prueba les hizo,    el mismo grito habían dado.
  18   Al Cid metiera el postrero,    que era el menor y bastardo;
     tomóle el dedo en la boca,    muy recio se lo ha apretado.
  20   Con el gran dolor que siente    un bofetón le ha amagado.
     --Aflojad, padre, le dijo,    si no, seré mal criado.--
  22   El padre que aquesto vido    grandes abrazos le ha dado.
     --Ven acá tú, hijo mío,    ven acá tú, hijo amado;
  24   a ti encomiendo mis armas,    mis armas y aqueste cargo:
     que tú mates ese conde    si quieres vivir honrado.--
  26   El Cid calló y escuchólo,    respuesta no le ha tornado.
     A cabo de pocos días    el Cid al conde ha topado;
  28   hablóle de esta manera    como varón esforzado:
     --Nunca lo pensara, el conde    fuérades tan mal criado,
  30   que porque quitó una liebre    mi padre a un vuestro galgo,
     de palabras ni de obras    fuese de vos denostado.
  32   ¿Cómo queredes que sea    que tiene de ser vengado?--
     El conde tomólo a burlas;    el Cid presto se ha enojado;
  34   apechugó con el conde    de puñaladas le ha dado.

Variantes de la Flor de enamorados: -1b después de haber ayantado; --9a suyas; -9by me ha ultrajado; -10b viejo y cano; -18b más chico; -19b fuertemente le ha; -30b que porque quitó mi padre / una liebre a vuestro galgo.

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0036:1 Cabalga Diego Laínez (á-o)            (ficha nº: 1412)

Versión de España. Documentada en 1547 en Silva de 1550, t. I. f. 76; Canc. de rom. s. a. f. 155 (Romance de cómo vino el Cid a besar las manos al rey sobre seguro*), y Canc. de rom. 1550. f. 160 [Romance del Cid Ruy diaz] Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 29, vol. I, pp. 96-99 (Del Cid.--II.).  086 hemist.  Música no registrada.

     Cabalga Diego Laínez    al buen rey besar la mano;
  2   consigo se los llevaba    los trescientos hijos dalgo.
     Entr` ellos iba Rodrigo    el soberbio castellano;
  4   todos cabalgan a mula,    sólo Rodrigo a caballo;
     todos visten oro y seda,    Rodrigo va bien armado;
  6   todos espadas ceñidas,    Rodrigo estoque dorado;
     todos con sendas varicas,    Rodrigo lanza en la mano;
  8   todos guantes olorosos,    Rodrigo guante mallado;
     todos sombreros muy ricos,    Rodrigo casco afilado,
  10   y encima del casco lleva    un bonete colorado.
     Andando por su camino    unos con otros hablando,
  12   allegados son a Burgos    con el rey se han encontrado.
     Los que vienen con el rey    entre sí van razonando,
  14   unos lo dicen de quedo,    otros lo van preguntando:
     --Aquí viene entre esta gente    quien mató al conde Lozano.--
  16   Como lo oyera Rodrigo    en hito los ha mirado;
     con alta y soberbia voz    de esta manera ha hablado:
  18   --Si hay alguno entre vosotros    su pariente o adeudado,
     que le pese de su muerte    salga luego a demandallo;
  20   yo se lo defenderé    quiera a pie, quiera a caballo.--
     Todos responden a una:    --Demándelo su pecado.--
  22   Todos se apearon juntos    para al rey besar la mano;
     Rodrigo se quedó solo    encima, de su caballo.
  24   Entonces habló su padre,    bien oiréis lo que ha hablado:
     --Apeáosvos, mi hijo,    besaréis al rey la mano,
  26   porque él es vuestro señor,    vos, hijo, sois su vasallo.--
     Desque Rodrigo esto oyó    sintióse más agraviado;
  28   las palabras que responde    son de hombre muy enojado:
     --Si otro me lo dijera    ya me lo hubiera pagado;
  30   mas por mandarlo vos, padre,    yo lo haré de buen grado.--
     Ya se apeaba Rodrigo    para al rey besar la mano;
  32   al hincar de la rodilla    el estoque se ha arrancado.
     Espantóse d` esto el rey,    y dijo como turbado:
  34   --Quítate, Rodrigo allá,    quítate me allá, diablo,
     que tienes el gesto de hombre,    y los hechos de león bravo.--
  36   Como Rodrigo esto oyó    apriesa pide el caballo;
     con una voz alterada,    contra el rey así ha hablado:
  38   --Por besar mano de rey    no me tengo por honrado;
     porque la besó mi padre    me tengo por afrentado.--
  40   En diciendo estas palabras    salido se ha del palacio;
     consigo se los tornaba    los trescientos hijos dalgo:
  42   si bien vinieron vestidos,    volvieron mejor armados,
     y si vinieron en mulas    todos vuelven en caballos.

Variantes de la Silva: -9b afinado; -23a queda; -25a hijo mío; -36a lo.
Nota: *Este epígrafe está tomado de la Rosa española de Timoneda, pues la Silva y el Canc. de rom. dicen solamente: Romance del Cid Ruy Días. El texto de Timoneda es ya muy empeorado y defectuoso, así que no vale la pena de notar sus variaciones.

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0001:1 Jimena pide justicia (á)            (ficha nº: 1413)

Versión de España. Documentada en 1547 en Canc. de rom. s a. f. 155 (Romance de Jimena Gómez); Silva de 1550, t. I, f. 75 y Canc. de rom. ed. de Medina del año 1570, f. 44. Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 30, vol. I, pp. 99-100 (Del Cid.---III.).  034 hemist.  Música no registrada.

     Cada día que amanece    veo quien mató a mi padre
  2   y me pasa por la puerta    por me dar mayor pesar
     con un falcón en la mano    que trae para cazar;
  4   mátame mis palomillas    que están en mi palomar.
     Rey que no face justicia    non debía de reinar,
  6   ni cabalgar en caballo,    ni con la reina holgar.--
     El rey cuando aquesto oyera    comenzara de pensar:
  8   --Si yo prendo o mato al Cid,    mis Cortes revolverse han;
     mandar le quiero una carta,    mandar le quiero llamar.--
  10   Las palabras no son dichas,    la carta camino va;
     mensajero que la lleva    dado la había a su padre.
  12   --Malas mañas habéis, conde,    no vos las puedo quitar,
     que cartas que el rey vos manda    no me las queréis mostrar.
  14   --No era nada, mi hijo,    sino que vades allá;
     quedávos aquí, mi hijo,    yo iré en vuestro lugar.
  16   --Nunca Dios atal quisiese,    ni Santa María lo mande,
     sino que adonde vos fuéredes    que vaya yo adelante.--

Variantes: -5b debría. Silva; 15b queadvos hijo. Canc. d e rom. s. a. quedadvos vos acá, hijo. Canc. de rom. ed. de Medina.

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0001:2 Jimena pide justicia (á)            (ficha nº: 1414)

Versión de España. Documentada en 1605 en Escobar, Romancero del Cid y Timoneda, Rosa española (Romance de cómo Jimena Gómez, hija del conde Lozano, se vino a querellar al rey del Cid). Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 30a, vol. I, pp. 100-102 (Del Cid.--IV.).  056 hemist.  Música no registrada.

     En Burgos está el buen rey    asentado a su yantar,
  2   cuando la Jimena Gómez    se le vino a querellar.
     Cubierta toda de luto,    tocas de negro cendal,
  4   las rodillas por el suelo    comenzara de fablar:
     --Con mancilla vivo, rey,    con ella murió mi madre;
  6   cada día que amanece    veo al que mató a mi padre
     caballero en un caballo,    y en su mano un gavilan;
  8   por facerme más despecho    cébalo en mi palomar,
     mátame mis palomillas    criadas y por criar;
  10   la sangre que sale de ellas    teñido me ha mi brial.
     Enviéselo a decir,    envióme a amenazar.
  12   Hacedme, buen rey, justicia,    no me la queráis negar.
     Rey que non face justicia    non debiera de reinar,
  14   ni cabalgar en caballo,    ni con la reina holgar
     ni comer pan a manteles,    ni menos armas armar.--
  16   El rey cuando aquesto oyera    comenzara de pensar:
     --Si yo prendo o mato al Cid    mis cortes revolverse han;
  18   pues si lo dejo de hacer    Dios me lo ha de demandar.
     Mandarle quiero una carta,    mandarle quiero llamar.--
  20   Las palabras no son dichas,    la carta camino va;
     mensajero que la lleva    dado la había a su padre.
  22   Cuando el Cid aquesto supo    así comenzó a fablar:
     Malas mañas habéis, conde,    non vos las puedo quitar,
  24   que carta que el rey vos manda    no me la queréis mostrar.
     --Non era nada, mi fijo,    si non que vades allá;
  26   fincad vos acá, mi fijo,    que yo iré en vueso lugar.
     --Nunca Dios lo tal quisiese    ni Santa María su madre,
  28   sino que donde vos fuéredes    tengo yo de ir adelante.

Variantes: -3a paños. Tim.; -6b quien. Tim.; -10a de ellas sale. Tim. -12b Este y el verso que le antecede faltan en el Romancero de Escobar; -13b debía. Tim.; 14b fablar. Escobar.; -15a en. Tim.; -15b se armar. Tim.; -16a Desque el rey aquesto oyó. Tim.; -16b empezara. Tim.; -17a Si este caballero prendo. Tim.; -17b revolveránse. Escobar; -18b demandará. Tim.; -19a En la Rosa de Timoneda se suprimen este verso y los que le siguen, y se les sustituyen los siguientes: Hablara doña Jimena / palabras bien de notar: //--Yo te lo diré, buen rey, / cómo lo has de remediar: // que me lo dés por marido, / con él me quieras casar, / que quien tanto mal me hizo / quizá algún bien me hará.--// El rey vista la presente, /el Cid envió a llamar, // que venga sobre seguro / que lo quiero perdonar.//

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0001:3 Jimena pide justicia (á-o)            (ficha nº: 1415)

Versión de España. Documentada en 1550 en Canc. de rom. 1550 f. I. 162 (Romance be Jimena Gómez). Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 30b, vol. I, pp. 103-105 (Del Cid.--V.).  078 hemist.  Música no registrada.

     Día era de los reyes,    día era, señalado,
  2   cuando dueñas y doncellas    al rey piden aquinaldo,
     sino es Jimena Gómez,    hija del conde Lozano,
  4   que puesta delante el rey,    de esta manera ha hablado:
     --Con mancilla vivo, rey,    con ella, vive mi madre;
  6   cada día que amanece    veo quien mató a mi padre
     caballero en un caballo    y en su mano un gavilán;
  8   otra vez con un halcón    que trae para cazar,
     por me hacer más enojo    cébalo en mi palomar;
  10   con sangre de mis palomas    ensangrentó mi brial.
     Enviéselo a decir,    envióme a amenazar
  12   que me cortará mis haldas    por vergonzoso lugar,
     me forzará mis doncellas    casadas y por casar;
  14   matárame un pajecico    so haldas de mi brial.
     Rey que, no hace justicia    no debía de reinar,
  16   ni cabalgar en caballo,    ni espuela de oro calzar,
     ni comer pan a manteles,    ni con la reina holgar,
  18   ni oír misa en sagrado,    porque no merece más.--
     El rey de que aquesto oyera    comenzara de hablar:
  20   --¡Oh válame Dios del cielo!    quiérame Dios consejar:
     si yo prendo o mato al Cid,    mis cortes se volverán,
  22   y si no hago justicia,    mi alma lo pagará.
     --Tente las tus cortes, rey,    no te las revuelva nadie;
  24   al Cid que mató a mi padre    dámelo tú por igual,
     que quien tanto mal me hizo    sé que algún bien me hará.--
  26   Entonces dijera el rey,    bien oiréis lo que dirá:
     --Siempre lo oí decir,    y agora veo que es verdad,
  28   que el seso de las mujeres    que no era natural;
     hasta aquí pidió justicia,    ya quiere con él casar.
  30   Yo lo haré de buen grado,    de muy buena voluntad;
     mandarle quiero una carta,    mandarle quiero llamar.--
  32   Las palabras no son dichas,    la carta camino va,
     mensajero que la lleva    dado la había a su padre.
  34   --Malas mañas habéis, conde,    no vos las puedo quitar,
     que cartas que el rey vos manda    no me las queréis mostrar.
  36   --No era nada, mi hijo,    sino que vades allá;
     quedávos aquí, hijo,    yo iré en vuestro lugar.
  38   --Nunca Dios atal quisiese    ni Santa María lo mande,
     sino que adonde vos fuéredes    que vaya yo adelante.--

Variantes: -24b dañe lo. Canc. de rom. 1550, lo que es equivocación, que enmiendan las ediciones posteriores del mismo.
Nota de los editores: -12b Desde este verso al de Rey que no hace justicia es una interpolación manifiesta e impertinente, tomada de aquel romance viejo de doña Lambra, que empieza: A Calatrava la Vieja.

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0037:1 El Cid pide parias al moro (í-a)            (ficha nº: 1416)

Versión de España. Documentada en 1600 en Codice del s. XVI en el Rom. general del señor Durán (El Cid pido el tributo al moro). Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 31, vol. I, pp. 105-106 (Del Cid.--VI.).  034 hemist.  Música no registrada.

     Por el Val de las Estacas    pasó el Cid a mediodía,
  2   en su caballo Babieca:    ¡oh qué bien que parecía!
     El rey moro que lo supo    a recibirle salía,
  4   dijo: --Bien vengas, el Cid,    buena sea tu venida,
     que si quieres ganar sueldo,    muy bueno te lo daría,
  6   ó si vienes por mujer,    darte he una hermana mía.
     --Que no quiero vuestro sueldo    ni de nadie lo querría,
  8   que ni vengo por mujer,    que viva tengo ha mía:
     vengo a que pagues las parias    que tú debes a Castilla.
  10   --No te las daré yo, el buen Cid,    Cid, yo no te las daría:
     si mi padre las pagó    hizo lo que no debía.
  12   --Si por bien no me las das,    yo por mal las tomaría.
     --No lo harás así, buen Cid,    que yo buena lanza había.
  14   --En cuanto a eso, rey moro,    creo nada te debía,
     que si buena lanza tienes,    por buena tengo la mía:
  16   mas da sus parias al rey,    a ese buen rey de Castilla.
     --Por ser vos su mensajero    de buen grado las daría.

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2406:1 El Cid y el moro Abdalla (í-a)            (ficha nº: 1417)

Versión de España. Documentada en 1550 en Silva de 1550, t. II. f. 48 (Romance del Cid Ruydiaz) y Timoneda, Rosa española (De cómo el Cid fue a buscar el moro Abdalla. Timoneda, Rosa española). Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 32, vol. I, pp. 107-108 (Del Cid--VII.).  040 hemist.  Música no registrada.

     Por el val de las Estacas    el buen Cid pasado había;
  2   a la mano izquierda deja    la villa de Constantina.
     En su caballo Babieca,    muy gruesa lanza traía;
  4   va buscando al moro Abdalla    que enojado le tenía.
     Travesando un antepecho,    y por una cuesta arriba,
  6   dábale el sol en las armas,    ¡oh cuán bien que parecía!
     Vido ir al moro Abdalla    por un llano que allí había,
  8   armado de fuertes armas,    muy ricas ropas traía.
     Dábale voces el Cid,    de esta manera decía:
  10   --Espéresme, moro Abdalla,    no muestres tú cobardía.--
     A las voces que el Cid daba    el moro le respondía:
  12   --Muchos tiempos ha, el Cid,    que esperaba yo este día,
     porque no hay hombre nacido    de quien yo me escondería
  14   porque desde mi niñez    siempre huí de cobardía.
     --Alabarte, moro Abdalla,    poco te aprovecharía;
  16   mas si eres cual tú hablas    en esfuerzo y valentía,
     a tiempo eres venido    que menester te sería.--
  18   Estas palabras diciendo    contra el muro arremetia:
     encontróle con la lanza,    y en el suelo lo derriba;
  20   cortárale la cabeza,    sin le hacer cortesía.

Variantes: -4a Audalla. Silva; -10b no demuestres. Tim.; -12a buen Cid. Tim.; -14a mas si tú eres lo que dices. Tim.; 17a sé que a tiempo eres venido. Tim.; 20b descortesía. Tim.

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0352:1 El Cid ante el papa romano (ó)            (ficha nº: 1418)

Versión de España. Documentada en 1600 en un pliego suelto del s. XVI. Siguense tres romances. El primero que dize los casamientos de Doña Lambra con don Rodrigo de Lara etc. (El rey y el Cid a Roma) [Praga I, pl. 9, 70-71; Dicc. 1075]. Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 33, vol. I, pp. 108-111 (Del Cid---VIII.).  092 hemist.  Música no registrada.

     Rey don Sancho, rey don Sancho*,    cuando en Castilla reinó,
  2   corrió a Castilla la vieja    de Burgos hasta León,
     corrió todas las Asturias    dentro hasta San Salvador,
  4   también corrió a Santillana,    y dentro en Navarra, entró,
     y a pesar del rey de Francia,    los puertos de Aspa pasó.
  6   Siete días con sus noches    en el campo le esperó.
     Desque vio que no venía    a Castilla se volvió.
  8   Luego le viniéron cartas    d`ese padre de Aviñón,
     que se vaya para Roma,    y le alzarán emperador;
  10   que lleve treinta de mula,    y de caballo que non,
     y que no lleve consigo    ese Cid campeador;
  12   que las Cortes estén en paz,    no las revolviese, non.
     El Cid cuando lo supo    a las Cortes se partió
  14   con trescientos de a caballo,    todos hijos dalgo son.
     ---Mercedes, buen rey, mercedes,    otorgádmelas señor,
  16   que cuando fuereis a Roma    que me llevedes con vos,
     que por las tierras do fuéredes    yo sería el gastador,
  18   hasta salir de Castilla,    do mis haberes gastando;
     cuando fuéremos por Francia    el campo iremos robando,
  20   por ver si algún francés    saldría a demandallo.--
     A sus jornadas contadas    a Roma se han llegado;
  22   apeado se ha el buen rey,    al Papa besó la mano;
     también sus caballeros,    que se lo habían enseñado:
  24   no lo hizo el buen Cid,    que no lo había acostumbrado.
     En la capilla de San Pedro    don Rodrigo se ha entrado,
  26   viera estar siete sillas    de siete reyes cristianos
     viera la del rey de Francia    par de la del Padre santo,
  28   y vio estar la de su rey    un estado más abajo:
     vase a la del rey de Francia,    con el pie la ha derrocado,
  30   y la silla era de oro,    hecho se ha cuatro pedazos,
     tomara la de su rey,    y subióla en lo más alto.
  32   Ende hablara un duque    que dicen el saboyano:
     --Maldito seas, Rodrigo,    del Papa descomulgado,
  34   que deshonraste a un rey,    el mejor y más sonado.--
     Cuando lo oyó el buen Cid    tal respuesta le ha dado:
  36   --Dejemos los reyes, duque,    ellos son buenos y honrados,
     y hayámoslo los dos    como muy buenos vasallos.--
  38   y allegóse cabe el duque,    un gran bofetón le ha dado.
     Allí hablara el duque:    --¡Demándetelo el diablo!--
  40   El Papa desque lo supo    quiso allí descomulgallo.
     Don Rodrigo que lo supo    tal respuesta le hubo dado:
  42   --Si no me absolvéis, el Papa,    seríaos mal contado:
     que de vuestras ricas ropas    cubriré yo mi caballo.--
  44   El Papa desque lo oyera    tal respuesta le hubo dado:
     --Yo te absuelvo, don Rodrigo,    yo te absuelvo de buen grado,
  46   que cuanto hicieres en Cortes    seas de ello libertado.

Nota: *Según la tradición debió decir: Fernando.--Véase la Crónica rimada del Cid.--El asunto es todo fabuloso.

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0884:1 A concilio dentro en Roma. F. de Santos (á-o)            (ficha nº: 1419)

Versión de España. Documentada en 1573 en Timoneda, Rosa española (Romance de cómo el Cid fue a concilio con el rey don Sancho hasta Romç) y Escobar, Romancero del Cid, 146-147 Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 34, vol. I, pp. 111-113 (Del Cid.--IX.).  054 hemist.  Música no registrada.

     A concilio dentro en Roma,    a concilio habían llamado.
  2   Por obedecer al Papa,    ese noble rey don Sancho
     para Roma fue derecho,    con el Cid acompañado.
  4   Por sus jornadas contadas    en Roma se han apeado:
     el rey con gran cortesía    al Papa besó la mano,
  6   y el Cid y sus caballeros    cada cual de grado en grado.
     En la iglesia de San Pedro    don Rodrigo había entrado,
  8   do vido las siete sillas    de siete reyes cristianos,
     y vio la del rey de Francia    junto a la del Padre santo,
  10   y la del rey su señor    un estado más abajo.
     Vase a la del rey de Francia,    con el pie la ha derribado;
  12   la silla era de marfil,    hecho la ha cuatro pedazos;
     tomara la de su rey    y subióla en lo más alto.
  14   Allí hubo un honrado duque    que dicen el saboyano:
     --Maldito sea, Rodrigo,    del Papa descomulgado,
  16   porque deshonraste un rey    el mejor y, más preciado.--
     En oír aquesto el Cid,    tal respuesta le hubo dado:
  18   --Dejemos los reyes, duque,    y si os sentis agraviado
     haymoslo los dos solos;    de mi a vos sea demandado.--
  20   Allegóse cabe el duque,    un gran bofeton le ha dado.
     El duque le respondió:    --¡Demándetelo el diablo.--
  22   El Papa cuando lo supo    al Cid ha descomulgado;
     en saberlo luego el Cid    ante él se ha arrodillado.
  24   --Absolvedme dijo, Papa,    si no, seráos mal contado.--
     El Papa de piadoso    respondió muy mesurado:
  26   --Yo te absuelvo, don Rodrigo,    yo te absuelvo de buen grado,
     con que seas en mi corte    muy cortes y mesurado.

Variantes del Romancero del Cid de Escobar: -1b el Padre santo ha llamado; -11a Fuése; -13a y tomó; -20b rempujon; -21a El duque sin responder; -21b se quedó muy mesurado; -23b ante el Papa se ha postrado.
Nota: *En la Rosa y en el Romancero del Cid de Escobar el rey es llamado también: don Sancho, en vez de Fernando. --Véase la nota del anterior.

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0009:1 Muerte del rey Fernando (á-o)            (ficha nº: 1420)

Versión de España. Documentada en 1547 en Silva de 1550 t. I. f. 79 y Canc. de rom. s. a. f. 157 (Romance del rey don Fernando primero)* Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 35, vol. I, pp. 113-114 (Del Cid, --X.).  016 hemist.  Música no registrada.

     Doliente estaba, doliente,    buen rey don Fernando;
  2   los pies tiene cara oriente    y la candela en la mano.
     A la cabecera tiene    los sus fijos todos cuatro.
  4   Los tres eran de la reina,    y el uno era bastardo.
     Ese que bastardo era    quedaba mejor librado;
  6   arzobispo es de Toledo    y en las Españas perlado.
     --Si yo no muriera, hijo,    vos fuérades Padre santo,
  8   mas con la renta que os queda,    bien podréis, hijo, alcanzarlo.--

Variantes: -6b Arzobispo de Toledo, / de las Españas primado//. Silva; -8b bien podéis, hijo alcanzallo. Silva.
Nota: *La ed. de 1550 y las posteriores del Canc. de rom. llevan este romance ya con variaciones notables y con cuatro versos añadidos al fin que sirven de introducción mas bien al romance que dice: morir vos que- redes, padre. Por eso ponemos en seguida el texto de estas ediciones.

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0009:2 Muerte del rey Fernando (á-o)            (ficha nº: 1421)

Versión de España. Documentada en 1550 en Canc. de rom. 1550 f. 146. (Romance del rey don Fernando primero). Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 35bis, vol. I, pp. 113-114 (Del Cid, --Xbis.).  024 hemist.  Música no registrada.

     Doliente se siente el rey,    ese buen rey don Fernando;
  2   los pies tiene hácia oriente    y la candela en la mano.
     A su cabecera tiene    arzobispos y perlados,
  4   a su man derecha tiene    a sus fijos todos cuatro.
     Los tres eran de la reina,    y el uno era bastardo:
  6   ese que bastardo era    quedaba mejor librado.
     Arzobispo es de Toledo    maestro de Santiago,
  8   abad era en Zaragoza,    de las Españas primado.
     --Hijo, si yo no muriera,    vos fuérades Padre santo,
  10   mas con la renta que os queda,    vos bien podréis alcanzarlo.--
     Ellos estando en aquesto    entrara Urraca Fernando,
  12   y vuelta hácia su padre    de esta manera ha hablado.

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0004:1 Quejas de doña Urraca (á-a)            (ficha nº: 1422)

Versión de España. Documentada en 1547 en Canc. de rom. s. a. f. 158; Silva de 1550 t. I. f. 79; Canc. de rom. 1550. f. 146 y Timoneda, Rosa española (Romance de doña Urraca). Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 36, vol. I, pp. 115-116 (Del Cid.--XI.).  034 hemist.  Música no registrada.

     --Morir vos queredes, padre,    San Miguel vos haya el alma.
  2   Mandastes las vuestras tierras    a quien se vos antojara,:
     a don Sancho a Castilla,    Castilla la bien nombrada,
  4   a don Alonso a León,    y a don García a Vizcaya.
     A mí porque soy mujer,    dejáisme desheredada.
  6   Irm` he yo por esas tierras    como una mujer errada
     y este mi cuerpo daría    a quien se me antojara:
  8   a los moros por dineros    y a los cristianos de gracia;
     de lo que ganar pudiere    haré bien por la vuestra alma.
  10   --Calledes, hija, calledes,    no digades tal palabra,
     que mujer que tal decía,    merescia ser quemada.
  12   Allá en Castilla la Vieja    un rincon se me olvidaba,
     Zamora había por nombre,    Zamora la bien cercada;
  14   de una parte la cerca el Duero,    de otra, peña tajada,
     de la otra, la morería:    una cosa muy preciada.
  16   Quien vos la tomare, hija,    la mi maldición le caiga.--
     Todos dicen amen, amen,    sino don Sancho que calla.

Variantes: -6a de tierra en tierra. Silva, Tim.; -8b en gracia. Silva; -9b La ed. de 1550 y las posteriores del Canc. de rom. interponen aquí los cuatro hemistiquios siguientes: Allí preguntara el rey: / ¿Quién es esa que así habla? // Respondiera el arzobispo: / Vuestra hija doña Urraca. //; -15a del otro. Canc. de rom. s. a. y 1550; y de otra. Timoneda; -16a quitare. Silva, Tim.; -17b La ed. de 1550 y las posteriores del Canc. de rom. añaden aquí los siguientes versos, intercalados, claro está, para unir este romance con él que dice: Afuera afuera, Rodrigo, al cual sirven de introducción, a que van impresos también como romance separado, con un principio algo diferente (véase al no. 773 en el Romancero general del señor Durán): El buen rey era muerto: / Zamora ya está cercada: // de un cabo la cerca el rey / del otro el Cid la cercaba. // Del cabo que el rey la cerca / Zamora no se da nada; // del cabo que el Cid la cerca, / Zamora ya se tomaba. // Asomóse doña Urraca / asomóse a una ventana, //de allá de una torre mocha / estas palabras hablaba//.

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0021:1 Afuera, afuera Rodrigo (á-o)            (ficha nº: 1423)

Versión de España. Documentada en 1547 en Canc. de rom. s. a. f. 157; Silva de 1550 t. I. f. 78 (Del Cid Ruy Díaz*); Canc. de rom. 1550. f. 147 [Romance del Cid ruy diaz] y Timoneda, Rosa española** (Romance de las quejas de la infanta contra el Cid Ruy Díaz). Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 37, vol. I, pp. 116-118 (Del Cid.--XII.).  034 hemist.  Música no registrada.

     --Afuera, afuera, Rodrigo,    el soberbio castellano.
  2   Acordársete debría    de aquel tiempo ya pasado
     cuando fuiste caballero    en el altar de Santiago,
  4   cuando el rey fue tu padrino,    tú, Rodrigo el ahijado:
     mi padre te dió las armas,    mi madre te dió el caballo,
  6   yo te calcé las espuelas    porque fueses más honrado,
     que pensé casar contigo,    no lo quiso mi pecado.
  8   Casaste con Jimena Gómez,    hija del conde Lozano;
     con ella hubiste dineros,    conmigo hubieras estado;
  10   bien casaste tú, Rodrigo,    muy mejor fueras casado:
     dejaste hija de rey    por tomar de su vasallo.
  12   --Si os parece, mi señora,    bien podemos desligallo.
     --Mi ánima penaría    si yo fuese en discrepallo.
  14   --Afuera, afuera, los míos,    los de a pie y de a caballo,
     pues de aquella torre mocha    una vira me han tirado:
  16   no traía el asa hierro,    el corazón me ha pasado;
     ya ningún remedio siento    siento vivir más penado.

Variantes: -2b de aquel buen tiempo pasado. Tim.; -3a que te armaron caballero. Tim.; -3b nel. Canc. de rom. s.a.; en`l. Tim.; -5 Él verso falta en la Silva y en el Canc. de rom. s. a.; -7a pensando casar. Tim.;-7b mas no. Canc. de rom. s.a y 1550; -9b {M|conmigo fueras honrado, // porque si la renta es buena / muy mejor es el Estado//. Tim.; -11 Si bien casaste, Rodrigo, / muy mejor fueras casado; // Pues dejaste hija de rey, / por tomar de su vasallo.-- //En oír esto Rodrigo / quedó de ello algo turbado; // con la turbación que tiene / esta respuesta le ha dado//. Tim.; -12b castigallo. Las ed. posteriores del Canc. de rom.; desviallo. En el Rom. Gen. del sr. Durán. Después de esto verso van intercalados los siguientes en el texto de Timoneda: Respondióle doña Urraca / con gesto muy sosegado: //--No lo mande Dios del cielo, / que por mí se haga tal caso, //que mi alma penaría / si yo fuese en discrepallo. // Volvióse presto Rodrigo, / y dijo muy angustiado: - -Afuera etc.; -16a hasta el hierro. Silva; y aunque no traía fierro. Tim.
Notas: *En la Silva y en el Canc. de rom. no hay otro título que el general de: Del Cid Ruy Díaz.
**Ya se ve que la Silva y la ed. del Canc. de rom. s. a. han dado los tres últimos romances aun más correspondientes, es verdad, a sus formas primitivas y populares, empero como fragmentes incoherentes y puestos en órden contrario a su contenido, pues los llevan impresos en el siguente: 1. Afuera, afuera, Rodrigo; --2. Doliente estaba, doliente; --3. Morir vos queredes, padre. La ed. de 1550 del Canc. de rom. fue la primera que restituó la série conforme al sentido y unió los fragmentos con versos intercalados. En la Rosa española de Timoneda se hallan solamente dos de estos romances, a saber el que dice: Morir etc. f. XXI, y el otro que dice: Afuera etc. f. XXXVIII, separado de aquel por una larga série de otros romances del rey don Sancho y del Cid.

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1208:1 Prisión del rey Alfonso en Carrión (ó)            (ficha nº: 1424)

Versión de España. Documentada en 1550 en Silva de 1550. t. II. f. 69 (Romance de los reyes don Sancho de Castilla y don Alonso de León*) y Pliego suelto del s. XVI Aquí cominezan cinco romances: con una glosa. El primero amores trata rodrigo etc. [Praga I, pl. 38, 332-333; Dicc. 655]. Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 38, vol. I, pp. 118-120 (Del Cid.--XIII.).  070 hemist.  Música no registrada.

     Entre dos reyes cristianos    hay muy grande división,
  2   don Sancho rey de Castilla    y don Alonso de León.
     Don Sancho dice que el reino    le viene por sucesión;
  4   don Alonso le defiende    y estáse en la posesión;
     no les pueden poder treguas    cuantos en la corte son,
  6   perlados, ni ricos hombres,    ni monjes de religión.
     El hecho se pone en armas    y con esta condición:
  8   que el reino pierda el vencido    sin haber más redempción.
     Ya juntadas las batallas,    ya trabada es la quistión,
  10   juntáronse en las vegas,    en las vegas de Carrión.
     Los leoneses pelean    como hombres de razón;
  12   los castellanos van malos    venido han en perdición,
     todos iban de huida    sin ninguna ordenación.
  14   Don Alonso es piadoso    de su misma inclinación,
     no quiso seguir l` alcance    movido de compasión.
  16   Ellos en aquesto estando,    asomado había un pendón,
     todo de seda bermeja,    y de oro la guarnición,
  18   una cruz en medio verde    que traía por devoción.
     Castellanos eran todos,    castellanos de nación;
  20   el Cid y toda su gente    era aquella guarnición,
     que no se halló en la batalla,    porque tuvo ocupación.
  22   Don Sancho desque lo vido    tomado ha consolación,
     dan sobre los leoneses    que están sin avisación,
  24   prendieran al rey don Sancho,    metIdo le han en prisión.
     Llevándolo ansí preso    llegó el Cid a la sazón;
  26   habló como caballero    muy allegado a razón:
     --Escuchadme, caballeros,    sea esta la conclusión:
  28   dádnos nuestro rey, vosotros,    y con buena bendición,
     y vos daremos el vuestro    luego sin más dilación.--
  30   Los leoneses no quisieron    con grande orgullo y presunción,
     temiendo su rey ser muerto    y que aquello era traición.
  32   Entonces el Cid en ellos    hizo grande destruición;
     a su rey ha delibrado,    y a ellos puso en confusión;
  34   preso llevan al rey don Alonso    que era verle compasión,
     metídolo han en grillos    sin más consideración.

Variantes: -4a lo. Pl. s.; -15a El alcance. Pl. s.; -22b Ha gran. Pl. s.; -30a Leones. Silva.
Nota: *Véase sobre el asunto de este romance, la batalla de Golpejares, y el papel poco honrado que hizo en ella el Cid, Dozy, Recherches t. I. pp. 447-448.

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0033:1 Doña Urraca libera a su hermano de prisión (ó)            (ficha nº: 1425)

Versión de España. Documentada en 1550 en Silva de 1550, t. II. f. 48 (Romance del rey don Sancho de Castilla) y Timoneda, Rosa española (Del rey don Sancho, de cómo echó en prisión a su hermano don Alonso). Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 39, vol. I, pp. 120-122 (Del Cid.--XIV.).  050 hemist.  Música no registrada.

     Rey don Sancho, rey don Sancho    cuando en Castilla reinó,
  2   le salían las sus barbas,    ¡y cuán poco las logró!
     A pesar de los franceses    los puertos de Aspa pasó;
  4   siete días con sus noches    en campo los aguardó,
     y viendo que no venían    a Castilla se volvió.
  6   Matara el conde de Niebla,    y el condado le quitó
     y a su hermano don Alonso    en las cárceles lo echó
  8   y después que lo echara    mandó hacer un pregón
     que él que rogase por él    que lo diesen por traidor.
  10   No hay caballero ni dama,    que por él rogase, no,
     sino fuera una su hermana    que al rey se lo pidió:
  12   --Rey don Sancho, rey don Sancho,    mi hermano y mi señor,
     cuando yo era pequeña    prometístesme un don;
  14   agora que soy crecida,    otorgámelo, señor.--
     --Pedildo vos, mi hermana;    mas con una condición,
  16   que no me pidáis a Burgos,    a Burgos, ni a León,
     ni a Valladolid la rica,    ni a Valencia de Aragón:
  18   de todo lo otro