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Estándome paseando un día por la alameda, |
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vide venir a tres damas más blancas que una azucena. |
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Me las cogí de la mano y me las llevé a la feria. |
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Yo las convidé a pan blanco, dicen que son panaderas. |
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Yo las convidé a piñones, dicen que no tienen muelas. |
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Yo las convidé a turrón, eso sí querían ellas. |
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Una pidió cinco libras, otra pidió cinco y media, |
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y la más rechiquitita ha pedido libra y media. |
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Tiraron por una calle que estaba la casa de ellas. |
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Ellas se metieron dentro y a mí me dejaron fuera; |
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me echaron un papelito por debajo de la puerta, |
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y me puse a leerlo a la luz de una taberna. |
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En el primer renglón dice: «Vaya el tonto a la alameda, |
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bienvenido sea el tonto que se fía de mozuelas». |