Pan-Hispanic Ballad Project

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0042:1 Durandarte envía su corazón a Belerma (á-a)            (ficha nº: 1607)

Versión de España. Recogida 00/00/1547 Publicada en Canc. de rom. s. a. f. 254 y Canc. de rom. 1550 f. 263 (Romance de Oh Belerma). Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 181, vol. II, pp. 308-309 (Durandarte. II.).  064 hemist.  Música registrada.

     ¡Oh Belerma!, oh Belerma!,    por mi mal fuiste engendrada!,
  2   que siete años te serví    sin de ti alcanzar nada;
     agora que me querías    muero yo en esta batalla.
  4   No me pesa de mi muerte,    aunque temprano me llama;
     mas pésame que de verte    y de servirte dejaba.
  6   ¡Oh mi primo Montesinos!    lo que agora yo os rogaba:
     que cuando yo fuere muerto    y mi ánima arrancada,
  8   vos llevéis mi corazón    adonde Belerma estaba
     y servilda de mi parte,    como de vos yo esperaba
  10   y traelde a la memoria    dos veces cada semana,
     y diréisle que se acuerde    cuán cara que me costaba;
  12   y dalde todas mis tierras,    las que yo señoreaba:
     pues que yo a ella pierdo,    todo el bien con ella vaya.
  14   Montesinos, Montesinos,    mal me aqueja esta lanzada;
     el brazo traigo cansado,    y la mano del espada;
  16   traigo grandes las heridas,    mucha sangre derramada,
     los extremos tengo fríos,    y el corazón me desmaya.
  18   ¡Que ojos que nos vieron ir    nunca los verán en Francia.
     Abracéisme, Montesinos,    que ya se me sale el alma;
  20   de mis ojos ya no veo,    la lengua tengo turbada.
     Yo vos doy todos mis cargos,    en vos yo los traspasaba.
  22   --El Señor en quien creéis    él oiga vuestra palabra--
     Muerto yace Durandarte    al pie de una alta montaña;
  24   llorábalo Montesinos    que a su muerte se hallara:
     quitándole está el almete,    desciñéndole el espada;
  26   hácele la sepultura    con una pequeña daga,
     sacábale el corazón,    como él se lo jurara
  28   para llevar a Belerma,    como él se lo mandara.
     Las palabras que le dice    de allá le salen del alma:
  30   --¡Oh mi primo Durandarte!    ¡primo mío de mi alma!
     ¡Espada nunca vencida!,    ¡esfuerzo do esfuerzo estaba!
  32   Quien a vos mató, mi primo,    no sé por qué me dejara.

Variantes: -22b Con este verso acaba el romance en el Canc. de rom. s. a. ; -31b e. de Canc. de rom. 1550.

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