Nota de V. C. : -3b pillar = sorprender. Comentario de V. C. : Este romancillo es traducción literal, aunque no completa, del romance popular francés que transcribo en seguida: e Martyre de Sainte Catherine (Texte critique.) C` est sainte Catherine, la fille d`un grand roi. / Sa mére étoit chrétienne, son pér` ne l`étoit pa: // Ave María, / Sancta Catharina!// Sa mére étoit chrétienne, son pér` ne l`étoit pas. / Un jour, dans sa prière, son pére la trouva: / --Que fais-tu, Catherine, dis-moi, que Pais-tu lá? / --J` adore Dieu, mon pére, mon Sauveur que voilá. / --Quitte ce dieu, ma fille, adore celui-lá. / --Plutót mourir, mon pére, qu` adorer celui-lá. / --Qu` on m` apporte ma hache et mon grand coutelas!/ C` est pour trancher la téte a qui n`,obéit pas. --/ Trois anges descendirent, chantant alleluia:/ "Courage; Catherine, couronné` tu seras. / Aussi ta honne mére en paradis ira; / Mais ton bourreau de pére en enfer brúlera". // (Doncieux, Le romancéro pop. de la France, p. 391) Dice el colector francés: ` Outre la qualité générale du style, la prononciation roi, rimant en a, indique plutôt pour cette ronde une époque peu ancienne: on la peut croire del` extréme XVII ou du XVIII siécle. Elle a son principal foyer dans la Champagne, province où le culte de sainte Catherine est d`ailleurs populaire . . . . . . . Le caractère édifiant du sujet, les paroles latines et liturgiques du refrain montrent qu` elle fut composée dans le monde clérical, peutétre en quelque communauté de religieuses enseignantes, et pour y servir aux rondes des écolières, qui partout invoquent sainte Catherine pour leur patronne. L` auteur, quel qu` il soit, nous donne une curieuse preuve de son ignorance, en transférant à sainte Catherine la propre légende de sainte Barbe. De Catherine (Ecaterina) d`Alexandrie, fille de roi, les hagiographes relatent seulement, qu` après avoir miraculeusement les supplicès du fouet et de la fut décapitée par ordre de l`empereur Maxence". (Doncieux, Le romancéro, p. 391.) Esto es efectivo, y por lo mismo, a menos de convenir en de una leyenda local hoy desconocida, hay que creer, contra lo que piensa el propio colector, que el autor de este romance no pertenecía al mundo clerical, si no es ya que Doncieux haya querido incluir en ese mundo a los sencillos é ignorantes devotos, en cuyas filas militaba sin duda el anónimo poeta. Sea como fuere, el hecho es que la cancioncilla se popularizó, y que, en fecha que no es fácil precisar, atravesó los Pirineos y se difundio por tierras de España, donde vistió el traje del país. Porque este origen tiene, a no dudarlo, el romance peninsular octosilábico de Santa Catalina, de que hay publicadasversiones madrileñas, asturianas, andaluzas, catalanas, y, menos, el comienzo de una gallega. Es un romance relativamente moderna que no se encuentra, según tengo entendido, en ninguna colección anterior a la de Milá y Fontanals, aunque en este punto nada puedo asegurar. Las variantes andaluzas recogidas por Rodríguez Marín agregan al final el romance de El Marinero: Mañanita de San Juan / cayó un marinero al agua,//soldándolo groseramente. Transcribiré una de estas versiones, prescindiendo de los versos intrusos, pues el romance queda completo sin ellos: (Menéndez Pelayo, Antología, t. X, p. 199 [t. IX, págs. 305-306, ed. de 1945]; véase la entrada 3440). El suplicio de la rueda se encuentra también en algunas variantes francesas, según nota Doncieux. Por lo que hace el romance chileno, que, como ha podido verse, es una traducción literal incompleta de la canción francesa, tengo para mí que comenzó a difundirse en su idioma nativo, en alguno de los colegios de monjas francesas establecidos desde hace mucho tiempo entre nosotros. De boca de una señora que se educó en el de los Sagrados Corazones, allá por los años de 1850, recogí yo una versión francesa que no he podido encontrar ahora. La traducción castellana en el mismo verso, que es facilísima, debió de hacerla alguna monja, algún fraile de la misma congregación, o alguna antigua alumna de esos colegios. En España parece que no existe en esta forma. (Aclaración de V. C. : . . . [traducción literal] incompleta, con referencia al texto francés que transcribo; bien puede ser completa respecto a la versión de que se deriva.) [De las versiones de Santa Catalina en la base de datos (Galicia, León, Segovia] todas menos las andaluzas tienen el motivo del suplicio de la rueda. SHP]
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