Situadas cerca de la antigua capital imperial de Luoyang, las cuevas budistas de Longmen están formadas por 2.345 cuevas excavadas y nichos tallados en los acantilados de piedra calcárea que flanquean el río Luo. A lo largo de la historia antigua china, el lugar era conocido como Yique, o "Torres del reloj en el Yi”, una referencia a los antiguos puestos de observación situados en los acantilados sobre el río, conocido entonces como Yi. El nombre de Longmen, o “Puerta del Dragón”, empezó a usarse a finales del siglo VI dC refiriéndose a la orientación auspiciosa de la puerta sur del palacio imperial hacia el lugar. Una vez empezaron las excavaciones en Longmen, a mediados del siglo V dC, el lugar se convertiría en un destino para los peregrinos budistas durante casi medio milenio, con nichos y cuevas añadidos durante los diez siguientes siglos. Incluso después de que se abandonara su uso religioso, el lugar continuó siendo visitado hasta principios del siglo XX por estudiosos y entendidos fascinados por los miles de inscripciones grabadas, muchas de las cuales son consideradas como las únicas fuentes conservadas de la caligrafía clásica china.
La mayoría de expertos consideran que la cueva Guyang contiene los trabajos escultóricos más antiguos que se han encontrado en Longmen. En esta cueva se pueden ver numerosas inscripciones fechadas a principios del periodo de actividad de Longmen, incluyendo numerosos nichos dedicados al clan imperial de los Wei del Norte. Los soberanos Wei del Norte se habían embarcado ya con éxito en una campaña de excavación de cuevas budistas a gran escala en un complejo situado al norte de Yungang, cercano al actual Beijing. Sin embargo, hacia el año 430 dC, estos soberanos no chinos habían conquistado la parte central de la llanura china, y en el año 493 dC, el emperador designaría Luoyang como la nueva capital.
Estilísticamente, las imágenes de este primer periodo de la cueva Guyang recuerdan las de Yungang, un rasgo relacionable con la recolocación de artesanos, de Yungang a Longmen, realizada por los Wei del Norte. Gracias a las numerosas inscripciones existentes encontradas en Longmen, los expertos han sido capaces de determinar que los encargos más importantes eran sancionados por el emperador, aunque las obras más pequeñas eran pagadas por laicos y miembros de la comunidad budista. Todos estas obras pueden verse como una manera de ganar méritos, a menudo en nombre de los ancestros fallecidos.
A pesar de que las esculturas halladas en la cueva Guyang se encuentran entre las más antiguas de lugar, las más espectaculares pertenecen a la dinastía Tang. Nadie que visite hoy Longmen puede ignorar la impresionante gruta Fengxiansi. Situada en lo alto del lecho del río, este conjunto formado por siete estatuas colosales domina el complejo de Longmen. Flanqueado por dos feroces figuras de guardianes, el grupo Fengxiansi incluye además dos figuras de bodhisattvas y dos discípulos de Buda de pie, a lado y lado de la figura central sedente de Buda. Las evidencias arqueológicas nos informan de que la gruta estaba cubierta por un tejado que, a lo largo de los años, fue desapareciendo, siendo finalmente reemplazado por una fachada de madera. Esta fachada ha desaparecido, pero el visitante debe recordar que antiguamente la gruta no podía verse desde el exterior.
Las evidencias de patronazgo en esta inmensa obra pueden encontrarse en una pequeña inscripción grabada en la base en forma de loto de la figura central de Buda. Esta inscripción no nos informa sólo de que la imagen central representa a Vairocana, el Buda del que emanan todos los Budas, también recoge la fecha de construcción -676 dC- así como el nombre de los artesanos que lo construyeron y el nombre del donante –el emperador Gaozong (r. 649-683 dC). Aún es más interesante para algunos estudiosos el hecho de que, según la inscripción, la esposa de Gaozong, la emperatriz Wu, participó en este encargo. La emperatriz Wu llegaría a ser años más tarde la única mujer que ha gobernado China por derecho propio.
¿En nombre de quién se emprendió esta inmensa obra? Los estudiosos sugieren una o dos posibilidades, pero ambas pueden relacionarse con el nombre dado al templo que estaba situado directamente encima de la gruta, el Fengxiansi, o "Templo en honor a los ancestros”. Este nombre proviene del Shujing, un texto clásico confuciano, donde se dice, “Mientras estés honrando a tus antepasados, piensa en cómo demostrar tu piedad filial”. O el emperador Gaozong mandó esculpir la gruta para ganar meritos para su difunto padre, o lo hizo la emperatriz Wu en nombre de su difunta madre. En ambos casos, la preocupación por el bienestar después de la muerte y el deseo de compartir la gloria por tan impresionante empresa fueron ciertamente las principales motivaciones para la construcción de Fengxiansi.
La mayoría de visitantes de Longmen se dedican a visitar las numerosas grutas de la ribera occidental del río, pero nunca las cuevas y templos que se encuentran en la orilla este. Menores en número y menos espectaculares, las obras que están en este área de Longmen atestiguan la existencia de una comunidad budista activa, compuesta por casi todas las sectas budistas. Las cuevas y nichos de la orilla oeste fueron principalmente utilizadas para los servicios a los muertos, mientras las cuevas y templos del lado este alojaban a los miles de monjes. Este es el área también donde se enterraba a los monjes.
La cueva más impresionante a este lado del río es el Kanjingsi, o "Templo de lectura de sutras”, una cueva casi vacía excepto por la franja de relieves que recorre las tres paredes principales en la que se representan figuras de monjes a tamaño real. Encima de estas figuras, los restos de numerosas pequeñas imágenes de Budas sedentes crean un dibujo que llega hasta la flor de loto que está esculpida en el punto más elevado. Kanjingsi es la gruta más grande del lado este –una caverna que mide aproximadamente 11 m2- aunque carece de un grupo central con un Buda como el que puede verse en la mayoría de las otras cuevas en Longmen y en otras partes.
Existe cierto desacuerdo sobre el estado original de la cueva- ¿estuvo siempre tan vacía, o había originariamente una figura de Buda? Dejando a parte esta cuestión, la elevada calidad de los relieves a tamaño natural de los monjes que desfilan alrededor de la habitación hace de la cueva Kanjingsi uno de los mejores trabajos escultóricos que pueden encontrarse en Longmen. Mostrando movimientos precisos y una amplia gama de emociones, los 29 monjes esculpidos llevan muchos de los instrumentos que según los textos eran usados en un contexto religioso. Además, las imágenes de Kanjingsi proporcionan evidencias de los tipos de actividades que eran llevadas a cabo por las comunidades monásticas durante el periodo Tang.
-- Karil J. Kucera
Traducción de Alexandra Prats, revisada por Dolors Folch
Bibliografia:
Chen, Kenneth K.S. "The Role of Buddhist Monasteries in T'ang Society," History of Religions vol. 15 no. 3 (1976): 209-230.
McNair, Amy. "Early Tang Imperial Patronage at Longmen," Ars Orientalis vol. 24 (1994): 65-81.
Weinstein, Stanley. "Imperial Patronage in the Formation of T'ang Buddhism" in Perspectives on the T'ang, Arthur F. Wright and Denis Twitchett (eds.), 265-306. New Haven and London: Yale University Press, 1973.